ALBERTO CABALLERO: “EN NUESTRA PRODUCTORA NO SE PUEDE OPINAR SI NO HAS ESCRITO UNA LÍNEA”

10 enero, 2017

NICO ROMERO es guionista de series como “7 vidas”, “Aída”, “Compañeros” o “El internado”. En su blog ESCRIBIR EN SERIE puedes encontrar entrevistas, reportajes, críticas, crónicas y noticias sobre la actualidad de las writers´ rooms en España.

A pesar de liderar la serie con más éxito de la televisión actual (“La que se avecina”), Alberto no parece un hombre estresado. A pesar de citarme en una cafetería del municipio más caro de Madrid, Alberto conserva algo de “chico de barrio” que probablemente sea una de las claves que le han hecho triunfar. A pesar de haber tenido padrino, en la actualidad nadie discute que está donde está por méritos propios. A pesar de yo no ser nadie y él serlo todo, Alberto me concedió esta entrevista el pasado mes de noviembre.

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SOBRE EL EQUIPO DE GUION Y LA MECÁNICA DE TRABAJO

Es curioso porque los dos llevamos más de quince años escribiendo series pero jamás he coincidido ni contigo ni con nadie de tu equipo…

Eso es culpa nuestra porque somos muy endogámicos.

¿Pero cuántos sois en el equipo?

Cuatro: Daniel Deorador, Araceli Álvarez de Sotomayor, mi hermana Laura y yo. Y mi hermana sólo escribe hasta que empezamos a grabar porque ella dirige. En la temporada a lo mejor le da tiempo a escribir tres tramas.

¿Entonces la mayor parte del tiempo sólo sois tres?

Sí, de toda la vida. Bueno, estuvo Sergio Mitjan con nosotros de la segunda a la octava temporada pero Araceli se incorporó en la sexta así que siempre hemos sido tres o cuatro. Y en “Aquí no hay quien viva” igual. De hecho, los últimos 30 capítulos de “Aquí no hay quien viva” los escribimos Dani y yo.

¿Y cómo lo hacéis?

Pues escribimos juntos.

¿Todo?

Sí. De hecho los únicos momentos en que a veces no separamos, y no suele ser habitual, es cuando yo tengo que hacer alguna suplencia de dirección y entonces los guionistas se van a casa a dialogar. Pero generalmente lo hacemos juntos. Además es que el montaje final lo decidimos también juntos: los tres guionistas y los dos directores.

¿Y no es mucho trabajo para tan poco equipo?

La verdad es que si tuviéramos el doble de tiempo no saldría mejor.

Y si escribís siempre juntos tampoco os hace falta la figura del coordinador de guion…

Claro. Cuando “La que se avecina” empezó a funcionar me planteé lo de hacer varios equipos pero fue imposible. Me di cuenta de que tardaba más tiempo en discutir y en releer guiones que en escribirlos. Era un poco idiota el tema. Además, como coordinador de guion soy un desastre. No me gusta. Cuando empecé a estudiar pensé que ese trabajo era un chollo porque vi un presupuesto de una serie y el coordinador ganaba unas 600.000 pelas de entonces. Me pareció un dineral. Luego me he dado cuenta de que no me mola ir de una habitación a otra y que no me gusta leer guiones. En cuanto puedo me salto las acotaciones. Yo entiendo que los actores no se las lean.

¿Y qué tiempos de escritura manejáis?

Tardamos dos semanas en escribir un capítulo. Normalmente le destinamos una jornada a escaletar una trama y la siguiente a dialogarla y así vamos alternando escaleta y diálogo hasta tener terminadas las cinco tramas.

Pero entonces los personajes que están en una secuencia pero no pertenecen a esa trama no están dialogados teniendo en cuenta su racord.

No, claro.

¿Y la mezcla cuando la hacéis?

Durante el proceso. Muchas veces, al mezclar, encontramos cruces que molan y los incluimos. Y al final de todo el proceso hacemos una escaleta muy simplificada (de color) para mirar distancias entre tramas.

Claro, porque al haber cinco tramas corréis el peligro de que pase demasiado tiempo entre dos pulsos de la misma trama.

Eso es. Nunca dejamos que haya más de 15 páginas entre pulsos.

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El método que seguíamos en “Aida” no tenía nada que ver con éste. ¿Después qué?

Pues después dejamos reposar la primera versión 24 o 48 horas y a lo mejor una mañana lo cogemos y le damos el repaso final. No se puede llamar una segunda versión. Afinamos las líneas, limpiamos un poquito…

Entonces lo escribís en diez días y medio.

Sí. Por calendario siempre nos damos 12 jornadas para no tener problemas de entrega pero solemos hacerlo en en eso, sí.

Y a eso dedicas básicamente tu vida, ¿no?

Y a visionar. Eso es todavía más divertido que escribir porque en montaje te puedes reinventar el capítulo. Tienes un margen de cambios más grande de lo que parece. Nosotros hacemos auténticas virguerías. A veces vemos que por acting un actor está mejor en una toma pero el tono de la frase está mejor en otra y entonces le doblamos con su propia voz o quitamos dos frases de sitio y aparece un chiste nuevo. A veces te das cuenta de la cantidad de texto que sobra. Y te las ingenias para quitarlo: pasando por otro plano, cabalgando audio… Creo que la sala de montaje te hace mucho mejor guionista. Me parece muy importante que en la sala de montaje haya un guionista. Más que el propio director.

En “Aida” no íbamos a montaje pero sí pisábamos mucho plató. ¿Te parece más importante nuestra presencia en sala de montaje que en plató?

Si, muchísimo más. Nosotros no tenemos guionista en plató. Allí están Laura y Miguel (los directores), que tienen atribuciones para modificar texto. Al director hay que dejarle de trabajar.

Otra de las cosas que me llamó la atención cuando entré en “Aida” era que los guionistas poníamos voces imitando los personajes. ¿Vosotros también lo hacéis?

Sí, es bastante triste pero sí.

A mi me costó entrar pero al final los hacía todos.

Da un poco de vergüenza pero te tienes que imaginar como suena. Cada personaje tiene que hablar de una manera y cada forma lleva un timing y una entonación diferente.

Claro, claro. Es una herramienta necesaria. ¿Cómo ha cambiado la forma de escribir del equipo desde “Aquí no hay quien viva”?

Pues sí que ha cambiado. Al principio íbamos de culo.

¿Y ahora ya no? ¿Por qué? ¿Escribís más deprisa?

No no. Es imposible escribir más deprisa que en “Aquí no hay quien viva”. Allí la diferencia es que no teníamos tiempo de hacer una escaleta. Directamente tenías una intuición y te lanzabas a escribirla y luego ya sobrevivías como buenamente podías. Y de hecho eso de montar un capítulo por tramas lo hacemos ahora. Antes íbamos de tirón. Ahí fue cuando me di cuenta de que aquel no era el sistema ideal para trabajar. Ahora ya lo hacemos más como se supone que se debe hacer.

Pero siempre en equipo…

Si. Dialogar en equipo te permite saber en tiempo real si lo que se te ocurre funciona o no. Si tus compañeros se ríen es que funciona. Si estás trabajando solo, a veces te surge la duda. Es una manera de protegerte en el proceso porque estás contrastando constantemente lo que se te va ocurriendo. Además, que es más divertido escribir bien acompañado que solo.

¿Y cómo seleccionaste a los guionistas?

Sergio era primero de dirección pero le gustaba escribir y en un momento dado me dijo: “oye, estoy hasta los cojones de ser primero de dirección”. Se conocía la serie porque llevaba trabajando un año y medio, así que le dije “bueno, pues vamos a probar” y escribió una cosa que estaba razonablemente bien y me dije “me es más fácil buscar a un primero de dirección que a un guionista”. En el caso de Araceli, ella era abogada y en un momento determinado decidió cambiar su profesión y venirse a Madrid porque quería ser actriz. Cuando la conocí le dije lo de siempre, que me escribiera una prueba. Lo hizo y vi que tenía sentido común. Ella era muy friki de lo que hacíamos nosotros. Se sabía los capítulos de memoria, así que entró como documentalista. A nosotros nos venía muy bien para acordarnos de lo que habíamos o no habíamos escrito. Como guionista, al principio tuvimos que enseñarle el oficio pero en la segunda temporada ya empezó a aportar y a la tercera era insustituible.

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PRETEMPORADA Y CONSTRUCCIÓN DE PERSONAJES NUEVOS

¿Cuánto tiempo le dedicáis al mapa y al banco de tramas en pretemporada?

Hablamos en general de dónde vienen los personajes, a dónde van, qué no les ha pasado, en donde flojeamos, qué personaje nuevo nos vendría bien meter. A eso le dedicamos dos semanas y entonces nos ponemos con el capítulo uno, que es el que siempre odiamos más porque tienes que presentar personajes nuevos. El proceso de mantener viva una serie es muy distinto del de crearla. Nosotros nos hemos convertido en expertos de lo primero porque en marcha, en realidad, sólo hemos puesto dos y media.

¿Y cómo construís los personajes nuevos?

Por comparación. Nos preguntamos qué nos falta o qué hemos perdido (si habido alguna baja).

¿Primero buscáis al actor y sobre él construís el personaje o viceversa?

Hemos hecho las dos cosas. Antonia San Juan, Fernando Tejero o Luis Merlo han sido personajes escritos para ellos pero el de Judith, por ejemplo, estaba escrito previamente e hicimos un casting para encontrar al actor.

Y cuando no es en función de un actor ¿cómo lo hacéis?

Pues te jodes y te lo imaginas. Siempre buscamos el equilibrio entre personajes masculinos y femeninos, que haya de todas las edades… A veces te das cuenta de que estás teniendo un “overbooking” de jóvenes o viceversa.

O de solteros… o de casados.

Claro. A veces te das cuenta de que están todos solteros o están todos emparejados y eso te marca mucho el tipo de trama. Al ser una comedia contemporánea tenemos que reflejar la realidad. Y además es que te viene bien tener variedad. Bueno, y luego está la variable de qué personaje nos apetece para divertirnos escribiendo.

¿Y la perspectiva cómica del personaje cómo la buscáis?

Normalmente tenemos dos categorías: los frikis y los normales. También los conocemos como “agresores” y “agredidos”.

Los frikis son los agresores…

Claro. Los dos tipos se complementan. Los normales no tienen tanta gracia como los frikis pero son igual de necesarios. Una de las grandes crisis que hemos tenido con algún actor es que, sin él saberlo, estaba englobado en la parte de los normales y, claro, en el ranking de personajes favoritos siempre están los frikis. En “Aquí no hay quien viva”, de una manera natural, los frikis eran los mayores y los agredidos eran los jóvenes. Se creaba como una guerra entre generaciones. Luego, en “La que se avecina” tuvimos que buscar otra estructura y eso se difuminó. Pero siempre nos preguntamos ¿qué nos hace falta: un agresor o un agredido? y luego nos preguntamos con quién lo vamos a relacionar.

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ALBERTO CABALLERO Y CONTUBERNIO

¿Tú empezaste en esto como guionista?

Si. A mí lo que me gusta es escribir pero luego hay un proceso progresivo en el que te das cuenta de que para proteger lo que escribes tienes que dirigir. Dirigir tiene muchas cosas buenas pero básicamente es coordinar un grupo de gente muy grande con unas limitaciones de tiempo importantes y con la tensión de tratar de llegar a lo que tú te has imaginado. El siguiente paso es que para proteger lo que grabas tienes que hacer la producción ejecutiva y para no discutir con alguien de dinero tienes que poner tú la pasta.

El siguiente paso es comprar una cadena.

No. Eso ya me lo conozco y te puedo asegurar que es uno de los grandes trabajos de mierda que puedes tener en tu vida.

¿Y eres más de escaletar o de dialogar?

Hace años hicimos un coaching creativo para ver la evolución de tus sentimientos con respecto al proceso creativo y ahí me di cuenta de que lo que más me gustaba era dialogar. Con el tiempo he cambiado y ahora me gusta más escaletar. Que luego dialogar con ellos me gusta mucho pero si tuviera que hacerlo sólo me aburriría bastante. En cambio pensar en posibles desarrollos para personajes me gusta hacerlo solo.

¿Te gustaría cambiar de género?

La verdad es que no echo en falta nada dentro de la comedia que pueda tratar en el drama. “La que se avecina” es un contenedor en el que se habla de cualquier cosa. Como creador, la comedia me da más libertad para trabajar con diferentes tipos de personajes y tonos.

Pero la comedia persigue hacer reír y el drama emocionar.

Si. Lo que pasa es que la comedia me parece más reto porque cada uno tenemos un sentido del humor pero las cosas que nos asustan son las mismas. A mí el histórico me aburre particularmente. Y esas series que parten de premisas también.

¿Qué quieres decir con que parten de premisas?

Por ejemplo ¿quién es el asesino? Y eso dura 13 capítulos. Salvo que hagas algo marciano, como “Twin Peaks”, no me interesa. Sólo me gustaría hacer otra cosa distinta de la comedia y es la tragicomedia. El problema es que a las televisiones de hoy les da miedo no conocer el terreno que pisan. Nosotros estamos evolucionando para que nuestros próximos proyectos sean una combinación de géneros… porque es lo que no se ha hecho.

Entonces estáis abordando nuevos proyectos.

Ahora ya sí. Hasta ahora hemos sido muy cautos porque no sabíamos si podíamos abarcar varios proyectos. Para eso teníamos que montar primero una estructura sólida y propia. Ahora ya estamos en condiciones de hacerlo. Nosotros hemos querido que la productora sea de creativos, creada y financiada por guionistas. Aunque nos vean cuatro millones de personas, es una productora de autor en la que no se puede opinar si no has escrito una línea.

Me gusta escuchar eso.

Es una cuestión de justicia.

Pero no es normal. ¿Estáis abiertos a recibir proyectos?

Sí. Yo no soy maniático de escribir cada página que salga de nuestra productora. Vamos a funcionar como una productora al uso pero con la diferencia de que aquí decidimos nosotros.

¿Qué tal el proyecto de Julián Sastre y Nando Abad, los productores de “Aida”? ¿Bien?

Si, si. Una de las series que estamos poniendo en marcha para el año que viene es de ellos. Y la escritura gorda se la están comiendo ellos.

¿Estáis contentos?

Y la cadena, con lo que ha leído, también.

¿Qué tal vuestra relación con las cadenas? Con Telecinco bien, claro…

Y con Antena 3. Hombre, al principio hubo mucho pollo pero luego tuvimos contacto con ellos para volver. Lo que pasa es que, habiendo hecho el Figo de un lado para otro, decidimos que ya habíamos tenido bastantes sobresaltos. Además nos habíamos ido con los italianos que eran peores para eso. Lo descartamos, pero la relación es muy buena. Lo mejor es que las televisiones nos han dejado en paz desde el capítulo 4 de “Aquí no hay quien viva” y no hemos vuelto a tener que dar explicaciones a una cadena. Llevamos desde el 2003 (13 años) sin que una cadena nos tire para atrás una línea de diálogo. Ahora nos costaría mucho entrar en un proyecto en el que la cadena se inmiscuyera.

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GUIONISTAS HABLANDO DE SUS COSITAS

1 octubre, 2013

Por Estíbaliz Burgaleta.

ALMA ha organizado (está pasando ahora mismito) un encuentro donde guionistas de televisión hablan de las series en las que trabajan. Series que se emiten AHORA, y es que el ahora es clave en este encuentro. Cómo se trabaja ahora, por qué hay series que se grabaron el año pasado pero se emiten hoy, cómo organizan el trabajo en Los Misterios de Laura o en Aida, ¿hay equipo de documentación en Isabel?… Y, sobre todo, ¿por qué ha dado plantón el equipo de Aquí no hay quien viva a la organización?

Os contamos, en vivo y en directo, qué cuentan los guionistas de las series de mayor éxito.

A VECES TE DAN BAJONES

Muchos de los guionistas ahí presentes han sufrido en sus cannes (que dirían Martes y Trece) los retrasos continuos en sus series de televisión, grabadas hace tiempo y guardadas en la nevera. Como dice Carlos Vila (Los misterios de Laura), “a veces te dan bajones”. Y es que las cadenas imputan en sus presupuestos anuales las series emitidas ese año, no las producidas o grabadas. Así que, si van mal los temas presupuestarios, las cadenas optan por guardar en la nevera las series, con los problemas que eso conlleva para la productora, que tiene que afrontar unos pagos de sueldos, alquileres y demás, sin haber visto un duro. Para que luego digan que la farándula es un cachondeo.

Los guionistas de Tierra de Lobos, Los misterios de Laura, Águila Roja, Isabel… todos han sufrido en sus carnes esa tortura, ese trabajar en el aire, sin saber si emitirán tu serie o si tendrás trabajo el próximo mes. Y más tratándose todas de series en segunda, tercera, cuarta temporada… con lo que, a más retraso, más posibilidades de perder audiencia. Dos años después ya no sabes si veías la serie del ninja que iba a ser rey de Castilla, la de la mujer policía en un pueblo dominado por un cacique, o qué.

Por cierto, a la una (curiosamente a la hora prevista para el cóctel), aparecerá Alberto Caballero. Nos lo acaban de comentar por ahí…

NAVY ES LA SERIE MÁS VISTA EN ESTADOS UNIDOS

¿A que no lo sabíais?

Por supuesto llega la pregunta de oro: ¿por qué no se hace en España el tipo de serie que todo guionista ve? Porque es verdad, los guionistas ven series que aquí JAMÁS se producirían. Ven “Breaking Bad”, ven “Mad men”, ven “Lost”… Series que no se producen aquí porque son demasiado caras, demasiado violentas, demasiado complejas, ¡no tienen niños ni chacha andaluza!

Pablo Tébar (Tierra de Lobos) da en el clavo al añadir que “tampoco hacen ese tipo de series en Francia o en Rumanía”. Y es que a veces pecamos de compararnos con los mejores, olvidando que lo habitual es precisamente lo que se hace aquí: series familiares que aspiran a gustar a una mayoría. Alberto Manzano añade que todas esas series de culto americanas se producen en canales de pago, dirigidos a un público muy concreto. En España las series las producen canales generalistas que necesitan una audiencia alta ya que su rentabilidad viene de la publicidad.

Por cierto, ¿sabíais que “Navy” es la serie más vista en los Estates? Antonio Castelo, el moderador de este encuentro, comparte su sabiduría.

Preguntados por si la cadena influía en los guiones, Nando Abad (Aída) dice que nunca. Es más, detalles como el cameo de Belén Esteban no fueron idea de Tele5, fue del equipo de guión de Aída. Ahora, los cameos de gente popular se han convertido en parte de la identidad de la serie.

SOMOS UN SECTOR DESCONOCIDO

Seguro que esto no lo habíais pensado nunca… pero como bien dice Paula Fernández de Vive Cantando, la visibilidad del guionista es casi nula. Cuando muchas veces puede ser una garantía, ¿o no te daría cierta confianza saber que una serie de próximo estreno está escrita por el mismo equipo de otro programa de éxito?

Miriam G. Montero, de Amar es para siempre cree que debe reconocerse el trabajo del guionista, sin por ello buscar la foto.

Mariano Baselga, de Vive cantando, añade un dato fun-da-men-tal (por eso lo pongo entre guiones) al debate anterior sobre las series americanas versus series españolas: allí los clientes son los espectadores, aquí los clientes son los anunciantes.

Preguntados por experiencias como “Crematorio” (una de las pocas series españolas producidas por un canal de pago), todos los guionistas están encantados con que existan iniciativas así. Laura Sarmiento (Isabel, Crematorio), vuelve al micrófono para contar su experiencia.  Define su experiencia en Crematorio como “todo un milagro” por varios motivos: escribió lo que quiso, estaba decidido de antemano cuánto iba a durar la temporada, con un final ya definido.

Y SI TE SALE UN HIJO GUIONISTA, ¿QUÉ?

Dos series de época, de próximo estreno, ocupan la siguiente charla: El tiempo entre costuras y Galerías Velvet. Y vuelve a salir el tema de los retrasos en los estrenos de las series, ya que la promoción de El tiempo entre costuras es eterna. De hecho lleva en el congelador, ¡2 años!

El tiempo entre costuras está basada en todo un best seller. Susana López cuenta que la autora del libro fue de gran ayuda, especialmente en el tema de la documentación. Eso sí, barriendo para casa, porque luchó para que la serie fuera fiel a su novela.

A la pregunta de qué opinarían si sus hijos fueran guionistas, vistos los problemas del sector, Ángela Armero (Galerías Velvet) nos da el titular para esta sección: “mientras no sean actores”… También confiesa que “todo poder conlleva una responsabilidad” y que escribir para actores de nivel, como Pepe Sacristán, supone todo un reto para el guionista.

Ramón Campos y Gemma R. Neira (Galerías Velvet) dicen que nunca se guardan nada para posteriores temporadas, porque nunca se sabe si vas a renovar. No temen a quedarse sin nada, el gran temor del guionista… ése y cuándo conseguirá un contrato con alta en la Seguridad Social o, lo que sería todavía mejor, ¡cheques de comida!

Hablando de comida… tras este encuentro viene un cóctel, ¡me voy a comer!


El FesTVal de Vitoria

9 septiembre, 2011

Por Guionista Hastiado

La semana pasada tuvo lugar la tercera edición del Festival de Radio y Televisión de Vitoria, un evento que en tan poco tiempo se ha convertido en un referente para la industria televisiva nacional. Parte del éxito se debe a una adecuada mezcla de estrenos, ruedas de prensa, actuaciones, charlas y mesas redondas, que ofrecen un apretado calendario con el que es imposible aburrirse. Yo estuve allí desde el jueves por la noche, y me he traído un montón de buenas impresiones que paso a resumirles.

Estrenos, premieres, eventos, avances…

“Homicidios”

Eduardo Noriega, en la alfombra naranja del festival

Se estrenó el capítulo piloto de esta nueva serie de Telecinco. Una acogida algo fría para un producto bien ejecutado, con algunas buenas ideas de guión y con una factura más que notable. Mis dudas planean sobre la labor de Noriega, poco cálido en el difícil papel de un psicólogo experto en asesinos en serie. El capítulo no me enganchaba al principio, aunque va mejorando a lo largo del metraje, así que habrá que esperar a las siguientes entregas para hacerse una idea de por dónde irán los tiros. Personalmente abomino de la manía de coger a jovencitos y jovencitas guapísimos y jovencísimos para interpretar a duros policías. Me cantó un poco también que al protagonista lo llamaran “Sóller”, que suena exactamente igual que “Sawyer”. ¿Qué necesidad?

“El Barco”

Primer capítulo de la segunda temporada, aque ayer jueves se estrenó en televisión, seguro que con buena audiencia. Vuelve la serie de Globomedia con más fuerza que nunca, con un capítulo pantagruélico donde parece imposible que sucedan más cosas. Un ritmo frenético, conflictos potentes y un gran esfuerzo de producción y guión. Además pudimos ver imágenes de lo que depara la segunda temporada, con la aparición estelar de Belén Rueda. A mí personalmente lo que me cuesta más de la serie son  las escenas adolescentes de amor desmedido (pornografía sentimental, que la llamo yo), pero claro, es que uno, además de ser un navarro rancio, ya no tiene 16 años. Éxito asegurado.

“Cheers”

No pude asistir al estreno, aunque recabé algunas opiniones. La sensación general es de corrección, aunque nadie parecía excesivamente impresionado. Un cásting acertado que parece haberse visto algo lastrado por la dirección (de maneras más cinematográficas que televisivas) de Gómez-Pereira. Estuve hablando con alguno de los guionistas de la serie, que me decía que confiaba en que la cosa fuera bien siempre que la cadena tuviera paciencia las primeras sermanas, porque poco a poco los capítulos iban mejorando. Habrá que ver si la apuesta por el remake funciona mejor que con “Las chicas de oro” o “Matrimonio con hijos”, pero yo al menos le daré una oportunidad. Eso sí, cuando se hace una adaptación hay que asumir los riesgos. Como éste que no me resisto a adjuntar por si a alguien se le ha pasado:

Paramount Comedy

La cadena mostró un avance de algunos de sus próximos proyectos. “Chic-as”, una serie de sketchs sobre el universo femenino en cuyos inicios tuve el honor de colaborar hace un tiempo. Cuatro actrices sobresalientes bajo la batuta de Yllana para un producto modesto pero con grandes virtudes. También pudimos ver un avance de “Il Divo”, una divertida serie de Carlos Clavijo que entra en ese grupo de ficciones televisivas que intentan apostar por una comedia diferente a la que llevamos años haciendo en este país (una renovación que sí estamos viendo en otros géneros). Y, por supuesto, también hubo espacio para los cómicos de Paramount, auténticos adalides del monologuismo patrio. El especial “10 cómicos 10 es sin duda el mejor programa de Stand-up nacional que podemos disfrutar ahora mismo.

“El tiempo entre costuras”.

Una de las grandes apuestas de ficción de Antena 3, basada en el best-seller del mismo título. Pudimos ver un par de montajes de unos cinco minutos, en los que era palpable la gran cantidad de medios con los que han contado y una factura sin fisuras. En la rueda de prensa explicaron que han “estirado” el libro con nuevas tramas para poder llegar a hacer 11 capítulos en total. Y por lo visto la autora del libro se ha involucrado directamente en la escritura de los guiones supervisando todo el proceso de escritura, lo que, por qué no decirlo, me llama bastante la atención.

“Gran Hotel”

Los protagonistas de "Gran Hotel"

Mis compañeros de Bambú presentaron su nueva apuesta para Antena 3 con un avance bien empaquetado y muy prometedor, demostrando una vez más que saben hacer las cosas bien. No pude asistir a la rueda de prensa, pero las vibraciones que me han llegado son muy buenas. Hablaron de referentes como “Sherlock” y “Agatha Christie”, aunque las comparaciones con “Downton Abbey” y “Gran Reserva” son inevitables para muchos (una por imagen, otra por temática). Tiene toda la pinta de ser una de las revelaciones de la temporada, como ya lo fueron en su día “Gran Reserva” e “Hispania”.

Encuentro de guionistas “de Turno de Oficio a Gran Reserva”

Mi visita al festival se debía fundamentalmente a mi participación en esta mesa redonda organizada con la ayuda del sindicato ALMA, en la que cuatro guionistas hablamos sobre la evolución de las series españolas en los últimos tiempos. Fue un honor compartir mesa con Alberto Macías, Iván Escobar y Yolanda García Serrano.

Como siempre que un grupo de guionistas se juntan para hablar de la profesión, nos quejamos un poco del mundo y mostramos nuestro deseo de que las series nacionales ganen en calidad dramática y que los procesos creativos se profesionalicen todavía más permitiendo una mayor libertad creativa a los autores, aunque también hubo espacio para la autocrítica y cierto optimismo de cara al futuro. Respecto a temas tabú en la tele, me quedo con dos de los que salieron: la “tele sobre la tele” (por gafe) y la política, como asunto con el que todavía son pocos los que se atreven.

Jornadas “Branducers”

Una sesión maratoniana destinada a debatir sobre el “Branded Content”, una forma de producción audiovisual cuya llegada parece inevitable pero que, por diversos motivos, no acaba de cuajar en España. Básicamente, consiste en que las propias marcas produzcan y financien contenidos y los ofrezcan a las televisiones o medios de distribución. Las jornadas estaban organizadas por Aftershare.tv, productora de Risto Mejide, y, paradójicamente, aunque no se consiguieron resultados concretos, todo el mundo coincidió en que fueron un éxito. Por primera vez alguien colocó cara a cara a marcas importantes (Telefónica, BBVA, Danone…) frente a los responsables de las cadenas y a las productoras, para que discutieran entre ellos (con la moderación de Risto) sobre sus propósitos, sus peticiones y sus reservas acerca del Branded Content.

Yo poco entiendo de estos asuntos, pero lo que me ha llegado es que a las grandes cadenas les cuesta aceptar un cambio de modelo de negocio que, de momento, les funciona bastante bien. Puede que económicamente el “branded content” parezca una buena propuesta, pero ellas creen que perderían el control sobre el producto, algo que consideran irrenunciable. Tiempo al tiempo.

Algunos de los asistentes echaron en falta la opinión de los creadores (los guionistas) y de hecho alguien me comentó la posibilidad de participar en las jornadas del año que viene como ponente. No sé si yo tendría mucho que aportar, pero desde luego me resultaría interesante debatir sobre las posibilidades reales de escribir una serie para Coca Cola, por ejemplo, y convencer a los responsables de la firma de que el resultado no debería ser un truño complaciente y blandengue.

Uno de los ejemplos de “Brand Content” que más entusiasmaron a todo el mundo, fue el caso de “Sólo se vive una vez”, un largometraje de Bollywood en el que Tourespaña decidió invertir para dar a conocer nuestro país en la india. Trata de un grupo de amigos que deciden viajar a la península en la despedida de soltero de uno de ellos. El film se ha convertido en un éxito absoluto de taquilla en su país y ha logrado llevar nuestra imagen a millones de hindús, además de recuperar, con mucho, la inversión inicial. Aquí tienen una interesante entrevista donde hablan de ello.

Hubo muchos otros eventos a los que no pude asistir y de los que no tengo  información de primera mano: el curso de Stand-up comedy, el estreno de la segunda temporada de “La República”, el coloquio surrealista sobre el humor en televisión, el estreno de “El corazón del océano”, el taller de “Museo Coconut”, el interesante espacio “Pilotos”… Casi todos ellos tendrán continuidad en la cuarta edición, que, sinceramente, me gustaría no perderme.

LA GALA

(Actualización, aquí pueden ver la gala completa, si les interesa)

El Festival de Vitoria entrega una serie de premios elegidos por un jurado compuesto únicamente por críticos de televisión. Conocí a varios de ellos y he de decir que me causaron muy buena impresión y que me pareció que tenían una mezcla ponderada entre una visión crítica de la televisión y una atracción indisimulada por un medio que, de hecho, les apasiona. Me parece un acierto de cara a un festival de televisión que la crítica tenga, también, su espacio.

Bueno, de hecho también es un festival de radio, pero ya se ha anunciado que a partir del año que viene este medio se queda fuera, fagocitado por el éxito y la atención mediática que suscita la tele, y que es más que suficiente para sustentar el festival por muchos más años.

La gala empezó tarde, como casi todo en el festival, por culpa de los paseíllos de alfombra en los que había que compensar las largas esperas de las fans. Pero, una vez empezada, todo el mundo se lo pasó muy bien. Sentido del humor, ritmo, y un magnífico presentador al que le cayeron loas de todo el mundo: Luis Larrodera. Ya podían aprender los organizadores de los Goya o de los ATV.

Luis del Olmo recogió uno de los primeros premios y se arrancó a cantar una improvisada ranchera, “Sigo siendo el rey”. A partir de ahí,  varios de los premiados y presentadores, como Matías Prats (“Te quiero vida mía”) o Josep María Mainat, animaron a imitarle, aportando bastante buen rollo y diversión a una gala que ya de por sí funcionaba bastante bien.

Ana Pastor agradeció su premio compartiéndolo con todo su equipo y asegurando que a ella nadie le dice cómo debe hacer su trabajo, y que piensa seguir haciéndolo igual pase lo que pase el 20N.

Los responsables de “La que se avecina” agradecieron el primer premio que recibían después de varios años en antena, y aprovecharon para postularse como ejemplo de que cuando las cadenas tienen paciencia con un producto, éste puede llegar a remontar y a convertirse en un éxito.

También fue el primer premio que recogió desde su estreno el equipo de “Hispania”. Hubo agradecimientos y buenas palabras para las cadenas, los actores, los equipos de rodaje… en fin, para todo el mundo… excepto para el equipo de guión de la serie, del cual, como ustedes saben, yo era responsable. Qué se le va a hacer, los guionistas ya tenemos asumido que nunca nadie se acuerda de nosotros.

Crematorio” se llevó el premio a “lo mejor del año”, en un reconocimiento merecidísimo, en mi opinión, a las intenciones y los resultados de un producto que hasta hace pocos años era inimaginable en la ficción televisiva nacional. Me enteré hace unos días que la van a emitir en La Sexta. Yo no tuve paciencia y me compré el dvd.

También hubo un justo premio para “La mitad invisible”, uno de esos programas de la 2 que casi nadie conoce, pero que destaca por su calidad, su buen humor, y su valor cultural.

Quizá con el único premio que personalmente no comparte es que le dieron a Ana Rosa Quintana (que no deja de ser una profesional con años de experiencia, pero que hace una televisión que ni me interesa, ni me gusta, ni me parece premiable). Y me dejó también algo indiferente el galardón al concurso “Atrapa un millón”, que a mí, ni fu ni fa.

EL FESTIVAL

Si en algo estuvieron de acuerdo todos los asistentes al festival, tanto profesionales como medios de comunicación, es en el magnífico trabajo realizado por la organización. En estos tiempos de crisis es admirable ver cómo los recursos se invierten inteligentemente, y cómo una buena gestión puede lograr magníficos resultados sin necesidad de grandes fastos.

Los invitados al festival fuimos mimados, en el mejor sentido del término. Un hotel excelente, servicios de transporte numerosos y eficientes y, quizá lo más llamativo, todos los días nos llevaban a comer y a cenar a restaurantes que podrían competir sin ruborizarse por una estrella Michelín. En el norte se come bien, todos lo sabemos, y en el festival de Vitoria han querido que todo el mundo se vaya con la sensación de que no hay una ciudad en el mundo donde se coma mejor. Ustedes pensarán que todo esto es puro hedonismo de mercadillo, pero detrás hay una estrategia calculada que ha logrado en pocos años, sencillamente,  que todo el mundo quiera volver. Al fin y al cabo, el éxito de un festival depende, en gran medida, de la afluencia de estrellas y profesionales del medio, y eso de momento ya lo tienen ganado.

Otro de los aspectos más llamativos de las jornadas ha sido la afluencia masiva de fans histéricas a la caza del famoso. Había visto alguna cosa parecida en festivales de cine, pero creo que nunca con tanta intensidad. Las fans (porque eran mayoritariamente chicas, para qué nos vamos a engañar), pasaban días enteros esperando, bajo la lluvia a ratos, cogiendo sitio en primera fila para poder ver de cerca de sus ídolos de la televisión, tanto en las alfombras de los estrenos de las series (“Cheers”, “Homicidios”, “El barco”) como en la entrada del hotel, donde se veía gente apostada a todas horas, incluso de madrugada. He visto ataques de nervios, lloros y gritos histéricos que, les aseguro, se quedarán grabados en mi memoria durante mucho tiempo.

Como metáfora de todo el asunto de la fama, me quedo con una frase que un colega colega monologuista y yo escuchamos cuando, a eso de las cinco de la mañana, llegábamos al hotel. Al ver acercarse un taxi, varias de las “grupis” apostadas se levantaron del suelo esperando encontrarse a algún famoso que compensara tantos sacrificios. Cuando nos vieron bajar del coche, una de ellas exclamó en alto, sin ningún ánimo de disimular su decepción: “apaga la cámara, que no es nadie”.


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