¿POR QUÉ DEBES CUIDAR DE TUS ESCENAS SI QUIERES UN BUEN GUIÓN?

23 noviembre, 2017

Por Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea

“No es nuestra intención dar a luz un texto más que repita, redunde, sintetice, o simplemente recicle, lo que ya otros muchos volúmenes especializados en la escritura de guiones para el cine se han encargado de hacer previamente.”

escenasdecine.jpg

Con estas palabras empieza “Escenas de Cine: Guión y Análisis”, libro coral firmado por hasta diez profesionales del guión. Y, tras su lectura, podemos afirmar que han conseguido su objetivo. Lejos de repetir lo que hemos leído tantas veces, estamos ante un manual que consigue explorar un terreno que, si bien podemos saber que existe, no estaba hasta ahora recogido de una manera tan clara.

En esta edición, que corre a cargo de Arkadin, los editores y coordinadores del Máster de Guión de la UPSA Miguel Ángel Huerta y Pedro Sangro se han propuesto crear un manual dirigido tanto a los estudiantes de guión como a los profesionales del mismo, combinando un tono didáctico con diversas enseñanzas prácticas que le serán útiles a cualquiera que quiera dedicarse (o que ya se dedique) a esta disciplina. Los que firmamos este artículo iniciamos nuestra andadura en el mundo del guión en dicho Máster, por lo que a título personal nos es un placer poder reseñar este libro y poder así agradecer en cierta manera todo lo que aprendimos y nos llevamos de sus aulas.

Hay varios factores que pueden hacer de este manual una opción muy interesante para dedicarle unas horas a su lectura.

En primer lugar, el objeto de análisis está alejado de lo que solemos encontrar en otros manuales, quizá más centrados en analizar el guión y todo lo que le rodea en su conjunto. “Escenas de Cine” centra su estudio en el estudio pormenorizado de la escena y todo lo que le rodea para poder así construir unidades dramáticas más complejas e interesantes.

Partiendo de la base de entender la escena como una unidad cinematográfica de espacio y tiempo, el estudio de dicho elemento en este manual permitirá a su lector ampliar las miras de su proceso creativo, reflexionando sobre la escena no solo como la unidad narrativa más pequeña, sino también como la unida poética y dramática más potente que podemos escribir. Por tanto, podríamos decir que una de las máximas pretensiones de este libro es defender a ultranza la necesidad de cuidar la escena por encima de los macroelementos de estudio del guión.

Esto es algo que también defienden los hermanos Remón (y de lo que nos han hablado mucho en las diversas entrevistas que hemos podido realizar con ellos, que las tenéis aquí, aquí y aquí). Para que el guión en su conjunto pueda tener un sentido coherente y armónico, es necesario detenerse antes en todas y cada una de las escenas para reflexionar, más allá del papel que juegan en el conjunto y la forma en la que se superponen una a la otra, sobre cómo se utilizan los elementos que entran en juego escena por escena.

Por qué nos decantamos por un espacio dramático y no por otro, cómo podemos mejorar nuestra escena buscando el broche de oro final que la haga más redonda, cómo determinar si nos conviene un monólogo o una acción visual para nuestro clímax… estas son solo algunas de las preguntas a las que probablemente el lector pueda dar respuesta tras la lectura del libro.

En segundo lugar, su estructura, que como decíamos está elaborada de una manera muy coral, enriquece la diversidad de opiniones y puntos de vista. En total, el lector puede encontrar en las páginas de este libro diez capítulos que se encargan de profundizar en aspectos diferentes de la construcción de la escena. Esta división permite que la lectura del manual sea muy práctica y sencilla, puesto que el que así lo necesite puede recurrir a la lectura exacta de lo que le haga falta para el desarrollo de su escena.

Como valor añadido, cabe destacar que el equilibrio entre los que firman dichos capítulos (todos ellos profesionales de renombre cuya trayectoria personal así lo corrobora) se ha encontrado mediante la búsqueda de la aportación desde diversas ramas. Así, los primeros capítulos están firmados por los docentes de Guión Antonio Sánchez-Escalonilla, Pedro Sangro, Miguel Ángel Huerta, Juan Medina, por el escritor Xavier Pérez (La Semilla Inmortal) y el historiador y crítico de cine José Luis Sánchez Noriega, mientras que los restantes vienen de la mano de los guionistas Carlos Molinero, Verónica Fernández, David Muñoz y la analista de guión Ana Sanz-Magallón, autora del también conocido Cuéntalo Bien.

Que no se engañe el que lea estas palabras: tanto los capítulos firmados por académicos como los firmados por guionistas buscan un acercamiento práctico que pueda aplicarse de manera inmediata tras la lectura. Así, no estamos ante un manual que simplemente reflexione sobre algunas herramientas o estrategias teóricas, sino que también encontramos cómo pueden aplicarse en la práctica dichas herramientas a través de un surtido número de ejemplos de escenas de películas de éxito y de las experiencias personales de los guionistas invitados a escribir en el manual.

Baste un rápido vistazo al contenido de los capítulos para darse cuenta de ello. El libro se inicia con “Escenas con espacio ambiguo: la localización como recurso de tensión dramática”, donde Sánchez-Escalonilla reflexiona sobre la importancia de la dimensión espacial y el lugar donde decidimos que ocurran nuestras escenas. ¿Por qué ese y no otro? ¿Qué nos aporta para nuestra historia? Pedro Sangro continúa con El Toque Lubitsch: cómo mejorar una escena, en el que analiza, a través de ejemplos reales del director, la importancia de jugar con las expectativas del espectador para que su participación en la escena sea activa. En El Suspense en las escenas de anagnórisis Xavier Pérez demuestra cómo el buen uso de ambos elementos (suspense y anagnórisis) en una escena puede permitir al guionista captar toda la atención del espectador.

Como no podían faltar ejemplos extraídos de nuestro cine, Miguel Ángel Huerta analiza en Ataúdes, umbrales y un señor llamado José Luis Rodríguez el guión y la puesta en escena de El Verdugo para reflexionar sobre los elementos que hacen que las escenas de dicho film sean tan redondas desde su inicio hasta su fin. El también profesor del Máster de la UPSA Juan Medina demuestra en Escenas resolutivas del policíaco: el clímax en un monólogo la potencia de cerrar las películas de este género con una escena que combine un final interesante a nivel dramático construido con uno de los monólogos aclaratorios que tanto usaba Agatha Christie. El cuentista Auggie Wren exhala humo y fábulas en ‘Smoke’ es el título del capítulo de Sánchez Noriega, en el cual nos habla de lo que comúnmente conocemos como escenas espejo (esas que tienen el suficiente poder como para que el espectador las recuerde años después de ver el film) y el lugar estratégico dentro del guión donde colocarlas para que puedan tener el mayor impacto posible.

El guionista Carlos Molinero es el encargado de abrir el bloque de los profesionales con “El viento en su pelo”: el guionista épico contra el guionista dramático, donde habla de la importancia de construir escenas que, sin tener una tensión dramática con un objetivo claro, permiten sin embargo establecer una conexión emocional entre el espectador y sus personajes. Le sigue Verónica Fernández, con “La del coche” y otras secuencias ineludibles en la vida de un guionista, donde, a través de su experiencia, da útiles consejos para enfrentarse a escenas dramáticas que suelen dar problemas, como son la muerte de un protagonista o la ruptura de una relación.

Acostumbrada como está a leer cientos de guiones, la analista de guión Sanz-Magallón nos habla en La escena es para el que se la lee sobre la importancia de escribir un guión que seduzca desde su primera lectura a la vez que brinda al lector varios consejos útiles para poder conseguirlo. El libro concluye con David Muñoz y su capítulo Trucos de Magia, a través del cual el guionista recalca la importancia de que el espectador se enganche a la película en los primeros minutos de su metraje y lo ilustra con ejemplos extraídos de films que han conseguido esto con éxito.

En definitiva, Escenas de Cine: Guión y Análisis es un completo manual en español donde el lector puede encontrar un buen compendio de ejemplos prácticos que de seguro le podrán solventar más de un quebradero de cabeza cuando deba enfrentarse a la construcción de una escena.


DAMA AYUDA SERIES, RUTINAS DE GENIOS Y OTROS ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

13 febrero, 2015

Por Alberto Pérez Castaños.

1. El domingo pasado tuvo lugar una mesa redonda sobre el estado del cine español en ‘El Objetivo’. En ésta, intervinieron la productora Emma Lustres, el actor Antonio de la Torre y los directores Juan Antonio Bayona y Paco León, y dijeron cosas muy, pero que muy interesantes y que se deberían empezar a tener en cuenta.

2. También es para tener en cuenta este vídeo en el que se analiza la estructura de un guión desglosándolo en cinco puntos:

3. Y, en la misma web del vídeo, si miráis un poco más abajo, podéis encontrar varios ejemplos de este desglose en unas cuantas decenas de guiones.

4. No es la primera vez que se recomiendan libros sobre cine en esta sección, pero es que hay demasiados y muy buenos. El otro día, en El País, hicieron una breve recopilación con títulos que merecen la pena.

5. Y, hablando de libros, no pasa nada si alguno se ha leído ’50 sombras de Grey’, está perdonado. Pero que le pegue un vistazo a este artículo, porque a lo mejor ha sido víctima de un engaño que no es la primera vez que se lleva a cabo.

6. Tampoco es la primera vez que un guionista es ninguneado en una gala de premios. El pasado sábado, en los Goya, sucedió con Borja Cobeaga y Diego San José, guionistas de ‘Ocho apellidos vascos’. Alberto López te cuenta en “El cine al desnudo”, su sección habitual en Cinemanía, cómo vivieron (y qué cenaron) los dos aquella noche en sus respectivas casas.

7. Charles Dickens, Kingsley Amis, Sigmund Freud, Pablo Picasso… Todos estos genios y grandes mentes creativas tenían rutinas diarias y por fin puedes ver cómo eran.

8. El pasado mes de diciembre se aprobó el Convenio colectivo aprovechando el 25º aniversario de ALMA. Para los que no fuisteis a vivir aquel momento histórico, tranquilos, que se grabó. Por cierto, si todavía no eres afiliado al sindicato ten cuidado, que durante el vídeo un montón de guionistas te dan motivos para que lo hagas:

9. Y, para terminar, buenas noticias. ¿Os acordáis de las convocatorias de desarrollo de guión de largometraje DAMA Ayuda? Pues se acaba de crear DAMA Ayuda Series, con el objetivo de hacer lo mismo pero con proyectos de series de televisión.

Buen fin de semana.


FIRMAS INVITADAS: MICHI HUERTA, PROFESOR DE GUIÓN

7 abril, 2014

por Michi Huerta.

SUPER-CINEXIN

No soy guionista. Como y ceno regularmente con algunos de la secta por motivos laborales, pues coordino el Máster de Guión de Ficción en Cine y Televisión de la UPSA. Suelo hacerlo, por cierto, en menos cantidad. Lo de cenar, digo. Parece que inventar mundos ficticios abre el apetito de forma voraz, así que ellos acumulan calorías por si se quedan encerrados en una Writers Room, como si fueran los burgueses que no son en una película surrealista de Buñuel en la que sí viven a menudo.

Yo ingiero menos alimento porque me conformo con escribir historias sobre las historias, lo cual, parece, demanda menos energías. A mí la creatividad no me da para más, así que cuento en mis aulas a los cuentistas que nos alimentaron –y alimentan– con sueños pergeñados en imaginaciones desbordantes.

Yo no soy guionista y, como mucho, me atrevo a contarme a mí mismo a través del cine y sus afluentes. Podría escribir, por ejemplo, que mi infancia se resume con un Cinexin roto, un abuelo encabronado que se peleaba con los cuernos de una Grundig y un primo con quien jugaba a indios y vaqueros. El caso es que aprendí a vivir gracias a las historias que brotaban de una pantalla. Sí, a vivir. No había fronteras entre los relatos inventados que devoraba con los ojos y sus lúdicas prolongaciones en mitad del campo o de la calle, que entonces –los ochenta– no le daba miedo a nadie.

Pronto me atrincheré junto a mis amigos en el gallinero del Coliseum, un templo cacereño que exhibía cada domingo sesiones dobles por 75 pesetas. Al poco abandoné a los colegas por una de mi clase, más bien fea, que se puso a hacer manitas conmigo en la segunda fila mientras Bud Spencer le partía la cara a un tío. De ahí me viene todo, creo.

“Todo” son varios libros, artículos, críticas y una tesis doctoral. Antes de producir tanto texto sesudo había descubierto, claro, que las películas las escribían y dirigían seres humanos tras un largo proceso. Llegué a esa conclusión durante el eslabón entre infancia y adolescencia e impelido por mi padre, que compró un vídeo Beta que acabó al lado de una planta de tela. El VHS ganó la batalla antes de que él también, cautivo y desarmado, se rindiera al empuje del CD y el DVD. En pocos años el Coliseum se murió y dejó su esqueleto fósil en el centro de la ciudad cuando abrieron unos multicines en la periferia. Hace no mucho, cerraron. Y yo ahora veo películas de Haneke en la aplicación para el iPad de Filmin mientras me niego a que mi hija salga sola a la calle.

El paso del tiempo le ha dado varios revolcones a mi existencia con el vértigo propio de un cambio de época. Somos los protagonistas inconscientes de una circunstancia histórica decisiva, apresurada e ingobernable cual nave pilotada por un mono ebrio. Algo, sin embargo, permanece inmutable: seguimos necesitando las historias, quizás más que nunca.

Desde que un pintor de Altamira jugara a ser Spielberg en las paredes de su caverna hasta hoy siempre hemos necesitado a esos raros de la tribu que narran lo que somos porque tienen un don del que carecemos los demás. De no existir ellos, seguramente nos habríamos extinguido ya. Así que, guionistas en horas bajas y altas, motivados y depres, veteranos y noveles: sabed que nos hacéis mucha falta.

Nos alimentáis con vuestro talento y, de paso, añadís algo de sentido al caos de la existencia. La narrativa probablemente consista en eso, en poner un cierto orden por vía emocional. Yo, por mi parte, me conformo con fijar en la memoria de bloguionistas –y en la de este ebook– mi biografía de espectador y cronista de quienes contáis las historias de seres ficticios que no son sino todos nosotros.

 

Captura de pantalla 2014-04-07 a las 13.56.12

Libro de cine para regalar es un ebook escrito por Michi Huerta y prologado por Rodrigo Cortés. Actualmente está disponible en Amazon y Google Play. Entre todos los autores de comentarios de esta entrada se sorteará un ejemplar digital del libro (no olvidéis dejar un email de contacto).


A %d blogueros les gusta esto: