MITOS

21 junio, 2016

Por David Muñoz

En un artículo reciente, la directora Isabel Coixet cargaba contra los guionistas jóvenes. Entre otras cosas decía que solo saben escribir guiones sexistas y formulaicos, que no son cultos y no conocen los clásicos del guión (¡solo han leído el guión de “Matrix”!)*.

Además, más o menos a la vez también apareció esta entrada en Bloguionistas viniendo más o menos a decir que cómo vamos a escribir grandes series de televisión si somos unos incultos.

Ambas opiniones se basan en ideas para mí equivocadas sobre cómo funciona la creatividad. Ideas que muchos dicen compartir. Creo que porque suenan “bien”. Pero que parezcan ciertas no quiere decir que lo sean.

Para empezar, ¿qué es la cultura? ¿De qué cultura estamos hablando? ¿De un canon literario establecido por unos académicos que nos dice lo que tenemos que leer sí o sí para no ser considerados unos incultos? Pero, si como le leí una vez a Arturo Pérez-Reverte, la obra de un escritor es el resultado de la mezcla de lo que ha leído y de la vida que ha vivido, ¿no sería aburridísimo que todos los escritores hubieran leído los mismos libros?

Gracias a que no es así, y a que por ejemplo “Los tres mosqueteros” de Alejandro Dumas significa mucho más para Pérez Reverte que para Mario Vargas Llosa, cada escritor tiene un mundo propio.

Otro ejemplo claro: solo Tolkien pudo escribir “El señor de los anillos”. Solo a él le interesaba de esa manera la mitología y además luchó (por los pelos) en la Primera Guerra Mundial, estaba preocupado por el peligro para el medio ambiente que suponía la industrialización, tenía un pensamiento tan clasista  y sentía tanto miedo del progreso. De la superposición de todas esas inquietudes nació su obra.

La clave es lo de las obras que “significan” algo para los autores.

Las obras que acaban importando cuando por fin nos ponemos a escribir no son las que conocemos, las que solamente hemos visto o leído (¡olvidamos casi todo!), no, son las que forman parte de nosotros, las que nos han llegado tanto que desde que entran en nuestra vida ya no se marchan nunca. Obras que solemos descubrir en nuestra infancia y adolescencia. De no ser así, las obras más influyentes en España serían las que aparecen en la lista de lecturas obligatorias de la enseñanza primaria y secundaria. Aquellas que en teoría hemos leído todos. Pero no, porque no basta con conocer, con haber leído, con haber visto. Se tiene que establecer una conexión emocional.

Otra cosa interesante es que cuando hablamos de “cultura” solemos referirnos a libros, películas, teatro… pero casi nunca a nada relacionado con la ciencia. Y seamos honestos, el 80% de quienes nos dedicamos a escribir historias no sabemos mucho de ciencia. ¿Eso quiere decir que somos unos incultos? Pues sí… y no.

El conocimiento que necesita el artista no es enciclopédico, ni exhaustivo. No es un crítico, no es un profesor de universidad, ni un historiador.  El artista transforma las obras que han sido importantes para él, las filtra (por su vida, su sensibilidad…) y pare una obra nueva. Así es como funciona. Por poner un ejemplo un poco tosco, puedes comer mierda y cagar pepitas de oro (algo que se aplaude al hablar de directores como Quentin Tarantino, experto en el reciclaje de material de derribo). Si lo entendemos como una relación, podría decirse que es como el sexo que acaba en embarazo. El padre y la madre ponen algo de sí mismos y lo que sale es otra cosa. Luego el “bebé” puede superar o no en méritos a papá y a mamá. Depende de muchos factores.

Otro ejemplo: David Simon, el creador de “The Wire”. No dudaríamos en calificarle de “hombre culto”. Sin embargo, en una entrevista reciente Simon decía algo así como que jamás podría escribir una serie como “Juego de Tronos”. Nada de lo que pasa en los reinos fantásticos de George R.R. Martin tiene que ver con las cosas que a él le importan. Por otro lado, aunque no sé si a Martin le gusta o no “The Wire”, dudo mucho que hubiera podido escribirla. La vida de Simon, sus inquietudes, le llevaron a poder escribir “The Wire”. No creo que haya leído nunca ni una sola novela de fantasía. Por su parte, la vida de Martin le llevó a escribir “Juego de Tronos”. No creo que haya pasado muchas horas estudiando informes policiales (o quizá sí, habiendo trabajado en televisión, pero no parece que sea lo que más le interesa).

Como dice el escritor ruso Antón Chéjov en un libro que justo estoy leyendo ahora**: “Lo he visto todo; no obstante, ahora no se trata de lo que he visto, sino de cómo lo he visto”. El subrayado es mío. O sea, no se trata de acumular referentes, sino de lo que haces con ellos. Escribir no es tan fácil como leer mucho, ver mucho, y luego regurgitarlo de la manera que sea.

También dice Chéjov: “El artista, por su parte, sólo debe juzgar lo que comprende; su campo es limitado, como el de cualquier otro especialista (…)”** *.

Viñetas de "Opus", el manga inacabado de Satoshi Kon. El autor habla con su personaje y explica muy bien cómo funciona el proceso creativo (comentario sobre el editor incluido). Importante: los globos se leen de izquierda a derecha. Es un manga editado en orden de lectura japonesa.

Viñetas de “Opus”, el manga inacabado de Satoshi Kon. El autor habla con su personaje y explica muy bien cómo funciona el proceso creativo (comentario sobre el editor incluido). Importante: los globos se leen de izquierda a derecha. Es un manga editado en orden de lectura japonesa.

Dicho de otra manera, cada creador interesante tiene una cultura propia, con grandes pasiones y también grandes agujeros, que casi nunca encaja con esa “cultura” de programa de educación secundaria que parece defenderse una y otra vez cuando se habla de estos temas. En este planteamiento, puede haberte influido más Mickey Spillane que Shakespeare, como a Frank Miller. Incluso puedes no haber leído a Shakespeare (aunque podría argumentarse que a todos nos ha influido Shakespeare por vía indirecta, hasta queriendo ignorarle). De hecho, cuanto más idiosincráticas sean las referencias que han formado al creador, cuanto menos comunes, más personalidad se percibirá en su obra, menos trillada nos parecerá.

Dicho todo esto, la verdad es que no conozco ni un solo guionista profesional que no se pase la vida viendo películas de todas las épocas, yendo al teatro, leyendo, etc. A veces creo que incluso todos lo hacemos más de lo que deberíamos. Si nos dedicamos a esto es porque nos apasionan las historias, y es fácil engañarse a uno mismo pensando que durante esas 15 horas que has pasado viendo una serie danesa no estabas solo disfrutando sino casi, casi, trabajando. Por no hablar de lo fácil es que confundir la lectura de una decena de libros sobre un tema que nos apasiona con trabajo de “documentación”. Si encima, además de guionista, eres profesor como yo, nunca te faltan las excusas.

Eso sí, los guionistas que conozco saben mucho de muchas cosas pero solo saben muchísimo sobre tres o cuatro. Las que les apasionan, las que les hacen escribir lo que escriben cuando escriben lo que quieren.

Todo esto no quiere decir que la cultura no sea importante. Al contrario. Solo que no es tan fácil valorar si alguien pasa no o el test de la cultura cuando en realidad no sabemos qué preguntas deben aparecer en ese test.

En realidad, para un guionista la cultura es muy importante por razones que no tienen nada que ver con las que suelen aducirse.

Ya he dicho que en mi opinión las obras que nos muestran el camino a seguir, que nos acompañan, con las que establecemos una conexión, las que completan nuestra identidad creativa, no tienen por qué ser necesariamente las “lecturas obligatorias” de ningún canon (no digo que no puedan serlo, solo que no tiene porqué).

Esas obras casi siempre llegan a nuestras vidas un poco por casualidad, y, como decía antes, cuando aún somos lo bastante jóvenes como para que nos marquen.  De ahí que en esos años sea bueno exponerse a todo tipo de referentes, a todo tipo de visiones, para entre ellas, descubrir cuál es la tuya. Por eso lo realmente importante es lo que ocurre cuando los futuros creadores son niños. La lucha que realmente importa se produce en los colegios (y en la casa de cada cuál, claro).

En mi caso, soy quien soy porque un profesor de 8º de EGB me dio a leer “El señor de las moscas” de William Golding, porque siendo aún un niño mis padres me compraron por error en la Feria del libro de Madrid un tebeo de Carlos Giménez para adultos, porque en la biblioteca de enfrente de mi casa el bibliotecario  de la zona “de mayores” me dejó llevarme “La danza de la muerte” de Stephen King con 12 años, porque en el único kiosco del pueblo donde pasaba las vacaciones de verano tenían los tebeos de Flash Gordon y el Hombre Enmascarado de la editorial Dólar, por… bueno, creo que ya lo habéis entendido.

Por supuesto, de niño y adolescente leí muchas otras cosas. No hacía otra cosa que leer (cosa que no era solo mérito mío, no existía Internet y había la tele que había). Pero yo era quien era y aquellas fueron las obras con las que establecí una conexión porque sentí que me hablaban a mí directamente, que me explicaban.

No quiero decir que no haya guionistas y directores muy catetos, a quienes le vendría bien haber leído algún libro más. Desde luego que los hay. Conozco a unos cuantos.  Pero también es falso creer que gran autor = autor culto (en el sentido convencional). Y si no que se lo digan a Tim Burton, que en su libro de entrevistas editado por Faber reconocía no haber leído un libro en su vida. Eso sí, se sabía los cuentos del Dr. Seuss, las películas clásicas de monstruos de la Universal y la serie “En los límites de la realidad” de memoria. Y le cascaban en el colegio por raro. Con eso le bastó para ser quién es.

Reconozco que pese a todo lo anterior, también yo a veces me desespero con alumnos míos que no han visto o leído cosas que me parecen importantes y que pienso que podrían llegar a significar algo para ellos. Pero la forma de llevarles a esas obras no puede ser el reproche, hacerles sentir tontos por no conocerlas ya, sino la recomendación, y, mejor aún, la recomendación entusiasta. Son alimento para el pensamiento, droga estimulante, no tareas pesadas. Además, nadie puede haber leído y visto lo más interesante, lo más destacado en todos los campos. Es imposible. Desconfía de quien pretenda dar a entender que es así.

Lo cierto (y triste) es que alguien suele parecernos inculto cuando no comparte nuestros referentes, cuando no sabe lo que sabemos nosotros. Tendemos a erigirnos en medida de todas las cosas.

Termino esta entrada pelín caótica con algo relacionado con todo esto en lo que también me hizo pensar la entrevista con Isabel Coixet. Y es en lo fácil que nos resulta engañarnos sobre cómo fue realmente el pasado. Pensamos en el cine de otra época y acuden a nuestras mentes las obras maestras de aquel momento y, sobre todo, las películas que significan algo para nosotros, las que nos importan, con las que conectamos emocionalmente. Y absurdamente inferimos que TODO el cine de esa época fue como el cine que a nosotros nos gusta, el que recordamos. “¡Que maravilla el cine del los 40, 60, 70!” Y “¡Que cultos, que geniales eran los guionistas que las escribieron!”. Pero… ¿de cuántas películas estamos hablando? ¿De 10 de entre un total de…400? Es probable que los directores de décadas pasadas tuvieran los mismos problemas para encontrar guiones a su gusto que los directores de ahora. Guiones ni buenos, ni malos, ni regulares. Guiones que les hablaran, que significaran algo para ellos, que les merecieran la pena.

Esa mitificación del pasado, esa forma de recordar tan selectiva, en el mundo de la educación se transforma en el síndrome “cualquier generación del pasado fue mejor” (y más culta, y más sensible…). Algo también, casi siempre, falso. Miramos hacia atrás y si nos dedicamos a una profesión creativa recordamos a los amigos con los que no juntábamos en la escuela que fuera, los cuatro que eran un poco como nosotros y que a lo mejor ahora también están trabajando escribiendo, dirigiendo, dibujando, o lo que sea. Pero…¿y todos los demás? Nada, desaparecidos. No existen en nuestro recuerdo. No cuentan. Pero ahora llegamos al aula como profesores y ahí están, todos, sentados en el aula. Los que valen, los que no sabemos si valdrán, y los que pensamos que nunca lo conseguirán.

Quizá dentro de diez años, alguno de ellos también será profesor, y caerá en el error de pensar que su generación sí que era buena, y no la de estos atontaos que le miran con cara de pánfilos cuanto les habla de “Magical Girl”.

 

*Hay cosas en las que creo que Coixet tiene razón, como el sexismo prevalente en muchos guiones.  Pero también daría para escribir una entrada desmontando sus argumentos el comentario despectivo sobre los lugares donde se estudia guión. No sé qué cree que se enseña en esos sitios. Los profesores dan herramientas, luego lo que hagas con ellas es cosa tuya. Nadie te dice qué historia tienes que escribir. Quizá, dado que Coixet dice que opina así por culpa de los 100 guiones que le han llegado como posibles proyectos como directora, a lo mejor debería cambiar de agente y empezar a recibir otras cosas.

**El libro es “Sin trama y sin final. 99 consejos para escritores”. Su autor es Piero Brunello, lo editó Alba en 2005 y recopila los fragmentos de cartas de Chéjov en los que el autor ruso hablaba de escritura.

***Otro mito habitual: el del escritor que para escribir algo de interés tiene que haber vivido una vida interesante. Es lo que yo llamo el “mito Hemingway”.  El escritor como aventurero. Pero que seas aventurero o no da igual, lo único que importa es cómo usas tu experiencia, sea como sea. ¿Qué aventuras vivió H.P.Lovecraft? ¿Y Raymond Carver? Cualquier cosa es susceptible de transformarse en una buena historia. Saber ver historias donde otros no las ven es parte de lo que llamamos talento. Y aunque alguien no saliera de su barrio jamás, también amaría, sufriría, sentiría alegría, placer y dolor, estaría acumulando experiencias que podría transformar en historias. Lo triste es que el mito del “escritor aventurero” se escucha incluso en ámbitos académicos, donde además se contamina de clasismo. En un lugar donde a veces doy clase escuché que mis alumnos no escribían mejores guiones porque no habían vivido lo suficiente. Primero no sé en qué se basaba esa persona para asegurar que los guiones de mis alumnos no eran buenos, pero bueno, la cuestión es que tampoco sabía nada de sus vidas. Y nadie tiene porque haber recorrido África andando para tener material vital transformable en grandes historias. Porque a poco que rasques, todo el mundo tiene historias que contar, experiencias que les han marcado, deseos y miedos. Todos, como cantaba El cuarteto de nos, “estamos traumados”. O, como cantaban R.E.M, “todo el mundo sufre”.


LA RESACA DEL NOTODO (la crónica de verdad)

22 abril, 2010

Por Chico Santamano

No les voy a engañar. No me siento muy orgulloso de la retransmisión en directo de la Gala. Jajajaja. Ya saben que soy muy aficionado al palmarés de este festival y esto no se podía quedar así.

El problema de este desastre no fue la promesa incumplida de barra libre de Jameson como años anteriores. El origen de semejante hecatombe bloguera tiene un nombre y un apellido: Steve Jobs. Él dirá que no, que el nombre y el apellido era Chico Santamano y su inutilidad tecnológica, pero créanme que su corrector de textos del iPhone es la cosa más dañina que ha inventado un ser humano desde (todos) los magacines de tarde de Antena 3.

Voy a intentar repescar esos locos locos comments que dejó un servidor desde la oscuridad de su butaca, reinterpretarlos (si puedo), reescribirlos y añadir algo en caso de que me acuerde.

21:30 Hemos conseguido entrar. Casualidades de la vida me siento junto al Pianista, a su lado hay un señor que intentó eclipsarme con mi misma camisa y a mi lado mi querido colega que me prestó ese invento del demonio de la posmodernidad llamado iPhone (aún así, gracias). El cacharro no nos deja editar el post, así que me veo obligado a escribir en los comments. Qué cutre. Qué sofoco.

21:31 Luis Larrodera o Roderas o como quiera llamarse ahora, en el escenario. Luce tipazo, tablas y una dicción a prueba de balas. Arranca con el chiste obligado del volcán björkiano este. Y -oh dios mío- lo relaciona con el humo negro de Lost. En la era de Twitter y Facebook cualquier coña con referencia a la actualidad se queda antigua a las dos horas.

21:36 PREMIO DEL PÚBLICO… I WISH. Y con él llega la primera decepción de la noche. La gracia de este corto era que si ganaban, el homeless protagonista vendría a España a recoger el premio. Pues bien… no ha podido. ¿La razón? ¿Lo adivinan? EL VOLCÁN. Pues vaya.

21:44 PREMIO CALLE 13: MIRADA PERDIDA. En los resúmenes de los nominados nos llama la atención la gran cantidad de cortos ambientados en el metro. ¿Un rasgo generacional?

21:49 EL PREMIO CANARIAS (perdonen, no recuerdo el nombre del premio realmente, pero sé que algo tienen que ver el archipiélago): SOLOS. Llegados a este punto no podemos más que elogiar el bellezón que han puesto paseándose por el escenario de un lado a otro. Sin duda es LA AZAFATA BIÓNICA. (¿Alguien hizo fotos? Esa mujer merece ilustrar este post) Qué piernas… La platea se estremece y dilata al mismo tiempo cada vez que cruza. El año que viene haré un corto con ella… quizá montada en el metro. No lo descarto.

21:52 No llevamos ni media hora y ya nos revolvemos en nuestros asientos. Echamos MUCHO de menos el Florida Park. Sus mesitas, sus copas, su banda en directo, sus canapés… Empezamos a odiar la nueva ubicación. Todo parece más solemne, más Festival de Cortos de provincias.

21:53 El inestimable patrocinio de Jameson nos hace divagar sobre la íntima relación que ha habido, de toda la vida de Dios, entre el cine y el whisky.

22:00 EL PREMIO LOS GOYITAS: MICROMAPA. Lo han entregado Raúl Arévalo y Quim Gutiérrez. Dos actores acojonantes (el segundo dejó con la boca abierta a más de uno con el corto de Sánchez Arévalo), pero no podemos asegurar que estuvieran ni muy despiertos, ni muy animados, ni siquiera muy por la labor. Fueron, ambos dos, muy el prototipo de “soy actor y no necesito peinarme para parecer interesante”.

22:07 Pianista, con su eterna manía de acusar de plagio a todo lo que se mueve, asegura que el corto de Isabel Coixet (aburridísimo) es un plagio de “Este invierno” de Daniel Castro (el “airado” Guionista en Chamberí). La gente aprovecha para ir al baño.

22:09 PREMIO BOX OFFICE: EL FIN DEL MUNDO. Como somos fans de su director, un señor muy serio, pero muy divertido, pero muy serio, pero muy divertido, jaleamos su premio. Pasan el corto, la gente se descojona de lo lindo. Enhorabuena, Alberto.

22:16 Ponen el corto “Pescados” de la jurado Lucrecia Martel. Nos hace mucha gracia al principio. Al décimo noveno pez cantor queremos imitar a parte de la platea que aprovecha los cortos del jurado para salir fuera. Empezamos a sospechar que existe una barra libre muy tocha y muy secreta.

22:20 El presentador de la gala antes conocido como Luis Larrodera o ahora o… nunca me ha quedado del todo claro se pone a contar chistes. Ojo, no chascarrillos, nono… CHISTES. Se ha emborrachado de comedia. Que le detengan.

22:25 MEJOR INTERPRETACIÓN: Daniel Prada por RITMOSIS. Pensábamos que iba a subir bailando, habría sido lo suyo. Íbamos a perdonárselo, pero el tío se cascó la anécdota (como el que no quiere la cosa) de que acababa de hacer un spot con Zidane. Daniel, sinceramente, no nos ha gustado nada este comentario tuyo. Aún así, estás fantástico en el corto. Enhorabuena, sigues en la Academia.

El premio es compartido con la señora mayor de “LLAMA YA“. Las señoras mayores siempre trincan premios, las jodías…

22:36 Otro corto del jurado. Esta vez el de Isaki Lacuesta. Pianista asegura que el corto de Lacuesta plagia el corto de Coixet que plagiaba a Daniel Castro.

22:45 PREMIO MEJOR DOCUMENTAL: EL DÍA QUE YO ME MUERA. Viendo el resumen de los nominados, llegamos a la conclusión de que el día que prohíban presentar cortos documentales rodados, como el que no quiera la cosa, durante unas vacaciones de verano en el extranjero… ese día, esta categoría se quedará prácticamente desierta. Por cierto, echo de menos la nominación a “¿Quién está ahí?”. Porque me gusta y porque su dire es amigo. No hay más razones.

22:56 MEJOR ANIMACIÓN: CAPITÁN HACEDOR DE ESTRAGOS Borja Cobeaga ha aprovechado para pedir a sus colegas que le manden SMS firmados porque ha perdido el móvil. No explica dónde ni de qué manera. Exigimos más detalles.

22:57 Definitivamente ECHAMOS DE MENOS EL FLORIDA PARK. Ese mítico lugar donde hacían “Entre amigos” y “Esto es espectáculo”. Se echa tanto en falta el espíritu de José Luis Moreno y Concha Velasco.

23:02 PREMIO AMENÁBAR: SÓLO UN DETALLE. Ups! Ese final de este corto… Después de haberlo visto en tantísimos sitios (incluido “Esposados” de Fresnadillo y “Pagafantas” ), pensábamos que ya estaría prohibido por el código penal volver a echar mano de ese “giro sorpresa”.

23:05 De repente, la gala se ha puesto tristona y sombría. Los ganadores parecen que están un poco en plan “pedir perdón por ganar”. Venga coño, esa alegría arriba. Llevas tres meses peleándote en los foros con otros directores y ahora que te dan el premio no metes ni un grito.

23:10 Nos sorprende (para fatal) el corto de David Serrano. Es tela marinera… Esa luz, ese audio, ese grafismo con la impact y resplandor exterior de photoshop… PUES VALE. Pianista no calla: me dice que  el corto tiene un final mitiquísimo, y que eso lo compensa todo. Se podría haber traído otro iPhone y dejarme hacer la crónica en paz.

23:15 MEJOR GUIÓN: ALBERTO GONZÁLEZ VÁZQUEZ por “EL FIN DEL MUNDO”. El señor más serio y divertido del planeta vuelve a subir al escenario. Felicidades bloguionísticas, claro.

23:19 En contraste con lo amateurísimo del corto de David Serrano, sorprende la superproducción de Fesser. La gente se ríe de principio a fin.

23:22 Empieza ese momento tan sin sentido del Notodo donde se dan los premios “mejor corto”. Sinceramente, no entiendo la diferencia entre el “premio al mejor”, el “gran premio al mejor”, el “premio del jurado”… No lo sé… Quizá un tercer, segundo y primer premio sería más claro…

23:23 Bueno, uno de esos premios es para el hipnótico “Mirada pérdida”. Por cierto, su director me suena muchísimo y no sé de qué. Ahí lo dejo.

23:30 Fantástico el corto/avance del nuevo largo de Sánchez Arévalo. Quim Gutiérrez, de pelos de punta.

23:31 PREMIO ESPECIAL DEL JURADO: LOS GRITONES. Enhorabuena para Roberto y para Ruth. Se os admira.

23:38 OTRO PREMIO DE ESOS GORDOS: CAPICÚA. Creo que es el más gordo, no estoy seguro. El corto está guay, pero es curioso que se repita exactamente la misma fórmula de Maquetas, el corto ganador del año pasado.

23:41 No sé si saben que Pianista es un gran experto en moda. El tío va siempre a la última y además de asesorar a los modistos de H&M se permite opinar de los estilismos ajenos. Pues bien, señores… Pianista en un Burdel da por caducada la moda de los chalecos. Ya saben, guárdenlos en los armarios para tiempos más prósperos.

23:44 La cosa termina. Foto de grupo en el escenario y sobrevuela la duda en el aire. Esta tradición tan loca de hacer la foto de los ganadores… ¿sólo se hace en España, no?

23:46 Salimos para la fiesta en Chicote. Me cruzo con Guacamolo. Amenaza con darme con el látigo.

23:48 Por el camino nos lamentamos que la gala haya sido tan pesadita y tan carente de energía. El año pasado estuvo divertidísima y ágil, pero este ha sido un poco bajón.

23:52 ¿CÓMO? Los invitados tienen UNA copa gratis (de Jameson, claro), los acreditados por medios (Sí, yo soy un acreditado y sí, Bloguionistas es un medio) no tenemos derecho A NADA. ¿Qué mal, no? Lloramos por tercera y última vez por la pérdida del Florida Park.

00:30 Ojo. Se junta parte de esa POMADA tan mítica. Qué guay reencontrarse con tanta gente con talento y tan poca estrella acaparando atenciones.

02:45 ¿QUÉ? Nos dan las luces en el Chicote. ¿YA? Una rubia moderna con unas tetas enormes informa a grito pelao que la fiesta continúa en su casa en la Calle Infantas. Estamos todos invitados. Éramos más de 200 personas. Según me cuentan, esa fiesta fue tremendamente LOCA. No faltó de nada… y hasta aquí puedo leer.

03:03 Las tradiciones notoderas obligan a acabar la noche en un karaoke. Se decide ir a uno que odio con todas mis fuerzas. Sí, el karaoke de Mostenses. Ese donde el gran lobby gay despliega su poder y sólo cantan canciones de Rocío Jurado los amigos del DJ. Los demás tenemos que esperar turno durante horas.

03:05 Ups! Sorprendentemente está cerrado. Bien… vamos al karaoke más  bizarro de la capital. El Karaoke Paradise. Ese donde las triadas filipinas (en caso de que exista algo similiar) planean romper las finas piernas de otros temerosos filipinos confidentes de la policía. Segundo UPS! TAMBIÉN ESTÁ CERRADO. Definitivamente el Notodo 2010 está gafado. La masa se dirige pues al Wurlitzer. Si quieres cantar, tendrás que hacerlo sin leer la letra en los plasmas.

03:30 A partir de aquí yo ya no les puedo seguir contando. Las galas del notodo se sabe cómo empiezan, pero nunca cómo acaban. Este año, la postfiesta ha sido especialmente desenfrenada. Alcohol a destajo, escotes desmedidos, fotos a gogó para facebook, parejas que se escabullen… lo dicho, no puedo seguir contando. Permítanme este paréntesis… por dignidad humana.

06:15 Llego a casa. Necesito dormir muy rápido.

09:05 De nuevo en pie. Los ecos del notodo resuenan en mi cerebelo, pero tengo una reunión importante a las 10 en el centro. De ella podría depender que el proyecto en el que estoy currando continúe su andadura… ¿Qué? No me miren así. Para una vez que salgo…

01:58 Acabo este post. Se me cierran los ojos. Creo que descansaré… AL FIN.

(Gracias, encantadoras chicas del Notodo por invitarnos. Nos vemos el año que viene)

ACTUALIZACIÓN: Si quieren leer otra crónica desde el lado femenino de la movida (es decir, desde la perspectiva de mujer acosada por cortometrajistas)… lean el post de Jimina Sabadú. (que ni me cita ni nada. La próxima vez, se va a medir con usted su prima Nieves, querida Sabadú)


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