SIETE PASOS PARA VENDER TU GUIÓN (EL NÚMERO CUATRO TE SORPRENDERÁ)

23 noviembre, 2016

tio-gilito

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

Enhorabuena. Por fin has terminado de escribir tu guión de largometraje. Has sudado tinta china durante el proceso, pero no cantes victoria todavía. Ahora llega la parte más difícil:

Tienes que VENDER el guión. Porque un guión condenado a coger polvo en un cajón de tu escritorio NO es un guión.

A continuación te ofrecemos 7 recetas infalibles para que los productores se peleen por tu película.

1- POSICIONA TU GUIÓN.

Posicionar tu largometraje es fundamental para pasar la primera criba. Quizá te estás preguntando: “¿En qué consiste eso de posicionarse?” La respuesta a esa cuestión es bastante sencilla: ¿¡Y yo qué coño sé!? Me estoy inventando esto conforme lo escribo. Tecleo lo primero que me viene a la cabeza.

Es que he leído un artículo sobre “los 7 errores que nunca debes cometer cuando escribas un post” y recomendaban ir al grano, sin divagaciones previas. Por eso me he dado mucha prisa y no he tenido tiempo de improvisar nada mejor.

Lo de “posicionar” suena muy rollito marketing, así que lo he puesto aquí, por si cuela. “Es un guión muy posicionado, con mucho brand content y mannequin challenge“.

Cuantas más palabras en inglés escribas después de “posicionar”, mejor.

2- LA MEJOR FORMA DE VENDER TU GUIÓN ES VENDERTE A TI MISMO.

Porque el guión es parte de ti. El guión eres tú. Gústales, y entonces también les gustará lo que escribes.

¿Qué debes hacer para gustar? ¿¡Y yo qué cojones sé!? Por mucho que intente autoengañarme, me considero un puto fraude. No soy digno. No sería capaz de venderme a mí mismo ni en el puesto más recóndito del Rastro. Me he apuntado a ALMA para fingir que me valoro. Efecto placebo.

¿¡En serio tengo que venderme!? ¿¡No pueden leer el puto guión y olvidarse de mí!?

Me han salido ronchas en la piel. No puedo presentarme así ante un productor. Sólo de pensarlo me estreso, y me salen más ronchas, y me las rasco, y me repito a mí mismo que soy un profesional, que lo que hago no lo puede hacer cualquiera, y es cierto: no lo puede hacer cualquiera, pero hay mil personas que lo pueden hacer mejor que yo. Hay mil personas que no son cualquiera.

¡Tampoco dramaticemos! En realidad es más sencillo que todo eso. Sólo tienes que demostrarle al productor por qué tu guión es ÚNICO: por qué no podría haberlo escrito nadie sino tú. Si logras eso… lograrás también que tiren tu puto guión a la papelera. Porque a lo mejor resulta que no quieren algo único… sino una fotocopia de algo único.

3- DEFINE BIEN TU TARGET.

¿A qué público va dirigido tu guión? Yo te lo diré: Al público más burdo, al menos exigente, al que no tiene intención de invertir el más mínimo esfuerzo en comprenderte. Si tu historia no se dirige a esa clase de gente, estás jodido. Nadie te comprará, porque todos pensarán que eres difícil de vender.

Quieren guiones que empotren al espectador contra la pared, guiones que sean droga de los violadores, guiones fáciles, guiones que no te reten a descifrar sus claves. Guiones que generen pelis que el espectador pueda consumir con el piloto automático. Tu único consuelo es que esa clase de pelis se escriben también con piloto automático. ¡MENTIRA! Escribir para un público “fácil” es, en ocasiones, más difícil que escribir para presuntas élites. Hay que ser más inteligente para hacer “Tres metros sobre el cielo” que para pergeñar la peli aquélla que ganó la palma de oro en Cannes.

4- SODOMIZA A UN KOALA.

¡Joder, yo qué sé! He dicho en el título del post que “el número 4 te sorprenderá“. Había que apostar fuerte.

Aunque, pensándolo bien, a estas alturas es posible que lo de sodomizar koalas ya no epate a nadie. Hace siglos que no veo un telediario, pero no me extrañaría que a estas alturas ya sea cotidiano comer viendo coitos con koalas por la tele, como si fuese lo más normal del mundo. #JeSuisMofli

Acabo de consultarlo en Forocoches y me han confirmado que lo de sodomizar koalas aún no es mainstream. Aún “sorprenderá”.

Así pues, si quieres que te abran las puertas de las principales productoras del país, dale placer anal al marsupial.

Con eso darás mucho que hablar. Serás las comidilla del mundillo, e incluso la comidilla del koala. “¿Has leído ya el guión del/la guionista que sodomizó al koala?” “Tengo una pila de 20 guiones por leer en mi escritorio. ¿Por cuál empiezo? Éste es del tío ése que le se zumbó a Mofli. Vamos a ver qué se cuenta.”

Sodomizar un koala es el nuevo “pitch del ascensor”.

mofli

5- CUANDO ESCRIBAS UN POST COMO ÉSTE, NO INCLUYAS MÁS DE CUATRO CONSEJOS EN ÉL.

Joder, ¿todavía me quedan 3 consejos que inventarme? Maldita la hora en que puse en el título el número siete. La culpa es de la cábala. Es un número tan mágico, tan de cuento… Los siete enanitos, los siete magníficos, las siete islas canarias…

En el artículo aquél de “qué errores no cometer al escribir tu post” decían que conviene ser breve, así que paso directamente al número:

6- SE MUY TRANSMEDIA.

Si el productor – incompetencia tuya mediante – no entiende ese guión que intentas venderle, recítale estas palabras mágicas:

“¡Es que es transmedia!”

Dile que el problema no reside en tu torpeza a la hora de contar la historia, ni en su ineptitud a la hora de interpretarla. Dile que la narración sólo estará completa tras una ambiciosa iniciativa que implica contenidos “extra”, “mensajes youtubers”, un par de campañas virales… Si te reprochan que todo eso va a ser un pelín caro, regresa al consejo número uno: combina el verbo “posicionar” con anglicismos tipo product placement, brand content o dirty sánchez.

7- NO HAGAS CASO DE NINGUNO DE LOS SEIS CONSEJOS ANTERIORES.

Éste es el típico apartado que suele servir de colofón. Si decides jugar la carta ésta del “no hagas caso” quedas de puta madre. Quedas muy “de maestro zen”. Te mojas sin mojarte. La número siete es esa cláusula que incluyes para no responsabilizarte de toda esa basura que has escrito en el post. Es un poco como resetear tu estupidez, tu pretenciosidad. “Se acabó la farsa. No tomes en serio nada de lo que he dicho.” Pliego de descargo. Me lavo las manos.

Nadie sabe nada.

Y ésa sigue siendo la máxima de oro, la frase lapidaria del inmenso William Goldman (aquel genio alérgico a las dinámicas del pitch)

8- Nadie sabe nada.

 

 


FLASHBACK – FIRMAS INVITADAS: CUIDA TU RANCHO

31 julio, 2011

por Nacho Vigalondo.

Vamos a cerrar los ojos y a imaginar que recibimos una llamada de ese magnate del audiovisual cuyo nombre conoce hasta nuestra madre. Nos cita en su despacho con columnas de mármol y allí nos promete el cheque de nuestras vidas a cambio un encargo tan sencillo que escalofría:

-Quiero que escribas el guión perfecto.

Decimos que sí y nos ponemos a pensar (un guionista rara vez lo hace al revés).

Pensemos en una historia que esté basada libremente en hechos reales, lo justo como para que esté claro que se trata de una historia oportuna, sin llegar a los detalles del caso real, sin nombres y apellidos o parientes vivos que puedan ponernos peros. No queremos comprometernos más de la cuenta, que la verdad nos corte las alas, queremos que la historia tenga potencial como espectáculo. Que satisfaga por igual al interesado en la problemática que estamos rozando, y al que ha venido al cine a olvidarse de la realidad durante un par de horas.

Se trataría de un drama, pero un drama abierto a otros géneros. Tiene que haber una puerta abierta a la comedia, que el espectador ría sin que todavía se le hayan secado las lágrimas. Y que sea un humor variado, que tengan cabida la generosidad del chiste fácil y complicidad de la alta comedia. Sería magnífico que la trama tuviese formas de relato de misterio, policíaco, incluso tintes de horror. Y que hubiese espacio para alguna set piece de acción. Un clímax vistoso.

Sería genial que el guión tuviese una trama sólida, con diálogos brillantes, a la manera clásica, pero que no se quedase ahí. Que aportase algún tipo de innovación estructural, algún atrevimiento a la hora de describir algún personaje, algún punto de vista. La película ha de ser accesible para el gran público, pero debería ofrecer un número suficiente de atractivos para el espectador inquieto, incluso para el seleccionador de los festivales de élite. Intentemos que la película sea fácil, pero sofisticada. Tradicionalista, pero a la moda. Que defienda viejos valores, pero desde una perspectiva atrevida. Que sea glamurosa, pero no frívola. Que sea autóctona, pero sin dejar de ser universal.

En resumidas cuentas, que sea todas las películas, aunque acabe no siendo ninguna.

Todo periodista acaba sabiendo que cuanto más clara es tu postura politica, más fácil es hacer rentable tu oficio. Una clave para la estabilidad profesional sería encontrar ese hueco en el espectro político que aún no esté dominado por un comunicador de prestigio y levantar ahí tu rancho. Y, como diría un colono, si no hay sitio aquí, habrá que seguir buscando, más a la derecha, o más a la izquierda. Es lo que los especialistas en marketing llaman posicionamiento en el mercado.

El autor, sin embargo, ha recibido por diferentes medios el mensaje contrario, y no me refiero a que la prensa española le haya pedido que sea apolítico. Cierta cultura de la eficacia, cierto intento por reconocer “lo que funciona”, en resumidas cuentas, sueños de una industria cada vez más explícitos en cursos, manuales y análisis de taquilla y audiencias… Todo ello le hace intuir que un ideal artístico podría ser escribir ese producto que pueda agradar a todos, desde el connoseur al cani, en el menor tiempo posible.

Se ha defendido en Bloguionistas en varias ocasiones la versatilidad del guionista, entendida como la capacidad para adaptarse al cualquier formato y género, a cualquier convención, estilo e intenciones. En algunos casos esta flexibilidad es un hecho vocacional, indiscutible. Tanto como las estrechas prisiones con las que nacen otros autores. El primer escritor perdería tiempo y energías luchando por unas señas autorales específicas que nunca dejarían de ser postizas. El segundo no ganaría más que disgustos si se dejase acomplejar por los profesionales todoterreno. Es lo que nos diferencia de los periodistas: aquí buscar otros prados en busca de riqueza o aceptación más inmediatas suele ser un fracaso seguro.

Uno de los pocos ideales que todavía conservo, y que comparto en cursos y charlas si sale el tema, es el de que cualquier aspirante a escribir o dirigir cine debería quitarse cuanto antes el miedo a posicionarse, por muy radical que sea su postura. Creo que es de las pocas lecciones que he ido aprendiendo, en carne propia y a través de mis compañeros: El cuidado y defensa de una parcela creativa bien definida da más frutos que los intentos por conquistar el planeta. Y esto vale para el artista radical y para el artesano clasicista. Quizás el rancho que te ha tocado levantar te permita vivir de esto de un día para otro. Quizás te exija bastante o mucha paciencia. Todo lo que puedo decir es que, a dia de hoy no tengo ningún compañero de generación con finca propia, a la vista de todos pero protegida por una cerca electrificada, que no haya sido reconocido o viva de su labor como guionista o director. Los más insólitos son los que más han tardado. Pero están ahí.

Por eso disfruto una manifestación como ésta, aunque comprendo que no sea bien recibida en algunos rincones de esta casa. Creo que un rancho defendido con entusiasmo y sin miedo es motivo de admiración… Aunque esté en la otra punta del pueblo.

Continuará en: Cágate en tu rancho.

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 1 de abril de 2010)


FIRMAS INVITADAS: CUIDA TU RANCHO

1 abril, 2010

por Nacho Vigalondo.

Vamos a cerrar los ojos y a imaginar que recibimos una llamada de ese magnate del audiovisual cuyo nombre conoce hasta nuestra madre. Nos cita en su despacho con columnas de mármol y allí nos promete el cheque de nuestras vidas a cambio un encargo tan sencillo que escalofría:

-Quiero que escribas el guión perfecto.

Decimos que sí y nos ponemos a pensar (un guionista rara vez lo hace al revés).

Pensemos en una historia que esté basada libremente en hechos reales, lo justo como para que esté claro que se trata de una historia oportuna, sin llegar a los detalles del caso real, sin nombres y apellidos o parientes vivos que puedan ponernos peros. No queremos comprometernos más de la cuenta, que la verdad nos corte las alas, queremos que la historia tenga potencial como espectáculo. Que satisfaga por igual al interesado en la problemática que estamos rozando, y al que ha venido al cine a olvidarse de la realidad durante un par de horas.

Se trataría de un drama, pero un drama abierto a otros géneros. Tiene que haber una puerta abierta a la comedia, que el espectador ría sin que todavía se le hayan secado las lágrimas. Y que sea un humor variado, que tengan cabida la generosidad del chiste fácil y complicidad de la alta comedia. Sería magnífico que la trama tuviese formas de relato de misterio, policíaco, incluso tintes de horror. Y que hubiese espacio para alguna set piece de acción. Un clímax vistoso.

Sería genial que el guión tuviese una trama sólida, con diálogos brillantes, a la manera clásica, pero que no se quedase ahí. Que aportase algún tipo de innovación estructural, algún atrevimiento a la hora de describir algún personaje, algún punto de vista. La película ha de ser accesible para el gran público, pero debería ofrecer un número suficiente de atractivos para el espectador inquieto, incluso para el seleccionador de los festivales de élite. Intentemos que la película sea fácil, pero sofisticada. Tradicionalista, pero a la moda. Que defienda viejos valores, pero desde una perspectiva atrevida. Que sea glamurosa, pero no frívola. Que sea autóctona, pero sin dejar de ser universal.

En resumidas cuentas, que sea todas las películas, aunque acabe no siendo ninguna.

Todo periodista acaba sabiendo que cuanto más clara es tu postura politica, más fácil es hacer rentable tu oficio. Una clave para la estabilidad profesional sería encontrar ese hueco en el espectro político que aún no esté dominado por un comunicador de prestigio y levantar ahí tu rancho. Y, como diría un colono, si no hay sitio aquí, habrá que seguir buscando, más a la derecha, o más a la izquierda. Es lo que los especialistas en marketing llaman posicionamiento en el mercado.

El autor, sin embargo, ha recibido por diferentes medios el mensaje contrario, y no me refiero a que la prensa española le haya pedido que sea apolítico. Cierta cultura de la eficacia, cierto intento por reconocer “lo que funciona”, en resumidas cuentas, sueños de una industria cada vez más explícitos en cursos, manuales y análisis de taquilla y audiencias… Todo ello le hace intuir que un ideal artístico podría ser escribir ese producto que pueda agradar a todos, desde el connoseur al cani, en el menor tiempo posible.

Se ha defendido en Bloguionistas en varias ocasiones la versatilidad del guionista, entendida como la capacidad para adaptarse al cualquier formato y género, a cualquier convención, estilo e intenciones. En algunos casos esta flexibilidad es un hecho vocacional, indiscutible. Tanto como las estrechas prisiones con las que nacen otros autores. El primer escritor perdería tiempo y energías luchando por unas señas autorales específicas que nunca dejarían de ser postizas. El segundo no ganaría más que disgustos si se dejase acomplejar por los profesionales todoterreno. Es lo que nos diferencia de los periodistas: aquí buscar otros prados en busca de riqueza o aceptación más inmediatas suele ser un fracaso seguro.

Uno de los pocos ideales que todavía conservo, y que comparto en cursos y charlas si sale el tema, es el de que cualquier aspirante a escribir o dirigir cine debería quitarse cuanto antes el miedo a posicionarse, por muy radical que sea su postura. Creo que es de las pocas lecciones que he ido aprendiendo, en carne propia y a través de mis compañeros: El cuidado y defensa de una parcela creativa bien definida da más frutos que los intentos por conquistar el planeta. Y esto vale para el artista radical y para el artesano clasicista. Quizás el rancho que te ha tocado levantar te permita vivir de esto de un día para otro. Quizás te exija bastante o mucha paciencia. Todo lo que puedo decir es que, a dia de hoy no tengo ningún compañero de generación con finca propia, a la vista de todos pero protegida por una cerca electrificada, que no haya sido reconocido o viva de su labor como guionista o director. Los más insólitos son los que más han tardado. Pero están ahí.

Por eso disfruto una manifestación como ésta, aunque comprendo que no sea bien recibida en algunos rincones de esta casa. Creo que un rancho defendido con entusiasmo y sin miedo es motivo de admiración… Aunque esté en la otra punta del pueblo.

Continuará en: Cágate en tu rancho.


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