EFÍMERAS, LA ESENCIA DEL TEATRO

23 mayo, 2019

Cincuenta propuestas teatrales que van desde lo textual a lo gestual pasando por la creación musical y lo multidisciplinar se reparten por casi veinte salas de la capital para conformar la VI Muestra de Creación Escénica Surge Madrid 2019, que comenzó el 8 de mayo y terminará el 2 de junio.

En la Sala AZarte estuvo Efímeras (una plácida vida tranquila), de José Manuel Carrasco, los días 17, 18 y 19 de mayo.

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Según Aristóteles, “las efímeras son animales sin sangre y muchos pies que vuelan o andan” pero que son conocidas, sobre todo por la duración de su existencia. Un insecto cuyo ciclo vital es de 24 horas y cuya peculiaridad (si se puede considerar peculiaridad a lo efímero de su existencia) nos inspira a hablar sobre la fugacidad de la VIDA con humor, descaro, gotas de ternura y mucha neurosis.

Una sala pequeña. Un escenario modesto de paredes negras y desnudas, luces blancas,  cuatro sillas viejas, dos puertas simétricas en la pared del fondo. De una de ellas sale Pilar Bergés y de la otra Aitor Merino. Rompen la cuarta pared con el desparpajo de quienes saludan a los colegas que vienen a ver un ensayo para dar feedback. Sin música, sin apagón previo, sin telón. El público llega, se sienta, conversa, y cuando da la hora y empieza a callarse, salen la actriz y el actor y con esa misma guasa con la que nos dan las buenas tardes empiezan a jugar y a actuar -qué bien los anglosajones usando ‘play’ para referirse a ambas cosas- y, con la excusa de hablar de esos bichitos que son las efímeras, a reflexionar sobre la brevedad de la vida de las personas y contarnos la historia de sus personajes, María y Miguel.

María es actriz y Miguel es profesor de literatura en un instituto. Se conocen en una fiesta. Empiezan a salir y durante un tiempo les va bien. Yo aquí podría compartir algo más de la trama porque pasan más cosas, pero como a mí me gusta ir al teatro sabiendo lo menos posible del espectáculo que voy a ver, prefiero no decir nada más.

Diré, eso sí, que el autor y director José Manuel Carrasco (El Diario de Carlota, Haloperidol) ha conseguido crear dos personajes extraordinariamente reales. Es emocionante ver algo así en el teatro. María y Miguel dejan de ser personajes desde el minuto uno para convertirse en amigos tuyos; en personas que viven, sienten, sufren, se ríen, disfrutan, conversan… ¡Ay, las conversaciones! Hablan de todo: del amor, el desamor, el miedo, la muerte, el sexo, los sueños… A juzgar por las sonrisas constantes de los asistentes y las carcajadas frecuentes, al público le resultaba familiar lo que estaba viendo y se reconocía sin problemas en los personajes y sus contradicciones. El autor explora sin miedo esos rinconcitos del alma, esas inseguridades, esas comeduras de tarro, ese miedo a no ser nosotros al 100% y a que nos descubran como impostores en el amor, esos arrepentimientos que todos llevamos dentro y solo con quien más queremos -y no siempre- nos atrevemos a mostrar. 

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José Manuel Carrasco, autor y director

María tiene una labia y una actitud ante la vida que hace que se meta al público en el bolsillo y sigamos la historia desde su punto de vista -al menos quien aquí escribe-. Miguel es más tímido, más inexperto, se deja llevar por la fuerza arrolladora y la determinación de María y despierta una simpatía instantánea.

Decía que es emocionante ver algo así en el teatro porque estos personajes tan auténticos nacen sobre el papel tras largas horas de trabajo en solitario por parte del autor, pero crecen y ven la luz en los ensayos cuando ese autor se convierte en director y se encuentra con dos seres generosos y frágiles -como son los buenos actores- que se dejan vaciar y llenar de nuevo siguiendo sus indicaciones. Pilar Bergés como María es una cosa impresionante. Bergés es ya un mito del off madrileño, es realeza del mundo de la interpretación para quienes frecuentamos las salas pequeñas. Pero es que aquí está mejor que nunca. Ignoro si José Manuel escribió el texto pensando en ella pero apostaría mi dinero a que sí, porque es imposible saber dónde acaba Pilar y dónde empieza María -también desde dirección se ha marcado que así sea, indicándole cuándo romper la cuarta pared ocasionalmente con una sensibilidad y un timing bárbaros-. Pilar/María hipnotiza con la rapidez de sus respuestas, engancha con las miradas cómplices al público y emociona con la fragilidad de sus enfados, lanzando el texto con autenticidad y naturalidad -tremendo el monólogo de “El Coloso en Llamas”-.

Su pareja de juego, Aitor/Miguel no se queda atrás. Hacía tiempo que yo no veía nada suyo y oye, qué bien. Su retrato del profesor tímido y responsable es verosímil y acertado. Aitor demuestra su amplia experiencia y hace un gran trabajo con el cuerpo y la gestualidad. Su temple y serenidad son el complemento perfecto para el personaje de María y es una auténtica gozada verles juntos, dándose la réplica tan bien dirigidos los dos. 

Los personajes tienen éxito y generan empatía porque están llenos de contradicciones. Miguel, por ejemplo, es un hombre heterosexual que en un momento de la función cuenta que tuvo una experiencia sexual con otro hombre mientras estudiaba en la Universidad. Nada es blanco o negro en Efímeras: todo es gris, como la vida en el mundo real. Ellos, su historia, lo que les pasa, nada es nunca del todo bueno o del todo malo. Esto no es una comedia, pero hay risas. No es un drama, pero hay lágrimas. No es una historia romántica, pero hay amor. 

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Aitor Merino y Pilar Bergés, actor y actriz

Yo a ratos estaba convencido de que el mensaje era “vive al máximo, aprovecha cada momento porque nuestra vida es efímera también”, luego pensaba “busca el amor verdadero, no te conformes nunca con quien no sea la persona adecuada”, después “cuidado con el piso 81, Carlitos, que todos tenemos uno”… Pues no, señores. Como dice María, vale ya de ir al teatro buscando un mensaje, qué pereza por Dios, “venir al teatro esperando encontrar una respuesta”. Y sin embargo, salí de ver Efímeras con la sensación de haber aprendido, sentido y reflexionado. Con muchas preguntas nuevas, sí, pero también con respuestas y con las cosas un poquito más claras. 

Esta función -que sinceramente espero que anuncie muy pronto más fechas en cartel- demuestra que lo primordial en el teatro es un buen texto, una buena dirección y unos buenos actores y actrices. Es una pieza que ha sido desnudada de todo efecto de luz, escenografía y música -la única que suena proviene de un móvil-; una pieza conscientemente reducida a lo esencial -por esencial me refiero por un lado a “imprescindible” y por otro a “conjunto de características permanentes e invariables que determinan una cosa, en este caso el teatro”- que encuentra en la sencillez y la ausencia de artilugios su verdadera fuerza. El contenido del texto es tan sólido y está tan bien interpretado y dirigido que al final lo de menos es la peripecia y la función se convierte así en una ficción casi invulnerable a los spoilers porque su valor no depende en absoluto del “¿qué pasará? ¿Cómo acabará todo?” Y eso, en estos tiempos de tronos de hierro y grandes batallas con dragones -de los que también soy fan, ojo, una cosa no quita la otra- es algo refrescante y hermoso. Resulta gratificante comprobar cómo las pequeñas historias, todavía a día de hoy, siguen siendo las más grandes. 

En cualquier caso, lo más importante de todo lo dice Pilar Bergés -o María, yo ya no sé- mirando al público, tras una breve pausa, con una entonación adorablemente cómplice justo antes de terminar: “qué bien se está en el teatro”.

Cuánta razón. 


ANDREA PIXELADA: CAMBIAR LA FICCIÓN PARA CAMBIAR EL MUNDO

26 abril, 2019

por Carlos Crespo

El Pavón Teatro Kamikaze de Madrid, la Sala Beckett de Barcelona y el Teatro Principal de Palma coproducen este texto de Cristina Clemente dirigido por Marianella Morena e interpretado por Roser Vilajosana, Àsun Planas, Borja Espinosa y Mima Riera.

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Andrea es joven, dinámica, nerviosa, habla deprisa y con mucha energía, sus gestos son enormes y exagerados, a menudo señala en el aire cosas que no están ahí, está muy arriba todo el rato. Claro, es que Andrea no se está dirigiendo a nosotros directamente, sino a través de la cámara de su ordenador. Una vez editados los vídeos, sus pausas aparentemente vacías quedarán llenas de contenido, sus ademanes histriónicos y su repertorio de inflexiones buenrolleras adquirirán un sentido. Andrea tiene 18 años y es una booktuber con 300.000 seguidores en el canal en el que habla de libros y en el que recomienda especialmente “My friend Carol”, la novela de su admirada escritora Anne Jeremy.

Este es el punto de partida -con el momento youtubero puesto en pie de manera muy acertada- de “Andrea Pixelada”, que se estrenó ayer en Madrid en el Pavón Teatro Kamikaze tras su paso por la Sala Beckett de Barcelona.

Cuando apaga el ordenador, Andrea da clases de literatura y escritura creativa a adultos que vienen a su casa, donde vive con su madre y cuida de su hermana con diversidad funcional. La novedad en la clase de hoy se produce cuando una de sus alumnas le anuncia que ha ganado un premio de novela. En principio, eso debería ser motivo de alegría para todo maestro, pero Andrea ha leído la novela en cuestión y no le ha gustado; de hecho, sus sentimientos hacia el manuscrito de su alumna son tan fuertes que decide cambiar el contenido de la clase para discutir en grupo sobre la novela y sus fallos. A partir de este punto, los actores abren una dimensión de ficción nueva escenificando varios de los capítulos del texto para dar vida a la familia protagonista, que no tarda en parecerse sospechosamente a la familia real de Andrea.

“Andrea Pixelada” es una historia construida sobre muchas capas superpuestas de realidad y ficción. Más que superpuestas, entrelazadas. Aquí la ficción y la realidad no son universos separados, sino que se retroalimentan, se influyen mutuamente la una a la otra en todo momento, se mezclan. Primero conocemos a la Andrea que graba un vídeo para su canal; luego pasamos de la ficción de la web a la supuesta realidad de su vida y descubrimos a una Andrea muy parecida pero algo diferente: es la Andrea que ella quiere ser delante de los alumnos; más tarde, aparecerá la Andrea de la novela ganadora del premio; luego la Andrea incapaz de aceptar la nueva relación de su madre contradiciendo así sus propios consejos literarios y vitales…

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En cada una de esas capas de ficción, los demás personajes, igual que ella, también mienten, incorporan ficciones a su realidad fingiendo ser quienes no son -¿no lo hacemos todos, dependiendo del momento y el lugar, construyendo diferentes personajes para adaptarnos a diferentes situaciones?- y maquillan su vida para que parezca que es lo que les gustaría que fuera.  Precisamente, en estas contradicciones es donde los personajes de esta función encuentran su verdadera fuerza narrativa y se hacen más interesantes. La autora, Cristina Clemente, les hace enfrentarse a situaciones inesperadas que les obligan a despojarse de sus disfraces y sus mentiras, en especial a Andrea, quien se ve obligada a descubrir bruscamente si es capaz de afrontar con coherencia sus conflictos propios.

Un texto inteligente que nace de una premisa original y tira del hilo con sabiduría para enredarnos en un mundo desconocido y confuso pero al mismo tiempo familiar; a ratos un drama desconcertante y a ratos una comedia pasadísima que tiene hasta un deje policiaco -el desternillante momentazo casi al final en que la alumna revela un importante secreto-. Todo eso es “Andrea Pixelada”. El texto la verdadera estrella de la función, aunque uno termina echando de menos saber más de los personajes, conocer mejor sus antecedentes y su evolución, así como un desarrollo más completo de algunas cuestiones planteadas al comienzo.

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Cristina Clemente, la autora

Cristina Clemente, además, es coautora del guión de la película “Eva” y el año pasado se proclamó ganadora del VIII Torneo de Dramaturgia Catalana de Temporada Alta. 

Los niños aprenden las normas de nuestro mundo gracias a los cuentos, se dice en un momento de la función. La ficción educa. La ficción construye y modifica. La ficción nos afecta en nuestra forma de ver el mundo. Si cambiamos la ficción, podemos cambiar el mundo. Y a medida que cambia el mundo, cambia también la ficción. Pero, ¿no es la ficción el reflejo de la realidad que nos rodea? ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?

“Andrea Pixelada” estará en el Pavón Teatro Kamikaze hasta el domingo 12 de mayo.


FIRMAS INVITADAS: 400 GUIONISTAS, 3 DÍAS Y 2 NOCHES

20 octubre, 2011

Juanjo Moscardó se estrena como firma invitada en Bloguionistas para hablarnos del II Encuentro de Guionistas que se celebrará del 4 al 6 de noviembre en Madrid. Moscardó es guionista de series para la televisión valenciana, y en cine su próximo guión lo producirá Fernando Colomo. Además, es presidente de EDAV, la asociación de guionistas de la Comunidad Valenciana, y miembro de la Junta Directiva de FAGA (Foro de Asociaciones de Guionistas Audiovisuales), que convoca el Encuentro junto al sindicato ALMA.

Después del éxito de la primera edición del Encuentro en Valencia, que podéis consultar aquí (noticias aparecidas en los medios), aquí (crónica de Pianista en un Burdel) o aquí (Informe de AbcGuionistas con entrevistas a algunos ponentes), las asociaciones y sindicatos de guionistas hemos hecho una apuesta fuerte para esta II edición. Podéis consultar todo lo relacionado con el programa, los ponentes, descuentos, etc… en el BLOG del II Encuentro donde está toda la información. Yo quería aprovechar para comentaros lo que no pone en el blog y que creo que os puede interesar.

Sesión inaugural I Encuentro de Guionistas (3 de octubre 2010,Valencia)

¿Por qué asistir al II Encuentro de guionistas? El otro día Chon González, un compañero guionista que escribe en Guionistas VLC me tuiteó: “Convénceme para ir al encuentro”. Lo primero que pensé fue: “Qué fuerte tu rollo, que estuviste en el primer encuentro como ponente, cabronazo. ¡Si te lo tengo que explicar a ti…! Como era a través de Twitter sólo le dije: “400 guionistas, 3 días, 2 noches, y mucha tela que cortar”. Le convencí. Y si a él le hacía falta el empujoncito para decidirse, pues a los guionistas que no vinieron creo que conviene que les explique un poco más.

Lo de la tela que cortar es una chorrada para rellenar, pero creo que ilustra de forma correcta lo intensa que será la experiencia.

400 guionistas, pensadlo bien. ¡Juntarnos 400 guionistas! En Valencia hicimos lleno, pero el aforo era de 200 personas y algunos no se pudieron inscribir por falta de plaza… Este año esperamos que no ocurra eso, pero si ocurre será que hemos vuelto a hacer pleno y será una muy buena noticia para el colectivo, que demostrará estar más unido de lo que muchos creen y desean. El año pasado hubo mucho feeling entre todos los que asistieron y de verdad que fueron unas jornadas de las que guardamos un recuerdo entrañable. (Noño, sí; pero es la verdad.)

Muchos de los 200 asistentes al I Encuentro

3 DÍAS de ponencias a cargo de guionistas y profesionales impresionantes (ver el programa), y de debates abiertos a todos los participantes. Muchos de los que estarán como asistentes podrían estar como ponentes, así que se les da a los debates la misma importancia que a las ponencias. El año pasado, por ejemplo, Alberto Macías (coordinador de guiones de la serie Cuéntame) estaba como oyente y este año será ponente. Algunos de los ponentes de este año serán Jorge Guerricaechevarria (Celda 2011, La Comunidad), Oriol Capel (Los quien, Aída), Tatiana Rodríguez (Aguila Roja, 2055), el bloguionista Natxo López (Hispania, Gran Reserva), Paco Cabezas (Carne de neón, Spanish movie), Ana Sanz Magallón (story editor de Bajo las estrellas, El truco del manco), Joaquín Oristrell (Dieta mediterránea, Inconscientes)… y muchos más.

Los guionistas y productores ejecutivos: Ramón Campos (Bambú producciones), Iván Escobar (El barco), Lluís Arcarazo (Salvador) en una de las mesas del Primer Encuentro.

2 NOCHES para la asimilación de conocimientos y terminar de atar cabos de las ponencias… O bien, una buena excusa para tomarse una copa juntos y conocerse mejor. Se comenta que fueron muy divertidas las noches del I Encuentro (yo organizaba, así que estaba demasiado estresado y me fui a desmayarme en la cama), así que si algún asistente las quiere comentar lo hará mejor que yo. Si llega el presupuesto (insisto: SI LLEGA) también incluiremos una copa en un pub por la noche donde invitaremos a otros profesionales del audiovisual: directores, actores, productores,… Además, se hará una gincana para estrechar lazos con los productores… ¡Que no! Es broma, mejor invitarles a un gintonic y así quedamos como señores.

Resaltar también que el precio de la inscripción (50€ para asociados, 100€ para no asociados) incluye la comida tanto del viernes como del sábado. Se hará un cóctel de pie en el mismo sitio donde se celebra el Encuentro a fin de potenciar espacios para que los asistentes y participantes se puedan relacionar. Unos MEETING POINTS en toda regla para practicar el NETWORKING, o como se diga… Otra oportunidad para entablar relaciones profesionales será el COFFE BREAK del sábado a media mañana. Y me dejo ya de anglicismos…

Todas estas actividades intentarán cumplir con dos de los principales objetivos que tienen las asociaciones y sindicatos de guionistas: poner en contacto a los profesionales del guión, y dar visibilidad al guionista y a su obra.

Antes de despedirme quería animaros a participar en el FORO sobre los temas que se tratarán en el II encuentro, y también donde se pueden continuar los debates que surgieron en el Primero.

Y recordaros lo que decía Chico Santamano en su genial post sobre la suerte… o estar. Creo que en este caso, es una suerte el esfuerzo que se ha hecho desde las asociaciones de guionistas para que vosotros podáis estar. Y recordad que estar sólo depende de vosotros, nosotros no podemos hacer más.

¡Saludos y suerte a todos!

PD: ¿Alguna sugerencia para la gincana con los productores?


CONSULTORIO: VENDER GUIONES EN EL EXTRANJERO

7 junio, 2011

por Sergio Barrejón.

Hace unos días, G.I.V. envió esta consulta al buzón de Bloguionistas:

Hola,

Ante todo enhorabuena por vuestro blog, me lo habían recomendado mucho y con razón.

Una pregunta: ¿habéis escrito algún post sobre como vender un guión en el extranjero? Por supuesto es mejor intentar que se realicen los guiones en la madre patria, pero tal como está la cosa dan ganas de traducirlos al inglés y mandarlos al espacio exterior.  Si alguien ha reseñado una experiencia sobre ello os lo agradecería mucho.

Saludos y gracias.

Voy a matar dos pájaros de un tiro: por un lado, explicaré brevemente mi fracaso intentando vender un guión en el mercado anglosajón. Y por otro, daré unos pocos links al respecto, todos ellos incluidos en la masterclass Recursos para Guionistas en Internet, que impartiré este lunes, 13 de Junio, en la sede de la SGAE de Madrid.

El guión que he estado intentando infructuosamente vender se titula Un pequeño accidente sin consecuencias, y lo escribí con Rodolf Sirera. ¿Por qué he intentando venderlo fuera? Pues porque en España me pasa una cosa curiosa, por no decir irritante, con este guión: los productores que lo leen suelen elogiarlo en términos que (creo) van más allá de la mera cortesía, pero todos coinciden en que “no lo ven” en el mercado español. Según estos productores, el guión es demasiado adulto, o el público español demasiado infantil, o las dos cosas… no sé si lo he entendido bien.

En realidad no puedo quejarme: el tratamiento recibió en su día una ayuda de 24.000€ del ICAA y el guión quedó finalista en el concurso MUCES. Pero precisamente por eso me parecía que debería tener oportunidades de producirse. Así que, como en España nadie me hacía caso, decidí intentarlo fuera. Bendita ingenuidad…

Lo primero, naturalmente, era traducirlo. Por recomendación de Nahikari Ipiña, contratamos a Denis Murphy, quien hizo una excelente traducción, y además me sugirió un nuevo título que me gustó mucho: No Harm Done. Después acudí a un escaparate de guiones que conocía hace tiempo: InkTip.

En InkTip, los autores tienen la posibilidad de colgar sus guiones de manera privada, y sólo accesible a productoras que previamente se hayan registrado como tales en InkTip. Colgar un guión durante 6 meses cuesta 60 dólares.

A partir de que lo cuelgas, los productores tienen a la vista una página previa con el título y una logline de tu obra. Si les interesa, pueden acceder a una sinopsis más larga y a tu CV. Y si les sigue interesando, pueden bajarse tu guión en PDF. Toda esa información sólo es accesible a productoras registradas.

Todo el proceso se realiza online, y en todo momento puedes consultar quién ha leído qué. Gracias a InkTip aprendí que mi logline no valía gran cosa, y mi sinopsis era una mierda. Porque si bien muchas productoras leían la logline, muchísimas menos pasaban a la sinopsis, y casi ninguna llegaba a leer el guión. De ahí saqué una valiosa lección: no sólo necesitas una traducción profesional de tu guión, también de sinopsis y tu logline. En una palabra: apoquina.

InkTip tiene una función extra muy interesante: periódicamente, te envía un email con una relación de Scripts Wanted: anuncios de productoras que buscan guiones con características concretas. Obviamente, el número de veces que alguien busca algo muy parecido a tu guión no es muy alto, pero la contrapartida es que, cuando ocurre, las productoras a las que contactes se leerán tu guión (o al menos tu sinopsis) con verdadero interés.

Con todo y con esto, después de 6 meses y 60 dólares, apenas un par de productoras leyeron el guión, y de las que contacté directamente a través de Scripts Wanted, sólo un par de ellas me contestaron que muy bien, pero que no era lo que buscaban.

El siguiente paso fue lo que habría hecho cualquier guionista en mi lugar: me pasé dos días sin quitarme el pijama echándole la culpa a todo el mundo de mis problemas, incluyendo el mal olor de mi pijama.

Luego me fui al Berlinale Talent Campus y me vengué de mi fracaso contándole mi sinopsis a todo bicho viviente que se cruzaba conmigo. Y en inglés, además. Esto lo hice con la ayuda de este libro y del guionista barcelonés David Pascual, que me echó una mano para diseñar un pitching breve en condiciones.

Resultado: pues más caras de interés de las que me esperaba. Entre ellas, algunas de productores que luego me pidieron leer el guión. Y alguna anécdota curiosa: en una masterclass no exactamente relacionada con el mundo del guión, el ponente nos sugirió un ejercicio consistente en contarle a la persona que teníamos al lado una historia autobiográfica, cuanto más dramática mejor. Me giré, vi a mi lado a una señora de unos 60 años (lo que me llamó la atención, dado que la media de edad de los asistentes no llegaría a los 30) y decidí contarle algo mucho mejor que mi vida: la sinopsis de mi guión. A continuación, le tocó el turno a ella. Era norteamericana y me contó una interesante anécdota sobre sus estudios en España, durante el franquismo. En un momento dado, se refirió a su padre. Mencionó que era director de cine. Le pregunté el nombre, y me dijo: “mi padre se llamaba William Wyler”.

Cuando le confesé que lo que le había contado no era autobiográfico, sino la sinopsis de un guión, me pidió que se lo enviase. Resultó que tenía una productora. Efectivamente le envié el guión y se lo leyó, pero no pareció impresionarle demasiado. Aunque me contestó muy amablemente y se ofreció para hablar en mi favor si me servía de ayuda en alguna ocasión.

También estuve en contacto con una productora inglesa a la que le solté el pitch. A pesar del ambiente ruidoso y caótico en que la conocí, la historia pareció engancharle y me pidió el guión. Creo que le gustó, porque siguió pidiéndome que le enviase más y más material. El único problema es que, aunque tenía más material para enviarle, no veía razonable pagar traducciones de todo lo que escribo para responder a lo que probablemente era más cortesía que interés. Aun así, cuando complete uno de los proyectos que tengo en marcha, y que calculo que puede interesarle, lo traduciré y se lo enviaré. Pero de momento, tampoco ha salido nada por ahí.

Tras el fracaso del Talent Campus, decidí revolcarme directamente en el fango y empecé a frecuentar foros de guionistas americanos. En uno de ellos encontré interesantes referencias de analistas de guión. Concretamente, varios de los foreros hablaban maravillas de Julie Gray. Así que la escribí y le contraté un análisis. Creo recordar que me costó unos 180$.

Lo interesante de Julie Gray, además de la calidad de su análisis, es que te da dos opciones: te puede entregar sus comentarios por escrito, o bien te ofrece la posibilidad de mantener una charla de una hora por Skype. Yo elegí la segunda opción. Y Julie me dio buenas y malas noticias. Las buenas eran que el guión le había gustado mucho, y las malas que no lo veía muy vendible en el mercado americano. Lo veía más como una película europea.

Desanimado, empecé a pensar que el guión no tenía posibilidades en absoluto, y pensé en colgarlo en TriggerStreet, para al menos recibir las opiniones de otros guionistas y amantes del cine. TriggerStreet es un sitio donde los guionistas muestran sus obras y comentan las obras ajenas. Tu guión está expuesto a cualquiera que se registre en la web, y cualquiera puede escribir una crítica de él.

Pero atención: existen dos buenas herramientas de control para evitar los ataques desconsiderados: por un lado, está el cuestionario de lectura, y por otro, el Hall of Justice. El cuestionario de lectura consiste en una serie de preguntas muy concretas que el autor plantea a los usuarios que quieren criticar el guión. Preguntas del tipo: “¿Qué encuentra James en el cajón del escritorio de Martin?” o “¿Por qué Hannah rechaza las proposiciones de Steven?”. Así, varias preguntas. Sólo se puede escribir una crítica del guión si se contestan correctamente. Es casi imposible que alguien pueda pasar un test así sin haberse leído el guión. Y normalmente, ni el más recalcitrante de los trolls se tomaría la molestia de leerse un guión de largo entero sólo por el placer de machacarlo.

En cuanto al Hall of Justice, consiste simplemente en un método para criticar las críticas. Los comentarios desconsiderados, los ataques sin motivo, y los análisis sospechosos de no haber sido escritos sin leerse el guión, pueden ser retirados. Antes, se los envía al Hall of Justice, donde el autor de la crítica tiene la oportunidad de revisarlos y republicarlos. Si el ataque persiste, la crítica se borra.

En mi opinión, y aunque colgar un guión en TriggerStreet puede suponer quemarlo definitivamente, es una excelente plataforma para obtener pequeños análisis gratuitos. Lo bueno del sistema es que nadie puede subir un guión sin haber comentado antes al menos tres guiones ajenos.

Pero no llegué a colgarlo en TriggerStreet, porque Julie Gray me sugirió una opción más exclusiva: Circalit. Esta web es algo así como una mezcla de InkTip y TriggerStreet. Por un lado, cualquiera puede subir un guión para someterlo a la opinión de los demás usuarios. Pero por otro, existe una Gold List, una especie de primera división a la que sólo se entra mediante invitación de alguno de los colaboradores profesionales de Circalit. A los guiones de la Gold List sólo pueden acceder agentes y productores registrados.

Por invitación de Julie Gray, No Harm Done entró en la Gold List… y bueno, ahí está. Quizá no sea tan buen guión como yo pensaba. Quizá sí, y sea uno de esos proyectos que dan vueltas durante años antes de encontrar su lugar. Como Cuéntame. O la Biblia. Suena más probable lo primero, ¿verdad?

En cualquier caso, ésa es mi experiencia intentando “vender en el extranjero”. Imagino que muchos pensarán que tenía que haberme buscado un agente, y probablemente sea cierto. Pero se da la circunstancia de que tengo varios amigos con agente en Hollywood, y su experiencia me dice que normalmente es el agente el que va a buscar al autor.

Tal vez estoy siendo poco ambicioso. Es un defecto típico de un guionista español, al fin y al cabo. Pero algo me dice que el interés que un agente de Hollywood puede tener en un tipo que no escribe en inglés, y que apenas tiene créditos de cine en imdb.com, es bastante limitadito. De hecho, casi todos los guionistas españoles con agente en Hollywood son también directores. O bilingües.

Entiendo que lo que un agente o manager busca en un nuevo director o guionista es un realizador que pueda adaptarse al funcionamiento del mercado y, a la vez, aportar un estilo personal e innovador. Con dos particularidades: mientras que manejar el inglés suficiente como para dirigir una película es más o menos fácil, escribir en una lengua que no es la materna es endiabladamente difícil. Y encima, mientras que al director se le pide que realice una película cada dos o tres años, del guionista se espera que aporte material nuevo cada pocos meses.

En esas circunstancias, ¿qué motivos iban a llevar a un agente a querer representarme? Si yo mismo fuese agente, no querría representar a alguien como yo. Un solo guión, por bueno que pueda ser, no compensa el tiempo, el trabajo y las molestias que suponen representar a un nuevo cliente. Para que un agente considere representar a un guionista, éste debe ser capaz de aportar de manera periódica una cierta cantidad de material que poner en el mercado. Así, un guionista que no es bilingüe y ni siquiera vive en Los Angeles tiene las mismas posibilidades de hacer fortuna en Hollywood que en el casino de Torrelodones.

Les recuerdo que la información que doy en este post es sólo una centésima parte de la que doy en mi charla Recursos para Guionistas en Internet. Software, ayudas y subvenciones, promoción, documentación… De todo ello y más hablaré este lunes, 13 de Junio, de 10.00 a 14.00 horas, en la sede de la SGAE en Madrid. La inscripción cuesta 10€ para socios de SGAE, y 20€ para los demás, y puede hacerse a través de este link a la web de Fundación Autor.


UN SAMURAI CON GAFAS

23 mayo, 2010

Por Daniel Castro (Guionista en Chamberí)

El post del Pianista sobre el doblaje me ha hecho recordar mi experiencia personal sobre el asunto. Permitidme que os la cuente.

Hace unos años, cuando vivía en Pamplona, apenas tenía oportunidad de ver cine en versión original.

Tal vez por eso me fui construyendo la pequeña teoría de que el doblaje era un mal menor que permitía entender la historia de manera mucho más cómoda que leyendo esos fugaces subtítulos que, además, distraían la vista de la imagen. También escuché que nuestros dobladores eran unos profesionales estupendos.

Fue al venir a Madrid cuando empecé a frecuentar las salas de cine en versión original. Muchas de las películas que me apetecía ver sólo estaban ahí. No recuerdo muy bien cómo sucedió el proceso, pero supongo que me acostumbré a leer un poco más rápido. Sólo en algunas películas de diálogos frenéticos me daba la impresión de que la lectura me hacía perderme algo de la imagen o viceversa. En el resto de los casos, era capaz de ver y entender la película perfectamente.

Hablo inglés y francés pero, aún así, casi siempre suelo leer los subtítulos en películas en estos idiomas y mi impresión es que, pese a que los diálogos están ligeramente abreviados, nada sustancial se pierde en la adaptación.

Ahora, en cambio, cuando vuelvo a Pamplona, incluso antes de llegar, en el viaje en tren, me resulta ya casi imposible ver una película doblada. No es que tema que el traductor haya cambiado el texto original y así vaya a perderme importantes matices, no es que considere que los dobladores hacen un mal trabajo o que sus voces no están suficientemente preparadas. Es que… todo me suena falso. Tan falso que tengo que quitarme los auriculares y ponerme a leer. Sí, a veces incluso me pongo a leer.

El guionista de una película ha elegido que ésta ocurra en Boston y ha precisado, entre paréntesis, que el padre de familia tiene acento de esa región. El director ha decidido rodarla con sonido directo, (así se hace prácticamente todo el cine actualmente) para lograr mayor realismo y posiblemente la haya intentado rodar en el barrio de Boston en el que el guionista ha ambientado su historia. Ha elegido a cierto actor, entre otras características, por su voz. Éste ha decidido trabajar con cierto tono y se ha pasado una temporada practicando el acento de Boston. Algunos pasan meses buscando el acento correcto.

Lo que nos ofrecen es su trabajo. Meryl Streep con su leve acento italiano. Brad Pitt con un italiano algo rudimentario. Daniel Day Lewis con una voz que sale de algún lugar muy extraño e inquietante.

Lo que hace el doblaje es sustituir ese trabajo por otro grabado en un estudio por unos profesionales de la voz que, sin realizar las acciones de los actores hacen en la secuencia, intentan encajar un texto traducido y adaptado en los movimientos de los labios de unos intérpretes que hablan en otro idioma.

Sí, es complicado hacerlo bien. Nadie niega el mérito de los traductores, adaptadores y dobladores. Pero hay un montón de cosas complicadas que no son ni útiles ni inteligentes. Pese a todo, mucha gente las hace. Por ejemplo, esto.

Sí, las voces de los dobladores son estupendas. De hecho, lo extraño sería lo contrario: su única razón de ser es la calidad de su voz.

Sí, posiblemente en España, por la gran tradición de doblaje, tenemos un gran nivel en esta disciplina.

Sí, tal vez se pueda considerar que un buen doblaje es incluso una obra de arte.

Sin embargo, quien ve una película doblada no ve lo que el director, los actores y el guionista de la película querían contarle. Con “Los siete samurais” Kurosawa seguramente quería contarnos una historia verosímil sobre una aldea en el Japón del siglo XVI. Supongo que por eso descartó que los samurais utilizaran subfusiles o llevaran gafas. Tengo que revelaros algo que puede resultaros doloroso: los samurais tampoco hablaban español, al menos no en público. Y, si lo hacían en privado, parece poco probable que lo hicieran con acento de Valladolid. ¿No creéis que añadirles voces en ese idioma, por entrenadas que estén, daña ligeramente la verosimilitud del conjunto?

Creo que la Monalisa de Leonardo Da Vinci es una obra de arte.

También pienso que Los Simpson son, en cierto modo, magistrales.

Pero no opino que esto sea una obra maestra.

Como nos demuestra la MonaLisa Simpson, juntar dos trabajos, por estupendos que ambos sean independientemente, no siempre mejora el resultado final.

Al revés. Tal vez uno estropee al otro e impida ver algo que el artista original nos quería comunicar.

P.D.: (Sobre algunas consecuencias del doblaje, escribiré la semana que viene)


FIRMAS INVITADAS: CURRO ROYO

19 diciembre, 2009

Si yo no fuera tan vago, si no tuviera tres hijos, si no me gustara tanto estar con Chus, si no aprovechara cada ocasión para subirme un pico y cantar arriba una jota, si no viviera en Inglaterra y tuviera que estudiar inglés, si no estuviera postproduciendo mi primer corto, si True Blood y Dexter no fueran tan buenas series, si no fuera el único en casa que hace tortillas de patata, si Cuéntame no siguiera funcionando como un tiro, si los bonsáis no se murieran a la mínima, si hubiera escrito ya la cuarta versión de “Reset”, si estrenaran de una vez la sexta de Lost y tomara menos ansiolíticos…

…si se dieran esas circunstancias, tendría un blog.

Y a falta de un blog propio, estoy encantado de postear en este experimento colectivo.

A modo de introducción-presentación, he reescrito una carta que envié a dos fantásticas personas que me preguntaron cómo se podía empezar a escribir guiones. En los post que sigan, estaré encantado de poder compartir mi experiencia, que es esa cosa que te da la vida a cambio de quedarse con todo tu tiempo.

CARTA A DOS ASPIRANTES A GUIONISTA

Hola chicos. La verdad es que, con el corazón en la mano, lo tenéis bastante difícil. La distribución de empresas que den trabajo a los que vivimos de esto, no es nada democrática. Básicamente, el trabajo está en Madrid. Y tampoco es que lo haya a patadas. Si vives en una autonomía con idioma propio, y escribes ése idioma, tienes una oportunidad en las teles autonómicas, pero te las habrás con los típicos productores caza-subvenciones, o los que están al albur del cambio político que ponga en los despachos “a los suyos”. Ni que decir tiene que fuera de Madrid, se cobra un tercio, que llega en ocasiones a ser una cosa de risa y de vergüenza, a partes iguales.

Dicho esto, tengo que admitir que yo era- y soy- lo que en Madrid dicen un chico “de provincias”, de Zaragoza concretamente. Cuando empecé a escribir algo parecido a un guión, hacia el año 84, estaba estudiando Geografía e Historia y aún tenía pelo. Conocí entonces a Jonathan Gelabert- conocido hoy en la globosfera como El Hombre Perplejo– y empezamos a escribir cosas juntos. La excusa- buscarse una siempre es bueno- fue presentarnos a un concurso de TV3, un concurso de proyectos de series de televisión. No nos dieron el premio, pero crearon un accésit para reconocer que la serie, “Alexandre de Monfort”, a pesar de ser improducible, les gustaba mucho.

El día que fuimos a recoger el premio fue la primera vez que entré en una televisión. Nada más entrar en la sala donde nos esperaban los jefes de TV3, nos salió al encuentro Xesc Barceló y con una de sus sonrisas socarronas nos dijo: “Hombre, los del Alexandre de Monfort… ¿vosotros sabéis lo que cuesta alquilar un caballo?” Ése fue mi aterrizaje en la profesión y en el “audiovisual español”. Nuestra serie estaba ambientada en el S. XIV y eso la relegaba a un cajón… al menos por ahora

Jonathan Gelabert siempre tuvo más claro que yo lo de dedicarse profesionalmente al guión. Tengo que admitir, como he hecho muchas veces y lo haré a lo largo de toda mi vida, que sin Jonathan yo no habría dado el primer paso… ni el segundo, ni los que siguieron. Tal vez es por eso que siempre me he sentido en este oficio como un auténtico intruso, como alguien que hace lo que le gusta y encima le pagan, como si me hubiera colado en una fiesta a la que no fui invitado y me preguntase cuánto tiempo tardarán en echarme. Puedo asegurar que aún hoy, cada vez que me encargan un guión, pienso para mis adentros: “Éste es, en éste me pillan… con este guión se darán cuenta de que yo, en el fondo, no soy guionista”

Desde que empecé como guionista, un trabajo me ha llevado a otro. He conocido gente estupenda, he trabajado en veinte sitios, he tenido estrepitosos fracasos y algún que otro éxito. Lo mejor han sido los compañeros, los buenos, la gente que ama este oficio, que es capaz de seguir sorprendiéndome con sus escenas y diálogos. Gente como Juanvi Pozuelo, Vicente Mora, Xabi Puerta, Carlos Martín, Ignasi Rubio, Joan Potau, Alberto Macías, Eduardo Ladrón de Guevara, Roberto Santiago, Ignacio del Moral, Verónica Fernández, Julia Altares, Antonio Onetti, Juan Carlos Rubio, Mercedes Cruz, Antonio Venegas, Ernesto Pozuelo, Joaquín Andújar…  y muchos, muchos otros.  Con algunos de ellos he escrito, otros me han coordinado o les he coordinado, o he tenido que opinar de sus guiones, o han opinado de los míos. Son buena gente a la que aprecio y respeto. Contadores de historias. ¿Se puede ser algo mejor?

Cuando yo empecé, los únicos guionistas que había en España estaban en los aeropuertos y en las playas… eran guionistas americanos y estaban de paso o de vacaciones. Hoy, cada año, hay una nueva horda de graduados en escuelas, facultades o masters que se lanzan al asalto del más mínimo resquicio del negocio como orcos de Moria.

Mover guiones en productoras, a mí, no me ha servido nunca. Sólo debéis enviar un guión a una productora si conocéis a alguien dentro. Si no, probablemente no lo leerá nadie ¿Concursos… subvenciones? Te proporcionan una fecha de entrega, un dinero si ganas, sirven para que te pruebes a ti mismo… ¿Cursos? Insisto en que puede ser una buena inversión, pero no está garantizada, y sólo debéis hacer cursos impartidos por guionistas en activo.

Sed realistas en cuanto a vuestros objetivos, posibilidades y expectativas… y si se abre una puerta, corred hacia ella antes de que se cierre. Tal vez no sea la entrada al negocio que pensasteis, pero os puede llevar dentro igualmente.

En fin, que me siento como un funámbulo que estuviera haciendo esfuerzos para no caerse de la cuerda al vacío y se acercaran otros dos funámbulos y le preguntaran… “¿Resiste?”. Toda mi respuesta sería… “por ahora sí”.

Con mucho cariño,

Curro Royo.


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