KEN LEVINE: SIEMPRE SUPONDRÁS MAL

8 noviembre, 2016

El guionista norteamericano Ken Levine (Cheers, M.A.S.H., Frasier) publica desde hace años un blog donde actualiza prácticamente a diario, muchas veces con anécdotas interesantísimas sobre sus experiencias en la profesión.  A continuación, os ofrecemos la traducción al castellano de uno de sus artículos.


YOU’LL ALWAYS GUESS WRONG

(Siempre supondrás mal)

Texto original de Ken Levine. Traducción de Nico Domínguez.

Hay algunos guionistas con un talento innato y sorprendentemente prolíficos. David E. Kelley, Aaron Sorkin y Matthew Weiner pueden perfectamente escribir ellos solos una temporada entera de una serie de televisión. Yo no sé cómo lo hacen. Si yo intentara una cosa así, escribiría los últimos capítulos desde la UVI.

Asimismo, también hay showrunners muy ávidos que reescriben por completo cada uno de los guiones que llegan a su mesa.

Si alguno de estos guionistas te asigna un trabajo, tendrías que tener mucha suerte para que algo de lo que has escrito aguante sin modificaciones todo el camino hasta la pantalla. Y esto no se debe a que ellos reescriban todo, sino porque probablemente tú habrás entregado un mal borrador.

¿Por qué? Porque en lugar de pensar “¿Qué diría el personaje?” probablemente estarás pensando “¿Qué querría el showrunner que dijese el personaje?” Pero bueno, es natural intentar complacer a tu jefe. Sin embargo, haciendo esto estás cayendo en una terrible trampa. Porque te lo aseguro, siempre vas a suponer mal. No puedes meterte en la mente de Aaron Sorkin. Ni de Matt Weiner. Ni siquiera en la mía.

Hay una gran diferencia entre escribir el personaje de otra persona y copiar directamente su estilo de escribir. Para que tu guión sea bueno tienes que darle algo tuyo, por lo tanto: ¿qué puedes darle tú?

Hazlo lo mejor que puedas, y si te lo van a reescribir, pues que así sea. Estas son las cosas de tu guión que probablemente lleguen a la pantalla: los momentos o líneas donde el showrunner diga “¡Vaya! ¿Por qué no se me ocurrió a mí?”

No seas un simple imitador. Como dice James L. Brooks “En algún momento vas a tener que ser un escritor”. Confía en ti mismo y quizás algún día alguien estará intentando imaginarse lo que escribirías tú.


La versión original del artículo la podéis encontrar en este enlace: http://kenlevine.blogspot.com.es/2016/06/youll-always-guess-wrong.html


CINCO ENLACES Y UNA SEPARATA PARA EL FIN DE SEMANA

11 diciembre, 2015

por Sergio Barrejón

1) Hay un método infalible para lograr consenso en el sector del audiovisual español: basta con decir que los guionistas no hacen más que quejarse. Puede ser cierto o no. El consenso está sobrevalorado, como habrás comprobado oyendo a tus tías políticas y tus cuñados de derechas alabar a Albert Rivera. Pero hay una cosa cierta: no sólo los guionistas españoles se quejan. Atención a lo que cuenta (en inglés) Ken Levine, guionista de Cheers, Frasier y MASH, sobre abusos laborales a guionistas de televisión norteamericanos. Si esto lo dice el ganador de un Emmy, imaginaos cómo están por allí los guionistas junior.

2) Situaciones como ésa sólo se evitan teniendo un sindicato fuerte. Como ALMA, por ejemplo. Uno de los artífices del convenio. El primer convenio colectivo que garantiza unos ingresos dignos para los guionistas por cuenta ajena. ¿Y por qué hablo de ALMA, y no de los otros artífices? Pues porque ALMA ha organizado HOY otro encuentro de guionistas de programas (19:30 en la sede del sindicato) y MAÑANA tiene asamblea general ordinaria (11:00 en la Sala Berlanga). Todo esto es en Madrid.

3) Pero no sólo pasan cosas en Madrid. Por ejemplo, la semana que viene, lectores de Ponferrada, Vilassar de Mar, Valencia y Zaragoza recibirán ejemplares gratuitos de OBJETIVO WRITERS’ ROOM, el libro de Teresa de Rosendo y Josep Gatell sobre el funcionamiento de las salas de guionistas en Hollywood. Si no te ha tocado uno de los seis ejemplares que hemos estado sorteando hasta ayer, puedes comprar Objetivo Writers’ Room en la web de Alba Editorial. Un regalo de Navidad perfecto para guionistas. O para sus parejas. Para que entiendan por qué son así.

4) Uno de los libros de guión más vendidos de la historia, incluso más que el de Teresa y Josep, es STORY, de Robert Mckee. Si te apetece saber más sobre el viejo maestro del guión, echa un vistazo a este vídeo en el que McKee explica las diferencias entre un buen guionista y un mal guionista

5) Y si los gurús gringos del guión te echan para atrás, échale un vistazo a este post de Curro Nárvaez, ex alumno del Máster de Guión de Salamanca. Una interesante reflexión sobre el vicio de muchos guionistas noveles españoles de llamar a sus protagonistas John en lugar de Benito.

BOLA EXTRA: En Bloguionistas hemos detectado que la Internet anda un poco escasa de newsletters, así que hemos decidido lanzar la nuestra para paliar esta insostenible situación. Se llamará LA SEPARATA y puedes suscribirte en este enlace. Saldrá a principios de 2016.

Buen fin de semana.


CÓMO COMPORTARSE EN UNA SALA DE GUIÓN

20 agosto, 2015

Se habla mucho de “cómo conseguir trabajo de guionista” y muy poco sobre “cómo conservarlo”. En su post de ayer, el guionista Ken Levine (Cheers, Frasier, M.A.S.H.) ofrecía unos valiosísimos consejos al respecto.

Todo partió de la consulta de Sarah, una de las lectoras de su muy recomendable blog. A punto de debutar como guionista de plantilla en una comedia, Sarah preguntaba qué se supone que esperan de ella los guionistas del equipo, y qué consejos podía darle a un guionista novato.

A continuación, traducimos al castellano la respuesta de Ken Levine, titulada originalmente What to do on your first TV writing gig?:

¿QUÉ HACER EN TU PRIMER TRABAJO COMO GUIONISTA DE TV?

Mi primer consejo sería ESCUCHA. Sé como una esponja. Absórbelo todo. ¿Cómo estructura el coordinador las historias? ¿Qué capacidades y qué debilidades tienen los actores? ¿Qué chistes funcionan, y cuáles no? ¿Cuánta tolerancia tiene el coordinador a la hora de discutir las tramas? ¿Cómo puedes contribuir?

Si se escribe mucho en la sala, intenta hacerte a la idea de la dinámica del grupo. Suele haber unos pocos guionistas que llevan la iniciativa. Fíjate en ellos. Intenta pensar como ellos. Y no te metas en su camino. Aprende cuándo es el mejor momento para colar tus propias ideas.

Otra cosa que conviene aprender y observar son las normas de protocolo en la sala de guión. Regla número uno: propón cada idea UNA VEZ. Si el coordinador la rechaza por la razón que sea, pasa página. No sigas insistiendo en ello. Y no te enfurruñes ni te ofendas por ello. Yo trabajé en un par de series con un guionista verdaderamente gracioso; quizá uno de los guionistas más divertidos con los que he trabajado. Pero era muy quisquilloso. Si proponía algo que él pensaba que merecía la pena, y se lo rechazaban, se cerraba en banda para el resto de la noche. Al final, dejaron de llamarle a pesar de lo brillante que era. Sé amable con los demás.

No envíes mensajes con el móvil a no ser que estéis en un descanso. No mires tu email a no ser que estéis en un descanso.

Aunque otros lo hagan, TÚ NO. Si otros infringen estas normas, TÚ NO.

No te pases el día corrigiendo la gramática. Cuando una idea no funciona, no te limites a decirlo. Aporta una posible solución o una alternativa mejor. Para decir “esto no funciona” vale cualquiera. Los guionistas resuelven los problemas.

Lo que ocurre en la sala de guión SE QUEDA en la sala de guión.

Recuerda que el coordinador es el que pilota el barco. Tú sólo tienes que remar hacia donde te digan. Puedes no estar de acuerdo con el rumbo, pero sé un buen miembro del equipo y rema como un poseso. Cuando seas coordinador y otros podrán remar hacia donde tu marques y criticarte para sus adentros.

Sé profesional. Sé puntual siempre, ve siempre preparada (lleva leído el argumento o el guión que vais a trabajar), y aseada.

Apoya a los otros miembros del equipo. Sí, en cierto modo sois competidores, todos queréis colocar vuestros propios chistes. Pero hay que reconocer y valorar los chistes buenos de tus compañeros. Haz amigos.

Al ser la novata, nadie espera que cargues con el peso de la serie. El coordinador preferirá que esperes y escuches, no que intentes deslumbrar a todos proponiendo ideas sin parar. Cuanto más cómoda te vayas sintiendo, más capaz serás de proponer cosas que funcionen. Pero tampoco te quedes sentada haciendo bulto sin decir una palabra en toda la temporada.

Y por último, diviértete. No estés constantemente examinándote. “¿He aportado bastante hoy? ¿He sido divertida? ¿Estoy consiguiendo destacar ante el coordinador? ¿Me estoy quedando corta de chistes sobre Donald Trump? Etc. Has trabajado muy duro para llegar hasta ahí, intenta disfrutar de la experiencia. Y una vez más, enhorabuena.

Artículo de Ken Levine publicado originalmente en What to do on your first TV writing gig?

Traducción de Sergio Barrejón.


LIBROS, SECRETOS, PENURIAS Y MÁS ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

17 julio, 2015

Por Alberto P. Castaños. 

1. El blog de Ken Levine es una de las páginas de referencia en Bloguionistas. Siempre anda soltando perlitas, el tío. Y nosotros se lo agradecemos. Esta semana ha publicado una entrada dedicada a aquellos que odian a los “gilipollas que utilizan el móvil en cines y teatros”.

2. En el pasado Festival de Cannes se estrenó la nueva película de Fernando León de Aranoa, ‘Un día perfecto’, y el próximo 28 de agosto lo hará en nuestros cines. En El Mundo han hablado con el director y guionista madrileño y, además, han publicado las primeras páginas del guión.

3. ¿Os acordáis del Premio Telefónica Studios, aquel de bases poco lícitas que finalmente se modificaron gracias al entendimiento de los organizadores con ALMA? Pues ya se conoce quiénes serán los miembros del jurado: el guionista Jorge Guerricaechevarría, el director Javier Ruiz Caldera y los productores y directores de Telefónica Studios Axel Kuschevatzky y Gabriel Arias-Salgado. Tenéis hasta el 3 de septiembre para enviar vuestros proyectos.

4. Para este fin de semana, no uno, sino DOS guiones cortesía de guionnews.com: ‘La jaula de oro’, escrito por Lucía Carreras, Gibrán Portela, Diego Quemada-Díez, y ‘Club Sandwich’, de Fernando Eimbcke.

5. Posiblemente, la mejor noticia de la semana fue que, por fin, Josep Gatell y Teresa de Rosendo publicarán el libro de ‘Objetivo Writers’ Room’, en el que cuentan todo lo que vieron, oyeron y aprendieron en su aventura por Hollywood.

6. También esta semana hemos podido saber de la publicación de un libro con bastante buena pinta. Se trata de ‘La memoria televisada: Cuéntame cómo pasó’, de Laura Pousa, un estudio dedicado a la serie protagonizada por la familia Alcántara.

7. Andrew Kevin Walker es el guionista de películas como ‘Seven’, ‘Asesinato en 8 mm’ o ‘Sleepy Hollow’, y estos son sus cinco secretos.

8. Otros que también tienen secretos para desvelar son Dan Harmon y Justin Roiland, creadores de la sublime ‘Rick and Morty’. En concreto, secretos sobre la comedia.

9. Hablando de comedia, la revista ‘Academia’ se ha marcado un reportaje sobre la comedia española que es para aplaudir bastante fuerte.

10. Y, para cerrar, un poco de bajona. El bloguionista Carlos García Miranda ha escrito esta semana en el Huffington Post sobre las penurias del escritor.

¡Buen fin de semana!


LO QUE BUSCO EN EL GUIÓN DE UN PILOTO

22 enero, 2015

por Sergio Barrejón.

En estos días en que las productoras grandes vuelven a hacer pruebas de guión, y en que las productoras pequeñas vuelven a buscar proyectos de serie, no está de más reflexionar sobre las particularidades de la escritura de pilotos.

Alegria-alboroto

Según mi poca experiencia, parece que una larga biblia o un detallado mapa de tramas no son los mejores formatos para “vender” un proyecto de serie. Biblia y mapa tramas son ya formatos de trabajo, para cuando la serie está aprobada por la cadena. Dicen los entendidos que lo que hay que llevar a la reunión es un documento de venta de pocas páginas y el guión del piloto. Ahí es donde se ve qué clase de moto estamos vendiendo.

Y sobre este asunto, el guionista norteamericano Ken Levine (M*A*S*H*, Cheers, Frasier, Los Simpsons) publicó un interesante artículo hace un par de días. Os recomiendo que le echéis un ojo a su blog. Publica a diario, y muchas veces habla de guión. Aquí os dejo mi traducción de su artículo “What I look for in a spec pilot“:

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QUÉ BUSCO EN EL GUIÓN DE UN PILOTO

Hace unos años, David Isaacs y yo escribimos un piloto para una gran cadena de TV. El ejecutivo de desarrollo era nuevo en su puesto. Le enviamos la primera versión y se quedó muy contento. En vez de ir a la cadena a hablar de los cambios, bastaría con una llamada de teléfono. Los cambios iban a ser mínimos. Música para nuestros oídos.

Cuando hablamos por teléfono, se mostró muy halagador. “Es impresionante cómo habéis introducido la premisa y los personajes, cómo planteáis la historia y cómo fluye todo, en ningún momento parece forzado. Llegamos a conocer muy bien a los personajes, y todo en 46 páginas”.

Sé que lo apropiado habría sido contestar gracias y dejarlo ahí. Pero por algún motivo no fui capaz. Lo que dije fue:

“Gracias. Es genial oír eso. Pero… es nuestro trabajo. Lo único que hemos hecho ha sido cumplir el encargo. Todos los pilotos que os llegan deberían ser así. Si no, estáis contratando malos escritores”.

Él se río y me dijo que quizás tenía razón.

La cuestión es que los pilotos deberían tener un cierto un nivel de profesionalidad. Plantear la premisa, presentar los personajes, proporcionar información disimuladamente, establecer el tono, darle gracia, y dejar que el público sepa en qué dirección avanzará la serie… es TU OBLIGACIÓN.

El truco es hacer todo eso y tener mejores chistes, personajes más originales y una historia más innovadora que otros pilotos bien escritos. Lo que coloca un piloto por encima de los demás debería ser la inspiración, no la profesionalidad.

Hoy, a los guionistas jóvenes se les dice que escriban pilotos como demostración de su capacidad. Que la industria está buscando voces nuevas y estimulantes.

Lo que yo busco cuando leo un piloto? Las voces nuevas y estimulantes están bien, pero antes me interesa saber si esta persona tiene la más mínima idea de lo que hace. Tiene que llegar a un mínimo. ¿Sabe contar una historia? ¿Están bien dibujados los personajes? ¿Sus acciones están razonablemente motivadas? ¿Los chistes son acordes a los personajes y al tono? ¿Hacen avanzar la historia? Si un guionista consigue todo eso y tiene una mirada fresca y genuinamente divertida, ha metido un golazo. Pero si escribe como un aficionado, esa estimulante “voz” se pierde.

Aprende las normas básicas.

Domina la técnica de escribir pilotos. Sí, son difíciles y el proceso te frustra y te roba mucho tiempo. La buena noticia es que compites con un montón de gente cuyos guiones son un desastre sin arreglo. Cuando le dije a ese ejecutivo que contratase mejores escritores, me refería a TI.

Mucha suerte.

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(Publicado originalmente por Ken Levine aquí)


FLASHBACK – BIBLIOTECA: “HOLLYWOOD ANIMAL”, DE JOE ESZTERHAS

23 julio, 2011

por Pianista en un Burdel.

Como los lectores habituales recordarán, soy propietario de un Kindle, el libro electrónico de Amazon. Y no me siento culpable. Lo aclaro por si hay algún nostálgico en la sala. Cada vez que escucho a algún gilipollas quejarse de que “estos cacharros serán la muerte del libro de papel”, recuerdo cómo la televisión iba a ser la muerte del cine (hace sesenta años), o cómo el 3D iba a matar el 2D (el año pasado).

Personalmente, no me preocupan lo más mínimo esas visiones apocalípticas. Por lo que a mí respecta, el fin del mundo ya fue, y si algo voy a matar con mi Kindle no va a ser libros, sino impresoras: yo lo uso fundamentalmente para leer guiones y escaletas, ahorrándome kilos de papel, litros de tinta, mucho tiempo… e incluso dinero, como ya les conté en este post.

Pero el otro día, apenas llegado a mis manos mi flamante nuevo Kindle DX, con su conexión 3G gratuita en todo el mundo, decidí que había llegado el momento de comprarme algún libro en Amazon, ya sin necesidad de enchufarme al ordenador: tanto el pago como la entrega del libro se hacen a través del Kindle, sin cables. Concretamente, elegí un libro que ya había buscado en la librería 8 1/2, sin éxito: “Hollywood Animal”, de Joe Eszterhas.

Lamentablemente, no existe traducción al castellano. Al fin y al cabo ¿quién iba a querer leer las memorias del guionista mejor pagado del mundo? ¿A quién le iban a interesar las andanzas de un escritor que llegó a vender una sinopsis de 4 páginas por 4 millones de dólares? ¿Qué importancia tiene que los ejemplares en inglés se hayan agotado en España?

Creo que si algo va a matar al libro en papel no va a ser el Kindle. Va a ser el propio sistema editorial.

Pero hablemos de Hollywood Animal. El libro es fascinantes no ya por los cotilleos (que también), sino por la brutal sinceridad con la que cuenta sus andanzas en Hollywood y su vida en general. Y sobre todo, por la inquietante proyección de su propia vida en sus obras. Siendo guionista de películas como Flashdance, Instinto Básico, Sliver o Showgirls, uno podría pensar que el tipo es un guionista-churrero, un fabricante de cine palomitero sin mayor profundidad.

Craso error. Eszterhas viene a ser algo así como la encarnación del orgullo del guionista. Un tipo que se negó a vivir en Hollywood durante décadas, y que sólo después de veinte años en el negocio pasó una temporada en Malibú… para acabar huyendo a las afueras de Cleveland. Un tipo que le plantó cara a Michael Ovitz, el agente más poderoso de Hollywood. Un tipo que sistemáticamente escribía guiones originales, sin que nadie se los encargase, que se negaba a hacer arreglos en guiones ajenos, aunque estuviesen pagados escandalosamente bien. Un tipo que retó a Sylvester Stallone A PELEAR por haberse atribuido públicamente la escritura del guión de F.I.S.T., el primer guión de Eszterhas. Un tipo que se negaba a hacer cambios en sus guiones. Escribió el guión de Instinto Básico en diez días y se negó a cambiar ni una coma.

Además, si uno analiza sus películas y el momento de su vida en que están escritas, se da cuenta de que muchas de las historias que cuentan sus películas son reflejos oscuros o incluso premoniciones de su propia vida. Hay varias anécdotas en este sentido, pero me quedaré con la más escalofriante. Eszterhas, inmigrante húngaro, escribió en 1988 Music Box, la historia de una abogada de éxito, hija de un inmigrante húngaro, que un buen día se encuentra con que a su padre lo acusan de crímenes de guerra, en la II Guerra Mundial. La abogada se deja la piel defendiendo a su padre… sólo para descubrir que, al final, todas las acusaciones son ciertas.

Dos años después, al padre de Eszterhas le llega una citación de la O.S.I., la oficina que busca y juzga a nazis en los Estados Unidos. Le acusan de graves delitos de antisemitismo durante la II Guerra Mundial. Su padre, el de verdad, es acusado de crímenes de guerra, exactamente como el personaje de su película. Eszterhas tiene que ir a acompañarle a las oficinas del Departamento de Justicia. Y los pensamientos que allí le asaltan son inenarrables. Cito (traducción propia):

Neal Sher, el jefe de la OSI, estaba allí con su mano derecha, Eli Rosenbaum. Yo conocía a esa gente, me había documentado sobre la OSI para Music Box, aunque nunca les había visto en persona ni había hablado con ellos.

Yo admiraba su entrega a la causa, y mientras les miraba, sentado al lado de mi padre […], pensé para mí:

Estoy sentado en la lado equivocado de la mesa.

Y sí. Exactamente como en la película, su padre era culpable. Durante la guerra, había publicado multitud de columnas de opinión en periódicos, e incluso un capítulo entero de un libro, a difamar al pueblo judío; a acusarles, básicamente, de causar todos los males del país; y a justificar cualquier acción que se tomase contra ellos. Y en Hungría se tomaron unas cuantas acciones contra los judíos. Vaya, desde deportarlos a Auschwitz hasta ahogarlos en el río.

Joe Eszterhas empezó a reflexionar sobre su infancia. ¿Cómo era posible que no se hubiera dado cuenta de nada? Empezó a recordar cómo su padre le había inculcado el concepto de que nadie debe ser jamás discriminado por su religión. Recordó cómo su padre criticaba a su madre cada vez que ésta hacía un comentario despreciativo hacia los judíos (ella también había participado en el asunto, y de qué manera, pero para entonces ya estaba muerta). Recordó cómo, en una riña familiar, su madre cortó a su padre diciendo: “yo sé quién eres tú realmente”. Y recordó una frase de su propia película. Una frase que le dicen a la abogada: “tú eres su mejor coartada“.

Yo no soy bilingüe, ni nada parecido. Mi nivel de inglés no es para tirar cohetes. De verdad. Antes de comprarme el libro, hice uso de esa inteligente opción que ofrece Amazon, que es ver un adelanto gratis. Unas 20-30 páginas que me permitían ver si estaba escrito en un inglés sencillo. Y lo está. Si son capaces de leer el blog de John August o el de Ken Levine sin mirar mucho el diccionario, están listos para leer este libro. Y sin tienen Kindle, ni digamos: posando el cursor sobre una palabra, aparece en la parte inferior de la pantalla su definición según el New Oxford American Dictionary. Está en inglés, sí. Pero vaya, nueve de cada diez veces le saca a uno de dudas perfectamente.

La semana que viene les hablaré del libro que me compré inmediatamente después de terminar Hollywood Animal: The Devil’s Guide to Hollywood… de Joe Eszterhas.

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 28 de octubre de 2010)


BIBLIOTECA: “HOLLYWOOD ANIMAL”, DE JOE ESZTERHAS

28 octubre, 2010

por Pianista en un Burdel.

Como los lectores habituales recordarán, soy propietario de un Kindle, el libro electrónico de Amazon. Y no me siento culpable. Lo aclaro por si hay algún nostálgico en la sala. Cada vez que escucho a algún gilipollas quejarse de que “estos cacharros serán la muerte del libro de papel”, recuerdo cómo la televisión iba a ser la muerte del cine (hace sesenta años), o cómo el 3D iba a matar el 2D (el año pasado).

Personalmente, no me preocupan lo más mínimo esas visiones apocalípticas. Por lo que a mí respecta, el fin del mundo ya fue, y si algo voy a matar con mi Kindle no va a ser libros, sino impresoras: yo lo uso fundamentalmente para leer guiones y escaletas, ahorrándome kilos de papel, litros de tinta, mucho tiempo… e incluso dinero, como ya les conté en este post.

Pero el otro día, apenas llegado a mis manos mi flamante nuevo Kindle DX, con su conexión 3G gratuita en todo el mundo, decidí que había llegado el momento de comprarme algún libro en Amazon, ya sin necesidad de enchufarme al ordenador: tanto el pago como la entrega del libro se hacen a través del Kindle, sin cables. Concretamente, elegí un libro que ya había buscado en la librería 8 1/2, sin éxito: “Hollywood Animal”, de Joe Eszterhas.

Lamentablemente, no existe traducción al castellano. Al fin y al cabo ¿quién iba a querer leer las memorias del guionista mejor pagado del mundo? ¿A quién le iban a interesar las andanzas de un escritor que llegó a vender una sinopsis de 4 páginas por 4 millones de dólares? ¿Qué importancia tiene que los ejemplares en inglés se hayan agotado en España?

Creo que si algo va a matar al libro en papel no va a ser el Kindle. Va a ser el propio sistema editorial.

Pero hablemos de Hollywood Animal. El libro es fascinantes no ya por los cotilleos (que también), sino por la brutal sinceridad con la que cuenta sus andanzas en Hollywood y su vida en general. Y sobre todo, por la inquietante proyección de su propia vida en sus obras. Siendo guionista de películas como Flashdance, Instinto Básico, Sliver o Showgirls, uno podría pensar que el tipo es un guionista-churrero, un fabricante de cine palomitero sin mayor profundidad.

Craso error. Eszterhas viene a ser algo así como la encarnación del orgullo del guionista. Un tipo que se negó a vivir en Hollywood durante décadas, y que sólo después de veinte años en el negocio pasó una temporada en Malibú… para acabar huyendo a las afueras de Cleveland. Un tipo que le plantó cara a Michael Ovitz, el agente más poderoso de Hollywood. Un tipo que sistemáticamente escribía guiones originales, sin que nadie se los encargase, que se negaba a hacer arreglos en guiones ajenos, aunque estuviesen pagados escandalosamente bien. Un tipo que retó a Sylvester Stallone A PELEAR por haberse atribuido públicamente la escritura del guión de F.I.S.T., el primer guión de Eszterhas. Un tipo que se negaba a hacer cambios en sus guiones. Escribió el guión de Instinto Básico en diez días y se negó a cambiar ni una coma.

Además, si uno analiza sus películas y el momento de su vida en que están escritas, se da cuenta de que muchas de las historias que cuentan sus películas son reflejos oscuros o incluso premoniciones de su propia vida. Hay varias anécdotas en este sentido, pero me quedaré con la más escalofriante. Eszterhas, inmigrante húngaro, escribió en 1988 Music Box, la historia de una abogada de éxito, hija de un inmigrante húngaro, que un buen día se encuentra con que a su padre lo acusan de crímenes de guerra, en la II Guerra Mundial. La abogada se deja la piel defendiendo a su padre… sólo para descubrir que, al final, todas las acusaciones son ciertas.

Dos años después, al padre de Eszterhas le llega una citación de la O.S.I., la oficina que busca y juzga a nazis en los Estados Unidos. Le acusan de graves delitos de antisemitismo durante la II Guerra Mundial. Su padre, el de verdad, es acusado de crímenes de guerra, exactamente como el personaje de su película. Eszterhas tiene que ir a acompañarle a las oficinas del Departamento de Justicia. Y los pensamientos que allí le asaltan son inenarrables. Cito (traducción propia):

Neal Sher, el jefe de la OSI, estaba allí con su mano derecha, Eli Rosenbaum. Yo conocía a esa gente, me había documentado sobre la OSI para Music Box, aunque nunca les había visto en persona ni había hablado con ellos.

Yo admiraba su entrega a la causa, y mientras les miraba, sentado al lado de mi padre […], pensé para mí:

Estoy sentado en la lado equivocado de la mesa.

Y sí. Exactamente como en la película, su padre era culpable. Durante la guerra, había publicado multitud de columnas de opinión en periódicos, e incluso un capítulo entero de un libro, a difamar al pueblo judío; a acusarles, básicamente, de causar todos los males del país; y a justificar cualquier acción que se tomase contra ellos. Y en Hungría se tomaron unas cuantas acciones contra los judíos. Vaya, desde deportarlos a Auschwitz hasta ahogarlos en el río.

Joe Eszterhas empezó a reflexionar sobre su infancia. ¿Cómo era posible que no se hubiera dado cuenta de nada? Empezó a recordar cómo su padre le había inculcado el concepto de que nadie debe ser jamás discriminado por su religión. Recordó cómo su padre criticaba a su madre cada vez que ésta hacía un comentario despreciativo hacia los judíos (ella también había participado en el asunto, y de qué manera, pero para entonces ya estaba muerta). Recordó cómo, en una riña familiar, su madre cortó a su padre diciendo: “yo sé quién eres tú realmente”. Y recordó una frase de su propia película. Una frase que le dicen a la abogada: “tú eres su mejor coartada“.

Yo no soy bilingüe, ni nada parecido. Mi nivel de inglés no es para tirar cohetes. De verdad. Antes de comprarme el libro, hice uso de esa inteligente opción que ofrece Amazon, que es ver un adelanto gratis. Unas 20-30 páginas que me permitían ver si estaba escrito en un inglés sencillo. Y lo está. Si son capaces de leer el blog de John August o el de Ken Levine sin mirar mucho el diccionario, están listos para leer este libro. Y sin tienen Kindle, ni digamos: posando el cursor sobre una palabra, aparece en la parte inferior de la pantalla su definición según el New Oxford American Dictionary. Está en inglés, sí. Pero vaya, nueve de cada diez veces le saca a uno de dudas perfectamente.

La semana que viene les hablaré del libro que me compré inmediatamente después de terminar Hollywood Animal: The Devil’s Guide to Hollywood… de Joe Eszterhas.


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