SITGES 2016: ENTREVISTA CON DIEGO LÓPEZ Y DAVID PIZARRO

17 octubre, 2016

Entrevista y fotografías de Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea

21 años después de su estreno, El Día de la Bestia sigue estando muy presente en el Festival de Sitges. Muestra de ello fue la presentación del documental Herederos de la Bestia durante la 49 edición del festival. Con guión de Diego López y David Pizarro, el documental rinde homenaje al largometraje escrito por Àlex de La Iglesia y Jorge Guerricaechevarría. Durante el festival tuvimos la suerte de poder hablar con Diego y David sobre la construcción del guión de un proyecto tan característico como este.

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La primera pregunta que tenemos para vosotros es cómo afrontáis el guión de un proyecto como este. Suponemos que lo primero, una vez tenéis la idea, es hacer un escaletado de todos los temas que queréis tocar, ¿no?

Diego: Lo primero que teníamos en mente era que teníamos que realizar las entrevistas, tener a todos los protagonistas que queríamos que tuvieran voz en el proyecto. De alguna forma, esas entrevistas son parte del guión.

David: Desde principio teníamos clara la estructura que queríamos seguir. Hicimos un pequeño boceto de lo que más o menos queríamos a partir de las preguntas que íbamos a hacer. Luego empezamos a profundizar, a informarnos sobre la película y sobre todo lo que nos interesaba de ella. A partir de ahí, lo primero es preparar las entrevistas teniendo claro hacia dónde las quieres enfocar. Luego tienes que estar atento a lo que te dice el entrevistado. Depende de lo que se explaye cada uno, de lo que diga, debes reestructurar.

Lo que sí que teníamos claro era que queríamos hacer un documental distinto al último que hicimos. Queríamos hacer un producto que no se basara en la típica estructura de entrevistas de 3/5 minutos, sino que queríamos escalonarlas. A partir de ahí fuimos confeccionando el guión en función de las respuestas que nos iban dando. Por tanto, teníamos un guión, sí, pero fue un proyecto que se fue haciendo sobre la marcha.

Diego: Sí, yo creo que más allá de lo que tengas en mente es a partir de las respuestas que vas obteniendo cuando empiezas a ver la estructura que puede tener. Todo eso ya son elementos que juegan el mismo papel que el pensar ideas en la escritura de guión. La composición surge a partir de las entrevistas, que son casi como el proceso de documentación.

Precisamente eso os íbamos a preguntar. Más allá de las entrevistas, ¿cómo es el proceso de documentación? ¿Cómo decidís qué fuentes considerar pertinentes?

David: La verdad es que toda la predisposición de los entrevistados hizo muy fácil la documentación. La primera vez que hablamos con Álex, que fue lógicamente la primera persona a la que recurrimos y le contamos el proyecto, nos dio el visto bueno y nos brindó toda la colaboración que nos hizo falta. A partir de aquí se unieron todos. Wyoming, Terele, Segura… El proceso de selección, además, fue sencillo: todos los que salen en el documental son protagonistas de algún modo en la película, por lo que eran fuentes lógicas. Están todos los que queríamos, aunque nos faltaron un par que se cayeron simplemente por motivos laborales.

Retomando la pregunta de antes, cada entrevista la concebíamos como un modo de encontrar las respuestas que queríamos para el documental, por lo que todos se hacen necesarios, todos aparecen. A posteriori incluso te das cuenta que hay cosas que se te han escapado, que querrías haber abarcado más, pero al final el documental no puede durar seis horas y es lógico que caigan cosas.

Diego: Y por lo que respecta al proceso de documentación puro, lo llevamos a cabo a través de la lectura de varios libros relacionados con la película, así como con sucesivos visionados de la misma, revisionando el material para buscar aquello que nos interesaba con tal de sacar el mayor partido posible.

Esta fase también nos ayudó en el proceso de estructura, puesto que nos permitió hacer una primera división en entrevistados que participaron en el rodaje y en entrevistados ajenos al rodaje pero que podían aportar distintos puntos de vista sobre la película, como Balagueró, Urbizu, Paco Plaza… A este segundo tipo de entrevistados ya les llevábamos preparadas otro tipo de preguntas para que nos pudieran aportar aquello que nos interesaba.

Y bueno, si hablamos de estructura, creo que es importante que destaquemos que este proyecto viene de otra idea más ambiciosa que teníamos.

David: Quizá, más que ambiciosa, mayor, como algo mucho más grande.

Diego: Exacto. Lo que queríamos hacer en un principio era una revisión al cine fantástico español de los últimos 20 años a raíz de El Día de la Bestia. Pero nos dimos cuenta que cada vez que hablábamos con alguien todo nos remitía a El Día de la Bestia, por lo que decidimos centrar el documental exclusivamente en el largometraje. De otro modo se nos habría ido de las manos, puesto que si hubiéramos entrevistado a todos los que teníamos en mente habría dado incluso para una serie.

David: Sí, porque nos planteamos incluso entrevistas a gente que vive fuera, como Jaume Collet-Serra.

Diego: Sí, pero se nos iba de las manos, porque era un proyecto demasiado ambicioso que habría derivado en un documental demasiado largo.

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David: Recuerdo que la primera vez que vi la película, justamente en este festival, ya tuve la sensación de que era una película especial. Y así ha sido, puesto que ha marcado a diferentes generaciones. Es el génesis de muchas otras películas de este género, por lo que vimos claro que si lo centrábamos solo en el film nos quedaba un proyecto bonito y además factible. Es un largometraje que se merecía un documental por la trascendencia que tiene, tanto la película como Álex de la Iglesia como realizador.

Diego: A parte, nos fue sencillo en este sentido contactar con los entrevistados desde el momento en el que Álex estaba en el proyecto. Él mantiene contactos con la mayoría del equipo, cosa que nos facilitó bastantes contactos. De un entrevistado fuimos enlazando a otro, nos fluyó mucho la cosa.

David: Sin olvidarnos, como os decíamos antes, de los externos a la película, como Pablo Berger o Urbizu, dos personas muy interesantes para indagar en los inicios de Álex, con ese bagaje cultural que tenía desde Bilbao como editor de un fanzine, como “activista cultural”, que es como lo denomina Urbizu, y era como tener de golpe y porrazo una radiografía del Álex que se traslada en los años ochenta a Madrid junto a Guerricaechevarría y demás y empiezan a idear cosas, desde Mirindas Asesinas, Acción Mutante… creo que eran presencias vitales para poder perfilar en el documental la figura de Álex antes de El Día de la Bestia.

Y aunque las entrevistas fueran la base troncal del documental, ¿teníais claros los puntos por los que queríais que pasara?

Diego: Sí, la estructura la teníamos antes de empezar las entrevistas. Teníamos una estructura que queríamos seguir, y es de hecho cómo hemos construido el documental. Queríamos empezar hablando del contexto, de todo lo que surgió a raíz de la Ley Miró, pasando por el vacío del cine fantástico en España en los finales de los ochenta y principios de los noventa, y cómo este panorama cambia a raíz de Miríadas Asesinas y Álex, que es el que empieza a romper moldes. A partir de aquí, queríamos que el documental plasmara cómo el género fantástico empezó a evolucionar, o mejor dicho, a revolucionar.

David: Sí, llegan nuevos realizadores a la vez que él que permiten esa revolución, como Alejandro Amenábar y su Tesis, y en los años 2000 el fantástico español ya acaba de coger muchísima fuerza.

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Y esta revolución de la que habláis, ¿cómo se plasmó por lo que respecta a la forma de contar las historias dentro de este género a partir de El día de la Bestia hasta el día de hoy?

David: Yo diría que ha habido mucha variedad.

Diego: Sí, y ha habido altibajos.

David: Pero a parte de los altibajos, variedad. El Día de la Bestia fue una película que bebió mucho de décadas pasadas. El propio personaje de Terele Pávez te puede llevar a referencias como Lola Gaos. Coge mucho también de la comedia española anterior, hay thriller, terror también. Hay un poco de todo, y a partir de aquí creo que hay mucho cine fantástico en España, desde películas que se sustentan muy bien en el puro terror, como puede ser la saga Reca cosas de pura ciencia ficción como pueden ser Los Cronocrímenesde Nacho Vigalondo, a cosas más apocalípticas como la película de los hermanos Pastor Los Últimos Días… Yo creo que en los últimos 20 años del género fantástico español encontramos un poco de todo, con mejores y peores resultados, lógicamente, pero creo que goza de un buen momento.

Diego: Sí que es cierto, creo, que no ha vuelto a haber una película que haya funcionado tan bien con la miscelánea de géneros que tenía El Día de la Bestia. Hubieron tres o cuatro intentos posteriormente, pero no funcionaron tan bien. Pero lo que me parece un poco triste, sobre todo, es que muchos directores españoles deban irse fuera de España para exponer su talento. Eso lo considero triste, porque a fin de cuentas estaría bien que lo nacional pudiera quedarse aquí, que hubiera unas infraestructuras, unas instituciones, que apoyaran a estos cineastas y que pudiera subsistir este tipo de cine aquí.

David: Pero yo creo que ha sido más un problema de la propia industria, porque al final los realizadores, tanto aquí como allí, hacen propuestas bastante interesantes, pero aquí hay un problema de industria y obliga a que la gente tenga que marchar. Nombres como Collet-Serra, que está dentro de proyectos muy potentes, o los hermanos Pastor, o Víctor García. Creo que hay una generación de gente muy cualificada que la industria… no sé si sería adecuado decir que le ha dado la espalda, pero sí que podemos decir que ellos vieron que había que moverse, y han acabado saliendo. Pero bueno, para mí el cómputo general creo que presenta un panorama interesante.

Diego: De hecho, uno de los entrevistados nos lo comentaba, que lo que gana fuera con una película es lo que gana en 10 años aquí.

David: (ríe) Sí, ese ya es otro tema…

Diego: Claro, eso decía él. “Mejor me voy a Estados Unidos que me gano la vida haciendo películas y puedo comer”.

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Por último, para cerrar el círculo volviendo al documental, quisiéramos saber cómo enfocáis el proceso de escritura pensando en el target al que va a ir destinado. Está claro que es un proyecto muy concreto, de género. ¿Lo escribís pensando en que la audiencia que lo reciba sea esta, o pensando en abrir miras e intentar desde la propia estructura que interese a un público más amplio?

David: Diría que están las dos vías. Hemos intentado abarcar a todos los fans del cine de Álex, del cine fantástico, pero creo que se ha buscado esa apertura.

Diego: De hecho es una pregunta que en su día nos hicimos nosotros mismos. Nos planteábamos cómo vería este documental alguien que no ha visto El Día de la Bestia. ¿Le interesará? Es complicado, porque creo que un documental sobre una película mítica está destinada principalmente a los fans de la película. ¿Que puede interesarle a otro tipo de personas? Pues puede ser, porque en el documental hay de todo. Hay momentos de drama, hemos buscado picos de humor, y bueno, espero que la gente se anime a verlo aunque no haya visto El Día de la Bestia.

David: Sí que es verdad que creo que si no has visto la película puede haber un proceso de mucha información nueva. Si has visto la película toda la información que te va llegando la manejas bien, y si has viso la película lo que te permite el documental es completar la experiencia de verla, y sobre todo ver que han pasado 20 años desde que se estrenó y sigue estando muy viva, que tiene mucha fuerza. Y, cómo no, todo lo que ha marcado a gente como Paco Plaza, Balagueró, Nacho Cerdá… son tres de los máximos exponentes que en los años noventa se lanzaron a hacer proyectos a partir de El Día de la Bestia, así como la generación posterior de gente como Carles Torrens o Bayona, que si bien el cine de Álex puede que no haya influido de manera directa, seguro que sí que es un referente por la fuerza que tuvo.


ENTREVISTA: FERNANDO NAVARRO

16 septiembre, 2011

por Gorka Basaguren.

En Bloguionistas se ha escrito y reescrito en abundancia sobre cuál es la forma de acceder a este oficio. ¿Cómo se llega a ser guionista? Tengo 25 años y apenas he hecho unas prácticas en una serie de televisión así que no seré yo quien dé la clave mágica, pero tampoco creo que exista una respuesta concreta.

Recientemente, en el Verano de Guión de Córdoba, Valentín Fernández-Tubau decía que el oficio del guionista no es un trayecto en el que se asciende constantemente, si no una espiral en la que unas veces vas a estar arriba y otras abajo. Y tiene razón.

En mi caso, después de cursar el máster de guión de la Universidad Pontificia de Salamanca, a través de una prueba entré como guionista en prácticas (sí, existen los becarios de guión) a Bambú Producciones. Hay que tener en cuenta que esas pruebas eran exclusivas para los alumnos del máster, y no conozco otra forma de entrar a trabajar en una serie de televisión que no sea por prueba o por enchufe contactos.

Pero al terminar el convenio que sostenía esas prácticas, de nuevo me vi en la línea de salida. Volvía a estar abajo en la espiral. Ya han pasado varios meses desde entonces, y como otros tantos aspirantes a guionista, sigo desempleado, vagando entre trabajillos de mierda esporádicos. Aún así, el tiempo que pasé en Bambú cuenta, porque aún recuerdo lo que aprendí y la gente que conocí. Porque de no haber estado ahí, no habría coincidido con profesionales como Fernando Navarro, guionista de series como Pelotas, ¿Qué fue de Jorge Sanz?, Hispania, la leyenda… Y en consecuencia no estaría escribiendo estas líneas.

Como dice Chico Santamano, lo importante es estar ahí, pero sobre todo, estar en movimiento. Porque cuanto más te mueves, más gente te ve. Y puede que algún día alguien se acuerde de ti.

En definitiva, no creo que ningún guionista haya accedido al oficio de la misma forma, y la de Fernando es una de esas trayectorias fuera de lo común que merecen ser destacadas.

Foto: Natxo López

¿Por qué decidiste ser guionista? ¿Buscaste la oportunidad o se te presentó de forma casual?

Medio tocaba la batería e intenté armar un grupo, pero en Granada todos mis amigos tenían uno. Así que me pareció que escribir cine o televisión podría ser igual de lucrativo y algo más relajado. Siempre me han interesado la escritura y el cine, y si juntas las dos cosas: sale un guionista.

Ahora están a la orden del día los cursos de guión, masters, etc. pero tus comienzos fueron muy distintos. ¿Cómo entraste en el gremio? ¿Recomiendas cursar este tipo de estudios?

Escribí mi primer guión de largometraje en Granada, antes de haber hecho otra cosa, en los ratos libres que me dejaban los trabajos mal pagados de camarero o crítico de música para un periódico local. Le pasé ese guión a un actor al que conocí casi de casualidad y él se lo llevó a una productora. Les gustó y me lo compraron. Como suele pasar, la película no se rodó, pero lo cobré íntegramente. Con ese dinero, conseguí tiempo para seguir escribiendo y moviendo cosas.

Respecto a los cursos, a pesar de mi formación, creo que está muy bien escuchar a guionistas con más experiencia, poner en práctica distintas técnicas de escritura, coincidir con más gente que también quiere escribir, aprender el paradigma, los tres actos y todas esas cosas de Aristóteles.

¿Qué hay de los libros? ¿Hay algún manual de guión, o algún libro de cualquier tipo, que te haya servido de guía o de inspiración?

De pequeño medio hojeé uno de Michel Chion cuyo nombre no recuerdo, pero que me parece que estaba bien escrito. Y alguien me dejó el que escribió Jean Claude Carrière, que es uno de los guionistas a los que más admiro. Sobre el proceso creativo a mí me han ayudado cosas muy variadas como el “Mientras escribo” de Stephen King o las “Oblique Strategies” de Brian Eno.

Y para aprender sobre el oficio recomiendo el “Backstory 4” (cuarto volumen de una serie dedicada a entrevistas a guionistas americanos, en este caso a los de los 70), y, sobre todo, “El Vendedor de Naranjas” de Fernando Fernán-Gomez, una novelita sobre un guionista que persigue a un productor para cobrar un guión.

¿Eres el típico guionista con un oficio alternativo? ¿Tienes un Plan-B por si lo de los guiones al final no funciona?

Dios proveerá.

Ahora, desde la distancia, ¿cómo recuerdas tus primeros trabajos de guionista?

No pienso mucho en los trabajos que ya he hecho. Y la realidad es que yo aún estoy empezando, con lo que mis primeros trabajos se remontan a antes de ayer. De todos modos, cuando empecé me sentía torpe en la escritura en sí. Me costaba encontrar las palabras justas, las más exactas o la manera de afrontar cada una de las secuencias. Hoy más o menos es igual.

Dicen las malas lenguas que curraste un tiempo de negro para un guionista famoso (si es que eso existe). No te pido nombres, pero sí anécdotas.

Las malas lenguas se equivocan. No era un guionista famoso. Y no conservo muchas anécdotas. Pero aprendí el oficio a su lado. No hice muchos trabajos para él. Dejó de llamarme pronto. Supongo que pensó que ya estaba preparado para ir por mi cuenta. No sé donde está ahora, pero si está leyendo esto, me gustaría invitarlo a una caña. Pago yo.

Has trabajado tanto en cine como en televisión. ¿Cuál es tu visión de estos dos medios hermanos y tan diferentes a la vez? ¿Dónde te has sentido más cómodo / has encontrado más facilidades para trabajar?

Escribir cine es un trabajo más parecido al literario. Es más personal y, a ratos, mucho más solitario. De la  televisión me gusta su inmediatez, el hecho de poder trabajar mano a mano con otros compañeros, conocer distintos métodos de escritura, ser disciplinado. Se mejora muchísimo como profesional cuando se escribe televisión.

¿Cómo crees que se podría mejorar la situación actual del cine español? ¿Y la calidad de las producciones televisivas?

Quitándolo de la sección “Cine Español” de las tiendas. “Rec” tiene que ir con cine de terror, “Pagafantas” con comedia y, no sé, “La Mujer sin Piano” en cine de autor. Por lo demás, para mí, el cine español no tiene ningún problema. Si que lo hay en la forma que tiene de percibirlo cierto sector del público. Pero no pasa nada, Spain is pain.

Mójate: ¿Cuál es el mejor guión español del año? ¿Y el mejor guión del mundo este año? ¿Y el mejor guión DE TODOS LOS TIEMPOS?

Uff. No sé. De lo que llevo visto este año, me han encantado los guiones de “Dispongo de Barcos” de Juan Cavestany y el de “Cerro Bayo”, una preciosa película argentina. Y estoy impaciente por ver “No Habrá Paz para Los Malvados”, de Enrique Urbizu y “La Piel que Habito”. Respecto a guiones de fuera, ahora mismo recuerdo los de “The Kids Are Allright” de Lisa Cholodenko, “I Saw the Devil” de Jee-woon Kim o “El Padre de mis Hijos” de Mia Hansen Love.

No me atrevo a decir cuál es el mejor guión de todos los tiempos. Puedo empezar a decir guiones que me gustan, no sé… “Río Bravo” de Leigh Bracket y Jules Furthman me parece uno de los mejores, quizá mi favorito por su tono, tan ligero. Están muy bien “La Piel Suave” de Truffaut y Jean Louis Richard, “El Apartamento” de Billy Wilder y I.A.L. Diamond, el guión de “Yi Yi” de Edward Yang, que es como una novela, los guiones de Robert Benton y David Newman (que escribieron casi seguidos) para “Bonnie & Clyde”, “¿Qué me pasa, Doctor” y “El Día de los Tramposos”) y “Superman” o “Two-Lane Blacktop” de Rudolph Wurtlitzer. Si me preguntas mañana, seguramente te diría otros.

¿Cómo llega un joven de Granada a recibir el encargo de desarrollar un guión de largometraje para los hermanos Weinstein?

Llevo tiempo escribiendo con uno de mis mejores amigos, el director Gonzalo López-Gallego. A raíz de la buena acogida de su película, “El Rey de la Montaña”, en el festival de Toronto, se le abrieron las puertas del mercado americano. Un día le encargaron una película de terror y él se atrevió a sugerir mi nombre para escribirlo, aún sabiendo lo difícil que era que aceptaran a un guionista español, desconocido. Les mandamos un tratamiento escrito en inglés, les gustó y encargaron el guión. Todo es mérito de Gonzalo y de nuestros agentes en ICM, que han ayudado mucho con el papeleo.

Hay gente que piensa que “los del cine” os bañáis en champán. ¿Es tu caso? ¿Qué te pilla más cerca: el ranking de Forbes o el comedor de Cáritas?

“Hemos pasado de las más bajas cotas de la pobreza a las más altas cotas de la indigencia”.

¿Cuáles son las claves que te han permitido acceder al mercado internacional? ¿Cómo ha sido el sistema de trabajo con los productores estadounidenses?

La única clave está en la confianza que Gonzalo tiene en mi trabajo. También han ayudado la suerte y un moderado conocimiento del inglés para la escritura del primer tratamiento y la comunicación con ellos. Respecto al sistema, nos han dejado trabajar con bastante libertad. Como en cualquier trabajo, nos mandaban algunas notas desde Red Wagon -la productora- y más tarde, Dimension Films -el estudio- daba el visto bueno a los borradores que íbamos mandando. No ha sido especialmente traumático ni horrible. Son muy educados y muy amables. De todos modos, no me gusta mucho hablar mucho de este guión, porque como todo en Hollywood, no sabemos qué va a pasar con él.

¿Cómo es tu rutina de trabajo? ¿Eres de los que escriben a mano en un café, con jersey de cuello vuelto y fumando sin parar? ¿O tienes una mesa de diseño con un iMac y un sillón ergonómico? ¿Eres de los que no salen sin su libretita en el bolsillo, o trabajas en horas fijas?

¿Alguien escribe con jersey de cuello vuelto? Yo me levanto más o menos temprano, leo la prensa, pongo música y escribo hasta la hora de comer. Después, continúo hasta la caída de la tarde. Trabajo en un despacho sencillo, pequeño, siempre con música, con luz natural y ayudándome muy de vez en cuando de una libreta, que luego casi no miro.

¿Qué les recomendarías a un guionista novel para llegar a vivir de esto?

Que lea. Un guionista es un escritor. Y un escritor tiene que leer. Todo el tiempo y todo lo que caiga en sus manos.


FIN DE CURSO 2009/10

14 julio, 2010

Por Chico Santamano.

¿Pueden olerlas verdad? Apesta a playa, montaña o asfalto derretido. Las vacaciones de verano ya están aquí y algunos agraciados podrán huir lejos de su lugar de trabajo y descansar los cerebelos durante unos días.

Sin embargo, un servidor se quedará currando junto a otra panda de entrañables guionistas en una nave del extrarradio de Madrid. Nos pondremos morenos subiendo el brillo de nuestros monitores y escucharemos cada tres horas “Bad Romance” de Lady Gaga. Nos tomaremos el yogurt de limón del catering con pajita para creer que nos vamos de cócteles y por supuesto, nos autosugestionaremos para convertir  en nuestras mentes el interfaz del Screenwriter en nuestro chiringuito de playa preferido. Con este plan, entenderán que al menos me coja unas vacaciones de blog, ¿verdad?

Para esta fiesta de fin de curso, quiero recogerles en casa de sus padres con mi descapotable alquilado, ponerles una orquídea en la muñeca, bailar en el gimnasio del insti hasta que el ponche no nos permita mantenernos en pie y llevarles al mirador más bonito del mundo. Pero OJO, no para morrearles y acariciarles los pezones por encima del sujetador, no… Quiero cuchichearles al oído unos cuantos temas de los que no me quiero ir sin rajar un poco.

Aunque la crisis económica nunca hubiera rozado la Península Ibérica, el insuficiente, por no decir inexistente, plan de financiación de TVE está provocando estragos. Hace unos días, se habló de que “España Directo” sólo continuaría recortando notablemente su presupuesto. Pero no sólo los programas están viendo mermadas sus cuentas. Las productoras de ficción ya están recibiendo llamadas para recortar notablemente las partidas presupuestarias. De donde no hay no se puede sacar y al parecer el Ente pretende seguir teniendo una programación de primera por mucha menos pasta. La pregunta ahora es, ¿cuánto podrán estirar esta situación económica tan precaria? ¿Cuánto tardará en volver la publicidad a determinadas franjas de la parrilla? ¿Cuándo van a empezar a rodar la serie sobre Isabel la Católica que anunciaron hace meses y que un servidor adelantó bastante antes?

La última pregunta no tiene nada que ver con el anterior párrafo, pero me viene bien para contarles lo que ya saben, que la serie se retrasa. ¿Motivos? Se cuenta de todo un poco. Desde que no hay pasta suficiente para hacerla de manera decente, pero alguien se ha empeñado en sacarla sí o sí aunque suponga una sangría loquísima difícil de cortar o que se ha desatado un “desencuentro” entre las dos productoras que iban a llevar juntas de la mano el proyecto. Una productora pequeña, otra grande… Al parecer, la pequeña fue la impulsora de la serie. La grande era la que ejercía de aval ante TVE. Después de múltiples negociaciones fallidas, se dice que finalmente “la grande” se ha llevado el gato al agua y acabará haciendo la serie en solitario, dejando en la cuneta a la productora pequeña. Si tienen algún dime, o incluso algún direte que aportar sobre la noticia… ya saben… los comments son suyos.

Y si hablamos de series de época, no puedo dejar de hacer una reflexión. Es curioso como la industria de la ficción televisiva se está pareciendo cada vez más a la “industria” del cine. Con la aparición de mil docenas de nuevos canales de televisión y la consiguiente repartición de audiencias, todo el mundo apostaba por una bajada considerable de los presupuestos de las series. Parecía lógico pensar que si una serie iba a tener menos espectadores, tendría menos ingresos publicitarios y por lo tanto menos presupuesto para invertir en ella, pero curiosamente para la nueva temporada se nos viene encima un fenómeno curioso. Como ya les decía, la tele se está pareciendo demasiado al cine. Actualmente en la industria cinematográfica no hay sitio para las producciones medias. Es casi más fácil levantar un proyecto de coste multimillonario que una película con un presupuesto moderado. Se ha radicalizado todo. O peliculones a lo “Alatriste”, “Agora”, “Planet 51” o pequeñas películas milagro con alta capacidad de rentabilidad como “REC” o “Extraterrestre”, lo nuevo de Nacho Vigalondo. Pues en la tele igual… o “La pecera de Eva”, “Sexo en Chueca”, “Impares” y “Bicho malo” en un extremo. O en el otro, bien lejano, producciones de coste más elevado como “Hispania” (la de romanos de Antena 3), “República” (la seudo secuela de “La Señora” para TVE) o la nueva batería de producciones lustrosas de Telecinco: “Tierra de Lobos” (una especie de Gavilanes en el siglo XVII), la de Piratas en Galicia (producida por Mandarina (!) ), la de los soldados en Afganistán con Belén Rueda, la de ciencia ficción con cárcel futurista de Boca a Boca…

He sacado a “Aguila Roja” de esa lista porque quiero dedicar un cuchicheo exclusivo. Imagino que ya están enterados de que están haciendo una película aprovechando la historia, los decorados y toda la infraestructura creada para la serie. Yo apuesto por un éxito rotundo de taquilla y Globo espera que así sea porque se dice que esa película es la única opción para sacarle realmente beneficios al invento de “Aguila Roja”. Tras los recortes de TVE y unas condiciones contractuales leoninas, Globo no tiene más que pérdidas con la serie de Francis Lorenzo y sólo la explotación en salas del invento puede suponer verle al fin un mínimo beneficio a la serie. ¡Mucha suerte, Javier Gutiérrez y cía!

Fíjense cómo voy hilando temas… Tele, series, recortes, Globomedia… ¿Se imaginan que esta misma productora se currara una sesión de fotos promocionales del reparto de una de sus series y sólo sacaran a las chicas en paños menores? ¿No les parecería denigrante para las pobres actrices? ¿Qué me dicen de esta sesión? ¿Evolución o involución? ¿No existen fans masculinos heterosexuales o fans lesbianas de “El Internado”? ¿No merecemos deleitarnos con las virtudes físicas de Blanca Suárez? En cualquier caso, por encima de un “¿por qué ellos sí  y ellas no?” Sobrevuela algo más por encima… ¿por qué esos pantalones blancos, Dios de la Moda!? y sobretodo… qué pose tan ridi, ¿no?

Ups! amigos… se acabó la fiesta… pero no del todo. Voy a dejarles programados unos posts refritos (pero que sabrán como a recién hechos) para que todos los miércoles tengan algo que echarse a la boca. Y en septiembre, si no antes, prometo volver para que nos contemos cosas que en el fondo no nos interesa lo más mínimo, pero nos dan que hablar en las cenas. Ya me entienden…

¡Oh! ¡Lo siento! Aquí viene de nuevo… Rah, rah, ah, ah, ah… roma, roma, ma…

Sean felices.


GUIONISTAS, PROFESIÓN DE ‘FLIPAOS’

30 diciembre, 2009

Por Chico Santamano

Guionistas, profesión de flipaos

La semana pasada, el segundo guionista más atractivo de Bloguionistas y primero de su blog aconsejaba a un guionista joven e imaginario que no tratara según qué temas a la hora de abordar un guión cuya historia se desarrollara en España. Nos quitaba las ganas de escribir thrillers con finales sorpresa, loveactuallys a la española y cualquier cosa que se saliera de nuestras vivencias más cercanas en pos de la verdad, el realismo y el reconocimiento inmediato de la audiencia.

Los que ya me conocen, saben que no puedo estar menos de acuerdo con Guionista en Chamberí. Se ha hablado mucho sobre uno de los grandes males de nuestra profesión. ¿Los productores? ¿Los niños pijos en la industria? ¿La SGAE? Todo eso también, por supuesto. Pero me refiero a la AUTOCENSURA.

Amigo guionista joven e imaginario, ¿qué tal? Ahora te habla Chico Santamano y te ruega que no dejes nunca de ser un ‘flipao’ por ese miedo absurdo de “si esto aquí no se hace” o “en España es imposible que esto sea creíble”.

Por favor, no abandones ese guión sobre una nave espacial que recorre el espacio, o sobre esa estudiante que ha descubierto una red de snuff movies con su facultad como epicentro, o sobre un adolescente aficionado a los juegos de rol que vive entre el mundo real y el imaginario, o sobre esa madre que recibe una llamada de su hija dada por muerta hace años.

Tú podrías ser el nuevo Álex de la Iglesia, el recambio de Alejandro Amenábar, el suplente de Daniel Monzón o el tipo que jubile a Jaume Balagueró. ¿Por qué no?

[Un inciso. Si eres el nuevo Balagueró, por favor te lo pido… ni una sola película más en la que la motivación de los malos sea “encontrar la esencia absoluta del mal”.
GRACIAS por anticipado.]

Nuestro cine es perfectísimamente capaz de dar algo más que las historias intimistas con cocinas sin recoger de León de Aranoa y Bollaín. Lo ha demostrado en multitud de ocasiones. De hecho, nuestros directores más interesantes e internacionales son aquellos que han despuntado con historias propias o ajenas que van más allá de lo social.

La clave no está en esquivar esos temas, sino en tratarlos con nuestro lenguaje, con nuestras señas de identidad. Les digo por experiencia, que si se limitan a copiar formulas sin más, el resultado será tan patético como el de la foto que ilustra este post.

“Celda 211” ha conectado con el público porque los reos no pueden ser más ibéricos y porque no tenemos tiroteos a cámara lenta con travellings circulares a lo Michael Bay. Puede que “REC” no hubiera funcionado tan bien hace 15 años cuando esa cultura reporteril de “España Directo” no estaba tan asimilada en nuestro cerebelo. Guillermo del Toro contó en “El laberinto del Fauno” exactamente la misma historia que en “Las Crónicas de Narnia”. Huyendo de la guerra, una niña se refugia en un mundo de fantasía (del que podría ser princesa) donde conoce a un Fauno. El mismo punto de partida, pero él usó nuestros códigos, nuestro pasado más reconocible y la hizo nuestra, creíble y lo que es más importante POSIBLE.

Eso sí, no se crean que yo no voy a caer en la tentación de sentar cátedra y no les voy a aconsejar que no escriban sobre algo. Es más, no sólo les voy a aconsejar, es que se lo voy a prohibir. Pero eso será en el próximo post… el primero de la década que viene.

Feliz año a todos.


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