OLATZ ARROYO: PANES Y GUIONES

5 febrero, 2020

Entre libros de cine, en la cafetería 8 y Medio a Olatz Arroyo se le iluminan los ojos al hablar de comedia. Llevamos años riéndonos con ella, en Aída, en Allí Abajo, en El mejor verano de mi vida… Y este año seguiremos haciéndolo con su nueva película Hasta que la boda nos separe (Dani de la Orden, Febrero 2020) que coescribe con Eric Navarro y Marta Sánchez; y con su serie Supernormal, creada y escrita junto a esta última. 

¿Cómo fueron tus inicios en el mundo del guión?

Fueron tardíos. Yo estudié Filosofía, como es una carrera tan densa y tan profunda salí con muchas ganas de escribir algo más ameno y pensé en escribir guiones. Estudié un año de guión y cuando terminé me costó mucho encontrar trabajo de guionista, es un mundo muy hermético para los que están empezando, es muy complicado entrar. Me dediqué a trabajar en otras cosas hasta que me harté y decidí dejarlo todo para intentarlo con todas mis energías. Por casualidad hice una prueba para la serie Aída, la leyeron, gustó y me contrataron, así entré. Y desde entonces la verdad es que no he parado. Entré tarde, pero entré muy decidida. Cuando lo conseguí dije “ya esto no lo suelto” (risas).

A pesar de haber “entrado tarde”, tienes una extensa carrera en esto. Después de haber sido miembro “raso” de equipo de guión, ¿Cuáles son los principales retos de la coordinación de un equipo de guionistas? ¿Qué valor adquiere ese aprendizaje en el momento en el que creas una serie o eres showrunner? 

Como coordinadora el primer reto es formar el equipo, tienes que conseguir juntar un buen equipo de guionistas que se complementen. También hay que tomar decisiones: de argumento, giros de temporada, vivir con los plazos, entregar a tiempo con un plató pisándote los talones… Y gestionar todo eso. Y resolver, resolver siempre en el último minuto. Como has estado donde están tus guionistas ahora, intentas ser útil y ayudarles. Los guionistas somos inseguros, nos gusta involucrarnos en los procesos, no estar en nuestra casa aislados. Además tienes que entender que coger el tono requiere de tiempo, y que los guionistas necesitan ir poco a poco asimilando los entresijos de la serie. Y luego como coordinadora también aprendes que cuando surge un problema de guión siempre termina apareciendo la solución, termina saliendo la “idea feliz”. Cuando te hacen cambios de tramas y tienes que añadir dos capítulos en la última temporada que ya tienes cerrada, parece que no hay nada que hacer, que no se te va a ocurrir nada… y de repente aparece… Siempre sale algo. Cuando ya has vivido varias crisis de estas, sabes que siempre vas a salir adelante. Y a la hora de crear una serie te da muchas tablas, desde luego. 

Este año se estrena Supernormal, la comedia que has escrito junto con Marta Sánchez Guillén para Movistar +.  Con Allí abajo ya comenzábais a explorar un tipo de humor menos textual (como podía ser el de Aída) y más de situación. ¿En Supernormal continuáis por ese tono? 

Sin duda. A mí siempre me ha gustado mucho más ese tono, de situación, de personajes y no tanto de chiste de texto, que también están bien, eh. No hay que renunciar tampoco a los chistes de texto. Movistar nos ha dejado total libertad y ha sido maravilloso. Hemos explorado mucho el personaje protagonista, la situación y el universo en el que vive, que es un poco especial porque es un banco de inversión. Yo he sido secretaria en un banco de inversión, lo conocía desde dentro y conocía todas sus particularidades (que no son pocas) y hemos querido explotar eso, ese contexto, y que la gente descubriese lo que pasa realmente en ese universo. Y teniendo una protagonista femenina nos apetecía plasmar situaciones muy nuestras que normalmente no se ven en pantalla.  

¿La comedia más “pura” se está quedando obsoleta? Porque en la actualidad cada vez son más las comedias que mezclan géneros, se alejan del humor textual…

Pues a mí es que me sigue gustando la comedia pura. Agradezco cuando en una comedia siento que se ha hecho todo lo posible por explotar y por sacar todo el potencial cómico a las situaciones. Y sí, es verdad que ahora se mezclan mucho los géneros pero yo no dejo de reivindicar “la comedia-comedia”. Aunque también es cierto que la mezcla está bien y es enriquecedora. Ahora los guionistas tenemos más libertad a la hora de escribir y se nota que existe más variedad de tonos, géneros, formas de entender el humor. Porque cada autor tiene su personalidad. Todo es menos homogéneo y menos uniforme, y eso está muy bien.

La protagonista de Supernormal es fuerte, ambiciosa y en ella reside el peso de la comedia. Este último punto es cada vez más frecuente y por suerte ya no nos sorprende verlas, ¿Crees que gracias a series como la tuya, Vida Perfecta o Fleabag el público está “normalizando” más a las mujeres protagonistas cómicas? 

Eso espero. Ya toca. Es que es un movimiento casi natural y lógico, y necesario e inevitable. El mundo está lleno de mujeres divertidísimas, siempre lo ha estado. Ya es hora de que la pantalla y las historias muestren eso. El hecho de que cada vez haya más mujeres creando y escribiendo propicia que empecemos a ver más historias contadas desde nuestro punto de vista. Es sorprendente pero resultan hasta “frescas”. Y en realidad no debería ser algo tan “nuevo”, porque siempre ha habido mujeres cómicas. Lo que nos ha faltado es un altavoz. Si ahora se nos abre esa ventana y podemos hacerlo genial, no vamos a desaprovecharlo. Ya es hora de que se normalice y de que un protagonista femenino cómico deje de resultar llamativo.

¿Qué papel  juegan las plataformas en estas nuevas narrativas? 

Muy importante. Las plataformas han cambiado radicalmente la forma en que se escriben, se producen y se emiten los contenidos. Muchas plataformas ahora piden los proyectos directamente a los autores, buscan voces originales, series más de “autor”. Necesitan crear contenidos muy variados para un amplio catálogo, y permitir que cada cual encuentre su serie. Lo que no quita para que también encarguen series a productoras, como se hacía antes con las cadenas. Lo importante de las plataformas es que han empezado a pedir proyectos directamente a los autores, antes siempre teníamos a la productora de intermediaria, que era la que proponía ideas y vendía. Hoy los guionistas empezamos a gozar de cierto prestigio, y eso está muy bien. 

¿Podrías hablar de algunos retos del sindicato en materia de igualdad? 

ALMA está muy volcada en las guionistas, porque queremos que haya más mujeres afiliadas. Hicimos hace poco un acto de mujeres escritoras, y vinieron muchas guionistas de todas las edades. Pudimos hablar, intercambiar opiniones, ver cómo podemos ser más visibles, hablar de nuestras experiencias, y que las chicas jóvenes que quieren ponerse a escribir no sientan que sus historias importan menos. Estamos en ello. Es verdad que hay muchas menos mujeres afiliadas pero en las últimas altas hemos recibido más peticiones de mujeres que de hombres y eso está fenomenal. Hay muchas mujeres guionistas jóvenes y necesitamos que tengan referentes y que vean que sus voces son tan necesarias e interesantes como las de cualquiera. 

¿Qué te gustaría destacar del trabajo de ALMA como vicepresidenta?

Pues muchas cosas. Tengo que destacar tanto el trabajo de las personas que trabajan en el sindicato como el de los miembros de las juntas, presentes y pasadas. En treinta años ALMA se ha convertido en un referente. Ha conseguido que los guionistas tengamos una visibilidad en medios que hace unos años no teníamos. También estamos presentes en entidades internacionales como la Federación Europea de Guionistas. A parte de los muchísimos encuentros que organizan para guionistas y por supuesto los premios del sindicato. Dentro de poco celebramos la segunda edición, y esperamos que la gala sea tan divertida y emotiva como la primera. Otra cosa de la que estamos muy orgullosos es de la negociación del convenio colectivo y de un programa de mediación para resolver conflictos entre autores, además de haber abierto la puerta a negociar con productoras.

¿Cuáles son tus rutinas de escritura?

Yo escribo en mi casa. Soy de escribir por la mañana, pero porque tengo hijas y cuando las dejo en el colegio tengo mis horas de tranquilidad máxima que son mi santuario y mi templo.  Por la tarde cuando vuelven a casa me resulta más difícil. Y mientras escribo pues: hago pan, cocino, pongo una lavadora, todo muy glamuroso. Así es la vida de una guionista-madre: ya que tengo que estar varias horas en casa trabajando, si un día no escribo nada bueno, por lo menos que fermente una masa  (risas)  

-Serie que recomiendas: Pues acabo de ver The Morning Show, que me ha encantado. Habla del acoso en el trabajo, las relaciones de poder, el silencio, la complicidad de los que callan… Muy tremendo todo. Y con unos actores excepcionales. También me ha gustado The crown, el personaje de la reina me ha hecho casi monárquica. After Life de Ricky Gervais y The Kominsky Method también, son comedias muy personales y con mucha ternura. Españolas me gustaron mucho Arde Madrid, El día de mañana y Paquita Salas

-Guionistas/escritoras referentes Muchas. Sally Wainwright me encanta, Maren Ade, Tamara Jenkins, en comedia Nancy Meyers, Amy Sherman Palladino… Y en España, una mujer guionista de comedia en la que me fijé cuando empezaba era Yolanda García Serrano, ha sido un referente para muchas. 

¿Qué consejo darías para los nuevos y las nuevas guionistas?

Que escriban. En esta profesión te haces escribiendo. Hay que entrar con muchas ganas porque la clave del éxito como escritor es el trabajo, no hay más. Tienes que tener esa necesidad de contar, de querer que tus historias sean vistas, de divertir, de entretener. Así que mi consejo es escribir y juntarse con otros guionistas, que aprovechen las oportunidades que les brindan ALMA o asociaciones como CIMA, encuentros de guionistas, talleres. Escribir es como cualquier artesanía, tienes que coger músculo y soltura. 

Olatz acaba definiendo su tono como “un canto a la vida”, porque según ella, en esta vida ya se ven demasiados dramas.

Entrevista por Paula Sánchez Álvarez
Fotografías por Ana Álvarez Prada


GEMA R. NEIRA: "ME MOLESTA EL TÉRMINO 'SERIES PARA MUJERES'"

15 enero, 2020

Gema R. Neira entra a la cafetería 8 y medio con entusiasmo y con una energía vital admirable para alguien que se gana la vida coordinando series. La directora de desarrollo de proyectos de Bambú ya avisaba de cómo no morir con esto en una entrevista anterior para nosotros. Uno de los rostros detrás de exitazos como Fariña, Velvet o Las chicas del cable nos habla de sus inicios, del sindicato y de la importancia de utilizar la presencia en los medios para reivindicar.

¿Cual ha sido el camino para acabar siendo creadora de series?

Yo empecé en Galicia, haciendo diálogos para una serie autonómica. Luego estuve haciendo argumentos, luego de coordinadora de una serie, luego participé en un departamento de desarrollo; a partir de esto último fue cuando empezamos a generar ideas propias y fue cuando vendimos la primera serie original nuestra, que fue Desaparecida. Fueron muchos años, mucho trabajo para otros y trabajar con personas muy diferentes. Intenté aprender un poco de todas esas personas y de sus maneras de trabajar. Sobretodo es coger experiencia. Cuando voy a un máster me preguntan los alumnos “¿Cómo puedo vender mi serie?” y yo siempre le digo “A lo mejor ahora no es el momento de que vendas tu proyecto sino de que aprendas cómo trabajar dentro de una serie, lo que es una serie, el formato,… Para luego aplicar todo eso a tu propio proyecto, pero con más solidez.” Las mil primeras páginas de alguien siempre son horrorosas, del mejor escritor del mundo también. Entonces lo que hay que hacer es escribir mucho.

¿Qué perfil de guionista busca Bambú?

Trabajamos con perfiles muy distintos porque ahora por ejemplo estamos en un momento de mucha producción, ha entrado mucha gente nueva, con menos experiencia… Para mí una de las cosas más importantes es que sea gente que sepa trabajar en equipo, que le apasione su trabajo, porque no estamos haciendo tornillos. Gente a la que realmente le guste escribir y que se enamore voluntariamente de los proyectos. Que sienta que puede aportar algo personal. Para mí siempre ha sido muy importante el ambiente creativo de la empresa, que todos los guionistas puedan compartir las ideas unos con los otros. Y que si tienen un problema puedan meterse en el despacho de los otros y decir “chicos estamos bloqueados”. Que haya un ambiente colaborativo y nunca de competencia. 

La pasión yo creo que es lo más importante. Bueno y el trabajo también, que soy muy exigente (risas). Yo cuando empiezo a trabajar con alguien siempre le aviso “me voy a pegar a ti, y voy a ser muy pesada y voy a revisar y reescribir todo lo que hagas. Eso durante tres o cuatro capítulos, al quinto que ya veo que has entendido lo que quería te voy dejar mucho más espacio.” Creo que eso es lo que tengo que hacer porque creo que es imposible saber lo que está en la mente de una persona si esa persona no te lo dice. Lo primero es contar lo que tengo en mi cabeza y trasladarlo. Pero tampoco queremos escribanos. Yo no quiero gente que transcriba, yo quiero gente que aporte cosas. El resultado nunca va a ser exactamente el que tengo en la cabeza, si tengo suerte es mucho mejor. Pero para eso tienes que dejar un espacio para que otros pongan una parte de sí mismos. Además si haces eso, esa gente va a amar el proyecto, se van a quedar ahí y lo van a hacer lo mejor que puedan. 

En esta profesión, tan ligada a la pasión como dices, es difícil lidiar con el rechazo.

Yo siempre le digo a los chicos que vienen nuevos a Bambú “Escribir es reescribir”, y es asumir que va a salir una cosa bien de cada cincuenta mal. Y no pasa nada. Y cuando aprendes que no pasa nada ya no te frustra, asumes que a lo mejor esa serie no sale nunca, o que a lo mejor sale dentro de siete años, de nueve años… Porque eso también pasa mucho, a nosotros nos pasó con Fariña. Nosotros en Galicia queríamos hacer una serie sobre el narcotráfico y no había manera, porque en aquel momento en la televisión no había antihéroes como protagonistas, era todo mucho más blanco. Cuando años después apareció el libro de Nacho fue como “Ahora igual sí que es el momento de hacer esto que quisimos hacer durante tanto tiempo. Además tenemos una base que es un libro al que le ha ido bien y que además tiene el espíritu de lo que nosotros queríamos contar, que es ese carácter gallego que le da el puntito de comedia.” Hay muchas series de narcos en el el mundo pero ninguna puede ser como esta, porque en ningún sitio son como somos los gallegos. Eso es justo lo que evidenciaba el libro de Nacho y lo que nos molaba a nosotros. Y de repente fue todo súper rodado y la serie salió fenomenal y estamos felices, pero era una idea de hace un montón de tiempo. Cuando la gente dice “es que esto no ha salido” yo digo “no te preocupes, las cosas en las que uno confía hay que dejarlas ahí porque nunca sabes cuando se van a reactivar y cuando van a salir, que la industria cambia mucho.”

¿Que supone para ti pertenecer a ALMA?

Ha habido una labor interesantísima por parte de ALMA en los últimos años que nos ha dado mucha visibilidad a los guionistas y eso ha llevado a que tengamos más derechos. Creo que eso es lo interesante del sindicato,  por eso tenemos que apoyarlo todos, que cualquier lucha personal se convierta en una lucha colectiva. Ese tipo de lucha siempre tiene más fuerza y tiene más voz. Así que pienso que todo guionista debería afiliarse y intentar hacer lo que pueda a nivel particular. Porque es verdad que cada uno tiene su propia vida y sus cosas pero creo que lo que podamos aportar cada uno es interesante y hay que hacerlo. Nosotros hablábamos el otro día en los encuentros de ALMA del papel de la mujer dentro del mundo del guión, y yo siempre decía que a mí no me gustan nada los focos, no me gustan las entrevistas, no me gusta salir, a mi lo que me gusta es escribir; pero lo hago por conciencia, porque creo que es interesante demostrar que hay modelos femeninos en esta industria, y yo puedo decir en voz alta lo que muchas de mis compañeras dicen y no puede salir. Cuando no nos sacan en prensa, cuando nos relacionan siempre con un tipo de proyectos que tienen que ver con historias que se consideran femeninas… todas esas cosas hay que decirlas porque muchas veces ni quiera hay consciencia de que está siendo así. Hay que decirlo para que haya una reflexión y para que haya un cambio, lo tenemos que hacer a nivel particular y lo tenemos que hacer a nivel como colectivo. 

Entonces, ¿Hay una especial distinción a las guionistas en según qué géneros?

En los proyectos que se consideran más masculinos muchas veces los nombres de las mujeres que participamos en el proyecto han desaparecido de las noticias. Es bastante llamativo, nunca desaparecen de las noticias sobre Velvet o sobre Las chicas del Cable. Pero desaparecen de las noticias de Fariña y de El corredor de la muerte, porque se asocian directamente solo a mis compañeros. Qué curioso que sea justo en estos proyectos. No es casual. No quiero decir que sea intencionado, porque no creo que sea intencionado, pero creo que hay una ‘cosa’ interna. Muchos periodistas consideran que hemos participado menos, sin meditarlo, porque son series “masculinas” y “no seremos tan importantes.” Ese tipo de cosas hay que decirlas y hay que compartirlas con el sindicato, sobre todo cuando no se ponen los nombres de los guionistas en las noticias, a mí me han llegado mil veces quejas de los guionistas con este tema. [···] Para mi lo ideal es que nadie se preocupe si algo lo ha escrito un hombre o una mujer.

Siempre creo que se menosprecia un tipo de proyectos que tienen que ver con lo más comercial y sobre todo que tienen que ver con lo femenino. Y a mí eso me molesta mucho. Porque creo que hacer una serie como se ha hecho Velvet durante tantísimas temporadas, que viaje internacionalmente, es una cosa muy complicada. No sé por qué tiene que tener menos valor dentro de la industria que Fariña. Yo no lo creo. Además siempre me molesta el término “series para mujeres”, porque viene a decir que están las series y las series para mujeres. No existe el “series para hombres”; existen las series buenas y las series para mujeres, como en una segunda categoría. Como la novela rosa, siempre por debajo. Oye no, serán series todas. Y las verá además quién quiera. Si tu ves las audiencias de Velvet hay una audiencia masculina brutal, es una mentira que sean para mujeres. No hay una diferencia nada notable, es muy poquita. 

¿Rutinas de escritura?: Yo soy ‘de ofi’. Soy de horario fijo. Me gusta tener un espacio para escribir y un espacio para mi vida privada. 

Recomienda una serie: La serie de Mrs Maisel, que me encanta. 

Escena de la que te sientas más orgullosa de haber escrito: No es una escena mía solo, esto es un trabajo en equipo, pero me gusta mucho el momento en Fariña en el que el poder pasa a las mujeres porque creo que es una sorpresa. Porque hasta ese momento han estado siempre en segundo plano y de repente cuando aparecen, aparecen con una fuerza… Pues es increíble. 

Actualmente estás trabajando en: La tercera temporada de Alta mar, que estamos en rodaje, y con un montón de cosas nuevas que no te puedo contar (risas) Que espero que salgan. Y escribiendo más pelis.

Tiene muchos proyectos en el aire pero una cosa clara: por ahora, seguirá en ficción. Gema R. Neira está enamorada profundamente de su trabajo, el cual ahora mismo está centrado en explorar aspectos de la producción, y en continuar aprendiendo y mejorando cada día.

Entrevista por Paula Sánchez Álvarez
Fotografías de Ana Álvarez Prada


ANNA R. COSTA: LA SHOWRUNNER DETRÁS DE ARDE MADRID

3 diciembre, 2019

Anna R. Costa actualmente es uno de los nombres más relevantes en el panorama del audiovisual español. Con una extensa carrera como guionista y como dramaturga revolucionó la televisión el año pasado con la miniserie Arde Madrid, su primera experiencia como showrunner. Ahora continúa trabajando para Movistar+, además de tener otros proyectos propios para cine y teatro. Reivindicando siempre su papel como autora y como mujer dentro de la escritura, nos concedió a Bloguionistas una entrevista en el Hotel Iberostar Las Letras, en la Gran Vía de Madrid.

¿Crees que el ser mujer te otorga una perspectiva diferente de escritura, o solo es una excusa para relegar a las guionistas a las comedias románticas?

En absoluto, yo creo que las mejores comedias románticas que he visto han sido escritas por hombres. Porque claro, todo ha sido escrito por hombres (risas). Hay muy poco que se haya escrito por mujeres hasta ahora. Pero yo creo que una mujer puede escribir lo que sea, desde películas de guerra, hasta dramas sociales. Lo que sí que es interesante es la mezcla. El punto de vista de la mujer y el hombre en guión yo sí que creo que es distinto. Tú puedes contar una historia de guerra y siempre va a ser distinta desde un hombre y desde una mujer, pero no quiere decir que haya temas específicos de hombres y mujeres, eso sí que no lo creo. Yo siempre abogo por equipos mixtos para escribir a la hora de construir mis equipos. [···] En mi caso también defendí que Arde Madrid tenía que ser una serie de mujeres y ser consecuente con esto y que fuera de verdad. No ponerlas y ya está sino que fuese una experiencia femenina en toda regla. Una es la de una mujer completamente libre que viene a un país que está en dictadura y ver cómo se mueve ahí; y otra la de una mujer que es ignorante de todo y a través de su conexión con Ava Gardner empieza a conocer el mundo y saca sus propias conclusiones sobre cómo debe ser su vida. 

¿Cómo viviste este éxito de Arde Madrid y, en concreto, el premio de ALMA a la mejor serie de comedia? 

Pues el éxito ha sido para mí una sorpresa, porque no me esperaba yo que algo tan personal pudiera llegar a tantas personas: que la gente te parara por la calle, te comentara, te escribiera en las redes sociales lo que le había llegado la serie, de lo que ha entendido con la serie, de cosas que estaban por ahí en la historia y que nosotros hemos recuperado… Y claro, es una alegría muy grande. Parece que había algo que faltaba por contar; encontrar un caramelito que nadie había tocado y de repente ofrecerlo es muy agradable.

Para mí como autora el éxito de Arde Madrid ha supuesto más libertad. Haces una cosa que llega, que gusta, que tiene éxito, que te premian… Y eso te da más libertad porque la gente cree más en ti y te dan más manga ancha para casi todo. Y entre los muchos premios que hemos tenido el de ALMA al mejor guión de comedia para mí en particular es un orgullo muy grande porque es de donde vengo (del guión). Que los compañeros te premien es un orgullo y una satisfacción que se culmina por ahí. 

Ahora todo el mundo conoce Arde Madrid, pero el proyecto tardó en fraguarse.

Mucho. Los inicios fueron difíciles, tardamos seis años desde que yo empecé a escribir el guión: la biblia, todo el proceso de documentación que fue larguísimo… Porque yo había empezado con una obra de teatro que se llamaba El manual de la buena esposa que trataba el tema de la mujer en el franquismo, de la escuela franquista para las mujeres, y ese tema era tan suculento y tan desconocido (sobre todo para las generaciones jóvenes) que seguí investigando, y esto se cruzó con que Paco terminaba Aída y empezó un proceso de estar un poco “a ver qué hacemos”. Empezamos a investigar y lo cruzamos con las vivencias de Ava Gadner en Madrid y así surgió la serie. 

Arde Madrid tiene un tono de humor muy característico.

El tono en guión costó encontrarlo. Fernando Pérez ha sido mi mano derecha en el guión: ha sido el que ha encontrado el tono conmigo, el que ha escrito conmigo, no ha entrado a crear personajes porque estaban ya definidos cuando él llegó pero tuvimos un tú a tú muy agradable. Y quiero mencionarlo porque si un guionista no tiene visibilidad el guionista número dos ya se diluye en el abismo. Fernando ha sido un gran aliado y un pedazo de guionista. El tono costó muchísimo porque era histórico pero queríamos que desde fuera no se quedase anclado en el pasado sino que tuviera un tono desde aquí. El punto de vista queríamos que fuera comedia pero a la vez con contenido y a la vez que lo político no estuviese en primer término. La reivindicación para mí tiene que estar en tercera fila, que no se vea lo primero, que esté a lo lejos y que lo pille quien quiera. Al llegar a rodaje estas cuestiones es donde se acaban de configurar también; la cámara dónde se coloca, los actores cómo los mueves para que se conserve el tono adecuado… Fue otra parte del proceso interesantísima. Luego en montaje es otra vez como si volvieses a escribir el guión porque es donde se reafirma el guión, es muy curioso. En rodaje es donde se levanta pero luego en montaje es donde se asienta. Una cosa de la que estoy muy orgullosa es que el texto de Arde Madrid está al 100% en la película.

Planteamos en guión tres situaciones que las queríamos improvisar pero ya estaban marcadas así en guión. En guión ponía “esta secuencia la vamos a improvisar” y poníamos cuatro o cinco líneas de referencia. E incluso las líneas de diálogo apuntadas como referencia están en el resultado final. La decisión de improvisar algunas secuencias un poco es herencia del teatro pero también es por el gusto personal de Paco, él las dos Carminas las hizo completamente improvisadas, no tenía guión. Tenía solo una especie de escaleta. Algunas secuencias en las que la esencia viene de un estado emocional fuerte es mejor improvisarlas porque tienes que dejar libertad para que eso se produzca como se tiene que producir.

Respecto al sindicato, ¿Qué te ha supuesto a ti pertenecer a él?

Es mi casa. Lo siento como mi casa: es el sitio donde te protegen, donde te cuidan, te dan visibilidad… Me siento arropada, acogida, cuidada… El guión hasta ahora había sido un sector invisibilizado y ninguneado. El guión tiene una cosa que es que nadie te mira hasta que sacas la cabeza y entonces todo el mundo quiere firmar. Nadie lo quiere hacer y todo el mundo lo quiere firmar. Eso es así. El hecho que ALMA proteja este sector, que siempre procure que el guión esté bien pagado, que los guionistas tengan visibilidad, que tengan voz para expresarse, que tengan plataforma… Todo eso es importantísimo. Ya era hora de que ALMA estuviera en un lugar visible y que los guionistas tuvieran su casa. 

Es que lo de la invisibilidad del guionista me parece una cosa indignante. Yo que tengo la suerte de estar en todo el proceso creativo (desde el germen de la idea hasta que se estrena) y sé que la parte más complicada es el guión. Es la peor pagada, la que tiene menos visibilidad, la que todo el mundo se apunta cuando está bien… Me parece injustísimo. Tampoco yo es que quiera culpar a la gente directamente, es que cuando no escribes no tienes ni idea de la dificultad que tiene.

¿Tienes rutinas a la hora de escribir? 

Empiezo siempre con media hora de revistas del corazón. Este es un consejo que me dio Albert Boadella porque yo cuando estudiaba en el Institut del Teatre lo tuve de profesor y decía: “Las revistas del corazón relajan mucho porque se te queda la mente en blanco. Y como no te implicas solo estás ‘viendo’.” Lo que pasa es que a veces tengo sobresaltos porque me encuentro a mí misma (risas)

La rutina es empezar por el relax, empezar por la mente en blanco: Veo a los trajes, veo a Paula Echevarría, veo a todas… Y entonces a la media hora cuando ya tengo la mente completamente en blanco ya me voy al ordenador. Lo que sí que procuro siempre hacer es dejar el trabajo del día anterior en un momento que me ha gustado mucho. Cuando estoy en racha en vez de acabarlo lo dejo, me paro. Porque si empiezo en el vacío absoluto puede que no arranque ese día. Siempre dejarme un ‘ganchito’ del día anterior me sirve para no quedarme nunca en blanco. También siempre tengo un proyecto paralelo personal al que voy cuando me atasco con lo que estoy haciendo. Al irme al otro proyecto me ‘desintoxico’. Tengo estos pequeños trucos para no agobiarme porque yo si me agobio cae Roma. 

¿Qué serie de la actualidad recomiendas?

Euphoria. Me ha fascinado Euphoria. Yo me la he tenido que ver tres veces para pillar cómo la han hecho. Y todavía no sé cómo está hecha. Te estimula tanto a nivel visual como de guión que dices: ¿Cómo han escrito esto? ¿Lo habrán escrito lineal y luego lo han desestructurado? ¿Lo han escrito temáticamente? ¿Lo han escrito por personajes y luego los han cruzado? Es que todavía no lo sé (risas). Entonces para los guionistas que van a leer esto: la estructura narrativa de Euphoria me parece interesantísima. Estoy fascinada y me inspira mucho para lo próximo que estoy haciendo.

Anna R. Costa después de haber tenido la experiencia de showrunner lo tiene claro: difícilmente volvería a ser solo guionista. Considera que la esencia del proyecto cambia cuando se transmite, me habla del “alma de los guiones” y de lo bonito de no ser solo “un técnico al que le devuelven su trabajo tachado, con subrayados amarillos y con palabras cambiadas”. Un proceso desagradable a veces y otras veces tan satisfactorio; Anna R. Costa ha llegado al mundo de los showrunners para quedarse.

Entrevista por Paula Sánchez Álvarez.
Fotografías de Ana Álvarez Prada.


MARTA GONZÁLEZ DE VEGA: EL ROSTRO DEL GUIÓN

3 octubre, 2019

Cuando me dijeron que iba a entrevistar a Marta González de Vega mentiría si dijera que no me puse nerviosa. No solo es la guionista de Padre no hay más que uno, la película española más taquillera del año, sino que también es, para muchos, el rostro visible de los guionistas. La tinerfeña fue la presentadora de los premios ALMA, y es, además, actriz. Esta condición le permite tener más presencia en los medios que los muchas veces olvidados guionistas, y ella usa esa presencia para poner el foco en el trabajo de la escritura.

Nos vemos en la librería 8 y ½, de Madrid, rodeadas de libros de cine. Y, aunque advierte que está cansada, Marta irradia felicidad.

Padre no hay más que uno ha sido el taquillazo del año, ¿Cómo surgió esta idea? ¿Cómo estás viviendo este éxito?

Está siendo alucinante, estoy encantada. La película surgió cuando Sony le propuso a Santiago que escribiéramos nuestro propio guión sobre la idea original de un padre que se queda solo con los niños. El reto ha sido conseguir llegar a la vez a adultos y a niños, y que se rían por igual. No son padres acompañando a niños, ni niños yendo a ver una peli de adultos. Es literalmente para todos los públicos. Como guionista siempre he pensado que adentrarte en la mente de un niño, tanto para crearlo como personaje como para captarlo como espectador, es de lo más difícil, y hacerlo y que haya funcionado me ha hecho súper feliz.

La película está llena de críticas al “postureo” y al uso de las nuevas tecnologías, ¿Es tu escritura un modo de hacernos reír de nosotros mismos?

Claro. Yo comencé mi carrera de guionista en El Club de la Comedia, estuve 7 años allí y aprendí la fuerza que tiene la identificación en el humor. En toda mi carrera y en todas las cosas que escribo me baso mucho en el humor de identificación, lo que nos iguala a todos. Al final yo creo que el éxito de una peli como esta es que independientemente de tu clase social, las cosas relacionadas con la crianza de los niños las sufrimos todos igual. Y los niños son todos iguales en todos los estratos sociales, en todas las nacionalidades casi, porque tienen su propio universo mental. En lo que nos identificamos es donde el humor encuentra su sitio más poderoso.

Monologuista, actriz, guionista, escritora, humorista… ¿Cómo te definirías a ti? ¿Algún término que se ajuste más?

Guionista y actriz.  Es una pregunta que me suelen hacer. Para mí, escribir es como enamorarte y actuar es como hacer el amor. Escribiendo sufro más para llegar a la felicidad pero luego es exponencial. Actuando disfruto más inmediatamente.

En “Padre no hay más que uno” hago un papel, de madre “perfecta”, y me encanta que a la gente le guste, de hecho aspiro a actuar cada vez más (he empleado la mayoría de horas de mi carrera en escribir y eso me ha hecho ser menos conocida como actriz). Pero no puedo evitar enorgullerme más cuando a la gente le gusta la película en su conjunto, porque ahí me siento madre pero de verdad, no solo de la que interpreto yo sino de todos los personajes, sus ocurrencias y sus aventuras. Y todos sabemos que no hay nada que supere el orgullo de padre (risas).

Como guionista y actriz has tenido la oportunidad de ser un poco más visible al hacer que el espectador te ponga “cara” ¿Alguna anécdota relacionada con esa dualidad?

Me alegra el haber podido poner “cara” al guión por el hecho de ser actriz, precisamente para reivindicar dicho guión. Las personas que hacemos las dos cosas tenemos como un “poder extra”. No ya solo porque te pongan cara, sino porque no pueden achacarte “envidia de clases”. Yo lo veo de una forma totalmente objetiva porque me siento las dos cosas, y me parece que se le da muy poca visibilidad al guionista. En la medida en la que mi visibilidad de actriz me permita hablar de la falta de visibilidad del guionista, lo voy a hacer siempre. Incluso, cuando no lo escriba yo (risas).  De hecho, aprovecho para agradecer a Santiago Segura que siempre que le preguntan por nuestro guión, da mi nombre. Y esta sensibilización, que debería ser general, y para nosotros, obvia, no está aún generalizada y es importante que así sea, pero no por ego del guionista (que en cualquier caso, sería legítimo) sino porque es lo que te permite revalorizar tu trabajo.

Si la gente sabe quién ha escrito la película cuya historia le ha enganchado, cuyos chistes le han hecho reír, cuyos giros le han sorprendido… Tendrá ese dato en consideración al elegir la próxima película que ve. El problema es que el público desconoce en gran medida que todas esas cosas son guión. El guión es valoradísimo por el público, pero sin plena consciencia de en que consiste, y por supuesto casi nula consciencia de quien lo ha creado. Cuanto más conozca el público lo que implica el guión, más valor le dará. Y si el guionista se convierte en un elemento a considerar cuando eliges ver una peli, como ocurre en mucha mayor medida con directores y actores, eso revaloriza su trabajo. Por lo tanto no es una cuestión de ego, es una cuestión de poner en valor tu trabajo y un elemento fundamental para la cultura audiovisual del público que le permita ampliar su margen de libertad y de elección. (Por supuesto, esto lo hago extensivo a cualquiera de los profesionales que componen el hecho audiovisual).Y ojo, cuanto mas libre sea el publico y más criterio tenga, más obligados estaremos a hacer bien nuestro trabajo.

Cuando hablamos por ejemplo, de guionistas de programas que han tenido y tienen que luchar tanto por el reconocimiento de sus derechos en comparación con los de ficción, se vuelve a poner de manifiesto el desconocimiento de lo que es guión, y la ficción que implica un guión de plató o un sketch. Es una de las cosas por las que lucha el sindicato ALMA.  

Fuiste la guionista y presentadora de la gala de premios ALMA y siempre has estado muy unida al sindicato, ¿ventajas de sindicarse?

Yo creo que ALMA ha hecho un montón de cosas súper valiosas por esa visibilidad de los guionistas. Yo desde que me sindiqué he podido comprobar que, por ejemplo, si tu nombre se omite en algún lugar donde debería estar, ALMA actúa súper rápido, súper bien y en seguida reivindica la presencia de los guionistas. La mágnifica asesoría jurídica de Tomás Rosón, los históricos logros en cuanto a salarios y condiciones… A mí me hizo mucha ilusión cuando me llamaron para la gala de premios junto a Marcos Más. Lo que más ilusión nos hizo fue poder hacer todos los chistes que los guionistas llevamos años y años rumiando y sacar todo. Resultó muy guay porque nos vengamos, siempre desde el cariño, de actores, productores… (risas) Fue como hacer terapia de grupo. Y lo mejor es que ellos se reían tanto como nosotros. Creo que el humor y el buen rollo, genera mucha más empatía y solidaridad que el recelo. Y la realidad es que nos necesitamos los unos a los otros.  Una de las cosas que dijimos en la gala es que nadie discute la visibilidad del autor en la literatura. En la gala lo que decíamos era: “Si Shakespeare o Calderón de la Barca hubieran vivido hoy en día, lo más probable es que hubieran sido guionistas. Y entonces nadie sabría su nombre. Ahora iríamos al cine a ver “Hamlet”, de Mario Casas.” Creo que a veces con un solo chiste puedes hacer reflexionar más que con todo un discurso reivindicativo. Con todo nuestro cariño a Mario Casas (risas).

Resumen de la gala de premios ALMA. Resumen más extenso aquí

Me fijo en que todas las implicadas en esta entrevista somos mujeres relacionadas con la industria. Ana Pineda, la directora de ALMA, Ana Álvarez, la fotógrafa, Marta González de Vega y yo, luchando por no sentirme intimidada. El mundo audiovisual es predominantemente masculino (aunque cada vez menos) pero la comedia en particular siempre se ha considerado algo más “de chicos”, ¿Has tenido que enfrentarte a prejuicios por tu género?

Pues mira yo jamás pensé que existieran. Me parecía (y me parece) tan aberrrante que existieran prejuicios a que una mujer escriba humor que yo nunca me lo había planteado. De hecho, en mis veinte años de profesión, he sido coordinadora de guión de equipos mayoritariamente masculinos, (porque es verdad que suele haber más hombres en el guión de comedia aunque esto esté cambiando), pero ni se me pasaba por la imaginación que ese prejuicio existiera, y luego cuando he ido viendo que es verdad que existe… Me parece increíble. No tengo palabras para explicarlo. Pero los prejuicios solo sobreviven en la generalidad, en el momento que alguien concreta, ya juzga a la persona. Por eso yo nunca he sentido el prejuicio entre los que me conocen. Pero me pregunto, ¿Cuántas veces no me habrán llamado por no conocerme directamente y habrán preferido llamar a un hombre? Porque yo he tenido que oír, como hemos oído todas, “es que hace falta una chica para completar el equipo”. No me llames diciendo que hace falta una chica porque me dan ganas de mandarte a la porra. Lo que necesitas es un buen guionista, hombre o mujer. Quiero pensar que cuando quieren una guionista y te dicen esto de “para dar el punto de vista femenino”, es asumiendo que tienes todo lo que tiene un buen guionista (tramar, crear personajes, y en el caso del humor, hacer chistes y gags que sean brillantes) y además puedes dar un punto de vista femenino… Pero vamos, si esto fuera así, es el mismo plus que tiene un hombre con respecto a dar el punto de vista masculino, ¿no? Cabrea que te juzguen antes de conocerte, pero encárgate de que en el momento que te conozcan, el prejuicio ya no vuelva a suponer un problema.

Nos despedimos y Marta me cuenta sus planes de futuro: que están escribiendo ya Santiago Segura y ella la segunda parte de Padre no hay más que uno y, que, además, ella tiene un proyecto de película propia para dirigirla. Parafrasea a Billy Wilder diciendo que los guionistas se hacen directores para que sus pelis queden como ellos quieren. Porque es la manera de asegurarte tu visión, una visión que a menudo es olvidada.

Marta regresa con su obra De Caperucita a loba en solo seis tíos este sábado 5 en el Teatro Fígaro de Madrid.

Entrevista de Paula Sánchez Álvarez. Fotografías de Ana Álvarez Prada


ANÁLISIS DE PELÍCULAS: MIDSOMMAR

13 agosto, 2019

Por Paula Sánchez Álvarez.

Midsommar me tiene obsesionada y por eso he decidido escribir este análisis. Llevo desde que la vi sin parar de pensar en ella. No es ni mucho menos la película más terrorífica que verás en tu vida, pero tiene una atmósfera tan particular que da para mucho que comentar.

El segundo largometraje de Ari Aster cuenta la historia de Dani, una joven que tras sufrir una enorme pérdida se embarca con su novio y sus amigos en un viaje a Suecia. El objetivo es asistir a un festival que se celebra cada 90 años en la aldea recóndita donde nació uno de los protagonistas. Al principio todo parece perfecto: trajes regionales blancos decorados con bordados alegres y un escenario bucólico idílico. Este ambiente permanecerá durante toda la película, pero poco a poco se irá revelando que las tradiciones del pueblo de los Harga no son del todo normales.

Cartel promocional de la película

Antes de pasar a comentar el film en profundidad, destacar que esa idea de disonancia en el ambiente ideal está ya presente en la banda sonora. Los temas  de orquesta que suenan cuando los personajes están en Suecia te transportan a la belleza de esos bosques que parecen sacados de pinturas, pero en muchos de estos temas hay una nota disonante que va ganando intensidad poco a poco, como va aumentando lo siniestro en los Harga.

Al entrar en la sala de cine, yo pensaba que iba a ver una película estilo Wicker Man, con sectas malvadas haciendo oscuros rituales. Y tiene parte de eso, pero para nada pertenece al imaginario colectivo de secta de película de terror que tenemos en mente.

Para empezar, los Harga son unos suecos muy amables y sonrientes. Visten todos de blanco y tienen valores hippie que los hace definirse en múltiples ocasiones como comuna. Además, todos los escenarios de esta película son verdes, preciosos, y lo más destacable: luminosos. En la época del año en la que se desarrolla la película, hay sólo dos horas de noche, así que todos los horrores que te esperan por ver como espectador sucederán casi siempre a plena luz. Eso genera un contraste extrañísimo, porque el resto de cine de terror o suspense nos ha educado en lo contrario. Entonces tú, en la butaca, te conviertes en cómplice de los Harga, admirando la belleza y el etalonaje de un plano de un señor con la espalda a medio despellejar.

El presentar la muerte como algo bello se ha hecho multitud de veces, como sucede en la serie Hannibal por citar una; pero Midsommar nos llena de luz lo desagradable para así no poder hacer otra cosa que mirar. Porque la composición de los planos casi te fuerza a ello. Son tan hipnotizantes como el resto de la película, y todos tienen un porqué.

Por poner unos ejemplos, cuando Dani se entera de su pérdida, nos enfrentamos a una imagen de ella tendida en el sofá gritando y llorando desconsoladamente (escena de dolor desgarradora muy similar a la que ya vimos en la ópera prima del autor, Hereditary). La cámara va avanzando hacia la ventana, oscura, tan vacía como lo está ahora la vida de nuestra protagonista. Pero pronto llegará la luz, en el camino hacia Suecia las imágenes están saturadas, son claras y brillantes. En determinado momento del viaje, cuando van a la aldea de los Harga, el plano poco a poco se va dando la vuelta porque a partir de ese momento van a viajar a un lugar opuesto a la sociedad en la que viven. Un lugar con valores invertidos, con una moral perversa y corrupta que es el ‘mundo al revés’ de como lo conocemos. Los planos cenitales abiertos también refuerzan ideas asociadas a la aldea: importancia de lo común y énfasis en el escenario. 

Todo lo que sucede en la película está profetizado desde el principio. Todo es inevitable. Van apareciendo pinceladas del destino de los personajes a lo largo del film en las pinturas del poblado, está sugerido en los planos que comentamos anteriormente o en los diálogos de los lugareños. Porque los Harga no son psicópatas, son personas que se han desarrollado de manera emocionalmente distinta a nuestra sociedad. Por ejemplo, en una de las escenas iniciales una lugareña le dice a Dani que el bebé que sostiene no es suyo, que su madre se ha marchado para que corte lazos y que lo cuidan entre todos. Esta mentalidad colectiva favorece dos cosas:

-El grupo y las tradiciones por encima del valor individual. Este pequeño diálogo siembra la normalización de actos deleznables en el poblado porque se comparten y se conciben como normales.

-El desapego. En todas las escenas en las que nuestros protagonistas se van a dormir siempre un bebé llora de fondo sin que nadie le haga caso. Este y muchos otros actos en el cuidado de los niños que se producen allí aumentan la falta de empatía, cosa que es perfectamente compatible con la conciencia global y el amor a su pueblo. Y estas dos cosas combinadas son el justificante perfecto para todo lo que sucede en la película.

Por si fuera poco, los estupefacientes también tienen su presencia en Midsommar. El consumo de drogas es un recurso recurrente en la película que modifica las imágenes que vemos, principalmente deformando los objetos del encuadre y añadiendo movimiento a las flores que decoran todo.

Pero no nos confundamos, Midsommar no es Miedo y asco en las Vegas. No es un viaje de sensaciones frenético con acción trepidante. Es una película pausada, con un ritmo lento al que poco nos ha acostumbrado el terror. Hay esperas para todo, cada vez que los personajes comen, duermen o asisten a alguna festividad hay planos sostenidos e intensos, que dan tiempo al espectador para que respire y se sumerja en el ambiente. 

Ojo, spoilers a partir de aquí:

La película no es otra cosa que una historia de descenso a la locura. Aunque quizás lo más correcto en esta película sería decir ascenso. Utilizo la palabra ascenso porque para Dani, la protagonista, es una historia con final feliz y un camino hacia la superación de su duelo. 

Finalmente se revela que su amigo les invitó a venir para que sirviesen de sacrificio en el festival y para embarazar a otras mujeres de la aldea. Van muriendo todos los personajes que anclan a Dani a su antigua vida y finalmente ella decide acabar con la vida de su novio. Porque esa es la única manera que tiene de superar su trauma. Porque ha decidido vivir junto a los Harga y así volver a formar parte de algo, y poseer una familia que sustituya a la que ha perdido. Y el último plano que nos regala Ari Aster es la imagen de ella, sonriente, por fin en paz, mientras observa arder vivo a su expareja. 

Esto genera un escalofrío en el espectador porque has visto cómo poco a poco un personaje que representaba constantemente la cordura, ha decidido abrazar la locura. Y a la vez sabes que esto es algo bueno para ella, que así está bien. Un final tan perverso como el resto del film.

Midsommar significa “pleno verano” en sueco. Un título que nos da pistas sobre la cantidad de belleza y sol que veremos en la película. Porque en esta película no hay espíritus, no hay oscuridad, no hay monstruos. Hay terror a plena luz.

Análisis de la estructura de la película:

Detonante: 
Dani pierde a toda su familia cuando sus padres son asesinados por su hermana, que posteriormente se suicida. Dani está destrozada, y se une a un viaje con sus amigos a Suecia, con el objetivo de rehacer su vida y mejorar su actual relación de pareja.

Primer acto:
Dani y sus amigos viajan al poblado de los Harga en plenas festividades de Midsommar, una serie de tradiciones locales que se celebran cada 90 años.

La relación de Dani y su novio no está pasando su mejor momento. Él quiere dejarla pero después de su pérdida no se ve capaz. 

Dani experimenta un episodio de crisis tras probar unas drogas allí y tener una breve alucinación con su hermana. Mientras, el resto del grupo se interesan por la cultura local, ya que estudian antropología todos salvo ella.

Primer punto de giro: 
Dos ancianos miembros de los Harga se suicidan brutalmente frente a todos como parte de las festividades del Midsommar.

Segundo acto:
Otros extranjeros que no pueden soportar lo del suicidio se marchan de allí abruptamente.

Dani también se quiere marchar pero su novio y Pelle, su amigo sueco, le presionan para quedarse con el pretexto de que son una cultura diferente. 

Ella no está agusto pero el resto del grupo empiezan a encontrar cosas que estudiar de la cultura para sus tesis de carrera. 

El novio de Dani se interesa por una de las lugareñas. 

Mientras, Dani encuentra apoyo en Pelle. 

Sus amigos desaparecen pero todo apunta a que han huido de allí al robar un libro del poblado en el que se interesaban.

Segundo punto de giro: 
Dani es coronada como reina de Mayo, lo que le convierte en la persona más importante del Midsommar, y es arropada por los Harga. 

Tercer acto:
El novio de Dani, Christian, le es infiel mientras está drogado, participando apenas consciente en un ritual de fecundación con la lugareña de la que se interesaba.

Dani y él están enormemente distanciados y prácticamente se ignoran. Mientras, ella recibe por parte del pueblo toda la atención que él no le brinda.

Christian encuentra los cadáveres de los extranjeros que supuestamente se marcharon de la aldea, pero es capturado e inmovilizado.

Se le revela la verdad a Dani de que sus amigos y los otros extranjeros fueron asesinados como sacrificio. Ella, como reina, debe decidir si el último sacrificio del Midsommar será Christian o un lugareño. 

Llevan los cadáveres de sus amigos a una cabaña sagrada donde arderán junto al último sacrificio.

Finalmente Dani decide que será Christian quien muera y es feliz habiendo dejado su vida pasada atrás.

Protagonista:
Dani, una joven en duelo con una relación de pareja que está naufragando.

Objetivo de la protagonista:
Recomponer su vida y superar la pérdida.

Antagonista:
Aparentemente los Harga, porque hasta el tercer acto solo agravan su malestar. Después entenderá que el verdadero impedimento para ser feliz siempre fue Christian.

Obstáculos, reveses:
La incomunicación de la aldea con el mundo exterior, los “malos viajes” con el consumo de drogas, la falta de apoyo de su novio,…

Aliados: 
Pelle, el amigo que le aconseja y le da apoyo.

¿Dani consigue su objetivo de recomponer su vida? Sí, pero no de la manera que se esperaba, que era arreglándose con Christian, el cual parecía el modo más idóneo, sino uniéndose a los Harga. Encuentra en la aldea un lugar donde forma parte de algo y matando a su novio puede cerrar por fin la etapa de dolor.

Las tramas del estudio de la cultura por parte de los amigos de Dani simplemente son utilizadas a modo informativo y, principalmente, para tener personajes a los que conozcas mínimamente y te impacte su posterior muerte. La excusa de que elaboran una tesis sobre los Harga es perfecta para que estos personajes puedan preguntar a los lugareños sin que se note demasiado la presencia del guionista dirigiéndose a ti como espectador.

Evidentemente, esta cinta no ha inventado todo, puesto que son varias las películas que han mostrado historias terribles con estética colorista; por poner un ejemplo mencionar Happiness, donde, entre otras historias, vemos la vida de un pederasta en tonos saturados. Tampoco es la primera película que nos ha llevado a una cultura extraña, aislada de la tecnología y del mundo: existe todo un género denominado folk-horror con estos elementos (Los niños del maíz o la ya mencionada Wicker Man). Pero Midsommar destaca por combinar estos elementos con la belleza de la luz y la estética bucólica, consiguiendo así fascinar con su horror hermoso.


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