EL ABOGADO DE LAS MAFIAS

29 febrero, 2016

Manuel Martín Cuenca, guionista y director de La flaqueza del bolchevique y Caníbal, entre otras, se ha referido recientemente en estos términos al abogado y diputado por Almería David Bravo:

David Bravo es el “lacayo” (abogado) de las mafias de la piratería que se ha incrustado en Podemos para servir desde allí a sus amos. Sinceramente, no entiendo cómo Podemos se deja llevar por este populista barato que lo que oculta es a un servidor de las mafias de la piratería.

Claro, la culpa es nuestra, que no hemos entendido que nos tenemos que dejar robar y que no debemos aspirar a vivir de nuestro trabajo… Es mucho más “guay” hacer películas sin pagar a la gente, explotando a los amigos, en low cost…

(Noticia publicada en La Opinión de Almería)

Es reconfortante ver cómo algunos colegas tienen el valor de coger el toro por los cuernos y decirle las verdades a la cara a los enemigos de nuestra profesión. Porque ya está bien de perpetuar ciertos mitos absurdos, como el de que los autores escriben por amor al arte, y por tanto no deben aspirar a una remuneración por sus obras.

Hay quien piensa que los autores deberían crear sólo por amor al arte sin necesidad de remuneración. Pero, si eso fuera así, la mayoría de las personas solo podrían dedicarse a la creación en el tiempo libre que les deja el trabajo, cuando algo les deja.

También es verdad, como dicen muchos en Internet, que Cervantes era pobre y que eso no impidió que escribiera el Quijote. Pero, por un lado, muchos cervantes no fueron tan valientes como Cervantes y los perdimos por el camino y, por el otro, nadie en su sano juicio desea esa vida para los creadores sólo porque el manco de Lepanto fuera capaz de resistirla.

El hecho de que Van Gogh fuera pobre y a pesar de todo hiciera obras inmortales no es una explicación que abarque la generalidad de las situaciones posibles. Ese argumento hace regla de las excepciones.

¿Verdad? Estupendo. Pues los tres párrafos anteriores no son míos.

Los he copiado de un libro de David Bravo.

Publicado en 2005.

Oops.

A ver si Manuel Martín Cuenca y David Bravo no van a estar tan lejos en sus posiciones.

A ver si no estaremos simplificando demasiado este debate. Las declaraciones de Martín Cuenca (hechas en su Facebook, al fin y al cabo, lo cual no las hace más elegantes, pero quizá sí revela que no buscaban mayor repercusión) respondían a una crítica de David Bravo contra la Ley Sinde. Pero ¿de verdad podemos identificar las críticas a la ley Sinde con el rechazo a que los autores vivan de su trabajo?

David Bravo jamás ha afirmado nada parecido a que los autores “nos tengamos que dejar robar y que no debamos aspirar a vivir de nuestro trabajo”.

Es cierto que ha defendido a mucha gente en juicios por piratería. Pero llamarle por eso lacayo de los piratas sería equivalente a llamar lacayo de los terroristas al abogado que defiende a César Strawberry. A Guillermo Zapata. A los titiriteros del Alka-ETA.

Sería tan tendencioso como decir que Manuel Martín Cuenca vive de las subvenciones por haber dirigido películas con el apoyo del ICAA.

Si odiamos ese estilo manipulador cuando lo usan para atacarnos, no lo usemos nosotros para atacar a nadie.

Menos puñetazos en la barra del bar y más reflexión. Si queremos llegar a algún sitio en este debate, discutamos con serenidad y sensatez. A ser posible, sin ataques ad hominem. No era tan difícil preguntarle a David Bravo por qué ataca la Ley Sinde. Por qué defiende a los presuntos piratas. Y a ver qué dice.

No era tan difícil. De verdad. Yo lo he hecho. Y dentro de un rato publicaré otro post con sus respuestas.

Mientras tanto, mitiguemos los efectos de esta irritante polémica leyendo otro texto de Manuel Martín Cuenca mucho más acertado: el guión de CANÍBAL. Gratis y en PDF. Cortesía de 70teclas.

Para que nadie diga que los autores están en contra del acceso libre a la cultura.

Sergio Barrejón.

 

 

 

 

 


FIRMA INVITADA: QUE SE VEA ¿A TODA COSTA?

17 diciembre, 2014

Por Polo Menárguez.

ColumpiosBaja

Hace un par de años coescribí y dirigí Dos amigos, mi primera película. Decir esto hoy en día es muy diferente a haberlo dicho hace veinte años. Cuando la gente me pregunta: ¿has hecho una película? Siempre respondo lo mismo, “sí, pero es una película lowcost, no te creas, la hice con menos de mil euros, es muy pequeñita”. Siempre me ha dado vergüenza decir que he hecho una película y jamás me he presentado a mí mismo como director de cine. Los que sabemos lo que cuesta levantar una producción “de verdad” andamos por ahí acongojados con nuestra peliculita lowcost, no sabemos muy bien si presumir de ella o esconderla, no sabemos si queremos que la vea todo el mundo o que no la vea nadie.

Gracias a la colaboración de los miembros del equipo y a la coproducción con todas las empresas que hicieron la posproducción, hacer Dos amigos no costó prácticamente nada. A cambio todo el mundo usó la peli como un campo de experimentación y nunca sentí que nos faltaran medios porque para hacer lo que queríamos hacer, la verdad es que no hacían falta. Sin embargo, a pesar de las escasas pretensiones, y a pesar de ser lo que es, tampoco puedo negarlo, con un metraje de noventa y siete minutos que cuenta una historia de ficción, no es otra cosa que una película. Cuando la rodamos, en nuestra cabeza era algo más parecido a un experimento, una experiencia, un “lo que sea”, todo menos una película. La hicimos entre seis personas, contando a los actores, y como siempre he mirado con desdén a aquellos que se lanzan a rodar a toda costa sin tener en cuenta lo que cuesta hacer una película “de verdad”, propuse que nos tatuáramos en el cerebro un lema mientras rodábamos: “Esto no es una película”. Con esta filosofía rodé Dos amigos. No sé si me explico. Todavía hoy hay personas que me preguntan por qué no hemos luchado por estrenarla en cines o presentarla en los Goya. Mi respuesta es muy clara: “no es nuestra liga, no entra dentro de nuestra ambición”. Lo que sí tenemos claro es que hemos hecho algo especial que defendemos a muerte y de lo que nos sentimos orgullosos. La película gusta, emociona y hace reír a todo tipo de público. Y la opinión es casi unánime, hay una verdad en los actores que hay en pocas obras, y con eso nos damos más que satisfechos.

Después de pasar con cierto éxito por algunos festivales en Sevilla, Toulouse, el de la PNR en Madrid, o Pantalla Cero en Alcine, donde la acogida del agradecido público de cine lowcost siempre fue muy buena, decidimos que nuestro recorrido por salas había sido más que satisfactorio y ya era de hora de terminar su distribución con el estreno de la cinta en Filmin. Todo parecía muy lógico y apropiado. Poco público para una película que no desea otra cosa más que llegar a las personas que desean ver este tipo de obras. Y de repente empiezan a llamarme colegas y conocidos. Desde su estreno en Filmin, Dos amigos tardó cuatro días en aparecer en todas las plataformas de descarga y visionado streaming ilegal. Rastreamos en Google y no nos los podíamos creer. Vimos cosas como foros que anunciaban el Blue-ray rip de la peli, cuando nunca editamos la peli en Blue-ray, o carátulas falsas de falsos Dvd que evidentemente tampoco editamos. En definitiva, lo que le pasa a todo el mundo, pero lo que nunca imaginamos que nos ocurriría a nosotros. Mis amigos me escribían mensajes como “ya tienes algo en común con Michael Bay” o “lo importante es que se vea”, y desde luego parecía que se estaba viendo. Dos amigos aparecía en las listas de estreno de páginas de contenido pirateado junto a grandes producciones americanas o exitosas comedias españolas. La película estaba llegando en masa a un público que no era su público, desde luego, pero estaba llegando.

A día de hoy no sé si es bueno o malo, lo único que puedo asegurar es que no es algo que he deseado ni he trabajado yo. No ha sido una decisión mía. Ha sido una decisión de alguien que no ha dudado en distribuir la película a su antojo, sin contar con el criterio de sus responsables.

Después de una semana fuera volví a mi trabajo en la tele y algunos compañeros ya habían visto nuestra película en Internet. “¿Has hecho una película? ¿Por qué no nos lo has contado?” Y yo vuelta otra vez al mismo discurso tímido: “Pero es que es una película muy pequeña…” etc… Lo que estaba claro era una cosa. Lamentablemente nadie está pendiente de los estrenos de Filmin, pero como suban tu peli a Cuévana llegas a todos los públicos. De pronto, Dos amigos existía para mucha gente a la que nunca me hubiera acercado a decir “he hecho una película”.

Y entonces recibo un mensaje de un buen amigo que me dice: “no sé si mandarte esto o no”.

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Lo de estar en el Top Manta al principio me hizo mucha gracia. Luego le pregunté a mi amigo si era un montaje. Cuando me confirmó que era verdad me tuve que sentar a pensar. ¿Cómo podía ser posible? Reenvié la foto a muchos contactos. A todos les parecía sensacional. Recibí mensajes como “Enhorabuena”, “ya eres alguien”, etc… Y en el fondo, sinceramente, no sabía ni sé si era algo bueno o algo malo, pero desde luego, volviendo a lo de antes, lo que a uno le molesta como creador es que nadie le haya preguntado si quiere que su película se exhiba junto a Guardianes de la galaxia. Precisamente esa lucha y esa resistencia por no exhibir la película a toda costa, se estaba yendo al garete. No tengo ningún problema en que Dos amigos se vea, está hecha para eso, pero dada la naturaleza de la película me gustaría elegir o poder controlar los canales donde se ve y en nuestro caso creo que el editor del Top Manta se ha equivocado de principio a fin. Está vendiendo Dos amigos, una película con un presupuesto total de menos de cuatro mil euros, al mismo precio que Guardianes de la galaxia, ¡y sin ninguna etiqueta que las distinga! Por no hablar del drama de la inmigración ilegal, las mafias, y que alguien se lucre con un producto con el que encima nunca he ganado dinero, sino todo lo contrario…

Toda esta experiencia, junto con los comentarios de amigos y compañeros, que en general lo ven como algo favorable, me lanza a las siguientes conclusiones.

  • Las plataformas piratas tienen mucho más eco y repercusión que las plataformas de pago, incluso en personas que consumen cine habitualmente.
  • Casi nadie ve la piratería como algo malo. Un conocido me vio en un concierto y se acercó a decirme que se había descargado mi película y le había gustado mucho, sin ningún pudor. Hay gente que piensa que Dos amigos está en el Top Manta porque alguien la ha seleccionado por su calidad. Ojalá fuera así, pero me cuesta creerlo…
  • El canal de distribución pirata es imparable y es mucho más “viral” que cualquier otro canal. Si estás en uno, estás en todos y acabas en el Top Manta.
  • El contenido de las películas en las plataformas pirata es indiferente para las mafias que las mueven. Probablemente para ellos sea más importante el envoltorio que el contenido.
  • La clasificación de las películas, la manera de exponerlas y su presentación al público es lamentable en las plataformas piratas. La mayoría de las veces supone un engaño para el público.
  • Hasta ahora no he hablado de consecuencias económicas porque nosotros jamás aspiramos a rentabilizar la película, pero hay un dato demostrable. Antes de que fuéramos pirateados teníamos una media de cincuenta visionados diarios en Filmin y nuestra película estaba entre las más vistas. Al día siguiente de estar en los canales pirata, los visionados bajaron drásticamente. Dos días después desaparecimos y desde entonces casi no ha habido nuevos visionados. Puede ser una casualidad o no.

Semanas después de haber vivido esta experiencia, sigo dándole vueltas a la siguiente reflexión. Lo mejor que le puede pasar a tu película lowcost, esa que difícilmente conseguirás rentabilizar, es que se vea, sin duda. Las hacemos para eso, como experiencia y para ganar visibilidad. Que se vea, sí, pero ¿a toda costa?


SERIESPEPITO: TRES ORDENADORES, DOS DISCOS DUROS Y UNA RAYA DE COCA

4 diciembre, 2014

por Sergio Barrejón.

En los buenos tiempos podías comprar un gramo de cocaína por cinco mil pelas. Con las subvenciones y los sobres de la SGAE que nos llegaban cada dos por tres, podíamos ir encocados hasta las cejas sin apenas mermar el saldo de nuestra cuenta en Suiza. Íbamos tan drogados que nos dijeron que pusiéramos el dedo encima del ojo como imitando la ceja de Zapatero y ni nos dimos cuenta de que era para una foto de campaña. ¿Lo del No a la guerra? Cocaína. ¿Hay motivo? Farlopa a paletadas.

Poner este .gif animado ES DELITO.

Hola, don Pepito.

Luego llegó la crisis y la cosa se jodió. La farlopa se puso súper cara. ¡De 5.000 pelas a 50€! Intolerable. Los sobres de la SGAE eran cada vez más flacos. Las subvenciones caían en picado. Así que tuvimos que buscar nuevos caladeros. Podríamos haber dejado de hacer películas sobre la guerra civil. Podríamos haberle dado al público lo que quiere. Pero no. Lo nuestro es la corrupción y la droga, joder. El talento para los americanos. ¡Que inventen ellos!

Así que pusimos a una de los nuestros en el Ministerio y le sacamos una ley a medida. ¡El canon pagaría nuestras rayas! ¡Le sacaríamos el dinero a los piratas! ¿Seriesyonkis? ¡NOSOTROS somos los yonkis, hijos de puta!

Pero llegó el PP y se jodió el invento. Adiós al canon. Las subvenciones, bajo mínimos. Y el IVA al 21%. Tengo amigos que llevan meses sin meterse un tirito. ¿Cómo vamos a hacer el nuevo MAD MEN si sólo esnifamos los viernes y los sábados? Bueno, y algún domingo. Pero hay un rayo de esperanza. Con la misma reforma de la Ley de Propiedad Intelectual que rebajó el canon a calderilla, venía una novedad genial: las webs de enlaces también podrían ser perseguidas por piratería. ¡Ya no hacía falta que alojasen los contenidos ilegales en sus servidores! Sólo con enlazarlos habría delito. ¡Podríamos sacarle la pasta a todos esos putos friquis! ¡Se acabó el forrarse con publicidad a costa de nuestro sudor! ¡Otra vez habría farla en el catering!

Y ayer, por fin, la ley Sinde-Wert empezó a dar sus frutos: TRINCAMOS A LOS DE SERIESPEPITO. ¿Os reíais cuando la Guardia Civil registró la sede de la SGAE, cabrones? ¿Ahora qué? ¿Qué tal sienta ver a las Fuerzas del Orden desarticulando todo vuestro entramado criminal?

Ayer devoré los periódicos con la avidez con que en los 90 me desayunaba tortitas con nata del VIPS después de una noche de farra. Quería todos los detalles morbosos. Fotos de polis con el rostro pixelado. De criminales entrando al juzgado con la cabeza tapada por el abrigo. Del alijo incautado con su mosca del logo de la Policía.

Y cuál no sería mi decepción cuando comprobé a cuánto ascendía el pastel: estos pelanas sólo habían facturado un puto millón en tres años. ¿Y la tecnología con la que montaron su emporio? Tres ordenadores, una tableta, un router, dos discos duros y cuatro pendrives. ¡Pero si eso lo tengo yo en mi casa, coño!

¿Te imaginas entrar en la guarida de Lex Luthor y que tenga menos metros que tu piso de Malasaña?

Tenía que haber algún error.

Y lo hay.

El error fue pensar que las leyes antipiratería españolas beneficiarían a la industria cultural. Para nada. Cualquiera que esté mínimamente informado se dará cuenta de que el gran problema de la piratería no está en las webs de enlaces, sino en los servidores que alojan los contenidos… y que seguirán siendo enlazados desde otras webs similares. Esos servidores se encuentran en territorio extranjero, y cerrarlos es poco menos que imposible.

El cierre de Seriespepito no es un logro para los autores. A 50€ el gramo, un millón de euros da sólo para 20 kilos de farlopa. En tres años, eso equivale a 18 gramos diarios. Comprenderéis que 18 gramos diarios para todo el gremio no es plan de vida. Y recordad que ese millón se lo han robado a toda la industria, no sólo a los autores. O sea, que no tenemos polvo ni para levantar la resaca del jueves.

Pero alguien tiene que salir beneficiado, claro. Como cualquier guionista de género policíaco sabe, para hallar al verdadero culpable de un delito, hay que preguntarse qui prodest. ¿Quién sale beneficiado de esos artículos en prensa contando la operación policial como si hubieran desarticulado una peligrosa banda criminal, cuando en realidad sólo eran dos fulanos en chándal, con un iPad viejo y un portátil del MediaMarkt?

Según la historia oficial, salen beneficiados los productores de 8 apellidos vascos, cuya recaudación cayó un 50% el mismo fin de semana en que se subió un DVDrip de la peli. Según la vida real, cuando una peli lleva ocho semanas en cartel, y llegan nuevos estrenos que le quitan salas, y además sale un fin de semana de buen tiempo y hay un par de partidos interesantes en la tele… No sé si me explico. Como me decía el otro día me decía un productor: a la mierda las subvenciones, a la mierda ley de mecenazgo… ¡Que pongan el fútbol por la mañana y verás cómo se arregla todo!

Si haces una encuesta preguntando por qué la gente no va al cine, la respuesta más habitual incluirá al menos la mitad de los siguientes argumentos: Porque está muy caro y el cine español es una mierda, y para eso me lo veo en casa, que es gratis. Sólo que:

a) No es gratis. Ver cine pirateado pasa por tener una conexión ADSL, que a día de hoy cuesta al mes algo menos que un gramo de farlopa, o cinco entradas de cine. Además, hay que tener un ordenador, un router, y si quieres guardarte las pelis y las series, también un par de discos duros. Casi como los pepitos.

b) La gente sí va al cine. Y a ver cine español. En los tiempos del ivazo, las subvenciones mierder y la piratería desaforada, el cine español está reventando sus resultados históricos de taquilla. Y sin Amenábar ni Almodóvar ni Bayona ni Álex de la Iglesia.

Entonces, ¿de qué va esto?

Esto va de lo de siempre. ¿La guerra contra la droga? Detener camellos y traficantes de tres al cuarto en alta mar, mientras los alijos grandes entran por la Zona Franca, y el precio de la farlopa se mantiene en 50€ el gramo, a Dios gracias. ¿La guerra contra la piratería? Detener a dos imbéciles que movían calderilla, mientras los contenidos siguen intactos en servidores de pago radicados en países a los que se la suda la protección de la cultura. Megaupload, recordemos, movía el 5% del tráfico mundial de internet.

¿A quién beneficia la ley antipiratería? No sé. Yo diría que Telefónica sigue teniendo beneficios. Que a Jazztel no le ha ido particularmente mal en estos años. ¿Y Orange? Tampoco les veo llorar. En Telefónica hay dos consejeros que fueron ministros del PP. En Jazztel y Orange no me he molestado en mirar. Me deprime todo esto me resulta muy deprimente. (Sobre todo sin una mísera rayita para animarme). Lo curioso es que la bestia negra de los internautas, Ángeles González Sinde, no parece haber hecho uso de las puertas giratorias. ¿QUÉ RARO, EH? La que se suponía que trabajaba al dictado de las majors americanas y las grandes empresas, se queda sin su carguito. Quizá lo que dijo en su discurso en los Goya 2009 tenga algo que ver:

Hay que seguir peleando para que las descargas ilegales no nos hagan desaparecer, para que nuestros administradores comprendan que en el negocio de la red no pueden ganar sólo las operadoras de ADSL, mientras quienes proporcionamos los contenidos, perdemos.

Lo dijo hace casi seis años. Nadie hizo ni puto caso entonces, nadie hará ni puto caso ahora que las operadoras de ADSL siguen beneficiándose del tráfico masivo de contenido pirata, que el mercado VOD de España sigue siendo una puta mierda y que el Gobierno ha conseguido el primer titular en siete semanas que no habla de corrupción.

Pero no me hagan caso. Qué voy a saber yo, si sólo soy un guionista subvencionado y de la SGAE. Quizá éste es el camino a seguir. Pero yo sólo me lo creeré el día en que Telefónica no tenga ex ministros en su Consejo de Administración. Porque mientras el Gobierno se dedica a podar las malas hierbas que es incapaz de arrancar, la opinión pública se echa encima de los autores porque supuestamente somos los instigadores de esta operación y los grandes beneficiados. Y la realidad es muy distinta. La realidad es que hay toda una generación de cineastas españoles condenada a seguir creando sin farlopa. Y eso, nos pongamos como nos pongamos, es un drama social.

P.S. No he comprado cocaína en mi vida, pero he visto horas y horas de ficción en seriespepito. También he recibido subvenciones. Y soy de la SGAE.


ENRIQUE DANS: CONSEJOS VENDO

4 agosto, 2011

por Sergio Barrejón.

Leo en el blog de Enrique Dans una reflexión sobre la llegada a España del videoclub online Netflix, que aparentemente se producirá en 2012. Netflix es visto por muchos como la mejor oferta de series y películas en la red. Es el sitio de más éxito en Estados Unidos, y tras su expansión a Canadá, parece que va a dar el salto a Europa empezando precisamente por España.

Cito parte del comentario de Enrique Dans:

¿Y si Netflix viene a España y resulta ser un éxito? ¿Y si cumple sus objetivos y consigue un número importante de usuarios? ¿Dónde van a quedar las aseveraciones de que “España era un paraíso de la piratería”, esparcidas de manera infundada y asquerosa por una industria enferma capaz de utilizar estudios manipulados para perjudicar la reputación de su país? ¿Qué pasa si efectivamente Netflix desembarca, y demuestra con su éxito que lo que pasaba era que en España, sencillamente, no había manera de obtener contenidos si no era descargándolos de plataformas P2P, y que no se trataba de un problema de la naturaleza de los españoles, sino de la infinita torpeza, cortedad y mala intención de la industria de los contenidos?

(…)

¿Qué vamos a hacer con la caterva de irresponsables e impresentables que durante tantos años se han dedicado a difamar a nuestro país y a sus habitantes hasta lograr convertir en tópico la imagen de la supuesta piratería española?

Fin de la cita.

Yo entiendo que a veces la gente escribe un post así, en un pronto. Enrique Dans es muy de prontos. Por ejemplo, a él le molesta que se diga que “España es el paraíso de la piratería”. Pero yo recuerdo verle a él, en un pronto, diciendo que “España es un país de hijos de puta con mucho tiempo libre a los que habría que coser la cara a bofetadas”. (El vídeo , supongo que casualmente, parece haber desaparecido de la red. me lo enlaza Antonio Balsera en los comentarios.)

Imagino que también fueron prontos sus numerosas críticas al sistema anticopia DRM, al que desde su blog tachó de infausto, absurdo, estéril y ridículo. Poco después, Enrique Dans firmaba un libro que se publicó… protegido con DRM.

Yo entiendo los prontos. Lo que no entiendo es la incapacidad de alguna gente para rectificar y la mala costumbre de tomarse el debate sobre la piratería y los derechos de autor como algo personal, como algo de lo que no se puede hablar sin insultar o sentirse insultado. En España hay piratería. En España también hay quien llama piratería a lo que no es piratería. El DRM es una opción legítima de la industria para proteger sus contenidos. También es muy discutible. Se pueden tener posturas enfrentadas sin necesidad de odiarse.

Ahora volvamos a lo de Netflix. Dice Enrique Dans:

¿Qué vamos a hacer con la caterva de irresponsables e impresentables que durante tantos años se han dedicado a difamar a nuestro país y a sus habitantes hasta lograr convertir en tópico la imagen de la supuesta piratería española?

Sé que es una pregunta retórica. Pero aun así, voy a contestarla. Le propongo, señor Dans, que no les hagamos nada. O, en caso de hacerles algo, que les hagamos lo mismo que a las personas que se dedicaron a decir que Netflix veía cada vez más difícil asentarse aquí por el abusivo coste de los derechos de autor en España. Por si no sabe de quién hablo, lo aclaro: lo dijo la Asociación de Internautas. Ellos publicaron ese infundio el 24 de enero de este mismo año. No aportaron un solo dato, ni fueron capaces de citar la supuesta fuente de Netflix que dijo eso. (Lógico, porque era todo mentira.)

El problema de los derechos de autor tiene muchísimos factores, y lo que más envenena el debate son los gritos, y los malos modos, y el “dedicarse a difamar” al adversario “hasta convertir en tópico” su mala imagen. Eso exactamente es lo que gente como la Asociación de Internautas se han dedicado a hacer durante años con los autores y la industria del audiovisual, desprestigiando injustamente a todo un sector a base de retratarlo como un bloque monolítico que disfruta de enormes privilegios económicos en pago por su servilismo político (o algo así). Si se va usted a enfadar con un mentiroso, enfádese con todos los mentirosos. O mejor: ignórelos a todos.

Identificar a toda la industria con titiriteros a sueldo de un partido es igual de injusto que insistir en que España no es más que una cueva de piratas y pícaros… O que pretender que nuestros detractores sólo son hijos de puta con mucho tiempo libre a los que habría que coser la cara a bofetadas. Todos tenemos nuestros argumentos, y debemos aprender a exponerlos con ecuanimidad y respeto, o nunca llegaremos a ninguna conclusión productiva.


LO QUE ESTÁ Y LO QUE NO ESTÁ

20 julio, 2011

por Sergio Barrejón.

Ayer martes visitó Madrid Christopher J. Dodd, presidente de la Motion Picture Asociation of America (MPAA). Una especie de embajador del cine norteamericano. Venía a hablar de dinero, naturalmente. Del dinero que se supone que la industria cinematográfica norteamericana pierde en España por culpa de la piratería.

Christopher J. Dodd

Imagínense a Ramoncín, Alejandro Sanz y Teddy Bautista cantando juntos en la plaza de Las Ventas. Una canción en plan We Are The World, con letra de Víctor Manuel, para concienciar a la gente de lo mal que lo pasan los artistas por culpa de la piratería. Pues ni todos esos juntos habrían podido superar las gilipolleces que dijo ayer Mr. Dodd. Ahí va una perla:

Cuando me han nombrado para este cargo, me han felicitado y me han pedido entradas para los oscars, pero yo les he dicho lo siguiente: “¿A que si vuestra hija de nueve años viene y os cuenta que se ha bajado una película de Internet la aplaudís y pensáis que es muy lista?” “Efectivamente”, me responden. “¿Y si a las cinco de la tarde viene un policía y os comunica que ha robado una bolsa de caramelos la reñís? Pues es lo mismo”.

Lo mismito, vamos.

Es sorprendente que el máximo representante de la industria cinematográfica norteamericana, vaya por el mundo sin un guionista que le escriba sus líneas. Y lo está necesitando urgentemente. Aunque sólo sea para evitar declaraciones tan equivocadas como ésta:

“Las descargas ilegales son robos, robos. Tampoco me gusta el término piratería, tiene un componente romántico, la gente piensa en Johnny Depp. Robo hay que llamarlo y ya está”.

¿Qué quiere decir con “ya está”? ¿Que no se puede discutir sobre el asunto?

Voy a explicarle lo que está y lo que no está, señor Dodd: si usted entra en una tienda y roba una bolsa de caramelos, esa bolsa de caramelos ya no está en la tienda. Sin embargo, cuando yo ayer me descargué el capítulo 2 de la 8ª temporada de Curb Your Enthusiasm, porque no me daba la gana esperar meses para verlo doblado en televisión, ese capítulo siguió estando donde estuviera. No se lo he quitado a nadie. La naturaleza de ambos bienes es completamente distinta, señor Dodd.

Usted puede argumentar que existe un lucro cesante en el hecho de que yo acceda a ese capítulo de esa serie de forma gratuita. Eso ya estaría más cerca de la realidad. Pero habría que matizar tres cosas:

1. Si no pone usted su producto a disposición de sus clientes, es imposible que pueda lucrarse con su explotación. Dígame de qué otra manera puedo yo ver ese capítulo (y no me diga que me espere seis meses para verlo doblado).

2. Si otra persona pone su producto a disposición de terceros sin su consentimiento, no acuse de robo a quien lo disfrute. Vaya y denuncie por robo a quien lo subió. (Yo personalmente iría a proponerle un negocio, pero entiendo que usted y yo pensamos de manera distinta.)

3. Si un espectador está viendo y disfrutando un producto audiovisual, no parece muy inteligente ir a quitarle las ganas de hacerlo. Me sorprende que, como representante de una de las industrias más boyantes de su país, no esté familiarizado con aquello de que el cliente siempre tiene razón.

Ayer comió usted con la gente de EGEDA y se reunió con Mariano Rajoy (con quien veo la discutible afición de hacer moralejas protagonizadas por niñas). Si quería usted ir pontificando, podría haber aprovechado y pontificar sobre algo útil: por ejemplo, pedirles que trabajen para impulsar la versión original en España, y no el doblaje en varias lenguas.

Y ya puestos, cuando vuelva usted a Los Angeles, podría sugerir a sus representados de que, en un mundo globalizado, no tiene ningún sentido retrasar durante meses la exportación de unos productos que los espectadores ya están demandando… Y descargando. Que no “robando”.

Ah, y búsquese un guionista, por lo que más quiera.

(Todas las citas de Mr. Dodd están extraídas de la entrevista-masaje que le hizo Jesús Ruiz Mantilla para El País.)


INTERNAUTA Y CREADOR

1 febrero, 2011

David Muñoz

1.

Hasta ahora me he resistido a escribir en este blog sobre derechos de autor, la “Ley Sinde“, etc., no porque no tenga un punto de vista al respecto (creo que todos los que trabajamos en esto lo tenemos), sino porque ya otros han expresado mi  opinión al respecto de forma mucho más certera de la que yo sería capaz de hacerlo. Por Ej., Fernando Savater en este artículo. O Javier Marías. ¿Y para qué repetir lo mismo solo que peor?

Pero dado el momento que estamos viviendo, creo que ha llegado la hora de mojarse.

Y como he citado a Savater y a Marías, supongo que la mayoría ya habréis supuesto que estoy a favor de la “Ley Sinde”.

¿Quiere decir eso que creo que la ley va a acabar con la piratería?

Pues no. No soy tan ingenuo. Aún así aprobarla me parece que era un gesto necesario. Aunque solo sirva para tocarles un poco las narices a quienes difunden obras de otros sin su permiso y encima ganan dinero con ello. Vale, para escapar a la ley lo único que tienen que hacer es trasladar sus servidores a otro país, pero más vale eso que nada.

Otra cosa: dado el momento en el que escribo este texto, es inevitable comentar la absurda polémica que ha levantado la innecesaria dimisión (ahora aplazada) de Álex de la Iglesia. Como ya he hablado de mi punto de vista al respecto en mi blog, no voy a explicarlo aquí en detalle otra vez.  Pero por si tenéis curiosidad y pocas ganas de leer la entrada que he linkeado, mi opinión se parece mucho a la de Iciar Bollaín, que ha dicho:  “No considero que sea el papel del presidente de la academia mediar en una ley ni participar en su redacción”, y “Álex de la Iglesia en las últimas semanas ha estado representándose a sí mismo y no al colectivo que le votó”*.

Ah, si algún troll ya está pegado al teclado escribiendo un mensaje cagándose en mis muertos, le agradecería que se abstuviera y pasara a leer otro blog más de su agrado. Aquí estamos para dialogar, no para insultarnos.

Sigamos.

Pero no solo estoy a favor de la ley porque creo que protege mis derechos como creador. También estoy  a favor de la ley como internauta.

No es incompatible.

Una de las cosas que más me dejan pasmado de todo lo que se ha publicado recientemente sobre estos temas en la mayor parte de los medios, es como se ha aceptado como cierta la artificial división entre “internautas” y “creadores”. Cuando la realidad es que ahora mismo casi todos somos internautas. ¡Si hasta mi madre lo es, y tiene 70 años! Lo dice Savater en su artículo, “Dentro de unos años, decir “soy internauta” resultará tan raro como decir hoy “soy telefonista” porque se habla por el móvil”. Y yo más que raro, diría ridículo.

Pese a ello, ahí están todas esas asociaciones de “internautas” cuyos representantes se comportan como miembros de una secta esotérica perseguida, custodios de un conocimiento secreto, sin darse cuenta de que todo con quien se cruzan por la calle es ya un iniciado en su mismo credo.

Pero tampoco quiero caer en el error de meter a todos los “internautas” en el mismo saco. No piensan igual quienes defienden la idea de Internet como “ciudad sin ley”, que quienes justifican las descargas como alternativa a la ausencia de oferta legal en la red. Con los primeros es imposible el diálogo. Se trata de una cuestión ideológica. Son felices viviendo en Dodge City. Tratar de llegar a acuerdos con ellos sería tan absurdo como intentar que Mariano Rajoy y Gaspar Llamazares opinaran lo mismo sobre las privatizaciones de las empresas públicas. Pero con los segundos sí se puede hablar.

Aunque por “hablar” no me refiero a que se deba hablar con los representantes de las asociaciones de “internautas”. O no únicamente.

Porque ese segundo modelo de “internauta” es al que pertenecemos la mayoría.

Y sí, también la mayoría de los creadores.

Yo, como muchos creadores internautas, también descargo series y alguna película (nunca he descargado libros). No voy a ir ahora de santurrón ni a negar la realidad. Tengo mi propio “código descargador”, y solo me bajo cosas que no puedo conseguir de otra manera, como por Ej. la serie “Misfits”, que si bien está editada en DVD en Inglaterra, no lleva subtítulos en castellano. Pero no creáis solo que lo hago por un tema moral (que también). La verdad es que en la época de la alta definición, me toca las narices estar viendo cosas en casposos Divx pixelados casi siempre mal subtitulados. Es como volver al VHS. Me encantaría por descargarme los episodios de “Misfits” en HD y con buenos subtítulos. Y sí, pagaría por hacerlo. Como ya he pagado por Ej. por el primer CD de How to Destroy Angels (por poner el primer Ej. que me ha venido a la cabeza).

Si quiere sobrevivir, la industria debe “dialogar” con los internautas. O sea, con todos sus potenciales clientes. Entre los que por supuesto me incluyo.

Dado que ya puedes encontrar TODO lo que quieres gratis en la red… ¿por qué no ofrecerlo también de pago? La industria del audiovisual ha gastado fortunas en proyectos que no han llegado a ninguna parte (ahí están el Laser Disc, el Beta y el HD DVD para demostrarlo). ¿Por qué no invertirlas también en esto?

En algún momento hay que empezar a ampliar la oferta legal.

De hecho, ya está ocurriendo, y existen páginas como Filmin, que permiten descargar películas a precio razonable. Hasta puede hacerse desde hace poco con iTunes.

Estoy seguro de que dentro de poco tiempo, el segundo modelo de “internauta” ya no tendrá (o tendremos) motivos para la queja. Claro que habrá que ver entonces si realmente todo estamos dispuestos a pagar por lo que ahora se descarga gratuitamente. Bueno, gratuitamente tampoco. Previo pago de una conexión, un ordenador, un disco duro (o dos), etc. Pero ya me entendéis.

Sin embargo, esto solo va a ocurrir si existen leyes que permitan que ocurra.

Porque de momento… ¿qué precio puede superar el cero?

Manel Fontdevila lo explicó muy bien en este chiste de Público.es:

Ahí es donde más discrepamos “internautas” y creadores: en creer o no en la necesidad de la existencia de leyes que castiguen a quienes intenten hacer negocio sin contar con el permiso de los propietarios legales de los derechos de las películas, series, etc. que ofrecen.

Así que sí, estoy a favor de la “ley Sinde” como creador,  pero también lo estoy como internauta, porque quiero poder ver en condiciones las series que me interesan, cómo y cuando me parezca (algo que por cierto, no es un derecho, sino un deseo).

Y de no existir un marco legal que lo permita, eso jamás va a ocurrir.

2.

Para no seguir aburriéndoos repitiendo cosas que ya estaréis hartos de leer en otros lugares, dejo ahí la perorata y voy a contaros una batallita mía que creo que refleja bastante bien lo maniquea y absurda que es la artificial separación entre internautas y creadores.

En 1996, publiqué una miniserie de cómic de tres números junto al dibujante Luis Bustos llamada “Rayos y Centellas”. Desde hace años es imposible encontrarla. Pero hace unos días ha surgido la posibilidad de conseguir que esté disponible para iPad, Phone y Web. Y aunque nos han ofrecido hacerlo cobrando, al final Luis y yo hemos decidido que pueda descargarse gratuitamente. En este caso, preferimos tener más lectores a ganar unos duros. Y eso que yo voy a reescribir los diálogos, eliminando erratas y mejorando algunos detalles que nunca llegaron a convencerme, y Luis va a dibujar una nueva portada y a rotularlo entero de nuevo para que se lea mejor. Vamos, que no se va a tratar solamente de coger los tebeos antiguos, escanearlos y fuera, sino que intentaremos conseguir que realmente merezca la pena descargarlo, incluso aunque seas uno de los 700 compradores de los tebeos originales.

Por otra parte, ahora mismo estoy escribiendo una serie de cómic ilustrada por Tirso Cons que se llama “Le manoir des murmures” para una editorial francesa. De momento se han publicado los dos primeros álbumes y pronto saldrá el tercero y por ahora último. Y la serie no puede descargarse legalmente. Pero, como sospecharéis, puede encontrarse muy fácilmente en formato digital. Incluso, hace poco descubrimos que pese a no haberse editado aún en español (si en España, pero en Gallego), existe una versión rotulada en castellano.

Ante cosas así, es imposible no sentirse halagado. Pero también preocupado. Tengo un amigo, también guionista de cómic, que piensa que ese tipo de “homenajes” no nos restan ventas. Pero yo no estoy de acuerdo. Mi amigo tiene más o menos mi edad (ronda los 40) y pertenece a una generación de lectores de cómic que si bien descargan cómics como cualquiera, si algo les gusta de verdad prefieren tener una copia en papel. Y creo que ya son muchos los “descargadores” de cómic que no piensan ni mucho menos así. Al ser profesor hablo regularmente con mucha gente de entre 20 y 30 años, y la mayoría no tienen el más mínimo interés en tener una copia física de nada. Si lo tienen escaneado, ya lo “tienen”. Entonces, ¿para qué necesitan dos copias, aunque una de ellas en vez de espacio en una estantería ocupe solo memoria en un disco duro?

Lo malo de gustar tanto (y vaya si tienes que gustar para que alguien se tome la molestia de traducir y de rotular un álbum entero) es que te pueden matar de amor.

Probablemente no le ocurrirá a un superventas, pero “Le Manoir…”, aunque ha funcionado bien, se ha movido en unas cifras en las que la diferencia entre ser considerada un éxito o un fracaso pueden ser solo unos cientos de ejemplares.

Y en España, donde se mueven cifras mucho más modestas que en Francia, eso se nota bastante.

Que el editor considere que ha sido un éxito puede ser la diferencia entre que quiera o no que hagamos más cosas para ellos.

Para el que no lo sepa, aunque escribir un cómic puede llevar solo unos cuantos meses, y siempre puedes combinarlo con otros trabajos, si un dibujante quiere terminar un álbum en seis o siete meses (cosa que casi ninguno consigue), tiene que dedicarse a ello de forma exclusiva, empleando unas jornadas maratonianas que muchas veces incluyen fines de semana. Si pueden permitírselo es gracias al adelanto sobre los posibles beneficios que paga el editor según se van entregando las páginas. Un adelanto que normalmente suele ser bastante bajo. Supongo que a muchos les sorprenderá, pero la mayor parte de los dibujantes de cómic son poco más que mileuristas.  Y efectivamente, ese adelanto se hace a cuenta de unos futuros beneficios (como se paga siempre, podéis suponer que muchos proyectos acaban siendo deficitarios; los éxitos permiten los fracasos). Si esos beneficios no existen, se acabó. El dibujante tiene que buscarse otro trabajo. Y, si dibuja un álbum, será cada muchos años, aprovechando sus ratos libres. Eso, o base de vivir del sueldo de su pareja o de la generosidad de sus familiares, si tiene la suerte de contar con su apoyo  y estos son de posibles.

Antes no exageraba: el amor puede matar.

No estamos hablando de la desaparición de una industria, como en el caso de la musical, sino de una actividad (o de al menos varias de sus modalidades**). Si esto sigue así, la creatividad (insisto: me refiero a la que exige mucho tiempo y recursos y solo puede generar beneficios mediante la venta del producto final) será algo exclusivo de mantenidos, ricos herederos y kamikazes a los que no les importe vivir debajo de un puente. O de autores de fin de semana que se lo tomaran como un hobbie. Eso, o que de pronto las compañías de telefonía pasen a ser productores de contenidos. Pero de momento esa posibilidad la veo aún muy lejos.

De manera que, si queremos que nos sigan entreteniendo como hasta ahora -sobre todo teniendo en cuenta que los productos del gusto mayoritario son precisamente los más industriales, como “Le manoir…”, no los de autor-, guste o no, no habrá más remedio que pagar* *  *.

Resumiendo esta segunda parte un poco caótica: se puede ser a la vez un “internauta” que difunde un tebeo de forma gratuitamente a través de Internet, y un “creador” que quiere poder controlar la difusión en la red de su obra (siempre entendiendo “internautas” y “creadores” en el sentido excluyente con lo que lo utilizan la mayor parte de los medios, no en el real).

Otra vez: no es incompatible.

Si en vez de en Madrid viviera en Marinaleda, y la guardería de mi hija costara 15 euros en vez de 400, a lo mejor no me importaría regalar todo mi trabajo. Pero si no lo hace ningún otro trabajador, no sé a cuento de qué tenemos que hacerlo los guionistas, directores, fotógrafos, novelistas, etc.

En todo caso, lo importante es que, elija una cosa u otra, quiero elegirla yo. De acuerdo a mis propias razones. No que la elijan otros por mí.

Porque cuando algo se “regala” por obligación, no se llama regalo…

…se llama robo.

*No tiene nada que ver con esto, pero como ya dije el año pasado respecto a su discurso de los Goya, lo que más me revienta del Alex “presidente” de la Iglesia es ese empeño que tiene en agachar la cabeza y pedir disculpas. ¿Alguien se imagina al equivalente norteamericano de Alex de la Iglesia abriendo la gala de los Oscar diciendo: “ya, ya sé que dijimos que el remake de “Tron” iba a ser el nuevo Avatar, pero nos equivocamos. Y sí, “El Príncipe de Persia” no funcionó tan bien como esperábamos… lo sentimos, de verdad, os hemos fallado”.

**Hace años ya se decía que “la piratería mata la música”. Pero no, mata la industria musical.  Cosa de por sí bastante triste, por muy mejorable que ésta sea. Al fin y al cabo los músicos pueden ganarse la vida con los directos. Los discos, gratis, y luego las entradas de los conciertos a 60 euros. ¡Que pena que los guionistas no podamos ir por los estadios recitando nuestros guiones! ¿Os imagináis? “Ejem…a ver… Interior noche, Comisaría, Pedro está sentado delante de…”.

***Hace poco leí no sé dónde a alguien defendiendo las descargas porque así era como conseguía el cine mudo que le interesaba. Pero seamos sinceros, la mayor parte de la gente no se descarga clásicos inéditos, sino “Avatar”. Y de “Avatar”, además de sus creadores y sus productores, viven distribuidores, exhibidores, etc. ¡Ojalá todo el problema fuera la gente que se descarga cine mudo inédito!


LA LEY SINDE

22 diciembre, 2010

Por Chico Santamano.

Les juro que para hoy tenía preparado un post fantástico titulado “10 REGALOS PARA UN GUIONISTA EN NAVIDAD”. No es coña, ¿eh? Pienso publicarlo otro día aunque ya no llegue a tiempo para Papá Noel.

Pero, señores, la actualidad manda

Navidades habrá muchas, ¿pero se cuestionará el año que viene de nuevo la Ley Sinde? Esperemos que no, porque es un coñazo hablar de esto una y otra vez. Además, según algunos de los detractores más activos de la ley, si se aprueba finalmente en el Senado, este país se verá sumido en una dictadura similar a la china. Una dictadura que controlará internet y que hará desaparecer de un plumazo la libertad de expresión.  Así que, como todavía podemos ser críticos con las medidas del Gobierno, aprovechemos y dejemos lo de los regalos de navidad para más adelante.

Reconozco que me aburre un poco este tema. Lo hemos discutido tanto y durante tanto tiempo en blogs, comments, foros, muros propios y ajenos de facebook y cenas con cuñados que voy a exponerles de manera MUY directa mi postura para evitar un post de esos eternos sobre la piratería.

Vamos a ello…

¿Quién soy? Soy guionista, creador de contenidos de cine, televisión e internet además de internauta y descargador compulsivo de series y pelis (gracias a la existencia de spotify, de música no. Libros y comics jamás).

¿Me da vergüenza esa contradicción de creador y descargador? Un poco sí, no lo niego. Pero al menos yo puedo decir que aporto cosas a la red, no sólo la exprimo.

¿Estoy a favor de cerrar páginas de intercambio de links a obras no autorizadas y que se lucran con el trabajo ajeno? ¿Webs que incluyen publicidades o cuotas de suscripción que le dejan un buen dinerito al dueño de la página y nada a los propietarios legítimos de los derechos de esas pelis, series, libros o canciones? Sí y mil veces SÍ. Si los usuarios y propietarios de seriesyonkis y similares se enfadan hay una solución muy fácil… Sólo tienen que quitar la publicidad de la web. Se acabó el problema… ¡y barra libre para todos!

¿Deberían cerrarse provisionalmente hasta la espera del juicio si así lo decide un juez y no una comisión? CLARO… pero que a mí no me pongan nunca más una multa de tráfico, ni se me lleve el coche la grúa si no es por orden del juez. Los controladores de parquímetros me generan la misma confianza que la comisión esa.

¿Prohibiría si se pudiese el libre intercambio de archivos  (P2P) si no hay ánimo de lucro? NO. A estas alturas las tornas se han cambiado. El P2P es Goliat y la industria del cine, música y televisión, David. Es una batalla perdida.

¿Estoy a favor del canon? Absolutamente NO. Fuera canon.

¿Hay que perseguir a los internautas? En Francia lo hacen y no sé si se ha acabado el mundo más allá de los Pirineos, pero qué pereza y qué necesidad. Venga… NO.

¿Tengo algo que aportar? ¿Qué hay de los anunciantes que están alimentando esas webs de descargas no respetuosas con los derechos de autor? Los anuncios guarrillos, los de casinos, los de Jazztel (acabo de verlo ahora mismo en seriesyonkis) todos esos deberían ser penalizados y perseguidos por la ley. Igual que no se puede anunciar tabaco en los eventos deportivos, no estaría mal articular algo al respecto.

¿Creo que la cultura debe de ser gratis? En un mundo imaginario en el que las medicinas en las farmacias, las viviendas para jóvenes, los libros de texto en las escuelas, la comida en la mesa y el transporte público fuera gratuito, SÍ.

 

ACTUALIZADO
Una vez posicionado, les paso links la mar de interesantes para que se ilustren sobre el tema.

  • Expertos de esta cosa de los derechos y las descargas opinan a favor y en contra… Aquí.
  • A favor del cierre de webs con ánimo de lucro… Aquí.
  • En contra de la Ley Sinde… Aquí
  • Álex de la Iglesia (perdiendo los nervios) vs. El Presidente de la Asociación de Internautas (haciendo alarde del neo-tecno-conservadurismo imperioso y, por supuesto, no aportando alternativas ni soluciones)… Aquí.
  • Álex de la Iglesia, más calmado… Aquí.
  • Nacho Vigalondo hace una retrato impecable… Aquí.
  • ¡La Ministra!… Aquí.
  • Alejandro Sanz y Javier Bardem sacan pecho.
  • ¿Cuánto gana una web de descargas? Escolar nos lo explica… Aquí.

 

Y ahora, Bloguionistas en general y un servidor en particular, les cede los comentarios de este post para que charlen tranquilamente sobre el tema de marras. Eso sí, AVISO:

A mí no se me ocurre ir a foros de bomberos a llamarles “cachas sin cerebro que sólo sirven para posar semidesundos en calendarios” y demás lindezas. Así que si lo que tienen que aportar es la típica mierda de “putos subvencionaos”, “los de la ceja”, “se os acabó el chollo”, “SINDEScargas”, “nadie quiere ver vuestras películas”, “que Bardem se vaya a Cuba” y demás topicazos vagos y sobados hasta la saciedad… traten de expresar sus ideas con un poco de elegancia y nivel (como es habitual entre los usuarios de Bloguionistas) o absténganse.

Gracias.

 

PD:  Por cierto, en los últimos días no sólo se quejaron las webs de descargas y se tiraron abajo los sitios de internet de los partidos políticos. Por si no se han enterado, la imagen de arriba pertenece a las protestas que otras  webs (las que apuestan por el legítimo negocio de la cultura) realizaron durante el día de ayer.


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