NIKOTXAN: “SI HUBIERA IDO CON UNA BIBLIA DE CÁLICO ELECTRÓNICO A UNA TELEVISIÓN NO HABRÍA PASADO NI DE LA PUERTA”

19 mayo, 2017

Por Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea

Cálico Electrónico sigue siendo una de las webseries más conocidas en España. Detrás de esta, la primera que se hizo en nuestro país para ser visionada directamente en Internet, se esconde Nikotxan, creador de tantos otros proyectos como Los Telepis La Trinchera de Flinskin. Aprovechando que esta misma tarde estará en Santiago de Compostela impartiendo una Masterclass sobre webseries organizada por la Asociación Sindical Galega de Guionistas, hemos querido hablar con él sobre la creación de su serie (que ya tiene más de 200 millones de visionados acumulados desde 2004), así como del futuro, a su parecer, de este tipo de proyectos y las cada vez más difuminadas barreras que existen para delimitar lo que es o no un proyecto creado para Internet. Como él mismo dice, ¿diríamos que House Of Cards es una webserie?

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¿Cómo y dónde surge Cálico Electrónico

Cálico nace como una mascota virtual (o wizard) de la tienda de electrónica online llamada Electronicaweb. Esa fue su primera misión: ayudar a la gente que entraba en la web a hacer un pedido correctamente. Más adelante, como la mascotita gustó a los 25.000 registrados de la web, Manel Muzas (dueño de Electronicaweb y primero de mi cuñada, todo queda en familia) me propuso hacer algo más periódico y ahí es cuando decidí crear “Cálico Electrónico. La serie Flash”.

La idea original era que Electronicaweb saliese en la serie como un branded content, ya que en cada capítulo Cálico se enfrentaba a un enemigo diferente que sólo podía vencer gracias a un producto suministrado por la tienda. En definitiva, el mensaje de la serie venía a ser algo así como: “Electronicaweb soluciona tus problemas” o “En Electronicaweb encontrarás lo que necesitas”.

¿Qué nos puedes contar acerca del proceso de desarrollo de los capítulos? 

Pues para empezar la idea de cada capítulo nacía de diferentes maneras: a veces se me ocurría un enemigo determinado, otras veces era una situación o un entorno, otras veces simplemente tenía claros una serie de gags…

A partir de ahí escribía el guión y lo grababa mientras realizaba el storyboard, una vez tenía las locuciones y el storyboard montaba el animatic y cuando éste ya me convencía me ponía a animar, a hacer fondos…etc. Por último, y una vez acabada toda la animación, se la mandaba a Dani Tejerina para que le pusiera la BSO y los FX de audio.

Eso sí, si en cualquier momento de la producción se me ocurría un cambio o un gag nuevo pues se metía, lo bueno de trabajar con Flash era que estas cosas se podían hacer.

¿Qué crees que tenía Cálico Electrónico para ser la primera webserie en España que triunfara como lo hizo y que todavía a día de hoy sea tan conocida? 

Para empezar, ser la primera webserie de este país y luego yo creo que, al habitar desde el principio en Internet, su tono algo pasado de vueltas, con un lenguaje totalmente coloquial, locutores amateurs y, por lo tanto, totalmente originales, más un toque de surrealismo fueron los componentes perfectos para que triunfara. También tiene mucho que ver el momento en que salió, ya que no había la cantidad de material audiovisual que hay ahora mismo en internet.

¿Qué es lo que te impulsa a decidir que el mejor formato para Cálico Electrónico era el de webserie y no cualquier otro? 

Bueno, más que pensar en un formato en lo que pensé fue en el medio. Es decir, Cálico sin Internet no existiría. Si yo hubiera tenido que ir con una biblia de la serie a llamar a puertas de productoras o a televisiones ya te digo que no habría pasado ni de la puerta. Cálico nace como una webserie porque Internet era el único lugar donde podía exponerla gratis y sin que nadie decidiera si podía o no hacerlo.

También tengo que decirte que a día de hoy y, gracias a plataformas como Netflix, el concepto de “webserie” empieza a diluirse. O sea, ¿llamamos webserie a “House of Cards” o a “Daredevil”?

¿Trabajas con escaletas, división en actos, etc.? 

Esto…¿lo cualo? No, nunca he usado nada…soy guionista autodidacta y por necesidad.

En la animación, a diferencia de lo que puede ocurrir en un rodaje que suceda en la vida real, no hay mucho lugar para la improvisación o para nuevas ideas que surjan en el proceso de grabación. ¿Hasta qué punto crees que es importante tener un guión cerrado de animación antes de ponerse a dibujar el acabado final del capítulo? 

Pues la verdad es que en otro tipo de animación o en otro estudio igual sí que es así, pero como he comentado antes, siempre que aparecía una idea nueva o una mejora a mitad de producción se podía incorporar sin problema. Además, el hecho de grabar los audios antes de animar se hacía justamente para eso, para captar mejor la intención y el tono del locutor y, sobre todo, para captar las improvisaciones, los fallos graciosos o cualquier cosa que le diera frescura y naturalidad a la serie.

Por supuesto yo iba con mi guión terminado, pero siempre dependía del locutor, había gente que necesitaba un guión bien cerrado y ceñirse a él y había otros, como por ejemplo Guti (Inocuo) que era la voz de Lobombre y que el guión lo usaba para abanicarse, ya que era pura improvisación.

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¿La escritura y el dibujo son, en tu experiencia, fases que vienen una detrás de la otra, o más bien fases que suceden a la vez? 

Creo que pueden darse todas las fórmulas: a veces escribo primero el personaje, a veces lo dibujo antes y a veces lo hago a la vez, aunque la mayoría de las veces lo dibujo primero ya que en ese proceso mi cerebro va un poco en “free style” y va pensando de manera inconsciente en el guión y características del personaje mientras estoy enfrascado dibujándolo, tal y como lo hacía cuando era pequeño y me pasaba horas dibujando e inventándome historias…

¿Qué es lo que buscas en la creación y posterior desarrollo de un personaje de animación? 

Que tenga personalidad, que tenga algo que lo haga único y totalmente diferente de los demás. En eso también tiene mucho que ver la voz. Es más, muchas veces creo un personaje a partir del locutor.

¿Qué crees que diferencia a una serie televisiva de una webserie por lo que respecta a sus guiones (tramas, personajes)? 

A día de hoy te diría que nada. La “mezcla” entre Tv e Internet ya ha empezado y estamos en un punto en que, si bien es verdad que todavía podemos diferenciar ciertas series nativas de televisión de otras que han nacido en Internet, también es verdad que ya hay muchas series en Internet que no tienen nada que envidiar a las de la tele y algunas de la pequeña pantalla que podrían haber sido hijas de la red.

¿Crees que el humor funciona mejor que otros géneros en las webseries? ¿De ser así, por qué? 

No sé si funciona mejor pero sí que es verdad que en Internet cualquiera puede hacer algo y subirlo y la censura que existe es nula. Y ya no sólo la censura, si no el hecho de tener que hacer un producto que llegue al máximo de gente posible: en televisión, aunque sea de pago, unos mínimos de público hay que alcanzar para asegurar la continuidad de una serie. En Internet no es así, de hecho, si ya sabes que no te vas a forrar haciendo series para Internet por lo menos haces lo que te da la real gana sin guardarte ni autocensurarte nada. A quien le guste, le gustará.

Y, del mismo modo, ¿crees que hay más espacio para la crítica (política, social) en este formato? 

Igual sí que hay más espacio, pero por una cuestión de difusión. Es decir, todas las redes sociales ya están en Internet así que si vas a subir un contenido social o político sensible de ser compartido y de difundirse hasta llegar a ser un viral en Internet ya están todos los medios y herramientas creados expresamente para eso.

¿Cuál crees que es el futuro que le espera a las webseries? 

Pues yo creo que se acabaran fundiendo con las series “normales” de la Tv y ambos se beneficiarán y fastidiarán de esa fusión: habrá webseries que puedan contar con el apoyo y las inversiones de las series de Tv, y algunas series de Tv “acostumbradas” a manejar unos presupuestos elevados tendrán que rebajarlos. En todo caso creo que habrá cambios y, en el mundo creativo, los cambios siempre son buenos.

¿Crees que hay algunas claves o pautas, por lo que respecta al guión de las webseries, que sean diferentes a la escritura de una serie televisiva de mayor duración? 

Yo creo que igual podría ser el poder actuar antes ante el feed back del público. Es decir, una webserie no tiene ni los presupuestos ni los tiempos de producción de una serie de televisión, por lo que puede reaccionar con mayor agilidad ante el feed back del público para realizar cambios o ajustes. A mí me pasó algo parecido con Cálico. Yo me ponía a escribir un capítulo justo después de estrenar el anterior así que al mismo tiempo que lo escribía me llegaba el feed back del capítulo y veía qué cosas les habían gustado más a la gente, qué personajes me reclamaban más, que cosas funcionaban y qué cosas no y podía, con esa información, ir dándole forma a los siguientes capítulos y a la serie en general.

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¿Qué consejos le darías a alguien que se plantee escribir su primera Web Serie? 

Mi consejo es muy sencillo: “Ponte a escribir ya!”

Hace no tantos años no existía Internet, así que si alguien quería escribir y realizar una serie ya podía ir metiéndose en productoras o en la tele como pudiera y, poco a poco y con mucha suerte ir haciéndose un hueco si podía o si le dejaban. Hoy en día sólo necesitas un ordenador o una cámara y unos cuantos colegas igual de locos que tú para empezar algo que puede quedar en nada o, quién sabe, puede llegar a cientos de millones de personas.


UN CROSS-OVER DE WEBSERIES. Entrevista a Guillermo Peláez, creador de AMIGOS DE SANGRE.

3 marzo, 2017

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Guillermo Peláez es el creador de “Amigos de Sangre”: la primera webserie de Salamanca, que podéis ver gratis aquí. Tras el éxito de esta ficción online de bajísimo presupuesto, sus artífices van a por el “más difícil todavía”. La segunda temporada de Amigos de Sangre (ADES2) no sólo arranca con la intención de alcanzar con un presupuesto muy superior, sino que aspira a convertirse en un cross-over de webseries. No habéis leído mal: Del mismo modo en que ocurre en proyectos como los de Marvel, el universo de “Amigos de Sangre” se entrecruzará, a lo largo de esta segunda temporada, con personajes, universos y colaboraciones de otras webseries consagradas de nuestro panorama nacional.

Ante una iniciativa así de interesante, era obligado hacer esta entrevista.

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¿Cómo surge la idea de hacer un crossover de distintas webseries?

Son varios factores los que influyeron en la decisión, el principal fue la visibilidad. Mi equipo y yo logramos terminar con gran esfuerzo la primera temporada de “Amigos de Sangre” para darnos cuenta que no basta con tener un producto, hay que promocionarlo, una tarea difícil si apenas cuentas con presupuesto, equipo humano y tiempo, como era nuestro caso y el de la mayoría de webseries. La mejor solución era unir todas esas microaudiencias de cada proyecto para abarcar un público mayoritario interesado en la ficción online. En estos días priman la nostalgia, los reencuentros y un crossover entre webseries es una forma de que el sector evolucione. España es uno de los países en el mundo que más webseries produce pero los creadores seguimos mirando demasiado hacia la televisión. El universo webserie ya es lo suficientemente maduro como para que el espectador capte las posibles referencias, cameos y homenajes hacia otras webseries dentro de un crossover.

¿Existen precedentes en algún rincón del mundo, o habéis encontrado un filón virgen?

En televisión hay numerosos precedentes: “Padre de familia” y “Los Simpson”, ”Bones” y “Sleepy hollow”, “C.S.I.” entre ellas y con “Sin rastro”. O en España “Hospital central” y “El comisario”, aunque se trataba de capítulos especiales, no temporadas completas. Respecto a las webseries “NBC” realizó un capítulo crossover entre “Friday night lights” y “Parenthood” llamado: “Friday night at the Luncheonette”, y la productora “HA Animation” creó una webserie animada donde aparecen personajes de series de los 90 como “Los Rugrats”, “El laboratorio de Dexter”, “Las supernenas” o “Johnny Bravo”, en nuestro país no hay precedentes.

¿Cuántas webseries colaboran en este proyecto? ¿Estáis abiertos a más candidatas o ya habéis cerrado el cupo?

Por el momento son más de 30 webseries las que han aceptado el reto, y cada semana se van sumando más. Los creadores eligen el grado de colaboración, desde que aparezca merchandising en los capítulos hasta la fusión de tramas, por lo que hay cabida para un gran número de proyectos. Una vez cerrada la fase de guión, en la que nos encontramos actualmente, ya no aceptaremos más.

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¿Existe algún criterio a la hora de aceptar o excluir las webseries? ¿Tono? ¿Género? ¿Formato? ¿Etcétera?

Queremos representar en el proyecto la gran diversidad de series online que hay en España, por lo que el único requisito para participar es que tu producto sea una serie pensada para internet. No es necesario ni que se hayan estrenado capítulos. A priori los géneros de acción y drama son los más sencillos para fusionar con “Amigos de Sangre” pero no queremos quedarnos en la superficie, solo hay que trabajar más a nivel guión para dar cabida a todos los que quieran participar. Buscamos experimentar al máximo, en “ADES 2” las ideas locas no existen, solo hay que maquillarlas.

Imagino que parte del encanto de este crossover radica en que cada webserie conserve su propia identidad, su propia salsa… pero al mismo tiempo compongan entre todas un universo coherente. ¿Cómo os coordináis en ese sentido? ¿Hasta qué punto tendrá que adaptarse cada participante a una directrices comunes?

La segunda temporada de “Amigos de Sangre” constará de 7 capítulos con una duración máxima de 20 minutos cada uno. Los 3 primeros episodios se centrarán en la historia de los protagonistas de “ADES” para enlazar las tramas de la primera temporada, y en los siguientes 4 episodios se dará entrada a personajes de otras series, que ayudarán a los protagonistas a conseguir sus objetivos. Hay varios puntos obligatorios por los que la historia va a pasar pero las maneras de llegar variarán según las necesidades de los personajes de las otras webseries que sí influirán directamente en la trama.

En esa misma línea: ¿Cuáles serán los nexos de unión entre los distintos capítulos? ¿Compartís personajes? ¿Compartís tramas?

Sin desvelar mucho del argumento, a mitad de la segunda temporada los protagonistas necesitarán aliados para que les ayuden a acabar con sus rivales y así poder volver a su ciudad, viajarán por toda España intentando reclutar a antiguos colaboradores para que se unan a su causa. En esa búsqueda por diferentes lugares, en esas paradas en bares de carretera es donde podemos jugar con comodidad para entremezclar personajes y fusionar tramas.

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¿Cómo habéis enfocado el trabajo de guión en ADES? ¿Habéis seguido algún método, o varios?

He escrito junto a Jorge Álvarez, director de la segunda temporada, los 3 primeros capítulos centrados en la historia de “ADES”. Para los episodios restantes estamos trabajando de manera conjunta con el resto de creadores involucrados en el crossover, aportando ideas desde ambas partes y llegando a un consenso de cuáles se quedan. Una vez los capítulos estén escaletados, cada creador escribirá la escena y diálogos de su personaje y yo ensamblaré todas las partes en los guiones finales. Nuestra intención es empezar a rodar a principios de mayo, cerrando la fase de guión.

Según vuestra experiencia, ¿qué similitudes y diferencias encontráis entre el público de las webseries y el público que consume cine o televisión?

Hoy en día esa línea de separación se está difuminando cada vez más con la entrada de canales online tipo Netflix, además de el hecho de que el consumo del cine y las series de televisión se realiza cada vez más desde internet, aunque hay que reconocer que la gente sigue pensando en webserie como un producto de bajo presupuesto, generalmente comedia, que se ve desde Youtube y no como “House of cards”. Dicho esto, el espectador de webseries suele ser aficionado al cine y ya ha visto mucha ficción por lo que busca algo diferente, sin las típicas restricciones que se dan en cine y tele. Le da más importancia a la originalidad de la propuesta que los fallos de producción. Los espectadores de cine y televisión por lo general están acostumbrados a unos mínimos de calidad y a unas formas más convencionales de contar las historias.

¿Qué presupuesto necesitáis para llevar la iniciativa a buen puerto?

Nuestro objetivo es conseguir disponer de un presupuesto de 25000€ aproximadamente para poder pagar adecuadamente al equipo técnico y reparto artístico, disponer de banda sonora original, una postproducción profesional y sufragar los viajes que vamos a realizar a diferentes ciudades de España donde grabaremos parte de la segunda temporada, las ciudades previstas son: Barcelona, La Coruña, Madrid, Sevilla y Zaragoza.

¿Qué estrategias tenéis para conseguir ese dinero, amortizarlo e incluso ganaros la vida gracias a ello?

Estamos explotando diferentes vías de financiación para poder diversificar las estrategias y tener más posibilidades de éxito:

  • Crowdfunding: Hemos lanzado una campaña en la plataforma Verkami como proyecto destacado por el Salón del Cine y de las Series, donde fuimos galardonados como la mejor webserie.
  • Subvención: Somos candidatos a una ayuda que concede la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes a proyectos audiovisuales salmantinos.
  • Inversores: Contamos con capital aportado por personas que confían en la solvencia del proyecto y seguimos creando relaciones con profesionales del sector que apuestan fuerte por el formato webserie y que conocen a fondo el mercado audiovisual.

Hemos creado la productora JORMO Producciones para lanzar “ADES 2” y complementarlo con trabajos para terceros (vídeoclips, publicidad, eventos…) para obtener un flujo constante de ingresos, hemos fichado con Freaklances project, expertos en contenidos para internet, para distribuir “Amigos de Sangre” y una vez esté acabada la segunda temporada vamos a presentarla al mayor número de festivales a nivel internacional. Otras formas de monetizarla son la publicidad en canales online y la venta o cesión de derechos del universo ADES, habiendo posibilidades reales de exportar los personajes y tramas de ADES para adaptarlos a países como Rusia o China que tienen mucho público y las películas o series de este género con poco presupuesto se amortizan bien.

Realizamos la primera temporada de “Amigos de Sangre” con la intención de que sirviera como carta de presentación, demostrando lo que éramos capaces de hacer sin presupuesto. Con el crossover de “ADES 2” queremos dar un paso adelante para que tanto el público como las empresas apuesten por las webseries, no como producciones con escasos medios e ideas similares a las ya vistas en la televisión, sino como la evolución lógica de un sector que tiene plena cabida en los hábitos de consumo del espectador medio y que poseen mayor libertad y rapidez de movimientos que las series convencionales.

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¿QUÉ QUERÉIS? (HAY VIDA MÁS ALLÁ DEL CINE Y DE LA TELE)

18 enero, 2017

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

El otro día asistí a esa master class de John August que pudimos disfrutar gracias al titánico curro de los compañeros de ALMA.

August empezó por lo más básico, por una de esas cuestiones que todos sabemos pero que a veces olvidamos: Que el motor de casi cualquier historia se puede concretar en una palabra.

QUERER.

¿Qué quiere el personaje a corto y largo plazo? ¿Qué quiere su antagonista? ¿Qué quiere el propio guionista cuando escribe esa historia? ¿Qué quiere o espera el público cuando la consume?

Yo hoy no me he propuesto hablar de historias. Me apetece trasladar esa cuestión a nosotros mismos, los escritores. ¿QUÉ QUEREMOS hacer con nuestras carreras?

En cierto modo, nos condicionan (o nos condicionamos) para asumir que sólo existen unas pocas opciones a nuestro alcance. Sin embargo, del mismo modo en que existen más colores de los que se aprecian en el arcoiris, del mismo modo en que no existe un solo “color rojo” sino distintas tonalidades de rojo… existe también vida más allá de ser guionista de cine, de series, de radio o de programas.

El 90% de la humanidad se divide en:

– Gente que no sabe lo que quiere.

– Gente que se autoconvece de que quiere lo que cree que la sociedad espera de ella.

Como en cualquier otro aspecto de la vida, los guionistas a menudo nos sentimos obligados a meternos en un redil, encajar en una categoría concreta. Y habrá a nuestro alrededor mucha gente dispuesta a encasillarnos en dicho redil y a ponernos todos los obstáculos imaginables para que no podamos salir de él.

Ese guionista es de ficción.

Ése es de programas.

Ése es de dramas.

Ése es de comedia.

Ése escribe para niños.

Ése para adolescentes.

Te guste o no, es totalmente comprensible que sólo te llamen para currar en terrenos en los que has demostrado funcionar correctamente. Nadie quiere correr riesgos innecesarios en un ecosistema en el que todos los rediles están repletos de candidatos muy válidos.

No obstante, como decíamos al principio, tampoco tenemos siempre la suerte de saber qué queremos hacer exactamente. ¿Por qué?

1- Las personas somos cambiantes. Lo que quieres hacer hoy no es necesariamente lo que querrás hacer mañana.

2- En ocasiones, lo que quieres hacer no encaja en etiquetas previas. No lo ha inventado nadie todavía, o es un híbrido entre distintos rediles, distintas etiquetas.

Con respecto al primer caso, no siempre es así. Hay gente que siempre es feliz haciendo lo mismo. Largometrajes hasta que se mueran. Reallities hasta que se mueran. Comedia hasta que se mueran. Terror hasta que se mueran. Morir hasta que se mueran. Una parte de mí les envidiará hasta que se mueran.

Con respecto al segundo caso, todos conocemos a alguien a quien le gusta la fotografía… pero también le apetece pintar… y a veces se siente escritor, pero no del todo… y le seduce el cine, pero no lo vive tan intensamente como un cineasta de pura cepa… Si obligásemos a todos los que son así a decantarse por algo concreto, quizá no habría existido Andy Wharhol.

Si resulta que algunos días te apetece ser artista y otros días te apetece ser científico, no te preocupes: También le pasó al alto de “Faemino y Cansado”, a Brian May, a Michael Crichton o a Leonardo Da Vinci.

Si no encuentras habitación a tu gusto en el catálogo de rediles convencionales cambia de gremio, o márchate a otro país, o inventate un gremio nuevo, o un nuevo mundo.

En esta segunda década del siglo XXI, quienes no encajamos en ningún redil durante demasiado tiempo estamos de suerte. Las nuevas tecnologías han abierto mil nuevos caminos y bla bla bla. ¡Aparecen de repente tantos terrenos vírgenes para el contador de historias! Ahora cualquiera de nosotros puede ser un nuevo Hernan Cortés. A ser posible, matando a menos gente que Cortés, y sin que ello nos quite lo valiente.

Si las vías clásicas de creación, financiación o distribución no riman contigo, puedes abrir tus propios caminos en la jungla, a golpe de machete. Es por ello que para terminar (o para empezar) os dejo aquí una lista de alternativas, senderos por los que alejarse de los engranajes y endogamias de nuestro sector, por los que abrirse camino más allá del cine, de la tele y de la madre que los parió.

– Guión de videojuegos.

Empiezo por ésta porque es una de las salidas más obvias. “El futuro son los videojuegos”, proclaman algunos sin saber que en realidad los videojuegos son el presente, y nosotros el pasado.

Se podrían sacar a colación cien mil ejemplos. Me limitaré a volver a enlazar esta entrevista que le hice en su día a Alby Ojeda, guionista y diseñador de videojuegos que, de hecho, me ha ayudado a seleccionar muchos de los enlaces que os ofreceré a continuación.

– Realidad virtual.

La otra opción de la que todo el mundo habla, aunque a la hora de la verdad son pocos los que se atreven a acomodar (o incomodar) su mente para adaptarse a las exigencias narrativas de este nuevo formato.

Hace un par de años hablé aquí sobre ello vaticinando que la realidad virtual era el futuro inmediato. Me equivoqué. Seguimos esperándola. Sigue siendo embrionaria, pero muy prometedora.

Los poquísimos escarceos que he tenido con esa tecnología me llenan de euforia porque

a) Las sensaciones que provoca son impresionantes.

b) Sigue siendo uno de esos terrenos deliciosamente vírgenes. Sobre todo en lo que a narrativa se refiere.

Aquí en España tenemos, por ejemplo, desarrolladores de VR como Future Lighthouse, responsables, entre otras cosas, del capítulo de realidad virtual de El Ministerio del Tiempo y otras sorpresas interesantes que están por venir.

Yo aún no he visto inventada la “piedra filosofal” de la Realidad Virtual: Esa historia que sólo se podría contar en VR y de ninguna otra manera. ¿Quién sabe? Igual es que no existe, o igual la descubrís vosotros.

– Juguetes electrónicos.

Dicen que los niños, en sus primeros años, necesitan interaccionar con juguetes físicos para desarrollar bien su cerebro, pero no nos engañemos: Un bebé de principios del S.XXI aprenderá a manejar una tablet antes de abandonar la cuna.

Los juguetes electrónicos ayudan a que el niño se divierta usando esas nuevas tecnologías de una manera constructiva. Aplicaciones que enseñan al niño a escribir, o reconocer los animales y saber qué ruidos hacen… o incluso adaptar a formatos jugables los contenidos curriculares de los colegios, como hacen en la colección Tiny Beasts, también guionizada por Alby Ojeda.

De hecho, más allá de tecnologías concretas, hay una tendencia cada vez mayor a “gamificar” cualquier tipo de experiencia. ¿Qué es gamificar una actividad? Convertirla en algo jugable. Se ha comprobado que afrontamos las cosas con más motivación cuando las consideramos un juego: Rendir en una empresa, mejorar en una terapia de salud o ir al gimnasio. La reciente (y creciente) moda del crossfit, por ejemplo, se basa en eso: Convertir la obligación en juego.

“¡Que viene el avioncito!” y el bebé se traga la cucharada del potito.

Nadie mejor para inventar un juego que un contador de historias. Aunque la mayoría de los contadores de historias hayamos olvidado en algún punto del camino que las cosas que ahora hacemos por trabajo… al principio también las hacíamos como juego.

– Youtubers.

Esta salida es aún más obvia que la de la realidad virtual o la de los videojuegos. O tal vez no, porque:

No todos los escritores sirven para ser youtubers. No es lo mismo desnudarse/disfrazarse en un papel que desnudarse/disfrazarse ante una cámara.

Aunque:

Si todo evoluciona como debe (porque así evolucionan las metástasis) en breve habrá guionistas escribiendo lo que diga el youtuber de turno, y habrá quizás algo muy triste en ello: La espontaneidad suicidándose en streaming.

No descartemos tampoco que ya existan guionistas escribiendo para estrellas del YouTube, del mismo modo en que los hay escribiendo para Bertín Osborne. De hecho, me consta que algunos libros de youtubers están escritos en realidad por guionistas profesionales, aunque no pienso dar nombres, ni sé si deben hablarse estas cosas en voz alta.

No voy a recurrir a ejemplos de youtubers como el Rubius u otros fenómenos de masas. Me vienen a la cabeza algunos menos reconocidos pero igual de maravillosos, como éste, o éste, o éste, o éste:

También hay viners, instagramers y gente que te manda whatsapps o te invita a eventos en el Facebook. (lo menciono rápido porque ellos lo cuentan rápido, pero ojo: también hay algo ahí)

– Las putas webseries.

En efecto: Otra salida obvia. Incluso más obvia que videojuegos, youtubers o cortadores de césped. He tardado tanto en mencionarlas para no espantaros demasiado pronto.

La pereza que me produce hablar de webseries es casi la misma que os produce a vosotros leer sobre ellas. Nadie puede culparnos. Si alguien nos dice “serie de internet” nos viene a la cabeza la típica webserie que infesta las redes: Esa comedieta modernita y ligera que nos hacía tanta gracia cuando se empezaron a poner de moda las webseries… hace casi diez años.

Personalmente creo que el formato webserie puede dar más de sí, y a veces lo demuestra.

Acaso somos los propios creadores quienes minusvaloramos el formato. A veces pienso que relegamos la ficción de internet a comedias facilonas porque las webseries se suelen hacer con poco presupuesto y lo cómico sirve de coartada para la cutrez, enmascarándola como el adobo a la carne de mala calidad.

Echo de menos más webseries de drama, de thriller, de terror, de ciencia ficción, de artes marciales… Estoy seguro de que las hay, pero no nos vienen a la cabeza cuando pensamos en “el concepto webserie”. A estas alturas del siglo XXI tengo la impresión de que, cuando alguien dice “serie web”, nos viene automáticamente a la cabeza un plano fijo con dos actores, un sofá y mucho atrezzo de colorines comprado en los chinos.

Craso error.

Merece la pena pensar “fuera de la caja”. En un país en el que se ha podido hacer una serie como MALVIVIENDO deberíamos ser un pelín más ambiciosos en los conceptos, en la realización, en TODO.

– Escribe libros de una forma distinta.

No pienso hablar en este post sobre escribir novelas o pergeñar microteatros. Esos rediles ya están superpoblados. Se escriben más libros de los que se consumen, y aunque no soy de esos agoreros apocalípticos que profetizan la extinción inminente del libro de papel, creo que tampoco perdemos nada adaptando la literatura a las nuevas tecnologías.

Hace poco me enseñaron un ejemplo maravilloso: HOOKED. Se trata de historias escritas para público adolescente y en formato chat. La gracia del asunto reside en que cada equis tiempo el lector se tropieza con un clifthanger y se le presentan dos opciones: Esperar 40 minutos para seguir leyendo… o efectuar un micropago. Un sistema similar al de juegos como Candy Crush. Al parecer, la aplicación ya tiene casi dos millones de usuarios.

Otro ejemplo de experimento tecnológico-literario lo ha llevado a cabo recientemente El Hematocrítico. Hace unos días lanzó esta maravillosa iniciativa, LEGENDS OF HEMATO. Consiste en ir tuiteando una historia pero al final de cada tweet el autor nos ofrece una encuesta para que, de forma interactiva, los lectores elijan cómo continuar la historia. Las opciones más votadas marcan el rumbo de la trama.

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Y así todo el tiempo.

– Realidad aumentada.

Bienvenidos a una era en la que la ficción puede dialogar con el mundo real. Algo que todos pudimos comprobar recientemente, con la fiebre de los Pokemon. En esa misma línea pero con historias más complejas, tenemos INGRESS:

Las posibilidades que ofrecen estas nuevas mecánicas son variadísimas. Ya se ha empezado a aplicar también con fines turísticos. Imagina visitar una ciudad y poder ver, a través de tu pantalla, a un guía que te va señalando los sitios importantes, o cómo eran esos sitios en el siglo XIV… o mejor todavía: imagina que usas esa tecnología para contar en tu propia ciudad… una historia distinta a la de tu propia ciudad. Una historia inventada por ti.

Aquí os dejo una lista de juegos de realidad aumentada, y si queréis una experiencia similar pero no os apetece ver muñequitos en vuestro teléfono móvil, probad el Geocaching.

Me debo estar dejando muchas opciones en el tintero, y eso es lo bonito: Las posibilidades son casi ilimitadas.

Y si no te gustan demasiado las nuevas tecnologías, si eres de los que prefieren el papel, el contacto humano, los instrumentos tangibles… no te preocupes. También existen trabajos alternativos para ti. La saturación tecnológica que estamos viviendo ha resucitado costumbres del siglo pasado. Aunque algunos no lo crean, son muy buenos tiempos para cuentacuentos, juegos de mesa, juegos de rol, libros de “elige tu propia aventura”… y algunas otras cosas de las que os hablaré en el próximo post.


HAZME UN VIRAL

11 mayo, 2016

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Por Juanjo Ramírez Mascaró.

Antes te encargaban escribir algo bueno. Ahora te encargan escribir algo “que sea viral”.

A mí ya me costaba trabajo saber qué era bueno y qué no. Saber si algo va a ser o no “viral” me parece directamente cosa de nigromancia.

Yo estoy obsoleto, me podrían malvender en un Cash Converters. A mí, si me hablas de algo viral pienso en la gripe o en el sida.

O en la peli de REC.

Pero creo que no se refieren a eso. “Hazme un viral” significa, al parecer: “Que tenga mucha audiencia pero sin gastarnos un duro en promoción.”

Es la versión 2.0 del “boca a boca” de toda la vida.

Nos van despojando de excusas. Si entramos en el juego de lo viral, ya no podremos refugiarnos en eso de que nuestra obra “estaba de puta madre pero no funcionó porque no había contactos ni pasta para promocionarla”.

Estamos hablando, evidentemente, del viral genuino, no el virus de laboratorio. No nos referimos a esas grandes empresas que propagan su mensaje por las redes gracias a una infraestructura que garantiza su omnipresencia.

El viral genuino es, al menos en apariencia, como una revolución francesa, algo que surge del pueblo sin ayuda del poder ni del dinero, una mariposa que provoca terremotos con un batir de alas.

Predecir los efectos de algo así parece casi objeto de la teoría del caos. No descarto que demos algún día con la fórmula para hacerlo, y puede que a partir de ese momento se inicie otra reacción en cadena, otro batir de alas de mariposa que terminará con las máquinas escribiendo las historias mientras nosotros les lamemos los chips.

Mientras alguien en Google o en la CIA trabaja en esa fórmula de la Coca Cola, yo me conformaré con contar aquí mis experiencias personales sobre el tema, que podrían resumirse con la célebre frase de William Goldman:

Nadie sabe nada.

A veces trabajas escribiendo contenidos que acaban difundiéndose a través de YouTube, mails en cadena, mensajes de WhatsApp… Rara vez son los que tú habías previsto. Muchas veces apuestas por un contenido en concreto: “Esto lo va a petar” pero a pesar de todos tus esfuerzos y esperanzas, a pesar de estar tratando un tema controvertido, a pesar de creer que habéis dado con un conceptazo… aquello que supuestamente lo iba a petar pasa sin pena ni gloria.

Sin embargo, otros contenidos más inofensivos por los que no apostabas tan fuerte sí logran una cierta viralidad. Contra todo pronóstico.

Y no sólo eso:

En ocasiones una cosa en la que has participado no cuaja en el momento de su emisión, pero luego la reponen en no sé dónde y, por alguna extraña razón, empieza a dar la vuelta a internet. Esto ya nos aporta una clave para interpretar el fenómeno, muy de Perogrullo: A veces no es cuestión de que el contenido no funcione, sino de que no ha cogido bien la ola para poder surfearla, e incluso cabe la esperanza loca de que llegue otra ola en el futuro.

Me entra siempre mucha ternura cuando pienso en el autor del Trololó.

Un ruso canta una canción que no trasciende.

35 años más tarde: Ese mismo tipo, ya retirado en una cabaña lejos del mundanal ruido, se sorprende al escuchar a su nieto tarareando la canción de marras. ¡Su puta canción! ¡Esa misma canción que él nunca le cantó al nieto para no provocarle pesadillas nocturnas! De ese modo el cantante descubre que, internet mediante, espectadores DE TODO EL MUNDO han decidido que ahora lo más moderno es venerar lo vintage de forma irónica y han reivindicado su Trololó como fenómeno de masas.

No pierdas la esperanza, querido lector (o lectora) Ese corto tuyo que tiene sólo 120 visitas en YouTube y 15 “me gusta” aún puede ser viral dentro de 30 años. Piensa en el pobre virus del ébola, en todas esas décadas de aburrimiento haciendo bolos cutres en antros a los que sólo asistían monos y murciélagos. Pero había algo poderoso ahí, y al final cuajó y tuvo sus 15 minutos de fama.

Otro denominador común que creo percibir en la mayoría de los virales es que no había ninguna intención de que lo fueran.

Cuando estás en una reunión en un despacho y alguien muy bien vestido dice: “El objetivo es que esto sea viral” las posibilidades de lograrlo se reducen de manera drástica. Cuando alguien escribe la palabra “viral” en un briefing, Dios mata cien millones de retuits.

Personalmente creo que el público es muy fácil de engañar en ciertas cosas pero muy difícil de engañar en otras. O dicho de otro modo: Quizá sea más fácil decirles en qué tienen que creer que decirles lo que tiene que gustarles.

Si controlas las grandes plataformas mediáticas podrás hacer creer a medio mundo que Irak tiene armas de destrucción masiva. Contrata al Instituto Tavistok y ellos te diseñarán una estrategia magnífica. Siempre y cuando el dinero no sea un problema.

Pero tú no eres un pez gordo. Tú tienes una agencia de publicidad en números rojos y te has leído un par de biografías de Steve Jobs y un resumen del Libro de la Guerra de Sun Tzu. Has llegado a la conclusión de que si el Rubius y la llama del “Ola ke ase” pudieron propagarse sin necesidad de grandes inversiones, tú también puedes.

Pero hay un problema: Ellos llegaron a donde llegaron porque a lo mejor no pretendían llegar hasta tan lejos. América sólo se descubre si tu intención es llegar a las Indias. Creo que si te acercas a alguien con cierto tipo de intenciones, dichas intenciones se huelen a la legua (incluso a través del cable de fibra óptica) y generan cierto tipo de rechazo, una actitud defensiva.

Es como intentar ligar deseándolo desesperadamente. Detectarán tu actitud y alzarán el puente levadizo.

Me viene a la memoria aquella frase de Ray Bradbury. Decía que las musas son como los gatos: si quieres que se acerquen a ti, no les hagas demasiado caso.

Tengo la sensación de que muchos virales lo acaban siendo porque proceden de sentimientos muy viscerales, o los generan. Lo visceral, por definición, tiene un carácter accidental, imprevisible, difícil de controlar: Tipos que sorprenden a sus novias declarándose de maneras inauditas con toneladas de vergüenza ajena, gente que se pega hostiazos o se salva de milagro del mordisco de un tiburón de manera muy graciosa, peña que “la lía parda” intentando hacer algo, pedos con mecheros que incendian por encima de sus posibilidades, pagafantas derrotados por borrachas, gente que intenta armar un discurso coherente bajo el influjo de las drogas, violinistas desconocidos que emocionan en el metro, tías que hacen una performance y entre el público está un tío que fue el amor de su vida hace quince años y “lo que sucedió a continuación te sorprenderá”…

Esa clase de “accidentes” nos mueven tantas cosas en las tripas porque SON LA PUTA VIDA. Nos damos cuenta de que ahí hay algo que nadie ha tenido ocasión de adulterar, una especie de droga que nos llega pura, sin cortar. El espectador del siglo XXI no es tan ingenuo: percibe las trampas, ve las costuras. El espectador 2.0 empieza a ser un poco como aquel Orson Welles que ya no se creía las películas porque “veía las vías del traveling”. Es un espectador que agradece la autenticidad, o un sucedáneo convincente.

Nuestra raquítica historia del lenguaje audiovisual ha pasado por espectadores que huían de la sala porque creían que un tren iba a atravesar la pantalla, ha pasado por espectadores que creían que Griffith había cortado por la mitad a los actores cuando les hacía un plano medio, ha pasado por espectadores que se maravillaban cuando Méliés les llevaba a la Luna en cohetes de cartón piedra… y ha pasado por espectadores que sintieron el mismo tipo de magia al ver volar al Halcón Milenario casi cien años más tarde. Y desde entonces ha pasado por muchísimas más fases. El Halcón Milenario tiene sólo un año menos que el Trololó. Lo que nos importa en este post es que con cada peldaño que ascendemos, más difíciles somos de engañar. Las técnicas son cada vez más sofisticadas, pero nuestra percepción también lo es. Estamos resabiaos. Estamos tan insensibilizados ante el artificio que nuestra nueva droga es la autenticidad. E internet es una barra libre de autenticidad.

Hoy por hoy, hasta que alguien me demuestre lo contrario, la mejor manera de aparentar autenticidad es… ser auténtico.

Así de jodido: No existe un manual que nos ayude a salvar ese tipo de gato.

A mí esta situación me intimida tanto como debería intimidaros a vosotros, y al mismo tiempo me estimula tanto como creo que debería estimularos porque puede que a partir de ahora…

… y hasta que se diseñen métodos de engaño más sofisticados…

… para hacer cosas acojonantes…

… no os quede más remedio que ser acojonantes.

Si todavía tenéis pureza y lozanía, ¡aprovechadla! ¡Esa pureza se cotiza mucho en estos tiempos! Si todo parece indicar que habéis perdido ese tren… Vivid, sufrid, reid, amad, leed, comed, bebed, follad, vomitad… yo qué sé… dejad que la vida os mastique y os convierta en algo con suficiente textura para para reflejar algo interesante en el espejo.

… y la próxima vez que un cliente os pida un viral, respondedle con el párrafo anterior y grabad su expresión al escucharlo. La expresión de “what the fuck” de ese cliente será tan auténtica que… ¡ahí tenéis vuestro viral!


ESCRITOR: INSTRUCCIONES DE USO

6 abril, 2016
wonderboys

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

Querido lector: es probable que la idea de mantener relaciones con un escritor le resulte atractiva, incluso apasionante. Parece ser que el antaño sagrado oficio de la escritura conserva cierto eco de glamour heredado de otros tiempos, un aura que aún pervive del mismo modo en que pervive el coxis en el esqueleto humano: recuerdo inútil del mono que un día fuimos.

Sirva pues este texto a modo de advertencia.

Si aún no ha estrechado usted lazos con ninguna de esas sabandijas, está a tiempo de huir. Alternar con guionistas, literatos y gente de mal vivir no hará su vida más interesante sino, en el mejor de los casos, más molesta.

No nos referimos únicamente a la avalancha de eventos de Facebook, invitaciones ponzoñosas a microteatros, presentaciones de libros o proyecciones en el Matadero de películas cuyo presupuesto asciende a la mitad de lo que a usted le cuesta la entrada, que a su vez es el triple de lo que su amigo escritor cobró por escribirlas.

No se deje engañar por el título del post. No son éstas unas instrucciones al uso sino más bien un muestrario de razones por las que conviene evitar a estos extraños seres llamados escritores.

Por su propio bien de usted y por el propio bien de ellos mismos.

Aún no entendemos por qué no se recluye a los escritores en reservas naturales como hacen con los indios o con los leopardos. Hoy por hoy, los que fusilan a los unos son los mismos que fusilan a los otros.

De hecho la comparación con felinos no anda del todo desatinada. Si tiene usted la mala fortuna de compartir techo con un escritor descubrirá que es casi, casi como convivir con un gato, salvo por el hecho de que en vez de depositar su mierda en un cajón de arena la depositan sobre un taco de folios.

Si a pesar de todo lo dicho sigue usted en sus trece, si hace gala de ese masoquismo que caracteriza a la insensata especie humana, confiamos en que la información que ofrecemos a continuación le resulte de cierta utilidad:

En ciertas ocasiones la casa del escritor es también su lugar de trabajo.

Da igual si su escritor es guionista, novelista o poeta: Más de la mitad de sus obligaciones laborales las va a desempeñar en casa y en bares.

Eso usted ya lo sabe, pero no lo entiende. Si lo entendiese no importunaría a su amigo juntaletras cada veinte minutos para contarle trivialidades o pedirle favores estúpidos como firmar esa página de Change.org a favor de que los watusis cobren más que él o hacerle bajar a la calle a comprar no sé qué.

Si se fundase un país basado en el poco respeto que se le tiene a la gente que trabaja en casa, su himno nacional sería el pitido del Whatsapp sonando cada cinco segundos.

Quien escribe estas letras confiesa que de un tiempo a esta parte, cuando alguien le asalta en horario laboral, en lugar de contestar “Estoy trabajando“, contesta “Estoy EN EL TRABAJO“. De esa manera el interlocutor imagina al escritor sentado en una oficina y sometido a la mirada inquisitiva de un jefe. Proyectar esa imagen es muy útil para que le dejen a uno en paz. Del mismo modo en que en los atentados terroristas hay “muertos de primera” y “muertos de segunda”, en la concepción judeocristiana del mundo laboral hay “currantes de primera” y “currantes de segunda”.

Si usted trabaja en casa se le considerará un “currante de segunda”. La sociedad no está preparada para asimilar el hecho de que un ser humano pueda rendir en pijama con la cabeza bien alta. El ciudadano de a pie no concibe que en ocasiones el “currito estándar”, encerrado en una oficina, pasa las horas muertas perdiendo el tiempo en internet sin hacer nada útil mientras el “currito que se gana el pan desde casa” aporrea el teclado contrarreloj para poder entregar a tiempo lo que le han pedido.

El escritor fingirá sufrir más de lo que sufre.

Se trata quizás de otro síntoma de esa cosmogonía judeocristiana que define nuestro sistema de valores. Parece ser que seguimos pagando a plazos aquel mordisquito a la manzana prohibida de nuestros ancestros, o aquel escarceo que tuvo Caín con el gilipollas de Abel.

De un modo u otro, nuestra civilización concibe el trabajo como una condena bíblica. Si usted no lo pasa mal cuando trabaja, es como si no estuviera trabajando. Un trabajo disfrutado es un trabajo que no puntúa, un gol marcado en fuera de juego. El hecho de que usted funcione mejor y sea más productivo cuando disfruta de lo que hace resulta casi insultante. Sus padres y sus abuelos no se partieron la espalda para que usted cometa la desfachatez de ser feliz.

Es por ello que la mayoría de los escritores tienden a resaltar los aspectos negativos de su trabajo. Si usted los escucha durante más de dos minutos se llevará la impresión de que la escritura profesional es una tortura china.

No seremos nosotros quienes desmintamos ese mito, o al menos no lo negaremos de manera tajante. En el mundo de la escritura ocurre con la tortura china lo mismo que con la tinta china: que “haberla haila“, pero ni la hay en todas partes ni llega la sangre – ni la tinta – al río.

Si su amigo escritor se queja constantemente de los ultrajes a los que está siendo sometido, de las horas extra, de los marrones imprevistos de última hora… no se alarme: Es probable que, a pesar de las apariencias, esté usted interaccionando con una persona que, contra todo pronóstico, está incluso contenta.

¿Por qué exagera el escritor su sufrimiento? Porque sabe que la sociedad jamás le perdonará por dedicarse a algo que le gusta. Necesita justificar una dosis aceptable de sufrimiento para que el Ministerio de Valles de Lágrimas le convalide las horas de trabajo.

También se han registrado casos de escritores que se quejan DE TODO porque algún imbécil les ha dicho que para dedicarse a la escritura hay que ser inteligente, y porque alguien más imbécil todavía les ha dicho que resultarán más inteligentes si se quejan por todo.

El hecho de que un escritor esté delante suyo no implica que esté realmente allí.

Asúmalo cuanto antes: Si un escritor está “en racha”, es casi como si no estuviera. Oirá lo que usted le diga, pero no escuchará. Contestará con monosílabos. En ciertas ocasiones dará un manotazo en el aire mascullando: “Ahora no“.

No se alarme, es normal. El muy imbécil se halla en algo parecido a un trance.

¿Ha oído usted hablar de las bitcoins? Se trata de una divisa ciberespacial, una moneda digital con la que se pueden hacer transacciones reales. La esencia de las bitcoins es muy sencilla: Del mismo modo en que un billete de 20 euros posee dicho valor porque representa – en teoría – a una cierta cantidad de metales preciosos almacenados en un lugar seguro, el valor de una bitcoin se basa en que alguien la ha encontrado dentro de una jungla de caos matemático invirtiendo en ello cierta cantidad de energía y recursos (memoria, capacidad de procesamiento ) de un ordenador que podría estar siendo útil en otros menesteres.

Pues bien, debe usted ser consciente de que la mente de un escritor es como uno de esos ordenadores cuyo dueño ha decidido que: “En lugar de dedicar toda la potencia de esta máquina a tareas mundanas como usar el Word o chequear el mail, la voy a destinar a generar bitcoins.

El funcionamiento de la mente del escritor, ya sea éste guionista o payaso bohemio con ínfulas, se asemeja al de un ordenador consagrado a generar bitcoins, aunque en el caso del escritor, el objetivo es más bien lo que conocemos como: generar ideas.

Muchas ideas.

Tropecientas ideas por día.

Y en ocasiones la gestación de las ideas más brillantes no es sólo producto de los procesos mentales conscientes – que constituyen un porcentaje ínfimo de lo que se cuece en el cerebro de una persona – sino que exigen también los aportes de la parte inconsciente, e incluso de esas otras neuronas que en circunstancias normales se ocuparían de regular asuntos extremadamente básicos, como los movimientos instestinales.

No es pues de extrañar que cuando un escritor se encuentra en horas de trabajo alcance ese estado de concentración de “generar bitcoins” y se muestre callado y taciturno mientras usted, ajeno a sus circunstancias, intenta interactuar con dicho individuo como si vibrase en su misma dimensión.

Insistimos, a riesgo de resultar cansinos: Cuando un escritor trabaja es una máquina que genera bitcoins. Si tenemos en cuenta que un escritor rara vez deja de trabajar durante las 24 horas del día, obtenemos como resultado un oligofrénico alérgico a la multitarea.

El buen funcionamiento de un escritor es incompatible con injerencias absurdas como “bajar a hacer la compra“, “hacer la declaración de la renta“, “descolgar una lavadora” o “elegir un regalo de cumpleaños“. El hecho de que los escritores se vean obligados a acometer tales tareas es un claro síntoma de lo mal diseñada que está esta sociedad y del injusto rol que ocupan en ella los trapicheos relacionados con las musas.

En una sociedad sana y avanzada el escritor sólo pasaría por trances como “renovar el DNI” o “comprarse unos pantalones nuevos” con la única finalidad de “documentarse” en aras de posibles proyectos.

Y ya que hacemos mención al proceso de documentación, es obligado finalizar con un último consejo:

El historial de internet de un escritor rozará la ilegalidad.

No se alarme usted si al hacer click en el historial de internet de su amigo escritor tiene la sensación de haber abierto la caja de Pandora. Un teclado limpio es más propio de funcionarios que de escritores. Contar historias implica bucear en numerosas cloacas y fingir muchas vidas simultáneamente. No todas ellas merecen el perdón de Dios.

Si en el historial de su escritor hay búsquedas de Google sobre cómo funciona un predictor, ello no implica que haya dejado embarazada a nadie, ni que se haya quedado embarazada ella. Sencillamente está escribiendo un capítulo de una serie donde alguien ha fornicado sin condón.

Si en el historial de su escritor hay búsquedas de Google sobre cuánto tiempo se tarda en disolver un cadáver con ácido clorhídrico, no tema necesariamente por su vida. El único cadáver real dentro de esa ecuación será el de arbolito que talarán para imprimir el capítulo de cierta serie policiaca que en vano intenta emular a Breaking Bad.

Si en el historial de su amigo hay búsquedas de Google de porno con enanos, es casi seguro que su amigo escritor ha estado viendo porno por enanos sin que nadie le obligue a ello. A esas alturas el porno con enanos era la única forma de procrastinación a la que aún no había recurrido para no tener que enfrentarse a ese agujero de la trama que aún no sabe cómo resolver.

Y ya por último pero no por ello menos importante, el consejo más útil de todos cuantos hemos ofrecido hasta la fecha:

Si sorprende usted a su amigo escritor leyendo este blog en lugar de teclear gilipollecez de su propia cosecha, estámpele una colleja en la nuca, y no desista hasta que se le queden impresas en la frente todas las letras del teclado.

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Este post va dedicado a los novios y las novias de los y las guionistas, que por alguna extraña razón, no sólo respetan nuestras rarezas sino que incluso nos soportan.

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DEL RUBIUS AL MINISTERIO DEL TIEMPO, PASANDO POR EL PORNO Y POR GRIFFITH

13 enero, 2016

rubius

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

Este post va a ir saltando de un tema a otro. Va a ser una locura. Como si lo dictara el personaje de Brad Pitt en 12 Monos.

Porque quiero reflexionar sobre las nuevas formas de narrar, y últimamente narrar = internet. Hipervínculos. Multipantalla. Multiventana. Gif. Meme. Cocaína digital.

Youtubers.

Si usas internet más de una hora al día ya sabrás lo que son los youtubers: Esas personas que apenas se mencionan en la tele porque se supone que no son conocidos, a pesar de que algunos de ellos, con un solo vídeo grabado en la intimidad del dormitorio, webcam mediante, consiguen más audiencia que algunas series de primetime.

Hay algo muy magnético en el fenómeno youtuber.

A mí, por ejemplo, me encantan los youtubers de misterio. No me peguéis.

¿Y el Rubius?

¿Habéis visto algún vídeo del Rubius?

Si ya estás más cerca de los cuarenta que de los treinta, como es mi caso, ver algo del Rubius es como si un camión te atropellase mientras intentas cruzar un paso de peatones. Entender, lo entiendes… pero te sientes como un polizón en una fiesta a la que no has sido invitado. Referentes extraños, guiños muy cerrados, estridencias.

Supongo que lo lógico es sentir rabia. ¡La cantidad de directores, actores y guionistas que llevan años formándose y currándoselo pa que venga de repente un niñato a alcanzar el éxito diciendo cuatro chorradas!

Pero quizá la clave para NO alcanzar el éxito consista en menospreciar a esos “niñatos”. Quizá esas “chorradas” nos parecen chorradas simplemente porque desconocemos sus códigos, o porque aunque los aprendamos, no somos capaces de asimilarlos.

No obstante, creo que al detractor encarnizado lo que más le jode de un youtuber de éxito no es el contenido del discurso, sino la aparente “facilidad”.

Cuando trabajas en guión estás acostumbrado a sudar tinta china delante del teclado, a escribir una versión tras otra para pulir la estructura, para limar el estilo de los diálogos… Luego llega un tío, se planta delante de una webcam, improvisa y cosecha aplausos, “likes”… mientras a ti, tras meses de curro, te humilla el directivo de una tele diciendo que no eres rentable, que no vales para nada…

Entonces te da por pensar que como tú has sufrido más, te mereces más el éxito que el niñato ése del youtube. Y no es verdad.

La meritocracia no consiste sólo en trabajo y sacrificio. También consiste en ser la polla, y en tener capacidad de adaptación al medio. Lo dijo un tal Darwin.

No creo que nos ayude demasiado haber crecido en una sociedad en la que se nos educa para pensar que el mérito consiste en sufrir y que el éxito no se compra con ilusión, sino con penitencia.

¿Por qué apasiona tanto el fenómeno youtuber? ¿A qué se debe su éxito entre las nuevas generaciones?

Se me ocurre que todo va por ciclos. Bueno, no se me ocurre a mí… se le ocurre a todo el mundo. Cuando algo llega a su punto máximo de saturación, huye hacia lo contrario (excepto, quizás, los últimos años de Telecinco)

Un pensamiento que me asaltó la primera vez que vi El Nacimiento de una Nación de Griffith: Me conmovió una escena en la que un cineasta solitario, armado únicamente con una cámara de manivela sobre un trípode, rodaba una guerra civil entera, con sus tropas, con sus balazos y explosiones. Ejércitos y vehículos a su alrededor. Me dio por pensar que el cine en sus inicios era eso: Un individuo con un artilugio muy pequeño retratando algo muy grande. Luego fue derivando hacia todo lo contrario: Si querías rodar a un tío meando en un cuarto de baño, el rodaje consistía en un actor en un retrete y a su alrededor focos, grúas, difusores, ejércitos de técnicos… eléctricos, operadores, iluminadores, scripts, auxiliares de todo…

¿Hemos pasado del individuo filmando un ejército a un ejército filmando a individuos?

¿Nos estamos empezando a saturar con eso?

Últimamente tengo la impresión de que lo excesivamente elaborado empieza a generar suspicacias.

Vivimos en la época en que una verdura ecológica que cultiva un campesino sin supervisiones sanitarias nos inspira más confianza que la verdura auspiciada por un proceso industrial.

Vivimos en la época en que se concede más credibilidad a un rumor de internet que a la información institucional de un telediario.

Vivimos en una época en que demandamos más autenticidad y menos engranajes. O mejor dicho: Más apariencia de autenticidad.

Se habla poco de ello, pero YouTube es casi el exponente de un nuevo paradigma.

¡Youtube nos hará libres!

O no…

No nos engañemos: YouTube es el sistema. Lo manejan los mismos tipos que manipulan los telediarios y las verduras transgénicas. Aunque, de un modo u otro, YouTube es también el nuevo “sueño americano”, la oportunidad para que cualquiera salga al circo de los gladiadores a intentar probar su valía.

¿Que si tienes contactos y padrinos te es más fácil triunfar incluso en YouTube? Seguro que sí. Pero hasta que me demuestren lo contrario, lo contrario también ocurre: YouTube permite triunfar a quienes tienen más energías que padrinos.

Yo creo que a una buena parte del nuevo público eso se la pone dura: La sensación de cercanía, de inmediatez, de verdura no procesada. Hay algo mágico e imprevisible en el hecho de saber que la persona que te cuenta la historia no tiene apenas filtros, que habla directamente de su ordenador al tuyo, sin contratos, sin decisiones tomadas en despachos. Esa sensación de que casi, casi podría ocurrir cualquier cosa.

Un amigo (cuyo nombre no mencionaré, pero es guionista) me contaba hace tiempo que a veces prefiere ver a una modelo que se desnuda en la webcam antes que una escena porno muy elaborada. La actriz porno te va a dar más, y mucho más currao, más profesional… Pero con la chica de la webcam hay más ilusión de cercanía, es todo más impredecible. Supongo que debe ser excitante masturbarse sabiendo que en cualquier momento puede entrar un loco a acuchillar a la modelo que te la está poniendo dura.

L@s fans del Rubius probablemente no llegarán a conocerle jamás, pero el canal que utiliza, la aparente ausencia de industria… hacen que tengan la sensación de que un colega les está contando su vida. De repente el monitor es casi una ventana que comunica sus aposentos con el dormitorio de su ídolo.

Quizá se trate de eso: Cuando percibes industria por todas partes, empiezas a rendir culto a lo espontáneo.

Y esto me invita a hablar de de algo muy distinto al fenómeno youtuber, pero con muchos lugares comunes: El Ministerio del Tiempo, serie cuyo trailer de segunda temporada nos ha puesto los dientes largos de una manera casi sádica. Mucho se ha hablado del “fenómeno fan” que ha generado la serie, algo casi inédito en España.

El Ministerio del Tiempo, en general, es lo contrario al fenómeno youtuber: Tramas elaboradas, personajes que llevan mucho trabajo a sus espaldas, infraestructura más o menos potente, profesionales curtidos encargándose de que todo funcione… En otras palabras: Lo que caracteriza a cualquier otra serie patria.

Pero, en mi opinión, hay algo adicional en el Ministerio que explica ese “fenómeno fan”. No me refiero únicamente a su premisa “friki” de nicho sino también, y sobre todo, a esa sensación que tiene el fan de que…

…  al otro lado hay alguien que le escucha y le responde.

Eso es algo que te permite internet, pero que casi nadie aprovecha. Yo creo que en unos tiempos tan cínicos y escépticos como los nuestros el público agradece esa sensación de que hay alguien al otro lado de la línea agradeciendo el cariño y usándolo para fermentar más cariño.

Nunca lo sabremos, pero yo creo que si el Ministerio del Tiempo es quizá la única serie española que ha generado oleadas de memes en internet, si han logrado más caricaturas de sus personajes que Manuela Carmena, si hay gente que ha especulado sobre cómo sería el mapa del ministerio del mismo modo en que especulaban qué partes de Darth Vader eran biológicas o mecánicas… todo eso se ha logrado estando ahí, aprovechando las nuevas tecnologías para acercarse al público obviando lo institucional.
Y me parece muy bonito que al mismo tiempo haya unos cuantos Rubius reinventando discursos para las nuevas generaciones… y Ministerios fidelizando a televidentes de distintas edades y por distintos cauces.

Al igual que sucedió con mi post anterior, éste lo he escrito tomando un par de cañas en un par de bares. Es un ejercicio interesante, porque mientras tecleas te bañas en un mar de costumbrismo y algún ángel de la guarda dispone los naipes para que coincidas con las personas adecuadas. Hoy también ha tocado parroquiano ruidoso: Hablaba por teléfono con un actor bastante famoso que lleva una buena temporada sin currar en algo relevante. El parroquiano intentaba liar al actor de turno para presentar una gala que olía a decadencia. Hablaban sobre circuitos rancios, endogámicos, muy del siglo XX, ajenos a internet, ajenos a YouTube…

Uno acaba llegando a la conclusión de que en última instancia la piedra filosofal no se encuentra en la edad del público, ni en los ritmos de narrar, ni en los interfases tecnológicos. La clave está en amar a tu público, en que tu público se sienta escuchado y, en la medida de lo posible, amar al público, escucharlo… Y creo que nunca ha sido tan fácil escuchar a tu público, ya trabajes en un canal de televisión o en el dormitorio de casa de tus padres.


ESCRIBIR SERIES WEB

26 septiembre, 2012

Por Chico Santamano.

Este post es hijo biológico del de la semana pasada. Yo soy la madre de alquiler y nuestro lector Eduardo Matres, el padre que puso la semillita en el vientre de mamá con este comentario…

 

(Pinchar en la imagen para ampliar)

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Lo prometido es deuda. Voy a intentar contestar sin que suene demasiado a “sentar cátedra”. Básicamente porque en un terreno tan gigante y libre como el de internet por cada consejo que yo os dé aparecerán tres ejemplos que los contradigan. Por eso quiero dejar bien claro que esto no son más que opiniones personales forjadas desde mi experiencia como espectador y ejecutor de series webs.

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AL LÍO. Atrás quedaron los tiempos en los que sólo los hijos de papá hacían cine. Sólo aquellos que podían darle un buen palo a sus familiares conseguían cinco millones de pesetas para rodar un corto. Con suerte algunos de ellos, los menos, veían cómo su obra era seleccionada en tres o cuatro festivales de provincias tras gastarse la millonada.

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Por primera vez en la historia del audiovisual TODOS tenemos la oportunidad de grabar cortos, películas, series, documentales y programas de televisión a un coste bajísimo y llegar a cualquier parte del mundo a través de este escaparate que es internet.

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Los que eligen demostrarse a sí mismos y por extensión al mundo entero que son capaces de escribir para televisión no siempre son conscientes de que escribir una serie web no es lo mismo que escribir una serie “tradicional”. No es tan fácil como hacer “lo mismo, pero más corto”. Si quieres ser novelista jamás escribirías en un lienzo, ¿verdad? Una cosa es un libro y otra un cuadro. El soporte es importante. Así que no olvides dónde y cómo se va a reproducir tu trabajo.

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El 98% de las series webs que se fostian (efectivamente, este porcentaje me lo acabo de inventar) lo hacen porque a sus creadores lo de internet les importaba más bien NADA. Lo que quieren es hacer una serie tradicional y triunfar en la tele. Desean que Vasile se meta en su web, flipe y les compre el producto para programarla en el prime time del miércoles. Estos incautos querían hacer “Friends”, querían hacer “Buffy”, querían hacer “Dexter”, querían hacer “The Office”. Y no tuvieron en cuenta que por suerte o por desgracia esas series ya están en internet. ¿Para qué va a ver el espectador una versión de “Friends” más cutronga en youtube si ya tiene la original en Series Pepito? ¿Cómo quieres que brille tu producto si intentas hacer lo mismo pero con menos medios? ¿Cómo quieres que Vasile oiga hablar de tu serie si no la has creado desde cero para que se defienda en el campo de batalla que has elegido para pelear?

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Coño, que pasamos la vida en internet. Échale un poco de picardía. Piensa en qué vídeos te llaman la atención. Estudia qué formatos funcionan y cuáles no. Y sobre todo… ¿por qué sólo parece triunfar la comedia?

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Un error frecuente es lanzarse a géneros y tramas que por sus necesidades de producción son imposibles de abarcar con un resultado decente. Si no tienes 20.000 euros para levantar unos buenos efectos especiales en unas localizaciones impecables con unas mezclas de audio perfectas, no sigas escribiendo esa secuencia de ciencia ficción. Si esta regla es fundamental en la tele y en el cine… imaginaos en las series webs.

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¿Quieres hacer una de terror? ¿Estás seguro? ¿Eres capaz de crear una atmósfera escalofriante como las de “El Resplandor” o “El exorcista” desde la ventana de Youtube? ¿Sabes que cada vez más gente ve series webs en la pantalla de su móvil en un ratito muerto mientras espera el metro? Si crees que puedes conseguir poner los pelos de punta al personal y hacerles botar del susto en esas condiciones… hazlo por favor. (Si conocéis alguna serie web de ÉXITO de terror linkádmela en los comments, please. No me consta y me fliparía saber que alguien lo ha conseguido)

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Internet nos ha convertido en auténticos monos hiperactivos incapaces de concentrarnos en un único estímulo cuando estamos con las luces del modem parpadeando. ¿Capítulos eternos? ¿Secuencias de siete minutos? ¿Tramas que no arrancan? ¿Silencios abrumadores? A una pestaña de distancia tengo a 386 amigos escribiendo idioteces en Facebook, en el mail me acaba de llegar la noticia de que determinado actor español ha subido una foto a Instagram siendo sodomizado por su novio (true story) y en la columna de al lado, youtube me recomienda un montón de vídeos de gatitos que me tientan mucho más que esta cosa con un tempo lento de mil demonios. En la sala de un cine me lo como. Delante del monitor con esta puñetera silla que me está destrozando la espalda… NO. ¡Ritmo, por favor! Secuencias cortas. Diálogos rápidos. Mensajes claros y directos.

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Y es que, amigos, si tenemos la oportunidad de trabajar sin jefes, sin parámetros, sin la condena de fórmulas preestablecidas, ¿para qué vamos a hacer tele tradicional? Sólo haciendo una buena serie PARA INTERNET conseguiremos el éxito.

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Escribamos diálogos salvajes. Inventemos personajes que jamás pisarían un prime time generalista. Innovemos en el formato. Apostemos por tramas distintas. Lo sencillo no está reñido con lo moderno y viceversa (reconozco que no estoy seguro de que esta frase tenga sentido, pero ahí queda). Reinventemos los clásicos. Démosle una vuelta y media a lo de siempre. Exprimamos las posibilidades de internet. Disfrutemos de la libertad que nos brinda un producto así porque sólo lanzándonos sin pudor a algo diferente conseguiremos que nuestra serie destaque en ese cementerio de series webs que es Youtube.  

No hay excusa para no hacerlo, pero si lo hacen… HÁGANLO BIEN.


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