LA INDUSTRIA SEGÚN JAVIER OLIVARES

4 julio, 2017

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Texto: Nico Romero

Fotos: Héctor Beltrán

El mes pasado publicamos la primera parte de una extensa entrevista que tuve la oportunidad de hacerle a Javier Olivares, showrunner de “El Ministerio del Tiempo”. Si en aquel primer post recogí todo lo que hablamos sobre Historia, política y el funcionamiento de su writers´room, hoy publico sus reflexiones acerca de la industria de la televisión. Les dejo con ellas y me voy de vacaciones. En septiembre más entrevistas.

¿Con la cadena qué tal?

RTVE pone notas y, gracias a Dios, apenas hay interferencias porque todo lo que se va haciendo se va hablando antes. Es decir, con la cadena creamos juntos los objetivos, las ideas, los conceptos básicos… Y en guion seguimos esas pautas creadas conjuntamente. De manera que luego ya sólo son pequeños matices. Esto me ha pasado con TV3 y con TVE de una manera maravillosa. Si tú cumples, luego no hay sesenta versiones ni sesenta páginas de notas.

Al “Ministerio del Tiempo” siempre le ha costado mucho renovar ¿Cómo han sido las negociaciones? ¿Dónde estaba el obstáculo?

En la segunda temporada sólo dependía del OK de la cadena, pero en la tercera yo me negué a renovar por menos de un mínimo presupuesto. Pero eso de que no renuevan “El Ministerio del Tiempo” porque no tiene audiencia, eso de que Javier Olivares está pidiendo una oportunidad como “El Platanito” no es verdad… Esta serie tenía ofertas muy interesantes si TVE no nos hubiera renovado, te lo aseguro.  Mucho mejores, de hecho. Pero hay que ser leales a quienes han apostado por ti. La serie es de TVE y yo estoy orgulloso de estar aquí. Creo que es una serie muy de TVE, a nivel de concepto, de cultura, de la TVE que yo defiendo y con la que crecí. Rosa Belmonte dijo que esta serie conectaba con otras de otra época tipo “Curro Jiménez”.

Y llegó Netflix como solución a los problemas económicos ¿verdad?

Sí. Ahora, aunque hemos ampliado el presupuesto, estamos casi en números rojos otra vez. Pero yo quería que mi equipo estuviera mejor pagado, que se pudiera viajar…  Si ves la auditoría de TVE que ha salido, hay tres series que están por delante en presupuesto. Es que esta serie se ha hecho con 570.000 euros, eh. Con 70% de exteriores, doscientos figurantes y capítulos en dos y tres épocas distintas. Es para pensárselo. En ese sentido el concepto de “El Ministerio” es romper con la estructura habitual de cómo se produce la ficción aquí. Y tras tres temporadas me he dado cuenta de que es imposible, que no se puede hacer.

Si fuéramos a cincuenta minutos y duplicáramos el presupuesto…

No necesito duplicar. Si tuviéramos tiempo para preproducir y rodar por bloques, valdría. Y si pudiéramos hacer capítulos de 50 minutos, ni te cuento.… Esta temporada nos hemos ido a Peñíscola, a Veruela, a Málaga, a Cádiz…  Pero no puedes competir con las series internacionales. Y no hablo de HBO o Netflix. Hablo de Europa: BBC, Sky, Denmarks Radio, SVT… Quitando los belgas que están produciendo cono presupuestos muy de TV3 (de la de antes, que ahora tampoco los tienen), el resto está en una franja de 800.000 a millón y algo. Y con capítulos 20 minutos más cortos. Los daneses, los noruegos, los suecos son ejemplares en producción. Y basan todo en mantener sus señas de identidad, su idioma…

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Y no tienen tantos espectadores…

En share, sí… Y además tienen un concepto de venta internacional. De hecho, no empiezan a producir hasta que: a) no tienen los guiones claros b) no tienen contratos de producción firmados. Luego está, el lujo siberiano, la riqueza de lujo que diría Buñuel. Por ejemplo, con un capítulo de “The Crown” yo pago mi temporada entera. En España se produce mejor que en ningún lugar del mundo para los medios que se tienen. Y los productores somos héroes. Luego está que lo que cuentes merezca la pena y lo hagas bien. Y que te dejen. Porque si no tienes medios, es cuando más se necesita que den libertad al creador. Que éste ponga su alma en el producto. Porque si no tienes medios, vistosidad… tienes que tener alma, punch… Y aquí hay gente muy buena: Pau Freixas, Alex Pina, Ramón Campos, Alberto Caballero, Aitor Gabilondo, Lluís Arcarazo, Héctor Lozano… Te estoy hablando de gente a la que admiro. Yo creo que las series con alma soportan mejor esa falta de presupuesto. Y no te pasa sólo con las españolas. Si tú ves las series americanas de las cadenas generalistas, no son mejores que las nuestras. No estoy hablando de HBO. En Netflix hay grandes series pero también las hay horripilantes. Vamos a quitarnos la caspa de encima.

Parece compatible una cadena generalista con una nueva plataforma ¿no?

Yo creo que es la salida lógica. Lo están haciendo Antena 3 y Netflix con “La catedral del mar”.

Y aparte del incremento de presupuesto ¿en qué ha cambiado la serie con la entrada de Netflix?

Netflix nos pedía cierta internacionalización de los temas: Hitchcock, la guerra mundial, Bolívar, la conquista de América. Cosas que cuando se vieran en otro país fueran referentes históricos reconocibles. Pero las señas de identidad del Ministerio es ser una serie española. Y mientras exista, eso no va a cambiar.

¿Y no os han impuesto los cincuenta minutos? Porque a Sirera con “La catedral” sí le ocurrió…

No hemos tenido esa suerte.

¿Cuál es la relación entre Cliffhanger y Onza?

Cuando fundamos Cliffhanger, Pablo ya estaba enfermo. El ELA no admite esperanza. Entonces la formamos Abigail Schaaff, que es directora, Anaïs Schaaf, que es guionista, Javier Carrillo, que es abogado experto en audiovisuales y yo. Nosotros creamos proyectos pero no tenemos músculo financiero. Por eso coproducimos con Onza, que van mirando los números y se llevan unos sustos que no te quiero ni contar. Son nuestro músculo financiero y se lo agradeceré siempre, porque sin ellos esta serie no existiría. Muchas veces nos vienen guionistas: “oye, tengo una idea de serie” pero no podemos admitir ideas ajenas porque nuestro valor son nuestras ideas. Y como pequeña productora de formatos somos muy artesanos. Nos daría para hacer dos proyectos a la vez, como mucho.

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No te ves convirtiendo “Cliffhanger” en “Bambú”

Es que no se pueden comparar. Bambú lleva años produciendo. Son una maquinaria que puede manejar 6 proyectos a la vez. Nosotros no tenemos esa capacidad y no sé si nuestro estilo lo permitiría. Bambú sabe muy bien cuál es su público y el binomio que hace con Antena 3 es perfecto. Porque tienen muy claro lo que quieren hacer y saben hacerlo, que es lo mejor que se puede decir de un profesional. Como espectador, siempre digo que Ramón Campos creó una de mis series favoritas, que es “Desaparecida” y que deja a “Broadchurch” en pañales. Y nadie lo va a decir nunca en este país. Y creo que “Fariña” tiene una pinta estupenda. Y “Lo que la verdad esconde” me parece sobresaliente. Les deseo toda la suerte del mundo. A ellos y a todos. Porque cuando una serie triunfa, triunfamos todos. Hasta los que no la hemos hecho.

Pero el hecho de llevar siete series a la vez digamos que por fuerza la autoría se tiene que diluir

En mi caso, te diría que sí… pero no me atrevería a decirlo hablando de los demás.  Todos contamos nuestras historias de alguna manera. Y lo que Bambú hace por la industria es para aplaudir. A mí me encantaría saber producir como ellos. Lo digo como profesional. Probablemente como guionista yo he levantado una bandera individualmente, que se ha transformado en una serie como “El Ministerio”. Yo soy la cara visible de la defensa del creador, del “showrunner” y eso genera otro tipo de proyectos. Cada uno tiene su personalidad, pero somos complementarios. Todos sumamos y merecemos un respeto y que se valore el esfuerzo que hacemos con los medios que tenemos. También merecemos que cuando lleguen plataformas de fuera nos traten tan bien como cuando ellos graban en Inglaterra. No digo que me vayan a dar los diez millones por capítulo de “The Crown” pero sí que nos digan: “vamos a intentar revolucionar la ficción en castellano”. Que confíen más en nosotros como creadores. Porque aquí hay gente capaz de levantar proyectos como los de fuera. Y luego, en cuanto a Movistar, a la que le deseo lo mejor porque es muy necesaria, le pido que confíe en la gente que hemos hecho televisión. Una serie de televisión es algo muy diferente a una película y yo entiendo que los directores de cine asuman series pero creo que la televisión en España ha dado muestras de que se merece confianza.  Muchas veces miramos lo que hemos hecho en imdb y bufff… Pero es que no había otra. Pero cuando nos han dejado,  creo que la ficción televisiva española ha dado muestras de lo que vale.

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¿Estamos en el mejor momento de la ficción española?

La Historia de la ficción española es: primero, TVE, para mí la mejor etapa, con gente como Armiñán, Chicho, Ana Diosdado…; Segundo, Globomedia, que es el símbolo de cómo se crea la industria pero, a la vez, se va perdiendo autoría… y lo dice alguien que aprendió mucho trabajando allí. Tercero, la irrupción de dos productoras fantásticas que vienen de la periferia: Diagonal (sin ellos, no sería ni la mitad de guionista que soy y Bambú, que traen ideas y otro concepto. A eso hay que sumar la creatividad de Alberto Caballero: un crack. Y, por encima de todos, “Cuéntame”, la mejor serie de la era post-única televisión. Y la cuarta etapa se está escribiendo ahora con productos como los de Pau Freixas, Alex Pina, el nuestro… Esta etapa tiene que ver con las plataformas nuevas, que tendrán que encajar. Se avecina un futuro apasionante.

¿Crees que la guerra de plataformas por ocupar posiciones nos está beneficiando?

A mí me parece más meritorio el riesgo de TVE por el “Ministerio” o de Antena 3 por “Vis a vis” y “La casa de papel” (y antes con “Sin identidad”) o Telecinco por “Sé quién eres”, que el de las plataformas. Porque son productos más arriesgados. Las privadas son un mecanismo industrial perfecto y tienen gente muy bien preparada. Cuando surgen plataformas nuevas, las cadenas nacionales ya han dado el paso adelante. No menospreciemos a nadie. ¿Estamos en la edad de oro de la ficción española? Para mí, no. Porque eso será cuando hagamos productos exportables de verdad. Lo que pasó con “Vis a vis”, que tiene una crítica en “The Guardian” o el “Ministerio” que tienes un problema de plagio con Sony. O que tienes subtítulos piratas en 25 idiomas…

Pues todo eso está ocurriendo….

Pero hasta que no tengamos series que duran 50 minutos, potenciemos la figura del showrunner y miremos al público latinoamericano, no lo conseguiremos… La industria europea más rica y potente junto con la BBC es la danesa. Y Noruega ya está empezando a competir con Dinamarca y a producir a millón de euros por capítulo. Hay una continua producción, muy basada en la coproducción. Si tú ves los títulos de crédito de “Broen” hay productoras de Alemania, por ejemplo. Esto, a nosotros, nos falta. Y nosotros con el tercer idioma más hablado del mundo, estamos mirando sólo el beneficio del corte publicitario y no el de las ventas internacionales. Además es que los índices de audiencia tradicionales se han quedado obsoletos.

¿Cómo deberíamos medir las audiencias?

Ahora las series rondan los tres millones y acaban en dos y pico. Eso antes era cancelación. Por lo tanto, las audiencias están bien medidas porque muestran el cambio de hábitos… así que mi respeto para Kantar. Pero las audiencias tradicionales miden un tipo de audiencia de una España social concreta. La televisión ya no se ve en familia como antes. Eso es tan antinatural o más que medir las audiencias a través de twitter. Nosotros hemos sido “trending topic” mundial en once de los trece capítulos de la segunda temporada. Yo recuerdo que, al principio, competíamos contra “Velvet” y yo le dije a Ramón Campos: “Me vas a duplicar en audiencia”. Y me duplicó. Porque él y Antena 3 tienen su nicho perfecto y nosotros no podemos competir contra eso. Ahora con el paso del tiempo resulta que las redes sociales, los periódicos, las críticas, cosas del Ministerio del Tiempo se convierten en muletillas casi de uso social. Tenemos cinco libros. Hacemos un curso en la Universidad de Málaga y faltan plazas. Y el impacto que estamos teniendo en colegios e institutos, que están dando clases con la serie y se recomienda en libros de texto. Dices: “hombre, cuando esto ya es un fenómeno social, es que alguien te estará viendo”. Pero te está viendo de otra manera que no computa. Por ejemplo, la web es una reemisión de tu serie y también hay que tenerlo en cuenta.

Entonces es un problema de que no medimos todas las audiencias pero ¿no hay otro criterio distinto de la audiencia? La calidad, por ejemplo ¿podría tener cabida en una televisión pública, al margen de cuánta gente vea una serie?

¡Claro! Además, creo que la televisión pública tiene que asumir otro tipo de productos. Ser moderadora y punta de lanza. Hay modelos ejemplares, como la BBC (desde siempre) y ahora los nórdicos.

Para ver las series que quiere una audiencia masiva ya están las televisiones privadas.

No comparto. “Cuéntame” es un ejemplo. Lo que es más triste es hacer una serie familiar para recuperar el público de “Los Serrano”, que ya no existe, y tener un 4,8 de audiencia. Porque ya que tienes un 4,8% de audiencia haz vanguardia. Mira, tengo un 4,8% pero estoy rompiendo moldes.

No sé si queremos meternos en los criterios de TVE para seleccionar series.

No soy yo quién tiene que analizar eso. No se puede ser guionista y crítico a la vez pero sin TV3 ni TVE, Javier y Pablo Olivares no serían nada. La televisión pública catalana y española han apostado por series que han roto moldes como “Infidels” “Kubala” “Isabel”… “Victor Ros” en la primera temporada, con pocos medios, también intentó romper. Así que yo sólo puedo tener palabras de agradecimiento hacia TVE. Pero además es que “El Ministerio” no habría sido aceptada en ninguna otra cadena.

¿Estás seguro de eso?

Sí. Yo tenía la serie vendida a TVE y se tardó un año en empezar a producir porque no encontraba “partners”. Porque todas las productoras a las que iba decían: “sí, sí, vale. Pero lo del showrunner no lo veo. Te voy a poner un director” Y yo dije: “no”. Y llegó un momento en que mi hermano se estaba muriendo y dije: “Voy a ceder” y entonces el que dijo “no” fue mi hermano. Dijo: “Aunque no la vea pero hay que hacer las cosas bien, aunque sea una vez en la vida”. A veces se critica a las cadenas y a sus ejecutivos pero creo que hay muchas productoras tradicionales que son más papistas que el Papa. Y la cadena no se ha metido por medio, pero la productora ya te está marcando que tienes que hacer la serie “como se han hecho toda la vida”. Todos tenemos nuestras culpas pero no carguemos con culpas que no nos corresponden.

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JAVIER OLIVARES Y LA WRITERS’ ROOM QUE VIAJA POR EL TIEMPO

8 junio, 2017

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Texto: Nico Romero

Fotos: Héctor Beltrán

Javier Olivares nos recibió en su oficina de Madrid Río y fue generoso con nosotros tanto en tiempo como en titulares. Fueron dos horas de entrevista en las que pudimos hablar de Historia, de Política, de la industria y, cómo no, de las particularidades de una writers´room que viaja por el tiempo. Camuflado tras su inconfundible atuendo negro, Olivares defiende, con la misma calma que firmeza, las decisiones tomadas en todos estos años de profesión. Quizás ahí radique parte del éxito que le ha llevado a convertirse en el “showrunner” más conocido de este país. Aquí va la mitad de la entrevista. El mes que viene la otra mitad.

SOBRE LA WRITERS´ROOM DE “EL MINISTERIO DEL TIEMPO”

¿Cómo preparáis una temporada de  “El Ministerio del Tiempo”?

Lo primero que se hace es un dossier amplio, aunque luego, cuando nos quedamos sin presupuesto, lo vamos cambiando. Cuando ya no te da para palacios ni castillos, te tienes que ir a grabar a los años 50, 60 o 70. Me gustaría que fuera de otra forma, pero no espabilo.

¿Y cómo elegís los casos? ¿Qué ha de tener un momento o personaje histórico para que se convierta en una aventura de “El Ministerio del Tiempo”?

Primero procuramos conjugar episodios históricos que no sean de épocas parecidas, pero además nos gusta que definan muy bien qué es España, que importe mucho en relación a los protagonistas de la serie y sobre todo tenemos un concepto global de mostrar la Historia de los perdedores o la de los vencedores anónimos.

¿Te dejan contar la historia de los perdedores?

No dejo de hacerlo. Lorca, el “Empecinado”… Y luego, esa parte que no viene en los libros de Historia sino que empieza a venir ya en los periódicos, como la vampira del Raval. Nadie va a contar que Hitchcock estuvo en el festival de San Sebastián de 1958, que una de las operaciones más importantes de la Segunda Guerra Mundial se dio en las playas de punta Umbría, que Bolívar tuvo su primer amor y esposa en Madrid con 16 años o que Gonzalo Guerrero fue el primer soldado español que se pasó al bando maya y se convirtió en cacique.

¿Tenéis un periodo previo de documentación para esto?

Hay dos maneras. Una, cuando ya tienes un tema concreto y lo documentas. La otra, que es muy divertida, es ir a la caza de momentos… El problema es la falta de previsión, de tiempo… sobre todo cuando no sabes si te renuevan o no. Y cuando te renuevan tarde, con la temporada anterior emitida y tienes que ir a toda velocidad. A veces tienes que echar mano de gente que te da una idea. En el caso de Alberto López, yo supe que era un gran estudioso de la conquista de América y le dije “¿de qué dos temas escribirías?”. Me dio dos, yo elegí uno y le invité a colaborar. Poca gente sabe que el Marqués de Comillas huyó a Cuba por asesinar a un hombre y que hizo toda su riqueza con esclavos, que era un negrero. Nos gusta mostrar los rostros humanos de la Historia con todos sus claroscuros. Y luego también nos interesan las protagonistas femeninas para poner en valor el papel de la mujer.

Y una vez que tenéis los temas ¿cuál es el siguiente paso?

Sortear mil problemas que te surgen cuando un actor se te va, que te cambia muchos temas. A mí, eso, me ha matado bastante la segunda y la tercera temporada. Pero es lo que hay: un actor no puede estar esperando que la serie renueve si tiene otros proyectos.  También, la producibilidad o no de la idea que has tenido.

¿Organizas a tus guionistas por equipos?

Sí. Trabajamos en bloques de dos guiones con dos equipos, cada uno de 2 guionistas. A mí me gusta que en las primeras reuniones estén los dos equipos.

¿Para escaletar?

Para lanzar las ideas y marcar la escaleta… para que unos puedan opinar sobre el otro capítulo. Luego cada equipo se va a hacer su escaleta, me la pasan y yo la corrijo.

¿Habéis conseguido industrializar la mecánica?

Mínimamente porque esta serie es muy complicada. En la segunda temporada tuve demasiada gente en el equipo y la primera la hicimos Pablo, Anaïs y yo. Esta serie, con tiempo, la escribiríamos dos o tres. Es muy de autor, muy de mi hermano y mía.  Cuando te llaman para “Los Serrano” o “Los hombres de Paco” o “Ventdelplà tienes que ser tú, aportar tu punto de viste, pero mantener una lealtad al 100% con un estilo, con una marca que no has creado tú. Pues aquí es lo mismo, sólo que esta vez, la creamos Pablo y yo. Muchas veces, escribiendo, de hecho me pregunto: “¿Esto le gustaría a Pablo?”.

La serie tiene una curiosa mezcla entre comedia y drama

Aquí estamos muy acostumbrados a decir: “Hago drama: dramón” “Hago comedia: chistes”. No. La comedia tienes que hacerla con una estructura que, cambiando el giro, pudiera ser un drama. No tienes que ir al chiste. Y una de mis normas es “el drama se escribe a ritmo de comedia”.  No se mete el dedo en el caramelo para removerlo. No quiero que el público esté dramatizado viendo el capítulo. Quiero que esté divertidísimo. Y que cuando pose la cabeza en la almohada por la noche diga: “¡Lo que me han contado!”. Pero no que esté lamiéndose las heridas. Y en comedia está prohibido el chiste.

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¿Cuántas versiones de guion hacéis?

Los guionistas hacen dos, yo hago la tercera, que se envía a producción y TVE. Con sus notas hago la cuarta. Por último hacemos una “writer” en la que leemos el capítulo en voz alta, aquí, con el director del episodio, el de la serie, los guionistas y yo. Sirve para aliviar la falta de la mesa italiana por falta de tiempo, de manera que el director ya va a rodaje con toda la información que necesita, con todo lo que se tiene que hacer en plató. Salvo imprevistos, claro.

¿Interrumpís la lectura?

Sí, sí. Son ocho o diez horas de mesa italiana. “Aquí falta un gag”, “aquí ¿por qué hace esto? ¿por qué no hace esto otro?”, “aquí no voy a tener tiro de cámara”, “voy a necesitar cuatro líneas de diálogo más”.

¿Y lo corregís en el momento?

¿Y quién está sentado al teclado?

O el guionista que ha escrito el capítulo, o Anaïs Schaaff o yo.

¿Y todo el proceso cuánto tiempo os lleva?

Cuando todo va bien, en cuatro o cinco semanas, cerramos dos guiones.

¿Tus guionistas son autónomos o están en nómina?

Autónomos. Nosotros pagamos 12.000 € por guion. Cuando yo empecé a currar en esto hace 30 años, cobraba el equivalente a 12.000 euros. Ver que ahora se pagan 9.000 o 7.000… Eso no lo voy a hacer yo. ¿Te imaginas? Un guionista que se mete a productor y paga menos de lo que debiera… Sería para darme de hostias.  Si de repente un guion cae y no se produce, el guion se paga igual. El nuevo lo hacemos Anaïs y/o yo gratis y tenemos que asumirlo como productores. Yo creo que al guionista hay que mimarlo. Tiene que sentirse muy independiente. No le pido exclusividad, mientras funcione. Que se maneje con toda la comodidad posible, sin perder sus hábitos como escritor. Yo quiero trabajar con guionistas que quieran estar en el proyecto, que les apasione. Me gusta la gente que dice que no a unos proyectos y sí a otros, que arriesgan y que tienen ética.

¿No necesitas licenciados en Historia?

No, porque ya soy yo historiador. Y Pablo lo era. Y Anaïs estudió Humanidades. Además, todo guionista, antes de escribir debe ser un documentalista. De hecho, antes de dedicarme a esto, fui jefe de documentación en una editorial de Historia.

¿Y cómo seleccionas el equipo? ¿Cuál es el criterio?

En un equipo siempre quiero tener a alguien nuevo, más joven que yo, que esté empezando. Él va a tener un punto de vista que yo no tengo.

¿Por frescura?

Sí. Porque no esté maleado por la industria. Y porque hay que dar oportunidad a la gente que empieza. Y cambio siempre cada año. Luego siempre procuro que exista una mezcla de mujeres y hombres. Porque son miradas distintas e indispensables las dos. Pero, sobre todo, guionistas que necesiten contar cosas… Que pongan su sello y su punto de vista…  Porque ser guionista no es sólo saber escaletar y dialogar. Quiero guionistas que intentan contar una historia propia pero, sobre todo, que saben trasladar sus propias emociones. Tienen que seguir un estilo, pero eso no debe significar sumisión, desde luego.

Gente que tenga voz propia.

Por supuesto. Como te he dicho, yo cuando entré en “Los Serrano” o “Ventdelplà” me empapé de ellas, pero luego tienes que poner tu alma. Los buenos guionistas son aquellos  que no se meten en este profesión porque quieren ser guionistas sino porque necesitan ser guionistas. Ésa es la diferencia. Y respetan las creaciones de otros sin entrar como un elefante en una cacharrería.

¿Y cómo los encuentras? ¿O ya los has encontrado?

Se encuentran de muchas maneras. Y algunas veces, es imprevisible. Pero en la industria nos conocemos todos. El año pasado tenía ganas de colaborar con Borja Cobeaga y Diego San José… Y aquí estuvieron. Fue una experiencia estupenda. Luego, vas conociendo gente, te llama la atención tal o cual trabajo… Y luego, en la serie, estamos los fijos: Pablo (mientras pudo), Anaïs y yo. Ahora estoy encantado con Carlos de Pando, con Javier Pascual, con Alonso Laporta… Pero creo que cada proyecto tiene su equipo. Y no creo en equipos muy numerosos, porque se pierde la autoría.

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SOBRE HISTORIA Y POLÍTICA

¿Hay algún personaje o momento histórico alrededor del cuál te gustaría contar algo pero es políticamente incorrecto?

No me limita lo políticamente incorrecto. Me limita la producción. Creo que “El Ministerio” ha dado muestras sobradas de que no es políticamente correcta, aunque unos crean que somos unos fachas y otros unos rojos radicales. La ideología de mi hermano, mía y de Anaïs es la que es pero no estamos haciendo proselitismo. Es una serie de aventuras para que la vea todo el mundo. Lo que pasa es que estamos continuamente hablando de la Historia de España y la Historia de España tiene cosas de las que sentirnos orgullosos pero otras de las que no. El “Empecinado” es un tipo que defiende España por encima del ejército español, que se había disuelto y que, cuando vuelve el Rey, van y lo ejecutan.

Quizás los tiempos pasados son menos problemáticos de tratar pero temas como la Guerra Civil o la Transición son más peliagudos.

Tenemos un capítulo sobre el Guernica. Y en el de la gripe española había mucho paralelismo con la crisis del ébola. Para nosotros un mito de la política es Suárez, que va a salir esta temporada. Fue el que hizo la Transición verdadera. Viene del Movimiento pero legaliza el PCE. Tiene una serie de frases muy curiosas: “El futuro sólo lo puede elegir el pueblo con su trabajo y con su voto”.

¿Y no habéis tenido problemas con la cadena para tratar ciertos temas?

No. Yo creo que hay que tener cuidado para no molestar a nadie. Pero los ingleses te cuentan el hundimiento de su sociedad, la desestructuración de la familia y estás viendo una comedia como “Full Monthy”, “Billy Elliot” o “Tocando el viento”. Esa es la clave… Un guionista puede colar lo que quiera porque no conozco ningún productor ni ningún ejecutivo de cadena que prefiera un texto mal escrito a uno bien escrito. Y si tú escribes muy bien un guion, tú puedes contar muchas cosas.

Aunque entiendo que “El Ministerio del Tiempo” es un producto de entretenimiento no puedo dejar de analizarla políticamente y veo que el propio Ministerio es un órgano extremadamente conservador, pues no quiere que nada cambie, ni siquiera para bien.

Pero eso es más azañista que conservador. Stephen King tiene una novela en la que, por evitar la muerte de Kennedy, crea un presente mucho peor.

Ya, pero podría salir mejor.

Salvador lo explica muy claramente: “Deje, deje, que somos españoles y podría ser peor”. Hay una ironía. No es un concepto conservador. Hay una intención de conservar la historia porque es la que es y nadie se puede imaginar cómo sería si cambiase. Y el siglo XIX está lleno de ejemplos de que si se cambia para un lado o para el otro, no es mejor una vía que otra. Yo no estoy haciendo una serie de política-ficción.

Yo sí te estaba pidiendo un ejercicio de política-ficción. Creo que si la España de “El Ministerio del Tiempo” estuviera gobernada por un ejecutivo más progresista, las directrices serían otras.

El Ministerio del Tiempo apela a la conservación de lo que hay pero la conservación no equivale a conservadurismo ideológico. El capítulo de Felipe II era una distopía en la que yo le contaba al espectador todo el prestigio que tenía España en la época de Felipe II. Muy bien, pero ahora vete a vivir allí, majete. ¡Cuidado con la gloria y la grandeza! Si no eras duque te ibas con los Tercios porque no tenías qué comer. Y te quitaban la mitad de la cosecha. Y ahora trae eso aquí: gloria, gran ejército pero ni Constitución, ni derecho al voto… Si traes a Felipe II a gobernar a 2017 y aplicas aquellos códigos sociales al presente, estás en una dictadura. Y me ha extrañado mucho que este capítulo no se analizara más en algún medio de comunicación porque estamos planteando un distopía crítica con el concepto de grandeza española. Más crítica política en un capítulo en televisión no se ha dado en muchos años. Y además hablamos del bien común y del bien público con lo que les pasa a los personajes. Cuando vuelven al presente y descubren que ha cambiado, Julián recupera a Mayte, Alonso está con su mujer embarazada. Es lo que ellos querían. Pero no pueden quedarse porque Amelia les azuza. Y para colmo en la última secuencia hablo de la buena muerte. De aliviar el dolor porque Felipe II acepta las condiciones del Ministerio para dar marcha atrás pero les pregunta “¿cómo moriré? ¿Sufriré mucho?” “Como un perro” “¿Os puedo pedir un favor?” “Sí”. Y ella va a ponerle una inyección para que muera. Es la condición que pide un rey, dueño del mundo: “Quiero morir sin sufrir”. Eso en un solo capítulo. Ahora háblame de conservadurismo.

Pero yo no digo que la serie sea conservadora sino que las directrices por las que se rige ese Ministerio son conservadoras. Y yo me pregunto ¿el Ministerio gobernado por un partido más progresista funcionaría igual? ¿Qué ocurriría si en la serie gobernara Podemos, por ejemplo?

Yo creo que el Ministerio es un consenso, como el que tendría que haber en este país con la política educativa. Es un Ministerio que en la dictadura pasa al ostracismo para que un dictador no se aproveche de él. En nuestro universo, Pablo decidió que Franco no sabía que el Ministerio existía. Los Reyes sólo saben que existe a partir del siglo XIX. La gran sorpresa de Felipe II es que descubre que puede viajar al futuro. Y en esta tercera temporada te anticipo que, por primera vez, va a haber una trama horizontal en la que dos sociedades secretas que existieron en el siglo XIX se hacen con el libro de las puertas. Una se llama “los hijos de Padilla” que son los nuevos comuneros, libertarios y radicales, y la otra es “el ángel exterminador” (no me estoy inventando los nombres, existieron), que son absolutistas y defienden los viejos fueros y el Carlismo. Va a haber una especie de guerra civil latente entre dos ideologías.

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Suena interesante…

Yo he recibido muchas críticas cuando en el capítulo del Cid me acusaron de anti-español, de pro-árabe, cuando los libros de Historia dicen que el Cid era un mercenario. Combatió para cinco o seis reyes distintos, incluso alguno de origen árabe, aunque llevaban aquí más tiempo que muchos que se consideran españoles antes de que el concepto de España existiera.

Me gusta que su propia mujer, Jimena, le pone a parir.

Sí, eso ya son licencias que nosotros nos permitimos. Cuando yo hice el capítulo de los últimos de Filipinas también tuve que recibir insultos porque estaba atacando a España y al ejército español. No, no. Lo que estaba contando era real e incluso suavicé que Martín Cerezo fusiló a los que se iban a fugar. Sólo se oía el tiro. Pero les fusiló encandenados. Y les pegó el tiro de gracia. Hemos tocado el tema del robo de niños, de la pérdida del padre, de seres queridos… Mi hermano tenía un texto que decía: ¿Qué es el Ministerio del Tiempo? Una serie de aventuras ¿qué tiene que hacer? Entretener… pero no nos conformamos con eso. También queremos contar la Historia de un Ministerio que tiene sus lados oscuros y corruptos (porque en el Ministerio, Salvador a veces tiene sus cosas). Y estamos hablando de algo muy importante: tú puedes ir al año 30 y ver a las chicas que nadan con Esther Williams pero cuando vuelves a 2015 están muertos todos. Enterrados. Ese choque moral y mental de nuestros protagonistas se está tratando desde el capítulo tres. Y eso no es una serie amable. En lo emocional “El Ministerio” es muy dura. Aquí no miramos para otro lado. Hemos hablado de Gernika y hemos hablado de una población en guerra civil. Hemos hablado de barbaridades que se han hecho en la Historia. Del Lazarillo y del levantamiento de los Comuneros, de Lorca… En el capítulo de los nazis, Lola Mendieta es perseguida porque está salvando republicanos. Si analizas, estamos hablando de los perdedores, de los que ganaron pero no se llevaron el premio, o de las mujeres olvidadas. No se puede tachar esta serie de conservadora.

Yo no decía que la serie fuera conservadora.

No lo digo por ti. Yo creo que ésta es la primera ficción que en vez de poner a dos Españas la una contra la otra, las pone a trabajar juntas. Nosotros cogemos a un símbolo de la España tradicional, Alonso, que es soldado de Flandes; a otro de la moderna, Amelia Folch, catalana, mujer, primera universitaria… y un símbolo de la tercera España: la escéptica, la de Julián o Pacino, la que al final dice: “me tomo una copita por la noche, ceno, veo el fútbol y no me cuentes historias”. Bueno, pues esas tres Españas están en la misma barca, remando juntos en la misma dirección. Ideológicamente creo que es un mensaje muy avanzado, muy positivo: vamos a dejar de discutir, de matarnos a garrotazos.

Te iba a decir también que en “El Ministerio del Tiempo” hay cierta crítica al funcionariado pero ahora que lo pienso no es verdad.

Claro que no. En un capítulo se dice: “No somos superhéroes. Somos funcionarios”. Y en el prólogo que he hecho para el comic hablo del valor del funcionariado. Lo que pasó es que Borja Cobeaga y Diego San José hicieron un capítulo-parodia sobre el funcionario típico y se levantaron ampollas pero en “El Ministerio del Tiempo” estamos constantemente defendiendo el papel del funcionariado.

Las misiones terminan bien… luego los funcionarios hacen su trabajo.

 Claro.  Después hay buenos y malos funcionarios pero el funcionariado es esencial y básico en un Estado moderno. “El Ministerio del Tiempo” es un homenaje al funcionariado. Lo que pasa es que nos permitimos hacer una parodia de eso y te da la risa pero los buenos funcionarios son héroes.

Entonces no crees que el Ministerio funcionaría mejor si se externalizara la gestión.

En el capítulo 5, Salvador dice: “hay tres cosas que no se pueden privatizar: la educación, la sanidad y los viajes por el tiempo”. Y lo dice el subsecretario del Ministerio, ese que te parece tan conservador. Ese es un lema que el jefe del Ministerio defiende a capa y espada. De hecho, hay una empresa privada americana que juega con esto. Es el choque de lo público contra lo privado. De lo europeo contra lo americano. “¿Se imagina si se privatizara el Ministerio del Tiempo? En los “realities” estarían Felipe II y la Beltraneja” comentan.

¿Veremos viajes al futuro en “El Ministerio del Tiempo”?

Hacemos un guiño en esta tercera temporada pero si nosotros viajáramos hacia el futuro tendríamos que imaginar una historia mientras que si viajamos al pasado tenemos la Historia con mayúsculas. No podemos disparar a dos dianas a la vez. Y además, ahí sí, nos convertiríamos en Dr. Who. Sólo nos faltarían los “daleks”. Las bases de nuestra serie son: la Historia, el género fantástico y los viajes por el tiempo. Lo han hecho muchos. El presente es la última estación que se ha construido. Si nos pusiésemos a mirar hacia el futuro dejaría de ser una serie histórica. Y esa es una base muy importante.

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ANAÏS SCHAAFF: “LA ÚNICA MANERA DE CONSEGUIR COSAS ES QUE LOS CREADORES DEN EL GOLPE SOBRE LA MESA”

24 noviembre, 2015

Entrevista: Alberto Pérez Castaños. 

Fotos: Pablo Bartolomé. 

La guionista Anaïs Schaaff estuvo sólo 20 minutos sobre el escenario del CCCB durante IV Encuentro de Guionistas de Barcelona, pero su intervención fue suficiente para darnos cuenta de que en la ficción nacional hay cosas que tienen que cambiar. Uno de los datos que dio, por ejemplo, fue que en España se hacen series de 70 minutos con el mismo número de secuencias que las series americanas de media hora.

Schaaff es una de las responsables de la serie que ha empezado a demostrar que otra ficción es posible: ‘El ministerio del tiempo’. Tras su ponencia quisimos hablar con ella sobre sobre la importancia de la serie creada por los hermanos Olivares, el éxito de su modelo y el fenómeno fan que se ha levantado a su alrededor. 

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Uno de los valores más importantes de ‘El ministerio del tiempo’, en mi opinión, es que por fin se ha demostrado en la ficción nacional que cuando los creadores tienen el poder absoluto de sus productos las cosas salen bien…

Javier lleva muchísimo tiempo haciendo campaña, trabajando y siendo coherente. Nadie regala nada, la única manera de conseguir cosas es que los creadores den el golpe sobre la mesa. Porque todos nos quejamos muchas veces pero luego a la hora de la verdad cedemos. También influye tener muchas ganas de hacer lo que a ti te venga en gana, la fuerza de voluntad. El mercado está creado así, las productoras tampoco quieren trabajar de otra forma. Para conseguir cosas tiene que haber pesadez por parte de los guionistas.

¿Para que las productoras pierdan el miedo y dejen de acomodarse tanto?

Es que da la sensación de que lo que se estaba haciendo era lo único que se podía hacer. Llevo trabajando mucho tiempo y en ninguna serie he podido hacer capítulos de 30 secuencias, nunca he tenido esa libertad. A ver, es lógico que no tengas libertad, porque esto es un negocio y los que ponen el dinero quieren recuperarlo con ganancias, pero muchas veces es como si tuviésemos un filtro por el cual nos encantan las series de fuera y las comparamos con las de aquí y dices “qué mierda”, pero luego tampoco analizamos por qué. Y los motivos son muy sencillos, que tienes que hacerlo como te piden, simplemente.

¿Crees que ‘El ministerio del tiempo’ es un golpe sobre la mesa definitivo o todavía hay trabajo por hacer?

Tampoco estamos haciendo unas audiencias del copón. Si, por ejemplo, estuviésemos haciendo los mismos datos que se hacen en las series de Antena 3, pues la gente diría “ah, pues este modelo está siendo rentable”. Hasta es que eso no pase, hasta que no sea la bomba de share, no creo que quieran arriesgar a otra cosa. De todos modos, la audiencia la mueven muchos factores. Tampoco la audiencia que se ve el primer día es la audiencia real de la serie, porque mucha gente la ve después. Pero vamos, que no creo que haya un antes y un después. Lo que sí espero que haya es un después por nuestro bien, porque significará que estamos haciendo las series a nuestra manera.

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Tú llevas muchas años trabajando como guionista y has pasado por muchas series, ¿se nota realmente la diferencia al trabajar en una serie con un modelo más americano como es ‘El ministerio del tiempo’?

La verdad es que sí se nota, es bastante agradable trabajar así. También, la serie per se no es lo único que es libre, también notas la libertad en que en cada capítulo te vas a un mundo distinto, hay personajes importantes que son distintos… Pero yo también me lo he pasado muy bien haciendo otras series multitrama, ¿eh? Realmente no es que te pongas “el chip de la felicidad” escribiendo así, puedes ser feliz en cualquier lado si te lo propones pero creo que el resultado es mejor si creativamente también tienes poder.

Actualmente estáis trabajando en la segunda temporada, ¿habéis hecho algún cambio remarcable en la estructura narrativa o seguirá siendo parecida a la primera?

Las premisas siguen siendo las mismas. ‘El ministerio del tiempo’ ahora mismo es una serie que no necesita cambiar porque todavía estamos empezando con ella. No hemos necesitado, por ejemplo, meter un “anti ministerio” o un mundo paralelo. Eso a lo mejor lo necesitaremos dentro de muchas temporadas –si las hay–, pero de momento con las premisas que tenemos nos sobra porque cada capítulo es un mundo y el desgaste es mucho menor. Sí que creo que los capítulos han mejorado pero porque nosotros tenemos más experiencia. Y en dirección, también ha habido una mejora notable. Creo que la serie está creciendo.

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Uno de los aspectos más interesantes de ‘El ministerio del tiempo’ ha sido el fenómeno fan, tanto con la serie como con Javier Olivares, que no para de dar entrevistas. Es como si la gente hubiese estado esperando una serie así…

Sí, la verdad es que a la gente le gustan ese tipo de figuras. E incluso le siguen desde Estados Unidos. Por supuesto, hay fans de todas las series nacionales, pero sí es cierto que el fan de ‘El ministerio del tiempo’ es diferente. Yo lo veo distinto, como más creativo, que le gusta aportar, vivir la serie, no la ve solo para evadirse de la realidad. Es un fan mucho más implicado, a mí no me había pasado en ninguna otra serie en la que he estado.

¿Ese éxito a nivel popular de ‘El ministerio del tiempo ha hecho que las cadenas os reciban de otra manera cuando les presentáis nuevos proyectos?

La verdad es que no. En Estados Unidos sí puedes pensar que si un producto tiene cierto prestigio van a llamar a sus responsables, pero aquí no, no te van a ofrecer hueco de parrilla para que hagas lo que quieras. De hecho, fíjate cómo es aquí que estamos empezando a trabajar en México. Lo que tenemos ahora mismo más factible es allí, y todavía no sé si saldrá. Pero bueno, trabajaríamos igual que aquí. Es que es tan complicado colocar proyectos que lo importante no es como te traten, si no vender la serie, y tras ‘El ministerio del tiempo’ no he notado que nos miren con más respeto, ni tampoco con menos.


TIBURONES, FESTIVALES Y MÁS ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

20 marzo, 2015

por Alberto Pérez Castaños. 

1. Steven T. Seagle y Joe Casey forman parte del colectivo de guionistas y dibujantes “Man of Action”, responsable de éxitos como ‘Ben 10’, ‘Gormiti’ y el cómic original que inspiró la última ganadora del Oscar a mejor largometraje de animación: ‘Big Hero 6’. En esta interesante entrevista hablan sobre el éxito de la película y bastantes cosas más.

2. Abi Morgan no tiene un Oscar, pero ha escrito películas de bastante peso como ‘La Dama de Hierro’ o ‘Shame’. En esta conferencia (tiene subtítulos en inglés) comparte con todo el mundo, con mucho humor e inteligencia, su forma de trabajar.

3. ‘Tiburón’ tampoco se llevó el Oscar al mejor guión. Ni falta que hace. Volver a verla siempre es un placer. Leerla, algo que hay que hacer.

4. Por cierto, llevad cuidado la próxima vez que discutáis con alguien que descarga contenidos ilegalmente. Según este artículo, si le llamáis “pirata” los que os podéis meter en un lío sois vosotros.

5. El día 17 de abril dará comienzo el 18 Festival de Málaga. Esta semana se ha hecho público su programa completo. Leticia Dolera, Jonás Trueba, Manuela Moreno, Daniel Guzmán, Manuel Bartual y muchísimos más estarán presentes en el festival del cine español.

6. También falta poco para el Festival Internacional de Cine de Huesca y, para ir calentando motores, ya han convocado su concurso de relatos cortos sobre cine. El premio es de 800 euros y el plazo acaba el 20 de abril.

7. Y más sobre ‘El ministerio del tiempo’. Nos encanta la serie y, claro, no nos cansamos de leer sobre ella. En guionnews.com han publicado una crónica del paso de Javier Olivares, uno de sus responsables, por la convención “Boom Film & Comic”.

Buen fin de semana.


HOMENAJES, MESAS REDONDAS Y MÁS ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

6 marzo, 2015

Por Alberto Pérez Castaños.

1. Tras dos capítulos emitidos, ‘El Ministerio del Tiempo’ ha demostrado que las expectativas creadas con sus avances eran totalmente justificadas. El resultado está siendo sorprendente y, sobre todo, entretenidísimo. En el blog “Realidades AlterNarrativas” le hicieron una extensa entrevista a uno de sus creadores, Javier Olivares.

2. Otro de los responsables de la serie es Pablo Olivares, hermano de Javier. Pablo falleció hace unos meses y la periodista Ana María Ortiz le ha dedicado este precioso homenaje. Un gran texto para un gran guionista.

3. Y, siguiendo con grandes guionistas: los compañeros de ALMA ya han subido la mesa redonda que organizaron con algunos de los nominados al Goya de este año. Mucha sabiduría sentada junta y, de nuevo, un gran trabajo del sindicato:

4. En DAMA también están haciendo un grandísimo trabajo con sus ya habituales martes de conferencias. Ya se han publicado las charlas programadas para marzo. No pintan nada mal: Fernando Colomo hablando sobre escribir y dirigir comedia en España y Juanma Nogales y David Heras descubriéndonos los secretos de los efectos especiales.

5. ‘Whiplash’ ha sido una de las revelaciones del año. Pero, ¿sabéis que Damien Chazelle, antes del largo, hizo un cortometraje con el mismo nombre y protagonizado por el mismo J.K. Simmons como profesor psicópata?

6. En febrero salió a la venta ‘Conexo’, la nueva novela del bloguionista Carlos García Miranda, de la que ya se ha hablado en esta sección. Esta semana estrena booktrailer:

7. Por aquí somos muy fans de las viñetas de Grant Snider. Ésta es una de sus últimas maravillas, “El refugio del escritor”:

The Writer's Retreat

Buen fin de semana.


TRAILERS, ENTRADAS GRATIS Y MÁS ENLACES PARA UN FIN DE SEMANA DE ESTAR HASTA EL COÑO

20 febrero, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

1. Empezamos regalando. Concretamente, cinco entradas para ver gratis ‘Negociador’, la tercera película de Borja Cobeaga como director, que se estrena el próximo 13 de marzo. Seguid el enlace para conocer los detalles. Y no tardéis, el plazo para participar en el sorteo acaba el 1 de marzo.

2. El martes salió a la venta ‘Conexo’, la segunda novela del bloguionista Carlos García Miranda. Tras ‘Enlazados’, Carlos vuelve a contar una historia protagonizada por adolescentes, esta vez mezclando ciencia ficción con misterio y referencias musicales y cinematográficas de la década de los 80. Destino, que ha puesto a vuestra disposición el primer capítulo de la novela.

3. El guionista Javier Grillo-Marxuach colgó una serie de tweets en su cuenta y en esta web los han editado en forma de texto y es genial. Según su responsable, “todo aspirante a escribir para televisión debería leerlo”. Así que, ya sabéis.

4. Y, hablando de televisión. Tras ver el tráiler, todos estamos de acuerdo en que uno de los estrenos más esperados de este año es el de ‘El Ministerio del Tiempo’. Uno de sus responsables es Javier Olivares, que ya ha desvelado algunas claves de la serie.

5. Otro estreno que no pinta nada mal es el de ‘Anacleto: Agente Secreto’, la nueva comedia dirigida por Javier Ruiz Caldera y escrita por Fernando Navarro, Pablo Alén y Breixo Corral. Esta semana hemos podido ver, por fin, el tráiler:

6. El Sindicato de Guionistas Americano ya ha decidido cuáles son los mejores guiones del año con la entrega de sus premios anuales, los WGA Awards. En cine, Wes Anderson ha sido el ganador en la categoría de mejor guión original con su ‘Gran Hotel Budapest’, mientras que Graham Moore se llevó el premio al guión adaptado por ‘The Imitation Game’. Podéis consultar el resto de ganadores aquí.

7. ¿Os acordáis de aquel post de Chico Santamano sobre la política cultural de Podemos que casi nos rompe la web? Pues los compañeros de Guionistas Vlc, más en concreto Gabi Ochoa, también han dado su opinión sobre el tema.

8. “Este ninguneo constante, casi una campaña orquestada para no abordar el tema de la desigualdad, no sólo es motivo de indignación, (…) sino que implica graves consecuencias”. Virginia Yagüe está “hasta el coño y más allá” y lo deja claro en este necesario artículo sobre la desigualdad en la profesión. Imprescindibles también los artículos que cita al final para comprender la situación.

9. Y, para terminar, unas cuantos consejos sobre escritura. En total, diez. Y, en concreto, de Elmore Leonard. Casi nada.

Buen fin de semana.


EL ALMA DE LAS SERIES

27 febrero, 2012

por Javier Olivares.

 I

Para que una serie tenga alma, hay una serie de requisitos indispensables:

1. Que lo que se cuenta tenga interés para el público tanto como lo pueda tener para el que la haya creado.

2. Que quien la haya pensado (guionista y/o productor) debe velar para que, de la idea a la emisión, el espíritu de la serie, lo que se quiere contar y cómo se quiere contar no se pierda por el camino.

Ese interés se puede basar en:

a. El puro entretenimiento, la evasión a épocas ajenas, la aventura en tiempos presentes o no, el gancho que pueda tener su reparto…

b. La cercanía a la realidad y las emociones tanto nuestras como de quienes van a ver nuestro producto (malos creadores seremos si dejamos de ser público). O dicho, en otras palabras: verdad y credibilidad… hables de romanos, alienígenas o del portero de tu finca.

c. En cualquier caso, diálogos y personajes deben construirse con solidez, basándose en la lógica dramaturgia de los objetivos o deseos del personaje, lo que impide que los logre (o hace complicada su tarea), sus estados de ánimo, sus relaciones emocionales, sus palabras y sus silencios… que es el lenguaje inteligente y superentendible a la vez para cualquiera que la vea: porque es el suyo.

Cuando estas condiciones no se contemplan, lo que vemos en la pantalla suele ser el resultado de fórmulas en las que un extraño sentido del target (y más con la fragmentación actual) y del “yo sé lo que quiere el espectador” (frase típica de entomólogo) predominan sobre la creación.

Ejemplo de esto son esas series en las que aún cuando hablen en castellano, cuesta entender qué quieren decir. Esas adaptaciones de series extranjeras sin sentido. Esos castings de gente guapa que no sabe vocalizar o de jóvenes de 25 años que interpretan papeles de policías experimentados (como si El Comisario o Policías no hubieran existido). Cuando eso ocurre, las series pierden su alma (si es que alguna vez la tuvieron). Y, con ella, también su público.

Desaparecida

Al contrario, cuando una serie tiene alma y la dejan expresarse, nuestra ficción ha hecho series comparables a cualquier serie extranjera. Como Cuéntame cómo pasó, en la que no se habla del mundo actual pero sí se nos recuerda nuestro pasado reciente para que entendamos quiénes somos. O como Siete Vidas, donde –en algunas temporadas de gran nivel- aparecían por nuestra sala de estar personajes que se parecían sospechosamente a nosotros mismos. O como las primeras temporadas de Amar en tiempos revueltos, donde se demostró que nuestras tardes televisiva podían ser distintas apelando a nuestros recuerdos y, de paso, arrasar en una franja llena de subproductos de ficción o no, hechos a la supuesta y tópica “medida del público”. O como la impecable Desaparecida, fue capaz de adelantarse de manera emocionante a The Killing y a su origen (la danesa Forbrydelsen, también del 2.007). O, en comedia ligera, las primeras temporadas de Doctor Mateo, con un humor tranquilo e inteligente que se vende al extranjero con mayor éxito que la original inglesa Doc Martin. O como la magnífica revisión de hechos recientes como el 23-F de TVE y el 11-M de Tele 5. O como la excelente ficción autonómica –esa de la que desgraciadamente nunca se habla y produce calidad con muy poco dinero- de TVG (Padre Casares, Matalobos…) o TV3 ( Temps de Silenci, Plats Bruts, Porca miseria, los inicios de El Cor de la Ciutat, Polseres Vermelles y, perdón por citar una en la que estoy implicado, la detectivesca Kubala, Moreno i Manchón…).

Todas estas series, tan diferentes en géneros y tipos de producción, hablan de tristezas, pérdidas, derrotas cotidianas, de pequeñas alegrías donde aferrarse a la vida… No son acomodaticias y, pese a ser fáciles de ver, no son blandas ni en comedia. Cuentan desde la verdad y la credibilidad lo cotidiano o lo que no lo es tanto. Y han conseguido que el público las quiera. Porque se ven en un espejo en el que, sin dejar de entretenerse, ve reconocidas sus emociones.

No estoy hablando de series de poco éxito, precisamente. Así que poder, se puede. Y se debe.

Cuéntame

 

II

Queda más que claro, con los ejemplos citados (y habría más que nombrar) que nuestra ficción tiene capacidad para hacer productos de calidad. Ahora, falta dar un paso más en nuestra ficción para redondear el círculo: contar en ella lo que podemos ver en periódicos e informativos (aunque cada vez menos, la verdad: uno ve a Hilario Pino y prefiere El Informal). O, parafraseando la famosa frase de Adolfo Suárez, “elevar a la categoría televisiva de normal lo que a nivel de calle es normal”.

Si toda creación y pensamiento (arte, filosofía, diseño…) son el reflejo de su época, ¿cómo es la España actual desde el punto de vista de su ficción? Para todos los públicos.

Tal vez ése sea uno de los principales lastres, porque pensando en que sea para todos los públicos se desprecia la calidad de cada tipo de público y se ha expulsado de nuestra audiencia a gente que vería la televisión si se le diera otro tipo de productos. Creo que el objetivo no sebe ser sólo mantener la audiencia, sino buscar a ese gran tanto por ciento que puede llegar a serlo y que no ve nuestra ficción porque piensa –muchas veces con razón- que “es más de lo mismo”.

Y eso no se va a lograr con productos que “no molesten”, que “no inquieten”. Sean del género que sean. A ese público, al que hay que recuperar, no le vale con salpicar un capítulo con desnudos oportunistas: quiere que los actores, lo sean, a pesar de su buen físico.

No le vale con historias de buenos muy buenos y malos muy malos: busca elegir él quién es su malo o su bueno… Quiere personajes menos maniqueístas y más poliédricos.

No le vale la misma manida historia de amor: ya sabe que el amor ha cambiado mucho y ya no es lo que era… Aunque siga siendo amor.

No le vale ver la misma fórmula repetida siempre porque alguna vez triunfó. Ni el alargamiento de las series hasta que dejan de ser lo que fueron. Ni el plagio de fórmulas extranjeras: prefiere ver la original y la ve por Internet (hasta ahora… habría que ver si gran parte de la piratería en lo referente a ficción no se basa en que no encuentra en la televisión lo que allí está a su disposición).

Shameless

Con todo esto, nos alejamos de la realidad y de la verdad. De la vida y del origen de las historias. Porque se escribe de lo que se ha vivido, de lo que ha deseado y nunca obtenido, convirtiendo en imágenes lo que se ha leído, de lo que se ha escuchado…

Marcel Pagnol escribió que “la vida es una sucesión de tristezas y pérdidas y, de vez en cuando, alguna alegría. Pero eso no hay que contárselo a los niños”. Si esto es así, no cabe duda: nos están tratando como a niños.

¿Significa esto que esté proponiendo una ficción triste y melancólica? Nada más lejos de eso. Nuestros protagonistas, nuestros héroes, tienen como objetivo superar los obstáculos que le dificultan cumplir con sus deseos. Cuanto más reales sean esos obstáculos, más heroicos serán nuestros personajes. Porque, a día de hoy, un padre de familia sufre tanto para cuadrar las cuentas cada fin de mes como Sísifo subiendo la piedra a la colina una y otra vez.

Si utilizáramos la realidad que nos rodea, nuestra ficción sería más épica, más moderna, más atrevida… Mejor. Shameless, Breaking Bad y series españolas ya citadas antes son un buen ejemplo de ello con momentos como la maravillosa amistad entre Solá e Hipólito en Desaparecida. Olaantológica secuencia de Imanol Arias con el I Will Survive de la Gaynor en Cuéntame cómo pasó…Por no hablar del cáncer de mama del personaje de la Duato en la misma serie…

The Fades

Precisamente, un tema desgraciadamente familiar para cualquiera de nosotros son las enfermedades (propias y de gente querida y cercana). No existen en nuestras pantallas (salvo en excepciones gloriosas como Polseres Vermelles o la citada de Cuéntame) y como protagonistas, menos.

No tenemos enfermos mentales como los de In Treatment (lástima de no tener paciencia con nuestro excelente El Grupo). Nuestros protagonistas no deben ser enfermos terminales (como en Boss, Breaking Bad, The Big C), ni psicópatas (Dexter). Demasiada negatividad para el cuerpo.

No, aquí se tiende a que todos sean sanos, jóvenes y guapos. Y cuando es irremediable que las series las protagonicen jóvenes guapos y sanos (ése es el tema), una recomendación: comparar nuestra ficción juvenil con Misfits, esos gamberros ingleses con superpoderes, o con The Fades, esa maravilla de la BBC que mezcla el paso de la adolescencia con muertos vivientes. O la barroca creatividad del Doctor Who (el de Davies y el de Moffatt), llena de mensajes positivos, para un público juvenil al que no se le exime de la melancolía ni la tristeza.

 

IV

Dando vueltas al paisaje que nos rodea, se hace difícil de creer que en un mundo tan corrupto como el de la sociedad occidental actual (y también la nuestra), dicha corrupción no se muestre apenas en nuestra ficción.

Que en una situación social como la nuestra (llena de paro e indignación, donde el mercado manda sobre los gobiernos), esto no se aún tema a tratar en nuestra televisión. Ni en historias troncales, ni en personajes adyacentes.

Si hay un policía malo, se justifica dicha maldad en un pasado terrorífico y en que es la manzana podrida en un inmenso cesto de manzanas sanas. ¿La justicia no funciona? Vamos, no me jodas. Todo lo más, un juez que está pirado. ¿Corrupción política? Mejor no tocarla. ¿Paro? ¿Familias desestructuradas? Mejor no contar penas (Shameless es un ejemplo de cómo hablar de ello y convertirlo en una obra de arte).

Muchas veces se habla de la pequeña pantalla como la caja tonta. Eso no tiene que ser así. De hecho si hay una disciplina de vanguardia (y de vanguardia popular, además) a día de hoy son las series televisivas. Esas series que sí nos cuentan (y a veces nos anticipan) cómo es el mundo.

Homeland

Series como Homeland, que nos cuenta como lo ideológico y lo personal se mezclan en un tema como el terrorismo. Con unos personajes tan poliédricos que a veces no sabes de qué lado estás… con lo que, pase lo que pase, la felicidad del espectador no será completa.

O como Boss, donde se hace una radiografía del poder corrupto a través de un supuesto alcalde de Chicago a día de hoy. Un alcalde que tiene (y oculta) una enfermedad terminal pero que eso no le impide aferrarse al poder como si éste le fuera a dar la vida eterna.

Otro ejemplo –ya tópico, tan de moda ha estado- de contar las cosas con alma es The Wire, heredera de Homicidio y The Corner. Para muchos es la mejor serie de todos los tiempos: y habla de política municipal, en qué se ha quedado la prensa, la educación, la clase obrera y la crisis económica… de nuestro mundo. Y sin dejar de ser un policíaco.

O, ya con más tintes sociológicos, la apabullante trilogía de Black Mirror. donde todo lo que he propuesto se funde en una sola serie.

Black Mirror

¿Son series caras? Sí.

¿El problema de que no se hagan cosas así en España salvo algún intento –Crematorio– es el dinero? No. Se podría hablar de ello hasta en nuestros niveles de producción. De hecho, Homeland es una adaptación de una serie israelí que no contaba con sus mismos medios.

No es falta de medios. Es falta de riesgo. Es no avanzar en la narración con algo tan elemental a día de hoy como mezclar géneros (que confunde a la gente, parece). Es seguir idealizando tanto a nuestros personajes, hacerles tan positivos, que no parecen ciertos. Y cuando detrás no hay miga, aparecen los diálogos vacíos y las situaciones vacuas.

En esto, por cierto, también los guionistas tenemos mucho que mejorar, sea el encargo que sea el que recibamos. Porque nuestras armas son la construcción de personajes y los diálogos para convertir lo nimio en apasionante. O lo nefasto, en digno. Y si no nos dejan, decir que no e irnos.

Porque, recuerdo, cuando una serie triunfa nadie se acuerda de quienes la escribieron (fuera no pasa lo mismo). Pero cuando fracasa, el fracaso sólo tiene un padre: los guionistas. Otro día hablaré de esto.

 

V

Industria hay. Es cuestión de dar un paso adelante. Otros lo han hecho.

Un buen ejemplo es la televisión israelí, capaz de generar formatos que se venden en el extranjero (y en la meca de la TV) como In Treatment (en Israel, Be’Tipul), Homeland (Hatufi), The Ex List (Ex), The Naked Truth (adaptada por Clyde Phillips, el padre de Dexter)… Y otras dos que ya preparan su estreno: Ramzor(que se titulará Mixed Signals) y la impecable Ran Quartet(Quinn-Tuplets).

Abarcan géneros que van desde el drama, la comedia ligera, la sitcom, la política, la trama familiar… Con un descaro, un riesgo y una capacidad evidente para captar la realidad social que les envuelve. Sólo una fracasó: The Ex List y porque la CBS edulcoró hasta el empalago, la original idea de mezclar el género fantástico con el de las relaciones de pareja de la protagonista.

Todas ellas han pasado la reválida en su televisión de origen y ahora dan el salto a los EEUU, donde más de una de las majors se han asegurado la primera opción de compra de diversos creadores israelíes.

Polseres Vermelles

Sin ir tan lejos, Polseres Vermelles, una producción que no llegará ni a los 200.000 euros por capítulo, ha sido comprada por Spielberg para su adaptación USA de la mano de Marta Kauffman (Friends). Seguro que les sale más cara. Pero ojo: que no eliminen el espíritu de Albert Espinosa, su creador. Porque entonces, la adaptación americana (por muy altos que sean sus presupuestos y muy prestigiosos los nombres que están detrás de ella), habrá perdido su alma.

Alma e ideas. Verdad y credibilidad. Hay cosas que no son cuestión de dinero, sino de inteligencia y de riesgo… Y además, acaban dando prestigio y dinero.

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Javier Olivares: Estudió dos años en el Laboratorio del TEC, teniendo como maestros a William Layton, José Carlos Plaza, Miguel Narros… En prensa, fue redactor jefe de La Luna de Madrid. Ha estrenado diversas obras de teatro, como autor, adaptador y director. Como guionista ha trabajado en programas (La Última Noche, El Club de la Comedia…) y en series como Robles Investigador, El secreto de la porcelana, Los Serrano, Pelotas –en todas junto a su hermano Pablo Olivares-, Los hombres de Paco, Ventdelplà, Infidels,Kubala Moreno i Manchón (estas dos últimas como creador y productor ejecutivo) e Isabel, de la que es director argumental y jefe de guión. Profesor de guión en el Master de Producción Audiovisual de la U. Complutense y en la ESCAC de Barcelona.


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