FLASHBACK – FIRMAS INVITADAS: CUIDA TU RANCHO

31 julio, 2011

por Nacho Vigalondo.

Vamos a cerrar los ojos y a imaginar que recibimos una llamada de ese magnate del audiovisual cuyo nombre conoce hasta nuestra madre. Nos cita en su despacho con columnas de mármol y allí nos promete el cheque de nuestras vidas a cambio un encargo tan sencillo que escalofría:

-Quiero que escribas el guión perfecto.

Decimos que sí y nos ponemos a pensar (un guionista rara vez lo hace al revés).

Pensemos en una historia que esté basada libremente en hechos reales, lo justo como para que esté claro que se trata de una historia oportuna, sin llegar a los detalles del caso real, sin nombres y apellidos o parientes vivos que puedan ponernos peros. No queremos comprometernos más de la cuenta, que la verdad nos corte las alas, queremos que la historia tenga potencial como espectáculo. Que satisfaga por igual al interesado en la problemática que estamos rozando, y al que ha venido al cine a olvidarse de la realidad durante un par de horas.

Se trataría de un drama, pero un drama abierto a otros géneros. Tiene que haber una puerta abierta a la comedia, que el espectador ría sin que todavía se le hayan secado las lágrimas. Y que sea un humor variado, que tengan cabida la generosidad del chiste fácil y complicidad de la alta comedia. Sería magnífico que la trama tuviese formas de relato de misterio, policíaco, incluso tintes de horror. Y que hubiese espacio para alguna set piece de acción. Un clímax vistoso.

Sería genial que el guión tuviese una trama sólida, con diálogos brillantes, a la manera clásica, pero que no se quedase ahí. Que aportase algún tipo de innovación estructural, algún atrevimiento a la hora de describir algún personaje, algún punto de vista. La película ha de ser accesible para el gran público, pero debería ofrecer un número suficiente de atractivos para el espectador inquieto, incluso para el seleccionador de los festivales de élite. Intentemos que la película sea fácil, pero sofisticada. Tradicionalista, pero a la moda. Que defienda viejos valores, pero desde una perspectiva atrevida. Que sea glamurosa, pero no frívola. Que sea autóctona, pero sin dejar de ser universal.

En resumidas cuentas, que sea todas las películas, aunque acabe no siendo ninguna.

Todo periodista acaba sabiendo que cuanto más clara es tu postura politica, más fácil es hacer rentable tu oficio. Una clave para la estabilidad profesional sería encontrar ese hueco en el espectro político que aún no esté dominado por un comunicador de prestigio y levantar ahí tu rancho. Y, como diría un colono, si no hay sitio aquí, habrá que seguir buscando, más a la derecha, o más a la izquierda. Es lo que los especialistas en marketing llaman posicionamiento en el mercado.

El autor, sin embargo, ha recibido por diferentes medios el mensaje contrario, y no me refiero a que la prensa española le haya pedido que sea apolítico. Cierta cultura de la eficacia, cierto intento por reconocer “lo que funciona”, en resumidas cuentas, sueños de una industria cada vez más explícitos en cursos, manuales y análisis de taquilla y audiencias… Todo ello le hace intuir que un ideal artístico podría ser escribir ese producto que pueda agradar a todos, desde el connoseur al cani, en el menor tiempo posible.

Se ha defendido en Bloguionistas en varias ocasiones la versatilidad del guionista, entendida como la capacidad para adaptarse al cualquier formato y género, a cualquier convención, estilo e intenciones. En algunos casos esta flexibilidad es un hecho vocacional, indiscutible. Tanto como las estrechas prisiones con las que nacen otros autores. El primer escritor perdería tiempo y energías luchando por unas señas autorales específicas que nunca dejarían de ser postizas. El segundo no ganaría más que disgustos si se dejase acomplejar por los profesionales todoterreno. Es lo que nos diferencia de los periodistas: aquí buscar otros prados en busca de riqueza o aceptación más inmediatas suele ser un fracaso seguro.

Uno de los pocos ideales que todavía conservo, y que comparto en cursos y charlas si sale el tema, es el de que cualquier aspirante a escribir o dirigir cine debería quitarse cuanto antes el miedo a posicionarse, por muy radical que sea su postura. Creo que es de las pocas lecciones que he ido aprendiendo, en carne propia y a través de mis compañeros: El cuidado y defensa de una parcela creativa bien definida da más frutos que los intentos por conquistar el planeta. Y esto vale para el artista radical y para el artesano clasicista. Quizás el rancho que te ha tocado levantar te permita vivir de esto de un día para otro. Quizás te exija bastante o mucha paciencia. Todo lo que puedo decir es que, a dia de hoy no tengo ningún compañero de generación con finca propia, a la vista de todos pero protegida por una cerca electrificada, que no haya sido reconocido o viva de su labor como guionista o director. Los más insólitos son los que más han tardado. Pero están ahí.

Por eso disfruto una manifestación como ésta, aunque comprendo que no sea bien recibida en algunos rincones de esta casa. Creo que un rancho defendido con entusiasmo y sin miedo es motivo de admiración… Aunque esté en la otra punta del pueblo.

Continuará en: Cágate en tu rancho.

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 1 de abril de 2010)


FIRMAS INVITADAS: CUIDA TU RANCHO

1 abril, 2010

por Nacho Vigalondo.

Vamos a cerrar los ojos y a imaginar que recibimos una llamada de ese magnate del audiovisual cuyo nombre conoce hasta nuestra madre. Nos cita en su despacho con columnas de mármol y allí nos promete el cheque de nuestras vidas a cambio un encargo tan sencillo que escalofría:

-Quiero que escribas el guión perfecto.

Decimos que sí y nos ponemos a pensar (un guionista rara vez lo hace al revés).

Pensemos en una historia que esté basada libremente en hechos reales, lo justo como para que esté claro que se trata de una historia oportuna, sin llegar a los detalles del caso real, sin nombres y apellidos o parientes vivos que puedan ponernos peros. No queremos comprometernos más de la cuenta, que la verdad nos corte las alas, queremos que la historia tenga potencial como espectáculo. Que satisfaga por igual al interesado en la problemática que estamos rozando, y al que ha venido al cine a olvidarse de la realidad durante un par de horas.

Se trataría de un drama, pero un drama abierto a otros géneros. Tiene que haber una puerta abierta a la comedia, que el espectador ría sin que todavía se le hayan secado las lágrimas. Y que sea un humor variado, que tengan cabida la generosidad del chiste fácil y complicidad de la alta comedia. Sería magnífico que la trama tuviese formas de relato de misterio, policíaco, incluso tintes de horror. Y que hubiese espacio para alguna set piece de acción. Un clímax vistoso.

Sería genial que el guión tuviese una trama sólida, con diálogos brillantes, a la manera clásica, pero que no se quedase ahí. Que aportase algún tipo de innovación estructural, algún atrevimiento a la hora de describir algún personaje, algún punto de vista. La película ha de ser accesible para el gran público, pero debería ofrecer un número suficiente de atractivos para el espectador inquieto, incluso para el seleccionador de los festivales de élite. Intentemos que la película sea fácil, pero sofisticada. Tradicionalista, pero a la moda. Que defienda viejos valores, pero desde una perspectiva atrevida. Que sea glamurosa, pero no frívola. Que sea autóctona, pero sin dejar de ser universal.

En resumidas cuentas, que sea todas las películas, aunque acabe no siendo ninguna.

Todo periodista acaba sabiendo que cuanto más clara es tu postura politica, más fácil es hacer rentable tu oficio. Una clave para la estabilidad profesional sería encontrar ese hueco en el espectro político que aún no esté dominado por un comunicador de prestigio y levantar ahí tu rancho. Y, como diría un colono, si no hay sitio aquí, habrá que seguir buscando, más a la derecha, o más a la izquierda. Es lo que los especialistas en marketing llaman posicionamiento en el mercado.

El autor, sin embargo, ha recibido por diferentes medios el mensaje contrario, y no me refiero a que la prensa española le haya pedido que sea apolítico. Cierta cultura de la eficacia, cierto intento por reconocer “lo que funciona”, en resumidas cuentas, sueños de una industria cada vez más explícitos en cursos, manuales y análisis de taquilla y audiencias… Todo ello le hace intuir que un ideal artístico podría ser escribir ese producto que pueda agradar a todos, desde el connoseur al cani, en el menor tiempo posible.

Se ha defendido en Bloguionistas en varias ocasiones la versatilidad del guionista, entendida como la capacidad para adaptarse al cualquier formato y género, a cualquier convención, estilo e intenciones. En algunos casos esta flexibilidad es un hecho vocacional, indiscutible. Tanto como las estrechas prisiones con las que nacen otros autores. El primer escritor perdería tiempo y energías luchando por unas señas autorales específicas que nunca dejarían de ser postizas. El segundo no ganaría más que disgustos si se dejase acomplejar por los profesionales todoterreno. Es lo que nos diferencia de los periodistas: aquí buscar otros prados en busca de riqueza o aceptación más inmediatas suele ser un fracaso seguro.

Uno de los pocos ideales que todavía conservo, y que comparto en cursos y charlas si sale el tema, es el de que cualquier aspirante a escribir o dirigir cine debería quitarse cuanto antes el miedo a posicionarse, por muy radical que sea su postura. Creo que es de las pocas lecciones que he ido aprendiendo, en carne propia y a través de mis compañeros: El cuidado y defensa de una parcela creativa bien definida da más frutos que los intentos por conquistar el planeta. Y esto vale para el artista radical y para el artesano clasicista. Quizás el rancho que te ha tocado levantar te permita vivir de esto de un día para otro. Quizás te exija bastante o mucha paciencia. Todo lo que puedo decir es que, a dia de hoy no tengo ningún compañero de generación con finca propia, a la vista de todos pero protegida por una cerca electrificada, que no haya sido reconocido o viva de su labor como guionista o director. Los más insólitos son los que más han tardado. Pero están ahí.

Por eso disfruto una manifestación como ésta, aunque comprendo que no sea bien recibida en algunos rincones de esta casa. Creo que un rancho defendido con entusiasmo y sin miedo es motivo de admiración… Aunque esté en la otra punta del pueblo.

Continuará en: Cágate en tu rancho.


CAJA DE HERRAMIENTAS: EL KINDLE DX

25 marzo, 2010

por Pianista en un Burdel.

Vivimos tiempos muy agitados. Tiempos de cambios bruscos. El clima se ha vuelto loco, la bolsa da bandazos, Estados Unidos va a tener Seguridad Social… Nada es lo que era.

¿Y en Bloguionistas? ¿Cómo estamos viviendo esta época histórica? Pues también tenemos nuestro meneíto. Hemos superado ya las 100.000 visitas y los 1.800 comentarios en sólo 88 posts (incluyendo éste). Y lo vamos a celebrar marcando un antes y un después tambien en los contenidos: este post supone la primera aparición en Bloguionistas de… PUBLICIDAD.

Tranquilos: no tendrán ustedes que soportar Google AdSense, ni parpadeantes pop-ups, ni ninguna flashquerosidad. La inserción de publicidad en Bloguionistas será coyuntural, responderá básicamente a recomendaciones personales de cada bloguionista (cuando las tenga, que no será siempre), y sólo anunciará productos relacionados con el mundo del guión.

Es decir, que si yo les hablo de una película cuyo guión considero estupendo, probablemente les incluya un link a algún sitio donde puedan comprar el DVD o Blu-Ray. O, como en el post de hoy, si les hablo de uno de los cacharritos que me han cambiado la vida, tal vez aproveche para plantar un banner como éste:

Pincha en la foto para hacer más rico a un bloguionista


De tal manera que, si alguno de ustedes decidiera pinchar en él y comprar un Kindle DX como el de la foto, los autores de este blog se llevarían una comisión del nosecuántos por ciento.

Evidentemente, no planeo hacerme rico con esto. Me he leído la mayor parte de los 1.800 comentarios publicados en el blog, y la conclusión está clara: el lector promedio de Bloguionistas no tiene la capacidad de gastarse 489 dólares en un Kindle.

Pero yo he hecho mis cuentas, y he descubierto que comprarse un Kindle puede ser un ahorro. Al menos, para mí lo ha sido. Llevo menos de un año con él, y ya lo he amortizado. (Más abajo lo demuestro con números.)

Por mi trabajo como guionista y analista de guiones, mi promedio de lectura es de unos 300 folios a la semana… sólo en guiones. Si sumamos libros, periódicos, blogs, etc., la cosa asciende a unos 400. Durante un tiempo, estuve haciendo toda esa lectura en la pantalla de mi ordenador. Gané más o menos una dioptría de miopía por año. Pero tranquilos: no voy a contar el gasto en lentillas para justificar por qué el Kindle ahorra dinero. Limitaré la comparativa a papel vs Kindle. Y contaré sólo los 300 folios que me leo por cuestiones de trabajo.

Pero antes de hablar de dinero, hablemos de comodidad. Lo que yo encontraba atractivo de un libro electrónico era la posibilidad de concentrar todos los guiones y documentos que tengo pendiente de lectura, más algunos libros, en un solo aparato del tamaño de una revista.

No me servía un e-book pequeño: normalmente los guiones se escriben en DIN A-4, con la letra en tamaño 12 puntos. Reproducir un texto de esas características en una pantalla de seis pulgadas también implicaría mucho esfuerzo para la vista. Por eso elegí el modelo más grande (y más caro), el Kindle DX. Cuando lo compré, también era de los más complicados de conseguir, ya que los Kindle sólo se vendían en Estados Unidos. Ese problema está resuelto ya: desde noviembre, los envían a todo el mundo.

Como no acostumbro a trabajar en casa, y soy un tipo nervioso, me gusta tener lectura allá donde voy. La perspectiva de tener que hacer cola durante diez minutos me parece infernal en cualquier caso. Si además no tengo nada que leer para entretenerme, estaré al borde del suicidio. Ahora bien, ¿qué lectura elegir cuando uno sale de casa? Siempre hay un guión de un colega pendiente de leer. Siempre hay que releer algún guión pendiente de análisis. Tampoco estaría de más ir leyendo esas escaletas que hay que dialogar. Y no todo va a ser trabajo. ¿Qué hay de esos interesantísimos artículos de periódicos que seleccionamos hace semanas? ¿Qué hay de esos dos o tres libros que tenemos a medias? Todo eso sumado no pesaría menos de 5 kilos. El Kindle DX no llega a un kilo, y ocupa menos que un guión de Javier Rebollo. (Eso sí: con la desventaja de que no se puede cortarlo por la mitad para sistematizar el azar. Nada es perfecto.)


Para mí, su funcionalidad más destacable es también la más evidente: una pantalla grande y no brillante, que no cansa la vista ni gasta apenas batería (me dura 2-3 semanas, y carga en 2-3 horas por USB). Pero el Kindle tiene también algunos extras interesantes, como la posibilidad de reproducir mp3 (incluye toma de auriculares), o la conectividad wi-fi, para descargar libros comprados y suscripciones a periódicos y blogs. Al comprar un Kindle, el cliente recibe también una dirección de email “cliente@kindle.com”. Los archivos enviados a esa dirección se descargan automáticamente en el Kindle cuando éste se conecta a una red wi-fi.

Conviene señalar dos “contras”: aparte de archivos .azw (el formato Kindle), el Kindle DX sólo lee archivos PDF. Ni .doc, ni .html, ni nada de nada. Es una limitación muy relativa, ya que hoy tanto OpenOffice Writer como el procesador de textos del Billypuertas convierten cualquier documento de texto a .pdf. También lo hace el propio sistema operativo MacOS X, y me imagino que el del Billypuertas. Por otra parte, es importante tener en cuenta que los 489$ del precio no incluyen la funda. Y es más que recomendable comprar una, si se quiere llevar el Kindle siempre encima. La mía costó unos 50$.

O sea, que la broma me salió en total por 539$. 404 euros, al cambio de ayer. ¿Y cuánto costaría, en cambio, pasarse un año leyendo 300 folios a la semana en papel? Pues ahí va mi cálculo:

Si un paquete de 500 DIN A-4 de 80 gramos viene costando unos 3.5€; y un cartucho de inyección de tinta con capacidad para imprimir unos 1.000 folios cuesta aproximadamente 20€, un año saldría aproximadamente así:

52 semanas = 15.600 folios + 15.6 cartuchos

15.600 folios = 31.2 paquetes de 500 folios = 109.2€

15.6 cartuchos = 312€

109.2€ + 312€ = 421.2

421.2 euros = 561 dólares, al cambio de ayer. Es decir, 22 dólares más que un Kindle DX con funda incluida.

O dicho de otro modo: leerse 300 folios a la semana durante un año en papel, cuesta lo mismo que un Kindle DX, con funda y gastos de envío incluidos.

No incluyo el coste de la impresora, que entiendo se puede utilizar para otros menesteres. Aunque bien es cierto que la mayor parte de las impresoras de tinta no aguantan muchos años de imprimir 15.000 folios al año. Tampoco he contado el increíble ahorro de tiempo que supone no tener que imprimir esos 15.000 folios. Porque no sé ustedes, pero yo jamás he sido capaz de imprimir un guión entero sin una sola incidencia. Ni el coste de encuadernar los guiones, o el suplicio de leerlos sin encuadernar. Ni los problemas de almacenamiento y/o reciclaje de esas cantidades de papel…

En conclusión: no creo que merezca la pena, hoy por hoy, comprar un libro electrónico para leer libros en castellano, dado que la editorial promedio de este país sigue anclada en el siglo XX. Pero para un guionista, y para cualquier otro profesional que tenga que manejar cientos de páginas cada semana, me parece una herramienta absolutamente fundamental. Y si leen ustedes en inglés, ya ni hablemos.

Confío en que el contenido de este post, a pesar de su carácter publicitario, les haya parecido interesante y coherente con el contenido del blog. Y a ver si cunde el ejemplo y empiezo a ver más Kindles por Madrid. Que la gente me mira raro cuando lo saco en el autobús.

Y a veces, aunque no lo saque. Pero eso ya no lo arreglamos.


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