“EL ESPECTADOR ESPAÑOL NO ESTÁ ACOSTUMBRADO A VER CINE DRAMÁTICO CON FINAL NO FELIZ”

24 abril, 2015

El año 2012 fue, según los expertos, el más duro en lo que llevamos de crisis económica. ‘Techo y comida’, la ópera prima del jerezano Juan Miguel del Castillo, está situada en ese momento de nuestra historia reciente. En la película, Rocío, una joven madre soltera en paro desde hace años, lleva sin pagar el alquiler ocho meses y las circunstancias, cada día peores, empiezan a ahogarle. Este es el contexto que ha utilizado del Castillo para contar una historia que todos conocemos, ya sea porque la hemos vivido de cerca o porque la hemos visto en las noticias. Sin embargo, lo hace de una manera conmovedora, evitando en todo momento caer en el drama fácil gracias, sobre todo, a una Natalia de Molina sencillamente perfecta como Rocío. ‘Techo y comida’ se estrenó ayer en la Sección Oficial del 18 Festival de Málaga y cuenta con una particularidad: no se ha visto beneficiada por ningún tipo de subvención ni ayuda pública.

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El guionista y director Juan Miguel del Castillo.

Quiero empezar dándote la enhorabuena porque en ‘Techo y comida’ has llevado a la ficción una realidad muy complicada y delicada de una manera muy elegante…

Yo soy de Jerez y allí la cosa está que ni te cuento. Es un tema que conozco por parte de gente cercana. Me gustan muchos los temas sociales y me siento comprometido, además, viví una historia muy cercana, donde una vecina desapareció de donde yo vivía y después, por televisión me enteré de que la habían desahuciado. Eso me tocó la fibra y empecé a documentarme, empecé a buscar información en comedores sociales, Cáritas, asociaciones, plataformas… No quería mostrar esta parte en la película pero entre lo ya conocía y toda la información que conseguí me lancé a escribir el guión con muchas ganas. Este asunto me molestaba y lo he echado todo en la peli.

¿Llegaste a sentir responsabilidad al estar escribiendo una historia que afecta a tantas personas?

Es cierto que es un tema con el que la gente está muy sensibilizada, y todo el mundo conoce un caso, por eso la historia es tan cercana y emociona. Y sí que sentía una responsabilidad muy grande. Además, este guión lo he escrito solo. Yo soy muy cabezota, llevo 20 años luchando para hacer una peli y lo he conseguido ahora, es decir, que llevo mucho tiempo currando. Intenté estructurar de una forma que funcionase y que también plasmara el mensaje que a mí me interesaba. Con el tiempo el guión fue cogiendo cuerpo pero escribirlo ha sido una experiencia dura. Sabía que tenía que diseñar un gran personaje, y que todo se moviese a raíz de ella. No hay muchas tramas secundarias, esos personajes secundarios sirven para acompañar al principal. En el momento que tuve esa estructura y esa base que es el personaje de Rocío lo demás llegó solo. Se fue desarrollando la historia con lo que me pedía ella. También quería que esa “marca España” estuviese reflejada, le di muchas vueltas y decidí el momento en el que España ganó la Eurocopa del 2012 porque me parece muy interesante dramáticamente, quedó para la posteridad pero no hay que olvidarse que ese año pasaron más cosas.

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Juan Miguel del Castillo con los protagonistas de ‘Techo y comida’, Natalia de Molina y Jaime López.

Está muy bien jugado en segundo plano ese papel del fútbol como opio para el pueblo…

La peli se ha hecho para ese plano de Rocío con su hijo con la celebración de fondo. Todo está preparado para eso, fue la apuesta. También tenía un poco de miedo porque me tenía que arriesgar, dudaba si iba a funcionar porque esa parte es distinta al resto de la peli pero le tenía que dar la misma forma. Yo creo que está conseguida. Es una secuencia que hemos pulido mucho en montaje, sobre guión está distinta, es más larga. Creo que le hemos sacado el partido que queríamos y queda perfectamente reflejado el mensaje en la imagen, no hace falta explicar nada. Eso, como autor, me llena de satisfacción porque es mi ópera primera. He escrito varios guiones de largometraje, pero este es el primero en solitario, porque lo quería contar de una manera que sabía que lo tenía que hacer solo: está hecha con lo mínimo, es muy austera, sin música…

También tiene un papel algo menor la religión. Presentas a Rocío como una joven creyente, ¿lo haces como un clavo ardiendo al que se agarra por su situación?

Claro. Yo no sé en otras partes de España, pero en Andalucía hay muchas Rocíos, gente que está desesperada y que se agarra a una estampita de la virgen y le pone velitas o va detrás de un paso de Semana Santa, yo eso lo he visto toda la vida. La gente que está mal se agarra a donde sea. En Andalucía hay gente muy religiosa a la que le encanta las hermandades, los penitentes… A mí particularmente no me llama mucho la atención pero creía que debía estar presente, aunque sea una pinceladita que caracterice al personaje. Es un matiz rico para el guión.

Durante la película, al personaje de Rocío se le van presentado pequeños motivos para la esperanza: un posible trabajo, un boleto de lotería… ¿buscabas con esto que no fuese todo una cuesta abajo?

Mientras me documentaba vi que las personas que están en esa situación ven esperanza por todas partes, con cosas que pueden ser absurdas, como un cupón. Están tan desesperados que se agarran a todo. En el caso de Rocío, una papeleta de lotería o ese posible trabajo. Con lo del trabajo quería que se viese que sabes que no va a conseguirlo y, también, su inocencia al pensar que sí. Por otra parte, la complicación de esto era que yo no quería mostrar esperanza en la película, en ningún momento. Sólo pequeños matices, pequeñas pinceladas. Yo creo que me he portado bien porque, hay tantos dramas… Los espectadores españoles no están acostumbrados a ver cine dramático con final no feliz. Y creo que acabar de esa manera siempre invita más a la reflexión. Yo quiero que el espectador diga, “¿y ahora qué?”, que se quede como el personaje.

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Foto: @hbeltrangimeno.

En ‘Techo y comida’ no hay un malo. Todo el mundo sabe cuál es, pero en la película, los que ponen obstáculos a Rocío son personas que también lo están pasando mal, ¿ha sido delicado construir estos personajes secundarios?

Yo he querido contar la película desde el lado de los “buenos”, desde el lado de los que están sufriendo. Por eso no hay culpables ni malos en la película. Todo el mundo sabe los que han provocado esta situación, y yo no voy a cambiar el mundo con la película ni hace falta que los muestre. Creo que había que mostrar lo mínimo y lo máximo a la vez, y la apuesta fue esa. Quería que hubiese unas personas que crean unos obstáculos pero que también fuesen una víctima más. Al final, se ve al personaje de su casero hecho polvo, bebiendo, sin ver el fútbol. Quería que la película estuviese llena de estos matices. Llevo con ella tres años y le he dado tantas vueltas a todo…Han sido muchas versiones de guión y de montaje y la hemos acabado hace diez días, hemos ido a sprint para poder mandar la copia final a Málaga. En diciembre aún estábamos rodando y en febrero ya estábamos haciendo un pase para ver si nos seleccionaban en el festival.

La película se ha producido sin ayudas ni subvenciones de ningún tipo, sólo con inversiones privadas y crowdfunding…

El crowdfunding fue muy poco, unos 25.000 euros, pero no hemos tenido ni subvenciones, ni apoyo de televisiones, ni nada, todo ha sido con financiación privada de la productora que ha apostado por ello. Hemos llamado a muchas puertas y, la subvención más gorda, que es la del ministerio, no la hemos pedido pono estamos dispuestos a esperar tres años para que nos den un portazo en la cara, porque la última decisión de esta subvención es política. Y por ahí no pasamos ni vamos a esperar, porque se nos va el tiempo.

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Foto: @hbeltrangimeno.

Entrevista de Alberto Pérez Castaños. Fotos de Héctor Beltrán. 

Entrevista realizada gracias al apoyo del sindicato de guionistas ALMA.

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PASE PRIVADO

27 diciembre, 2013
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Foto: Carlos de Pando

Por Natxo López

A principios del 2012 escribí un guión de cortometraje titulado “Pase Privado”. Era una historia pequeña, inspirada en experiencias y recuerdos de los años en los que trabajé como acomodador en los Cines Golem de Pamplona. No quiero desvelar demasiado, pero digamos que también era un ejercicio narrativo que investigaba en el uso de la elipsis y del punto de vista del personaje. Mi intención era dirigirlo, a pesar de la buena experiencia que había tenido con “La Media Pena”, en la que alguien más ducho que yo en las lides de la claquetas, Sergio Barrejón, se había hecho cargo de esa responsabilidad con excelente resultado.

Pero sí, me he vuelto uno de esos guionistas engreídos que se aventuran a ponerse detrás de una cámara. No me quedaron excusas cuando Íker Ganuza, productor de “La Media Pena” (además de maravillas como el film “La Buena Nueva”), me dijo que le había gustado el guión y quería producirlo. Tardamos algunos meses en arrancar (en parte por un lapso de tiempo que me tomé debido a mi reciente paternidad). Confeccionamos los dosiers pertinentes y tuvimos la fortuna de ser seleccionados para recibir ayudas del Gobierno Vasco, del ICAA y de la Comunidad de Madrid (esta última nos fue comunicada en mitad del rodaje y con poco margen de entregas, en una argucia burocrática que ha provocado que muchos aspirantes deban devolver las ayudas).

Pero vamos que sí, que soy un director subvencionado; se abre la veda para insultar.

“Pase Privado” fue rodado hace pocas semanas en los cines Dreams de Madrid, que nos abrieron las puertas de su casa durante tres noches, y con un elenco de lujo: Gorka Otxoa, Natalia de Molina (a quien muchos habrán descubierto en la última película de David TruebaVivir es fácil con los ojos cerrados”) y Josean Bengoetxea, actor vasco de dilatada carrera y reconocido talento.

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Foto: Carlos de Pando

Como guionista que se lanza a dirigir, y aunque no se trate de un largometraje -como en el caso de Daniel Castro y su estupenda “Ilusión”- he considerado de cierto interés emular a Barrejón en aquel post y escribir sobre la experiencia, de la que saco unas cuantas enseñanzas que cualquier director primerizo conoce perfectamente, pero que a mí me hubiera sido beneficioso escuchar antes de rodar. Intentaré resumir sin caer demasiado en el autobombo.

En primer lugar, hay TRES reglas fundamentales para ser un buen director:

1- Rodéate de un buen equipo.
2- Rodéate de un buen equipo.
3- Rodéate de un buen equipo, cojones.

En ese equipo incluyo desde actores hasta el último auxiliar de producción que prepara los bocatas. Por suerte para hablar de mi experiencia no necesito recurrir a eufemismos del tipo “fue un rodaje muy intenso” o “todos tuvimos que buscar lo mejor de nosotros mismos”. No, no hubo hostias ni malas caras, fue un rodaje fluido y agradable porque estaba rodeado de un buen equipo.

Por supuesto que hubo problemas y cansancio y esfuerzo, pero eso forma parte de cualquier rodaje. Cada miembro del equipo sabía lo que tenía que hacer y lo hacía bien (excepto yo, en ciertos momentos), y eso, espero, redundará en el resultado final.

Hay que prepararse bien.
No dudo de que existen directores avezados que llegan a la localización sin planificar y que, sobre la marcha, deciden cómo van a rodar cada secuencia. Pero para alguien más inexperto, y por mucho que uno tenga la historia en su cabeza, todo lo que sea preparar y planificar terminará resultando positivo. Yo me dibujé un Story Board entero del corto. Y me costó, porque no soy muy buen dibujante y me lleva mucho tiempo que quede medio bien. Pero lo hice, en primer lugar, porque ayuda a que el proyecto resulte más atractivo cuando se solicitan las ayudas. Y también, y sobre todo, porque es una manera estupenda de obligarte a reflexionar e imaginar cada plano.

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Ejemplos de dibujos del Story y su plasmación a la pantalla.

Obviamente, cuando encontramos la localización y empecé a colaborar con Antonio J. García, el Director de Foto, y David Casas, Primero de Dirección, gran parte de la planificación cambió gracias sus acertados consejos, y combiné el Story con dibujos de “plantas” de las localizaciones donde se especificaban posiciones y movimientos de cámara y actores, algo en realidad más útil para el equipo de rodaje.

Todo esto no significa que la planificación prevista fuera la mejor posible -ahora sé que me equivoqué en unas cuantas decisiones- pero sí que estaba pensada y consensuada, lo que ya es mucho.

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Planta con su correspondiente traslación a la pantalla.

Los actores son tus aliados a la hora de transmitir la historia.
El actor da vida, voz, intención, cuerpo y matices al personaje. Yo he tenido la fortuna de contar con tres magníficos intérpretes a los que pude dejar rienda suelta para proponer, morcillear y rebuscar. Tres auténticos “segurolas” que tenían aprehendido el texto y asimilaban con tino las indicaciones más sutiles. Eso no sólo permitió mejorar considerablemente lo que estaba plasmado en el guión, sino que hizo el rodaje más fluido, más eficaz, permitiéndonos ganar tiempo para resolver cuestiones técnicas.

Hay que tomarse las cosas con tranquilidad, reaccionar y adaptarse.
Tres días antes de empezar el rodaje se nos “cayeron” la Directora de Arte y la Script. Dos días antes se cayó una localización. Uno de los actores tuvo un ataque de ciática en la cadera cuatro días antes. Durante el rodaje hubo un apagón de luz que tardamos casi una hora en resolver. La “doble de pino” que habíamos traído no aguantaba más de tres segundos haciendo el pino. El último día no tuvimos tiempo para montar un travelling previsto. Hubo que adaptar el plan para que en mitad del rodaje uno de los actores pudiera recibir un premio en un festival de Murcia. A otro le pusieron un rodaje ineludible la mañana siguiente a nuestra última jornada nocturna. No conseguimos a tiempo una barra de metal falsa que necesitábamos para simular un golpe. Surgieron decenas de pequeñas dificultades de peluquería, vestuario, atrezo, producción, sonido (campanadas locas, máquinas insospechadas…).

Y sin embargo todo esto acabó resolviéndose de una manera u otra. Porque en gran parte de eso se trata esto de rodar, de ir solventando marrones. Y por eso es tan TAN importante el punto número uno.

Hay que escuchar a los que saben.
El director decide constantemente sobre cuestiones que ni se le habían pasado por la cabeza. En un determinado momento de nuestra historia el protagonista se arremanga la camisa. Y entonces surge la duda: ¿cuántas vueltas ha darse a las mangas? Estuvimos unos dos minutos valorando opciones: dos vueltas grandes, dos y media más pequeñas… Tres vueltas era a todas luces excesivo. De alguna manera, el número de vueltas que se le dieran a las mangas estaba definiendo el personaje. Sé que suena a locura, pero así son las cosas cuando se está rodando. Todo importa. Todo cuenta. El director acaba decidiendo todo, sí, pero partiendo de la opinión de quienes saben más que él. Especialmente importante es escuchar a los actores, al Director de Fotografía, al Director de Producción y al Primero de Dirección, que van a salvarte el culo una y otra vez. Poder de decisión no implica que no te asesores constantemente.

Esto consiste en tomar muchas pequeñas decisiones.
Dirigir actores y decidir dónde va la cámara son las funciones más conocidas del director, pero son en realidad sólo es una parte, cada uno de los departamentos va a exigir tu supervisión constante. En el guión de “Pase Privado” escribí esto en una linea de acción:

“Carlos se pone una camisa que él considera cool. Pero sólo él”.

Esto, que es muy fácil y divertido de redactar, luego supone una decisión compleja que puede requerir tiempo. Hacía falta una camisa hortera, pero sin cruzar demasiado la linea de la verosimilitud. Estuvimos decidiendo entre varias opciones, pero el primer día de rodaje aún no teníamos ninguna que nos acabara de convencer, así que sacamos unos minutos para buscar en Internet, y finalmente encontramos algo que nos gustó en la web de Zara. Una ayudante de producción cogió un coche y fue a comprarlo. El resultado fue éste. A mí me gusta. Y me hace gracia (que haya gente que se la compre, y se la ponga).

Foto: Carlos de Pando

Pero, sobre todo, esto consiste en liderar a un equipo de GENTE.
Los cortos sirven para aprender, coger callo y darse a conocer, pero aun así no hay que olvidar que en ellos normalmente casi nadie cobra, y que el equipo está trabajando gratis para sacar adelante TU proyecto. Por pura vergüenza, un director no debería permitirse que nadie currara más que él. Tan importante como tomar buenas decisiones es asegurarte de que tratas bien a todo el mundo, de que el equipo trabaja a gusto, de que nadie se cabrea y de que todos den lo mejor de sí mismos de manera voluntaria.

Vas a terminar agotado.
Dirigir es agotador, física y mentalmente, hay que asumirlo y llevarlo con deportividad. El director debe estar al 100% antes, durante y después del rodaje. Pero especialmente en el set debe estar disponible y funcional en todo momento. Hasta escaparse para fumar un cigarrillo entre planos puede suponer que dejes de atender a alguien que te necesita para algo. Si te relajas un momento, debes avisar y estar preparado para volver cagando leches. Ah, y el red bull puede ser tu amigo en un rodaje nocturno. A mí me rescató de los brazos de Morfeo.

La responsabilidad del director no es rodar al milímetro el guión, sino mantenerse fiel al texto adaptándose a las circunstancias.
Todos los guionistas hemos visto alguna vez algo rodado que no se ajustaba a lo que habíamos escrito. A veces por malas interpretaciones del director, pero con frecuencia hay cambios basados en decisiones sobre el terreno que son necesarias y beneficiosas, bien porque algo no resulta como esperábamos, bien porque aparecen ideas y detalles en los ensayos que enriquecen la propuesta original (y ése es uno de los retos de dirigir, saber con cuáles debes quedarte).

En un rodaje surgen paletadas de dificultades e inconveniencias imposibles de prever, y gran parte de la responsabilidad del director es adaptarse para seguir contando la misma historia que hay en el texto, aunque algunos elementos varíen. En el caso de dirigir tu propio guión la ventaja es que no tienes que pedir permiso a nadie para cambiar lo que consideres necesario. La parte mala es que la responsabilidad va a ser tuya y sólo tuya.

Es aconsejable rodar una historia que te suponga un reto.
“Pase Privado” es una historia a la que le tenía ganas hace tiempo, en parte por sus referencias al universo físico de los cines donde yo había trabajado, pero también por ese juego narrativo complejo que no resulta fácil de resolver en la sala de edición, y que está haciendo que el proceso de montaje sea minucioso y estimulante, gracias a la colaboración y la paciencia de Raúl de Torres (un buen tipo que, entre otras, acaba de montar la magnífica “Gente en Sitios”, de Juan Cavestany).

Un corto es el formato perfecto para experimentar, probar y arriesgarse. Cuando uno se va a pasar meses metido en un proyecto por el mero hecho de aprender y disfrutar, más vale que sea una historia con recovecos y complicaciones, de la que no te vayas a cansar a la tercera lectura o visionado.

Después del rodaje queda mucho más.
Montaje, postpo, sonorización, música, etalonaje, distribución… Son fases importantes en las que se define la calidad y la eficacia última de la historia y en las que, de nuevo, es prioritario escuchar a tus colaboradores. A veces los tiempos y plazos pueden resultar tediosos, pero merece la pena disfrutar, sacarle jugo y aprender de cada parte del proceso.

Luego ya, si el resultando acaba siendo un absoluto desastre, la culpa siempre es del guionista.


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