EL SEGUNDO POLVO

29 mayo, 2013

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Por Chico Santamano.

Hace más de un año se anunció el remake de la popular serie “Entre Fantasmas” para el prime time de Telecinco. Como siempre, estas cosas de las adaptaciones despiertan un recelo enorme entre los fans de la tele en general y los profesionales en particular. Da igual que sea un clásico del humor como “Cheers” o una obra maestra del chochiterror como la serie de Jennifer Love Hewitt… la gente se lo toma todo a la tremenda.

Como espectador y guionista me gusta y me obligo en partes iguales a ver todos los estrenos que se cuecen en la parrilla. Siento la necesidad de saber qué es lo que el público ve y rechaza e intentar entender las razones de esa pesadilla ininteligible llamada share. Así que el día que se estrenó “El don de Alba” ahí me tenían delante de la tele con mi manta y mi mando a distancia. Había leído con cierta sorpresa que la versión española era mucho más blanca y familiar que la original. De hecho, recuerdo el estado de un colega en facebook preguntándose cómo podrían hacer aún más blanca la original… “¿amputándole el coño a la protagonista?”.

Tras confirmar que Patricia Montero sigue estando muy buena y que Martín Rivas difícilmente podría ser más guapo, no tardé en descubrir cómo habían conseguido “familiarizar” todavía más si cabe la original. La principal novedad con respecto a la original parecía ser una trama infantil con continuidad durante toda la temporada. Habían incluido la historia de una niña que, como Alba, también ve fantasmas. Y de repente hubo algo que no me cuadraba nada. Algo chirriaba en mi mente. No era el guión. No era el reparto. No era la música, ni la fotografía, ni los efectos especiales… era LA HORA. Miré el reloj y me di cuenta de que a mis 34 años y con los huevos más que negros estaba viendo una trama infantil a las doce menos cuarto de la noche. Sólo podía pensar en una cosa: ¿cuántos niños y adolescentes estarían disfrutando a las tantas de la madrugada de esta trama escrita para ellos?

A nadie debería molestarnos que una empresa privada como Telecinco imponga su línea editorial a sus productos. Todo sea dicho, una línea demasiado bífida que podría definirse como violencia y polémica en sus programas y esmalte familiar para sus series. ¿Una línea que roza la esquizofrenia? CIERTO, es una línea editorial jodidamente loca, pero allá ellos. Lo que no se puede entender entonces es ese mal que asola a TODAS las cadenas (incluida la pública) que es el retraso cada vez más desquiciado de nuestro prime time.

¿Para qué sirve que los departamentos de ficción se esfuercen en aunar a toda la familia delante de la tele si sus compañeros de programación deciden arrancar las series a las once menos veinte? ¿Para qué sirve que los guionistas escribamos series multitarget si antes del primer corte de publi la mitad de la audiencia potencial ya está en la cama? Si a las 23:00 se nos han ido los niños y adolescentes, ¿cuántos adultos están dispuestos a ver capítulos de 75 minutos (más pausas publicitarias) que les obligan a acostarse más allá de la media noche? Y de esos mayores que están dispuestos a aguantar hasta las doce y pico… ¿a cuántos les interesa las tramas más blancas y familiares?

Quiero creer que los profesionales que pueblan los departamentos de programación saben lo que hacen. Quiero creer que hay una razón de peso para que Pablo Motos se tire hasta las tantas haciendo divertidos experimentos con Vicente del Bosque, para que Wyoming exprima hasta la última coma de los papeles de Bárcenas, para que en Cuatro empalmen dieciséis “Lo sabe/no lo sabe”, para que en la Primera se analice el tiempo que hará el sábado al mediodía en Burkina Faso y para que en Telecinco improvisen cada dos días un previo del previo del debate previo al documental previo sobre la tv movie previa de la vida de Raquel Bollo. Tiene que haber una razón para que esto pase y si es así… ¿Para qué coño escribimos series blancas?

Señores de los despachos, si vamos a arrancar a las once menos cuarto vayamos a por todas. Olvidémonos por un momento de los niños o las amas de casa que habitan la sobremesa. ¡¡Atrevámonos con conceptos y tramas más arriesgadas!! No vayamos a la cárcel futurista de “La Fuga” para acabar haciendo OTRA HISTORIA DE AMOR para quinceañeras.

Ya… Ya sé que siguen siendo cadenas generalistas. No soy tan ingenuo de pedir que se conviertan en HBO, pero ¿qué les parece si POR EJEMPLO empezamos a ver el segundo polvo de nuestros protagonistas? Siempre vemos el primero. Ese polvo tan deseado por la audiencia. Meses de tensión sexual y por fin follan como si estuvieran en un anuncio de colonia. Pero hasta los adolescentes que a esa hora duermen saben una cosa… ¡El primer polvo siempre es el peor! Si jugamos a las once de la noche podemos ver el segundo. ¡O incluso el tercero! Porque el primero sólo cuenta que se quieren y/o se atraen físicamente, pero los siguientes pueden contar muchas más cosas. Podemos ver un polvo más perrero, más cerdo… Y sobre todo, más maduro, más cachondo, más divertido, MÁS DE VERDAD.

Y si entramos en el terreno de la verdad… buah! Ahí podremos hablar de todo lo que nos rodea; desde las miserias familiares más cabronas pasando por política, violencia, paro, drogas… Podremos tocar todos esos palos de una manera directa y no por ello desagradable. No hablo de amargarnos cada noche. No hablo de Haneke. Hablo del paro de “Full Monty”, del cáncer en “Mujeres Desesperadas”, del drama social y familiar de “Billy Elliot” o de la crítica política de “24”.

Hablo de escribir para los adultos que esperan más de la tele y recuperar a todos aquellos que se fueron. Hablo de hacer un 16% en lugar de un 10%. Hablo de audiencia para ustedes, de calidad para el espectador y de felicidad para el creador.

¡Hablo del segundo polvo! A las doce eso lo peta más que una niña que ve fantasmas, joder.


SI SE HICIERA UN REMAKE DE “THE OFFICE” EN ESPAÑA…

21 septiembre, 2011

Por Chico Santamano.

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…se titularía “The Office”.

…tardaríamos 20 años en verlo.

…los fans se rasgarían las vestiduras por semejante sacrilegio.

…los que nunca la vieron también se indignarían mucho.

…y todos olvidarían que “The Office” ya era un remake.

…compraríamos los guiones para hacer lo que nos saliera del nabo.

…y a todos nos parecería fatal (aunque los yanquis hubiesen hecho lo mismo con la serie original).

…sus guionistas aceptarían el encargo con cierto orgullo.

…una vez estrenada, sus guionistas preguntarán a otros guionistas cómo se puede borrar un crédito en imdb.

…los ejecutivos comprarían los derechos aún creyendo que hay que cambiarlo todo porque el espectador español es un mongólico en potencia.

…y se dedicarían a cargarse todo aquello que hacía de “The Office” una serie mítica.

…Michael Scott se llamaría Miguel Sánchez.

…Dwight se traduciría como Gero.

…para darle cierto caché, lo protagonizaría un actor que renegase de la tele por toda la basura imperante.

…y se emitiría en Telecinco para humillarle aún más.

…todas las interpretaciones estarían muy arriba. Bordearían casi el género chico.

…aunque fuera los mismos, los chistes sobre gays de Michael Scott sonarían realmente ofensivos.

…Dwight Schrute sería Javivi.

…Jim sería Martín Rivas.

…Pam sería Beatriz Montañez.

…Angela sería Anabel Alonso.

…la india sería gitana.

…se le pondría letra al tema de la cabecera.

…lo interpretaría Raquel del Rosario.

…y lo cantaría con voz de pena, aunque lo que diga la letra sea divertido.

…Michael Scott estaría obligado a trabajar con una exmujer por aquello de la tensión sexual no resuelta.

…por supuesto ambos se enterarían de que están obligados a trabajar juntos en el primer episodio.

…ella estaría en sujetador (se acaba de tirar un café en la blusa).

…él estaría vestido, pero tartamudearía mucho al enterarse.

…los chicos del almacén currarían sin camiseta.

…en el almacén habría una barra de bar.

…detrás de la barra del bar habría un modesto apartamento donde viviría Jim.

…Jim nunca iría a trabajar a otra delegación durante una temporada. No habría dinero para construir otro decorado, ni para pagar a más actores.

…las paredes de la oficina estarían pintadas con agradables color pastel.

…el negocio iría muy mal. Si son unos perdedores, ¿cómo es posible que vendan tanto papel?

…el actor que interpretase a Michael Scott se iría antes de la tercera temporada y después de pagar su piso por la zona de Velázquez.

…las secuencias tendrían un montón de música de libería. ¿Momento de misterio? Música de misterio. ¿Un chino entra por la puerta? Música oriental. Y así todo el rato.

…no tardarían en tener importantes cameos como el de Vicky Martín Berrocal o Jaime Peñafiel.

…los protagonistas irían de promoción a “El Hormiguero”.

…Pablo Motos haría un espectacular experimento con cientos de post-its.

…Pablo Motos se quitaría la camisa.

…Pablo Motos se quedaría con las frases de niños más graciosas y le daría a los protas las peores.

…los ejecutivos presumirían de que Ricky Gervais está a tope con los guiones de la adaptación.

…los ejecutivos ocultarían que esos guiones no fueron los que finalmente se grabaron.

…las críticas estarían escritas una semana antes de empezar el rodaje.

…#theofficespain sería trending topic mundial la noche de su estreno.

…todos los twitteros se creerían más ingeniosos que los guionistas de la serie.

…un gran porcentaje de twitteros sacaría a colación el final de “Los Serrano”.

…otros usarían los términos “tetacinco” o “telecirco”.

…Vertele haría un reportaje recogiendo los mejores chistes en twitter.

…Vertele haría un spoiler del último episodio.

…y Javivi se subiría a “La Noria”.

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