LAS PRODUCTORAS SÍ QUE RESPONDEN

18 febrero, 2016

Por Óscar Aguilera Muñoz.

Óscar Aguilera es licenciado en Comunicación Audiovisual y Diplomado en Guión Cinematográfico y de Serie por el Instituto del Cine de Madrid. Ha dirigido un par de videoclips para el grupo Estenopeica y escrito el cuento para adultos “La princesa de la habitación 303” (pendiente de publicación). Fue seleccionado en la tercera edición del laboratorio de escritura DAMA Ayuda. 

Hace unas semanas terminé la tercera versión de un guión llamado “Alas de Ángel”. Fue el resultado de unas intensas clases de guión de largometraje en el Instituto del Cine de Madrid impartidas por David Muñoz (guionista y docente), al cual le debo un gran porcentaje del éxito de haber conseguido terminar esta historia.

Pues bien, creí que había que darle “alas” a este guión así que me puse manos a la obra. Pero, ¿qué hago con el? Por desgracia la profesión de guionista no paga mi hipoteca, lo cual hace que ande alejado del mundo del cine más de lo que me gustaría, ¿qué quiere decir esto? Pues que como se recomendaba desde este post, lo ideal hubiera sido entregárselo a productores y/o directores conocidos. Pero el problema es que mi agenda del móvil está vacía de este tipo de contactos.

Así que, desoyendo las recomendaciones de Curro Royo, me hice con un directorio de productoras nacionales a las cuales mandarle mi guión. Aquí surgió otra duda ¿les mando el guión directamente o les mando un anticipo y si están interesados les mando la historia completa?

Aquí sí que hice caso de las recomendaciones y diseñé un dossier lo más visual y atractivo posible, un dossier que en tan sólo cinco minutos pudieran hacerse una idea de la historia, de los referentes y de las virtudes (a mi juicio) que tiene el guión y que hacen factible su producción.

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Tras recopilar las direcciones de productoras (grandes y pequeñas, ahí, sin miedo), después de escribir una brevísima presentación y de adjuntar el dossier, (con el dedo tembloroso) le di al botón de enviar. La sensación es extraña, parecida a la de cuando dejas por primera vez que tu hija duerma en casa de una amiga, o como cuando dejas a tu hijo de dos años por primera vez en la guardería, o como cuando vuelves a casa después de haber enterrado a tu padre, una extraña sensación de vacío. ¿Y ahora qué? Varios años pariendo la idea, la historia, los diálogos, para deshacerse de todo con tan sólo dándole al botón de enviar.

A partir de aquí ha sido todo un enjambre de sensaciones contrarias. Por un lado la convicción de que las productoras están demasiado ocupadas ni siquiera para responder, y por otro, un subidón de adrenalina cada vez que abro mi cuenta de correo electrónico.

Pero la realidad es que las productoras han empezado a contestar. Si, como lo estáis leyendo. Cada vez que abro el correo y veo que la bandeja de entrada está en negrita, un escalofrío de esperanza recorre mi espalda. Evidentemente todas las respuestas que recibo son negativas, pero, oye, son respuestas. Hay de tres tipos:

  • “La historia parece interesante, pero sólo aceptamos proyectos ya empezados,…”
  • “Nos gusta la idea, pero se aleja de nuestra línea de producción,…”
  • “Gracias por confiar en nosotros pero en este momento no estamos valorando nuevas historias por tener cubierta nuestra línea de producción,…”

Mientras estoy escribiendo estas líneas me ha llegado la contestación de una de las grandes que es diferente a las anteriores y que viene a decir:

  • Gracias por confiar en nosotros, se lo pasamos a los responsables del área y si están interesados se pondrán en contacto contigo”.

Esta última, a pesar de ser negativa igualmente, es la que más esperanza deja de todas las contestaciones que he recibido hasta el momento.

En fin, supongo que esto seguirá así durante algunos días, no lo sé, es la primera vez que mando un guión a productoras, pero no me quedo con mal sabor de boca. Las productoras sí que responden.

¿Qué va a pasar con “Alas de Ángel”? Pues tampoco lo sé. Ya ha echado a volar, se ha emancipado, tal vez le pueda dar algunos consejos, pero ya tiene vida propia. Seguramente termine en un cajón, olvidándome de él,…pero lo que sí es seguro, es que cada vez que me siente a escribir, cada vez termine una historia y cada vez que piense en qué hacer cuando la historia esté terminada, recordaré que al otro lado de algunas productoras hay personas que saben de las horas que lleva escribir un guión, de la vida que pierde un guionista al estar sentado todos los días delante del teclado y de las ilusiones que genera un simple botón de enviar.


PROBAMOS FADE IN, UN NUEVO SOFTWARE DE GUION

31 agosto, 2015

Parecido a Final Draft, pero más barato y más compatible. Ese sería el titular.

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Hace unas semanas, Carlos J. Marín nos hablaba de este software a través de Twitter. Hace tiempo que oí hablar de él en el podcast de John August y Craig Mazin, y me sonaba que estaba desarrollado por profesionales de la industria norteamericana. Pero me va bastante bien con Final Draft, así que no presté mucha atención. Además, reconozco que me echaba un poco para atrás su logo escrito en Trajan).

Sin embargo, cuando Carlos nos habló de que de Fade In importa y edita guiones escritos Final Draft y otros procesadores de texto, me empecé a interesar. Desde mi punto de vista, el único punto débil de Final Draft (aparte de costar doscientos eurazos) es su limitada compatibilidad con otros programas como Word o Celtx.

Un primer vistazo a la comparativa de Fade In versus Final Draft, Screewriter, Adobe Story y Celtx me acabó de convencer de que tenía que probarlo.

Así que hace un par de días descargué la versión de prueba para Mac. Es gratuita y no tiene límite de tiempo. Me gusta que al abrir el .dmg, en la primera ventana, aparezca la firma del desarrollador: Kent Tessman. Su firma aparece también visible en la web de Fade In. Bien.

La primera impresión a abrir el programa es agradable. Una ventana sencilla, bien organizada. Estoy haciendo este test en un MacBook Air de 11”. Con una pantalla tan pequeña, se agradece un interfaz que aproveche bien el espacio. La combinación estándar de colores (página blanca sobre fondo gris oscuro) resulta agradable a la vista, nada agresivo. Invita a concentrarse en la escritura.

Fade In Screenshots 01

En un primer vistazo rápido da la impresión de que cualquiera mínimamente versado en Final Draft se puede hacer con los controles de inmediato. El contenido de los menús desplegables se parece bastante.

Una cosa que me llama la atención rápidamente es la capacidad de cambiar la organización de las ventanas básicas en un sólo clic. Como puede verse en la siguiente captura de pantalla, la opción “Layout” permite colocar la página de redacción a ambos lados de la pantalla, o en posición superior, o inferior. También existe la opción de configurar una disposición de ventanas personalizada y dejarla memorizada.

Screenshots FadeIn 02

Pero lo que yo más destacaría es la capacidad de Fade In para importar documentos desde formatos como .fdx o .scriv. Para los que llevamos años alternando por obligación entre procesadores de texto mal avenidos como Word, Final Draft, Celtx o Scrivener, esto es un gran adelanto.

Muchas productoras españolas insisten en pedir los guiones en Word. Personalmente, me parece una aberración que en el fondo refleja la equivocada jerarquía de las productoras españolas, donde un auxiliar puede imponer, por su propia comodidad, qué software usar en departamentos clave. Pero el caso es que, si quieres escribir en esas productoras, es el sistema establecido.

Después te contratan para trabajar en cine y te piden el guión en Final Draft. Bien. Lógico. Luego escribes un guión con un colega que no tiene Final Draft, y para no acabar trabajando en Word, lo hacéis en Celtx, que es gratis (más o menos). Y para escribir una novela, lo mejor es sin duda Scrivener, con su eficiente sistema de carpetas internas y de captura de archivos y webs, que tanto favorece la organización de la documentación y la navegación entre capítulos. Por no hablar de la adorable función “Composition Mode”, que mantiene el cursor siempre en el centro de la pantalla, reproduciendo el funcionamiento de una vieja máquina de escribir, donde el papel se movía por ti, evitándole a tus ojos el tener que perseguir el cursor por la página. Esto puede parecer una fruslería… hasta que tienes que pasarte dos meses escribiendo durante diez horas diarias.

El problema es que si quieres saltar de un software a otro, porque una productora te pide en Word un guión que escribiste en Final Draft; o un traductor necesita en Word un guión que escribiste en Celtx; o un guión de cine que escribiste en Celtx entra en producción en una productora que usa Final Draft… Vas a tener todo tipo de problemas de formato. Tabulaciones que saltan, mayúsculas que desaparecen, vocales acentuadas que se convierten en una especie de emoji satánico…

En mi primera prueba con Fade In, importé el capítulo 4 de La Catedral del Mar (serie que he escrito con Rodolf Sirera y Antonio Onetti para A3 y que se rueda este otoño, toma plug) y el guión del largometraje 19 DE MARZO (que escribí con César Sabater y presentamos en el al PitchBox del Festival de Sitges, toma otro plug)… Y la conversión fue perfecta. El formato respetado línea por línea. Encabezamientos, diálogos, nombres de personajes… Todo en su sitio.

Screenshots FadeIn 03

Un aspecto que puede echar para atrás a algunos usuarios es que Fade In no tiene incorporado diccionario en castellano. Sin embargo, existe la posibilidad de instalarlo. Aquí las cosas se complican un poco. Lo que hace Fade In es invitar a los usuarios a instalar diccionarios “third-party”. En mi caso, descargué el es-ES-pack.zip de OpenOffice desde Red Iris. Lo que hay que hacer es

  1. Descomprimir el .zip inicial
  2. En la carpeta resultante, descomprimir el es_ES.zip
  3. Desde Fade In, con un documento ya abierto, ir a Document/Check Spelling. Ahí se abrirá una ventanita de corrección ortográfica como las de toda la vida. Lo que debemos hacer para instalar el diccionario en castellano es abrir el desplegable donde se seleccionan los idiomas (señalado con la flecha roja), y clicar en Install/Remove.

Screenshots-FadeIn-04

En el cuadro de navegación que aparecerá, tendremos que ir adonde hayamos guardado el diccionario descargado, y elegir la subcarpeta “es_ES”. El archivo que queremos instalar se llama “es_ES.dic” y no tiene pérdida: es el único que el programa nos permitirá instalar.

Sólo he invertido una hora trasteando con el programa, así que no puedo dar muchos detalles ni asegurar que no tenga bugs ni cosas raras. Pero las primeras impresiones son muy positivas. La versión de prueba gratuita es completamente funcional. Los documentos de más de diez páginas verán aparecer cada poco un recordatorio de que el programa es de pago, y si se usa esta versión para imprimir un guión, aparecerá una marca de agua. Por lo demás, es el programa completo, con todas las opciones de la versión de pago de 50$.

Personalmente, tras esta primera prueba he quedado convencido de comprármelo. Y no sólo eso: si fuera un guionista que está empezando y tuviera que decantarme por un solo software de guión, ahora mismo elegiría Fade In sin dudarlo: formatea el guión de manera profesional, es totalmente compatible con otros procesadores, y tiene el mejor precio del mercado.

Sergio Barrejón.

Fade In no patrocina este artículo, ni mantiene relación comercial con Bloguionistas ni con el autor del post. 


PITCHEA QUE ALGO QUEDA

31 julio, 2015

Por Gabi Ochoa.

PITCH OK

Parece que has dado todos los pasos adecuados. Has dedicado tus meses a planificar y escribir tu proyecto de serie, tienes un dossier majo majo y si te ha dado por ahí, has hecho un vídeo para que todo entre bien.

¿Y ahora? Esa es la pregunta del millón. ¿Dónde llevo mi proyecto?

Para empezar no aconsejo ni mandarlo por mail indiscriminadamente, ni mandarlo o intentarlo en TODAS las productoras de ficción televisiva. Cada una tiene un perfil muy específico, por lo que elige qué productora hace ficciones parecidas a lo que planteas: ¿Es época, comedia, thriller, es semanal, diaria, es una webserie? En fin, hay tantas posibilidades que lo mejor es que dediques un tiempo a ver qué se ha hecho, qué se hace. Si eres seguidor de la ficción española enseguida te vendrán tres o cuatro productoras, pero puede haber alguna más que no conozcas.

También es importante pensar que si han hecho mucho policial, por ejemplo, no vayan a hacer otro más y busquen otra cosa. No pasa nada. Si vas a hacer un pitch y esto te pasa, pregunta qué buscan. Es importante tener información de todos los sitios.

Pero llega el primer obstáculo. Algunas de ellas NO reciben proyectos. Sí, estamos en siglo XXI y hay puertas que siguen cerradas. No entraré a valorar el porqué, pero como bien dicen mis colegas catalanes “Fes-t’ho mirar”. No sé si la mejor política es no atender a la gente, pese a que tengas un excelente equipo de guionistas.

En todo caso, no pierdas el tiempo ahí. Continuemos. Puede que algunas en sus webs solo tengan un mail de info. Escribe a ese mail para la persona de contenidos. O llama y pide su contacto. En ese mail es importante que presentes tus cartas. Ese mail es MUY importante. Hay gente que no lo responde, pero otra, si le entras adecuadamente…

Por poner un caso que me pasó a mi. Quería llevar EL BLOQUE a una productora que no recibía propuestas. Lo ponía claramente en su web. De todas formas, no tenía nada que perder y escribí un mail. No obtuve respuesta. Llamé. Le pregunté si había llegado el mail y me dijeron que lo habían pasado a contenidos, me pasaron su mail. Le escribí. Esa persona me dijo que sin problemas, que nos viéramos. ¿Qué tuve que dar vueltas? Sí. ¿Qué luego me atendió estupendamente? También. Fuera complejos.

Otra manera de entrar a la productora es con alguien que trabaje allí. Es importante NO ser pesao, pero sí insistente. ¿Cómo se logra? No tengo el medidor de “pesadismo” así que lo irás encontrando. Ángela Armero escribió sobre esto por aquí.

En fin, que has conseguido el correo de esa persona (nunca pido el teléfono, me parece muy invasivo). Pídele 5 minutos, no más. No te hacen falta más y 5 minutos no le molestan a nadie. Si ves que ni así, es que es un vinagre. He pedido 5 minutos y hay con gente que he terminado comiendo. El personal de contenidos suele estar formado por guionistas o exguionistas, y entienden nuestra situación. Así que relájate y manda ese mail.

Has dado el primer paso. De las 10-15 citas que querías tener vas a tener 4-5. ¡Bien! Es el promedio.

Lleva el dossier (algunas copias), el vídeo si lo tienes (en CD o USB y en múltiples formatos por si acaso –.mov, .mp4, .avi– o lleva una Tablet). En estos pitchings, que algunas vez he escrito sobre ellos, para mi son importantes tres factores:

Ve de buen rollo. Sí, no tienes curro, la cosa está fatal, pero como os pongáis hablar de eso se te va al traste todo. Sé amable y lleva una sonrisa. Sí, parece cita de Paulo Coelho, pero funciona. Por lo menos ahí.

Véndete. Claramente. No tienes abuela. Vende tu proyecto, llévatelo a tu terreno personal y explícales porqué se tienen que gastar una pasta por ti. Porque si entran, es un pastón. Producir una serie es un esfuerzo titánico, por lo tanto lo que tú llevas es ORO. A mí siempre me sirve llevarlo a mi terreno: yo y no otra persona puede hacer esta historia, aparte, tiene unos referencias estupendos y no se ha hecho en España nunca. La novedad siempre vende.

– Busca la manera de pensar que aquello es diferente. Evita frases como “es la típica serie”, “Lo clásico, chico conoce chica”, etc.

Por poner un caso personal. EL BLOQUE la intenté vender de esta manera: empezaba diciendo que era una osadía plantear eso. Parecía que iba a hablar de algo prohibido. Algo de esto hacia erguir la espalda de mi receptor (no a todos/as), querían saber más.

Una vez acabadas estas rondas de pitchings… ¿ya está?

No. Hay otras maneras de pitchear. Los mercados, los encuentros, los One to One son lugares ideales porque el ambiente no es tan tenso como ir a casa del vecino a comerte sus langostas. Todo tiene pinta de ser más relajado, y no estás solo, habrá muchos compañeros guionistas.

Este año he estado en tres, aunque me ha faltado estar en el PitchBox que organiza la buena gente de Filmarket Hub. El próximo espero no perdérmelo.

Estuve en el Pitching Forum en Barcelona que organizó el GAC. Una primera edición algo irregular, pero qué se que se está mejorando para la edición de este año.

Además pisé los One to one de NotodoFilmFest y el que se organizó en Valencia entre la EDAV y SGAE.

Y de estos tres lugares me llevé contactos, algunas cosas interesantes (otras no tanto) y movimiento con algunos proyectos que llevo entre manos. Busca también foros, pero foros reales donde haya productores que produzcan. Esto que parece una perogrullada no lo es. En esto puede haber de todo.

Espero que este septiembre sea un buen comienzo de curso guionístico. Yo como vosotros me tengo que aplicar todo esto en los nuevos proyectos que estoy escribiendo. Porque como tú, siempre empiezo de cero. Suerte.


FIRMAS INVITADAS – CUESTIÓN DE RESPETO

11 marzo, 2013

Luis María Ferrández es doctor en ciencias de la Comunicación y profesor de cinematografía en la universidad Francisco de Vitoria (Madrid). Ha sido guionista y desarrollador en algunas de las productoras más importantes del país escribiendo largometrajes por encargo y trabajando como 2º de dirección en películas con directores de renombre. Ha producido, escrito y dirigido ocho cortometrajes.

CUESTIÓN DE RESPETO

Llevo diez años trabajando como guionista profesional, entendiendo como tal, el poder vivir de ello, aunque por supuesto, con los altibajos y parones irremediablemente anexados a dicho trabajo. Podríamos describirlo como la incertidumbre genética de la profesión.

Dos de estos años, los pasé trabajando como guionista y desarrollador en una importante productora de nivel nacional, donde se vendían proyectos a las grandes cadenas de televisión.

No he venido aquí a contar mis aventuras profesionales, si no a exponer una serie de conclusiones que he sacado a base de observar en estos años el comportamiento del mercado audiovisual de primera línea.

En esos años al servicio de productoras mastodónticas, aprendí una serie de cosas que han quedado grabadas en mi consciencia a sangre y fuego.

Tuve la suerte de asistir a algunas negociaciones en despachos de directivos de cadenas, comidas entre productores, reuniones formales y distendidas con el fin de sacar adelante algunos de los proyectos que yo realizaba para dicha productora. Nos jugábamos meses de trabajo y la facturación que mantendría la división de ficción de aquella empresa.

En este tiempo, tuve la fortuna de aprender tres cosas fundamentales que han marcado mi modus operandi hasta hoy:

1. Respeto. El enorme respeto, que no temor, que le he cogido a la profesión. Un respeto que se ha ido acrecentado a medida que he trabajado en los equipos de dirección de algunas películas junto a oscarizados directores, en la lectura de guiones como analista de proyectos, en el desarrollo de escrituras de películas por encargo, en los procesos de venta a grandes cadenas a través de mi agente o en las producciones cortas que he dirigido.

Un respeto que estalla como una crisálida en cada encargo o proyecto. Un respeto real y humilde que sólo se adquiere cuando te adentras en las fauces del monstruo y ves su afilada dentadura tan de cerca, que llegas incluso a dudar si volverás a mirarle a la cara.

Muchos de aquellos que empiezan en sus primeros cortos, o en sus primeros proyectos, no conocen esa sensación y no les culpo por ello. La inexperiencia muchas veces nos hace ser inconscientes, una inconsciencia que no deja de ser un atributo inherente al desconocimiento del ser humando por una materia. No confundamos esa inconsciencia con la valentía, que es el empuje que te hace adentrarte en la cueva aun sabiendo que dentro acechan peligros que uno ya sabe como enfrentarlos.

Cuanto mas trabajo en esto, más reparo tengo en auto designarme guionista o director o ayudante de dirección o lo que sea, porque se lo que pesa un cargo cuando lo ejerces bajo presión.

2. ¿Presión? Si, la presión. Ese elemento que no encontramos nunca hasta que eres contratado por un productor para que escribas o dirijas proyectos en los que la financiación, las ventas, la taquilla, el share, las decisiones palaciegas y los conflictos pseudopolíticos pesan tanto como la palabra escrita en el guión.

Un ejemplo gráfico: Hay miles de chavales que en categorías inferiores, en campos de arena, con 200 espectadores cada domingo, tienen un dominio del balón exquisito y casi prodigioso. Desean jugar, y cuando están en el campo, desean que el balón les llegue a los pies para demostrar lo buenos futbolistas que son. Disfrutan entre otras cosas, porque no tienen presión.

Ahora supongamos que uno de estos prodigios es fichado por un equipo de primera división, un Real Madrid o un Barcelona. Y llega el gran día. El entrenador del primer equipo les llama a desvestirse porque va a salir a ese estadio con el que tanto soñó. Pone un pie en el césped y de repente, sus tímpanos estallan ante el grito ensordecedor de noventa mil espectadores sedientos de espectáculo y de victoria. El escudo de la camiseta, representando mas de un siglo de copas en las vitrinas, pesa más que una losa de granito, los empujes y golpes de los adversarios son agresivas embestidas comparadas con los rivales que había tenido hasta ahora. El patrocinador que lleva en la camiseta, se juega cientos de millones de euros en hacer que este espectáculo funcione. Entonces,  el balón quema en los pies. El público será implacable en el fallo o agradecido en el acierto.

La presión se amarra a sus piernas como una hiedra desbocada y aquello que era un sueño, puede convertirse en una pesadilla.

Si el jugador consigue adecuarse a su entorno, escuchar y aprender, auto controlar su ego, acumular experiencia en estas lides y darse cuenta de que ni es tan bueno como creía ni es la estrella arrebatadora que iba a arrasar en una precoz temporada, quizás, sólo quizás, remarco quizás, consiga empezar a hacer sonar su nombre en los patios de los colegios o en las extravagantes tertulias deportivas.

El mercado audiovisual de ficción es igual. No es lo mismo hacer tus primeros cortos o largos auto producidos, donde tu escoges el equipo, tu te autofinancias, tu eres tu jefe, no hay sueldos de por medio, tu te lo guisas y tu te lo comes, a ser fichado por una productora para desarrollar el proyecto de una serie o una película donde un resbalón, puede hacer que ese fracaso, manche tu historial, el de la empresa y corra la noticia como la pólvora por los oídos de una familia tan pequeña y endogámica como es la del mundo de la ficción audiovisual, deseosa de despellejar a un compañero con tal de mermar las posibilidades de la competencia.

Esa presión hace que tomes un profundo y especial respeto por lo que haces. Y no quiero decir que los que no hayan pasado por esto no lo tengan, pero si puedo asegurar que si lo tienen, será en un grado y esencia muy diferentes al que trato de contar aquí.

3. Jean Claude Carriere dijo que para ser un buen guionista hay que tener adquiridas tres premisas innegables: Saber que la película va a ser del director, conocer profundamente la industria cinematográfica y tener un talento innato para saber encontrar y contar historias.

En la gran mayoría de los casos amateurs que me encuentro ya sea como analista de guiones, como profesor universitario, impartiendo talleres, seminarios o conferencias, como amigo o conocido, echo absolutamente en falta cualquiera de estos tres puntos.

Todos queremos hacer y tener el dominio absoluto de nuestra historia, porque el ego nos atrapa de tal manera, que no concebimos el escribir para otros y compartir el posible éxito o fracaso del producto. Craso error del que voy procurando desprenderme más cada día. Y gracias a ello, aprendo de gente que acumula mucha mas experiencia y sabiduría que quien escribe.

Muy poca gente, muy poca, salvo los amigos que llevan trabajando en esto muchos años o que han conseguido posicionarse en series o películas de una manera más o menos continuada, me han demostrado saber o conocer de manera profesional los entresijos de la industria audiovisual, por lo que vender un guión, un proyecto, hacer negocio, industria o generar ingresos de su propio trabajo y creatividad les resulta evidentemente mucho más difícil que aquellos que llevan ya un tiempo toreando bestias de quinientos kilos en plazas de primera.

Todos sospechamos ser grandes guionistas incomprendidos, grandes directores por descubrir, grandes fotógrafos por demostrar, grandes actores por eclosionar, pero pocos han tenido la fortuna o la desgracia de trabajar en las primeras divisiones de esta liga, donde esa presión de la que hablo, lleva a generar el respeto que describí y que hace darnos cuenta de nuestras verdaderas limitaciones, capacidades y herramientas. Si te mueves donde juegan los grandes, más te exiges, más te exigen, más palos te llevas, más aprendes, más trucos descubres, más conoces los entresijos y más te das cuenta de la realidad de un mundo que para muchos, es como el de Alicia, y para otros como el infierno de Dante.

Puedo asegurar, que la alta industria audiovisual a la hora de vender o mover proyectos propios, es una selva amazónica comparado con ese neonato jardín que representa ahora los nuevos modelos de financiación, las autoproducciones amateurs y la gran mayoría de los cortos no profesionales que tan necesarios son como escuela de aprendizaje universal.

Y para acabar, el talento. Todos creemos tener la mejor historia, todos creemos ser talentos incompletos por la falta de éxito en nuestros proyectos. Todos creemos ser una bestia de la creatividad llamada a probar la corona laureada que nos pondrá nuestro César particular: El público espectador, el cual es el César más cruel y tajante que ha deambulado por las páginas de la historia.

Como dice un buen amigo mío, “Ahora con un móvil, cualquiera puede hacer una película en HD, pero lo más seguro es que sea una mierda, porque en este país todos creemos saber contar una historia en condiciones

Pensamos que nuestro guión es esa pieza sublime que hará las delicias de millones de espectadores, pero no olvides, que siempre hay alguien con una idea mejor que la tuya, con más conocimientos técnicos y con más horas en esos campos de primera división. Tantas, que ahora cuando sale, el escudo no le pesa, los gritos no le ensordecen y el balón ha dejado de quemarle en los pies.

Pero nunca ha dejado de temblar por dentro cuando tiene que salir al campo.

Es una cuestión de respeto.


FLASHBACK – CONSULTORIO 2×1: SALTOS TEMPORALES + COLOCAR GUIONES

19 noviembre, 2011

por Pianista en un Burdel.

Me llamo J. L. Hace varios años que escribí un guión de un largo en un Máster de guión que hice, pero nunca lo he presentado para ayudas ni concursos. Este año va a ser la primera vez.

Gracias a su blog me han resuelto muchas dudas sobre el tratamiento, el tratamiento secuenciado, etc. pero aún sigo teniendo una al respecto. Mi guión tiene muchos saltos temporales, no sigue una linea cronológica, y no sé si esto debe ser así también en el tratamiento.

He leído, y recuerdo del máster, que debe ser lineal en función a la historia que se cuente en el futuro guión, pero me gustaría asegurarme, ya que uno de los atractivos de este guión es la estructura que tiene.

Vamos a ver. Creo que estamos mezclando dos conceptos: el tratamiento y el tratamiento secuenciado. Sé que esto de las denominaciones es un coñazo, y que además luego cada productor entiende lo que le da la gana por tratamiento, sinopsis, argumento, tratamiento secuenciado, escaleta, sinopsis larga, preproyecto, biblia y la madre del cordero.

Así que voy lo que sigue es sólo una opinión personal basada en mi experiencia, y como tal debe ser valorada. Tal y como yo lo veo, existen dos tipos de tratamientos: el tratamiento “literario” y el tratamiento “secuenciado”.

En un post de febrero pasado ya hablamos profusamente del tratamiento secuenciado, y antes de eso David Muñoz también escribió sobre tratamientos “literarios”, así que no vamos a entrar en demasiados detalles. Pero creo que la respuesta a tu pregunta pasa por diferenciar el objetivo que persigue cada formato.

  • El tratamiento “literario” es un relato en prosa que cuenta la historia de manera literaria, no cinematográfica, y que pretende enganchar a un lector no necesariamente instruido en técnica narrativa audiovisual (léase un productor o ejecutivo).
  • Por el contrario, el tratamiento secuenciado es un esquema o esqueleto de lo que será un guión. Y por ello debe acercarse mucho más a la técnica cinematográfica: está contado en presente de indicativo y está estructurado en secuencias, con sus respectivos encabezamientos. Y lo más importante para tu pregunta, respeta escrupulosamente el orden cronológico que seguirá el futuro guión.

De manera que, para saber si debes respetar dicho orden cronológico, debes preguntarte qué clase de tratamiento quieres escribir.

Si es un tratamiento secuenciado para el ICAA, o para un productor que ya conoce la historia y quiere ver qué tipo de guión piensas escribir, entonces debes reflejar esa estructura temporal de la manera más fiel al guión. Puede que sea un documento árido, pero será de gran utilidad para dimensionar el guión en términos de producción y valorar sus posibilidades cinematográficas.

Si lo que estás buscando es redactar un documento atractivo de leer, que pueda interesar a alguien totalmente ajeno, entonces puedes recurrir a técnicas más literarias, sin preocuparte de que cada flashback sea detallado en el momento en que ocurre, sin constreñirte a contar lo que la cámara puede filmar. Tu objetivo es escribir un documento ameno, que presente a tus personajes de manera interesante y que venda tu historia bien.

Tú decides.

La siguiente consulta la envía E.R. y dice así:

Os lo habrán preguntado mil veces y probablemente habréis respondido sin cansaros 999, ¿cómo coloco a una productora el guión que he escrito? Sé que no recomendáis enviar los guiones por correo, pero no se me ocurre otra manera de asomar la cabeza en el mundillo. He terminado una historia de terror gótico y decimonónico, quizá podríais recomendarme alguna productora a la que pudiera enviárselo.

Como lector: Alguno de vosotros mencionó algo de prepararse una presentación por si un productor decide atenderte. ¿Podría alguno escribir un post sobre el tema, dar algunos consejos o  rememorar algunas experiencias?
La primera pregunta, efectivamente, la hemos respondido unas cuantas veces. Y no, no recomiendo en absoluto ponerse a enviar indiscriminadamente copias no solicitadas de tu guión.
Por varias razones, y perdona si no sueno muy alentador: en primer lugar, porque la mayor parte de los primeros guiones son una mierda pinchada en un palo. No he leído el tuyo, así que no puedo opinar. Y por otro lado, “Tesis” era un primer guión y no era una mierda pinchada en un palo, así que probablemente me equivoque. Pero también es cierto que he leído unos cuantos primeros guiones y la inmensa mayoría no valían ni para limpiarse el culo con él. Y aunque valiesen… daría igual. Porque la gran mayoría de las productoras no se leen los guiones no solicitados.
Si alguien está esperando que le dé el consejo mágico para colocar guiones, que no siga leyendo. Porque si lo hay, yo no lo conozco. Y de hecho, pienso -llámenme pesimista- que no existe una fórmula mágica para vender guiones. Igual que no la hay para triunfar en… yo qué sé, el mundo de la moda, o de la hostelería. Aunque algo me dice que, de existir una fórmula, estaría basada en una mezcla de perseverancia, autocrítica, talento… y suerte.
Por ser un poco positivo, te diré que, a bote pronto, supongo que Filmax sería la productora ideal para un guión de terror gótico/decimonónico. Y he oído muchas veces que en Filmax sí se leen los guiones que les llegan por el conducto oficial, y que suelen contestar a los tres meses más o menos. Pero también he oído que siempre contestan algo del tipo “no, gracias”. De hecho, quitando ejemplos anecdóticos como “Tuno Negro” o “Más de 1.000 cámaras…”, no conozco ninguna película que se haya rodado a partir de un guión enviado en plan francotirador.
De manera que supongo que la perspectiva más realista que puedes esperar de esta vía es llamar la atención de un productor sobre tu estilo como guionista. Así, quizá, algún día obtengas algún encargo para reescribir un guión, o desarrollar una idea… Y de ahí en adelante, sky is the limit. Pero ojo, eso también puede ser un arma de doble filo: porque si has escrito un guión rematadamente malo -lo cual es más probable cuanto más lejos estés de las 1.000 primeras páginas-, eso es lo que se recordará de ti durante un tiempo.
Sé que no te doy alternativas molonas al envío indiscriminado de copias. Pero la falta de alternativas molonas no convierte en buena a una mala idea, ¿verdad?
Más información sobre la eterna pregunta de cómo poner el pie en la puerta la encontrarás en este post de Curro Royo, en éste de Chico Santamano (continuación aquí) y en éste de un servidor.
En cuanto a la segunda parte de la pregunta, tienes razón: la cosa del pitching da para un post. Pero en resumen, es una cuestión de sentido común. Piensa fríamente en su guión e imagina esta situación: coincides con Steven Spielberg en un ascensor… y de pronto se va la luz. El ascensor se queda parado. Estáis los dos solos. Por romper el hielo, Spielberg te pregunta a qué te dedicas. Y cuando le dices que eres guionista, Spielberg arquea una ceja y te pregunta “¿y tienes alguna historia que me pueda interesar?”.
Estas cosas no pasan, por supuesto. Y si ocurriesen, lo más probable es que Spielberg se pusiera a trastear con su Blackberry antes que dirigirte la palabra. Pero qué putada si ocurre y no tienes una respuesta preparada, ¿eh? Pues ése es el ejercicio: ¿qué le dirías a Spielberg si te pregunta algo así? Sacar el guión de la mochila y endosárselo sería una grosería, como si una chica te pregunta cómo te llamas y tú le enseñas la polla. Tienes que captar su interés. Y ojo: si un tío tan importante como Steven Spielberg se queda encerrado en un ascensor, es más que probable que antes de cinco minutos haya un ejército dedicado a sacarlo de allí. Así que tendrás que preparar una respuesta breve.
Más información a cargo de gente mucho mejor informada que yo, en este post de mi antiguo blog: Los Diez Mandamientos del Pitching.
Podéis enviar vuestras consultas a bloguionistas@gmail.com.
(Publicado originalmente en Bloguionistas el 10 de junio de 2010)

FLASHBACK: DE ALTAMIRA A FRANKENSTEIN, PASANDO POR DANI ÉCIJA

8 octubre, 2011

por Pianista en un Burdel

Leo en el siempre interesante Focoforo un hilo que abre así el muy ilustre Fanshawe:

Hoy me he desayunado con un artículo doble sobre la ficción en España publicado en El País. Uno es un texto sobre las quejas de los guionistas y creadores acerca de las exigencias de productoras y televisiones a la hora de hacer series:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/corse/aprieta/guionistas/elpepisoc/20100612elpepisoc_1/Tes

Ya sé que son cosas ultrasabidas por todos aquí y en otros mentideros (me encanta decir mentideros) de Internet, a saber: putas series de 70 minutos donde tiene que haber una familia, un desayuno grupal, un niño, un abuelo, un perro, dos adolescentes, etc; para todos los públicos que interese al abuelo y al nieto. Sí, todo eso lo sabemos pero a mí me resulta muy interesante y significativo que eso “que ya sabemos” ahora salga publicado en un periódico de tirada nacional, es decir, que pueda ser leído por un grueso de la población a la que los foros de internet les traiga al fresco.

Más interesante aún me resulta el artículo que escribe Daniel Écija, gran jefe indio de Globomedia, defendiendo el modelo de ficción nacional:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/patio/butacas/irrenunciable/elpepisoc/20100612elpepisoc_2/Tes

La retórica de Écija es la clásica “institucional”, con un punto paternalista y otro de “no tenemos más remedio, la gente demanda esto”: que si el público español es el que es, que si tenemos que intentar llegar a todos porque si no no hay rentabilidad y no se puede hacer ficción, que si la estructura de la TV de pago nacional no permite otro tipo de apuestas más arriesgadas…

Independientemente de filias y fobias, ¿cómo se pueden rebatir los argumentos de Écija cuando efectivamente ideas con un punto de riesgo mayor se pegan castañazos importantes? Me gustaría escuchar la opinión del foro con un punto de seriedad sobre este tema, que ha salpicado otros hilos pero que creo que aquí queda muy resumidito, con el punto ese además de que El País decide colocarlo sobre una mesa más amplia que el debate de la red.

¿Se puede cambiar o ampliar el modelo de la ficción de series en España, señoras?

El hilo continúa como es habitual en un foro, incluso en un foro de cierto nivel como éste: yéndose por los cerros de Úbeda. Reconozco que lo he leído en diagonal y a toda velocidad, pero creo que nadie contestaba a la pregunta crucial del mensaje de Fanshawe:

¿Cómo se pueden rebatir los argumentos de Écija cuando efectivamente ideas con un punto de riesgo mayor se pegan castañazos importantes?

Voy a aportar mi reducida experiencia y mi dilatada arrogancia para intentar contestar a esta pregunta con el punto de seriedad que demanda (y merece) Fanshawe.

Como la mayor parte de ustedes sabrán, hay muy poco margen de creatividad en el mercado televisivo de ficción español. Ése es el problema central. Como un día me dijo un amigo director, “yo no tengo ningún problema con el público. Mi problema es con los intermediarios que se empeñan en impedir que mi obra llegue al público tal y como yo la diseño”. El arrollador éxito que había tenido en sus proyectos independientes le daba la razón.

Pero no quiero perderme en digresiones pro-indie. ¿Por qué hay tan poco margen de creatividad en la ficción televisiva nacional? Porque 8 de cada 10 series se diseñan tratando de encajar en las demandas previas de una cadena. Y las demandas de las cadenas son increíblemente conservadoras.

El funcionamiento normal de una productora en contacto con una cadena incluye por un lado la propuesta de proyectos propios, vamos a llamarlos “originales”; y por otro, la propuesta de proyectos que responden a las demandas antes citadas.

“Antena 3 está buscando comedias juveniles.”

“Telecinco quiere hacer una serie con José Coronado.”

“Cuatro está buscando un formato… increíblemente barato.”

Cosas así.

La posibilidad de que un periodista con talento para la ficción se invente una serie policíaca increíblemente verosímil sobre los tejemanejes de la mafia que reina en el puerto de Barcelona o en los supermercados de la droga en Madrid y acabe colocándola en una cadena con gran éxito es absolutamente ínfima.

Y estoy tratando de ser optimista. Siendo realista, diría que ES IMPOSIBLE.

Y es imposible porque, sencillamente, las cadenas no quieren productos así. Las cadenas quieren productos que cumplan al menos dos de estas condiciones:

a)    Contener elementos clave de éxitos anteriores. Entre los cuales se valorará especialmente el estar protagonizados por actores de mucha fama (o por actores de medio pelo que la cadena ha decidido proteger, sabe Dios por qué).

b)   Presentar un contenido que no ofenda a determinados grupos de presión, ya que eso que podría comprometer la imagen pública de los patrocinadores que pagan la serie mediante la publicidad.

c)    Responder a las supuestas demandas del público, según estudios de mercado elaborados sabe Dios con qué criterio pseudocientífico (léase esotérico).

Esos son los tres pilares sobre los que se sustenta el sistema de valores de la ficción televisiva española. Y muy, muy pocas veces se verán en pantalla series que no responden a esos cánones.

Y por supuesto, no necesariamente saltarse esos cánones hace que las series sean buenas. (Sé que los trolls de turno van a fingir no haber leído esta frase, pero yo la dejo escrita: que cite algunas series como ejemplo de las que cumplen o no esos cánones, no quiere decir que me gusten, ni que me disgusten.)

La mayor parte de las series de Globomedia cumplen esos cánones. Es cierto que suelen contener algunas pasadas verbales, pero el habitual enfoque sainetero de su humor casi siempre evita que se sientan realmente ofendidos los lobbies más coñazo: ultracatólicos, ultrafeministas, ultrahomosexuales, ultra-andaluces/catalanes/vascos/gallegos/etc.

Algunas series que se han saltado parte de esos cánones con un éxito arrollador han sido, por ejemplo, las series de época de Televisión Española: Cuéntame, La Señora y Amar en Tiempos Revueltos. (Águila Roja no la cuento como serie de época básicamente porque la época se la inventan. Lo cual no juzgo ni como defecto ni como virtud.) Estas series de época han demostrado, por ejemplo, que el punto C de los mandamientos de la cadena es tremendamente peligroso. Cuéntame anduvo 7 añazos dando vueltas por las cadenas sin que nadie se decidiese a comprarla. “Porque la historia reciente de España no interesa a la gente.”

Pero hay otro supuesto, además de “series que no cumplen los cánones” y “series que las cadenas deciden comprar tras siete años considerando que no es el momento. Son las series que un productor con labia consigue venderles a pesar de sus reticencias.

Ésas son las peores. No quiero dar nombres propios, pero últimamente ha habido algunos castañazos sonados con series que partían de presupuestos completamente contrarios a los que configuran las series estándar. Series que trataban de desafiar el establishment en todos los ámbitos: entorno, personajes, formato, estética visual…

Y se estrellaron. ¿Acaso no se pueden rebatir los argumentos de Écija? ¿Acaso hay sólo una manera de hacer series en España? No lo sé. Pero tengo una cosa clarísima con respecto a los mandamases: si no les vendes la moto a la primera, no insistas. Casi nunca conseguirás vendérsela a la segunda. O también puede que tengas mucha labia y acabes convenciéndoles de hacer tu serie, sólo que… para entonces ya no será tu serie, y recordarás el viejo adagio de santa Teresa.

Será un Frankenstein. Una mezcla de elementos originales con injertos de clásica ranciedad españolaza.

La cadena aceptará ese entorno original, pero insistirá en meter con calzador a un actor rancio. Y creerás merece la pena ceder, porque un manchurrón no estropea Las Meninas.

La cadena aceptará esos personajes chocantes y controvertidos, pero insistirá en que haya un niño, o un abuelo, o un genio de la informática con ataques de verborrea, o cualquier otra imposición arbitraria camuflada de estrategia para enganchar a determinado sector de la audiencia. Y cederás, porque un mal suplente no estropea un buen equipo.

La cadena aceptará esa historia que no se parece a nada, y esa narrativa tan seca y exenta de melodrama… a condición de que estires los capítulos hasta 70 minutos y metas un par de subtramas: una que se parezca a determinado éxito, y otra que tenga algo de melodrama. Y cederás, porque una pequeña vía de agua no hunde un barco, si se achica agua a tiempo.

La cadena, en fin… aceptará que ruedes con estética cinematográfica y estará encantada con que tengas muchos exteriores, pero te dará un presupuesto que lo hará casi imposible. Y cederás, porque tu naturaleza aventurera hace que te estimulen los desafíos.

Y al final del proceso te verás con una serie que dura lo que las de siempre, que tiene a los actores rancios de las de siempre, con personajes y tramas rancios como las de siempre… y encima se ha hecho con menos dinero que las de siempre.

A mí me parece que el artículo de Dani Écija es muy muy muy interesado. Cita algunos datos para a continuación convertirlos en dogma. Una tesis tan sólida como “rellene la quiniela con los resultados de ayer.” Pero, ¿qué va a decir este señor? Él no es un creador, sólo es un mercader. Un mercader de muchísimo éxito, ojo. Un tipo que ha identificado UNA manera de hacer las cosas que tiene mucha aceptación en las cadenas. Y que ahora intenta, a través de las páginas de un diario amigo, decirnos tácitamente que la suya es LA ÚNICA manera de hacer las cosas. Esto, que sería absolutamente deprimente para cualquier creador, es estupendo para un vendedor. No hay que cambiar de medios de producción, no hay que pensar… sólo hay que darle al rodillo de imprimir billetes.

Personalmente, creo que Écija es un maestro en lo suyo. Un tipo astuto que sabe vender su producto con maestría. Pero igual que no me convencen algunas de sus técnicas para convencer a la gente de que no se vaya de Globo (“ahí fuera hace mucho frío”), tampoco me convence su artículo. No creo que el estilo Globomedia sea la única forma sensata de hacer televisión. Cierto que las cadenas viven una hipnosis colectiva según la cual Dani Écija conoce y administra la fórmula del éxito, con pocas excepciones (Bambú, Diagonal TV…)

Cierto que Globomedia también ha tenido pinchazos. Cierto que las cadenas no aprenden de sus errores, sino que tratan de repetir sus éxitos de una manera casi mágica. Su estrategia de supervivencia se asemeja a la de los pobladores de Altamira: pinta mamut, cazarás mamut.

Pero como en este negocio nada es una ciencia exacta, por definición, TIENE QUE HABER más maneras de hacer las cosas. Es sólo cuestión de tiempo. Cuando cambie la gente que maneja el cotarro hoy en día en las televisiones -cuya edad promedio también se asemeja a la de los pobladores de Altamira- cambiarán los prejuicios absurdos sobre “lo que interesa a la gente”. Tengamos en cuenta que los últimos años de éxitos continuos en TVE coinciden en parte con la llegada de gente joven a los puestos de responsabilidad en ficción, que ha apostado por maneras distintas de entender la ficción.

Cuando más gente joven, formada en ámbitos distintos al franquismo y el nacionalcatolicismo, ocupe los puestos de responsabilidad, es de esperar que equilibren un poco mejor la balanza entre creatividad y mercadotecnia. No hace falta que le den un vuelco, basta con poner cada cosa en su sitio: la gente con talento crea el producto, la gente con corbata lo vende.

Ése es uno de los secretos del éxito de Globomedia: su marchamo de calidad es tan apabullante, que la mayoría de las cadenas confían casi ciegamente en el producto, sin necesidad de intervenir significativamente en los guiones. Más o menos lo mismo que ocurre en las series de éxito de TVE. Si las cadenas se limitasen a contratar a buenos profesionales y les diesen un margen de creatividad razonable, minimizando sus intervenciones en texto y casting, y metiéndose sus estudios de mercado por donde buenamente les cupiesen, todos seríamos más felices.

Que es de lo que se trata. ¿No?

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 17 de junio de 2011)


EL CINE ESPAÑOL Y UN BMW EN DOBLE FILA

22 septiembre, 2011

por Sergio Barrejón.

Hace unos años, una fría noche de invierno en Madrid, volvía a casa con mi mujer, embarazada de seis meses, cuando nos encontramos nuestro coche bloqueado por un BMW en doble fila. Pasaban unos minutos de la medianoche, en la calle Conde Duque. ¿Qué hacer?

PITAR, NATURALMENTE, dirán muchos.

Yo llamé a la grúa. La mayor parte de mis amigos me dice que soy un malrollero, que llamar a la policía no mola nada. En mi opinión, lo que no mola nada es que un fulano con un coche de 40.000€ no quiera gastarse 4€ en meterlo en un parking. Y tampoco mola nada que todos hagamos como si eso fuera normal.

Total, que tuvimos que esperar más de media hora, con un frío del carajo. Estábamos cansados, y aún nos quedaba media hora más de coche hasta llegar a casa. Pero esperamos. Vino la policía y a punto estaban de llevarse el coche, cuando bajó el dueño del BMW a moverlo.

Antes de retirar su coche, el tipo me recriminó que no hubiera pitado para avisarle. Yo le dije que no acostumbraba a tocar el claxon a las tantas de la noche, porque calculaba que podría ser bastante molesto para los vecinos. ¿Saben lo que me contestó?

-¡Pero si aquí pita todo el mundo! ¡Mi cuñado, que vive ahí al lado, tiene que dormir con tapones en los oídos!

Y eso, según él, era un argumento PARA PITAR.

España.

 

CORTA A:

 

La semana pasada, el realizador Tinieblas González convocó a la prensa en el Café Antzokia de Bilbao para contarles el via crucis que ha pasado con su primer largometraje, Alma sin Dueño, y sus problemas con la productora, Alma Ata. Los highlights vienen a ser:

  • Presupuesto hinchado para optar a más dinero de subvenciones. Según Tinieblas, el coste real de la película era 1,2 millones. En los papeles enviados al ICAA se decía que había costado 3 millones.
  • Desvío de la subvención recibida para postproducir la película. De los 480.000€ recibidos, no se habrían invertido efectivamente más que 100.000€, con la consecuente merma de calidad en el resultado.
  • Estreno ficticio para optar a más subvenciones, sin avisar siquiera al director.
  • La productora remonta la película prescindiendo del director. Según éste, un premontaje de la peli había gustado mucho a Filmax, pero la versión final carecía de la calidad necesaria para interesar a la distribuidora.

Pero los hechos no interesaron mucho a la prensa generalista, como cabía esperar. Lo que les interesó fue la carnaza. Y Tinieblas les dio una buena ración cuando empezó a extrapolar su caso particular a la situación general del cine español. No denunció simplemente las malas artes de su productora con su película, sino que se prodigó con declaraciones sobre “los productores” que tienen “coches de lujo”, sugerencias al público (?) para que no paguen por ver cine español porque estarían “pagando dos veces”, y comentarios sobre que esta rueda de prensa suponía su “entierro” en la industria.

El texto que ha circulado por la mayor parte de los medios es el habitual cortapega de agencia incluyendo varias imprecisiones y errores, y centrado sólo en los aspectos que pueden dar lugar a indignación de barra de bar. En definitiva, ni un periodista de ningún medio generalista ha intentado indagar sobre los datos concretos que ofreció Tinieblas (una productora con nombre propio presuntamente habría desviado subvenciones y falseado documentos públicos). Pero todos los medios tradicionales se han querido hacer eco de los ataques difusos y generalizados al conjunto del cine español. Naturalmente, sin contrastar un dato ni aportar la más mínima réplica. Porque cuanto menos específico eres, más target tienes. Porque en este país, vende más un titular del tipo “todos los políticos apestan” que uno del tipo “PSOE y PP pactan una ley electoral que dificulta la formación de nuevos partidos”.

Es interesante leer también sobre el asunto en Facebook, en el muro de Juanjo Moscardó, presidente de EDAV, la asociación de guionistas valencianos. Allí ha habido una interesante discusión entre Sergio G. Sánchez, guionista de El Orfanato, y el propio Tinieblas. Esa discusión no la verán en ningún periódico. ¿Saben por qué? Porque acaba bien. Tinieblas y Sergio acaban deseándose suerte y despidiéndose amablemente. Y ya se sabe que tras la muletilla “alcanzó gran relevancia en las redes sociales” se esconde en realidad el subtexto “¡Peleeeaaa!”.

Comprendo perfectamente el cabreo de Tinieblas y estoy casi seguro de que es justificado en lo que respecta a Alma Ata. Sobre la situación general del cine español, no tengo datos. Y cuando los he tenido, he podido comprobar que cada cual los interpreta a su gusto. Como está visto que aquí cada uno tuerce la realidad para hacerla coincidir con sus prejuicios políticos, yo directamente paso de entrar en el debate. La vida es demasiado corta como para discutir con gente que protege sus opiniones como si fueran sus genitales.

Pero sí pienso que Tinieblas cometió un error al convocar a la prensa para contar su caso. Porque la prensa tradicional (léase rancia) no es amiga de nadie. Están dedicados en cuerpo y alma a vender ejemplares a base de sensacionalismo y carnaza. La exposición pública que te proporcionan es, en el mejor de los casos, anecdótica. Y en el peor de los casos, como dice Tinieblas, puede suponer un “entierro” (aunque lo dudo: a nadie le importará un carajo que le insultes en los periódicos si piensa que le puedes dar dinero a ganar). Lo que les interesa a los medios rancios (no hablo de los periodistas, sino del sistema en sí) es ver cómo la gente se da de hostias. Porque eso, aparentemente, es lo que le interesa al público.

Todos encontramos vomitivas esas entrevistas de los making of en que la actriz dice que “todos en el rodaje éramos como una gran familia, fue maravilloso trabajar con ellos”. Valoraríamos mucho más declaraciones del tipo “el director entró en mi roulotte a las tres de la mañana con la polla en la mano” o “conseguí este papel porque me acosté con el productor”. Siguiendo la máxima de dar al público lo que quiere ver, y dada la audiencia que tienen los programas en los que la gente se tira los trastos a la cabeza, muchos responsables de medios han decidido que lo que vende es el conflicto. Y unos cuantos, incluso, han decidido que si en una noticia no hay conflicto, pues se inventa.

En resumen, que no estoy ni a favor ni en contra de Tinieblas. Ni a favor ni en contra del “cine español” (sea eso lo que sea). Pero estoy en contra de hacerle regalos de este tipo a una prensa ávida de sangre. Porque, además, nadie está realmente facultado para hablar por TODO el cine español. Ni bien ni mal, ojo. Defender el cine español sería tan incoherente como atacar al cine español. Considerar el cine español como un todo orgánico es un error de base, una premisa equivocada. Y cualquier razonamiento que se desprenda de una premisa equivocada, aun siendo un razonamiento válido desde el punto de vista lógico, conducirá a conclusiones equivocadas.

Por mi parte, el día que tenga un problema así con una productora (Dios no lo quiera), confío en tener la responsabilidad de ponerles una querella y procurar que paguen por lo que han hecho, en lugar de llamar a la prensa para contarles lo mal que está TODO.

Que venga la grúa y se lleve el puto BMW, que los vecinos no tienen culpa de nada.

Tineblas ha decidido denunciar públicamente porque “no puede costearse un largo proceso judicial”. Yo no entiendo mucho de procesos judiciales, así que no puedo opinar sobre si éste sería largo o no. Pero calculo que bien podría haber puesto por escrito una mera relación de los hechos sospechosos que él ha observado y haberla remitido a la Fiscalía, para que allí valoren si son constitutivos de delito. Si la Fiscalía actúa de oficio, entiendo que Tinieblas ni siquiera tendría que denunciar a la productora. ¿Se ha llevado a cabo ese paso? No lo sé. Ni siquiera estoy seguro-seguro de que se pueda hacer, porque de momento, nunca me he visto en esta situación.

Pero personalmente me encantaría ayudar a Tinieblas si decide coger el toro por los cuernos y proceder legalmente contra aquellos que él sabe que han cometido delitos. Porque pienso sinceramente que está bien que haya subvenciones. Lo que no está bien es que haya mangantes. Y tampoco está bien que no hagamos nada útil para acabar con los mangantes.

Tinieblas: no te conozco de nada, pero si les denuncias y entras en un largo proceso judicial, yo estoy dispuesto a poner hasta 1.000€ de mi bolsillo para ayudarte a costearlo. Dicho queda.

Mientras tanto, cada vez que oiga hablar de estos temas, yo me pondré tapones en los oídos.


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