ENTREVISTA A ÁLEX MONTOYA, DIRECTOR DE “LUCAS”

20 enero, 2014

Por Alberto Pérez Castaños

Fotos de Sofía López y Jon D. Domínguez

Álex Montoya es uno de los cortometrajistas más importantes de España. En su filmografía figuran obras multipremiadas como “Cómo conocí a tu padre”, “Marina” o “Maquillaje”. Con su último trabajo, “Lucas”, ha logrado la nominación al Goya al Mejor cortometraje de ficción. Se puede disfrutar de “Lucas” y de otros trabajos del director aquí: http://vimeo.com/alexmontoyamelia

alex bloguionistas

Álex, antes de empezar, enhorabuena por la nominación. Recuerdo estar viendo la lectura de los nominados y cuando llegaron a tu categoría leyeron tu nombre el último. ¿Te has recuperado ya de ese momentazo de tensión?

El año pasado también era candidato con el corto “Maquillaje” y me tragué la lectura solo. Creía que no me iba a afectar, pero verlo de esa manera, en directo, sin ninguna pista de nada, es realmente estresante, así que esta vez me busqué a alguien para verlo conmigo.

Lo malo es que a esa hora la gente seria trabaja, así que sólo logré liar para la ocasión a un amigo, Pablo Llorens, que tiene dos Goyas por cortos de stop motion. Pablo trajo uno de sus cabezones para darme suerte y yo lo acariciaba mientras miraba fijamente a Clara Lago leer los nominados. Tardó en salir y lo pasé un poco mal la verdad, ya me veía que se iba a repetir lo del año anterior. Y es un rollo, porque tienes que explicar a todo el mundo que una cosa es ser candidato y otra nominado y que hay mucha competencia y esas cosas. Por suerte este año me lo ahorro.

La nominación es el premio más importante que ha recibido el corto, pero hay que recordar que “Lucas” ha tenido un buen recorrido por festivales, incluso fue Short of the Week y Staff Pick en Vimeo…

“Lucas” es un corto de casi media hora, su duración le cierra la puerta de muchos certámenes. Por suerte, los festivales grandes suelen aceptar trabajos de esa duración y ahí ha funcionado bien. Se estrenó en Seminci y tiene premios en Málaga, Medina del Campo, Cinema Jove, Cortogenia…

Además, por llevarme un poco la contraria a mí mismo y a mi estrategia del año pasado, decidí colgar el corto en Vimeo a mediados de diciembre. La experiencia no ha podido ser mejor. Fue rápidamente escogido por el equipo de Vimeo dentro de sus Vimeo Staff Picks, que igual no es muy conocido para el público en general, pero que tiene una repercusión bastante importante en el mundillo anglosajón, y al poco fue también resaltado por Short of the Week, acompañado de un artículo muy perspicaz de Rob Munday. El resultado es un feedback estupendo y 45.000 vistas en un mes.

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El caso de “Lucas” es particular: es una historia –escrita a cuatro manos con Sergio Barrejón– originalmente pensada como un largometraje y, al final, el primer acto se termina convirtiendo en corto. El resultado ha sido estupendo, ¿por qué crees ha funcionando tan bien como historia corta?

“Lucas” nace, como dices, de un proyecto de largo. Cuando arrancamos a preproducir el corto ya existía el guión de largo en una primera versión e incluso teníamos la idea loca de aprovechar físicamente el corto como primer tercio del largo.

No es una estrategia inédita: Carlos Therón intentó algo parecido con “Impávido”. Creo que su proceso fue muy parecido al nuestro. Como él, a medida que nos acercábamos a rodar el corto, el guión del largo iba evolucionando por su parte, cambiando los hechos e incluso el tono de ese primer tercio.

Por otra parte Javier Butler, el debutante que interpreta a Lucas, era ya era un poco mayor para el personaje cuando rodamos el corto. Además crecía a ojos vista, casi día a día, imposibilitando que lográramos financiación a tiempo para rodar el resto.

Al final decidimos montar el mejor corto posible, eliminando todo lo que no perteneciera a él, y cruzamos los dedos para que nos sirviera como tarjeta de presentación para el proyecto de largo. Este extremo se ha visto cumplido un poco con esta nominación.

Hace unas semanas monté un nuevo trailer del corto: inconscientemente me salió mucho más cercano al tono que tiene ahora el guión del largo. Lo podéis ver aquí: http://vimeo.com/80381039

“Lucas”, con 28 minutos de duración, es, probablemente, el más largo de todos los cortometrajes nominados al Goya de esta edición. Además, el corto cuenta con una producción importante: numerosas localizaciones, gran elenco de actores jóvenes promesas y adultos consagrados, exteriores nocturnos, rodaje en discotecas, con vehículos… ¿Consideras que es tu trabajo más completo y complejo hasta la fecha?

“Lucas” dura 28 minutos a 25 imágenes por segundo y un segundo menos de 30 minutos a 24. Quiero decir que apuré todo lo posible el tiempo disponible antes de cerrarme las puertas de casi todos los festivales del mundo.

En ese sentido creo que me ha servido para hacerme una buena idea de lo que es rodar un largometraje. Cuanto mas larga es la pieza, el trabajo que exige crece exponencialmente. No sé muy bien por qué es, pero no es el doble de duro hacer un corto de 20 minutos que uno de 10, es muchísimo más duro. Las opciones se multiplican y con ellas las decisiones a tomar y, sobre todo, las concesiones.

Ahora mismo me parece un milagro rodar un largometraje redondo y tengo mucho más respeto por los directores que lo logran. Que Amenábar, por ejemplo, coescribiera y dirigiera una peli tan fantástica como “Tésis” con 24 años me revienta la cabeza.

También es verdad que, como voy un poco por libre, tiendo a comerme yo gran parte de la búsqueda de financiación, de la producción y casi toda la pospo. En ese sentido, quiero empezar a delegar y a dedicarme exclusivamente a lo mío. Así que si hay productores leyendo esto, ya saben.

El corto narra cómo Álvaro (Luis Callejo) le hace grooming a Lucas (Javier Butler), un menor de edad; es decir, se acerca amistosamente a él para lograr satisfacer sus necesidades pedófilas por Internet. ¿De dónde nace una historia tan oscura?

La idea era llevar el concepto de “Catfish” un poco más lejos. Con todas las herramientas que existen ya para buscar la procedencia de una imagen concreta, se hace mucho más difícil hacerse pasar por otro en las redes sociales.

Me puse en la piel de Álvaro y se me ocurrió que lo mejor sería contratar a un chaval atractivo, alguien que no tuviese Tuenti, ni Facebook ni nada, para hacerle las fotos necesarias, para crear la ilusión perfecta.

Pero en el corto no pretendo tanto hablar de la pederastia como de un pederasta. El tema es tan extenso, abarca un espectro tan amplio, que no me interesan sus extremos, poblados de verdaderos monstruos. Me interesa mucho más hablar de Álvaro, de alguien que está bordeando la normalidad, que tiene una inclinación, pero que a la vez trata de no deslizarse por ella, de no caer.

Lucas, por su parte, tampoco es exactamente una víctima. Es un chaval que decide hacer la vista gorda sobre los aspectos más escabrosos de su trato con tal de lograr dinero y aceptación social. Es una especie de actualización de ‘Lolita’, una de las pocas obras que trata este tema sin demasiados maniqueísmos.

¿Cómo fue el trabajo de documentación de un tema tan perverso y desagradable?

Bueno, he leído artículos de prensa, he visto películas (recomiendo la sorprendente “Trust” de David Schwimmer, el Ross de “Friends”), pero sobre todo he mirado a mi alrededor, he recordado cosas que veía de joven y que no me he parado a interpretar hasta más tarde, de gente muy concreta que conocía bien.

Porque al final escribir es una forma de psicología, de tratar de desbrozar el comportamiento humano, de ponerse en el lugar del otro y de mirar hacia dentro: es la mejor forma de documentación.

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Eres un director multigénero, pero algunos de tus cortos más reconocidos, como por ejemplo “Cómo conocí a tu padre”, son comedias, ¿qué te llevó a contar un relato turbio como es “Lucas”? Y, habiendo tocado todos los palos, ¿te encuentras más cómodo escribiendo o dirigiendo algún género en concreto?

Estoy un poco dividido, porque lo que más me gusta es el thriller, pero es posible que me salga más natural la comedia. En todo caso sería siempre una comedia de tono realista, con mucho hincapié en los personajes. Mi anterior proyecto de largo, que se quedó con la financiación a medias, era una comedia de boda titulada “No os caséis”. Lo primero que ponía en la memoria de dirección era que la quería dirigir como ‘La boda de Rachel’ lo que volvía un poco locos a mis coproductores.

Además, el corto retrata los problemas y conflictos de los adolescentes actuales, ¿qué tal dirigiendo a actores tan jóvenes?

Estoy feliz con los chavales. Son todos de Valencia y no habían hecho prácticamente nada en audiovisual. Curiosamente vienen la mayoría de dos escuelas muy diferentes. Unos de Escuela 2, que son bastante alternativos y hacen mucho hincapié en la enseñanza de las artes y los otros del Colegio Alemán, más clásico y académicamente muy exigente.

Lo cierto es que a la hora de trabajar no noté mucha diferencia: todos eran aplicados, trabajadores y muy entusiastas, escuchaban muy atentamente. El mérito es todo suyo, especialmente de Javier, que tiene un talento innato muy grande.

Sin embargo me he quedado con ganas de más, creo que podría haberlo hecho mejor. Les he tratado como actores con experiencia, suponiendo que iban a prepararse muchas cosas por su cuenta y, luego, en rodaje, he tenido que ser muy restrictivo, que imponer mucho mi idea, porque se nos tiraba el tiempo encima.

Si hago el largo, trataré de ensayar más con los chavales para que puedan aportar e internalizar las escenas para así poder luego darles más libertad en el rodaje.

He observado que en otros cortos tuyos como “Marina” y “Abimbowe” también se trata el tema de la suplantación de identidad y el fingimiento. ¿Por qué esa tendencia a tratar estos asuntos? 

Bien visto, aunque si nos ponemos finos, el fingimiento es uno de los principales motores dramáticos. El subtexto es una forma de fingimiento y el espectador disfruta enormemente percibiendo esa discrepancia entre lo que que se dice y lo que se piensa o se hace.

Poder conocer lo que está pensando una persona, de entender las claves de su comportamiento, es uno de los grandes placeres del cine, que no tenemos casi nunca en la vida real.

Llevado más lejos, con estrategias de engaño que van complicándose progresivamente, es una de las armas más recurrentes de la comedia. Así a bote pronto diría que está en la base de la mayoría de situaciones cómicas.

Con los buenos resultados del corto, la nominación ya como una realidad y a la espera de ver si “Lucas” se lleva el galardón, ¿la versión largometraje está más cerca de producirse?

Algo hay, pero vamos a esperar a ver si se confirma.

Desde luego, si con ese final lo que pretendías era dejar con ganas de ver cómo continúa la historia, lo has conseguido…

¡Pues no hemos incluido el giro que da paso al segundo acto de la peli! Es algo que discutí bastante con Sergio Barrejón. A mí me parecía anticlimático, pero él quería incluir, aunque fuera en créditos, una pequeña escena que nos contase lo que pasa a continuación, y es que la chica de Skype desaparece y la policía encuentra su ordenador lleno de fotos de Lucas, lo que les lanza sobre su pista. ¡Encuentran incluso la conversación de Skype grabada!

 

Ficha de Álex Montoya en imdb.com


#STOP, UN GUIÓN DE CORTOMETRAJE

27 septiembre, 2012

por Sergio Barrejón.

Foto: Natxo López

El próximo 28 de Octubre estreno el último corto que he dirigido. Lo escribí para combatir el vértigo. Supongo que, en cierto modo, mucho lo que escribo trata de ser una medicina contra algún vértigo. En este caso era el vértigo de haberme quedado sin nada que hacer.

A finales de Febrero pasado, los escaletistas de Amar en Tiempos Revueltos rematamos la última semana de la 7ª Temporada. Y empezamos unas vacaciones que podían ser muy largas o incluso definitivas, habida cuenta de que TVE seguía sin Presidente, y por tanto sin capacidad de renovar ni cancelar la serie.

La última reunión fue en Valencia, y en el tren de vuelta a Madrid empecé a agobiarme con la idea de pasar varios meses sin trabajo. No sólo por el dinero, que también. Sino sobre todo porque era la primera vez en varios años que nadie me iba a obligar a escribir. ¿Sabría adaptarme a vivir sin el acicate de una fecha de entrega? ¿Dejaría montones de guiones a medias, para acabar convirtiéndome en productor a tiempo completo? O peor, ¿en analista a tiempo completo?

Decidí demostrarme a mí mismo que no aquello no iba a ocurrir. Decidí empezar un guión en ese mismo momento. Saqué el portátil, abrí la carpeta “Ideas locas” y elegí una historia que se me había ocurrido tiempo atrás, leyendo este artículo. Para cuando el tren llegó a Madrid, ya había escrito entero el guión de un corto.

Tenía claro un título, cosa que ayuda mucho, muchísimo más de lo que puede parecer: Se llamaría “STOP”. Y tenía decididas varias cosas: quería que fuese muy corto, quería que fuese mudo, y no quería que tuviese trama. Quería hacer una historia de ficción que pareciera un documental. Porque la historia es inventada, pero las circunstancias que la rodean son dolorosamente ciertas.

Foto: Natxo López

Y una cosa más: tenía que poder hacerlo con mis ahorros. No quería pedir subvenciones, no quería rellenar formularios ni esperar al fallo de ningún jurado. Acababa de producir así En Plan Romántico, el último corto de Peris Romano, y así quería hacer éste. Me estaba rodando encima, que suele decirse.

Desde hace doce o catorce años, lo primero que hago al terminar un guión es enviárselo a dos de las personas cuyo criterio valoro más en el mundo cuando se trata de guión: Nacho Vigalondo y Borja Cobeaga. Esta vez me salté ese paso. Por primera vez en mi vida, no quería opiniones ni críticas. Me seducía la idea de producirlo con la misma celeridad con la que lo escribí. Sin reescribir. Apenas hubo cambios entre la primera versión y el guión de rodaje, y sólo fueron ajustes mínimos de cara a facilitar la producción.

Todos… menos uno, que introduje por sugerencia de Caros Morelli, la otra persona cuyo criterio valoro más en el mundo cuando se trata de guión. Él me convenció de que la historia no se iba a entender si no la contextualizaba un poco. Me sugirió que introdujese un rótulo al arranque explicando la situación de las redadas racistas, en qué consisten y cómo funcionan.

La sugerencia de Morelli me resultaba realmente incómoda, porque por un lado sabía que era muy certera… y por otro lado me empujaba a usar un recurso viejo y gastado, que aportaría un convencionalismo y una rigidez que no cuadraban con el tipo de corto que quería hacer. Y sin embargo… era necesario hacerlo. Pero no quería. Pero era necesario.

Y entonces me acordé de esto.

Mi memoria me había traicionado: no fue al leer el artículo cuando se me ocurrió hacer el corto. El corto se me ocurrió algunos meses después, cuando descubrí el twitter de alertas contra redadas @BrigadasDDHH. Por eso el corto comienza con tres personas chequeando constantemente sus teléfonos. Son tres personas anónimas levantándose y preparándose para salir de casa. No sabemos nada de ellas, salvo que están pendientes de Twitter desde el momento en que abren los ojos.

Ésa era la solución. ¿Qué mejor manera de introducir información que visualizar los tweets en pantalla? Y el guión se prestaba a ello. Tardé menos de cinco minutos en hacer el ajuste. Y hacerlo, además, me dio una idea que creo que va a ser lo más llamativo del corto: decidí llevar el asunto un paso más allá y realizar un truco visual que solucionase por completo el problema del “pegote”. Para ello, necesitaría la colaboración de Alejandro Pérez, la persona cuyo criterio más valoro en este mundo cuando se trata de postproducción. Los tweets, decidí, no serían simples textos sobreimpresionados. Tenían que ser objetos, cosas que están ahí con los personajes. Elementos corpóreos, con un peso y un volumen. Twitter, literalmente, formaría parte de la vida de estas personas.

Además, aquello introduciría un curioso paralelismo con En Plan Romántico: si el corto de Peris se contaba a través de Skype, el mío se contaría a través de Twitter.

Cartel: Jorge Espejo.

En estos momentos, Alejandro está completando la postproducción del corto, que después de la irrupción de Twitter pasó a llamarse “#STOP”. Si todo sale como está previsto (han sido más de seis semanas de postproducción), en poco más de dos semanas estará terminado y volcando a DCP. Y con este corto, haré triplete de estrenos en Octubre. Porque unos días antes del estreno de #STOP, En Plan Romántico se presentará en competición oficial en la Seminci. Y también en Seminci, compitiendo en la sección La Noche del Corto Español, estará Lucas, el corto que escribí con Álex Montoya (una de las personas cuyo criterio valoro más en el mundo cuando se trata de realización).

Después de trabajar en estos tres cortometrajes seguidos, tengo la sensación de haber recibido mucho más de lo que he aportado. He aprendido una barbaridad de la gente con la que he trabajado, y tengo unas ganas enormes no sólo de enseñar los cortos, sino de compartir todo ese aprendizaje. Por eso siento que es una suerte tener la oportunidad de impartir, dos semanas después del estreno de #STOP, un taller de cortometraje en el Máster de Guión de Salamanca, que arranca hoy. Serán tres jornadas donde intentaré que los alumnos del máster creen un corto desde cero. A ser posible, un corto muy corto, y que puedan hacer con sus ahorros. Sin pedir subvenciones, rellenar formularios ni esperar el fallo de ningún jurado.

Y les pediré que empiecen por tener un título.

 


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