CÓMO SER GUIONISTA Y SOBREVIVIR EN TIEMPOS DE LAS NUEVAS PLATAFORMAS

20 junio, 2018

Por Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea.

De un tiempo a esta parte, el panorama audiovisual se ha transformado casi por completo. Debido al auge de las plataformas de contenidos digitales y a las productoras internacionales, hoy en día los contenidos traspasan las fronteras con facilidad y son susceptibles de llegar a una audiencia global. De ahí la importancia, para los guionistas, de estar al día sobre la legislación al respecto, para poder negociar sus contratos con garantías. Y de ahí la importancia de charlas como la que organiza el sindicato ALMA el sábado 23 de junio en la Sala Berlanga de Madrid. Hemos querido hablar con el sindicato, para que nos cuenten de qué tratará el taller, exclusivo para los socios.

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¿Qué nueva geografía se abre (o se ha abierto) en la industria del guión para que consideréis que ahora es el momento de hacer un evento como este?

Estamos viviendo un cambio sin precedentes en la industria audiovisual. Hemos pasado de crear y producir contenidos para una audiencia nacional y luego exportarlas o no, a hacerlo para ventanas que abarcan de golpe 190 países. En Europa, Vivendi ha creado Studio Plus para producir y vender contenido a plataformas en España, Brasil, Italia y Francia. En EEUU, Amazon y Netflix invierten más de 10 mil millones de dólares. Apple ya ha firmado un acuerdo con el WGA y ha puesto otros mil millones más. Atresmedia ha creado Atresmedia Studios… y así hasta el infinito. Lo advierte el director de contenidos de Vivendi: “[para sobrevivir en este nuevo mercado] Hay que ser capaz de producir 10 nuevas series cada mes, o una sola que tenga la misma calidad”. La época del 20% de share y dos cadenas generalistas ha terminado.

¿Por qué consideráis importante que los guionistas acudamos al evento?

Los guionistas somos los creadores de todo el contenido que estas plataformas desarrollan, producen y venden. Sin guionistas no hay proyectos ni por tanto industria audiovisual. Sólo en Europa, esa industria mueve más de 107.000 millones de euros y crea 1,2 millones de puestos de trabajo. Conocer la situación del mercado y sus tendencias es imprescindible tanto para crear contenidos ad hoc como para adquirir herramientas que nos permitan negociar nuestros contratos de una forma justa y adaptada a esta nueva realidad. No puede valer lo mismo un guión para una cadena generalista en España que para una plataforma que lo explotará en 190 países.

Sabemos que en nuestro gremio todavía no se puede hablar abiertamente de dinero por aquello de la competencia. ¿Creéis que es un problema que se solucionará a corto o medio plazo?

Es un problema en el que ALMA lleva mucho tiempo trabajando. En 2015 dimos un paso muy importante consiguiendo incorporar a los guionistas al convenio que rige el audiovisual. Desde entonces sí podemos hablar de cifras y negociarlas para aquellos guionistas con contrato laboral. La asignatura pendiente son los autónomos, y parece que podría haber una luz al final del túnel con el Estatuto del Artista. Desde el sindicato nos hemos reunido con todos los grupos políticos para conseguir que se incluya una excepción a la Ley de Competencia para que podamos, por lo menos, publicar tarifas orientativas y que los guionistas con un contrato mercantil sepan qué es justo pedir por un guión de largo, una biblia, un documento de venta, etc. Esa propuesta ha sido recogida en el informe que aprobará la Comisión de Cultura del Congreso el jueves 21 de junio. En cualquier caso, la mayoría de los contratos están sujetos a cláusulas de confidencialidad, con lo que hablar de cifras concretas siempre es complicado.

¿Este mismo problema sucede en otros países e industrias cinematográficas?

Depende de los países. En UK o EEUU sí está permitido negociar tarifas mínimas para los freelancers, y los sindicatos y asociaciones profesionales pueden llevarlo a cabo sin enfrentarse a multas como ocurre aquí. Otros, como Irlanda o Polonia, se encuentran en nuestra misma situación y también están trabajando por cambiarlo, y hay algunos como Alemania y Holanda donde lo han solucionado a través de sus ministerios de Cultura e Industria. Como decimos arriba, es una asignatura pendiente, importante (el propio Parlamento Europeo ha puesto un ojo en ello) y hasta que no se solucione seguiremos viviendo una situación en la que, pese a existir libertad contractual, una parte podrá seguir imponiéndose a la otra sistemáticamente. Adivinad cuál.

¿Cuáles son los retos que afronta nuestra profesión con el nuevo panorama?

A nivel creativo, ser capaces de crear contenidos capaces de atrapar a una audiencia tanto nacional como internacional. Hace unos años esto parecía imposible, pero La casa de papel o Las chicas del cable han demostrado que no es así. A nivel contractual, ser capaces de negociar condiciones que se ajusten a este nuevo mercado. Hemos asombrado al mundo entero haciendo series de alta calidad con un presupuesto muy reducido, pero este increíble mérito nos puede condenar a convertirnos en la “mano de obra barata” del audiovisual internacional. ¿Cómo podemos evitarlo? Siendo conscientes de la fuerza que tenemos (sin guiones no hay industria) y formándonos en talleres sobre asuntos legales como el que organiza ALMA el próximo sábado.

¿Qué exigencias son las que el Sindicato cree que se deberían implementar para defender nuestros derechos?

Por un lado, necesitamos una excepción a la Ley de Competencia como se plantea en el informe del Estatuto del Artista para que, por lo menos, podamos publicar información de tarifas medias de mercado, para hacer que este gane en transparencia. Ahora mismo nadie sabe ni puede encontrar referencias que le indiquen si una determinada cantidad es justa o abusiva. Por otro, hacer extensivo a toda Europa un derecho de remuneración equitativa para el uso online de nuestras obras como tenemos en España. Desde ALMA estamos impulsando esta iniciativa a través de la Federación de Guionistas Europeos. Todo esto contribuiría a crear un entorno más justo para que nuestra capacidad de protegernos y de negociar sea real. La situación actual a menudo deja a los guionistas con menos trayectoria o capacidad de negociación con sólo dos opciones: firmar un contrato tal como se lo dan, o darse la vuelta.

¿Existen diferencias entre España y otros países de Europa por lo que respecta a las condiciones en los contratos con plataformas privadas de pago?

Hay algunos países que sí se han sentado a hacer esta reflexión y han iniciado conversaciones con algunas plataformas de streaming. Todos los países se están movilizando para plantearse esto mismo que nos estamos planteando nosotros: ¿vale lo mismo nuestro trabajo ahora que antes? La clave está en que, siendo nosotros el cuarto país exportador de series y escribiendo en el segundo lenguaje más hablado del mundo, partimos de unas remuneraciones muy inferiores a los principales países de Europa: en precio por guión, en derechos de autor que cobramos a través de las entidades de gestión, y en el tipo de contratos que firmamos (a diferencia que en otros países, los nuestros son siempre buy-outs, es decir, cesión de todos los derechos para todas las ventanas y para siempre).

¿Y con Estados Unidos?

Estados Unidos es como siempre el más avanzado en este sentido. Sus precios mínimos de guión ya están pactados y son públicos. Para los residuals (que son parecidos a nuestros derechos de autor pero no exactamente lo mismo) tienen un tanto alzado por la puesta a disposición (que es lo que hacen las plataformas de streaming en lugar de la tradicional “emisión”) en el supuesto de que la serie se emita globalmente, y en caso de que se haga solo en determinados países, el guionista percibe un 1.2% del pago por la venta de la licencia que hace el productor en cada país. En Europa, salvo en Francia, no hay ningún país que haya llegado a un acuerdo claro en cuestión de derechos de autor, aunque algunos están cerca.

¿Qué nos puede faltar en nuestra industria para solventarlas?

Además de lo que contamos arriba, es importante que todos en el sector, guionistas pero también productores, nos concienciemos del valor de nuestros productos, y nos sentemos a negociar antes de firmar contratos, porque nos beneficiará a todos. Y esto es importante: los productores muchas veces también se encuentran ante contratos abusivos por parte de ciertas plataformas que les exigen todos los derechos de sus series para todos los países, ventanas, medios, etc. reduciendo drásticamente su margen de negocio, y eso puede acabar repercutiendo negativamente en los contratos que luego nos ofrecen a los guionistas.

¿Y los guionistas, qué podemos hacer para cambiar la situación?

Informarnos, formarnos y unirnos. Y es importante tener claro que el primer paso para cambiar la situación radica en la responsabilidad individual. Obviamente, la capacidad de negociar es distinta en cada caso: un guionista novel no tiene la misma fuerza que otro con 20 años de experiencia, pero pasarle un contrato a un abogado no cuesta nada (en ALMA, literalmente), consultar a los compañeros tampoco, y es fundamental para ser conscientes de a qué nos comprometemos y qué ponemos en juego cuando firmamos un papel.

Si hay algún guionista que todavía no está afiliado al Sindicato, ¿qué puede hacer por él en este nuevo panorama y por qué creéis importante que se afilie?

La fuerza de cualquier sindicato reside en su capacidad de representación. Si los guionistas americanos tienen un acuerdo tan fuerte es porque todos forman parte del WGA, y eso es lo que le permite al sindicato sentarse con productoras, estudios y cadenas y negociar un convenio con unas condiciones justas. No hace falta irse tan lejos. En Dinamarca, todos los contratos pasan por el sindicato y por su servicio jurídico (y no, no es obligatorio formar parte de él –como tampoco lo es en el WGA-), cosa que permite detectar y frenar cláusulas y prácticas abusivas. Volviendo a nuestro país, en los últimos años hemos duplicado el número de afiliados en ALMA. Ahora mismo contamos con más de 500 guionistas de todas las comunidades y subiendo. La gran mayoría de los creadores más reconocidos de cine y televisión están con nosotros. Es un gran momento para ALMA, pero es necesario seguir creciendo. Es cuestión de concienciarse. Si queremos la fuerza y autoridad para negociar en un mercado dominado por empresas cada vez más grandes y con más recursos, tenemos que estar juntos.


EL MEJOR GUIONISTA DEL MUNDO

16 junio, 2016

La chispa original que da a luz un proyecto va sin GPS. Puede ocurrir en el ángulo muerto de una reunión de comunidad o en la oscura madrugada que iluminan whatsapps que ya no puedes contestar.

Por eso no sorprende que bajo el efecto hipnótico del Legal Tour para guionistas que disfruté en Barcelona pudiera surgir el estro poético. Incluso a tu pesar, la chispa es o no es. Si te crece una calavera en la mano y no eres capaz de tirarla a tiempo, te jodes de por vida. A trabajar.

El power trío de rocanrol fue conducido por el humor ácido de Sergio Barrejón. El vocalista escaletó la sesión con una serie de peripecias jurídicas basadas en casos reales donde la relación entre el guionista y el productor basculaba de la comedia romántica al thriller psicológico. Tomas Rosón e Ignacio Monter, guitarra y bajo, dominaron el escenario jurídico con diversas melodías, potentes riffs con algún artículo del convenio de trabajadores y alguna patada a los altavoces mientras invocaban el anexo del convenio que afecta a los guionistas. En la grada hacíamos palmas a modo de batería.

Y fue allí, cuando delante de mis vista se apareció Factual, dios pagano hijo de Reality y Documentary, que me habló con el tono definitivo de una cesión de derechos. “Crearás un formato que pondrá a prueba a esos titiriteros de lo inesperado —miré sin entender— ¡A los Guionistas, los que escriben las series y películas! —asentí la obviedad—. Le harás sufrir en carne propia los giros imprevisibles de una trama de la que lo ignoran casi todo. Así verás sus caras de estupor ante la revelación de que la mano que antes les palmeaba ahora los traiciona”. Factual abrió los brazos y escribió con su móvil en el aire: “El Mejor Guionista del Mundo”.

Llevo dos noches sin dormir y por fin lo tengo. Os pongo tres claves del nuevo formato para que cojáis -disfruto argentinamente de la polisemia- el gusanillo.

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Reto 1.

«El respeto es la harina del pan» de Ignacio Monter.

Bienvenido a las grandes ligas.

Se hace un casting de diez guionistas que lograrán un trabajo permanente en una serie si logran pasar determinados retos psicológicos de superación personal.

La única información omitida es que ninguno de los participantes sabe que hay otros guionistas concursando. Se les hace firmar un NDA (acuerdo de confidencialidad) para que no lo descubran ni piensen en hacerlo.

Con este caldo de cultivo, el primer desafío es la entrevista en la productora.

Dos productores le explican que buscan reactivar un viejo proyecto y le sueltan que habrá un director de primera línea cuyo nombre aún no pueden revelar.

Que están felices de tenerlo como guionista en el proyecto porque adoran su toque especial. El guionista se siente reconocido, todo va bien. Los productores sacan un viejo guión y en la portada, debajo del título, el guionista ve el nombre del autor tachado con un rotulador negro. Los productores se aseguran que el guionista lo vea bien. Detalle de la portada.

Al guionista le recorre una ráfaga helada pero no dice nada. No pregunta ¿Quién yace bajo el rotulador negro? No pregunta ¿qué ha pasado? Sus dudas se leen en primer plano.

El productor saca su as. —Si tus propuestas tienen ese toque personal tan tuyo, —se toma un segundo de más— en la productora podremos superar aquel desarrollo traumático. Firmaremos un contrato en la siguiente reunión con un anticipo de 12.000€.

Golazo. Después de la cifra cristalizada en la mente, el guionista ya no regurgita dudas que puedan incomodar a sus nuevos jefes y solo recurrirá a una variante de “cualquiera haría lo mismo” o “nadie puede estar en mi cabeza” o “nadie podrá saberlo, nunca”.

Cuando camina por el pasillo hacia la salida en un recuadro se pasan sus momentos de duda. Lo intercepta una cara amable y le revelan que el nombre bajo el tachón negro ¡es él mismo! ¡Estás eliminado!

 

Reto 2.

«Los guionistas eran tan felices que se escribían encima». Sergio Barrejón.

Solo la mitad ha superado el primer desafío y enfrentarán el segundo paso con los mismos productores. Cada uno de los cinco guionistas continúa desconociendo que existen otros que repetirán el siguiente reto.

El guionista superviviente llega a la segunda reunión, con el contrato que le han enviado encarpetado como un incunable. Mientras firma, piensa en lo que hará con el anticipo por la reescritura del guión. Esos 12.000€ suenan a docena, doce fueron los trabajos de Hércules, doce fueron los apóstoles, doce los meses de deudas. El doce está muy bien, si hasta en EEUU tiene su propia asociación.

Alguien descorcha un espumante para hacer un brindis y en ese momento llaman al móvil del productor. Todos bajan la voz expectantes… ¡son buenas noticias! El productor anuncia que el próximo lunes se reunirá con la cadena y que necesitan dos o tres folios, una sinopsis de nada, con “ese nuevo enfoque tan tuyo”, bromea. El guionista asiente, alguien se lleva los contratos para sellarlos. Le harán la transferencia el lunes.

El Guionista escribe la sinopsis y la envía después de doce revisiones, es supersticioso.

Doce horas más tarde son doce las veces por hora en que revisa su cuenta durante doce días. Nada.

Cuando logra que le atiendan en la productora la primera palabra que le impacta es “Lamentablemente” y ya no escucha más nada. No escucha que ese toque tan suyo no ha gustado nada, que envió un trabajo apresurado que ha empeorado el proyecto, que mejor hubiera sido no entregarlo, que buscarán a otro guionista o incluso al anterior. Has entregado sin cobrar y has perdido. ¡Estás eliminado!

La cara del guionista es un poema a la desazón, un canto al germen de la venganza, pero ya está fuera. Gran momento televisivo.

 

Reto 3.

«Sin dinero no hay ideas» de Tomás Rosón inspirada en un guionista francés.

Solo dos guionistas llegan a la final, aunque ambos siguen desconociendo la existencia del otro. Los productores le proponen una revisión del contrato al alza por el prestigio del guionista.

Por dificultades de liquidez, están dispuestos a ceder un porcentaje de los beneficios si el guionista accede a cobrar cuando se inicie el rodaje. Es un película de tres millones, argumentan, que espera recaudar el doble y que un 3% de beneficios no está nada mal.

El guionista piensa, este es mi momento, regatearé. Say hello to my little friend!

Soy Tony Montana y ahora saludarán a mi pequeño amiguito. Les pide un 4% sobre beneficios, los productores ponen cara de no, llaman por móvil, susurran cifras, lo miran cabreados. Imprimen y firman a regañadientes el nuevo contrato y se van.

El guionista se hace una mueca de sonrisa para sí mismo, acaricia y besa su copia del contrato. Entra los abogados expertos, guitarrista y bajo en mano.

Le explican que no cobrará un duro porque firmar por un porcentaje de los beneficios es el mejor macguffin que le puedes poner a un guionista. Los gastos siempre, siempre, reducen al mínimo los beneficios. ¡Estás eliminado!

Relájate y lee el final con Sympathy For The Devil.

En la gala final se corona a “El Mejor Guionista del Mundo”, aquel que sorteó las presiones psicológicas, que mostró templanza ante la necesidad, que controló la tentación ante la oportunidad. Una coreografía de bailarines hace un pasillo con una ola de reverencias y allí está, El Mejor Guionista Del Mundo. Lo veo levantar los brazos, la victoria ha llegado. Cae confeti.

Mientras saluda, alguien le deja un ramo de flores con una nota: “NO TRABAJARÁS NUNCA MÁS”. Primer plano del guionista, los espectadores gritan, los productores aplauden.

Turturro

Pleased to meet you

Hope you guessed my name, um yeah

But what’s puzzling you

Is the nature of my game, um mean it, get down.

 

Encantado de conocerte,

espero que adivines mi nombre,

pero lo que no logras entender,

es la naturaleza de mi juego, lo que significa, arrodíllate.

Créditos finales.

Me han criticado que si la estructura es ostensiblemente recurrente advertirá a los nuevos participantes para que adopten mejores estrategias. Permitidme que me ría.

Otros me han dicho que este nuevo formato no aporta ninguna novedad porque se realiza desde hace años sin que sus protagonistas lo sepan. Por la dudas lo tengo registrado.

Por último, agradezco la inspiración del recomendable Tour Legal para guionistas porque demuestra que entre ALMA y GAC, y las demás asociaciones, puede bailarse el mismo rocanrol.

Daniel Resnich es guionista y docente de guión de postgrado en la Universidad Autónoma de Barcelona, Fundació Tecnocampus Mataró, Plató de Cinema, Fx Cinema. También es vocal del GAC y Coordinador del Concurso de Guión Transmedia 2016.


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