TIENES LA BRAGUETA ABIERTA

24 febrero, 2016

sabrina

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

Hace tiempo, en la universidad, un profesor nos dio una clase con la bragueta abierta. Cuando la clase estaba a punto de terminar el profesor se dio cuenta de ello. Nos dijo:

– ¿Llevo todo este tiempo con la bragueta abierta y nadie me ha avisado? Sois unos hijos de puta.

En este mundo nuestro del guión (y del artisteo en general) somos muy de callarnos cuando alguien tiene la bragueta abierta. No lo hacemos por hijoputez. Más bien eludimos el tema porque nos da cierto apuro.

El mundo no está diseñado para gente sincera.

Si no te ha gustado el guión que ha escrito un conocido tuyo, si no te ha funcionado su peli, si te ha horrorizado su microteatro… lo más fácil es fingir que esa bragueta abierta no está ahí.

¿Tienes amigos sinceros capaces de decirte las cosas que no les gustan de tus guiones? Guárdalos como oro en paño. Sobre todo si te lo saben decir de manera constructiva.

En caso contrario, tampoco se hunde el mundo. ¡Que no cunda el pánico! Voy a dejarte aquí un tutorial para que sepas cuándo a alguien no le ha gustado tu mierda, aunque ese alguien no se atreva a decírtelo a la cara.

Ésta es la lista de síntomas que, al menos a mí, me sirven para diagnosticar los casos de “bragueta abierta”:

EL TWEET TIBIO.

Las redes sociales han cambiado muchísimo el paisaje de Braguetolandia. Con tanto Facebook y tanto Twitter ya no criticamos ciertas cosas de la misma forma. Nos pronunciamos sabiendo que nuestras palabras pueden llegar a oídos (o a ojos) del autor de esa peli o de ese libro.

La gente no se comporta igual contigo si sabe que la estás mirando.

La consecuencia más obvia de todo esto es el troll. Ese tipo que habla mal de tu trabajo porque lo que quiere (en el fondo) es provocar y hacerse notar.

Pero el troll no es la única criatura de este ecosistema ciber-social. También está esa gente que, aunque no comulgue con tu obra, se ve obligada a escribir algo positivo sobre ella para quedar bien. Algunos lo harán porque no quieren herir los sentimientos del autor, otros lo harán de forma más bien interesada. El subtexto de muchas alabanzas en las redes es: “Dame trabajo”.

De ese caldo de cultivo surge lo que he decidido bautizar como “el tweet tibio”. En realidad puede tratarse de un tweet, un estado de Facebook o incluso un artículo de periódico, blog, revista…

El tweet tibio se caracteriza por su falta de entusiasmo. Notas que las palabras pretenden alabar pero titubean. En esta clase de comentarios suelen abundar sustantivos como “propuesta”, “ejercicio” o “iniciativa” acompañados por adjetivos condescendientes como “interesante”, “sugerente”, “meritorio” o “disfrutable”.

Si dicen que tu obra es “Una propuesta interesante…” o bien una “Meritoria iniciativa de…” o incluso “Un sugerente ejercicio de estilo…” desengáñate: A esa persona tu historia no le ha hecho ni cosquillas.

TE DIGO CUÁNDO EMPIEZO PERO NO CUÁNDO ACABO.

Te habrá pasado decenas de veces. Alguien viene y te dice: “Oye, ya me he empezado tu guión. Lo llevo por la mitad. Cuando lo acabe te cuento.

Luego pasan los días, las semanas, los meses… y nunca más se supo. Esa persona no te vuelve a mencionar el maldito guión.

Esos casos se pueden explicar de tres maneras:

A) No se terminó de leer el guión. Lo dejó a medias.

B) Se terminó de leer el guión y le gustó tan poco que prefiere no abrir ese melón. No te menciona el tema para no tener que decirte lo que opina acerca de tu basura.

C) Se terminó el guión y ni le gustó ni le dejó de gustar. Se la sudó tantísimo que se olvidó incluso de comentarte sobre ello.

No sé cuál de las tres opciones me parece peor. Quizá la primera. Si paran de leer tu guión y no lo retoman… pues vaya mierda de guión. Un guión como Dios manda te tiene que agarrar por los cojones y no soltarte.

Si en lugar de lector eres lectora, cambia lo de “cojones” por “ovarios” (o por cualquier otra parte de tu anatomía de la que te apetezca que te agarren cuando te cuentan una historia)

AFERRARSE AL CLAVO ARDIENDO.

Otro gran clásico a la hora de eludir la cruda verdad consiste en aferrarse a una única cosa (una sola) que más o menos te haya hecho tilín en el guión o película. Cuando el autor te pregunte la opinión (o cuando te lo encuentres de bruces mientras intentabas huir por la puerta de atrás) lo que haces es recurrir a ese clavo ardiendo, cebarlo, regodarte en ello. “Lo mejor, la escena de la abuela. Qué interesante la escena de la abuela, qué ejercicio de estilo, qué propuesta.

Así que ya sabes: Si tu interlocutor insiste más de lo normal en un único detalle, es muy posible que el resto del guión le haya parecido bazofia.

ESCAPAR POR LA TANGENTE.

Una argucia muy recurrente es la de esquivar el debate sobre la calidad de la obra desviando la conversación hacia cuestiones tangenciales. Cuestiones que tienen que ver con la obra pero NO son la obra.

Esto resulta más sencillo cuando la peli o el corto están ya rodados. El guión puro y duro no te ofrece tantas excusas para salir por la tangente.

Intentaré desarrollar algunos ejemplos:

Pongamos que has rodado un bodrio tipo El Renacido en la Pedriza de Madrid. Pues te acercas al director, le das unas palmaditas en el hombro y le dices: “Vaya frío que tuvisteis que pasar en la Pedriza, ¿eh, macho?

Si haces una peli con cacahuetes en lugar de actores, lo mejor para que te salgan por la tangente es: “Menuda panzada de comer cacahuetes os habréis pegao. Seguro que cuando terminasteis os comisteis a la mitad del reparto.

Muchas veces, el recurso de salirse por la tangente es algo que hacen las madres y los cuñaos con toda su buena intención, porque no conocen los entresijos del audiovisual, pero tú puedes aprender de los cuñaos y usar sus mismas técnicas precisamente para esquivar ese entresijo, ese meollo del asunto.

Funciona muy bien lo de refugiarse en el infalible: “Qué mérito tenéis. Tanta gente trabajando en una misma cosa. Qué mérito. Cuando lo ves en la tele parece fácil, pero no.

Una manera de hacer funcionar este método incluso comentando un guión no rodado: Desvíate hacia el tema del que trata el guión y huye de sus páginas hacia el mundo real. Si has escrito un largo sobre el bullying y no te ha salido bien, notarás que la otra persona habla más del tema del bullying que del guión en sí mismo. “Es que lo del bullying es muy fuerte. Ya era hora de que alguien tratara este tema. A la hija de un amigo mío le hacen bullying en el colegio y bla, bla, bla.

Éstas son las principales tácticas que me vienen a la cabeza, y para no hacer esto más largo de la cuenta me dejo algunas otras sin desarrollar, como la de: “Se nota que tu guión funcionaba, pero te lo han destrozao“, que es el equivalente a cuando le decimos a un actor o actriz: “La obra es un desastre. Lo único bueno de la obra eres tú.”

Y aquí me despido, no sin antes invitaros a que añadáis en los comentarios otras maneras de rehuir a la bragueta abierta. También podéis aprovechar para decirme que este post es un interesante ejercicio estilístico, o una propuesta sugerente.

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LA ENTREGA

11 agosto, 2010

Por Chico Santamano.

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Este post forma parte de una historia que se comenzó a escribir en 2008 y que se inició en esta entrada. Cada miércoles y domingo, repesco un capítulo. Que ustedes lo disfruten…

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Como ya dije en el anterior post, cuando acabo un guión me gusta dejarlo reposar durante unas semanas y releerlo con la perspectiva que te da el tiempo (imagino que esto nos pasa a todos). Pero en este caso no tuve tiempo para reposar nada de nada (imagino que esto también os pasa).

En un principio, mi productor me dio un raquítico mes para acabar esa primera versión. “En un principio”… Sí, porque a la segunda semana me llama y me pregunta si podría tener el guión cuanto antes. Yo le digo que voy un poco retrasado y queee… NADA. Quería llevarse el guión al Festival de Málaga en menos de diez días.

[Inciso] Vaya por delante que me une un cariño especial por este festival, pero algún día tendríamos que pararnos y analizarlo a fondo. A mí me recuerda cuando de pequeño mis primas y yo hacíamos un programa de radio y lo grabábamos en una cinta. Dentro de nuestra insignificancia este acto de ombliguismo recogido en una TDK de 60 nos hacía sentirnos importantes… Nosotros solos. Los demás a un lado. Pues eso es un poco el Festival de Málaga. Es como la Granja Grande de Pin y Pon. [Fin del inciso]

En Málaga se iba a encontrar con Teddy Villalba de Antena 3. Y esto es una de esas cosas que no acabo de entender. La Milla está en Madrid. Antena 3 está en Madrid. Estáis a menos de 25 minutos en coche y ¿tenéis que reuniros en la otra punta de la península? Estas cosas, aquí y en Málaga, se llama “mamoneos” para justificar las dietas. El tema es que Santiago quería llevarle los dos proyectos que La Milla estaba intentando mover. Los DOS. Hay otro proyecto que ya os contaré con más detalle… Todo aquel que haya trabajado en una productora donde se mueve otra peli u otra serie al mismo tiempo que la tuya, sabe cómo se siente uno cuando se habla de “celos”, “recelos”, “miradas de reojo” y “la mía primero, por favor”.

A lo que voy… Me meto la paliza padre, acabo una primera versión… ¿Recordáis? Sólo el 40% de esas páginas son rodables… Como soy muy tonto (y muy cateto) hago una portada chula… Lo imprimo en casa… Lo encuaderno… Quedo con él, se la llevo y una vez en La Milla, Sole me informa de que Santiago se ha tenido que ir a una reunión de FAPAE, pero que se lo deje a Enrique.

¡¡¡MIERDA!!! Enrique no entiende este proyecto. Enrique no quiere este proyecto. Enrique es peor que el austriaco este que ha encerrado y violado a su hija durante décadas.

Enrique sale a recibirme y nos saludamos como sólo pueden hacerlo dos tíos que no se tragan pero están condenados a currar juntos en esta industria: EFUSIVAMENTE.

Abrazo con palmadas sonoras en la espalda y nos preguntamos por nuestros respectivos proyectos, porque Enrique, cómo no, está a cargo del otro proyecto que Santiago se llevaba a Málaga. Él siempre dice que es “su proyecto más personal”… ay…

Le dejo el guión a Enrique y le encanta la portada. Me suelta un “Deberías dedicarte al diseño” que, efectivamente, suena a lo que suena. Yo le contesto: “En cuanto se lo lea Santiago, échale un ojo por favor. Me apetece mucho saber tu opinión… para mezclarla con el pienso de mi perra y recogerla en forma de mierda en el parque, me cago en tus muertos pisaos, hijodelagranputa”.

Evidentemente la última parte de la respuesta nunca tuvo lugar porque me faltó tiempo para lanzarme de nuevo a sus brazos y despedirme con la mejor de mis sonrisas.

¿Que qué le pareció a Santiago el guión? Nunca me dijo nada antes de marcharse al Festival. Estoy convencido de que se lo llevó a Málaga sin leer ni una sola página. Y esto, os lo juro por el pienso de mi perra, que es una realidad tan posible como que hoy es hoy. Afortunadamente, este tipo de productores son una raza en peligro de extinción, pero esto pasa y ha pasado durante décadas, ¿por qué? Porque para algunos sus proyectos no son más que una forma de pagar la peli anterior y seguir siempre a flote.

Lógicamente, continuará…


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