ANÁLISIS DE PELÍCULAS: LEGISLATURA MORTAL

8 junio, 2015

por Sergio Barrejón.

A continuación vamos a analizar la película “Legislatura mortal”, estrenada a finales de 2011 y que todavía sigue en cartel, previsiblemente hasta mediados del próximo otoño.

Protagonista: los productores del cine español.

Objetivo: vivir de hacer películas.

Obstáculos: los recortes presupuestarios, el IVA cultural, la falta de un modelo económico alternativo, la confianza absurda en que el antagonista dejará de joder.

Antagonista: el Gobierno de Rajoy.

Primera escena: A finales de 2011, Mariano Rajoy llega al Gobierno.

Incidente desencadenante: El Gobierno rebaja en 200 millones el presupuesto de TVE.

Desarrollo primer acto: A principios de 2012, el Gobierno nombra directora general del ICAA a Susana de la Sierra, una mujer joven, preparada, dialogante, políglota. Un truco de guión bastante viejo: disfrazar de cordero al lobo feroz. De hecho, una de las primeras medidas que tiene que anunciar la nueva directora del ICAA es un recorte del 36% en el presupuesto del ICAA. Desaparecen las ayudas a creación de guiones, a películas para televisión, y a distribución. Las ayudas a cortos se quedan en la mitad.

Primer giro: A mediados de 2012, el Gobierno anuncia que el 1 de septiembre subirá el IVA cultural del 8% al 21%. Una maniobra algo previsible, teniendo en cuenta el background: sed de venganza del PP contra el sector de las artes escénicas desde las humillaciones –merecidísimas- sufridas en 2003 (Hay Motivo, los Goya del No a la guerra, etc).

Segundo acto: En el verano de 2012, cuatro mil empresas de la industria cultural envían una carta al Gobierno pidiéndole que demore la subida del IVA al menos seis meses, razonando que la medida será muy dañina para el sector.

A principios de 2013, el presupuesto del ICAA vuelve a caer. Pero en verano, el Ministro Wert anuncia que está abierto a revisar el IVA cultural. Muchos productores audiovisuales quieren ver en esa vaga declaración una “voluntad de diálogo”. (Esto está mal. Las historias no se cuentan con diálogos, sino con acciones. Ejemplo de acción significativa: el Ministro de Cultura no asiste a la gala de los Goya.

Punto medio: A principios de 2014, después de recortar aún más el presupuesto del ICAA, el Gobierno decide bajar el IVA… de la compraventa de obras de arte. El de cine y artes escénicas se queda igual. Muchos productores protestan, pero Montoro los aplaca, otra vez, con una simple línea de diálogo: “Ya hemos bajado el IVA de las obras de arte y ahora trabajamos en el resto de la reforma fiscal de la cultura”.

A mediados de 2014, la Unión de Asociaciones Empresariales de la Industria Cultural envía otra carta al Gobierno reclamando la supresión inmediata del IVA al 21%. Le dan dos meses al Gobierno, o empezarán a ESTUDIAR MEDIDAS (inserte aquí sus risas de lata). Como era absolutamente previsible, el Gobierno ni contesta. Pasan dos meses y… bueno, ¿recuerdan alguien las medidas de protesta? Pues eso.

Segundo giro: En julio de 2014, dimite la directora del ICAA. Después de luchar a brazo partido porque las desgravaciones fiscales llegasen a un nivel razonable, y visto que el Gobierno no tiene la menor voluntad de tomar ninguna medida que favoreciese a la industria cultural, Susana de la Sierra asume que Rajoy, Wert y Lasalle la han engañado y que no tiene sentido seguir haciéndoles el juego.

Tercer acto: En noviembre de 2014, los productores –no os lo vais a creer, pero os juro que es cierto, la hemeroteca no miente– envían OTRA CARTA al Gobierno pidiéndole que baje el IVA cultural. Aquí el presidente de FAPAE explicando su estrategia epistolar:

A principios de 2015, y ante la cercanía de la gala de los Goya, el Gobierno anuncia que “subirá” el presupuesto del ICAA hasta los 55 millones. (Una cifra que es exactamente la misma que tuvo en 2013. O sea, la mitad de lo que el ICAA tenía al final del Gobierno Zapatero. O sea, que de subida nada). También anuncia que están “estudiando” la posibilidad de bajar el IVA cultural. Ya no es que recurran a diálogos cutres. ¡Es que hacen copy-paste!

Clímax: los productores piden prudencia en la gala. Nada de protestas. A todo el que va a subir al escenario se le pide que firme un contrato en el que se compromete a no salirse del guión. El actor Carlos Areces se niega a firmarlo, y le impiden entregar el premio para el que lo habían convocado. Es más: lo expulsan del backstage. El Presidente de la Academia exige en su discurso que el Gobierno baje el IVA y Almodóvar advierte a Wert que no le considera su amigo.

Escena final: En la primavera de 2015… Rajoy descarta definitivamente bajar el IVA cultural en los seis meses que le quedan de legislatura.

Conclusiones:

-El antagonista es un malo de bigote, de culebrón barato, empeñado en hacer el mal porque sí, sin beneficio propio.

-El protagonista insiste una y otra vez en una maniobra obviamente inútil, como una polilla dándose una y otra vez contra una bombilla. Además, se cree lo que le dice el antagonista cuando resulta obvio que miente. Cierto que el pobre no tiene muchas alternativas de ganar la batalla, pero caramba: ¡Es el prota! ¡Que se deje de cartas y haga alguna maniobra desesperada!

-El clímax no tiene fuerza. Sólo son palabras.

-El final no sorprende a nadie. No es más que una repetición de lo mismo que llevamos viendo toda la película.

-Los únicos personajes potentes son Susana de la Sierra y Carlos Areces. Son los únicos que emprenden acciones que los dignifican. Cierto que no consiguen nada reseñable, pero lo intentan, y eso les da una dimensión trágica que los hace interesantes.

Recomendación final:

Esta película es una mierda. Reescribir en profundidad y presentar nueva versión en noviembre de 2015.


ELIGE TUS PROPIAS PAREDES

20 abril, 2012

por Guillermo Zapata.

Creo que podría escribir un artículo parecido para la educación, la sanidad, la reforma laboral, etc. Pero ésto es bloguionistas, así que hablemos de guiones, de cine, de tele y eso.

Hablemos del panorama. Si conoces el panorama, pasa al siguiente párrafo. Si no, te lo resumo: Charlas con amigos. La expresión favorita es “parado”, todo está parado. No solo no se invierte en desarrollo de proyectos, los proyectos ya escritos no se ruedan, los proyectos ya rodados no se emiten. Un proyecto por emitir de una televisión forma parte de sus “activos”, un proyecto emitido forma parte de sus “pasivos”. No se están rodando películas. Las subvenciones destinadas al cine tras los recortes se irán todas a pagar las ayudas a las películas del año pasado. Hay una cosa llamada “ley de mecenazgo” que parece ser la panacea bíblica, pero de la que no sabemos nada y tampoco se la espera.

Vale. Correcto. Ya estamos todos en el mismo sitio.

Ahora. ¿Qué hacer? En realidad, la única pregunta importante es siempre qué hacer.

Opciones.

A.- Manifestarse, gritar, enfadarse (mucho o poco) Al gusto.

B.- Confiar en que escampe. Rezar para que escampe a Dios o a Luis Buñuel. A quién sea.

C.- Pensar que a ti no va a pasarte. Confiar en tu talento. En tu potencia creativa. En tus contactos.

Tengo la sensación de que estas tres formas son igualmente legítimas, razonables y problemáticas. ¿Es razonable y justo enfadarse? Sin duda. La lista de motivos es larguísima. ¿Es razonable confiar en que las cosas mañana irán mejor? Si, por supuesto, porque vivimos un contexto que se nos presenta como pasajero. ¿Es razonable creer en uno mismo? Hombre, ¿si no crees en ti mismo en quién demonios vas a creer?

Pero a la vez son paredes. Son límites infranqueables que se bloquean muy fácilmente. A la primera opción siempre se le va a poder decir “Grita hasta quedarte ronco” “Expresa tus opiniones cuanto quieras” “Pero no hay dinero”. A la segunda siempre se le va a poder ir dando cuerda poco a poco porque está dispuesta a conformarse con la ilusión de un regreso a un tiempo mejor. Y la tercera siempre puedes pensar que si algo no va bien también es culpa tuya.

Quizás hay que elegir otros caminos con menos paredes. Hacer películas o series requiere de algunas cosas, pero hay una esencial, gente que quiera que esas cosas existan. Si esa gente no tiene interés, si no hay ese deseo de que algo exista, no existirá. Entonces, quizás el centro de las conversaciones, las discusiones, los enfados, las propuestas, podría ir encaminado no a demandarle cosas a quién hace los recortes, no a la esperanza de volver a tiempos que, quizás, no vayan a volver y tampoco a nosotros mismos, sino en aliarnos con otros. Aliarnos a través de proyectos, de series, de películas, de experimentos que, si funcionan, podamos replicar.

Aliarnos con otros es reconocer también la necesidad de recomponer un lazo roto, muchas miradas por encima del hombro, mucho “son todos unos vagos que viven del estado” y mucho “no les interesa nada, son idiotas, no saben de nada, están manipulados” Y ese será un proceso largo, como recomponer un matrimonio herido o superar una muerte. Pero esa alianza es esencial porque es el motor de otras cosas. De otra forma de relación con el público, que igual ya no tiene que ser “público” sino comunidad.

Podríamos pensar que el cine o la televisión ya no existen, pero que tenemos las herramientas técnicas y los conocimientos para que existan y, entonces, ¿que haríamos?

Sin una fuerza afirmativa, que plantee la creación cultural en términos nuevos, que produzca de otra forma, distribuya de otra manera, sea sostenible y no solo rentable (que también) sin esa doble alianza, es muy posible que nos quedemos roncos… Y ya. Y quizás si esa fuerza afirmativa existe, se recompone la relación social que posibilidad un determinado modelo de cultura y que sostiene a unos profesionales y unas comunidades creativas.

Hay una frase que me gusta mucho que dice algo así como “la única manera de que un sistema supere a otro sistema es que el nuevo sea, al menos, tan complejo como el anterior”. No sé porque me ha venido a la cabeza.


NO OS NECESITAMOS PARA NADA

14 abril, 2012

Por Sergio Barrejón.

Ya está confirmado. Como veníamos sospechando, la bajada de presupuesto en el ICAA ha acabado con las ayudas a creación de guiones y con las ayudas a producción de cortometrajes. Sólo queda dinero para amortización de largometrajes, y poco más.

Además, todo indica que la retirada de 200 millones del presupuesto de TVE va a poner las cosas muy feas en el sector de la ficción televisiva: por un lado, el parón de muchas producciones desestabilizará las cuentas de muchas productoras. Por otro, es de esperar que las cadenas privadas presionen para bajar costes, aprovechando que hay menos competencia.

Las medidas que ha tomado el Gobierno contra el sector audiovisual son injustas y desproporcionadas. El recorte a TVE llega justo en el momento en que, por primera vez en su historia, la televisión pública ha dejado de tener pérdidas. Justo después de haber retirado la publicidad, para no interferir en el negocio de las privadas. Justo cuando todas sus series son líderes de audiencia. Y poco después de un tremendo ajuste que dejó en la calle a 4.000 personas, precisamente para sanear las cuentas de una empresa pública sobredimensionada en exceso.

Demasiados datos como para pensar que el recorte tiene un motivo económico. Si realmente la Corporación tuviera un problema presupuestario, habrían nombrado ya a un presidente, para empezar. Y éste se habría apresurado a liberarse de onerosos derechos deportivos, o a dejar de comprar cine extranjero. Es insólito que, tres meses después de llegar al Gobierno, no haya aún un baranda en TVE. Mi interpretación es que quieren jugar a inquietar, crear incertidumbre en el sector, arrancarle las alitas a la mosca antes de espachurrarla.

Cristóbal Montoro, Ministro de Hacienda.

El tijeretazo a TVE y el saqueo del ICAA tienen la misma razón, y no es económica, sino política. Las cifras de ahorro en los presupuestos del ICAA son ridículas si las compara uno con el dinero que deben a Hacienda los clubes de fútbol, por ejemplo. Esto es simplemente el ajuste de cuentas por el “No a la guerra” y el “Hay motivo”. A la vieja guardia aznarista aún le escuece la humillación de aquella gala de los Goya. Según ellos lo entienden, el cine español mordió la mano que le daba de comer. “Arrieros somos”, debieron pensar.

Y ahora nos hemos encontrado en el camino. Nada de lo que está ocurriendo debería sorprendernos. Han sido ocho años de presión mediática para convencer al ciudadano de que “los del cine” viven del cuento haciendo películas de mierda porque tienen los cuartos asegurados gracias al carnet del PSOE.

… O algo así.

Llevaban mucho preparando el terreno. Esto no más que el paso siguiente, lógico y previsible. Y está hecho con todo cálculo. Es muy significativo, por ejemplo, que hayan elegido a Susana de la Sierra al frente del ICAA: una mujer joven, de currículo brillante, poco significada políticamente, y con un nivel intelectual que impresiona. Alguien que realmente tenía la capacidad y la disposición de mejorar la situación del cine español.

Susana de la Sierra, Directora del ICAA

Sólo necesitaba, claro, algo de dinero para hacerlo. Pero el Gobierno nunca tuvo intención de dárselo. Su nombramiento sólo ha sido una maniobra de distracción para despistar a los más moderados: una directora con un perfil amable hace que el sector se mantenga a la expectativa, con la esperanza de que los presupuestos concuerden con esa imagen dialogante. Pero Susana de la Sierra es otra damnificada aquí: la han usado de comodín para una venganza programada desde hace mucho.

La cuestión es que, como maniobra política, no va a ser tan dañina, y sí bastante contraproducente. Una mierda de maniobra, vaya. Por un lado, están haciendo el mayor daño en el sector donde menos enemigos tienen: la gente que habría empezado a hacer cortometrajes gracias a las subvenciones de 2012 ni siquiera era mayor de edad en 2003. La generación del “No a la guerra”, véanse el vídeo, son ya los viejunos del cine español. Con todo el respeto, ojo, que yo tampoco soy un crío. Pero vaya, que hablamos de gente que ya estaba consagrada HACE NUEVE AÑOS.

Por otro lado, hoy en día, hay un par de armas que no existían en 2003: cámaras HD a precios asequibles, y una mayoría de salas con proyección digital. Además de que, en estos nueve años, Internet se ha enfocado extraordinariamente al consumo y producción de contenidos audiovisuales. El modelo de subvenciones con el que están acabando… ya estaba acabado.  El cambio de modelo es lo que lleva demandando el sector hace años. Adoptar el francés, o el americano. Pero eso implicaría trabajar en serio para favorecer a la industria. Y la industria audiovisual se le ha atravesado a esta gente, enterita, por una noche en que cuatro cineastas que no representaban a nadie decidieron hacerse un lavado de conciencia. Este Gobierno ha recortado en el ICAA y en TVE no para ahorrar, sino todo lo contrario: porque no le importa destruir un sector industrial, asumiendo el coste que eso conlleva, con tal de dejar claro quién manda en el cortijo.

Y sí, la situación va a ser dura, y puede que en 2013 sea bastante peor que en 2012. En estas circunstancias, los más blandos se sienten sacados de un cómodo camarote y llevados a la pasarela, para ser arrojados al océano sin salvavidas. Pero no es eso. Simplemente, hemos salido de la sauna y ahora toca darse el chapuzón en el agua helada. Si te lo piensas, te quedas tieso. No te lo pienses: salta. Vas a notar un frío de tres pares de cojones, pero sólo será un momento. Luego la sensación será muy vivificante, y el resultado, sanísimo. La mayor parte de los gérmenes morirán y tu circulación se reactiva de golpe.

En resumen, señores gobernantes: la gente a la que le han negado la ayuda… va a seguir creando sin ella. Tienen el talento, tienen la tecnología, y están libres de la repugnante carga del odio. Hace 15 días produje otro cortometraje, sin ayudas. En mayo dirigiré otro, sin ayudas. Recurriremos al crowdfunding, a los ahorros, a préstamos familiares y a la inventiva. Pero lo haremos. Porque los cortometrajistas somos el futuro. Y ustedes son el pasado. Ustedes son un puñado de señores con úlcera haciendo las cuentas de hace nueve años. Pues sigan con ellas. No les necesitamos para nada.

¿Las subvenciones? Métanselas por el culo.


BUENOS RATOS

11 abril, 2012

La vida de cualquiera está marcada por momentos especialmente trágicos y por otros especialmente felices. Los más afortunados tendrán pocos de los primeros y muchos de los segundos. El común de los mortales podrá contar a sus nietos un par de puntos de giro en su trama vital, algún momento de desconcierto y casi ningún momento heroico. Así que cuando uno se pone nostálgico y quita los hits de su existencia más trágica o más exultantemente feliz se queda con un montón de buenos ratos. Mi pregunta de hoy sonará muy ingenua, pero no lo es tanto: “¿qué sería la vida sin los buenos ratos?”.

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Se me ocurren (afortunadamente) muchos buenos ratos que enumerar: las horas que pasábamos en la cafetería de la facultad fingiendo que sabíamos jugar al mus, los domingos en el Retiro envidiando a los expertos patinadores, las cervecitas en Santa Ana, los paseos fotográficos para epatar en el instagram, las comidas suculentas con amigos de profesión y de vida, las manifestaciones, las noches de frenética escritura, las tardes de encuentros casuales, las mañanas de radio y coche sin ganas de llegar a ningún sitio…. Sí, esos han sido y son buenos ratos para mí, pero hay más, muchos más que tienen que ver con la televisión, el cine, el teatro y otras cosas que algunos están empeñados en subestimar.

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Recuerdo el día que Don Draper empezó a escribir su diario para poder salir del infierno del alcohol. Pasé un gran rato viendo cómo nadaba en aquella piscina sesentera. También me asalta el momento en el que un cine de Logroño caía la nieve de Dublineses y yo lloraba como una magdalena o aquel otro día en que no podía parar de reír en los antiguos Alphaville con el bigotón de Para todos los gustos. También fue un gran rato el día que asistí al teatro para ver Becketiana y a una gran Marisa Paredes comiéndose el escenario. O aquel otro momento en la sala pequeña del Español en la que me sentí parte de la familia Colleman. Uff, se me llenan las meninges de buenos ratos. Perdonadme si me pongo existencialista, pero no sé quién sería yo sin todos estos momentos.

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No sé qué sociedad queremos si para desprestigiar las artes decimos que sólo sirven para pasar un buen rato. Defiendo que pasar un buen rato es lo mejor de la vida, que para eso nos esforzamos diariamente y que aunque sólo fuera por eso, un capítulo de Cuéntame ya tendría ganado el cielo. Que no nos comparen con los hospitales. Entre operar a un niño a corazón abierto y producir un capítulo de una serie nadie dudaría, pero por qué tiene que ser tan falaz la argumentación. Nadie quiere que a los niños no se les opere. Nada tiene que ver aniquilar televisión española y la producción cinematográfica con eso.

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Mi post de hoy es muy corto y contundente. Me invade la tristeza y poco tengo que decir ante tanta estupidez que se está publicando. Cada recorte que anuncian es un tijeretazo en el alma.

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Ya en Altamira nuestros ancestros sabían lo que era pasar un buen rato pintando. Imaginemos la vida sin las Meninas, sin el pensador de Rodin, sin el Quijote, sin Draper, sin Tony Soprano, sin Antonio Alcántara y sin muchos otros que nos hacen pasar excelentes ratos en estos tiempos de crisis.

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He dicho.
Verónica Fernández
http://www.formulatv.com/noticias/24425/cristobal-montoro-recortamos-tve-series-rato/


SIN FUTURO Y SIN REMEDIO

8 febrero, 2012

Por Javier Olivares.

La noticia: TVE paraliza la emisión de sus grandes series (de gran audiencia) y proyectos futuros.

La reacción: quitando los propios perjudicados por trabajar en el medio, ninguna.

Incluso en internet, ese pozo sin fondo, en los comentarios sobre la noticia, los lectores responden mayoritariamente con frases como “me da igual, a mí no me gustaban”, “¡¡¡¿¿¿¿600.000 euros cuesta un capítulo???!!!.. La cantidad de cosas que se pueden arreglar con esa pasta…”, “el recorte tiene que ser para todos y la televisión es menos necesario que la sanidad”, “desde que los actores dijeran No a la Guerra no veo nada donde salgan, que les den”, etc, etc… Lo cual demuestra que, sin ánimo de ser elitista, ahora que cualquiera puede opinar, la red se llena de demostraciones de ignorancia. Porque para opinar hay que: 1) centrarse en el tema del que se eestá hablando / 2) saber de él. / 3) dejar la mala baba para sus visitas al psicólogo. / 4) Saber que hacer las cosas, aunque sean series, cuestan un dinero y saber, de paso, la diferencia de nuestros costes (mucho menores) con las producciones extranjeras de países del nivel del nuestro.

¿Qué dicen los medios? Nada. Informan (y tarde). Pero nadie se atreve a analizar la situación. ¿Para qué? No suelen hacerlo nunca. Y menos en estos temas, donde la especialización es tan baja que muchas webs de simples aficionados informan mejor de la televisión que ellos (aunque siempre, por supuesto, con un énfasis en lo externo: cuando una serie es inglesa o made in USA, se citan guionistas, creadores. Las españolas se escriben solas).

O tonterías o la nada más absoluta: esa es la reacción. Y habría muchas cosas que decir. A saber.

1) EL PELIGRO DE DESMANTELAMIENTO DE UN SECTOR INDUSTRIAL IMPORTANTE. Un sector que genera riqueza y muchos puestos de trabajo. Las audiencias de las series en peligro son y pueden ser las mejores de este país y su efecto público es máximo. Por menos que eso, se habla de alarma social en otras ocasiones.

2) LA DEMOSTRACIÓN DE LA INCAPACIDAD DE NUESTROS POLÍTICOS. Primero se quita la publicidad de la televisión pública sin buscar alternativas (ni canon, ni un plan de viabilidad). Eso lo hizo el anterior gobierno a cambio de redondear las cuentas de ganancias de las cadenas privadas, que se llevaron todo ese pastel publicitario. ¿A cambio? Apoyar un lobby y no recibir demasiadas críticas… Y abrir la puerta a lo que pasa ahora. Y lo que pasa ahora es que el actual gobierno tiene las manos libres para, con estas medidas…

Algunos dirán: pues que vuelva la publicidad a TVE. Error. ¿Alguien se cree que las cadenas privadas van a perder  los beneficios que tienen con esta medida? Ejemplo: el actual gobierno (improvisando, como siempre por estos lares) dijo en un primer momento que no se descartaba que volviera la publicidad a TVE. Al día siguiente, se descartó. Entre una cosa y otra, no me cabe duda, los teléfonos debieron echar humo.

3) LA PERSECUCIÓN Y ELIMINACIÓN DE LO PÚBLICO. La educación, la sanidad y ahora la televisión. Es curioso: se dice que es una manera de ahorrar dinero, pero no es cierto. Ése sector privado tan alabado ni da la misma calidad de servicios, ni se mueve por otra cosa que no sea el beneficio económico… Y está subvencionado por el Estado. Primero, regalándole una gran cartera de clientes (todos los españoles). Segundo, con participaciones de políticos en el traspaso de negocio con ganancias evidentes que, parece, no merecen la atención de fiscales ni jueces. Tercero, con subvenciones en caso de pérdidas.

4) LO NECESARIO Y LO QUE NO LO ES. En crisis, se dice que lo importante es el paro.. Pero se toman medidas para que, precisamente, crezca. Luego se dice que hay cosas más importantes que la cultura, la educación o la televisión. Es un lenguaje de posguerra, de transición, impropio de un país moderno. ¿Hay que recortar? Sí. Pero no a costa de una pérdida que aún nos empobrecerá más. Y lo hará en algo tan importante como el trabajo o en el nivel cultural de los españoles. Una televisión pública es la referencia de un país y de la actividad privada en ese mismo sector. Querer hacer una televisión a la americana es imposible. Ni hay la misma industria ni la fuerza de las televisiones por cable (en la TDT se dieron concesiones a cadenas que reemiten y sólo hacen mesas redondas, nunca producen). Fueron concesiones políticas, no profesionales.

Lo siento, pero, aún guardando ciertas diferencias (en la 2, ninguna: es mejor la nuestra), TVE está más cerca de la BBC que nuestras privadas de Channel Four o la DSF. Y es líder de audiencia. Tiene un prestigio internacional. Y, muy importante, estamos hablando de algo (la televisión) cuyo consumo en tiempos de crisis es máximo. El pasado enero se han vuelto a batir records en nuestro país: no creo que no sea un negocio poco rentable si se encauza como es debido. Es decir, con más inteligencia que recortando.

5) CULTURA Y SEÑAS DE IDENTIDAD. Se podrán tomar las medidas económicas que se quieran, aunque si son éstas dudo que levantems la cabeza en nada. Además, se toman otras (ley del aborto, posibilidad de que te cases o te divorcies con un notario -¡¡¡cómo se nota que Gallardón es de familia de notarios!!!, lástima que no hubiera sido de guionistas, atrezzistas, eléctricos… Lo mismo nos arreglaba el problema-, eliminar la asignatura de Educación para la Ciudadanía, la alcaldesa de Madrid pide voluntarios para mantener sus centros culturales…). Nada que objetar. Han arrasado en las elecciones (algo que debería hacer recapacitar a políticos de izquierda y a electores) y no creo que se esté haciendo nada que no se esperara.

Pero hay que avisar que si se sigue por esta senda y no hay oposición que lo critique (que parece no haberla, muda como la prensa), nos encaminamos a una vulgaridad y un desierto que hará (como  los recortes en I+D) que un país que debería querer ser grande, se haga pequeño. Sin señas de identidad. Sin cultura. Sin educación. Acrítico. Y un país que no tiene ese orgullo ni esa identidad, nunca tendrá ni economía ni industria porque ésta es el resultado de la esperanza, el optimismo y el trabajo. Y las dos primeras cosas se matan con estas medidas. La tercera, parece que no importa, cuando se castiga a quien lo ha hecho bien o se le elimina.

TVE no es el único ejemplo: el director general de Tráfico acaba de ser destituido tras rebajar un 60% los accidentes, algo que no pasaría en países de nustro entorno).

6) OPOSICIÓN Y SINDICATOS. La oposición (antes gobierno) no ha tomado medidas para evitar estos golpes. Todo lo contrario, con medidas como la supresión de la publicidad ha dado el primer paso para llegar donde estamos. Ha dejado sin defensa a TVE ante lo que va a ser su destino: el desmantelamiento. No es la primera vez que lo hace: por ejemplo, en Educación, lanzó ayudas al sector privado ahorrándole ese paso a quienes ahora gobiernan (y a la propia Iglesia). Ha preferido disputarse sus cargos dentro del partido que a crear un partido que defienda al país de estos embates. Y siguen en ello.

Los sindicatos. Me ceñiré a nuestro sector audiovisual. ¿Se puede esperar de ellos una mínima sensibilidad? Yo no la espero. ¿Qué se puede esperar cuando han impedido que los guionistas hayamos accedido a las  mesas de negociación de nuestro sector? (gracias González Sinde, para ser guionista, poco has hecho).

Una prueba del desprecio a la industria cultural es que hasta hace nada ni epígrafe teníamos los guionistas, los gestores culturales… en el INEM… Es tercermundista que ni siquiera tengamos la posibilidad de poner una tabla de salarios en las webs de quienes nos representan para que no seamos engañados. ¿Podemos esperar directores, guionistas, creativos de este sector -sin nuestro trabajo, los que no nos dejan sentarnos en las mesas de negociación no tendrían trabajo- que defiendan situaciones como ésta?. Sinceramente, lo dudo. Siguen pensando que industria es obrerismo (líbreme Dios de despreciarlo, pero no debe ser sólo eso), fábricas de automóviles y grandes empresas… cuando la industria cultural genera en el mundo unos beneficios superiores a muchas industrias tradicionales, las únicas que ellos protegen.

RESUMEN: estamos jodidos. Y quien crea que esto es sólo la alarma de alguien afectado por este problema en concreto, se equivoca. El verdadero problema es la falta de tejido social, de crítica, de nuestro país. La incapacidad de reacción ante las decisiones de unos políticos que se sienten libres de trabas para (además con el respaldo que da la democracia) tomar medidas inconscientes cuyo fracaso no tendrá responsable.

El verdadero problema es la inacción y, aún peor, que toda acción se pierde en un universo lleno de medios de comunicación que no comunican la realidad ni la analizan.

Mientras, miles de ingenieros y licenciados en otras carreras de alta cualificación dejan España para trabajar en el extranjero, tras haber invertido el Estado en una formación de la que ahora se beneficiarán otros. Mientras, el Senado (ese símbolo de inutilidad) sigue abierto. Mientras, quienes desde el poder hablan de la herencia recibida se olvidan del fracaso de sus políticas en las comunidades autónomas regidas por su mismo partido (la Comunidad Valenciana sobre todas ellas… La madrileña, si se desvelara toda su ingeniería económica, también). Y su ministro de Justicia, hasta hace nada alcalde de la ciudad más endeudada de Europa, posa en la foto de un gobierno que pide restricciones y ahorro. Dentro de unos días doy clase a jóvenes guionistas: les diré que aprendan inglés y que emigren. Es lo que haría yo si tuviera su edad.

Ahora, se pide esfuerzos y sacrificios a una ciudadanía que no es culpable de esta crisis. Una ciudadanía que, además de esforzarse, ve cómo se burlan de ella cuando el ministro de Economía habla de que los bancos deben bajar los precios de los pisos que guardan y luego calcula que habrá que despedir a cerca de 40.000 personas de bancos y cajas: ¿serán ellos los que compren los pisos con el dinero del paro? ¿Lo serán toda la gente que se está quedando sin trabajo con medidas como ésta?

La burla puede llegar más lejos. En Italia, su presidente Mario Monti ha declarado que el trabajo fijo es monótono y que “es mucho más bonito cambiar y aceptar nuevos desafiíos”. Mario Monti es senador vitalicio. O sea, que todo es cuestión de aburrimiento.

Bromas de mal gusto aparte, esa ciudadanía tendrá que asumir el co-pago en atención sanitaria, que verá (si es humilde) las dificultades de sus hijos puedan aspirar a algo por mucho que estudien… Y que cuando lleguen a casa verán programas del corazón, informativos llenos de videos de youtube (ojo: los informativos de TVE serán el siguiente objetivo), realities y series del siglo XII en las que es posible ver a uno de sus personajes hacer anuncios de ING Direct como si por aquella época existiera. O televisiones públicas como la valenciana y la madrileña, fieles servidoras de sus políticos y ajenas a su público (ver audiencias y comparar con la catalana, la vasca o la gallega).

El día que la lectura, el ocio, la televisión, el uso que un ciudadano hace de su tiempo libre (convirtiéndose en consumidor y generando industria con ello) se tengan en cuenta, este país será un país moderno: porque eso es también economía, dinero, publicidad, industria… No parece que vayamos por ese camino.

Como escribió Juanjo Millás cuando la huelga de guionistas de Hollywood  (“Pan y Circo”, 9 de noviembre del 2007):  “No se puede vivir sin comida, claro. ¿Y sin fábulas? Quizá tampoco. (…)  Desde que el mundo el mundo, mientras unos amasan el pan que comemos por la mañana, otros urden las historias que devoramos por la noche. Estamos hechos de pan y de novelas. (…) Imaginen un mundo sin cine, sin novelas, sin cómics, si series de televisión, sin culebrones; sólo realidad a palo seco, o sucedáneos de las fábulas como los que nos sirven los políticos. Ese señor tan raro que se acuesta cuando usted se levanta es guionista. Un respeto.

En este caso, cuando se lea guionista, entiéndase también productor, director, ayudante de dirección, ayudantes de producción, localizador, director de casting, los de sonido, fotógrafo, los montadores, los de atrezzo, eléctricos y hasta los guardias jurados que vigilan un plato. En esto, estamos todos juntos… Aunque tantas veces no nos hayan querido, a nosotros los guionistas, junto a ellos cuando queríamos defender nuestros derechos.

Para todos, un respeto.

PS: A los que piensen que escribo esto como implicado porque soy director argumental y jefe de guión de Isabel en su primera temporada o porque he trabajado estos últimos cuatro años para Diagonal, decirles que he dejado esta productora y ya he cobrado religiosamente todo mi trabajo. Lo cual quiere decir dos cosas: 1) que no obtengo beneficio económico alguno, aunque, evidentemente, que el público vea la serie es de mi máximo interés; 2) que la nombrada productora, junto a las otras que han parado la emisión de sus series (Bambú, Globomedia) han hecho un desembolso que a ver cómo recuperan y en qué tiempo, algo no menos grave que lo que arriba cuento.

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Javier Olivares: Estudió dos años en el Laboratorio del TEC, teniendo como maestros a William Layton, José Carlos Plaza, Miguel Narros… En prensa, fue redactor jefe de La Luna de Madrid. Ha estrenado diversas obras de teatro, como autor, adaptador y director. Como guionista ha trabajado en programas (La Última Noche, El Club de la Comedia…) y en series como Robles Investigador, El secreto de la porcelana, Los Serrano, Pelotas –en todas junto a su hermano Pablo Olivares-, Los hombres de Paco, Ventdelplà, Infidels, Kubala Moreno i Manchón (estas dos últimas como creador y productor ejecutivo) e Isabel, de la que es director argumental y jefe de guión. Profesor de guión en el Master de Producción Audiovisual de la U. Complutense y en la ESCAC de Barcelona.


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