ESCRIBE DE LO QUE SABES

3 septiembre, 2015

Douglas Coupland, en su libro Generación X, acuñó el término “sobredosis histórica”, que venía a significar algo así como la convicción errónea de estar viviendo momentos históricamente importantes; una convicción inducida por el sobre estímulo de noticias al que estamos sometidos hoy en día.

Un concepto muy interesante… y que se ha quedado obsoleto. Porque ahora efectivamente están ocurriendo hechos de gran relevancia histórica. Aunque insistamos en vivir de espaldas a ellos. Es como si estuviéramos viviendo un “efecto rebote” de esa sobredosis histórica: nos hemos saturado de estímulos informativos, hemos sobrepasado nuestra capacidad de preocuparnos por la trascendencia histórica de nuestra vida… y ahora todo nos la suda.

La inestabilidad política en Europa es equivalente a la de finales de los años treinta: tenemos una crisis financiera insostenible, hay estados oprimidos por una deuda imposible de pagar, las desigualdades económicas están conduciendo a una inquietante radicalización política, y se están librando guerras de años en los estados periféricos.

Y hay un recordatorio de que estas circunstancias son reales, y no sólo titulares sobre lugares lejanos. Un recordatorio en carne y hueso: los millones de refugiados sirios que han tenido que huir de su país para escapar de la guerra. Millones. Y los campos de refugiados ya no están sólo en Jordania o Líbano. Están en Italia y Grecia. Están en Austria, en Hungría. Están en sitios donde se paga en euros.

La estación central de Budapest tuvo que cerrar el martes durante varias horas porque era incapaz de gestionar la oleada de refugiados hacia Alemania. Ahora es la estación central de Múnich la que está colapsada.

En Berlín, la ciudadanía lleva todo el verano organizándose de forma espontánea a través de las redes sociales para proporcionar a los refugiados alojamientos temporales en pisos compartidos, clases básicas de idiomas, actividades para niños, y donaciones de todo tipo de enseres. Todo el mundo está compartiendo hace semanas el artículo de Sara Chahrrour “10 Ways To Help Refugees in Berlin”. La asociación Moabit Hilft ha publicado un documento de GoogleDocs que se actualiza constantemente con las necesidades más urgentes. También enlaza un artículo de Bach Michels con varias reflexiones para el donante: como optimizar los envíos de ropa pre-clasificándola por talla y sexo, o priorizar la donación de “paquetes de bienvenida” con enseres básicos de higiene, una manta, un poncho para lluvia y tickets para el transporte público. En las guarderías, en los colegios, los padres se coordinan para organizar viajes a los centros de acogida con cargamentos de donaciones. En las clases se explica a los niños quiénes son esos refugiados y por qué han venido huyendo hasta aquí.

Paralelamente, también se organizan los neonazis, claro: manifestaciones oportunistas contra la “islamización de Europa” e incluso el incendio provocado de un albergue. El martes, tras una manifestación de la organización xenófoba Bärgida hubo varias detenciones, y ocho policías resultaron heridos. Ocurrió a poco más de un kilómetro del refugio de Moabit, el barrio berlinés donde se ha alojado ya a miles de refugiados.

Miles. En un barrio.

En España, la Comisión Europea sugirió que se aceptase a 5.837 refugiados sirios. En todo el país. Repartidos proporcionalmente por las provincias, según población. Mariano Rajoy dijo que la cifra era “desproporcionada” y, durante la rueda de prensa que dio ayer, intentó justificar la decisión española de reducir ese número a la mitad.

Raúl Sánchez publicaba ayer en DESALAMBRE que aceptar esa cifra habría supuesto que una provincia como Barcelona sólo tendría que haber acogido a 682 personas.

682. En toda la provincia.

682 no es ni el 1% de los refugiados que abandonaron la provincia de Barcelona a principios de 1939 huyendo de la invasión franquista, tras la caída del frente del Ebro en la Guerra Civil.

Aquellos refugiados acabaron, en su gran mayoría, en campos de concentración a la intemperie, en las playas francesas. Hoy, sus descendientes no quieren darle ni eso a los refugiados sirios. Ni un puto palmo de arena en la playa.

Sí, ya sé que esto es un blog de guión. Este post es un off-topic en toda regla. Pero una de las primeras cosas que te enseñan cuando empiezas a escribir guiones es “escribe de lo que sabes”. Y eso es exactamente lo que estoy intentando. Todavía no tengo ni idea de quién es el protagonista de esta historia, ni cuál es el incidente desencadenante ni dónde colocar las quince fases de Blake Snyder. Pero tengo claro quién es el antagonista. El malo malísimo. Y no, no es Mariano Rajoy ni Angela Merkel. Es algo peor.

Es la indiferencia. La ignorancia. La ceja levantada. El resoplido de hastío. La sonrisita irónica. El no entiendo por qué se habla de esto en un blog de guión. El empeño ciego de seguir con nuestra vida como si esto no estuviera pasando. Como si fuera humanamente posible seguir con tu vida tal cual, mientras dos millones de personas que han abandonado su país huyendo de la tortura y la muerte están llamando a tu puerta.

Escribe de lo que sabes. Y si eres español, créeme, sabes mucho sobre ser un refugiado de guerra. Aunque te hayas esforzado por olvidarlo.

Sergio Barrejón. 

 

 


LA CULPA NO ES DE RAJOY

6 septiembre, 2012

por Sergio Barrejón.

Ayer por la mañana, el amigo David Navarro me envió un mensaje por Facebook. Un mensaje que contenía un enlace a esto:

Es una felicitación pública de Moncloa para David Victori. Y dice así:

“Recibe mi más cordial enhorabuena por el triunfo de tu cortometraje “La Culpa” en el Your Film Festival, organizado por YouTube y la productora Scott Free en el marco de la Mostra de Venecia. Este extraordinario premio obtenido tras una difícil selección a nivel mundial reconoce tu esfuerzo y talento, impulsa la presencia internacional de la cultura española y confirma el futuro de los nuevos formatos audiovisuales.

Traslada mi felicitación a los actores, a tu equipo y a la productora. Confío en que otros éxitos seguirán a este galardón.”

Como sucede que soy uno de los productores del corto, creo que es legítimo darme por aludido en el último párrafo, y que las buenas maneras prescriben una contestación. Ahí va.

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Mariano:

Soy uno de los productores de “La Culpa”. He leído tu felicitación a David en la web de La Moncloa y he querido contestarte a título personal, sin consultar a David ni a los otros productores. Te cuento:

El premio obtenido por “La Culpa” en Venecia efectivamente reconoce el esfuerzo y talento de David Victori. Y no sólo lo reconoce, sino que además lo recompensa y lo estimula con una gran inversión financiera de cara al próximo cortometraje de Victori. No es mala idea, ¿verdad? Ves que alguien vale, e inviertes en su próximo trabajo. Luego seguimos hablando de esto.

El premio obtenido por “La Culpa” en Venecia efectivamente impulsa la presencia internacional de la cultura española. Aunque en ese sentido, hay que reconocerle también un gran mérito a tu Gobierno: gracias a tus medidas económicas, cada vez más representantes de la cultura española se ven poderosamente impulsados a mantener una presencia internacional. Algunos, no tan hábiles como tú en la retórica, lo llaman simplemente emigrar.

Sobre el futuro de los nuevos formatos audiovisuales, que según tú viene a confirmar el premio obtenido por “La Culpa” en Venecia, ya no sé qué decirte. Asumiendo que cuando tú hablas de “cultura española” piensas en corridas de toros y ceremonias católicas, es de suponer que cuando hablas de “nuevos formatos” quizá te refieras a YouTube y a los cortometrajes.

El caso es que YouTube hace ya casi siete años que es el líder mundial de vídeo online. Llamarlo “nuevo formato” no parece del todo preciso, Mariano. En cuanto al cortometraje, no sólo no es nuevo: es que es el primer formato en que se filmó y comercializó el cine. “Salida de los obreros de la fábrica Lumière”, “Llegada de un tren a la estación de La Ciotat”… ¿Te suena de algo todo esto?

Déjalo, no te esfuerces más. Olvidemos la nomenclatura y centrémonos en el futuro del formato. Veamos, Mariano: ¿Qué futuro crees que le espera al cortometraje en España, ahora que el Instituto de Cinematografía, por orden tuya, ha decidido destinar un total de cero euros a producción de cortos? ¿Qué futuro crees que augura la rebaja de un millón de euros en las ayudas a festivales de cine? ¿Y el recorte de doscientos millones en el presupuesto de TVE? ¿Y la subida del IVA al 21%?

No soy adivino ni tampoco experto en economía, pero yo diría que en el futuro inmediato del corto español no va a haber muchos triunfos más como el de La Culpa en Venecia. Y en gran parte será responsabilidad de tu Gobierno. Así que sería de agradecer que, en próximos telegramas, al menos tengas la decencia de no citar a la productora. Porque dar palmaditas con una mano mientras se apuñala con la otra no está bien visto. Mariano.

Sergio Barrejón. Cineasta y emigrante.


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