“ESTAR EN I+D SIGNIFICA QUE EL TRABAJO NO TERMINA EN TUS HORAS DE OFICINA, SIEMPRE HAY QUE ESTAR CON LOS OJOS Y LOS OÍDOS ABIERTOS”

11 abril, 2019

Por Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea

Teo Palomo está por cumplir tres años trabajando en el departamento de I+D de Cuarzo, una de las productoras de entretenimiento más importantes de España: ya son más de 18 años los que llevan dentro de la industria. Aprovechando que en Cuarzo están preparando La Isla de las Tentaciones (formato que ya se ha adaptado a 18 países), hemos podido debatir con Teo acerca de las particularidades del trabajo del guionista de I+D, así como de todo lo relacionado con el formato actual de entretenimiento, sus tendencias y el constante aumento de su audiencia.

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¿En qué consiste el día a día del trabajo de un guionista en un departamento de I+D como el tuyo?

Nuestro departamento es muy pequeño (solo somos dos) y siempre hay trabajo que hacer. Podría decir que nuestras tareas básicas en el área de I+D son idear formatos nuevos y preparar los documentos de venta para presentarlos en cadena.

Sin embargo, al formar parte de un grupo internacional como Banijay, también nos encargamos de adaptar formatos del catálogo (programas que se han hecho en otras empresas extranjeras del grupo) para venderlos aquí en España. Además, luego hay mil encargos más que nos llegan día a día: pensar nuevas ideas para actualizar programas que ya están en antena, analizar tendencias, preparar una escaleta para algún posible formato e incluso, en algunos casos, el guión del piloto.

En nuestro caso, también nos encargamos del área Internacional, por lo que estamos atentos a qué se hace en el extranjero y opcionamos los derechos de los formatos que nos gustan para tratar de venderlos aquí.

¿Qué conocimientos crees que son necesarios (sean o no de guión) para que un guionista pueda desarrollar su trabajo en I+D de una manera adecuada?

Lo más importante es ser muy curioso. Hay que ver, leer y escuchar muchísimo. Todo tipo de prensa, de programas, de música, de series, de videojuegos… Estar en I+D significa que el trabajo no termina en tus horas de oficina, siempre hay que estar con los ojos y los oídos abiertos: mientras lees un artículo, ves una peli, tomas algo con un amigo…

Entendemos que, en una rama de la profesión como la tuya, la capacidad de reacción, adaptación a las necesidades de cada momento e incluso de reescritura sobre el contenido ya creado es imprescindible. ¿Crees que hay una forma de aprender a ser más flexible en este aspecto?

Es el día a día el que te enseña a ser flexible. Nosotros estamos reescribiendo y reformateando constantemente; en ocasiones porque la cadena quiere cambios, en otras porque la tendencia ha cambiado y ya no es actual, y en otras muchas porque hay un presentador o elemento nuevo al que hay que ajustarse. A veces reformateas tanto una idea que al final no tiene nada que ver con la original. Estamos muy acostumbrados.

Suponemos que, también, el estrés que se genera entre mercados y ferias de contenido, rodajes y escritura de nuevos formatos debe ser considerable. ¿Cómo se gestiona el estrés en una profesión tan dinámica?

Con pinchos de tortilla de La Primera, el restaurante que hay debajo de nuestra oficina, que sirve la mejor tortilla de Madrid. La verdad es que tenemos picos de mucho estrés (mercados, arranques de programa, presentaciones a cadena…) pero sarna con gusto no pica.

La profesión del guionista se basa, en gran medida, en la creatividad. Suponemos que en un departamento como en el que trabajas la innovación es, si acaso, más imprescindible. ¿Tenéis algunas rutinas que os ayuden a fomentar un clima de trabajo donde se potencie la creatividad?

Siempre que podemos y los picos de estrés nos lo permiten, tenemos una sesión de creatividad, donde cada uno se inventa juegos para idear formatos; por ejemplo: en tres minutos, pensar tres formatos de entretenimiento basados en las tres series más famosas del momento. Hay cien ejercicios de ese estilo. Es muy divertido y salen cosas muy locas pero también muy interesantes.

Pese a que los tiempos han cambiado, en ocasiones sigue existiendo la creencia de que el formato de programa televisivo es un género menor al de la ficción. ¿Qué le dirías al espectador (y al guionista) que no se ha acercado a este género para que le diera una oportunidad?

La ficción te puede llevar a universos e historias increíbles e inalcanzables, pero el entretenimiento (los programas de televisión) tiene una verdad que no tiene la ficción: lo que estás viendo le está pasando de verdad a una persona, no es un actor.

Si un concursante llora porque ha ganado 50.000€, llora porque de verdad lo siente, porque se imagina lo que va a solucionar con ese dinero y eso el espectador lo percibe. Si en un reality un participante tiene celos porque su amante habla mucho con otro, puedes identificar esos celos, esos gestos, esas miradas porque todos hemos estado ahí.

Es una verdad que, si una película es muy buena, podrá llegar a transmitir, pero que es inherente a los personajes de un programa de entretenimiento.

En el plano más técnico, el guión de entretenimiento se estructura en muchas ocasiones de la misma manera que el de ficción. En un reality también necesitas crear personajes y tramas, y en edición tienes que aferrarte a ellas para enganchar al espectador. Pero no solo ahí: en un concurso, por ejemplo, tienes que estudiarte al concursante y sacar su historia. Desde luego hay un trabajo de creación de personajes (con una base dada) muy interesante y entretenido.

A su vez, tú que eres un guionista que ha trabajado en las dos vertientes, ¿en qué crees que puede beneficiar al guionista de ficción escribir programas, y al guionista de entretenimiento escribir ficción?

Como guionista de entretenimiento aprendes a ser más rápido, porque los tiempos de grabación son más ajustados y eso te ayuda a ser más práctico, detectar rápidamente qué es lo bueno y lo interesante. Como guionista de ficción aprendes a recrearte en los detalles, puedes escribir con más mimo, complicarte más y buscar siempre la sorpresa.

En muchas ocasiones, quizá por una falta de acercamiento al género, podemos pensar que el formato de programa de televisión se queda en Sálvame o Gran Hermano, que son, probablemente, algunos de los programas más extendidos y conocidos, pero la realidad es que, a día de hoy, casi existe un programa distinto para cada tipo de espectador. ¿Cuáles son los programas más excéntricos o que puedan salirse de lo más común que han pasado por vuestro departamento?

Ese pensamiento es muy limitado. El entretenimiento no son solo realities o magazines. Tienes factuals, talents, concursos, physical challenge… el abanico es tan amplio que encuentras formatos desde lo más ligero a lo más denso, sobre sexo, ciencia, paternidad… Hay para todos los gustos y sobre todos los temas, de verdad. En cuanto a excéntricos, los japoneses y los coreanos se llevan la palma; recuerdo uno que consistía en jugar al pilla-pilla dentro de una casa con drones.

En este mismo aspecto: a tu juicio, ¿dónde se arriesga más actualmente a la hora de buscar contenido rompedor con lo establecido, en ficción o en formato de programa televisivo?

Los formatos de entretenimiento y las series siguen normalmente la tendencia del momento. Por eso ahora mismo encontramos cien programas derivados de Ven a cenar conmigo y tantas series de policías mujeres investigando asesinatos. Sin embargo, creo que se arriesga mucho más en entretenimiento y factual porque, a fin de cuentas, es más barato que la ficción.

En televisión, la actualidad manda. ¿Cómo de importante es en un trabajo como el tuyo conocer las tendencias sociales que predominan en cada momento?

Hipernecesario.

¿Y cómo consigues avanzarte a los deseos del espectador? Es decir, ¿cómo detectas que un programa original puede tener su hueco en parrilla?

Estando muy atento a las tendencias y a qué triunfa en otros mercados. En nuestro caso, al pertenecer a una empresa internacional, tenemos la ventaja de recibir informes diarios de qué se estrena y qué funciona en el resto del mundo. Aun con todo, hay que conocer bien el mercado español. Que algo funcione fuera no significa que vaya a triunfar aquí.

Relacionado con la anterior, una pregunta complicada ahora: ¿crees que es la televisión la que crea el gusto del espectador por un tipo de programas, o es el espectador el que demanda cierto contenido?

En mi opinión, creo que el espectador demanda un tipo de contenido y que no hay un ente malvado que nos obligue a ver un determinado estilo de televisión. Un ejemplo reciente: la última edición de GH Dúo ha arrasado. Da igual el día que lo pongan (lo han puesto ya en cuatro días distintos de la semana) y lo que echen en otras cadenas (series, talents y cine), nada puede combatirlo. Quizás la gente quiere ver GH Dúo. La realidad es que es más fácil engancharse al entretenimiento. No requiere que prestes tanta atención. Puedes verlo mientras preparas la cena o te haces la mochila, puedes ir al baño sin perderte nada de la trama, y algo que decían nuestros profesores en el máster de guión (aquí debes explicar que fuimos compis de clase) y es la pura verdad: puedes estar mirando el móvil y enterarte de lo que pasa sin problema.

De los programas en los que has participado en su creación, ¿alguno del que guardes especial cariño?

En el departamento estamos constantemente creando formatos, y aunque la mayoría de ellos se quedan en el papel hay uno que me dolió especialmente que no llegase a hacerse. Era un concurso con una idea muy original (e incluso un poco controvertida) que me encantaría haber visto en pantalla y del que no te puedo decir más (lo siento).

Y de los formatos que no hemos creado pero sí producido, le tengo mucho cariño a Singing in the car, porque fue mi primera experiencia completa como guionista en un programa de entretenimiento.


“EN UN REALITY MUCHOS CONFLICTOS SE CREAN EN VIVO, POR LO QUE VALE LA PENA NO LLEGAR A PLATÓ DEMASIADO PRECONCEBIDO”

26 octubre, 2017

Por Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea

Si atendemos al número y a su impacto total en la cuota de pantalla, no es difícil ver que los realities llevan tiempo instalados con solvencia y autoridad en televisión. Sin embargo, sigue siendo un género que, en ocasiones, queda denostado al de “género menor”. Caridad Riol, guionista española afincada en México, ha trabajado en el último año tanto en el desarrollo y escritura de una serie de ficción como en un reality para el canal a+ de Tv Azteca, una de las cadenas más importantes del país. Aprovechando que La Fortaleza, concurso de competencias en el que cuatro grupos deben superar diversos obstáculos para hacerse con la victoria, se ha estrenado este lunes, hemos querido hablar con Caridad para reflexionar sobre la escritura del reality, sus diferencias con el género de la ficción y su opinión acerca de la percepción de la sociedad sobre este formato.

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¿Cuántos guionistas había en el reality que has participado, y qué funciones tenían?

En total éramos cuatro. Había un guionista en cabina, que era el responsable de dirigir a los presentadores (en México se les conoce como conductores), un guionista encargado de la guía y estructura del programa, otro encargado de inventarse las pruebas físicas y decidir cuándo realizarlas, y luego estaba mi función, que era la del reality.

Básicamente, mi tarea consistía en que los espectadores supieran cómo eran las personalidades y peculiaridades de los concursantes. Para ello, debía estar atenta a sus reacciones después de las pruebas: cómo actuaban cuando ganaban, cuando perdían, si rozaban entre ellos, si se enamoraban por la convivencia…

¿Qué características crees que debe reunir un guionista para escribir en un reality? 

En primer lugar, creo que es muy importante tener intuición para conocer la forma de ser de tus concursantes. Cuando un guionista trabaja en ficción tiene la libertad de crear el perfil psicológico que mejor se ajuste a cada situación, a cada historia. En este caso, a ti ya te viene dado un patrón psicológico, o lo que es lo mismo, la ficha con unos rasgos básicos del concursante. Por más que tú sepas cómo es alguien, debes amoldarte a la realidad, es decir, a lo que ocurre en cada momento.

Pongo un ejemplo real. Una concursante te dice que se dedicaba a la gimnasia rítmica, pero que ya no lo hace. Después, observas que por su modo de actuar en las pruebas físicas tiene baja tolerancia a la frustración cuando pierde o cuando no le sale una prueba. Si has percibido esto, debes pensar por qué tiene esa baja tolerancia, qué conflicto emocional tiene detrás. Por tanto, lo más interesante es tirar del hilo hasta que te diga a cámara a qué se debe esto. En este caso, de hecho, se debió a que tuvo un bloqueo emocional, su carrera profesional se truncó y todavía no se lo perdona a día de hoy.

Si tuvieras que sintetizar diferencias entre la construcción de un personaje de ficción y uno de un reality, ¿cuáles serían las principales?

La principal, como decía, es que en un caso tienes personas reales, y en otro no. Sin ir más lejos, antes del reality estaba escribiendo una serie de ficción en la que sí que tienes la libertad de construir a tu antojo los personajes y darle los tiempos que tú quieras. Si para la trama te va bien que tal o cual personaje de ficción tenga un día malo, puedes construir la historia para que esto ocurra.

Ahora bien, no hay manera alguna de poder controlar que un concursante tenga un buen o un mal día, porque no hay que olvidar en ningún momento que en un programa estás tratando con seres humanos. Del mismo modo, tampoco puedes controlar que un personaje sea o no celoso, sin importar lo que a ti, como guionista, te pueda interesar más.

He de decir, eso sí, que casting ya se encarga de elegir un perfil extremo para que te den juego a la hora de emitir el programa.

Por tanto, hay que estar abierta a jugar con los elementos que tienes y estar preparada para jugar con ellos en directo. Puedes hacerte unas expectativas de lo que va a ocurrir, por supuesto, pero nunca vas a poder programar que un concursante tenga un lío con otro en el programa 4 y que rompan mal en el 8.

¿Entonces, prima más el trabajo en directo o el trabajo de preproducción, desde el punto de vista del guión?

Os diría que depende del tipo de formato en el que estés trabajando. En mi caso ha sido un falso directo, por lo que puedo tener totales con los que armar historias a posteriori.

También os hablo de un caso ideal, de un caso donde he podido trabajar sin una presión excesiva por parte del productor y que además ha respetado los tiempos necesarios para armar un buen programa. Como los tiempos en televisión son los que son, muchas veces hay que armar historias en tiempo récord.

Pero si hablamos en general, es cierto que todos los realities tienen la misma base: sacar lo más jugoso a nivel personal y emocional de cada concursante. Para eso hay ciertas claves que puedes utilizar.

¿Cuáles?

Puedes intentar picarlos, emocionarles, juntar a dos concursantes que se llevan mal en una prueba, ir a sus puntos débiles… tienes que estar como un león a la caza.

Prima, por tanto, el trabajo en directo.

Sí, sin duda. En un reality, el elemento con el que juegas es la realidad, no tu imaginación. Por tanto, vuelvo a lo mismo. Hay que estar completamente abierta a lo que ocurre en directo, y para eso hay que observar muy de cerca de tus participantes.

Pero, aún así, el trabajo de escritura en la fase de preproducción es muy importante. 

Lo primero que recomendaría para ponerse a trabajar en un programa es leerse las fichas de cada persona. Ahí es donde puedes detectar quién está divorciado, de qué país vienen, si sus padres están vivos… Necesitas conocer bien la psicología de cada personaje. En segundo lugar, debes convivir con ellos para verlos en persona.

Hasta la tontería de observar sus redes sociales te va a dar información de cómo son. Solo después de estas fases puedes permitirte jugar con ellos, detectar en qué situaciones puedes ponerlos para amplificar los conflictos. Digamos que el objetivo es que el espectador sepa lo máximo a nivel personal de los concursantes para juzgarlos.

Y bueno, una vez más, la realidad es la que prima. Hay elementos que son ajenos a lo que tú puedes construir. Nunca puedes saber al 100% cómo va a reaccionar.

Al final, se trata de conocerlos como a tus amigos, porque tú sabes lo que le va a sentar bien o mal a un amigo, o le va a hacer ilusión o no. Pues aquí se trata de lo mismo.

¿Qué características dirías que son importantes a tener en cuenta para plantearse escribir un reality?

En mi opinión, el conflicto es lo que interesa. Un reality no deja de ser un fragmento de la vida real, donde hay conflictos de todos tipos. ¿Qué te interesa cuando ves Gran Hermano? Ver quién se enamora de quién, por qué han venido a concursar. Evidentemente, te va a dar mucho interés tener dos concursantes que, por poner un ejemplo, son hermanas gemelas, que quieren vivir la experiencia de concursar y a su vez se enamoran del mismo concursante y acaban enfrentadas en público. ¿Por qué? Por lo mismo, por el conflicto que eso te aporta. Conflicto que, si me apuráis, no es tan diferente al que pasó con Las Hermanas Bolena.

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Imagen promocional de La Fortaleza.

¿Es posible potenciar el conflicto en un reality sin caer en el morbo?

Quizá deberíamos redefinir qué entendemos por morbo. ¿Habéis visto La Pianista de Hanecke? ¿Eso no es morboso? ¿Y Lolita, de Nabokov?

Realmente creo que el reality tiene mala fama porque está catalogado de manera negativa, pero ¿qué nos gusta de una película? ¿el vestuario? ¿las localizaciones? Al 90% de la gente lo que le gusta del cine es el conflicto, y no distan mucho los conflictos que existen en las series o en el cine que en un reality.

¿Dirías, por tanto, que el reality se considera un género inferior?

Sí, sin ninguna duda. Y aquí (y vuelvo a decir que soy defensora de cualquier género, sea cine, serie o programa de entretenimiento) deberíamos de nuevo replantear ciertos conceptos. ¿Cómo consideramos si un género es inferior? Porque si lo hacemos a través del rating, por ejemplo, podemos ver como la mayoría de los realities tienen los ratings más altos.

Creo que a día de hoy todos pecamos de un poco de hipocresía a la hora de juzgar los realities, y os pongo otro ejemplo reciente que, a mi entender, lo demuestra. ¿Cuántas imágenes escabrosas y morbosas nos han llegado a nuestros móviles sobre el atentados o catástrofes que están habiendo ahora?

Dicho esto, sí que querría romper una lanza a favor de la ficción, y es que, de nuevo, y es solo mi opinión, la ficción te permite camuflar ideas y conceptos de una manera más sutil e intelectual, por decirlo de algún modo. Es decir, si tu concepto es matar por matar y el valor de la vida (No es país para viejos) puedes tener detrás toda una explicación antropológica que te deja muy buen sabor de boca al verlo. Si tú ves en un reality a dos personas discutiendo por discutir, evidentemente estamos ante una situación gratuita y vacía. Por tanto, no creo que se deba tanto al formato en sí, sino al uso que se le dé a este y a la forma de plantearlo, porque las situaciones pueden ser muy similares. En este caso, por ejemplo, teníamos un concursante sin un duro que se apuntó para conseguir dinero para poder darle a su hijo una infancia un poco más feliz en ese aspecto, lo que no deja de ser la misma premisa que encontramos en En Busca de la Felicidad.

Como decía un profesor que tuve, Daniel Remón, entre Gran Hermano y Shakespeare está el mundo real. La clave de un reality está en saber encontrar el punto adecuado para presentar los elementos de una manera interesante y que no deteriore el formato. Es el mismo caso, de hecho, que cuando ves una película en la que las mujeres son objetos sexuales y son los hombres los que llevan el peso de las decisiones.

¿Qué dirías, entonces, que se ha trabajado en La Fortaleza para intentar conseguir esa diferenciación desde el punto de vista de la escritura?

Para empezar, hay un concepto que a mi parecer es bonito e interesante, como es el de jugar con la tradición mexicana del país, con la conquista de una fortaleza con historia. Luego se ha intentado tratar todo de una manera cuidada, artística.

Y si hablamos del reality en general, ¿cómo crees que se puede escribir este formato para potenciar el conflicto sin caer en el vacío?

Por ejemplo, fusionando géneros para hacer un híbrido mixto. Si se le da más importancia al contenido (pruebas físicas, cita romántica, etc.) que a quién se lleva mal con quién, potencias tu formato.

Y volvemos a lo mismo que llevamos un rato hablando. Aquí también entra en juego lo que consideramos o no “bajizo”. First Dates es un formato donde apuestan por las citas, y donde al final pueden salir parejas. Es la trama de cualquier comedia romántica. La forma en la que se cuenta es diferente, sin duda, pero no hay que infravalorar las respuestas o las enseñanzas de vida que te puede dar un concursante de reality.

Es evidente que este formato audiovisual tiene mucho guión. ¿Hasta qué punto se ficciona?

No se ficciona nada. No es guión, es guía, de hecho. En televisión se trabaja con escaletas que son guías para el presentador y para los concursantes. Como os decía, muchos conflictos se crean en vivo, así que vale la pena no ir demasiado preconcebido, puesto que hay que medir en directo qué imprevistos pueden ser interesantes añadir a tu escaleta.

Luego, por otro lado, es cierto que hay ciertas reglas del formato que es importante saber que hay que cumplir y respetar. Muchos de los concursantes con los que he trabajado ya vienen de otros realities, y ya tienen claro que al fin y al cabo, no nos engañemos, esto es un show, por lo que si los concursantes son insulsos, o no te dan conflictos… La televisión es show, sin duda, pero no en el mal sentido de la palabra.

Lo que sí que parece vital es tener el formato muy bien esbozado antes de ponerse a grabar, ¿no?

Sin lugar a dudas. El formato reality lleva implícito el concepto “detrás de las cámaras”, el tener ese punto de conexión con la realidad que te permite experimentar el programa con una sensación de estar viviéndolo más de cerca. De hecho, ya hace años que este concepto está instaurado en la ficción. The Office, Modern Family…

En la actualidad, ¿hacia dónde crees que están virando los realities en busca de esa originalidad?

Sucede exactamente lo mismo que en ficción. Los argumentos y tramas ya están todos inventados. La originalidad reside en el punto de vista que quieras darle a temas como la venganza, el amor, la familia… Y, para ello, es muy importante potenciar la creatividad. Y bueno, luego pues hay cosas que no funcionan, pero hasta que no se prueban no te das cuenta de ello. También es muy interesante ver las corrientes del momento. Rupaul’s Drag Race es un buen referente en lo que respecta a buscar esa originalidad.

¿Notas diferencias entre el reality mexicano y el español?

No realmente. Los formatos son universales. En todo caso, podría decir que las diferencias que pueden existir residen en la misma sociedad y en la forma en la que se estructura.

Quizá, en España, hay ciertos temas que en la sociedad están más arraigados, como pueden ser la lucha contra el machismo, por poner un ejemplo, o qué se considera machista y qué no. O la inseminación artificial, es un tema que en Europa está normalizado. Aquí no creo que pudiéramos hablar de esto en una televisión en abierto. Por tanto, si hay algunas diferencias nacen por el tipo de sociedad.

Si tuvieras que hacer balance, ¿qué dirías que es lo más difícil de ser guionista en un reality?

Tener que ir a los puntos débiles de los concursantes. Es complicado estar delante de una persona y tener que tocarle la fibra y sus puntos débiles para que hable sin tapujos sobre temas que sabes pueden hacerle tocarles la fibra.

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Por último, es interesante ver que, a tus 28 años en México, estás desarrollando una serie y dos largometrajes. ¿Ves posible, hablando en términos generales, obviamente, que existan las mismas oportunidades de trabajo en España?

En mi opinión, creo que las tasas de paro de un país y otro son una buena manera para responder a la pregunta, o detenerse a ver cuántos guionistas tienen trabajo en España y cuántos en México.

No sé quién tiene la culpa, la verdad, pero creo que sí que se pueden analizar ciertos datos. En primer lugar, la cantidad de millones de personas que hay en México comparado con España, lo que ya de por sí asegura más puestos de trabajo. Luego también está el condicionante de que el porcentaje de gente formada con estudios superiores en México es muy inferior al que hay en España, lo que creo que abre más puertas en este país a la gente formada.

Por poner un ejemplo, para una vacante en España puedes tener a quince personas muy bien formadas, mientras que aquí tienes dos personas bien formadas para tres vacantes. Por desgracia, en nuestro país, las variables se han invertido.

* Actualmente Caridad Riol ha vendido el guión de un largometraje del que todavía no puede decir mucho más, además de tener en producción la primera serie escrita íntegramente por ella. Cuando no es guionista, suele estar con la cámara trabajando como fotoperiodista. De España echa de menos la Mahou Clásica.


FIRMA INVITADA: ¿POR QUÉ ADAPTAR FORMATOS INTERNACIONALES? LAS CLAVES DE ‘GANDÍA SHORE’

31 octubre, 2012

Inma García es guionista y trabaja en el departamento de Formats & Development de Magnolia España, parte de Zodiak Media Company.

Gandía Shore es la adaptación española del formato de mayor éxito de MTV. Jersey Shore. Un reality con 6 temporadas y varios spin-offs de sus protagonistas que sigue las mejores vacaciones de un grupo de cuatro chicas y cuatro chicos con un nexo común. Son guidos y guidettes, italoamericanos que comparten algo más que un acervo cultural común, un estilo de vida con unos valores éticos y estéticos muy marcados que probablemente ya conocéis. Culto al cuerpo, la noche como universo, de la amistad y de pertenencia al grupo. Hedonismo a ultranza en las vacaciones locatis de sus vidas.

Desde que MTV se lanzó como canal tdt en abierto nos imaginamos hacer la versión española del programa. Primero porque éramos fans. Creo que es difícil ver dos programas seguidos sin encariñarse con Snookie, Vinnie, Pauly D y compañía. Hagan la prueba este puente de difuntos. Les invito a que sometan por ejemplo a sus padres a un visionado de al menos dos programas. Un experimento  que puden disfrazar de tétrico truco o trato. Porque detrás de esas moles de músculos, pelazos y lookazos aunque usted no lo sospeche, hay una sensibilidad oculta. Esconden un carácter tierno y un sentido positivo de la vida que los convierte en vulnerables y los acerca a nuestro corazón, ya bastante maleado por todo tipo de telerealidad.

Después de adaptar con éxito “Pimp my ride” (MTV Tuning) la trayectoria de la productora acompañaba. Magnolia produce el reality “Supervivientes” y a eso hay que añadir más de cuatro años de casting continuo de “Mujeres y Hombres y viceversa” lo que nos avalaba para acometer la tarea más peliaguda, definitoria e importante en un reality: el casting. En cuanto dimos los primeros pasos nos dimos cuenta de que podíamos partir de nuestra experiencia pero no podíamos contar con ese mismo perfil de personajes porque el programa se construye en torno a 4 chicos y 4 chicas con unas características determinadas y alejadas del concepto ramplón “un gran hermano de rafa moras”.

El casting de Gandía Shore, como sucede en el original Jersey Shore y su secuela inglesa Geordie, tiene una media de edad bastante jóven de 20 a 25 pero lo más importante, los 8 participantes tienen un nexo común. En las tres versiones de programa comparten una filosofía de vida y zona geográfica, la mayoría son de Levante o bien han veraneado siempre por esta zona. Chonis, canis, pokeros o poligoneros… “choni” es la categoría dentro de la que caben todos los demás, quedando el resto de denominaciones vinculadas a zonas geográficas de procedencia: los canis en Andalucía o los poligoneros eh… pues ahí claro en los polígonos. Creo que el uso de “choni” ha degenarado casí tanto como en su día el uso de “freaky” para cualquier persona que se salía de lo normal, desvirtuando así su significado y reduciendolo practicamente a nada. Normal  normal lo que se dice normal …hoy en día normal es solo un programa de mi lavadora y creo que estamos de acuerdo en que Snookie, Core y Belén Esteban pertenecen a mundos diferentes aunque les encalomemos a las tres un justificado “¡Pero que tía más choni!” así, por su sitio.

Los chicos de Gandía Shore son un paradigma juvenil. Tienen sus expectativas más o menos cubiertas en cuanto a bienes y ocio pero demandan espacios propios donde manifestarse como jóvenes, realizarse y afianzarse como grupo alejándose de los adultos. Jersey Shore y la adaptación española son una “playhouse” en la que estos jóvenes podrán por fin ser ellos mismos y pasar el mejor verano de sus vidas.

Consagrados al carpe diem viven cada minuto intensamente: cuidan su estética y son fieles al “Mens sana in corpore choni”. Han construido una identidad propia. Son muy sexuales sin prejuicios ni tabúes. Desinhibidos, alegres y sensibles su misión es petarlo.

Gandía Shore no es un concurso. Los participantes no ganan nada por llegar a la final del programa. No hay eliminaciones ni premio en metálico y de hecho pueden volver a sus casas cuando quieran (gran cebo para el 5º y próximo programa del domingo ¿Ylenia se va o se queda?). Esto marca una diferencia sustancial porque no son rivales y no se genera ese mal rollo “te piso la cabeza” inherente a algunos personajes de otros realities sin que esto por supuesto como ya hemos visto pueda impedir ni mucho menos que se desaten los conflictos fruto de la pasión y el exceso con el que afrontan cada día de sus vidas.

La elección de la localización en Gandía tuvo que ver con el gran éxito que tiene esta localidad como destino vacacional de los jóvenes en España. De de hecho lidera el ranking de las playas más populares en Tuenti por seguidores y registros (el Facebook español; muy popular entre los jóvenes con perfil Jersey Shore).

Siguiendo las pautas narrativas del formato original, son los totales de los personajes los que ilustran las secuencias del reality. El efecto es demoledor cuando lo que cuenta un personaje no se corresponde del todo o en nada con lo que sucedió realmente.

No existen lineas de guion para los participantes, las únicas reglas consisten en convivir en una misma casa y trabajar por turnos en ocupacione propias de la zona playera en la que se encuentran.

Gandía shore ha sido el primer reality producido para una cadena tdt en España. Un equipo de 80 personas ha trabajado intensamente este verano para ponerlo en marcha y se ha conseguido ajustar un presupuesto de reality a las dimensiones de la cadena que ha visto superadas con creces sus expectativas.  Un éxito sin precedentes. La media de share de MTV es de 0’7%. Con Gandía Shore ha conseguido un 4.8% en su estreno con 956.000 espectadores y un 90% de share social (twitter). A solo dos puntos de Telecinco en el target 13-24 años con un 21.1%. Me ha llamado poderosamente la atención que por comunidades autónomas Euskadi lidere ampliamente el segumiento del programa y me ha hecho pensar que quizás los vascos podemos ser los más soprendidos de España ante ese despliegue de desinhibición amorosa a cargo de nuestros protagonistas. Puede que estemos pidiendo desde nuestro audímetros un programa de coach-dating urgente para nosotros. Nos pondremos a ello.

El éxito del programa es una buena noticia para el mercado de la televisión española en general. Las adaptaciones de formatos internacionales a España son rentables también para las cadenas pequeñas. Un éxito que puede animar al resto de cadenas tdt a la producción propia. Además por primera vez un programa español será emitido en los canales que MTV tiene por “el mundo mundial”. Puedo ampliar más información sobre otros detalles interesantes si así me lo solicitan a través de comentarios. Estaré encantada de responder en la medida de lo posible.


FIRMA INVITADA: ENTRETENIMIENTO, ERES MARAVILLOSO SER

26 octubre, 2011

Inma García trabaja en el departamento de contenidos y desarrollo de formatos de Magnolia TV.

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Soy guionista en el departamento de contenidos de una productora de televisión. Desde el principio era inquietante revelar a cualquiera mi condición de lo que se ha dado en llamar “guionista de programas”. La reacción suele ser esta: giro de cabeza de 45°, mirada inquisitoria y ¡zas!, ya te están pidiendo explicaciones. Te acabas de convertir en sospechoso número uno de trasherío y chonificación global de la audiencia en primer grado, tentativa de manipulación y degradación del ser humano en prime time y, todo ello, con alevosía. Has elegido el bando equivocado. Trabajas para El Mal.

La primera cuestión a aclarar suele ser del estilo de: “Pero entonces vosotros en los realities les decís lo que tienen que decir, ¿no? ¿Siguen un guión? Como tú eres guionista, ¿tienes que estar ahí…?”.

Es normal que a la gente le intriguen lo largas y gordas que son las tripas de la bestia y exclamen sentenciosa: “¡Esto está preparao!”, como me suele decir mi madre, esperando una aclaración…  Y todo con el agravante de que se lleva a cabo usando un servicio público esencial de titularidad estatal.

Supongo que es mejor pensar que está todo diseñado y medido con la precisión del cirujano de una de las protagonistas de “Mujeres Ricas” de la Sexta. Muchas veces en el transcurso de un programa ocurren cosas tan increíbles, bizarras y psicotrónicas que prefieres pensar que la mano del hommus guionistus está detrás, a tener que aceptar que ha pasado lo que ha pasado sin mediaciones ni sugerencias de redactores. Que el ser humano sea así es un trago. A menudo, lo mejor ha ocurrido sin más y lo “natural” se transforma en sublime rápidamente. ¿Truco o trato? Es genial y me chifla que la gente crea que todo es un truco. Eso forma parte del juego y es la gracia del asunto.

Nuestra misión principal en programas de entretenimiento es justo la contraria a la de nuestros admirados compañeros de ficción. Mejor dicho: estamos en puntos distintos del mismo proceso.

En ficción se plantean las tramas, se dialogan las escenas y eso acaba siendo interpretado por unos actores. Aquí las tramas ocurren y nosotros las ordenamos y las contamos como buenamente podemos para que la audiencia “se haga cargo” de lo que allí acontece. Por supuesto, las cosas se ven venir y se “predicen”. La “nouvelle vague televisiva” de momento no se contempla… Todo bien encaletado, pero se saltan los pasos que sea necesario levantar porque, oiga, esto está vivo.

”Que pasen más cosas” y “más conflicto” son dos consignas habituales.

Nuestra materia prima es la realidad o, mejor dicho, la dimensión de realidad que generan unos personajes que entran en un reality y todo lo que arrastran… Los géneros que trabajamos: talk-shows (el programa de Patricia), magazines (AR) factual, talent-shows (OT, Mira quien baila), coach (Supernanny), concursos, docu-realities (Granjero busca esposa, Mujeres Ricas…) y, por supuesto, los realities que en España llevan plató (Gran Hermano), la locura del enlace en directo con la isla en Supervivientes… todos se alimentan de realidad y, por lo tanto, de todo lo que viven, sienten y sufren las personas que allí han consentido aparecer.

Es un error identificar guión con manipulación directa de las situaciones. Nunca diría que a todo concursante de reality se le dice lo que tiene que hacer o decir, pero nadie puede ser tan ingenuo como para pensar que cuando un concursante entra en un reality no se lo piensa dos veces, se hace su composición de lugar y traza su “estrategia”. Esto es: un cóctel molotov a base de las expectativas que sabe que genera, lo que quiere conseguir del programa, olvidarse de las cámaras y dejarse llevar… Y la verdad es que, en estos años de hegemonía del reality, el público ha ido aprendiendo y es más y más exigente. No se conforma con cualquier cosa y el producto ha evolucionado.

El pasado mes de septiembre, el director de cine John Waters estuvo en Madrid con su show “This Filthy World” en el Festival Rizoma. En la ronda de preguntas me pasó eso tan agradecido de que otra persona formule la pregunta que tú te haces pero no te atreves a lanzar porque él es tu único y verdadero “Benedicto equis uve palito”: “Señor Waters, ¿qué opina usted de los realities?”.

Y va él y dice que no le interesan porque son concebidos para reírse de los concursantes, algo que va en contra de su manera de entender los personajes. Los actores de sus películas son amigos personales y su intención siempre es celebrar la diferencia. Arderé en el puto infierno no por currar en realities, sino por contradecir a mi modelo de vida, John Waters, pero creo que hoy estamos en una fase distinta. Un escenario diferente al de la primera edición de Gran Hermano. No te digo nada si nos remontamos a “An American Family” (1971), considerado el primer ejemplo de telerrealidad.

Reírse de “los muñecos”, como se les llama en la jerga del reality, puede parecer a priori interesante, pero no es del todo consistente como único elemento. Los concursantes saben a lo que se exponen y entran en un reality por razones como relanzar su carrera, limpiar su imagen o ganar unos dineros. Razones legítimas todas. Y la audiencia ha ido aprendiendo y nos pone a prueba en cada estreno. Hemos desarrollado morro fino también para la telerrealidad.

Programas scripted y non scripted. Ficción y programas. Todos somos guionistas pero estamos divididos. Para algunos, los de ficción son los guionistas de pleno derecho. Los guardianes del torrente creativo más apreciado. Esas promesas del cine en la reserva que tienen que bregar con las fuerzas maléficas de le tele.  Además, cobran derechos de autor, y los de programas no. En la televisión italiana,  de donde hemos importado nuestro modelo televisivo comercial, algunos  programas de entretenimiento (variedades, humor…) también generan derechos de autor. Eso sí, es una facultad del director decidir el porcentaje de participación de cada uno.

Creo que hay que tener en cuenta que, en los programas de entretenimiento, las propuestas nuevas a veces tienen más cabida que en las series, donde los procesos de pre y producción son más lentos y costosos. Se prestan más al cambio y puede que incluso a la experimentación, lo cual encierra un montón de peligros… No pasa nada. Es un hecho: a los de programas “nos va la marcha”. Preproducciones exprés (sin que nos tiremos a los coches en marcha como en “Pekín exprés”, pero casi), encargos de pilotos con solo unos días de antelación, desear que una vaca se ponga de parto coincidiendo con el prime time, ni antes ni después… Trabajas con un “organismo vivo”, algo a punto de explotar, y eso es científicamente adictivo. Yo lo veo como un entrenamiento perfecto para todos los guionistas: es “la legión” de lo audiovisual, a 160 pasos por minuto, estás preparado para lo que te echen.

En contra de lo que cabría pensar, y a modo de penitencia, en la vida “real” creo que en general no somos grandes manipuladores. Es más, en mi caso pago bien cara mi vocación porque se me da fatal gestionar mi propio reality. ¡Ay!

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P.D.: El título “Eres maravilloso ser” es un gran total de Isabel Pantoja en “Supervivientes 2011″ (03’55’’).

Según parece, John Waters ha considerado la posibilidad de escribir un guión sobre la vida de la tonadillera.

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