FLASHBACK – CONSULTORIO: ¿SOY DEMASIADO VIEJA PARA EMPEZAR?

24 julio, 2011

por Mercedes Rodrigo.

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Estimados amigos de Bloguionistas:

Me dirijo a vosotros con una consulta muy concreta que espero sea de interés general. Tengo 31 años y desde siempre he querido dedicarme al guión pero por unos motivos u otros nunca he podido. Podría decirse que es mi vocación, ya que llevo escribiendo desde pequeña y lo hago prácticamente a diario, con toda la pasión y entusiasmo del mundo. La cuestión es que mañana mismo dejaría mi trabajo (que no tiene nada que ver con el guión ni con el audiovisual) y me dedicaría a buscarme la vida como guionista, pero encuentro dos problemas:

1) Pese a que escribo mucho, soy consciente de que me falta oficio. He sido autodidacta en lo que a guión se refiere y yo misma soy muy crítica con mis guiones: sé que puedo dar más de mí misma, pero siento que me hace falta una guía, un tutor, que me ayude a mejorar. No sé si habré sobrepasado ya las 1000 páginas, pero cerca debo estar. Y también sé que mala guionista no soy (considero que tengo mucha imaginación y un criterio acertado), pero todavía me queda trabajo por hacer para sentir que puedo optar a un puesto como guionista de ficción. Es decir, en los guiones que escribo veo que hay un buenos puntos de partida, que tengo claros los giros, la estructura, todo en definitiva, pero sé que hay cosas que no funcionan, y me faltan conocimientos y experiencia para determinar qué es exactamente lo que falla y cómo mejorarlo.

2) No poseo ningún tipo de contacto con el mundo guionístico, ni por asomo tengo acceso a la “pomada” y más aún, vivo en un pueblo, lo cual dificulta remotas posibilidades de conocer a tal o a cuál. Ya sé que los contactos no sirven de nada si no hay materia prima, pero si la hay, ¡qué valiosos son!

En definitiva, me estoy planteando dejarlo todo y ponerme a estudiar guión en una escuela o máster, como he dicho, para adquirir conocimientos (callo y oficio), y para hacer contactos. Y he aquí mi cuestión: ¿es muy tarde para mí? Partiendo del supuesto de que yo realmente sea buena guionista, o que pueda llegar a serlo, ¿tendré posibilidades de que me contraten en algún lado o me tirarán el currículum a la cara por considerarme demasiado “vieja”?

Me preocupa mucho este asunto ya que una cosa sería no encontrar trabajo como guionista por no ser lo suficientemente buena, y otra muy distinta, no encontrarlo por no encajar en el perfil de guionista junior (porque deduzco que es el puesto al que puedes optar al acabar los estudios, si tienes suerte, y me imagino que será tras las obligadas prácticas).

Amigos Bloguionistas, ¿debo tener esperanzas? ¿La edad es determinante para comenzar en este oficio?

Muchas gracias por vuestra atención.

PD: En el caso de que la carta se llegara a publicar, me gustaría permanecer en el anonimato, más que nada, no vaya a ser que en mi trabajo se enteren que me estoy planteando dejarlo… ¡Estaría un poco feo por mi parte que se enteraran así!

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Estimada futura compañera:

No creo que la edad sea excluyente para comenzar una carrera de guionista.

Sobre todo porque es un trabajo mental. Y para eso, siempre y cuando no estés aquejado de demencia senil, no hay edad.

Tampoco se requiere un cuerpo joven ni flexible.

Por el momento no se requiere ninguna característica física específica. Aunque siempre es práctico estar dotada de unas buenas posaderas que te ayuden a sobrellevar largas jornadas clavada en una silla y sin apartar la vista del ordenador.

En serio: Los que vayan a contratarte valorarán la originalidad de las tramas, la solidez de los personajes, la agilidad que tengas para crear situaciones o idear soluciones, la habilidad de la estructura, lo bien que encajes en un equipo o el compromiso que tengas para entregar el trabajo necesario en el momento requerido.

Lo demás es secundario. Al menos así lo veo desde mi experiencia.

Normalmente, y más si no tienes experiencia laboral, se accede a un puesto de guionista a través de una prueba.

Y en esa prueba es muy probable que quede patente tu falta de oficio pero también quedará reflejado tu presunto talento y tus habilidades.

Puede ser que, si el coordinador duda entre varias pruebas, sea determinante la experiencia laboral de los candidatos.

Puede ser que no quieran contratar a nadie sin experiencia previa en un tipo de formato específico.

Pero también puedes encontrarte con un equipo que necesite un integrante más de refuerzo y decidan contratarte como “junior” o becaria o guionista de plató o algo por el estilo.

No sé si el callo que notas que te falta podrás adquirirlo en algún curso o máster.

Creo que es como en cualquier otro oficio: hasta que no te pones a trabajar no pillas callo. Sólo entonces podrás congratularte de sentirte más segura en tu oficio, pero en ningún caso tendrás garantías de poder encadenar un trabajo con otro. Eso es más cuestión de suerte.

Yo sigo teniendo la sensación de que aunque acumules cuatro o cinco líneas de experiencia (y poniéndome pesimista, hasta un goya) en tu currículo, vuelves a empezar de cero cuando sales a buscar trabajo.

Porque igualmente van a hacerte una prueba y van a tratar de pagarte lo menos posible en la mayoría de las ocasiones.

La del guionista es una carrera de fondo. La capacidad de trabajo y la resistencia son tan importantes como estar en el lugar preciso y en el momento exacto para enterarte de las pruebas que te interesen y currártelas al máximo.

En esta carrera, el trabajo duro y la experiencia otorgan beneficios a largo plazo en lo que a ofertas de empleo se refiere.

La combinación que planteas de máster + prácticas + guionista “junior” puede ser la más segura, pero no es la única. Y, si reviso mi entorno, ni siquiera es la mayoritaria.

Si me paro a pensar en cómo empezaron su carrera los colegas de profesión que conozco, sólo puedo concluir que hay miles de caminos para empezar a trabajar. Algunos muy curiosos.

Muchos se han incorporado al mundo del guión desde otros departamentos del audiovisual, como puedan ser producción o dirección. Algunos eran jóvenes cuando empezaron y otros no.

Otra gran cantidad de compañeros vienen del periodismo.

Yo misma estudié teatro y empecé a trabajar gracias a que unos guionistas, clientes del restaurante de mi hermano, me avisaron de un par de pruebas.

También hay compañeros que antes de ser guionistas (o durante) trabajaban como economistas, filólogos, profesores de instituto, informáticos o incluso buzos.

Éste es mi caso favorito, el de una compañera que era buzo especialista en un programa de televisión.

Tiempo después era azafata de vuelo y en uno de sus vuelos se reencontró con el director del programa donde trabajó como buzo especialista. Este director recordaba el interés de la buzo por el mundo del guión y, como en ese momento estaba buscando guionistas para una serie, le envió una prueba.

Y así, sumando a esta oportunidad su gran talento y su indispensable capacidad de trabajo, empezó una estupenda carrera de guionista. Y ahí sigue.

Ya ves: aquí, como en botica, hay un poco de todo.

Conozco gente que lleva toda la vida trabajando de guionista y que ahora no encuentra nada, y gente que acaba de empezar en esto y compaginan dos series.

Otros compañeros han conseguido su primer trabajo de guionista con más edad que tú. Y se da el caso que alguno de ellos se vio coordinando –y con gran profesionalidad- al equipo de guionistas de la serie en la que él mismo entró sin apenas experiencia, en menos de dos años.

Está claro que la experiencia te da cierta tranquilidad y cierto prestigio, pero la edad no va a ser excluyente. Como mucho lo tendrás más difícil, pero imposible no es.

Duro con ello.

Yo te recomiendo que te afilies al sindicato ALMA y estés pendiente de su página web. En el sindicato puedes contar con asesoramiento legal. Pero lo más atractivo es que organizan actividades y cursos (muchos de ellos gratuitos o con importantes descuentos) que vienen muy bien para ampliar formación y darte a conocer.

Conocer a gente del gremio no sólo es esencial para contar con contactos valiosísimos que puedan avisarte si se enteran de alguna prueba de guión. También te da la oportunidad de encontrarte con guionistas y aspirantes con los que emprender proyectos y ampliar tus conocimientos y habilidades.

En esta carrera puedes tirar por muchos caminos.

Yo, gracias a mis compañeros, he dado pasos y he emprendido proyectos que, de otra manera, no se me habrían pasado por la cabeza.

Al final, tener treinta años es tan irrelevante como tener el pelo ondulado. Al coordinador y a tus compañeros de equipo sólo les va a interesar que entregues buenos trabajos.

Hay diferentes perfiles y todos tienen su sitio. Acabarás encontrando el tuyo.

Por cierto, si te enteras de alguna prueba, avísame.

Mucho ánimo y mucha suerte.

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 11 de noviembre de 2010)



FIRMAS INVITADAS: LLÁMAME PARKER

7 abril, 2011

Peris Romano es director y guionista de series de televisión como Impares, Yo soy Bea o La sopa boba; y de cortometrajes como Sigue Soñando, El Efecto Rubik, Trío o Todo lo que sube. Ha escrito y codirigido el largometraje 8 citas. Su último trabajo, Llámame Parker, está nominado a Mejor documental, Premio del Público y Premio Distribución Freak en el concurso Notodofilmfest. (Los premios se entregan esta noche en el Cine Capitol de Madrid.)

 

Me han pedido que escriba en este blog sobre mi experiencia con Llámame Parker. Me va a costar lo mío, la verdad. Nadie hasta el momento me ha pedido que pusiera en papel mi opinión o mi experiencia en nada. Me han hecho alguna entrevista, pero es distinto. Lo único que he escrito hasta ahora son guiones. Así que voy a intentarlo, pero pido perdón por anticipado por las meteduras de pata, porque alguna tendré. Me conozco.

El proyecto de Parker nace cuando, tras un Periodo Artístico Reflexivo Obligatorio (más conocido como P.A.R.O.), me doy cuenta de que, a pesar de mi experiencia y de mi curriculum, acceder a cierto tipo de oportunidades está cada vez más complicado. Y no porque no se produzcan cosas, sino porque el trabajo que he realizado hasta ahora me encasilla en un perfil determinado que parece que no es lo que el mercado busca. O algo así.

Por otro lado, cuanto más trabajas para una productora en concreto, menos te conocen en otras. De hecho, muchos piensan que sólo trabajas para una productora, y directamente ni te llaman cuando buscan gente. Y luego, para colmo, te los encuentras en una fiesta y te lo dicen: “tenía un trabajo que te habría venido a la medida, pero pensaba que trabajabas en exclusiva para…”

Me encantaría poder dirigir en series como Cuéntame o República, o que me llamaran para escribir en Hispania o en El Barco. Pero resulta muy difícil acceder a esas grandes productoras. Difícilmente confiarán en ti si no conoces a alguien dentro de ellas. Y es muy difícil conocer a alguien dentro de ellas si no has trabajado para ellos. Es una pescadilla que se muerde la cola. Supongo que a todo el mundo aquí le suena.

Si eres guionista quizás puedas acceder a una prueba de guión. Para los directores es diferente: no tenemos pruebas, como los guionistas. No tenemos castings, como los actores. Si así fuera, estaríamos presentándonos constantemente. Demostrando que cuando eres director puedes hacer una comedia, una de época o una futurista. Pero no: sólo tenemos como recurso nuestros contactos y la amistad con productores. La única alternativa a eso es hacer un trabajo independiente que llame la atención, que no deje indiferente, que haga ruido. Tanto ruido que pueda llegar a oídos de esos productores que no te conocían. Y eso es lo que en parte intento conseguir con mis cortos. A veces me sale, otras veces no. Pero es lo que intentaba con Llámame Parker.

La idea surgió una mañana en la Plaza Mayor de Madrid. Yo estaba dando un paseo, tratando de pensar en alguna historia para un nuevo corto. Llevaba días paseando en busca de inspiración, y nada.

De pronto, me fijé en un corrillo de chicos y chicas que se hacían fotos junto a uno de los animadores callejeros habituales de la plaza: el tipo vestido de Spiderman. No era la primera vez que lo veía. Ya alguna vez había elucubrado con algún amigo sobre quién sería esa persona que se escondía tras el disfraz. Y de pronto comprendí que, si estaba buscando una historia nueva, acababa de encontrarla. No sería un corto de ficción: haría un documental sobre ese tipo…

… Si él quería, claro.

Me senté en una terraza y me pedí un refresco. Dejé que me clavaran, igual que a un turista, y me quedé contemplando al que esperaba fuera mi próximo protagonista. Pronto perdí la cuenta de la cantidad de fotos y fotos que la gente se hacía con él. Me fijé en sus reacciones, en su manera de relacionarse con el resto de trabajadores de la plaza, que como él, se buscan la vida. Aquello era un microcosmos fascinante.

Fui un par de días más por allí a observarle. A cada momento, me parecía más interesante el documental. Llegué a pensar en montar un largo con varios “personajes”: más animadores, dibujantes, transeúntes… Un documental en el que el protagonista central casi sería la propia plaza.

La cosa empezaba a crecer, así que le dejé caer el asunto a Sergio Barrejón, que me había producido un corto anterior, Trío, a ver si quería meterse en esto. No lo dudó, pero me insistió en que aparcásemos la idea del largo y nos centrásemos en hacer un corto para el Notodo. Yo estaba pensando en un largo, y el productor me pidió que me quedase en tres minutos. Típico.

Pero me lo tomé como un reto. La verdad es que llevo años intentando presentarme al Notodo y siempre me paso de los reglamentarios 3 minutos y 30 segundos. El primer intento fue “El efecto Rubik”, que acabó convirtiéndose en un falso documental de media hora, con otra media hora que se quedó fuera. Eso fue en 2005. Desde entonces, cada año he ido rebajando mis tiempos corto a corto, como un velocista. Hace dos años conseguí dejar Trío en 10 minutos, y el año pasado con Todo lo que sube, conseguí bajar a 7. Este año he entrenado duro y al final han llegado los ansiados 3:30. Y me he dado cuenta de que, si puedes contar una historia en ese tiempo, no hay razón para alargarla más.

Ahora, el corto tiene tres nominaciones en el Notodo y ha estado durante 15 semanas en la lista de los más vistos. El amigo Parker está encantado. El otro día, camino del rodaje de mi siguiente proyecto, pasé por la Plaza Mayor para darle la enhorabuena. Estaba rodeado de una docena de chicos y chicas que acababan de hacerse unas fotos con él. Cuando me vio, me dijo que ya sabía la noticia, alguien se lo había dicho. Nos dimos la enhorabuena y un abrazo. Luego, Parker les dijo a los chicos que le rodeaban que yo era el director del corto. ¡Todos lo habían visto! Y de manera totalmente espontánea, se pusieron a aplaudirme.

Nunca en mi puñetera vida me habían aplaudido por mi trabajo (exceptuando algún festival o presentación). Casi me muero de vergüenza. Pero me fui a rodaje (ya os contaré de qué) con una sonrisa de oreja a oreja.

Con Parker, en la Plaza Mayor

Ahora, a pocas horas de la gala, estoy nervioso. Bueno no. Vale, es a ratos. Yo creía que esto del Notodo era algo que no trascendía mucho más allá de Internet, pero según se acerca el momento de la gala, noto a mi alrededor cierto revuelo que hasta ahora no había sentido. Yo no estoy acostumbrado a llegar a muchas finales, ni a ser favorito en nada. He hecho una película, he dirigido varios cortometrajes y un par de cientos de capítulos de televisión, pero proporcionalmente, “Llámame Parker” es el trabajo que más repercusión ha tenido.

No sueño con ganar los tres premios. Ni dos. Ni siquiera… Bueno, alguno sí. Yo qué sé.  Pero que no pasa nada si no. La verdad es que me conformo con que no pase como en el estreno de 8 Citas en Madrid: yo venía de presentar la película en el festival de Málaga delante de 1.000 personas, y todo había salido muy bien. Cuando llegamos a Madrid, me subí al escenario del cine Callao muy crecidito. Iba el primero del grupo…

… y me tropecé con un foco del escenario. De la patada que le di, lo hice pedazos. Delante de un cine lleno de gente que rompió en carcajadas. Después de aquello, apenas me atreví a abrir la boca. De hecho no lo hice. Como pude llegué a mi asiento y aguanté el tirón.

Esta noche vuelvo a presentar un trabajo mío en un cine abarrotado, a escasos cien metros del cine Callao. Y tengo tres cosas que decirme para calmar la angustia hasta saber si he ganado o no:

  • Al menos no ha palmado dinero propio (muy importante)
  • He conseguido hacer algo distinto y meter bastante ruido (más importante aún)
  • Al propio Parker le ha encantado el corto (lo más importante)

Deseadme suerte… O no, que lo mismo competimos esta noche. Eso sí: prometo no romper nada si me llaman al escenario. Mientras tanto haré como todos y dejaré que mi trabajo hable por mí, a ver si alguien se fija.


CONSULTORIO: ¿SOY DEMASIADO VIEJA PARA EMPEZAR?

11 noviembre, 2010

por Mercedes Rodrigo.

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Estimados amigos de Bloguionistas:

Me dirijo a vosotros con una consulta muy concreta que espero sea de interés general. Tengo 31 años y desde siempre he querido dedicarme al guión pero por unos motivos u otros nunca he podido. Podría decirse que es mi vocación, ya que llevo escribiendo desde pequeña y lo hago prácticamente a diario, con toda la pasión y entusiasmo del mundo. La cuestión es que mañana mismo dejaría mi trabajo (que no tiene nada que ver con el guión ni con el audiovisual) y me dedicaría a buscarme la vida como guionista, pero encuentro dos problemas:

1) Pese a que escribo mucho, soy consciente de que me falta oficio. He sido autodidacta en lo que a guión se refiere y yo misma soy muy crítica con mis guiones: sé que puedo dar más de mí misma, pero siento que me hace falta una guía, un tutor, que me ayude a mejorar. No sé si habré sobrepasado ya las 1000 páginas, pero cerca debo estar. Y también sé que mala guionista no soy (considero que tengo mucha imaginación y un criterio acertado), pero todavía me queda trabajo por hacer para sentir que puedo optar a un puesto como guionista de ficción. Es decir, en los guiones que escribo veo que hay un buenos puntos de partida, que tengo claros los giros, la estructura, todo en definitiva, pero sé que hay cosas que no funcionan, y me faltan conocimientos y experiencia para determinar qué es exactamente lo que falla y cómo mejorarlo.

2) No poseo ningún tipo de contacto con el mundo guionístico, ni por asomo tengo acceso a la “pomada” y más aún, vivo en un pueblo, lo cual dificulta remotas posibilidades de conocer a tal o a cuál. Ya sé que los contactos no sirven de nada si no hay materia prima, pero si la hay, ¡qué valiosos son!

En definitiva, me estoy planteando dejarlo todo y ponerme a estudiar guión en una escuela o máster, como he dicho, para adquirir conocimientos (callo y oficio), y para hacer contactos. Y he aquí mi cuestión: ¿es muy tarde para mí? Partiendo del supuesto de que yo realmente sea buena guionista, o que pueda llegar a serlo, ¿tendré posibilidades de que me contraten en algún lado o me tirarán el currículum a la cara por considerarme demasiado “vieja”?

Me preocupa mucho este asunto ya que una cosa sería no encontrar trabajo como guionista por no ser lo suficientemente buena, y otra muy distinta, no encontrarlo por no encajar en el perfil de guionista junior (porque deduzco que es el puesto al que puedes optar al acabar los estudios, si tienes suerte, y me imagino que será tras las obligadas prácticas).

Amigos Bloguionistas, ¿debo tener esperanzas? ¿La edad es determinante para comenzar en este oficio?

Muchas gracias por vuestra atención.

PD: En el caso de que la carta se llegara a publicar, me gustaría permanecer en el anonimato, más que nada, no vaya a ser que en mi trabajo se enteren que me estoy planteando dejarlo… ¡Estaría un poco feo por mi parte que se enteraran así!

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Estimada futura compañera:

No creo que la edad sea excluyente para comenzar una carrera de guionista.

Sobre todo porque es un trabajo mental. Y para eso, siempre y cuando no estés aquejado de demencia senil, no hay edad.

Tampoco se requiere un cuerpo joven ni flexible.

Por el momento no se requiere ninguna característica física específica. Aunque siempre es práctico estar dotada de unas buenas posaderas que te ayuden a sobrellevar largas jornadas clavada en una silla y sin apartar la vista del ordenador.

En serio: Los que vayan a contratarte valorarán la originalidad de las tramas, la solidez de los personajes, la agilidad que tengas para crear situaciones o idear soluciones, la habilidad de la estructura, lo bien que encajes en un equipo o el compromiso que tengas para entregar el trabajo necesario en el momento requerido.

Lo demás es secundario. Al menos así lo veo desde mi experiencia.

Normalmente, y más si no tienes experiencia laboral, se accede a un puesto de guionista a través de una prueba.

Y en esa prueba es muy probable que quede patente tu falta de oficio pero también quedará reflejado tu presunto talento y tus habilidades.

Puede ser que, si el coordinador duda entre varias pruebas, sea determinante la experiencia laboral de los candidatos.

Puede ser que no quieran contratar a nadie sin experiencia previa en un tipo de formato específico.

Pero también puedes encontrarte con un equipo que necesite un integrante más de refuerzo y decidan contratarte como “junior” o becaria o guionista de plató o algo por el estilo.

No sé si el callo que notas que te falta podrás adquirirlo en algún curso o máster.

Creo que es como en cualquier otro oficio: hasta que no te pones a trabajar no pillas callo. Sólo entonces podrás congratularte de sentirte más segura en tu oficio, pero en ningún caso tendrás garantías de poder encadenar un trabajo con otro. Eso es más cuestión de suerte.

Yo sigo teniendo la sensación de que aunque acumules cuatro o cinco líneas de experiencia (y poniéndome pesimista, hasta un goya) en tu currículo, vuelves a empezar de cero cuando sales a buscar trabajo.

Porque igualmente van a hacerte una prueba y van a tratar de pagarte lo menos posible en la mayoría de las ocasiones.

La del guionista es una carrera de fondo. La capacidad de trabajo y la resistencia son tan importantes como estar en el lugar preciso y en el momento exacto para enterarte de las pruebas que te interesen y currártelas al máximo.

En esta carrera, el trabajo duro y la experiencia otorgan beneficios a largo plazo en lo que a ofertas de empleo se refiere.

La combinación que planteas de máster + prácticas + guionista “junior” puede ser la más segura, pero no es la única. Y, si reviso mi entorno, ni siquiera es la mayoritaria.

Si me paro a pensar en cómo empezaron su carrera los colegas de profesión que conozco, sólo puedo concluir que hay miles de caminos para empezar a trabajar. Algunos muy curiosos.

Muchos se han incorporado al mundo del guión desde otros departamentos del audiovisual, como puedan ser producción o dirección. Algunos eran jóvenes cuando empezaron y otros no.

Otra gran cantidad de compañeros vienen del periodismo.

Yo misma estudié teatro y empecé a trabajar gracias a que unos guionistas, clientes del restaurante de mi hermano, me avisaron de un par de pruebas.

También hay compañeros que antes de ser guionistas (o durante) trabajaban como economistas, filólogos, profesores de instituto, informáticos o incluso buzos.

Éste es mi caso favorito, el de una compañera que era buzo especialista en un programa de televisión.

Tiempo después era azafata de vuelo y en uno de sus vuelos se reencontró con el director del programa donde trabajó como buzo especialista. Este director recordaba el interés de la buzo por el mundo del guión y, como en ese momento estaba buscando guionistas para una serie, le envió una prueba.

Y así, sumando a esta oportunidad su gran talento y su indispensable capacidad de trabajo, empezó una estupenda carrera de guionista. Y ahí sigue.

Ya ves: aquí, como en botica, hay un poco de todo.

Conozco gente que lleva toda la vida trabajando de guionista y que ahora no encuentra nada, y gente que acaba de empezar en esto y compaginan dos series.

Otros compañeros han conseguido su primer trabajo de guionista con más edad que tú. Y se da el caso que alguno de ellos se vio coordinando –y con gran profesionalidad- al equipo de guionistas de la serie en la que él mismo entró sin apenas experiencia, en menos de dos años.

Está claro que la experiencia te da cierta tranquilidad y cierto prestigio, pero la edad no va a ser excluyente. Como mucho lo tendrás más difícil, pero imposible no es.

Duro con ello.

Yo te recomiendo que te afilies al sindicato ALMA y estés pendiente de su página web. En el sindicato puedes contar con asesoramiento legal. Pero lo más atractivo es que organizan actividades y cursos (muchos de ellos gratuitos o con importantes descuentos) que vienen muy bien para ampliar formación y darte a conocer.

Conocer a gente del gremio no sólo es esencial para contar con contactos valiosísimos que puedan avisarte si se enteran de alguna prueba de guión. También te da la oportunidad de encontrarte con guionistas y aspirantes con los que emprender proyectos y ampliar tus conocimientos y habilidades.

En esta carrera puedes tirar por muchos caminos.

Yo, gracias a mis compañeros, he dado pasos y he emprendido proyectos que, de otra manera, no se me habrían pasado por la cabeza.

Al final, tener treinta años es tan irrelevante como tener el pelo ondulado. Al coordinador y a tus compañeros de equipo sólo les va a interesar que entregues buenos trabajos.

Hay diferentes perfiles y todos tienen su sitio. Acabarás encontrando el tuyo.

Por cierto, si te enteras de alguna prueba, avísame.

Mucho ánimo y mucha suerte.


CONSULTORIO: LAS PRUEBAS DE MARRAS

7 mayo, 2010

Por Guionista Hastiado

Un lector de Bloguionistas nos remite el siguiente texto:

Hola, hola, soy Dani de Madrid. Tu libro es el mejor manual que he tenido el placer de leer, releer y subrayar; es preciso y ameno, y tiene unos ejemplos muy bien puestos; y ver a Frasier, Niles y Martin en la portada es simplemente… inspirador.

Verás, estoy preparando una prueba para una serie pero me ha surgido un problema simple y sencillo: ¿Cómo enviarla?

Hasta ahora yo llamaba a las productoras preguntando por si hacían pruebas o admitían pruebas de guión. Cansado de recibir negativas las hacía por mi cuenta y se las he estado enviando al productor ejecutivo o coordinador de guiones por correo certificado. No sé si está bien o no y eso me corroe por dentro pero sobre todo quiero saber: ¿Qué buscan exactamente en una prueba?

Yo he estado enviando un par de escenas de dos o tres páginas y a veces la escaleta de una trama… Sé que hay que demostrar que se conoce a los personajes, que se tiene el tono cogido por los cuernos, que se conocen los mecanismos internos de la estructura de la serie… pero, como diría Josh Bartlett: «Qué más». ¿Qué es eso que decanta la balanza? ¿Hay que seguir fielmente lo ya escrito o se valora más un planteamiento nuevo, fresco y original? Llevo casi cuatro meses enviando pruebas y ni una triste llamada, ¿Qué hago mal? ¿Hago bien en enviar pruebas a lo loco sin que me las pidan? ¿Algún consejo?

Y una duda, ya que estamos, respecto a los interiores y exteriores. ¿Cuándo se rueda en plató simulando un exterior qué se pone, simplemente interior, o se especifica que es un falso exterior de algún otro modo?

Muchas gracias y espero que Hugo le pregunte ya a Jacob «¿Qué es la isla?» para saber si he ganado la porra o no.

Saludos, Dani.

Hola, amigo Dani. En primer lugar, gracias por esa correcta dosis de peloteo con la que ya tengo mi ración diaria para alimentar el ego, que tiene siempre mucha hambre. Me alegra que el libro te haya podido servir de algo más que para calzar mesas.

El asunto de las pruebas es uno de los que más interés suscitan entre la gente que empieza y ya hemos hablado de él en alguna ocasión, aunque desde otras perspectivas. Las preguntas que te haces son lógicas, y todos nos las hemos planteado en algún momento. Ahora que estoy “al otro lado” y me he visto más de una vez en el brete de leerme y elegir pruebas, veo las cosas de otra manera y espero poder ayudarte en algo con una serie de reflexiones que, por supuesto, no dejan de ser personales y simplificadoras…

– Las pruebas se piden, sobre todo, cuando se busca gente con poca experiencia que no tiene una trayectoria profesional que “demuestre” su oficio y/o talento. Por lo tanto, es comprensible que la mayoría de las pruebas que se reciben tengan un nivel bastante bajo. ¿Eso qué implica? Que no hay que preocuparse por ser Billy Wilder (porque si te preocupas en exceso por ello, seguramente meterás la pata). Lo que se busca en esas pruebas son otras cosas…

– Como bien dices, se espera que se haya entendido cómo es la producción elegida para escribir. Debes captar el ritmo, la personalidad de los personajes y el tono… Sólo con conseguir esto, ya estarás por encima del 90 % de las pruebas recibidas. Muchas veces lo que se busca son “aprendices” capaces de echar un cable con una escaleta, una prueba de casting, algunas escenas… mientras van aprendiendo poco a poco. Por eso es fundamental que hayan demostrado que saben adaptarse a tu ficción.

– Y luego está… la chispa. Aquí es donde entra en juego el posible talento innato de cada uno. Además de gente sensata y ordenada, en todos los equipos hace falta gente que tenga “ingenio”, aunque adolezcan de otras carencias. Y no me estoy circunscribiendo a las comedias; con “ingenio” me refiero a la capacidad para encontrar alternativas, giros, diálogos, chistes o situaciones, que no suenen a trillados; que sorprendan sin ser locuras; que encajen perfectamente sin ser lo de siempre. Yo he estado en producciones donde se ha contratado a gente por dos líneas de diálogo “refrescantes”, incluso a pesar de que el resto de la prueba no tuviera demasiado sentido. Por eso, creo yo, además de tener en cuenta estructuras, tono y personajes, a veces hay que lanzarse también a la piscina y buscar la provocación y el brillo. No tratando, como decía, de ser Billy Wilder, sino de aportar un punto de vista más personal. Pero, evidentemente, este tipo de hallazgos son mucho más difíciles de definir, obtener y juzgar, sobre todo por uno mismo…

– Un buen consejo sería intentar que el conflicto o las situaciones que plantees sirvan para aprovechar y desarrollar al máximo las idiosincrasias de los personajes que las protagonizan. Lo que realmente atrapa a los espectadores son los personajes y, de la misma manera, los que los escribimos apreciamos la lectura de unas líneas que te hagan decir “lo ha clavado, éste es él en su pura ensencia…”

– Y, por supuesto, lo que siempre decimos: REESCRIBIR es lo más importante.  Hay pruebas que se nota que se han hecho por probar, o para quitárselas de encima lo más rápido posible. Una buena escena deberá estar bien estructurada, pensada y rematada.

– Respecto al material que se debe enviar -y hablaré de televisión, que es lo que más conozco y donde funciona más el asunto de las pruebas- lo mejor es siempre saber qué es lo que se demanda. Lo habitual suele ser una trama escaletada (o incluso un capítulo entero, si hablamos de una serie corta o de un coordinador hijoputa), más algunas escenas dialogadas. Lo mejor es escribirlas de la serie en cuestión a la que aspiras a entrar, aunque también puedes arriesgarte y hacerlo con una producción de tono semejante. En “7 Vidas“, por ejemplo, aceptábamos pruebas de “Frasier“, “Seinfeld“, “Friends“… (vale, sí, yo también hago chistes al respecto).

– En cuanto a la manera de enviar las pruebas, siempre es recomendable enterarse de dónde están buscando a gente. Dudo mucho que una prueba que aterriza sin haber sido solicitada llegue a dar ningún resultado, más teniendo en cuenta que, si estás empezando en el oficio, te será difícil escribir unas escenas tan epatantes que sean capaces de venderte por sí mismas (y si no estás empezando, también). Sin embargo, tampoco digo que sea un estrategia inútil. Enviar currículums a lo loco muy pocas veces da resultado, pero a veces pasa, y hay que probar todas las puertas…

– Eso sí, la información es poder, así que hay que estar al día de lo que se está haciendo, de nuevas producciones y productoras punteras, y tirar de conocidos que puedan decirte en qué empresas están abiertos a recibir pruebas. Por supuesto, si puedes enviarla a través de alguien que te conozca, tendrás muchas más posibilidades de ser, al menos, tenido en cuenta.

– Por supuesto, importan y mucho las cuestiones de forma: utiliza un formato profesional (si consigues algún guión de la serie en cuestión, mejor que mejor); NADA de faltas de ortografía ni errores tipográficos (parecerá que no te has trabajado mucho la prueba); no metas dibujitos ni churriguerescas portadas; sé concreto, educado y directo en tu carta de presentación; y añade siempre un currículum actualizado y no excesivamente extenso… (no incluyas el premio al mejor cuento que te dieron en la guardería).

– Y, por último, no te hundas si no recibes respuesta. Es normal, y más si has enviado una prueba no solicitada. Piensa que en la mayor parte de las producciones las pruebas las lee gente que está hasta arriba de trabajo (el coordinador de guión, habitualmente), y con frecuencia no tienen tiempo de responder a cada prueba educada e individualmente (porque para hacerlo de otra manera, es mejor no hacerlo). Lo habitual es que sólo se pongan en contacto con aquella gente que quieren contratar o a la que quieren conocer en persona para hacer una entrevista personal. Así que puede que tu prueba estuviera bien, pero que simplemente hubo una o dos mejores y te quedaste fuera…

Estos dos últimos años están siendo difíciles. Incluso para los guionistas profesionales no resulta fácil encontrar un puesto de trabajo, así que imagino que los principiantes lo deben estar flipando. Pero la mala racha está empezando a pasar, y se preparan bastantes nuevas producciones que irán abriendo horizontes.

No hay recetas mágicas aparte del esfuerzo, el empeño, la paciencia y el talento. Y, por supuesto, aprovechar las oportunidades. Si consigues que te llamen para trabajar en algún sitio, empléate al máximo, incluso aunque te paguen una mierda y el proyecto no te entusiasme. Algún día esa gente puede contar contigo para otro proyecto, si has encajado bien en el equipo. No hay nada más decepcionante que ver a una joven promesa que entra en un equipo gracias a una buena prueba, y la fastidia por llegar con absurdas ínfulas o con pocas ganas de dar el callo. Y he visto unos cuantos casos, créeme…

Y en cuanto a tu última cuestión, más técnica, cada producción puede que tenga sus propias normas, pero lo normal es que pongas EXT. Si luego se rueda en un plató eso ya es cosa de la producción, pero si la escena es exterior, es exterior.

Un saludo, ánimo, y mucha mierda.


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