ISLABENTURA, EL NUEVO LABORATORIO DE GUIÓN DE LA ISLA DE LA PALMA ABRE SUS PUERTAS A LOS GUIONISTAS

24 julio, 2018

Por Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea

La Palma Film Commission presentó ayer, en la librería Ocho y medio de Madrid, las bases de isLABentura, un nuevo laboratorio de guión que cuenta con la colaboración del sindicato ALMA. Tratándose de una oportunidad de desarrollar nuevas historias para el conjunto de los guionistas, quisimos hablar con los organizadores para que nos explicarán en profundidad en qué consistirá este nuevo proyecto.

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El proyecto isLABentura es el primer laboratorio extremo de guión que se organiza desde La Palma Film Commission, y nace con la idea de desarrollar tantos ideas de largometraje como de serie de ficción. ¿En qué consistirá exactamente?

Si, bueno, isLABentura persigue, básicamente, dos objetivos: por un lado crear guiones de largometraje o serie que tengan como protagonistas las historias y/o localizaciones de la isla de La Palma y, por otra parte, continuar con nuestro objetivo de promoción de la isla, en esta ocasión, a través de su historia y su cultura. Además pretendemos que se convierta en una herramienta de difusión de nuestra cultura entre los nuestros, ya que descubriremos muchas historias hasta ahora desconocidas para la gran mayoría. Para ello, ponemos a disposición de las personas interesadas, un banco de historias en nuestra web, que continuaremos alimentando gracias a la aportación de cualquier persona en la isla que quiera enviarnos una historia con potencial para convertirse en un guion de película o serie.

IsLABentura acogerá a seis participantes de toda España, seleccionados en una comisión que se celebrará en la última quincena de septiembre. Los elegidos podrán visitar la isla en tres ocasiones: una primera visita de bienvenida, en el mes de octubre, para familiarizarse con las historias que van a trabajar a través de la toma de contacto con cronistas, ayuntamientos, familiares….. Una segunda visita, en abril de 2019, para trabajar intensamente el guion con sus tutores. Y una tercera, en julio de 2019, para presentar sus proyectos ante grandes productoras nacionales y esperar el fallo del jurado que estará valorado en 3000€.

¿A quién va dirigido el laboratorio? ¿Qué creéis que puede aportar a la carrera de un guionista?

El laboratorio está dirigido a todas aquellas personas que demuestren la escritura de, al menos, un guion de cortometraje, pero, sobre todo, está dirigido a cualquier persona que desee vivir la experiencia y, sobre todo, la aventura de reescribir una historia de un lugar que, probablemente, desconozca. De convivir, quizás, con algunas de las personas relacionadas con la historia, de sumergirse en interminables archivos, de contactar con ayuntamientos, de pasar largas jornadas escuchando testimonios de quien conoció de cerca la historia. Todo esto y mucho más es isLABentura.

Nosotros aportamos la posibilidad de viajar a una isla, para ellos, desconocida, para hacer lo que más les gusta: escribir y crear bajo la tutorización de grandes profesionales de nuestro país como Javier Olivares, Jordi Calafí, Yolanda García Serrano, Nicolás Melini y Mercedes Afonso. Al finalizar la primera edición, los participantes podrán exponer sus trabajos a grandes productoras nacionales que, quizás, acaben interesándose por el proyecto.

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Los tutores de la primera edición de isLABentura, durante la presentación en la librería Ocho y medio.

¿Estarán entonces los proyectos tutorizados a lo largo de todo el año? ¿Quién se encargará de su supervisión?

Sí. En la fase de recepción de proyectos, serán los tutores quienes leerán todos y cada uno de ellos, para su posterior selección. Una vez seleccionados, serán recibidos en La Palma por algunos de los tutores quienes les darán las líneas para comenzar con el proceso creativo. En los meses en los que los participantes no se encuentren en la isla, pactarán tutorías online las veces que consideren oportunas ambas partes. El proceso continuará en abril, en una semana de laboratorio intenso en la isla con cada uno de sus tutores. Y por último, tras otros dos meses de tutorías online, volverán a La Palma para la fase final, donde revisarán sus guiones y tendrán la posibilidad de exponerlos a grandes productoras, como he comentado anteriormente.

Imaginamos que en un proyecto así, que pretende lanzar nuevos proyectos en el contexto favorable para los rodajes que ya son las Canarias, constará de varias etapas para asegurar que los proyectos llegan a buen puerto. ¿Qué podéis contarnos sobre esto?

Sí, como te comentaba anteriormente, el laboratorio consta de tres fases básicamente: semana de bienvenida, semana de laboratorio intenso y pitching final. Entre estas fases se facilitarán tutorías online. Además, en las bases están bien definidas cuáles son las normas que deben regir el laboratorio y que promueven que los proyectos lleguen a su fin. Los participantes se comprometen además, a alimentar continuamente, la página web con el proceso creativo que están llevando a cabo. No hablamos del guión en sí, hablamos de cómo están siendo sus impresiones de la isla, de la historia, de los tutores…Para eso hemos creado un blog en el que subiremos videos, fotografías e, incluso, algún extracto de los guiones.

Si alguno de los particpantes decide abandonar el proceso, deberá justificar causas mayores o, por el contrario, tendrá que abonar los gastos ocasionados con su visita. Para nosotros esta es una manera de favorecer la participación de profesionales, junto con la ayuda de los tutores, que favorecerán la motivación de los y las participantes.

Asimismo, isLABentura funciona como una beca. Los elegidos percibirán, además de las ayudas en el desarrollo de sus trabajos, una cuantía económica. ¿A cuánto asciende? ¿En qué consistirá?

Los participantes recibirán ayudas para costear su billete, alojamiento, dietas y transporte en la isla. Además tendrán acceso a talleres gratuitos de pitching, formación jurídica para guionistas y, como está claro, el propio laboratorio en sí, de la mano estos tutores. En el pitching final, el ganador recibirá un premio de 3000€ y, esperemos, quizás la propuesta de alguna productora de comprar el guión.

¿Es necesario desplazarse a la isla si se es elegido o los proyectos podrán recibir un seguimiento a distancia?

Por supuesto, una de las condiciones de este laboratorio, es que los participantes se comprometen a viajar a la isla en las fechas que les iremos indicando. No se trata sólo de un laboratorio de guion en el que los alumnos se sientan en un espacio cerrado a escuchar indicaciones de sus tutores. No, isLABentura, es, como su nombre indica, un laboratorio en una isla que acaba convirtiéndose en una aventura y donde los participantes deben documentarse sobre la historia que quieren trabajar. Pretendemos que la página web y las redes se llenen de imágenes de estos creadores en nuestras localizaciones. Buscamos seguir promocionando La Palma con sus historias, sus espacios, y, para ello, qué mejor que isLABentura se viva en la isla.

Una vez terminado el año, ¿contarán los proyectos con alguna garantía o sello de calidad que les ayude en su promoción y financiación?

Esta es la primera edición y, ojalá, isLABentura se convierta en un referente en este tipo de laboratorio. De momento aspiramos a que los participantes vivan una experiencia inolvidable, no sólo por la aventura de descubrir una historia y reescribirla, sino porque sus trabajos estarán tutorizados por estos grandes profesionales, lo que será sinónimo, sin duda, de calidad. Si a esto le unimos que sus proyectos van a estar evaluados, no sólo por sus tutores, sino por reconocidas empresas de producción audiovisual, el resultado será muy positivo.


CÓMO SER GUIONISTA Y SOBREVIVIR EN TIEMPOS DE LAS NUEVAS PLATAFORMAS

20 junio, 2018

Por Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea.

De un tiempo a esta parte, el panorama audiovisual se ha transformado casi por completo. Debido al auge de las plataformas de contenidos digitales y a las productoras internacionales, hoy en día los contenidos traspasan las fronteras con facilidad y son susceptibles de llegar a una audiencia global. De ahí la importancia, para los guionistas, de estar al día sobre la legislación al respecto, para poder negociar sus contratos con garantías. Y de ahí la importancia de charlas como la que organiza el sindicato ALMA el sábado 23 de junio en la Sala Berlanga de Madrid. Hemos querido hablar con el sindicato, para que nos cuenten de qué tratará el taller, exclusivo para los socios.

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¿Qué nueva geografía se abre (o se ha abierto) en la industria del guión para que consideréis que ahora es el momento de hacer un evento como este?

Estamos viviendo un cambio sin precedentes en la industria audiovisual. Hemos pasado de crear y producir contenidos para una audiencia nacional y luego exportarlas o no, a hacerlo para ventanas que abarcan de golpe 190 países. En Europa, Vivendi ha creado Studio Plus para producir y vender contenido a plataformas en España, Brasil, Italia y Francia. En EEUU, Amazon y Netflix invierten más de 10 mil millones de dólares. Apple ya ha firmado un acuerdo con el WGA y ha puesto otros mil millones más. Atresmedia ha creado Atresmedia Studios… y así hasta el infinito. Lo advierte el director de contenidos de Vivendi: “[para sobrevivir en este nuevo mercado] Hay que ser capaz de producir 10 nuevas series cada mes, o una sola que tenga la misma calidad”. La época del 20% de share y dos cadenas generalistas ha terminado.

¿Por qué consideráis importante que los guionistas acudamos al evento?

Los guionistas somos los creadores de todo el contenido que estas plataformas desarrollan, producen y venden. Sin guionistas no hay proyectos ni por tanto industria audiovisual. Sólo en Europa, esa industria mueve más de 107.000 millones de euros y crea 1,2 millones de puestos de trabajo. Conocer la situación del mercado y sus tendencias es imprescindible tanto para crear contenidos ad hoc como para adquirir herramientas que nos permitan negociar nuestros contratos de una forma justa y adaptada a esta nueva realidad. No puede valer lo mismo un guión para una cadena generalista en España que para una plataforma que lo explotará en 190 países.

Sabemos que en nuestro gremio todavía no se puede hablar abiertamente de dinero por aquello de la competencia. ¿Creéis que es un problema que se solucionará a corto o medio plazo?

Es un problema en el que ALMA lleva mucho tiempo trabajando. En 2015 dimos un paso muy importante consiguiendo incorporar a los guionistas al convenio que rige el audiovisual. Desde entonces sí podemos hablar de cifras y negociarlas para aquellos guionistas con contrato laboral. La asignatura pendiente son los autónomos, y parece que podría haber una luz al final del túnel con el Estatuto del Artista. Desde el sindicato nos hemos reunido con todos los grupos políticos para conseguir que se incluya una excepción a la Ley de Competencia para que podamos, por lo menos, publicar tarifas orientativas y que los guionistas con un contrato mercantil sepan qué es justo pedir por un guión de largo, una biblia, un documento de venta, etc. Esa propuesta ha sido recogida en el informe que aprobará la Comisión de Cultura del Congreso el jueves 21 de junio. En cualquier caso, la mayoría de los contratos están sujetos a cláusulas de confidencialidad, con lo que hablar de cifras concretas siempre es complicado.

¿Este mismo problema sucede en otros países e industrias cinematográficas?

Depende de los países. En UK o EEUU sí está permitido negociar tarifas mínimas para los freelancers, y los sindicatos y asociaciones profesionales pueden llevarlo a cabo sin enfrentarse a multas como ocurre aquí. Otros, como Irlanda o Polonia, se encuentran en nuestra misma situación y también están trabajando por cambiarlo, y hay algunos como Alemania y Holanda donde lo han solucionado a través de sus ministerios de Cultura e Industria. Como decimos arriba, es una asignatura pendiente, importante (el propio Parlamento Europeo ha puesto un ojo en ello) y hasta que no se solucione seguiremos viviendo una situación en la que, pese a existir libertad contractual, una parte podrá seguir imponiéndose a la otra sistemáticamente. Adivinad cuál.

¿Cuáles son los retos que afronta nuestra profesión con el nuevo panorama?

A nivel creativo, ser capaces de crear contenidos capaces de atrapar a una audiencia tanto nacional como internacional. Hace unos años esto parecía imposible, pero La casa de papel o Las chicas del cable han demostrado que no es así. A nivel contractual, ser capaces de negociar condiciones que se ajusten a este nuevo mercado. Hemos asombrado al mundo entero haciendo series de alta calidad con un presupuesto muy reducido, pero este increíble mérito nos puede condenar a convertirnos en la “mano de obra barata” del audiovisual internacional. ¿Cómo podemos evitarlo? Siendo conscientes de la fuerza que tenemos (sin guiones no hay industria) y formándonos en talleres sobre asuntos legales como el que organiza ALMA el próximo sábado.

¿Qué exigencias son las que el Sindicato cree que se deberían implementar para defender nuestros derechos?

Por un lado, necesitamos una excepción a la Ley de Competencia como se plantea en el informe del Estatuto del Artista para que, por lo menos, podamos publicar información de tarifas medias de mercado, para hacer que este gane en transparencia. Ahora mismo nadie sabe ni puede encontrar referencias que le indiquen si una determinada cantidad es justa o abusiva. Por otro, hacer extensivo a toda Europa un derecho de remuneración equitativa para el uso online de nuestras obras como tenemos en España. Desde ALMA estamos impulsando esta iniciativa a través de la Federación de Guionistas Europeos. Todo esto contribuiría a crear un entorno más justo para que nuestra capacidad de protegernos y de negociar sea real. La situación actual a menudo deja a los guionistas con menos trayectoria o capacidad de negociación con sólo dos opciones: firmar un contrato tal como se lo dan, o darse la vuelta.

¿Existen diferencias entre España y otros países de Europa por lo que respecta a las condiciones en los contratos con plataformas privadas de pago?

Hay algunos países que sí se han sentado a hacer esta reflexión y han iniciado conversaciones con algunas plataformas de streaming. Todos los países se están movilizando para plantearse esto mismo que nos estamos planteando nosotros: ¿vale lo mismo nuestro trabajo ahora que antes? La clave está en que, siendo nosotros el cuarto país exportador de series y escribiendo en el segundo lenguaje más hablado del mundo, partimos de unas remuneraciones muy inferiores a los principales países de Europa: en precio por guión, en derechos de autor que cobramos a través de las entidades de gestión, y en el tipo de contratos que firmamos (a diferencia que en otros países, los nuestros son siempre buy-outs, es decir, cesión de todos los derechos para todas las ventanas y para siempre).

¿Y con Estados Unidos?

Estados Unidos es como siempre el más avanzado en este sentido. Sus precios mínimos de guión ya están pactados y son públicos. Para los residuals (que son parecidos a nuestros derechos de autor pero no exactamente lo mismo) tienen un tanto alzado por la puesta a disposición (que es lo que hacen las plataformas de streaming en lugar de la tradicional “emisión”) en el supuesto de que la serie se emita globalmente, y en caso de que se haga solo en determinados países, el guionista percibe un 1.2% del pago por la venta de la licencia que hace el productor en cada país. En Europa, salvo en Francia, no hay ningún país que haya llegado a un acuerdo claro en cuestión de derechos de autor, aunque algunos están cerca.

¿Qué nos puede faltar en nuestra industria para solventarlas?

Además de lo que contamos arriba, es importante que todos en el sector, guionistas pero también productores, nos concienciemos del valor de nuestros productos, y nos sentemos a negociar antes de firmar contratos, porque nos beneficiará a todos. Y esto es importante: los productores muchas veces también se encuentran ante contratos abusivos por parte de ciertas plataformas que les exigen todos los derechos de sus series para todos los países, ventanas, medios, etc. reduciendo drásticamente su margen de negocio, y eso puede acabar repercutiendo negativamente en los contratos que luego nos ofrecen a los guionistas.

¿Y los guionistas, qué podemos hacer para cambiar la situación?

Informarnos, formarnos y unirnos. Y es importante tener claro que el primer paso para cambiar la situación radica en la responsabilidad individual. Obviamente, la capacidad de negociar es distinta en cada caso: un guionista novel no tiene la misma fuerza que otro con 20 años de experiencia, pero pasarle un contrato a un abogado no cuesta nada (en ALMA, literalmente), consultar a los compañeros tampoco, y es fundamental para ser conscientes de a qué nos comprometemos y qué ponemos en juego cuando firmamos un papel.

Si hay algún guionista que todavía no está afiliado al Sindicato, ¿qué puede hacer por él en este nuevo panorama y por qué creéis importante que se afilie?

La fuerza de cualquier sindicato reside en su capacidad de representación. Si los guionistas americanos tienen un acuerdo tan fuerte es porque todos forman parte del WGA, y eso es lo que le permite al sindicato sentarse con productoras, estudios y cadenas y negociar un convenio con unas condiciones justas. No hace falta irse tan lejos. En Dinamarca, todos los contratos pasan por el sindicato y por su servicio jurídico (y no, no es obligatorio formar parte de él –como tampoco lo es en el WGA-), cosa que permite detectar y frenar cláusulas y prácticas abusivas. Volviendo a nuestro país, en los últimos años hemos duplicado el número de afiliados en ALMA. Ahora mismo contamos con más de 500 guionistas de todas las comunidades y subiendo. La gran mayoría de los creadores más reconocidos de cine y televisión están con nosotros. Es un gran momento para ALMA, pero es necesario seguir creciendo. Es cuestión de concienciarse. Si queremos la fuerza y autoridad para negociar en un mercado dominado por empresas cada vez más grandes y con más recursos, tenemos que estar juntos.


EL OFICIO DE GUIONISTA

22 enero, 2018

por Sergio Barrejón.

En los trece años largos que llevo trabajando como guionista me han hecho jugadas de todos los colores.

Han borrado mi nombre de títulos de crédito. Me han dejado facturas sin pagar. Han firmado mis guiones gente que no había escrito una línea. Han añadido escenas sin consultarme. Me han usurpado derechos de autor…

Y me han vendido todo tipo de motos.

Pero en lugar de amargarme, cuando me pasaban estas cosas, procuraba tomar nota. Sacar una enseñanza. Entre otras cosas, para poder compartirla después. Para que no le pase lo mismo a otros compañeros.

Y para eso, decidí armar una charla llamada El Oficio de Guionista para hablar de las pirulas que te hacen a veces y cómo evitarlas (o al menos preverlas). Para advertir sobre los riesgos laborales de nuestro oficio (que los hay y son serios). Para dar consejos de organización de tiempo. Trucos para vencer el bloqueo creativo (empezando por comprender qué es y qué lo motiva). Técnicas de negociación. Diagramas para decidir qué trabajos aceptar y cuáles no.

Llevo unos años dando esta charla allá donde quieran contratarla. En la ECAM, en la SGAE, en DAMA, en el Máster de Guión de la Pontificia de Salamanca, en la Universidad de Alicante… Pero también por cuenta propia. Porque más que ganar dinero, lo que me interesa es compartir lo aprendido.

Por eso, el sábado 3 de febrero volveré a organizarla por mi cuenta, sin universidades ni instituciones de por medio, para que pueda apuntarse quien quiera. Y además la ofreceré a un precio justo: o sea, un precio que no decido yo, sino los alumnos.

Me explico.

Imaginemos a un guionista que se interesa por la masterclass. Digamos que cuesta 25€ o 30€. El título le parece sugerente, mi currículum le convence… Es un poco caro, pero al final decide apuntarse. Llega el día de la clase, y a la media hora de empezar se da cuenta de que aquello no le aporta nada. Ha perdido un buen dinero y una mañana de sábado. Mal.

Para evitar esto, he decidido pedir sólo una cantidad simbólica por adelantado (5€ en concepto de reserva de plaza, para cubrir al menos el coste del local) y luego sugerir a los alumnos que al final de la clase dejen el dinero que ellos consideren.

¿Que a la media hora aquello no les convence? Se pueden marchar sin dejar nada. Aún les queda media mañana libre y sólo han gastado 5€. Si no les parezco buen profesor, al menos quiero parecerles honesto.

¿Que la charla les parece útil y les aporta mucho? Pues a la salida de la clase habrá una caja donde podrán dejar discretamente el dinero que ellos vean justo. O lo que puedan permitirse. Porque si la formación sólo está al alcance de los pudientes, mal vamos.

Si alguien está preguntándose cuál sería la cantidad ideal, la respuesta es NO LO SÉ. Si la charla te flipa y te sientes generoso, no te cortes. Si te gusta pero vas justo de pasta y sólo puedes dejar unas monedas… muy agradecido.

Lo que puedo asegurar es que no voy a estar vigilando a ver qué deja cada uno. Si al final de la charla cuento el dinero y veo que el trabajo no merece la pena, me iré a casa a reflexionar. ¿Que en la caja queda una cantidad razonable? Pues repetiré la charla lo antes posible.

Es un riesgo, sí. Pero en cualquier caso no me voy a hacer rico dando charlas sobre guión, así que al menos quiero sentime útil.

Si todo esto te suena mínimamente interesante, rellena este sencillo formulario para inscribirte a El Oficio de Guionista. La charla tendrá lugar el sábado 3 de febrero a las 10:00 en la Librería LA SOMBRA de Madrid (c/ San Pedro, 20) y durará aproximadamente hasta las 14:00.

Los lectores de nuestra newsletter y los seguidores de nuestro canal de Telegram recibieron esta convocatoria la semana pasada. En el momento de publicar esto, ya hay unos cuantos inscritos y el aforo es limitado. Si estás pensando en inscribirte, decídete pronto.

Si tienes alguna duda sobre el proceso, puedes escribirme y te contestaré lo antes posible.


NO NOS GUSTA NUESTRO TRABAJO PORQUE HACEMOS PORNOGRAFÍA INFANTIL.

30 marzo, 2016

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

Hace poco pasé un día entero junto a personas que se dedican a otra cosa. A algo distinto del audiovisual, quiero decir. Escuchaba sus anécdotas, la pasión con que afrontaban su trabajo, la carne que ponían en el asador, las dieciocho horas que trabajaban al día sin perder la ilusión ni la sonrisa…

Escuchaba todo eso y, acto seguido, pensaba en mí mismo y en casi todos los guionistas que conozco… llegando a una conclusión demoledora:

No nos gusta nuestro trabajo.

Paseo la mirada por el gremio guionístico y no encuentro esa dedicación, esa iniciativa, ese hambre, ese conservar la vocación intacta.

¿Qué cojones nos está pasando?

Luego cierro los ojos, respiro hondo, cuento hasta diez, vuelvo a contemplarnos: a mí mismo y a mis compañeros guionistas. Recuerdo cómo aburrimos a nuestras novias porque no sabemos hablar de otra cosa que no sea nuestro curro, recuerdo que hipotecamos nuestros fines de semana trabajando gratis en guiones que probablemente jamás verán la luz…

Entonces descubro que no nos gusta nuestro trabajo… pero nos gusta nuestro oficio.

Es muy normal en nuestra profesión que nos digan que no tenemos derecho a quejarnos porque “trabajamos en lo que nos gusta”. Yo suelo argumentar que eso es como si nos pusiesen a trabajar grabando pornografía infantil y nos reprochasen: “¿Pero no decías que te gustaban los niños?”

Y es que “vivir de la escritura”, en la mayoría de los casos, consiste en eso: En que te obliguen a mancillar lo que más amas, en tener hijos para observar cómo los sodomizan… haciendo creer a todo el mundo que los has sodomizado tú, en traicionar tus principios profesionales haciendo las cosas como crees que no deberían hacerse, en ponerle un bozal al lobo que llevas dentro y humillarlo hasta verlo convertido en un caniche.

No nos gusta nuestro trabajo.

Aunque por otra parte, si no me gustase escribir no estaría aquí, escribiendo gratis en un blog sobre escritura… un viernes santo.

Hay algo que he ido comprobando a lo largo de los años, y me parece tristísimo: La mayoría de los guionistas hablan fatal sobre las series en las que trabajan. No les gusta el producto que están haciendo. Es como si un zapatero te dijese que ha estado todo el día fabricando unas botas nefastas. “Son feísimas y te hacen ampollas en los pies. Yo no me las calzaría en la vida, pero aquí estoy, confeccionado un instrumento de tortura para gente que es lo suficientemente idiota para calzarse algo así.”

Somos camareros que adoran el Chivas pero sirven garrafón a sus clientes.

¿De quién es la culpa? ¿De la señora de Cuenca? ¿De Rajoy? ¿De Yoko Ono?

Personalmente creo que gran parte del problema está en el funcionamiento de las cadenas de televisión, que condicionan no sólo la línea editorial de los programas y series, sino también la de la mayoría de las pelis españolas.

Estoy harto de ver iniciativas interesantes perpetradas por gente con muchísimo talento que terminan convirtiéndose en basura gracias a las cortapisas de la cadena.

Y lo peor de todo es que se trata de basura que ni siquiera tiene la decencia de oler.

Ya hablé sobre ello hace algún tiempo, en este otro post. Las cadenas y las productoras siempre empiezan pidiéndote un producto super novedoso y rompedor que luego, poco a poco, va perdiendo ambición hasta convertirse en “lo mismo de siempre”.

No es la única manera que tienen las cadenas de sabotear la calidad de sus productos. Hablando con guionistas de algunas de las series más exitosas de nuestro país he descubierto que se repite una constante: Cuando la primera temporada de una serie es un éxito sonado, lo que hacen en la segunda temporada es… recortarles en presupuesto y en tiempo. ¡¡Joder!! Uno piensa que por lógica la cosa tendría que funcionar al revés. Si una serie ha demostrado que funciona, que interesa al público, lo suyo sería mimarla, apostar por ella, invertir más tiempo, más dinero… Pero la lógica española va por otros derroteros e imagino que en las cabezas de algunos directivos el argumento vencedor es más bien el de: “Ya tenemos al público fidelizado, ya han mordido el anzuelo, ya no hace falta gastarse un pastón en hacerlo bien. Se van a tragar cualquier mierda que les sirvamos en el plato, pero hagámoslo rápido para estrenarlo antes de que se les olvide, y hagámoslo barato. Bueno… y ya que estamos, pidámosle a los creadores que el producto sea mejor a pesar de las limitaciones, porque pedir es gratis.”

Es muy fácil echar la culpa a las cadenas, sí. Hacen bastantes méritos para ello.

Pero no toda la culpa es de las cadenas…

… y creo que los guionistas también debemos asumir nuestra parte de responsabilidad.

Me consta que somos un gremio muy poco dado a la autocrítica. No nos gusta meter el dedo en nuestras propias llagas, pero por algún sitio hay que empezar a romper el círculo vicioso en el que estamos encerrados… y quizá la única parte del proceso que no escapa a nuestro control es nuestra propia actitud.

No me malinterpretéis. Me da pereza el movimiento New Age, me da asco la palabra “emprendedor” y me gustaría eyacular sobre la cara de Paulo Coelho y sobre los estantes de sus libros de la pseudo-librería del aeropuerto…

… pero… ¡¡¡JODER!!! Tampoco se hunde el mundo por intentar dar lo mejor de nosotros en cada misión suicida. Si nos piden cocinar un plato de macarrones con nocilla, intentemos hacer el mejor plato de macarrones con nocilla que sepamos cocinar. Si te gusta tu puto trabajo, demuéstralo dándolo todo y disfrutando del proceso, no del resultado. Tienes el privilegio de que te paguen por hacer aquello que… baah!! ¿A quién quiero engañar? Volvemos a lo del principio. Nos gustan los niños y hacemos pornografía infantil. Lo que tendríamos que hacer, si fuésemos verdaderamente honestos, es dimitir todos en bloque de nuestros curros (bueno, no todos, sólo los que en un momento dado estemos haciendo pornografía infantil)

¡Dimitir todos en bloque!

Que las cadenas y las productoras descubran de repente que la mayor parte de los profesionales capacitados/entrenados para contar las cosas de manera efectiva… se niegan a seguir cocinando mierda.

¡Dimitamos, joder!

Apostemos por nuestros proyectos personales, o aceptemos únicamente trabajos que nos motiven.

O hagamos una huelga de ésas que hacen en otros sitios.

¡Stop! ¡Basta ya de soñar! Jamás haremos algo así.  Porque necesitamos el dinero, necesitamos comer, necesitamos caernos muertos en algún sitio. Porque somos demasiados para tan poco pastel. Porque incluso nosotros nos hemos creído eso de que nuestro trabajo lo puede hacer cualquiera. Porque somos un gremio cobarde. Por eso nos gusta gritarlo todo por escrito. Por eso hemos tardado tanto en tener un sindicato que aún no nos merecemos.

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EL RELATO

14 febrero, 2013

por Sergio Barrejón.

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“Todos somos personajes de un relato. De varios relatos, de hecho. Nos han asignado un papel a cada uno, y se espera que lo desempeñemos según un guión establecido. Y nos pasamos la vida interpretando obedientemente esos papeles, como si realmente tuviéramos que hacerlo. Como si hubiéramos pedido que nos asignaran ese rol.

Pero no es así. Cualquier relato en el que te hagan participar sin preguntarte antes es, por definición falso, y sirve a intereses ajenos.

Sé que esto suena muy abstracto. Pongamos un ejemplo. En esta clase, en la disposición de los muebles de esta clase, hay un relato. Un relato bastante claro. Veamos: tengo todo este espacio abierto para moverme, tengo una mesa grande y tengo un ordenador conectado a un proyector. Todo indica que el protagonista del relato soy yo. O el narrador, si queréis. ¿Y vosotros? Bueno, todas vuestras sillas son iguales y sólo tienen una pequeña mesita plegable, así que todo indica que sois poco más que figurantes. Y todas vuestras sillas están dispuestas mirando hacia mí, así que parece claro que en este relato yo soy el que habla, el que tiene algo que decir, y vosotros estáis interesados en eso, porque os sentáis ordenadamente a escuchar. Según este relato, yo sé cosas que vosotros ignoráis y debéis sentaros a aprenderlas. Pero eso no es necesariamente cierto.

¿Os dais cuenta de lo diferente que sería el relato si las sillas estuvieran dispuestas en círculo, y yo me sentase en una de ellas, exactamente igual que vosotros? ¿Verdad que las relaciones entre personajes cambiarían bastante?

También me parece significativo que toda la primera fila esté vacía. Todos os sentáis a partir de la segunda. Y ocupáis cuatro filas, aunque cabríais en sólo dos. A mí eso me habla de un cierto escepticismo hacia el relato de esta clase. Aceptáis el rol, pero no os convence del todo. Podría ser peor.

Vamos a ver más relatos que os afectan. Antes, un compañero vuestro me pedía que os hablase de “la selva” que os espera ahí fuera cuando terminéis vuestros estudios, y cómo sobrevivir en ella. Otro relato falso en el que os han asignado un papel muy concreto.

No existe esa selva. Al menos, no como estadio opuesto al que vivís ahora. No existe una separación, ni de espacio ni de tiempo, entre la escuela y el mundo real. Ya estáis en el mundo real. ¿Sabéis lo que pasa con las escuelas de arte? Y ojo, no estoy hablando de esta en concreto. Hablo del propio concepto de “estudiar una disciplina artística durante equis años”. Pasa que muy frecuentemente se crea un relato falso según el cual vosotros, durante esos años, sois pupilos-aún-no-preparados para desenvolveros en el mundo real. Necesitáis primero formaros, antes de salir a “la selva”.

¿Y qué ocurre si aceptáis ese papel? Que vosotros mismos construís esa selva. Es una profecía autocumplida. Os habéis convencido de que no seréis artistas hasta que no os hayan ungido, hasta que no hayáis superado el rito iniciático de “la graduación”, “el proyecto de fin de carrera” o como lo llamen aquí. Consecuentemente, no os atrevéis a comportaros como profesionales, porque se supone que todavía no ha llegado el momento. Y de manera natural, encontráis confort en esta etapa en que la negligencia es aceptada.

De esa manera, levantáis un muro entre el microclima híper protegido de la escuela (donde os movéis siguiendo a un guía, donde todo está estructurado, donde tenéis derecho a equivocaros porque habéis pagado por ello) y “la selva” del mundo laboral, donde cada uno tiene que encontrar su hueco, sin una equis que marque el lugar del tesoro, y donde el derecho a equivocarse se cambia por la obligación de solucionar problemas.

Es una dinámica muy parecida, y por favor, que esto nos parezca una crítica a esta escuela ni a ninguna en concreto, a la de una secta: primero se te comunica la existencia de un problema tremendo e inquietante, y una vez que tienes miedo, se te ofrecen las herramientas para volver a sentirte seguro… siempre que sigas dentro de la secta y respetes sus normas sin siquiera cuestionarlas.

El secreto es que ese problema tremendo e inquietante… no existe. Y el miedo tampoco. El miedo no es nada. Sólo es una disposición mental inducida que lleva a la parálisis y a la autocompasión. Sólo existe la selva que tú plantas y riegas con miedo.

Lo único cierto es que todas las tardes un montón de gente paga por meterse en una sala oscura a que le cuenten una historia. Y esas historias tiene que inventárselas alguien.

Lo único cierto es que escribir un guión es fácil. Hacerlo bien es complicadísimo, sí, pero desde el punto de vista físico, es fácil. Tan fácil como sentar tu culo delante del teclado, no entrar en Facebook, y apretar las teclas unos cuantos miles de veces.

Si ése es el personaje que quieres interpretar en el relato de tu vida, lo cierto es que nada ni nadie te lo impide. Dejad de pedir permiso. Dejad de esperar que alguien os lo encargue. Encontrad vuestro personaje, escribid vuestro relato.”

Extracto (retocado y mejorado) de una de mis clases sobre “El oficio de guionista” en la ECAM.

P.S. El próximo jueves, 21 de febrero, se estrena en Madrid mi último corto, #STOP. Será a las 21.00 en los cines Kinépolis, con entrada gratuita y fiesta posterior. Más información y reserva de entradas (a partir del lunes) en CORTÓPOLIS. Aprovechando la ocasión, he colgado el guión del corto en la sección Descargar Guiones. Y de paso, aquí está el trailer

 


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