“CASTING”: UN GUIÓN DESDE LOS ACTORES

18 abril, 2016

Por Jorge Naranjo. 

FOTOGRAMA CASTING

Justo antes de entrar en la Academia de Cine para hacer esta entrevista a Alberto Marini, pregunté a los responsables de Bloguionistas si les interesaría colgar aquí el guión de “Casting”, una película que hice hace tres años y que, aunque no llegó al circuito comercial, sí logró que se hablara de ella en muchos círculos. Sobre todo, en el círculo de mi casa. Para mi sorpresa, no sólo me dijeron que sí, sino que me animaron a escribir este post, que podría completar el que ya escribió mi amigo Silvestre García hace unos años. Y como quedan pocos días para que se proyecte en el Círculo de Bellas Artes (miércoles 20, 19:30 horas), he decidido aprovechar tan buena coyuntura para hacer algo de autopromoción y, de paso, explicar cómo escribí este guión de 87 páginas para el que seguí un método tan poco ortodoxo como práctico: cambiarlo a medida que iba eligiendo a los actores para irlo adaptando a sus personalidades.

El experimento empezó con “Casting”, el cortometraje homónimo. Y sin querer.

Otoño de 2010. Estoy en casa de mi amigo Javier López, y le acaban de llamar para el casting de “Bob Esponja: El musical”. La prueba es el día siguiente y, entre otras cosas, le han pedido llevar un monólogo de humor de un minuto. Como Javi siempre me contaba anécdotas de sus propios castings mientras me suministraba cervezas (y tapas) gratis en el bar donde trabajaba, surgen rápido los chistes. Y a los pocos minutos, le había escrito una primera versión que nos gustaba. Javi fue al casting. No le cogieron. Es más. Aquel monólogo nunca se lo pidieron, pero decidimos guardar los chistes para insertarlos en su videobook y, posteriormente, en un corto que hicimos para el Notodofilmfest. Y en todas esas grabaciones, se mantuvo un gag que terminaría abriendo el cortometraje y la escena inicial del guión de la película: “Hola, soy Javier López y soy actor. Bueno, actor… Hay actores de muchos tipos. Hay actores que hacen drama, hay actores que hacen comedia… Yo no, yo hago castings”.

El resto del corto incluía momentos reales que Javi había vivido en un casting (“nos gustaría que hicieras de zapato rojo sudado”) y sensaciones auténticas de ambos, tanto económicas como profesionales. Supongo que eso convirtió el corto en una historia muy cercana y generó cierta simbiosis. De hecho, a Javi le confundirían conmigo durante meses; y viceversa. Y hace pocas semanas, en un colegio donde di una charla y en el que se proyectaron algunos de mis cortos, un niño preguntó, al ver a Javi en pantalla: “¿Ese eres tú?”… Y acertó.

Y al mismo tiempo, no.

Pasaron los meses, y yo decidí volver al guión con el que me estaba peleando. Se llamaba “Blog” y era una historia muy personal sobre un guionista que llega a Madrid después de fracasar en prácticamente todos los ámbitos de la vida en Barcelona y, a través de la escritura, intentaba desenredar y curar sus basuras emocionales. La historia funcionaba y, además, me estaba ayudando a superar varios fracasos sentimentales, pero es cierto que le faltaba algo y, además, era demasiado autobiográfica (si es que eso existe). La suerte quiso que la ESCAC estrenara en esas fechas una película llamada “Blog”. Y ante la perspectiva de tener que cambiar el título, empecé a pensar en otras alternativas. Por aquel entonces, el notodo que había rodado con Javi estaba teniendo cierto éxito. Incluso, alguna vez pararon a Javi por la calle para preguntarle si era “el tío de Casting”. Así que me planteé incluir aquellas aventuras, anécdotas, derrotas y miserias personales en una estructura que tuviera un casting como excusa (o sea, como McGuffin) y los distintos actores fueran los vehículos para cada una.

Y así surgió la idea de transformar tres minutos y medio en una película de 90.

Era la primera vez que me enfrentaba solo a un guión de tantas páginas (antes sólo había escrito uno que redacté a cuatro manos también con Silvestre y que, gracias a una iniciativa de abcguionistas, podéis encontrar aquí), así que lo primero era encontrar una estructura, un mapa para no perderme, una ruta… Siempre me he sentido más cómodo dialogando que creando ese armazón, así que necesitaba un modelo sencillo, práctico y funcional. A medida. Para todos los públicos… Y lo encontré en el viaje del héroe. Y lo copié punto por punto.

EL VIAJE DEL HÉROE

Si uno analiza el guión de “Casting”, le resultará fácil encontrar la llamada a la aventura, el rechazo, las pruebas, los aliados, la caverna, el calvario, el elixir… De hecho, siguiendo el modelo del “Episodio IV: Una nueva esperanza” de la saga de “Star Wars” (como es sabido, ejemplo incombustible para explicar la estructura heroica), también añadiría a mis C3PO y R2D2. Solo que, en este caso, no eran robots, sino humanos. Y se llamaban Ken Appledorn y Nay Díaz.

A Ken lo conocí porque me envió su videobook por Facebook y caí rendido por su fisonomía, su perfil y su capacidad para despertar ternura y comedia. Y a Nay, en una fiesta imposible. Pronto me di cuenta de que serían el coro perfecto de la película, y tendría que hacer con ellos lo mismo que ya había empezado a hacer con Javi y Esther Rivas. Es decir, escribir con sus voces. La diferencia era que a Javi y a Esther ya les conocía, ya eran amigos (Esther es la voz en off del corto “Casting” y la presentadora de otro notodo, “Llama ya”). Y a ellos no. Así que quedamos y, sobre la marcha, empezamos a escribir las tramas en función de sus personalidades. Si Nay era muy fan de Al Pacino, lo incorporábamos al personaje. Si me contaba alguna anécdota sobre técnicas actorales (véase en la película la escena del “Happy Birthday”, con cameo del amigo David Sáinz), se incluía en el guión. Y lo mismo con Ken, con quien me reuní cerca de Cádiz para conocernos y buscar juntos su principal motivación. Y encontramos dos: la primera, sus dificultades como actor americano en España; y la otra, el día en que decidió casarse. Hasta usaría su propio anillo.

“Casting” es una historia por y para los actores. Desde el principio, sabíamos que no podríamos contar con actores conocidos porque nadie se creería que un rostro famoso de televisión sufriera en un casting. Tenían que ser caras que nadie pudiera ubicar. Por suerte, muchos amigos y amigas quisieron participar y, valientemente, exponer ante la cámara su realidad y mezclarla con la ficción. El personaje de Ruth Armas siente en primera persona una fuerte presión por haber salido en una portada de “Interviú” que se publicó en la vida real y, como ella, todos los personajes van haciendo desfilar sus conflictos junto a los míos.

No siempre, claro. Por ejemplo, la entrevistadora del casting, Natalia Mateo, personifica todo lo contrario a lo que exhibe su personaje. Natalia trabaja desde el bien. La examinadora de la película, desde el lado oscuro. Pero tener a una maestra de actores como ella era básico para que los actores llegasen a sitios a los cuales, sin su ayuda, no hubiéramos accedido. De hecho, en los castings surgieron sorpresas que no estaban escritas. Y que sí están en el metraje final.

Pero salvando excepciones como Natalia o la ayudante de casting, Carmen Mayordomo, casi todos los actores depositaron parte de su vida en el guión. A veces, era solo un detalle que ayudaba a detonar la trama. Otras, un rasgo concreto de su personalidad. Y en el caso de Esther, una forma de ser. Quizás por ello, se convertiría en la luz del film, como describió con cariño algún crítico.

El guión se escribió sin subvenciones ni productoras interesadas. De hecho, nunca se mandó a ninguna institución. Entre otros motivos, porque queríamos rodarlo ese mismo verano y que no perdiera frescura. Y buscar subvenciones implica esperar. Así que se convirtió en una aventura de libertad absolutamente inconsciente. Por eso, incluye momentos imposibles como una banda sonora extraña, carísima y descerebrada en la que se daban cita canciones de Suede, Antonio Vega y hasta el “Me lo tiro”, de Berto & The Border Boys. Sabía que nunca podríamos tener esos temas, pero pensé que podría ser útil incluirlas y que los actores leyeran algunas escenas con esas canciones… Y las sintieran.

El final del guión no tiene nada que ver con lo que terminamos rodando. Y las dos escenas del inicio se resumieron en una más corta, eliminando finalmente el chiste que ya había aparecido en el corto y nos había llevado hasta aquí. También hay dos escenas que tienen el mismo avance, pero nunca se corrigió porque nos dimos cuenta dos días antes del rodaje, en la lectura final (y única), y todas aquellas notas y acotaciones se quedaron archivadas en un documento que guardo en casa y que, quizás en algún momento, acabe pasando a limpio.

GUION CASTING

No seré yo el que diga que ésta es una buena manera de escribir un guión. Es más, ahora que lo he puesto por escrito me parece una auténtica locura, pero sí puedo decir que a nosotros nos funcionó. “Casting” está llena de errores y aciertos, pero creo que respira honestidad. Y supongo que esa sinceridad y el trabajo de unos intérpretes que se dejaron la piel en cada plano hicieron que la película se alzara con las Biznagas a Mejor Actor de Reparto y Mejor Actriz de Reparto para todo el elenco en el XVI Festival de Cine Español de Málaga.

Hoy, miro ese guión con cinco años de pudor. Y me planteo en qué momento se me ocurrió colgarlo. Pero supongo que es justamente ella, la vergüenza, la que me obliga a hacerlo. Al fin y al cabo, los actores siempre luchan con ella. Y los guionistas, agazapados tras el ordenador, sólo la combatimos escribiendo.

* La película “Casting” se proyecta en el Círculo de Bellas Artes de Madrid el próximo miércoles 20 de abril a las 19:30 horas. Entradas aquí o en taquilla (5’50 euros. 4 euros para estudiantes y miembros de la Unión de Cineastas).

 “Cásting” también se puede ver en Filmin.

 

 


MI EXPERIENCIA EN EL CURSO “LAS TRES DISCIPLINAS”

16 julio, 2015

por Carlos Crespo. 

Carlos Crespo es guionista. Cursó la Diplomatura de Escritura para Audiovisuales de La Factoría del Guion y completó su formación con el Máster de Guion de la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha estrenado varias piezas de microteatro en Madrid y escrito y dirigido dos cortometrajes. Carlos es también uno de los seleccionados de la segunda edición de DAMA ayuda.

Un amigo me dijo una vez que una de las cosas más inteligentes que puede uno hacer para formarse como guionista es estudiar interpretación. Olé. Ese mismo amigo me recomendó también estudiar dirección. Venga, vale, apuntado queda para cuando los días tengan cuarenta horas y cada curso no cueste más que una espada de acero valyrio. Aún así, además, quedaría seguir formándose como guionista, que es lo principal. O sea, que imposible a no ser que inventen un curso asequible que reúna las tres disciplinas y nos ahorre a todos tiempo y dinero. Bueno, pues resulta que ese curso existe, lo imparte Natalia Mateo en la Central de Cine y muy apropiadamente se llama Las Tres Disciplinas.

La actriz, directora y guionista Natalia Mateo

La actriz, directora y guionista Natalia Mateo

Si tienes suerte y consigues entrar (son pocas plazas y se llenan enseguida) recibirás un email que te explica más o menos cómo funciona. Lo primero que necesitas hacer es enviar una idea para una escena antes de la primera sesión siguiendo varias pautas: descripción de los personajes (no más de dos o tres), situación, objetivos y deseos ocultos. Nada más. Y nada menos. De primeras se obvia el incluir algo tan básico como el conflicto porque como se empezará a trabajar la escena desde la improvisación es mucho más rico que los conflictos vayan surgiendo durante los ensayos. A veces te dan un tema, a veces no. En mi primer trimestre el tema fue “la familia y uno más”, en el segundo no había tema específico pero todo tenía que ocurrir en el interior de una caravana.

En la primera sesión se presentan todos los asistentes, cuentan quiénes son y qué experiencia tienen, si son guionistas, directores o actores y cada uno establece lo que espera conseguir del curso en cada una de las disciplinas. En mi primer trimestre, por ejemplo, mis objetivos fueron: como director mejorar la comunicación con mis actores, como actor ser capaz de lanzarme a hacer lo que me pidiera mi director y como guionista contar más con menos.

Luego se hace otra ronda en la que cada uno habla de su escena y cuál es su disponibilidad de cara a ensayos. Si te gusta la escena que propone un compañero, te ofreces como actor para el papel que te apetezca. Tu compañero te apunta como posible actor. O no, porque a lo mejor no das el perfil que tu compañero tiene en mente. O se presenta alguien más que da el perfil mejor que tú. O te apetece un determinado papel y al director-guionista de esa escena le encajas pero no tenéis ningún momento libre en común durante toda la semana para quedar a ensayar.

Siempre hay un momento en que parece imposible que todo cuadre, pero gracias a la colaboración del grupo y a la capacidad de organización de Úrsula, la asistente de Natalia, se consigue que todo el mundo salga de esa primera sesión con dos escenas como actor y con el casting para su escena como director resuelto. Ese mismo día se hacen grupos de whatsapp y se empiezan a organizar los ensayos durante la semana porque el jueves siguiente pasarán las primeras siete escenas.

Durante el curso, cada escena tendrá dos pases de improvisación, dos de guion y uno de dirección. Entre pase y pase transcurren dos semanas durante las que el grupo necesita ensayar al menos dos o tres veces.

Como guionista, es un privilegio poder improvisar con tus actores antes de escribir una sola línea de guion. Tú llegas al ensayo con tu idea preparada, les explicas cómo son sus personajes, qué quieren el uno del otro y les propones una situación sobre la que improvisar, que puede ser lo que ocurra en tu escena o cualquier otra cosa que consideres útil para el proceso.

En las improvisaciones ves con facilidad lo que funciona y lo que no, lo que es verosímil, dónde está la miga del conflicto… y si tienes suerte surgen finales inesperados, estrategias de personajes que jamás se te habrían ocurrido a ti e incluso frases que van directas a la versión final del guion.

Gracias a la generosidad y entrega de los actores se te abren tantas posibilidades que en lugar de llegar a la página en blanco con miedo llegas con tantas ganas e ideas que no ves el momento de ponerte a teclear. Piensa que antes de sentarte a escribir ya has escuchado hablar a tus personajes. Y eso es oro.

Ya sé que como guionistas estáis temiendo el momento en que os toque ser actores. No tengáis miedo, es normal que lo que menos nos apetezca a los guionistas sea ponernos ahí delante de todo el mundo sin un texto y empezar a accionar a ver qué sale. Pero de verdad que no pasa nada y es hasta divertido. El ambiente en clase es relajado, todo el mundo trabaja a favor de obra y quiere facilitarle el proceso a los demás, todos ponen de su parte todo el tiempo. En serio, es algo muy bonito. Además, si te da palo actuar siendo guionista habiendo actores en el grupo, piensa que en un par de semanas habrá que entregar la primera versión de guion y ahí serán los actores quienes se sentirán perdidos. La gracia de esto es aportar tu experiencia a quien la necesita y pedir ayuda a quien sabe de las cosas que no sabes tú.

Después de cada pase Natalia y los compañeros le darán al director unas cuantas notas en función de lo visto. Esta es una de las mayores virtudes del curso: el feedback y las sugerencias que recibes te llevan a nuevas preguntas, a replantearte cosas y a contemplar nuevas direcciones en que la escena puede crecer. Con estas ideas te vas a tu casa y organizas ensayos para volver a pasar tu escena como director en dos semanas.

Tras la parte de improvisación vienen los dos pases de guion. Una semana antes del primero, tendrás que enviar la primera versión escrita de la escena a tus actores y a Natalia, y recibirás también las primeras versiones de tus escenas como actor de parte de tus directores. Mismo sistema: se pasan en clase, y recibes feedback. Reescribes tu escena, la envías, recibes las segundas versiones de tus escenas como actor y se vuelven a pasar. En este segundo pase se cierra el guion.

Con la versión definitiva del guion ya está todo preparado para encarar las dos últimas semanas de ensayos en la que pondrás la escena en pie. Es la parte de dirección en la que tendrás que tomar un montón de decisiones para montar hasta el último detalle: iluminación, música, colocación del público, etc.

Central de Cine

Central de Cine

Este curso tiene lugar en Central de Cine y requiere mucho tiempo, mucho trabajo y mucha energía. Son cinco horas de clase todos los jueves y entre una sesión y otra deberás ensayar tres escenas, escribir una escena como guionista, memorizar dos escenas como actor, preparar tus herramientas como director, etc.

La base de esta propuesta es que al estar las tres disciplinas tan íntimamente relacionadas, cuanto mejor seas en una de ellas mejor serás también en las otras dos: entenderás mejor qué necesita un actor si tú mismo pasas por ese proceso como actor, sabrás qué espera de ti tu director si tú mismo diriges tu propia escena, mejorarás como guionista porque sabrás de primera mano los elementos que actores y director necesitan extraer del texto, usarás con tus actores herramientas que te gusten de tus directores, etc.

El objetivo del curso no es que tu escena quede bien (no se hace muestra porque el final no importa), lo verdaderamente valioso es el aprendizaje durante el proceso creativo. Dicho esto, lo normal en la mayoría de los casos es terminar el trimestre con una propuesta teatral muy trabajada que gracias a su formato podrás mover por salas de microteatro, lo cual es un valor añadido. Varios compañeros han estrenado escenas que salieron de Las Tres Disciplinas y el texto de mi último trimestre, She Moves, se estrenó en Microteatro Por Dinero el martes 30 de junio dentro de la iniciativa que la sala lleva a cabo con el Sindicato ALMA Guionistas y Vibook.

Una experiencia para repetir.


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