ANÁLISIS DE PELÍCULAS: LEGISLATURA MORTAL

8 junio, 2015

por Sergio Barrejón.

A continuación vamos a analizar la película “Legislatura mortal”, estrenada a finales de 2011 y que todavía sigue en cartel, previsiblemente hasta mediados del próximo otoño.

Protagonista: los productores del cine español.

Objetivo: vivir de hacer películas.

Obstáculos: los recortes presupuestarios, el IVA cultural, la falta de un modelo económico alternativo, la confianza absurda en que el antagonista dejará de joder.

Antagonista: el Gobierno de Rajoy.

Primera escena: A finales de 2011, Mariano Rajoy llega al Gobierno.

Incidente desencadenante: El Gobierno rebaja en 200 millones el presupuesto de TVE.

Desarrollo primer acto: A principios de 2012, el Gobierno nombra directora general del ICAA a Susana de la Sierra, una mujer joven, preparada, dialogante, políglota. Un truco de guión bastante viejo: disfrazar de cordero al lobo feroz. De hecho, una de las primeras medidas que tiene que anunciar la nueva directora del ICAA es un recorte del 36% en el presupuesto del ICAA. Desaparecen las ayudas a creación de guiones, a películas para televisión, y a distribución. Las ayudas a cortos se quedan en la mitad.

Primer giro: A mediados de 2012, el Gobierno anuncia que el 1 de septiembre subirá el IVA cultural del 8% al 21%. Una maniobra algo previsible, teniendo en cuenta el background: sed de venganza del PP contra el sector de las artes escénicas desde las humillaciones –merecidísimas- sufridas en 2003 (Hay Motivo, los Goya del No a la guerra, etc).

Segundo acto: En el verano de 2012, cuatro mil empresas de la industria cultural envían una carta al Gobierno pidiéndole que demore la subida del IVA al menos seis meses, razonando que la medida será muy dañina para el sector.

A principios de 2013, el presupuesto del ICAA vuelve a caer. Pero en verano, el Ministro Wert anuncia que está abierto a revisar el IVA cultural. Muchos productores audiovisuales quieren ver en esa vaga declaración una “voluntad de diálogo”. (Esto está mal. Las historias no se cuentan con diálogos, sino con acciones. Ejemplo de acción significativa: el Ministro de Cultura no asiste a la gala de los Goya.

Punto medio: A principios de 2014, después de recortar aún más el presupuesto del ICAA, el Gobierno decide bajar el IVA… de la compraventa de obras de arte. El de cine y artes escénicas se queda igual. Muchos productores protestan, pero Montoro los aplaca, otra vez, con una simple línea de diálogo: “Ya hemos bajado el IVA de las obras de arte y ahora trabajamos en el resto de la reforma fiscal de la cultura”.

A mediados de 2014, la Unión de Asociaciones Empresariales de la Industria Cultural envía otra carta al Gobierno reclamando la supresión inmediata del IVA al 21%. Le dan dos meses al Gobierno, o empezarán a ESTUDIAR MEDIDAS (inserte aquí sus risas de lata). Como era absolutamente previsible, el Gobierno ni contesta. Pasan dos meses y… bueno, ¿recuerdan alguien las medidas de protesta? Pues eso.

Segundo giro: En julio de 2014, dimite la directora del ICAA. Después de luchar a brazo partido porque las desgravaciones fiscales llegasen a un nivel razonable, y visto que el Gobierno no tiene la menor voluntad de tomar ninguna medida que favoreciese a la industria cultural, Susana de la Sierra asume que Rajoy, Wert y Lasalle la han engañado y que no tiene sentido seguir haciéndoles el juego.

Tercer acto: En noviembre de 2014, los productores –no os lo vais a creer, pero os juro que es cierto, la hemeroteca no miente– envían OTRA CARTA al Gobierno pidiéndole que baje el IVA cultural. Aquí el presidente de FAPAE explicando su estrategia epistolar:

A principios de 2015, y ante la cercanía de la gala de los Goya, el Gobierno anuncia que “subirá” el presupuesto del ICAA hasta los 55 millones. (Una cifra que es exactamente la misma que tuvo en 2013. O sea, la mitad de lo que el ICAA tenía al final del Gobierno Zapatero. O sea, que de subida nada). También anuncia que están “estudiando” la posibilidad de bajar el IVA cultural. Ya no es que recurran a diálogos cutres. ¡Es que hacen copy-paste!

Clímax: los productores piden prudencia en la gala. Nada de protestas. A todo el que va a subir al escenario se le pide que firme un contrato en el que se compromete a no salirse del guión. El actor Carlos Areces se niega a firmarlo, y le impiden entregar el premio para el que lo habían convocado. Es más: lo expulsan del backstage. El Presidente de la Academia exige en su discurso que el Gobierno baje el IVA y Almodóvar advierte a Wert que no le considera su amigo.

Escena final: En la primavera de 2015… Rajoy descarta definitivamente bajar el IVA cultural en los seis meses que le quedan de legislatura.

Conclusiones:

-El antagonista es un malo de bigote, de culebrón barato, empeñado en hacer el mal porque sí, sin beneficio propio.

-El protagonista insiste una y otra vez en una maniobra obviamente inútil, como una polilla dándose una y otra vez contra una bombilla. Además, se cree lo que le dice el antagonista cuando resulta obvio que miente. Cierto que el pobre no tiene muchas alternativas de ganar la batalla, pero caramba: ¡Es el prota! ¡Que se deje de cartas y haga alguna maniobra desesperada!

-El clímax no tiene fuerza. Sólo son palabras.

-El final no sorprende a nadie. No es más que una repetición de lo mismo que llevamos viendo toda la película.

-Los únicos personajes potentes son Susana de la Sierra y Carlos Areces. Son los únicos que emprenden acciones que los dignifican. Cierto que no consiguen nada reseñable, pero lo intentan, y eso les da una dimensión trágica que los hace interesantes.

Recomendación final:

Esta película es una mierda. Reescribir en profundidad y presentar nueva versión en noviembre de 2015.


ELEMENTAL, QUERIDO WATSON

26 octubre, 2012

Por Daniel Castro

Este lunes, un tweet me llamó la atención. Alguien preguntaba a los responsables de Boxoffice.es, página de información sobre taquillas de cine, si había alguna explicación para la recaudación en ese fin de semana de “Holmes & Watson. Madrid Days”, la última película de José Luis Garci.

Mirad abajo. Sí, la última fila. ¿Os sorprende algo?

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(La captura es de boxofficemojo.com. Al ser una web norteamericana, las recaudaciones están en dólares)

Pues sí, ahí está, mientras las demás van de rojo, ella viste de azul.

En su séptima semana, cuando una película ha desaparecido de la cartelera o, como mucho, languidece con descensos cada vez más pronunciados, “H & W” ascendía un 5.302,7 por ciento. La película se proyectaba de pronto en catorce pantallas más y la media de recaudación por copia se elevaba por encima de los 2.000 euros, cantidad sólo superada por “Lo Imposible” y otras tres películas mucho más comerciales y recientes que “Holmes…”.

Poco después de la publicación de esta extraordinaria recaudación, Alta Films hacía público que, desde el 17 de este mismo mes, no distribuye “Holmes & Watson. Madrid Days”. Efectivamente, así consta en el ICAA. (Pese a todo, Alta Films, sigue, a día de hoy, anunciando en su web la película de José Luis Garci).

No hace falta ser detective para imaginar cuál es la razón de esa llamativa subida: se produjo una compra masiva de entradas. Y resulta lógico suponer que el objeto de esa compra era que “H & W” llegara a los 35.000 espectadores que – según dice Oskar L. Belategui en un detallado artículo en El Correo – permiten obtener una ayuda suplementaria del ICAA. Presumiblemente, alguien decidió proporcionar artificial y rápidamente un “empujón” a la recaudación. Pero da la impresión de que en este caso el “empujón” fue demasiado llamativo.

La empresa Rentrak, encargada de la información oficial de taquilla, enviaba el miércoles un nuevo ránking “corregido” del que el film de Garci simplemente había desaparecido.

Buscando en los medios de comunicación me ha resultado sorprendentemente difícil encontrar artículos sobre el asunto, que tiene muchos elementos para provocar un gran escándalo. Las excepciones han sido un gran artículo de Luis Martínez para El Mundo que sólo he encontrado en la edición en papel y el ya citado, “Garci hace cuentas”, escrito por Belategui en El Correo, sólo accesible mediante“Kiosko y más” (de pago). Eso sí, mientras preparaba este post, se ha publicado otro gran artículo en Cinemanía, el único que puede leerse gratuitamente. ¿Por qué, hasta el momento, no ha aparecido mención alguna en El País, ABC o La Razón? ¿Por qué los medios que suelen conceder mucho espacio a cualquier “escándalo” del cine español no han tenido a bien informar sobre él? Un elemento que conviene tener en cuenta es que el principal protagonista del caso, José Luis Garci muestra afinidad por el Partido Popular, de hecho, en “H & W” los actuales Ministro de Justicia (Alberto Ruíz Gallardón) y Fiscal General del Estado (Eduardo Torres Dulce, también coautor de la idea original de la cinta) protagonizan sendos cameos. ¿Es ése uno de los motivos de este silencio o debemos achacarlo exclusivamente a la pereza y/o incompetencia de algunos medios de comunicación?

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Según la web del ICAA (que, por cierto, tampoco parece haberse dado por enterada del fin de semana “loco” de la película y consigna que ha tenido “sólo” 19.199 espectadores) tras rescindir el contrato con Alta Films, la distribuidora actual de “H & W” es World Line Cinema. ¿Serían ellos los encargados de esa triunfante reaparición de la película de Garci? Encontrar datos sobre esta distribuidora en Internet resulta casi imposible. Sin web propia, sólo fui capaz de dar con el nombre de dos personas que, al menos en marzo de este año, eran sus responsables: Rafael Herrero y Gerardo Silva. World Line ha distribuido al menos dos películas en nuestro país, ambas pasaron casi inadvertidas, se trata de “Ni pies ni cabeza”, dirigida por Antonio del Real y de la coproducción con Argentina “Pecados” de Diego Yaker.

Yago García, en el artículo de Cinemanía que he enlazado arriba, afirma que en World Line eluden toda responsabilidad y remiten a la productora de Garci, Nickel Odeon. “Nickel Odeon habrá hecho una promoción especial: nosotros no sabemos nada” – dicen. World Line Cinema, al parecer, todavía no ha conseguido “colocarla” en ninguna sala. En Nikel Odeon no responden.

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Una película fantasma

Averiguar en qué salas se proyecta la película también me ha resultado complicado. A día de hoy no he sido capaz de encontrar un solo cine en España que tenga “Holmes & Watson. Madrid Days” en cartelera. Tampoco ninguna de las 17 salas que supuestamente la proyectaron durante la semana pasada. ¿Llegó a programarse la película en algún cine de España durante la semana pasada? O, simplemente, alguien decidió hacer llegar a las empresas de contabilización de taquilla datos falsos con objeto, tal vez, de obtener ayudas del ICAA? (Si alguno de vosotros sabe de algún cine de España donde se programara la película, por favor, escribid en la sección de comentarios del blog).

Sé que algunas personas pueden pensar que escribir sobre un asunto tan turbio puede contribuir a empeorar, aún más, la imagen que el público general tiene sobre el “cine español”. También sé que otras compañías productoras, distribuidoras y exhibidoras (escribí ya sobre esto aquí, de un modo lateral) han participado en prácticas similares para obtener ayudas y preferirían que estos casos no fueran denunciados públicamente, para evitar sufrir una vigilancia más estrecha.

Pero quiero creer que casi todos preferimos que el dinero de las ayudas vaya a películas que cumplen los requisitos legales. Películas que sean culturalmente relevantes y/o comercialmente viables. También quiero creer que preferimos la legalidad al fraude y la verdad al engaño. Si este post y los cada vez más numerosos artículos que se están dedicando a este escándalo contribuyen a que el ICAA investigue el asunto y sancione, si es preciso, a los responsables, lo daré bien empleado.

Después de todo, tal vez este castizo Sherlock Holmes de Garci sí haya llegado para, de forma irónica, desvelar la verdad, desenmascarar a los impostores y hacer justicia.


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ADIÓS AL CINE LUCHANA

30 mayo, 2012

Por Daniel Castro (sustituyendo excepcionalmente a Chico Santamano)

Hace unas semanas cerró el Cine Luchana, en la calle del mismo nombre de Madrid.

Este sábado una veintena de personas nos reunimos para despedirlo. Llevamos velas, muñecos de goma y pósters de películas que pasaron por sus pantallas. Alguien colgó también una foto de Lady Di.

Sí, casi todo era extrañamente inapropiado.

Cientos de cines han cerrado en los últimos años en toda España. ¿Cuál es el motivo de que veinte frikis nos congregáramos precisamente ante la persiana cerrada de éste?

El Cine Luchana no era un cine normal.

Era un cine peor.

No hablo sólo de sus goteras, de su anticuada decoración o de sus deficientes proyecciones.

El Cine Luchana era, por decirlo sin énfasis, el apéndice podrido de un cuerpo enfermo, un grano en un sistema moribundo.

Como establecieron varias sanciones del ICAA a Cines Emergentes S.L. (propietaria de las salas), los Cines Luchana se dedicaban a falsificar datos de taquilla para que los productores más miserables pudieran acogerse a la subvención del ICAA. Resumiendo el mecanismo: un productor cobra una ayuda del Ministerio únicamente si su película se estrena y llega a cierto número mínimo de espectadores. Ciertos cines de toda España se ofrecen para proyectar películas y falsear, previo pago, los datos de recaudación. Gracias a este manejo, el productor obtiene la ayuda pública, pero sin gastar apenas nada en promocionarla y distribuirla.

Así, por las salas casi siempre vacías de los Luchana, pasaron películas secretas. Bodrios para algunos, joyas para otros: “Soy un Pelele” de Hernán Migoya, “E.S.O.” de Santiago Lapeira, “El viaje de Penélope” de Merinero, “Spinnin” de Eusebio Pastrana, “Mercado de futuros” de Mercedes Álvarez, “La mosquitera” de Agustí Vila, “Ellos robaron la picha de Hitler” de Pedro Temboury o, entre muchas otras, “Miss Tacuarembó” de Martín Sastre (la provocadora película que me unió a este heterodoxo grupo de humanos y muñecos llamado Club Luchana).

Películas tullidas, como niños enfermos que apenas pueden salir de casa, pequeño cine débil e indefenso que nadie parecía interesado en mostrar. Ni en ver. A veces engendros, otras pequeños milagros injustamente ignorados. En los Luchana unas películas se mezclaban con las otras, sin que apenas nada las diferenciara. Revelando así tal vez lo difusa que es la línea (¿qué línea? ¿dónde está? ¿quién la dibuja?) que separa la basura del arte.

Este sábado, convocado como siempre por Facebook por la guionista y escritora Jimina Sabadú, casi todo el Club Luchana se plantó ante ese viejo cine mugriento cantando mal una versión inapropiada de “Candle in the wind”, mientras la policía municipal nos advertía de que teníamos que limpiar todo aquello cuando nos marcháramos.

Mientras hacíamos un poco el ridículo en esa esquina de la calle, pensé que  pegando carteles de películas olvidadas sobre aquella persiana metálica estábamos reivindicando el derecho de ese cine a existir, a proyectarse en algún sitio, por pequeño y mafioso que éste fuera. Encuentro cierta belleza en que el cine con un criterio de programación más turbio fuera el que, paradójicamente, nos permitiera acceder a las películas más arriesgadas.

También pensé que la muerte del Cine Luchana coincidía con lo que parecen los estertores del sistema de subvenciones al cine español, un sistema que probablemente ha dado unas cuantas obras maestras, bastantes películas dignas, solemnes y/o aburridas y, de vez en cuando, esos extraños engendros que acababan pasando una semana secreta en los Luchana’s.

Por último pensé que las películas que se proyectaban en ese cine eran un poco como nosotros, como esa veintena de tipos que una vez acabado el “acto”, asustados, nos alejamos del cine en grupos poco numerosos para que la policía no nos hiciera despegar los carteles que nos habíamos resistido a quitar. Aquellas películas y nosotros éramos pequeños fracasos bienintencionados, posiblemente adorables si encontrábamos la mirada adecuada, seguramente merecedores de un destino mejor.


NO OS NECESITAMOS PARA NADA

14 abril, 2012

Por Sergio Barrejón.

Ya está confirmado. Como veníamos sospechando, la bajada de presupuesto en el ICAA ha acabado con las ayudas a creación de guiones y con las ayudas a producción de cortometrajes. Sólo queda dinero para amortización de largometrajes, y poco más.

Además, todo indica que la retirada de 200 millones del presupuesto de TVE va a poner las cosas muy feas en el sector de la ficción televisiva: por un lado, el parón de muchas producciones desestabilizará las cuentas de muchas productoras. Por otro, es de esperar que las cadenas privadas presionen para bajar costes, aprovechando que hay menos competencia.

Las medidas que ha tomado el Gobierno contra el sector audiovisual son injustas y desproporcionadas. El recorte a TVE llega justo en el momento en que, por primera vez en su historia, la televisión pública ha dejado de tener pérdidas. Justo después de haber retirado la publicidad, para no interferir en el negocio de las privadas. Justo cuando todas sus series son líderes de audiencia. Y poco después de un tremendo ajuste que dejó en la calle a 4.000 personas, precisamente para sanear las cuentas de una empresa pública sobredimensionada en exceso.

Demasiados datos como para pensar que el recorte tiene un motivo económico. Si realmente la Corporación tuviera un problema presupuestario, habrían nombrado ya a un presidente, para empezar. Y éste se habría apresurado a liberarse de onerosos derechos deportivos, o a dejar de comprar cine extranjero. Es insólito que, tres meses después de llegar al Gobierno, no haya aún un baranda en TVE. Mi interpretación es que quieren jugar a inquietar, crear incertidumbre en el sector, arrancarle las alitas a la mosca antes de espachurrarla.

Cristóbal Montoro, Ministro de Hacienda.

El tijeretazo a TVE y el saqueo del ICAA tienen la misma razón, y no es económica, sino política. Las cifras de ahorro en los presupuestos del ICAA son ridículas si las compara uno con el dinero que deben a Hacienda los clubes de fútbol, por ejemplo. Esto es simplemente el ajuste de cuentas por el “No a la guerra” y el “Hay motivo”. A la vieja guardia aznarista aún le escuece la humillación de aquella gala de los Goya. Según ellos lo entienden, el cine español mordió la mano que le daba de comer. “Arrieros somos”, debieron pensar.

Y ahora nos hemos encontrado en el camino. Nada de lo que está ocurriendo debería sorprendernos. Han sido ocho años de presión mediática para convencer al ciudadano de que “los del cine” viven del cuento haciendo películas de mierda porque tienen los cuartos asegurados gracias al carnet del PSOE.

… O algo así.

Llevaban mucho preparando el terreno. Esto no más que el paso siguiente, lógico y previsible. Y está hecho con todo cálculo. Es muy significativo, por ejemplo, que hayan elegido a Susana de la Sierra al frente del ICAA: una mujer joven, de currículo brillante, poco significada políticamente, y con un nivel intelectual que impresiona. Alguien que realmente tenía la capacidad y la disposición de mejorar la situación del cine español.

Susana de la Sierra, Directora del ICAA

Sólo necesitaba, claro, algo de dinero para hacerlo. Pero el Gobierno nunca tuvo intención de dárselo. Su nombramiento sólo ha sido una maniobra de distracción para despistar a los más moderados: una directora con un perfil amable hace que el sector se mantenga a la expectativa, con la esperanza de que los presupuestos concuerden con esa imagen dialogante. Pero Susana de la Sierra es otra damnificada aquí: la han usado de comodín para una venganza programada desde hace mucho.

La cuestión es que, como maniobra política, no va a ser tan dañina, y sí bastante contraproducente. Una mierda de maniobra, vaya. Por un lado, están haciendo el mayor daño en el sector donde menos enemigos tienen: la gente que habría empezado a hacer cortometrajes gracias a las subvenciones de 2012 ni siquiera era mayor de edad en 2003. La generación del “No a la guerra”, véanse el vídeo, son ya los viejunos del cine español. Con todo el respeto, ojo, que yo tampoco soy un crío. Pero vaya, que hablamos de gente que ya estaba consagrada HACE NUEVE AÑOS.

Por otro lado, hoy en día, hay un par de armas que no existían en 2003: cámaras HD a precios asequibles, y una mayoría de salas con proyección digital. Además de que, en estos nueve años, Internet se ha enfocado extraordinariamente al consumo y producción de contenidos audiovisuales. El modelo de subvenciones con el que están acabando… ya estaba acabado.  El cambio de modelo es lo que lleva demandando el sector hace años. Adoptar el francés, o el americano. Pero eso implicaría trabajar en serio para favorecer a la industria. Y la industria audiovisual se le ha atravesado a esta gente, enterita, por una noche en que cuatro cineastas que no representaban a nadie decidieron hacerse un lavado de conciencia. Este Gobierno ha recortado en el ICAA y en TVE no para ahorrar, sino todo lo contrario: porque no le importa destruir un sector industrial, asumiendo el coste que eso conlleva, con tal de dejar claro quién manda en el cortijo.

Y sí, la situación va a ser dura, y puede que en 2013 sea bastante peor que en 2012. En estas circunstancias, los más blandos se sienten sacados de un cómodo camarote y llevados a la pasarela, para ser arrojados al océano sin salvavidas. Pero no es eso. Simplemente, hemos salido de la sauna y ahora toca darse el chapuzón en el agua helada. Si te lo piensas, te quedas tieso. No te lo pienses: salta. Vas a notar un frío de tres pares de cojones, pero sólo será un momento. Luego la sensación será muy vivificante, y el resultado, sanísimo. La mayor parte de los gérmenes morirán y tu circulación se reactiva de golpe.

En resumen, señores gobernantes: la gente a la que le han negado la ayuda… va a seguir creando sin ella. Tienen el talento, tienen la tecnología, y están libres de la repugnante carga del odio. Hace 15 días produje otro cortometraje, sin ayudas. En mayo dirigiré otro, sin ayudas. Recurriremos al crowdfunding, a los ahorros, a préstamos familiares y a la inventiva. Pero lo haremos. Porque los cortometrajistas somos el futuro. Y ustedes son el pasado. Ustedes son un puñado de señores con úlcera haciendo las cuentas de hace nueve años. Pues sigan con ellas. No les necesitamos para nada.

¿Las subvenciones? Métanselas por el culo.


EL CINE ESPAÑOL Y UN BMW EN DOBLE FILA

22 septiembre, 2011

por Sergio Barrejón.

Hace unos años, una fría noche de invierno en Madrid, volvía a casa con mi mujer, embarazada de seis meses, cuando nos encontramos nuestro coche bloqueado por un BMW en doble fila. Pasaban unos minutos de la medianoche, en la calle Conde Duque. ¿Qué hacer?

PITAR, NATURALMENTE, dirán muchos.

Yo llamé a la grúa. La mayor parte de mis amigos me dice que son un malrollero, que llamar a la policía no mola nada. En mi opinión, lo que no mola nada es que un fulano con un coche de 40.000€ no quiera gastarse 4€ en meterlo en un parking. Y tampoco mola nada que todos hagamos como si eso fuera normal.

Total, que tuvimos que esperar más de media hora, con un frío del carajo. Estábamos cansados, y aún nos quedaba media hora más de coche hasta llegar a casa. Pero esperamos. Vino la policía y a punto estaban de llevarse el coche, cuando bajó el dueño del BMW a moverlo.

Habría esperado mucho más con tal de ver la cara que puso cuando se enteró de que le caían 300€ de multa. Antes de retirar su coche, el tipo me recriminó que no hubiera pitado para avisarle. Yo le dije que no acostumbraba a tocar el claxon a las tantas de la noche, porque calculaba que podría ser bastante molesto para los vecinos. ¿Saben lo que me contestó?

-¡Pero si aquí pita todo el mundo! ¡Mi cuñado, que vive ahí al lado, tiene que dormir con tapones en los oídos!

Y eso, según él, era un argumento PARA PITAR.

España.

 

CORTA A:

 

La semana pasada, el realizador Tinieblas González convocó a la prensa en el Café Antzokia de Bilbao para contarles el via crucis que ha pasado con su primer largometraje, Alma sin Dueño, y sus problemas con la productora, Alma Ata. Los highlights vienen a ser:

  • Presupuesto hinchado para optar a más dinero de subvenciones. Según Tinieblas, el coste real de la película era 1,2 millones. En los papeles enviados al ICAA se decía que había costado 3 millones.
  • Desvío de la subvención recibida para postproducir la película. De los 480.000€ recibidos, no se habrían invertido efectivamente más que 100.000€, con la consecuente merma de calidad en el resultado.
  • Estreno ficticio para optar a más subvenciones, sin avisar siquiera al director.
  • La productora remonta la película prescindiendo del director. Según éste, un premontaje de la peli había gustado mucho a Filmax, pero la versión final carecía de la calidad necesaria para interesar a la distribuidora.

Pero los hechos no interesaron mucho a la prensa generalista, como cabía esperar. Lo que les interesó fue la carnaza. Y Tinieblas les dio una buena ración cuando empezó a extrapolar su caso particular a la situación general del cine español. No denunció simplemente las malas artes de su productora con su película, sino que se prodigó con declaraciones sobre “los productores” que tienen “coches de lujo”, sugerencias al público (?) para que no paguen por ver cine español porque estarían “pagando dos veces”, y comentarios sobre que esta rueda de prensa suponía su “entierro” en la industria.

El texto que ha circulado por la mayor parte de los medios es el habitual cortapega de agencia incluyendo varias imprecisiones y errores, y centrado sólo en los aspectos que pueden dar lugar a indignación de barra de bar. En definitiva, ni un periodista de ningún medio generalista ha intentado indagar sobre los datos concretos que ofreció Tinieblas (una productora con nombre propio presuntamente habría desviado subvenciones y falseado documentos públicos). Pero todos los medios tradicionales se han querido hacer eco de los ataques difusos y generalizados al conjunto del cine español. Naturalmente, sin contrastar un dato ni aportar la más mínima réplica. Porque cuanto menos específico eres, más target tienes. Porque en este país, vende más un titular del tipo “todos los políticos apestan” que uno del tipo “PSOE y PP pactan una ley electoral que dificulta la formación de nuevos partidos”.

Es interesante leer también sobre el asunto en en Facebook, en el muro de Juanjo Moscardó, presidente de EDAV, la asociación de guionistas valencianos. Allí ha habido una interesante discusión entre Sergio G. Sánchez, guionista de El Orfanato, y el propio Tinieblas. Esa discusión no la verán en ningún periódico. ¿Saben por qué? Porque acaba bien. Tinieblas y Sergio acaban deseándose suerte y despidiéndose amablemente. Y ya se sabe que tras la muletilla “alcanzó gran relevancia en las redes sociales” se esconde en realidad el subtexto “¡Peleeeaaa!”.

Comprendo perfectamente el cabreo de Tinieblas y estoy casi seguro de que es justificado en lo que respecta a Alma Ata. Sobre la situación general del cine español, no tengo datos. Y cuando los he tenido, he podido comprobar que cada cual los interpreta a su gusto. Como está visto que aquí cada uno tuerce la realidad para hacerla coincidir con sus prejuicios políticos, yo directamente paso de entrar en el debate. La vida es demasiado corta como para discutir con gente que protege sus opiniones como si fueran sus genitales.

Pero sí pienso que Tinieblas cometió un error al convocar a la prensa para contar su caso. Porque la prensa tradicional (léase rancia) no es amiga de nadie. Están dedicados en cuerpo y alma a vender ejemplares a base de sensacionalismo y carnaza. La exposición pública que te proporcionan es, en el mejor de los casos, anecdótica. Y en el peor de los casos, como dice Tinieblas, puede suponer un “entierro” (aunque lo dudo: a nadie le importará un carajo que le insultes en los periódicos si piensa que le puedes dar dinero a ganar). Lo que les interesa a los medios rancios (no hablo de los periodistas, sino del sistema en sí) es ver cómo la gente se da de hostias. Porque eso, aparentemente, es lo que le interesa al público.

Todos encontramos vomitivas esas entrevistas de los making of en que la actriz dice que “todos en el rodaje éramos como una gran familia, fue maravilloso trabajar con ellos”.Valoraríamos mucho más declaraciones del tipo “el director entró en mi roulotte a las tres de la mañana con la polla fuera” o “conseguí este papel porque me acosté con el productor”. Siguiendo la máxima de dar al público lo que quiere ver, y dada la audiencia que tienen los programas en los que la gente se tira los trastos a la cabeza, muchos responsables de medios han decidido que lo que vende es el conflicto. Y unos cuantos, incluso, han decidido que si en una noticia no hay conflicto, pues se inventa.

En resumen, que no estoy ni a favor ni en contra de Tinieblas. Ni a favor ni en contra del “cine español” (sea eso lo que sea). Pero estoy en contra de hacerle regalos de este tipo a una prensa ávida de sangre. Porque, además, nadie está realmente facultado para hablar por TODO el cine español. Ni bien ni mal, ojo. Defender el cine español sería tan incoherente como atacar al cine español. Considerar el cine español como un todo orgánico es un error de base, una premisa equivocada. Y cualquier razonamiento que se desprenda de una premisa equivocada, aun siendo un razonamiento válido desde el punto de vista lógico, conducirá a conclusiones equivocadas.

Por mi parte, el día que tenga un problema así con una productora (Dios no lo quiera), confío en tener la responsabilidad de ponerles una querella y procurar que paguen por lo que han hecho, en lugar de llamar a la prensa para contarles lo mal que está TODO. Que venga la grúa y se lleve el puto coche, que los vecinos no tienen culpa de nada.

Tineblas ha decidido denunciar públicamente porque “no puede costearse un largo proceso judicial”. Yo no entiendo mucho de procesos judiciales, así que no puedo opinar sobre si éste sería largo o no. Pero calculo que bien podría haber puesto por escrito una mera relación de los hechos sospechosos que él ha observado y haberla remitido a la Fiscalía, para que allí valoren si son constitutivos de delito. Si la Fiscalía actúa de oficio, entiendo que Tinieblas ni siquiera tendría que denunciar a la productora. ¿Se ha llevado a cabo ese paso? No lo sé. Ni siquiera estoy seguro-seguro de que se pueda hacer, porque de momento, nunca me he visto en esta situación.

Pero personalmente me encantaría ayudar a Tinieblas si decide coger el toro por los cuernos y proceder legalmente contra aquellos que él sabe que han cometido delitos. Porque pienso sinceramente que está bien que haya subvenciones. Lo que no está bien es que haya mangantes. Y tampoco está bien que no hagamos nada útil para acabar con los mangantes.

Tinieblas: no te conozco de nada, pero si les denuncias y entras en un largo proceso judicial, yo estoy dispuesto a poner hasta 1.000€ de mi bolsillo para ayudarte a costearlo. Dicho queda.

Mientras tanto, cada vez que oiga hablar de estos temas, yo me pondré tapones en los oídos.


FLASHBACK: ESA MALDITA ESTANTERÍA

4 septiembre, 2011

Por Curro Royo.

Hace unos días surgió el tema en el blog acerca de si se deben enviar o no guiones a productoras. Mi respuesta es un categórico… NO.

Está bien, por aquello de no ser dogmático, la matizaré: “No, salvo que me demostréis lo contrario”.

Como todo el mundo en este negocio, yo he enviado guiones a algunas productoras. Lo hice sobre todo al principio. Estaba tan convencido de la calidad de mi guión, que me imaginaba un hipotético lector recibiéndolo, leyéndolo, y pasándoselo a su jefe diciendo: “Esto es lo que estábamos buscando”. Tampoco es que enviara guiones como quien reparte cartas jugando al mus. Intentaba seleccionar las productoras, averiguar al menos un nombre de alguien que trabajara dentro, y acompañaba el envío con una carta de presentación en la que intentaba vender el guión.  Al menos uno o dos de los guiones que envié, habían recibido subvenciones del ICAA, destacando entre otros seiscientos proyectos que optaban a las ayudas, lo cual, en mi opinión, debía contar.

Así que enviaba el guión… y me sentaba a esperar. Pero nunca funcionó. Nunca respondieron, nadie llamó, ni escribió, ni nada de nada.

En el caso de una de esas productoras pude saber, años después, que alguien había leído el guión y había hecho un muy buen informe. Pero tampoco sirvió para nada.

Ahora tengo que dar un salto de unos doce años para situarme justamente al otro lado, el de las productoras que reciben proyectos.

Durante unos dos años estuve trabajando como Director de Ficción  de una productora que hacía televisión y cine. Parte de mi trabajo era leer e informar los guiones de cine que la productora estaba desarrollando, aportando criterio y opinión y reportando al Director de Contenidos de la productora.

Los guiones que leía eran de tres tipos.

El primero, los guiones que se iban a producir. Cuando llegaban a mis manos, estos guiones estaban en un estado muy avanzado de desarrollo, con director asignado, buscando financiación… las grandes decisiones habían sido tomadas y el margen de maniobra era muy escaso.

El segundo grupo correspondía a los guiones que podían llegar a producirse. Generalmente, y esto es muy importante, estos guiones estaban escritos por guionistas de la órbita de la productora. Podía tratarse de directores que escribían sus guiones o que hacían pareja más o menos fija con un guionista, guionistas que ya habían trabajado con la productora y a los que se les encargaba la adaptación de una novela opcionada, guionistas de alguna de las series que producíamos… en fin, la procedencia podía ser variada, pero de una forma u otra todos ellos y ellas eran ya guionistas profesionales. Por regla general los conocía, o al menos había oído hablar de ellos aunque no les conociera en persona.

El tercer grupo, que es el que nos interesa, estaba compuesto por todos los guiones que nos llegaban, por decirlo así “de la calle”. Cada semana, y no miento, podían llegar decenas de sobres conteniendo guiones no solicitados por la productora. De entrada, suponían un problema de logística. Había que crear una entrada en un registro que intentábamos llevar de una forma rigurosa, había que contactar con el autor para hacer acuse de recibo y que firmara un documento exigido por la productora para eximirla de posibles demandas por plagio… y por supuesto, había que leer el guión, hacer un informe y responder al autor.

A todo esto, el trabajo que requería esta división de cine de la empresa, debía ser compatibilizado con todo lo que tenía que ver con televisión. Mientras estuve en la productora, creamos o encargamos proyectos de series, supervisamos la continuidad de una serie consolidada que era sistemáticamente maltratada por la cadena, afrontamos una crisis de audiencia de otra serie que fue cancelada, y pusimos en marcha otra serie que no cuajó. Los que trabajáis en televisión sabéis que las cosas son para ayer, así que imaginad la presión que todo eso suponía y el tiempo y las fuerzas que teníamos cuando tocaba pasar al “apartado cine”, que dicho sea de paso, era el que más nos gustaba a todos.

En medio de este marasmo, mi gran angustia era ver cómo la estantería en la que se acumulaban los guiones no solicitados estaba cada vez más llena. Decenas de sobres nuevos cada semana, con sospechosos aluviones tras el vencimiento de los plazos de entrega de las distintas ayudas a desarrollo de guión. Desde los anaqueles negros que aún puedo ver a la izquierda de mi despacho, aquellas miles de páginas me gritaban una misma cosa… “Estamos esperando”. Y yo sabía lo que eso suponía, lo sabía por experiencia propia. Aquella estantería tal vez no contenía el próximo Goya… o tal vez sí… pero lo que seguro que representaba era la ilusión de mucha, mucha gente.

Como anécdota, diré que uno de esos guiones estaba escrito a mano. Tal cual, más de cien páginas escritas a mano. Con esa persona sí que tuve una entrevista, invitándola a hacer algún curso de guión.

Finalmente, opté por una solución radical: no más guiones. Si alguien enviaba un guión, se le devolvía. La excusa que me puse a mí mismo era “por lo menos hasta que lea estos”. Nunca pude leerlos, no tuve tiempo. No tenía tiempo para mi familia… ¿cómo iba a tenerlo para esos cientos de guiones que amenazaban con caer sobre mí y aplastarme?

De todo esto creo que se pueden sacar varias conclusiones.

En primer lugar, no envíes tu guión a una productora, salvo que tengas al menos una posibilidad de que sea leído. Si tienes esa posibilidad, es que estás mínimamente introducido en el negocio. No malgastes ilusión y tiempo, dos bienes preciosos cuyo agotamiento se traduce en frustración y resentimiento. Si alguna vez tienes que dar uno de tus guiones a leer, que sea en mano, fruto de una conversación, un trabajo en común, o porque un productor o un director te lo hayan pedido.

Hasta donde yo sé… y aquí va mi petición, casi súplica de que me demostréis lo contrario, ninguna película en cuyo proceso de producción he estado involucrado o he tenido conocimiento, ha partido de un guión no solicitado, esto es, enviado a una productora por correo o similar. Insisto… ninguna.

La idea del “mirlo blanco”, del guión surgido de ninguna parte que se convierte en un éxito, es por tanto un mito.

Por otro lado, parece que esto de los guiones funciona como cabría esperar en el funcionamiento de cualquier otro negocio, esto es, que el input de creatividad provenga de una fuente mínimamente contrastada y confiable. Desconozco si Seat, Opel, o Citroën reciben diseños no solicitados de coches, provenientes de personas que quieren empezar a diseñar coches. Supongo que cada una de estas marcas tendrá sus canales propios para incorporar nuevos diseñadores convenientemente formados y experimentados.

Espero de todo corazón que el post no haya sido un jarro de agua fría para nadie. Una de las cosas más engañosas de esta profesión es que, aparentemente, es la puerta más espaciosa para entrar en el mundillo del cine y la tv. No todos sabemos realizar, iluminar, editar, interpretar… pero todos sabemos leer y escribir. Desgraciadamente, eso no es suficiente, ni siquiera cuando se hace con toda la ilusión y el entusiasmo del mundo.

Y ahora, si algún alma caritativa tiene a bien demostrarme que no tengo razón, se lo agradecería. Me sobran guiones, sobres y sellos.

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 15 de enero de 2010)


CINE ESPAÑOL: LOS CUTRELEAKS

25 agosto, 2011

por Sergio Barrejón.

Hoy me he desayunado leyendo los últimos cables de Wikileaks sobre España. Tengo que agradecer a Javier de la Cueva el interés que se ha tomado en listar y enlazar algunos en su cuenta de Twitter a lo largo de esta noche.

No he leído los que hacen referencia al caso Couso, porque tengo mucho que escribir esta mañana, y sospecho que me invadiría una mala leche brutal que me impediría trabajar en nada creativo. Pero sí he leído los que hacen referencia a las reuniones que diplomáticos norteamericanos mantuvieron en 2004 con el Director General del ICAA, Sr. Pérez Estremera. Y debo decir que, contrariamente a lo que muchos creen, no hay apenas nada noticiable en ellos.

Me gustaría volver de vacaciones con datos más espectaculares. De rabiosa actualidad, como dicen los “periodistas” cutres. Pero yo no soy Federico Jiménez Losantos. Mi negocio no es ponerles de mala leche a primera hora de la mañana. Lo que los cables de Wikileaks revelan sobre el cine español es algo que ya sabíamos todos: que España es un sitio MUY CUTRE.

Javier de la Cueva tuitea:

No pongo en duda que EE.UU. bloquee el desarrollo del cine local, aunque no me consta. Pero lo que también me consta es que eso no es lo que dicen los cables. Ahí están los enlaces. Se tarda 5 minutos en leer cada cable, y están escritos en un inglés muy asequible.

Créanme: no estoy defendiendo la gestión de Pérez Estremera al frente del ICAA, ni -Dios me libre- la de Carmen Calvo al frente de Cultura. Este post sería mucho más jugoso si realmente los cables contasen que EE.UU. bloquea al cine local. Pero lo que cuentan es algo mucho más anodino (aunque, bien mirado, mucho peor):

EE.UU. NI SIQUIERA NECESITA BLOQUEAR NADA.

El desarrollo del cine local es tan mierder, y los responsables políticos dan tantos palos de ciego que, como insisten varias veces los redactores de los cables, “no hay nada de qué preocuparse“.

Todo el supuesto bloqueo que llevan a cabo los diplomáticos es reunirse con Pérez Estremera y preguntarle si Cultura está considerando la idea de un proteccionismo cultural a la francesa. Estremera les dice que de eso “ni siquiera se ha hablado” en el Ministerio. Una conversación anodina y perfectamente legítima en el ámbito diplomático: a los extranjeros les interesa saber cómo van a evolucionar sus exportaciones, y el funcionario nacional les cuenta lo que sabe.

Manuel Pérez Estremera. Foto: Jesús Uriarte (El País).

Naturalmente, a muchos nos gustaría ver que nuestros políticos protegen nuestra cultura como lo hacen los franceses (donde, por cierto, se ve tanto cine americano como aquí). Naturalmente, cualquiera puede entender que EE.UU. prefiere que eso no ocurra, por si acaso le supone un recorte de beneficios. Y en ese sentido, uno puede sospechar que EE.UU. podría estar haciendo oscuros tejemanejes para influir, incluso de manera ilegítima, en los políticos responsables de Cultura.

Sí, todo muy plausible. Pero en los cables no hay NADA de eso. Y recordemos que son cables secretos (o eso creían cuando los escribieron). No hay razón para que quien los redacta se calle nada. Y las conclusiones a la que llegan los americanos son:

“It’s unlikely the U.S. film industry should be concerned”

“The U.S. film industry will probably be unaffected”

“We do not see that there is any cause for alarm”

Si tienen ustedes ganas de indignarse esta mañana, prueben mejor con otros cables. Lo único más o menos indignante que contienen éstos es que Pérez Estremera, en reunión con diplomáticos americanos el 8 de julio de 2004, dijese:

“If we are looking at measures that would affect the U.S. industry, we would contact you and discuss it with the Embassy and the Motion Picture Association.”

Me parece perfectamente normal que se informe a los inversores extranjeros cuando se toman medidas que les van a afectar. Pero ponerlo en futuro es un paso más. Porque, en fin, se da por hecho de que la diplomacia consiste en eso, en conversar amigablemente incluso de los asuntos más desagradables. Pero también se da por hecho que el gobierno anfitrión es soberano, caramba. Anunciar que se “discutirán” cualesquiera medidas no sólo con los diplomáticos, sino con una patronal norteamericana, me parece poco digno.

Pero, sinceramente tampoco da para GRANDES TITULARES. Quizá no refleje más que la impericia diplomática de un director general que acaba de llegar al cargo, y a quien su interlocutor le viene grande. En cualquier caso, ¿qué más da? El Director General del ICAA no sería, en ningún caso, quien decide la política cultural. Eso, en todo caso, sería labor del Gobierno, concretamente de Cultura. Y eso, para mí, es lo mejor de estos cables: la manera en que ridiculizan a Carmen Calvo y sus memorables cantadas. Dice el cable de 22 de julio de 2004:

“Since Spain’s new socialist (PSOE) government named Carmen Calvo as Minister of Culture in May 2004, she has shown a knack for breaking new ground and unabashedly speaking her mind, usually before consulting within the PSOE government or within her own ministry. In several short months she has already had to walk back a number of announcements once she discovered that her ministry did not have competency to do what she had promised. (One notable example was her promise to lower value added tax for CDs and DVDs only to discover that the tax levels are determined in Brussels.)”

Carmen Calvo en los Goya 2006. (Foto: EFE)

Este mismo cable concluye diciendo que todo el rumor sobre una posible política proteccionista para el cine español es sólo eso, un rumor, originado por dos factores: Uno, que en verano el Gobierno suele soltar globos sonda en la prensa, a ver cómo reacciona la gente. Y dos, “una ministra con tendencia a decir lo primero que se le pasa por la cabeza, aunque no tenga fundamento”.

Ése sería para mí es el titular. No “EE.UU. bloquea el desarrollo del cine local”, sino más bien “La diplomacia extranjera llama BOCAZAS a la Ministra de Cultura”.

En resumen, que damos más pena que miedo.


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