LAS PUTAS, LOS MARICONES Y LA GUERRA CIVIL

6 noviembre, 2013

Por Chico Santamano.

 himmler

Nazis en la Plaza de Toros de Las Ventas.

Desde que tengo uso de razón llevo oyendo eso de que todas las pelis españolas van de putas, maricones y guerra civil. Evidentemente esto es falso. O al menos es falso desde que tengo uso de razón, claro. Y de eso hace ya unas cuantas décadas. Tampoco tantas. No se crean.

Nos encontramos ante un argumento peregrino que a pesar de la evidencia sigue ahí, enclaustrado en cierto sector de la sociedad, tan fresco y lozano como el primer día. La verdad es que cuando oigo y leo esa idiotez siempre pienso lo mismo…

Ojalá hubiera más pelis de putas y maricones. Pelis que rocen el escándalo. Que provoquen debate social y mucha controversia. Historias que remuevan conciencias. Que nos muestren una realidad por muy dura que sea. Películas tan alejadas (o quizá no tanto) a nuestra naturaleza interior que sintamos una irresistible atracción a pasar por taquilla aunque sólo sea para rechazarlas desde lo más profundo de nuestras entrañas.

Estoy harto de oír hablar de “la peli escándalo del año en USA” o “la peli escándalo del año en Francia”. Sin embargo, por aquí andamos adormecidos contando por enésima vez la misma historia sobre la inmigración buenista pensando que eso es de verdad cine social. También hay otra posibilidad y es que quizá… ya estemos curados de espanto.

La otra cosa que se me viene a la cabeza es… Ojalá hubiera más pelis sobre la Guerra Civil. Pero no de la posguerra, que es de lo que se ha hablado hasta la saciedad y tanto hartazgo levanta. Hablo de género bélico puro y duro. Ya, ya sé que eso cuesta más pasta que contar el despertar sexual de un niño en la España profunda y franquista, pero cualquier guerra está trufada de pequeñas historias. Historias como esta.

No todo tiene por qué ser bombardear Madrid como si nos enfrentáramos a una peli de Michael Bay. A pie de trinchera hay mucho que descubrir y aquí surge otra de las grandes críticas… ¿Por qué en el mismo bando? ¿Por qué los rojos siempre son los buenos y los nacionales los malos malísimos? ¿Por qué el mensaje “progre” prevalece sobre todo lo demás?

Estoy de acuerdo en que la mayoría de las veces el tema se ha tocado desde un maniqueísmo que daba ligeras arcadas. Pero aquí es cuando -queridos trolls- llega esa cruda verdad que escuece oír y que ciertos sectores de la derecha se empeñan en negar una y otra vez con la esperanza de que, de tanto repetirlo, quizá se convierta en realidad… Pero es que en esa guerra, señoras y señores, redoble de tambores… SÍ HABÍA UN BANDO BUENO Y UN BANDO MALO.

Lo siento. Cuanto antes lo asumamos antes acabaremos con este debate. Había un bando que representaba valores de libertad, progreso y democracia. Había otro que le hacía la ola a Hitler y luchaba por… ya saben… lo que vino después durante cuatro décadas; opresión, incultura, negación de todo tipo de libertades, machismo, injusticia, persecución, genocidio…

Y eso no quita que a ras de trinchera hubiera gente maja matándose en ambos bandos, ojo. Ya sabemos que aquella guerra, como tantas otras, era una lotería geográfica en la que nuestros abuelos defendieron el frente que les tocó más allá de su ideología. Y claro que los dos bandos hicieron tropelías terribles. ¡Estábamos en guerra! Es absurdo creer que unos fusilaban y los otros repartían bolsitas de Haribo. Pero si contamos la historia de un soldado en el bando nacional no dejaríamos de narrar las vivencias de alguien que luchaba en el bando equivocado o que entró muy a tope y luego se fue desencantando. Si fuéramos alemanes podríamos contar la historia de “Valkiria”. Es decir, nazis buenos vs. nazis malos. Porque si fuéramos alemanes hacer una peli en la que los nazis son buenos estaría prohibido, claro. Quiero creer que una vez puesto el foco en el lado franquista lo que se reclama son historias de “demócratas atrapados en el bando nacional”… ¿Porque esa es la historia que querríamos contar, no? La historia de peña estupenda que acaba luchando por la libertad, ¿no? ¿O qué? O… UN MOMENTO… A ver si me entero…

Cuando se critica que siempre se cuente la peli desde el mismo bando o al menos desde el mismo plano ideológico “rojeras y progre”… ¿¡De verdad se nos está pidiendo que hagamos lo contrario!? ¿¡Que hagamos más pelis y series elogiando al bando nacional!? ¿Que se haga apología y ensalzamiento de sus valores? ¿Que se los presente como víctimas de un conflicto que ellos comenzaron? ¿Que se reivindique la figura de Franco y sus secuaces?

Lo cierto es que eso ya se hizo durante mucho tiempo. En concreto durante los cuarenta años en los que no se podía dar otro punto de vista más allá del “oficial”.

Quiero creer que existe una derecha moderna que no tiene ningún interés en pasar por taquilla para disfrutar el biopic de Queipo de Llano, pero esta loca petición de la derecha más rancia abre un debate interesantísimo. ¿Cómo podríamos articular un guión en torno a la figura de alguien con esos ideales sin ser críticos con él? ¿Cómo podríamos acercarnos a un tema tan espinoso sin tomar parte? ¿Podemos escribir sobre esto sin retratarnos, sin dejarnos ver? ¿Puede ser el escritor invisible con una cuestión así? ¿Se puede defender al bando nacional y marcar distancias con los cuarenta años que llegaron después? ¿Se puede nadar y guardar la ropa?

Vale que podemos hacer películas con villanos acojonantes donde Freddy Krueger, Darth Vader, Annie Wilkes, Alien o el Coronel Hans Landa sean los protagonistas. Vale que podamos simpatizar con ellos. Podemos no condenarles y dejar que el espectador saque sus propias conclusiones. Debemos comprender por qué hacen lo que hacen y conseguir que el espectador sienta cierta atracción hipnótica por sus aventuras. Podemos convertirlos en auténticos iconos pop, pero nunca podremos maquillar la realidad y decir que ellos eran los buenos de la película. Les guste o no a esa “masa enfurecida”, tomar parte por el bando nacional es tomar parte por “los malos” y defender y normalizar sus ideales, en mi pueblo, se llama hacer apología del franquismo.

Así que, señores críticos del cine español, la próxima vez que se pregunten desde su caverna por qué siempre se hacen películas sobre el mismo bando aquí tienen una posible respuesta (suena hortera, lo sé, pero no se me ocurre otra): los que nos dedicamos a esto podemos ser de izquierdas o de derechas, pero en general CREEMOS EN LA DEMOCRACIA. Ojo, también es posible que seamos unos pésimos guionistas, pero la buena noticia es que al menos jamás daremos un golpe de estado ni nos convertiremos en unos tiranos genocidas. Algo es algo.


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