CULTURA E IGUALDAD EN EL SENADO

16 mayo, 2018
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Montserrat Boix, Montserrat Domínguez, Pepa Bueno y Mabel Lozano.

por Ángela Armero
El pasado jueves 10 de Mayo tuvo lugar en la sala Clara Campoamor del Senado una jornada sobre cultura e igualdad, organizada por el grupo socialista. Allí se dieron cita muchas personalidades de las instituciones culturales, del mundo del cine y el teatro, y también de los medios de comunicación. Yo acudí representando al sindicato ALMA y a CIMA y tuve ocasión de participar brevemente.
La jornada proporcionó una panorámica (sustentada en abundantes estudios, datos y testimonios) del presente de la cultura, y especialmente de la desigual participación de la mujer en él.
En esta crónica me centraré en las opiniones de cine y medios, por imposibilidad de contarlo todo; la mañana dio para mucho. El debate alrededor del mundo audiovisual tenía como ponentes principales a Cristina Andreu, vicepresidenta de CIMA, a la productora Pilar Pérez Solano y a Pilar González Almansa, productora de teatro y fundadora de la compañía Cría Cuervos, y representante de la asociación Liga de las mujeres profesionales del teatro. Las cifras que arrojó Andreu, sobre la presencia femenina en el cine fueron dramáticas, y especialmente en el guion: en 2016 solo el 17% de las películas fueron escritas por mujeres. Otros indicadores también revelan y amplifican esta desigualdad: si se analiza el reparto de los  premios cinematográficos de carácter nacional (Premio Nacional de Cinematografía, Goya de Honor, Medalla de oro de la Academia), las mujeres han obtenido reconocimiento en 34 ocasiones, y en 27 de estos casos, las galardonadas han sido actrices, y solo dos (que suponen el 6%) lo han recibido por sus aportes en liderazgo cinematográfico, es decir,  por su desempeño en producción, dirección o guion.
Además, las películas escritas o dirigidas por mujeres suelen llevarse a cabo con presupuestos menores, con lo que ello acarrea: menor distribución, menor promoción, menor reconocimiento y por tanto, menor visibilidad. Entre otras medidas, CIMA propone que los fondos anticipados para la producción se repartan de forma igualitaria entre mujeres y hombres en las categorías de directoras, guionistas y productoras.
Al hilo de esta cuestión, la productora Pilar Pérez Solano propuso mirar el modelo de financiación del cine sueco, que ha arrojado excelentes resultados, y cuyo primer filtro se basa exclusivamente en la calidad, independientemente del sexo.
Pilar González Almansa habló de la escena teatral. Arrojó datos que mostraban que las mujeres son, por lo general, programadas en salas más pequeñas y menos tiempo que sus compañeros varones y que sus voces son más difíciles de singularizar como creadoras y autoras al estar constreñidas al género. Reivindicó que seamos vistas también como personas y no solo como colectivo.
En este debate también participaron cineastas como la directora Patricia Ferreira y la productora Ana Amigo. Se mencionó el reciente artículo de Sabina Urraca, que expone la paradoja de que mientras las mujeres nos dedicamos a llenar programaciones de festivales de cine, teatro o literatura de mujeres, los hombres están ocupando los espacios donde no tienen que exponer continuamente la cuestión de género sino que se dedican a dar a conocer su obra sin más preocupaciones.
Por mi parte, hablé del sesgo existente (muchas veces de forma inconsciente) que provoca que la mayoría de los creadores de series son hombres, y la mayoría de los guionistas de cine (y los más reconocidos) son hombres. En este informe de FERA-FSE sobre la remuneración de los guionistas europeos se muestra que las mujeres guionistas ven cómo su carrera se estanca alrededor de los 35 años mientras que la de sus compañeros varones sigue subiendo ininterrumpidamente hasta los cincuenta. Si lo cruzamos con este otro estudio de las universidades de Copenhague y Londres recogido por el periódico “El País”, que muestran como las mujeres son penalizadas laboral y económicamente al tener hijos, y que en España la edad media para tener hijos es de 32 años, tenemos un doble reto para superar: el sesgo de género y los cuidados de hijos y en ocasiones de mayores, que tradicionalmente recae en las mujeres. En mi opinión, solo con medidas para impulsar la inclusión y políticas decididas por la conciliación familiar podremos lograr la plena igualdad entre guionistas de ambos sexos.
La mesa de medios, en la que estuvieron Montserrat Boix, periodista de RTVE y reconocida activista, Montserrat Dominguez, directora del Huffington Post, Pepa Bueno, directora de Hoy por Hoy, y Mabel Lozano, directora y productora de cine y activista en contra de la trata de mujeres, estuvo llena de brillantez y verdades incómodas, y también de datos para la esperanza. Pepa Bueno explicó cómo en reuniones con compañeros detecta que es difícil reconocer la autoridad de la mujer. Abunda la cita “como dijo Iñaki el otro día…” pero cuando se trata de invocar una figura reconocida de forma unánime, no se recuerda tanto a las compañeras como a los compañeros; también que cuando las mujeres opinan, muchas veces lo hacen como si pidieran disculpas (“Perdonad, pero yo creo que…” “Es mi opinión…” debido a la educación recibida), y que encima las periodistas que trabajan en medios como presentadoras tienen que someterse a la esclavitud de la imagen. También se habló del lenguaje inclusivo. Bueno comentó que las periodistas más jóvenes no tienen ni que pensarlo, que acude de forma innata, por contraste con generaciones anteriores. Boix afirmó que hay muchas formas de abordar el lenguaje para que sea más igualitario, por ejemplo, utilizando la palabra “ciudadanía”.
Por su parte, Domínguez apuntó un hecho positivo que denominó un “movimiento tectónico”: en el mismo año, 2008, ella asumió la dirección del diario (y porque Arianna Huffington, como dijo, se empeñó en que fuera una mujer), Pepa Bueno se puso al frente de “Hoy por Hoy” y Angels Barceló de “Hora 25”. Afirmó que los espacios ganados no han de pasar desapercibidos, ya que “la lucha feminista comenzó mucho antes del 8 de marzo.” Dijo además que su redacción está formada por mujeres y hombres jóvenes y que en su plantilla ambos sexos “no pasan ni una”, y que esa es una señal de que las mentalidades están cambiando.
Mabel Lozano habló de las dificultades que enfrentó como directora de cine al haber sido modelo y estrella televisiva de “programas de variedades”, y de lo que le costó interesar al público e incluso a sus compañeros cineastas en un tema incómodo como es la trata de blancas en nuestro país (tema que aborda sus película “Chicas nuevas 24 horas” y su libro “El Proxeneta”). Opinó que el cine español está hecho desde el patriarcado y que es necesario ampliar el punto de vista y los referentes, ya que cuando ella era pequeña ser directora de cine no era algo a lo que una mujer podía aspirar; aunque la situación ha mejorado, cree que siguen faltando referentes femeninos en el audiovisual español.
Fue una velada muy intensa, llena de testimonios, datos e iniciativas, que favorecen la reflexión y la toma de conciencia. Somos muchísimas mujeres las que trabajamos con pasión y entrega en el teatro, en la televisión y en el cine, pero en los ámbitos de toma de decisiones la igualdad sigue estando lejos. El guión, por ser el comienzo de todo, por el peso cultural e identitario que implican las narraciones de gran consumo, es una pieza especialmente sensible en el avance hacia una sociedad mejor.
Estudio de CIMA 2016
Estudio FSE-FERA sobre la remuneración de los autores audiovisuales
Estudio sobre niños y desigualdad de género de investigadores de las universidades de Londres y Copenhague
Agradecimientos: Ibàn García del Blanco, Curro Royo, Cristina Andreu, Virginia Yagüe, Pablo Uruburu. 

NO HAY QUIEN LAS ENTIENDA

22 noviembre, 2017

Por Isa Sánchez

– ¿Cómo que el café preparado, Johnny? —preguntó Mike mientras su amigo ahondaba una muesca en la barra y apuraba su tercer vaso de bourbon—. ¿Te preparó el café y después se largó?

– Así es Mike. Cuando me levanté, ella se había llevado todas sus cosas, pero me había dejado el café preparado.

– ¿Y no te ha dejado una nota ni nada?

– Nada, Mike… Ya sabes: mujeres… No hay quien las entienda.

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Olatz Arroyo y Marta Sánchez al inicio de su charla: “Mujeres que escriben comedia”.

Como en cualquiera de las escenas similares que hemos visto en el cine, los libros y en todo lo que se lleva contando desde que se cuentan cosas, los pobres Johnny y Mike no entienden nada. Las mujeres hacen cosas raras sin que sepamos sus motivos. No creo que este texto pueda ayudarlos, pero quizá les dé alguna pista sobre por qué están tan perdidos.

Los pasados 2, 3 y 4 de noviembre tuvo lugar en Santiago de Compostela el V Encuentro de guionistas (cuyo resumen se puede leer aquí gracias al currazo que se metió anotando y redactando Teresa de Rosendo), una sucesión de charlas de las que salí, como muchos de mis compañeros, con un chute de inspiración y ánimo para escribir más e intentar hacerlo bien. Una de estas charlas fue la que dieron Olatz Arroyo y Marta Sánchez sobre la presencia de la mujer en la comedia. Ellas, como guionistas de larga trayectoria en series de TV (7 vidas, Aída, Gran Hotel, Allí abajo…) venían a reclamar la necesidad de desprejuiciar a la industria nacional y sus gerifaltes respecto al potencial cómico de la mujer, ya sea como personaje o como autora/estrella (“Desde Lina Morgan, no ha habido otra Lina Morgan”, repitieron en un par de ocasiones con toda la razón del mundo). ¿Cuánto tiempo va a tardar España en engancharse al carro de mujeres cómicas que capitanean todo tipo de espacios audiovisuales? A lo Tina Fey, Kristen Wiig o Lena Dunham entre otras (norteamericanas todas).

Una de las sentencias con las que Marta y Olatz introdujeron su presentación fue que se necesitaban “más comedias no DE mujeres, sino CON mujeres”. Y a esta diferencia entre el DE y el CON es a la que quiero dedicar mi primer artículo para bloguionistas (gracias por acogerme entre vosotros), ya que ahí reside buena parte del meollo. El protagonismo de personajes femeninos en una historia no implica que estos tengan que ser el contenido a tratar. Dicho así puede parecer obvio, pero vista la situación de nuestro cine y nuestra TV, la obviedad parece quedarse solo en lo teórico. A veces, he explicado esta diferencia a mis alumnos con una equivalencia: la mujer como tema versus la mujer como argumento. Y es que no es lo mismo hablar DE ellas, que A TRAVÉS DE ellas. Obvio de nuevo, ¿no?

Si lo primero, hablar DE mujeres (así enunciado, como si pudiéramos constituir un tema por nosotras mismas porque compartimos cualidades, virtudes y defectos esenciales… un asunto que bien daría para otro artículo), es algo que a alguien determinado en unas circunstancias concretas, puede parecerle poco apetecible, interesante o…. cansino (hartible como dicen por el sur); lo segundo, hablar CON mujeres, es algo tan habitual en el día a día, que parece extraño que pueda ningunearse en nuestra ficción. Y es que somos muchas… como hemos dicho tantas veces: la mitad de la población. Y no somos iguales (perdón, que se me cuela de nuevo el asunto para otro artículo).

Le preguntaba alguien del público a Concepción Cascajosa, quien nos brindó una auténtica masterclass como las que suele regalar a sus oyentes, por qué creía que en Estados Unidos, de ramalazo tan machista, nos llevaba la delantera en cuanto a ficciones de protagonismo femenino. Aunque la respuesta derivó a otras reflexiones de carácter más sociológico, a mí me da por pensar que probablemente, esto se debe más a la avispada visión de negocio estadounidense, que a una mayor conciencia de género en el país que ha elegido a don Donald para que los gobierne. Aunque lo cierto es que tampoco hay que ser muy avispado para suponer que las mujeres somos un importante nicho de mercado deseoso de ficciones que nos contemplen más allá de ser el tesoro que proteger, la damisela que salvar o la motivación de pulsiones testosterónicas increíbles (sobre la construcción patriarcal de los personajes femeninos es muy interesante la segunda parte de la entrevista que Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea hicieron a Laia Aguilar, Mercè Sarrias y Carmen Fernández Villalba y puede leerse aquí). Porque repito: somos muchas, somos la mitad. Y si es hartible el temita de la mujer y solo se lleva escuchando unos años, podéis imaginar cómo estamos algunas del hombre como tema, protagonista y amo, como lleva siendo siglos.

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Concepción Cascajosa analizando las tendencias narrativas en las series internacionales para 2017-2018.

Dicho esto, podemos plantearnos qué es eso del temita del hombre. Pues no lo sé, o sí, porque todos asumimos al hombre como el personaje neutro capaz de personificar cualquier tema universal, como si no compartiera (solo) con sus congéneres cualidades, virtudes y defectos esenciales, mientras que la mujer acostumbra a vehicular solo asuntos considerados femeninos. Es decir: con un personaje masculino puedo hablar de lo que quiera, pero uno femenino debe estar justificado por la trama, como si el género (el de las tías, claro) acarreara (SOLO) determinados temas prefijados. Como si a nosotras no nos importaran las hipotecas, la crisis de los cuarenta, los políticos que nos roban, la amistad… o salvar al mundo, qué coño.

El otro día, le contaba a un amigo una idea para una historia sobre el equipo olímpico de un deporte individual formado por cuatro deportistas y él, conociéndome como me conoce, me preguntaba extrañado si todos los personajes serían hombres. Yo contesté que claro que no. Entonces mi amigo me preguntó si serían dos y dos, o tres hombres y una mujer. No se planteó que podrían ser tres mujeres y un hombre. Y lo entendí, fíjate, porque tres hombres y una mujer podrían representar cualquier historia, pero la combinación de tres mujeres y un hombre, destacaría al hombre del trío femenino. Y cuesta pensar una historia en la que este papel destacado no fuera el del vértice principal, en vez del de un elemento secundario subordinado al trío de protagonistas femeninos, como es lo habitual en el 3 más 1 contrario.

En la charla, se mencionó a Sole, quizá el mejor personaje de 7 vidas, interpretado magistralmente durante años por Amparo Baró y prácticamente ajeno a su condición de mujer. ¿Cuántos personajes como este hemos visto? Es que para tener más Soles, tenemos que creer y defender que puede haberlas, porque me da por pensar (como veis Marta y Olatz me hicieron pensar mucho) que mientras sigamos constriñendo a los personajes femeninos en temas considerados femeninos, seguiremos careciendo de mujeres de edades variadas, (¡edades intermedias incluso!) con problemas de madurez, laborales, existenciales, etc. Y claro, así, si nadie nos explica, es que no hay quien nos entienda. Y los pobres Johnny y Mike seguirán perdidos, haciendo muescas en barras y bebiendo bourbon sin entender nada.

Total que, como una cosa es el tema y otra el argumento, podemos hacer series y pelis CON mujeres sin que sean DE mujeres. Y para eso estamos los guionistas aquí: para crear argumentos potentes a través de los que tratar temas interesantes… e incluso, variados. Así que ¡hagámoslo!

* Si quieres saber más sobre Olatz Arroyo y Marta Sánchez, puedes hacerlo a través de dos entrevistas que se le hicieron en el Blog anteriormente, aquí y aquí.


¿DÓNDE SE ESCONDEN LAS CREADORAS DE SERIES?

8 mayo, 2017

Por Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea

El pasado 21 y 22 de abril se realizó en Barcelona una nueva edición del Serielizados Fest, donde acudimos aprovechando nuestra estancia en la ciudad para cubrir la Masterclass de Tony Grisoni organizada por GAC. A lo largo del festival se presentaron series como Muerte en León (Justin Webster, Enric Bach) o novedades como el tráiler de la tercera temporada de El Ministerio del Tiempo, pero también hubo espacio para la realización de distintas charlas con profesionales. Una de ellas llevaba el mismo título que este post y que el artículo que Núria Juanico publicó anteriormente en el diari Ara. Con tal de intentar encontrar las respuestas (o, al menos, parte de ellas) que se esconden detrás de esta compleja pregunta nos reunimos antes de la ponencia con tres de sus protagonistas: Laia Aguilar (Infidels, El Cor de la Ciutat, Laberint d’Ombres), Mercè Sarrias (Plats Bruts, Porca Misèria, Ermessenda) y Carmen Fernández Villalba (Bandolera, Servir Y Proteger, La Princesa del Polígono). Las tres tienen una amplia experiencia dentro del sector audiovisual, y se han enfrentado a varias situaciones que demuestran que, a día de hoy, el mercado sigue sin ser tan igualitario como nos gustaría pensar. Lo que sigue a continuación es una reproducción del debate que mantuvimos con ellas, separado en dos grandes bloques, el primero de ellos, bajo la siguiente pregunta: ¿cómo ven ellas el papel de la mujer guionista dentro de la industria audiovisual?

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De izquierda a derecha, Carmen, Laia y Mercè.

Laia: Bueno, mujeres guionistas hay muchas a día de hoy. Otra cosa es que hablemos de mujeres guionistas que ostenten cargos de coordinación y creación de proyectos. Como apunta Núria Juanico, hay muy poca mujer que esté en el terreno de la coordinación. Esta es la realidad.

Mercè: Quizá el problema no viene tanto desde la coordinación, donde sí que puede haber más mujeres, sino más bien desde la creación. En Cataluña, por ejemplo, como coordinadoras tenemos a María Jaén, Carmen Abarca, Núria Furió, Eulalia Carrillo o Eva Baeza desde hace años.

Carmen: En el ámbito español, he trabajado con coordinadoras como Verónica Fernández, en Seis Hermanas. Y hay otras: actualmente hay dos series diarias que están coordinadas por la misma mujer, algo que me parece heroico: Aurora Guerra.

Ya se ha demostrado que tenemos capacidad para coordinar. Ése no debería ser el tema. El problema viene cuando, por un conjunto de circunstancias, en la mayoría de series de Prime Time, es más difícil encontrar mujeres al frente de un equipo o como creadoras de la serie, pero las hay, por ejemplo Gema R. Neira, Anaïs Schaaff, Olga SalvadorVirginia Yagüe o la misma Laia, con las que he trabajado.

Mercè: Es como si siempre costara más que una mujer presente series, porque en el mundo audiovisual parece que un hombre da más confianza que una mujer a la hora de demostrar que está más capacitado para arrancar la super máquina que supone levantar una serie desde la nada.

A mi parecer, es un problema que radica en el hecho de que los que contratan, los productores, suelen ser hombres, y quizá por eso buscan a alguien que les dé más confianza, algo que suele recaer en ellos.

Laia: En este sentido creo que las televisiones suelen ser bastante reacias al cambio, les cuesta y van poco a poco, y realmente la inercia de estos últimos años ha sido siempre la coordinación y creación por parte de hombres. Es un poco por la estructura de “patriarcado”, así entre comillas, que tenemos desde hace muchos años. Posiblemente, hasta que no cambien las cosas no se revierta la situación.

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Cartel de La Princesa del Polígono, TV Movie escrita por Carmen Fernández Villalba

Carmen: No quiero hacer de abogada del diablo… que conste que soy una completa abanderada de este tema, pero también debemos hacer cierta autocrítica. Por ejemplo, tal vez movemos menos nuestros proyectos, por lo que no llegan a las cadenas.

Mercè: ¿Eso es verdad? Porque no lo creo.

Carmen: He estado en comisiones de ayudas públicas a desarrollo de guión e hice recuento para analizar la proporción. Era de, aproximadamente, un 80% de proyectos de hombres frente a un 20% de mujeres. Me quedé bastante alucinada. No se debe generalizar, pero tal vez debamos luchar más por tirar adelante nuestros proyectos.

Mercè: Sin ir más lejos, nosotras tres hemos presentado, ¿no? Que somos de las veteranas. Sí que es posible que de la gente que empiece ahora haya más hombres que mujeres, pero la gente que lleva años… todas las mujeres guionistas que conozco que llevan más de quince años haciendo guiones en Cataluña sé que han presentado al menos un proyecto de serie a TV3.

Carmen: Sí, nosotras hemos presentado bastante. Pero, en general, deberíamos ser más tenaces a la hora de “vender” nuestras historias y de “vendernos” a nosotras, aunque suene mal. Porque tenemos en contra muchos factores de nuestra realidad. Si quien recibe el proyecto no está 100 % receptivo, eso nos frena. Y no deberíamos desmotivarnos. Y lo digo porque a mí me ha ocurrido algo bastante curioso: si vas con un guionista hombre a presentar un proyecto tú, como mujer, pasas a segundo plano o incluso te conviertes en invisible.

Laia: A mí me ha pasado que directamente te salten con la mirada y se dirijan al hombre. Y esto ocurre incluso cuando estás exactamente en la misma posición que el compañero con el que estás presentando el proyecto. Siempre se dirigen al hombre. Hay un punto de machismo implícito que todavía no hemos superado.

Carmen: Sin duda, son micro-machismos que poco a poco te van minando la autoestima. No son pocas las veces que salgo de una reunión y me pregunto a mí misma: ¿por qué he venido? ¿Para ser la asistente de mi colega? Incluso en las ocasiones en las que soy yo la que ha buscado la reunión, se dirigen a mi compañero, cuando estamos en el mismo nivel profesional.

Mercè: Claro, es que tenemos que pensar de dónde vienen los productores de este país, analizar quiénes son. Evidentemente no son todos, no se puede generalizar. Del mismo modo hay que decir que hay productoras mujeres que me han buscado a mí precisamente por ser mujer.

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Entre otros proyectos, Laia Aguilar ha trabajado en Infidels, serie donde también fue coordinadora por un tiempo.

Laia: Igual que hay productores que te buscan sin importar tu sexo, o por el hecho de ser mujer. No podemos poner a todo el mundo en el mismo lugar.

Carmen: Y en ocasiones ocurre que la directiva o productora es una mujer y también prefiere dirigirse al hombre. ¿¡Cómo!? Es quizá algo que tenemos incrustado en el subconsciente. Nos formatearon así. Es como si existiera un valor extra añadido al hecho de que la “venta” la haga un hombre. No hablo de la creación o de la coordinación de la serie. Digo que la venta la hace mejor el hombre. Ahora bien, ¿por qué? Porque saben “venderse” mejor, tienen más seguridad en sí mismos. Algunos hombres suelen sacar el pavo que tienen dentro y muestran sus plumas. Y si una mujer lo hace se desconfía de ella.

Mercè: Como mujer siempre te tienes que estar reivindicando, de manera constante.

Carmen: Hace poco hablé con Aurora Guerra (creadora y coordinadora de Puente Viejo y Acacias) y me decía cómo ella trabaja todas las horas del día coordinando, pero luego no está tan pendiente de ser visible en determinadas esferas.

Laia: Sí, es que este es otro tema muy interesante, y sería debatir hasta qué punto a las mujeres nos importa tanto aparentar, salir en la fotografía, y creo que es completamente lícito decir que esa parte no interesa. El éxito puede estar situado en otra parte.

Mercè: Pero el reconocimiento es necesario para todos.

Laia: Sí, claro, por descontado debemos tener las mismas posibilidades y derechos que un hombre, pero sí que creo que es posible que a muchas mujeres no nos interese tanto como a los hombres (más competitivos, más deseosos del triunfo social) el reconocimiento social.

Carmen: Del mismo modo, hay momentos en los que como mujer debes decidir si priorizas tu trabajo o tu familia, y quizá hay ciertas cosas que no te interesan. Es posible que un hombre priorice el trabajo y nosotras, y hablo por mí, hemos podido renunciar a determinados trabajos que implicaban viajar y pasar días fuera de casa por la familia.

Mercè: Y eso es precisamente lo que tenemos que cambiar. Nuestra aportación tiene que ser la misma que la de un hombre, y todos deberíamos tener el derecho a decidir si queremos o no cambiarnos de ciudad. ¿Por qué debería ser solo algo de una mujer, el hecho de valorar a tu familia por encima del trabajo? Y lo que es más, ¿qué resulta más interesante, desarrollar una serie, o criar a tus hijos? Pues las dos cosas, hostia. Las dos cosas, y esto debería ser igual para todos.

Laia: Respecto a esto, tengo una anécdota totalmente grabada de la época en la que me tocó coordinar parte de la tercera temporada de Infidels. Recuerdo un día que estaba en una fiesta infantil, un viernes, rodeada de niños por todos lados, y en ese momento me llama el Jefe de Producción diciéndome que había un problema con un guión y que tenía que rehacerse. En ese momento vi claramente la división entre esos dos mundos, y te das cuenta que hay un momento que eso no puede casar. El peso de coger una serie, y asumir la responsabilidad de ponerse al frente, con el hecho de la maternidad. El tema, por tanto, es muy amplio, y me atrevería a lanzar una pregunta: ¿pueden las mujeres crear series en las mismas condiciones que los hombres? ¿Qué pasa con la conciliación laboral? Porque dudo que haya el mismo número de hombres que a las siete de la tarde de un viernes estén en un parque solventando temas de maternidad y de coordinación de series.

Y ojo, esto es un problema totalmente social.

Carmen: Es un problema social, sí, pero también es verdad que como es un trabajo que se te come las horas de tu vida privada, incluso las noches, es decir, que no es un oficio en el que fichas ciertas horas, por decirlo de alguna manera, tu privacidad siempre va a estar mezclada con tu trabajo.

Mercè: De hecho, recuerdo que en un momento me compré una agenda para intentar poner orden a esto que hablamos, y lo que sucedió es que en un día podía tener cosas como “llevar chupete” al lado de “reformular segunda secuencia” (ríe). Hice una mezcla que define bien lo que es la vida de un guionista. Pero bueno, al final acabé haciendo una obra de teatro con todas estas experiencias.

Carmen: Una vez me pasó que, preparando la cena, no paraba de pensar en la serie que estaba escribiendo, y llamé a mi hijo como a un personaje. “Cómete el pollo, Ricardo”. “Lucas, me llamo Lucas, mamá”, me dijo (ríe). No desconectas y es normal que acabes mezclando la ficción con tu vida.

Mercè: Es que al final es tan sencillo como que si quieres dedicarte solo a tu trabajo, que está de puta madre, no tengas hijos. Pero si tienes hijos tienes que conseguir que tu felicidad sea todo, porque si no tendrás un problema.

Laia: En definitiva, sí, es un problema social (ríe).

Carmen: Sin olvidar el gran problema de ser guionista: la invisibilidad. Somos los grandes olvidados de esta industria. Ya lo sabemos. A la invisibilidad de ser guionista le añades otra capa de invisibilidad.

Laia: Tienes que pelear el doble para hacerte visible, así es.

Carmen: Sí, y quizá por la manera en la que nos han educado tampoco tendemos a pavonearnos tanto delante de los productores. Tendremos que aprender a hacerlo.

Laia: Lo que estaría bien de verdad es que pudiésemos combinar la vida social del guionista (reuniones, viajes) sin tener que renunciar al hecho de ser mujer, de combinar nuestra faceta de madre y sin tener, por tanto, que equipararnos al prototipo de guionista basado en el modelo masculino del oficio. Es decir, no puede ser que el éxito de la mujer tenga que pasar por acoplarse al modelo masculino. Para mí ese es el verdadero qué.

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Cartel promocional de Meublé, Tv Movie escrita por Mercè Sarrias junto a Silvia Munt.

Mercè: Y bueno, también estará perfecto que en la profesión de guionista no viniera implícito el hecho de tener que hacerte visible, porque esto es algo muy contrario al hecho de escribir, toda esta parte de vida social.

Carmen: Colocar un proyecto es dificilísimo, pero si lo consigues, tienes que moverte en un mundo de egos tan desmesurado… ¿No podríamos encontrar un punto medio en el que te pudieran reconocer tu trabajo sin necesidad de tener que luchar para ello? Debería haber un cambio de chip en este sentido.

La segunda parte de la entrevista estuvo centrada en discutir acerca del hecho de que la mayoría de los showrunners siguen siendo hombres, por lo que es posible que los personajes femeninos que surgen en las series (o al menos, parte de ellos) estén construidos a partir del modelo de lo que un hombre cree que tiene que ser una mujer. ¿Qué opinan ellas al respecto?

Mercè: Está clarísimo que nuestra visión del mundo tiene una serie de connotaciones que no tendría el hombre. De hecho, nosotras defenderíamos una mujer que probablemente sería más independiente de la que haría un hombre. Aunque no podemos generalizar en estos temas nunca, que quede claro.

Laia: Sí, no podemos generalizar. Además, un hombre tiene todo el derecho a hacer personajes femeninos, y hay algunos que resultan ser muy complejos, pero se debería preguntar cada vez que se pone a escribir si la idea que está haciendo viene desde el estereotipo del patriarcado. La puta, la princesa, la madre… Incluso hay un test para saber si esto ocurre o no.

Carmen: El test Bechdel, para contabilizar la poca presencia de mujeres en el cine. O el poco peso dramático que tienen cuando aparecen. Es divertido más que científico.

Mercè: Y es curioso que exista esto, y muy significativo. Recoge cosas como que si hay personajes femeninos protagonistas, que no sean pareja de alguien o que este no sea su rasgo definitorio.

Carmen: O que no hablen de temas puramente sexualizados. Participo en un Máster de Género y Comunicación, y una cosa que hago con los alumnos es analizar los grandes temas de las series. Uno es la familia, institución como entidad transmisora de valores. Hemos confrontado series como Modern Family y Transparent que tienen como eje temático las relaciones familiaresAhí ves la gran diferencia que hay entre transmisión de valores de una y de otra. Incluso los homosexuales de Modern Family se cuestionan su homosexualidad. Entonces buscas quién ha creado esas series. En el caso de Transparent es una mujer (Jill Solloway) . En el caso de Modern Family, son dos hombres (Christopher Lloyd y Stephen Levitan). Comparadas estas dos series queda muy claro qué diferentes son los modelos familiares que pueden escribirse desde la ficción, uno inscrito en la tradición patriarcal y otro que lo pone patas arriba. Transparent es mucho más moderna y comprometida que Modern Family.

Laia: Yo no soporto la etiqueta esta de “series de mujeres”. Girls, Las Chicas GilmoreNunca te dirían que Los Soprano es una serie de hombres. ¿Por qué entonces hablamos de series de mujeres? ¿No habla Girls sobre la vida precaria en Nueva York con veinte años?

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Carmen: ¿Y cómo podemos cambiar todo esto? Entre otras cosas, hay que poner en marcha una serie de medidas. No se trata de que nosotras nos convirtamos en guerrilleras. Como se pretende desde CIMA, hay que luchar para acercarse al modelo sueco, donde se ha conseguido un 50/50, a través de medidas que incluyen educación, mentoring y medidas concretas para financiar proyectos hechos por mujeres. Y hay que decir que, además, a los hombres os va muy bien cambiar el relato. Crear un relato post patriarcal. Ahora nos toca a nosotras elaborar una nueva visión del mundo. Con vosotros.

Laia: Sin duda, y hay muchos personajes femeninos interesantes creados por hombres.

Mercè: Así es. Pero sí, tenemos que seguir luchando por cambiar la situación.

Carmen: Y por no desaparecer de los libros de historia. Los hermanos Lumière han pasado a la Historia, ¿pero qué hay de aquella mujer que fue tan importante como ellos a finales del siglo XIX? ¿Por qué no se recuerda su nombre: Alice Guy?


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