NIKOTXAN: “SI HUBIERA IDO CON UNA BIBLIA DE CÁLICO ELECTRÓNICO A UNA TELEVISIÓN NO HABRÍA PASADO NI DE LA PUERTA”

19 mayo, 2017

Por Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea

Cálico Electrónico sigue siendo una de las webseries más conocidas en España. Detrás de esta, la primera que se hizo en nuestro país para ser visionada directamente en Internet, se esconde Nikotxan, creador de tantos otros proyectos como Los Telepis La Trinchera de Flinskin. Aprovechando que esta misma tarde estará en Santiago de Compostela impartiendo una Masterclass sobre webseries organizada por la Asociación Sindical Galega de Guionistas, hemos querido hablar con él sobre la creación de su serie (que ya tiene más de 200 millones de visionados acumulados desde 2004), así como del futuro, a su parecer, de este tipo de proyectos y las cada vez más difuminadas barreras que existen para delimitar lo que es o no un proyecto creado para Internet. Como él mismo dice, ¿diríamos que House Of Cards es una webserie?

NikoFIRMANDO.jpg

¿Cómo y dónde surge Cálico Electrónico

Cálico nace como una mascota virtual (o wizard) de la tienda de electrónica online llamada Electronicaweb. Esa fue su primera misión: ayudar a la gente que entraba en la web a hacer un pedido correctamente. Más adelante, como la mascotita gustó a los 25.000 registrados de la web, Manel Muzas (dueño de Electronicaweb y primero de mi cuñada, todo queda en familia) me propuso hacer algo más periódico y ahí es cuando decidí crear “Cálico Electrónico. La serie Flash”

La idea original era que Electronicaweb saliese en la serie como un branded content, ya que en cada capítulo Cálico se enfrentaba a un enemigo diferente que sólo podía vencer gracias a un producto suministrado por la tienda. En definitiva, el mensaje de la serie venía a ser algo así como: “Electronicaweb soluciona tus problemas” o “En Electronicaweb encontrarás lo que necesitas”.

¿Qué nos puedes contar acerca del proceso de desarrollo de los capítulos? 

Pues para empezar la idea de cada capítulo nacía de diferentes maneras: a veces se me ocurría un enemigo determinado, otras veces era una situación o un entorno, otras veces simplemente tenía claros una serie de gags…

A partir de ahí escribía el guión y lo grababa mientras realizaba el storyboard, una vez tenía las locuciones y el storyboard montaba el animatic y cuando éste ya me convencía me ponía a animar, a hacer fondos…etc. Por último, y una vez acabada toda la animación, se la mandaba a Dani Tejerina para que le pusiera la BSO y los FX de audio.

Eso sí, si en cualquier momento de la producción se me ocurría un cambio o un gag nuevo pues se metía, lo bueno de trabajar con Flash era que estas cosas se podían hacer.

¿Qué crees que tenía Cálico Electrónico para ser la primera webserie en España que triunfara como lo hizo y que todavía a día de hoy sea tan conocida? 

Para empezar, ser la primera webserie de este país y luego yo creo que, al habitar desde el principio en Internet, su tono algo pasado de vueltas, con un lenguaje totalmente coloquial, locutores amateurs y, por lo tanto, totalmente originales, más un toque de surrealismo fueron los componentes perfectos para que triunfara. También tiene mucho que ver el momento en que salió, ya que no había la cantidad de material audiovisual que hay ahora mismo en internet.

¿Qué es lo que te impulsa a decidir que el mejor formato para Cálico Electrónico era el de webserie y no cualquier otro? 

Bueno, más que pensar en un formato en lo que pensé fue en el medio. Es decir, Cálico sin Internet no existiría. Si yo hubiera tenido que ir con una biblia de la serie a llamar a puertas de productoras o a televisiones ya te digo que no habría pasado ni de la puerta. Cálico nace como una webserie porque Internet era el único lugar donde podía exponerla gratis y sin que nadie decidiera si podía o no hacerlo.

También tengo que decirte que a día de hoy y, gracias a plataformas como Netflix, el concepto de “webserie” empieza a diluirse. O sea, ¿llamamos webserie a “House of Cards” o a “Daredevil”?

¿Trabajas con escaletas, división en actos, etc.? 

Esto…¿lo cualo? No, nunca he usado nada…soy guionista autodidacta y por necesidad.

En la animación, a diferencia de lo que puede ocurrir en un rodaje que suceda en la vida real, no hay mucho lugar para la improvisación o para nuevas ideas que surjan en el proceso de grabación. ¿Hasta qué punto crees que es importante tener un guión cerrado de animación antes de ponerse a dibujar el acabado final del capítulo? 

Pues la verdad es que en otro tipo de animación o en otro estudio igual sí que es así, pero como he comentado antes, siempre que aparecía una idea nueva o una mejora a mitad de producción se podía incorporar sin problema. Además, el hecho de grabar los audios antes de animar se hacía justamente para eso, para captar mejor la intención y el tono del locutor y, sobre todo, para captar las improvisaciones, los fallos graciosos o cualquier cosa que le diera frescura y naturalidad a la serie.

Por supuesto yo iba con mi guión terminado, pero siempre dependía del locutor, había gente que necesitaba un guión bien cerrado y ceñirse a él y había otros, como por ejemplo Guti (Inocuo) que era la voz de Lobombre y que el guión lo usaba para abanicarse, ya que era pura improvisación.

CALICO&Friends.jpg

¿La escritura y el dibujo son, en tu experiencia, fases que vienen una detrás de la otra, o más bien fases que suceden a la vez? 

Creo que pueden darse todas las fórmulas: a veces escribo primero el personaje, a veces lo dibujo antes y a veces lo hago a la vez, aunque la mayoría de las veces lo dibujo primero ya que en ese proceso mi cerebro va un poco en “free style” y va pensando de manera inconsciente en el guión y características del personaje mientras estoy enfrascado dibujándolo, tal y como lo hacía cuando era pequeño y me pasaba horas dibujando e inventándome historias…

¿Qué es lo que buscas en la creación y posterior desarrollo de un personaje de animación? 

Que tenga personalidad, que tenga algo que lo haga único y totalmente diferente de los demás. En eso también tiene mucho que ver la voz. Es más, muchas veces creo un personaje a partir del locutor.

¿Qué crees que diferencia a una serie televisiva de una webserie por lo que respecta a sus guiones (tramas, personajes)? 

A día de hoy te diría que nada. La “mezcla” entre Tv e Internet ya ha empezado y estamos en un punto en que, si bien es verdad que todavía podemos diferenciar ciertas series nativas de televisión de otras que han nacido en Internet, también es verdad que ya hay muchas series en Internet que no tienen nada que envidiar a las de la tele y algunas de la pequeña pantalla que podrían haber sido hijas de la red.

¿Crees que el humor funciona mejor que otros géneros en las webseries? ¿De ser así, por qué? 

No sé si funciona mejor pero sí que es verdad que en Internet cualquiera puede hacer algo y subirlo y la censura que existe es nula. Y ya no sólo la censura, si no el hecho de tener que hacer un producto que llegue al máximo de gente posible: en televisión, aunque sea de pago, unos mínimos de público hay que alcanzar para asegurar la continuidad de una serie. En Internet no es así, de hecho, si ya sabes que no te vas a forrar haciendo series para Internet por lo menos haces lo que te da la real gana sin guardarte ni autocensurarte nada. A quien le guste, le gustará.

Y, del mismo modo, ¿crees que hay más espacio para la crítica (política, social) en este formato? 

Igual sí que hay más espacio, pero por una cuestión de difusión. Es decir, todas las redes sociales ya están en Internet así que si vas a subir un contenido social o político sensible de ser compartido y de difundirse hasta llegar a ser un viral en Internet ya están todos los medios y herramientas creados expresamente para eso.

¿Cuál crees que es el futuro que le espera a las webseries? 

Pues yo creo que se acabaran fundiendo con las series “normales” de la Tv y ambos se beneficiarán y fastidiarán de esa fusión: habrá webseries que puedan contar con el apoyo y las inversiones de las series de Tv, y algunas series de Tv “acostumbradas” a manejar unos presupuestos elevados tendrán que rebajarlos. En todo caso creo que habrá cambios y, en el mundo creativo, los cambios siempre son buenos.

¿Crees que hay algunas claves o pautas, por lo que respecta al guión de las webseries, que sean diferentes a la escritura de una serie televisiva de mayor duración? 

Yo creo que igual podría ser el poder actuar antes ante el feed back del público. Es decir, una webserie no tiene ni los presupuestos ni los tiempos de producción de una serie de televisión, por lo que puede reaccionar con mayor agilidad ante el feed back del público para realizar cambios o ajustes. A mí me pasó algo parecido con Cálico. Yo me ponía a escribir un capítulo justo después de estrenar el anterior así que al mismo tiempo que lo escribía me llegaba el feed back del capítulo y veía qué cosas les habían gustado más a la gente, qué personajes me reclamaban más, que cosas funcionaban y qué cosas no y podía, con esa información, ir dándole forma a los siguientes capítulos y a la serie en general.

LLA-photography-BWF-5.jpg

¿Qué consejos le darías a alguien que se plantee escribir su primera Web Serie? 

Mi consejo es muy sencillo: “Ponte a escribir ya!”

Hace no tantos años no existía Internet, así que si alguien quería escribir y realizar una serie ya podía ir metiéndose en productoras o en la tele como pudiera y, poco a poco y con mucha suerte ir haciéndose un hueco si podía o si le dejaban. Hoy en día sólo necesitas un ordenador o una cámara y unos cuantos colegas igual de locos que tú para empezar algo que puede quedar en nada o, quién sabe, puede llegar a cientos de millones de personas.


LA VOLUNTAD

3 marzo, 2013

por Sergio Barrejón

La semana pasada terminé mi curso monográfico sobre “El oficio de guionista” en la ECAM. La sensación que me quedó fue agridulce. Desde luego, disfruté mucho con las clases. Creo que conseguí comunicar a los alumnos una razonable mezcla de energía positiva y prudente escepticismo.

Charla “Recursos para guionistas en Internet”. Madrid, junio 2011. Foto: Gorka Basaguren

Y es que odio esas charlas sobre guión en las que, independientemente del tema propuesto, el ponente acaba lanzando un mensaje pesimista, un está to mu mal. ¿Para qué sirve decir eso? Claro que está todo mal. Pero no en el guión. En todas partes. Hay guerras. La gente se muere de hambre. Nos acechan todo tipo de peligros: el cáncer, el SIDA, Ruiz Gallardón.

Está to mu mal podría ser quizá un buen punto de partida. Puede servir como revulsivo, para ponerse a trabajar, a mejorar las cosas. Pero soltar un está to mu mal como conclusión… eso es una putada. Estimados colegas: si no tenéis nada mejor que comunicar, quizá haríais mejor no dando conferencias. Porque estar ahí en una tribuna, cobrando por hablar a jóvenes aspirantes a guionista, en cierto modo ya demuestra que no to está tan mal.

Mi planteamiento con el curso “El oficio de guionista” era ejercer de fantasma de las navidades futuras con los alumnos de 2º y 3º de guión. Advertirles de los peligros que les acechan si quieren dedicarse a esto profesionalmente. Peligros que no sólo acechan en los despachos de los productores (tan demonizados los pobres, cuando no son ni de lejos los verdaderos malos de esta película), sino mucho más a menudo, en el propio despacho del guionista. Malos hábitos mentales, entornos de trabajo nocivos, expectativas poco realistas… Todas esas cosas que hacen que muchos fisioterapeutas nos consideren clientes VIP, y que han creado un enorme nicho de mercado para el Lexatin.

Pero decía que la sensación final ha sido agridulce. Porque siento que se me han quedado cosas en el tintero. Que hay mucho que hablar sobre el guión considerado como oficio, no sólo como arte. Hay mil cursos donde se explican cosas importantísimas como la estructura clásica, la creación de personajes, los diálogos y todo eso. Pero no sé de ningún curso donde te enseñen las claves de una negociación con un productor. Donde te den claves para luchar contra el bloqueo (empezando por entender qué es el bloqueo). Donde te adviertan contra ciertas rutinas perniciosas, desde la procrastinación hasta las malas posturas al teclado.

Y siento que estos temas tan importantes deberían estar al alcance de más gente, no sólo de quince alumnos de la ECAM. Siento que debería organizar un curso abierto, para que todo el que esté empezando pueda asomarse a su futuro y empezar a armarse para la batalla.

Hay un problema, claro: que está to mu mal. Que quién tiene dinero para pagarse un curso así hoy en día. Constantemente oigo de cursos de guión interesantes que se cancelan por falta de alumnos. Nosotros mismos, en Bloguionistas, tuvimos que cancelar dos veces nuestro curso en Hotel Kafka. Aunque la primera edición fue un éxito, ya no es fácil encontrar a ocho personas dispuestas a pagar 12€/hora por un curso de este tipo.

Está to mu mal.

¿O no tan mal?

¿O quizá es que a los problemas económicos se suma un sano y comprensible escepticismo hacia el planteamiento clásico de “siéntate ahí que te voy a contar cómo funciona el mundo”? ¿Es posible que estemos llegando a un agotamiento de ese modelo?

Vamos a probarlo. Vamos a intentarlo al revés: ¿Y si yo propusiera un curso donde sólo pagas si te gusta? Te apuntas por email, y sólo pagas al final del curso lo que tú consideres que vale un curso así.

Si te sientas en clase, y a la media hora piensas “esto es una pérdida de tiempo”, te levantas y te largas. Te ha costado cero euros. Si por el contrario te pasas ahí las cuatro horas y piensas que ha merecido la pena, pues a la salida de la clase habrá una hucha. Deja dentro lo que creas que ha valido la experiencia. La voluntad, vaya.

Por dar una cifra orientativa, creo que no sería exagerado tasar en 40€ un curso de cuatro horas con estas características. Pero tampoco me parece lógico pedir esa cantidad de entrada. Si hay alguien que sólo puede pagar 20€, pues qué le vamos a hacer. No voy a plantarme junto a la hucha a mirar cuánto pone cada uno. Cuando llegue a mi casa, contaré la pasta, y valoraré la experiencia. Si el resultado es bueno, intentaré repetirla lo antes posible. Si no lo es, al menos habré intentado marcar una diferencia.

Tampoco me quiero hacer el Quijote. Si hago esto, es porque espero sacar dinero a cambio. Yo también sufro la extendida manía de comer tres veces diarias. A veces incluso quiero postre, llamadme caprichoso. Pero entiendo perfectamente que haya quien no esté dispuesto a pagar de entrada por oírme contar batallitas. Y por otro lado, estoy tan convencido de que el contenido del curso es muy muy útil, que doy por hecho que al final en la hucha habrá lo que tiene que haber. Lo justo para tres comidas, dos lexatines y una sesión de fisioterapia.

¿Qué opináis? ¿Funcionaría algo así?

Actualización: los que estéis interesados en el curso, escribidme (sin compromiso) a bloguionistas@gmail.com. Así podré informaros de cuándo y dónde se celebrará. Calculo que será en mayo en Madrid, y quizá otra ciudad a decidir.


GAFAS ESPECIALES PARA VER CINE EN INTERNET

9 junio, 2011

por Sergio Barrejón.

La revista Cinemanía ha preguntado a cinco directores de cine español qué opinan de la posibilidad de estrenar sus películas en Internet a la vez que en las salas. La pregunta venía a cuento del reciente lanzamiento del servicio Home Premiere de DirecTV: este canal norteamericano ha llegado a acuerdos con cuatro grandes majors para ofrecer por internet películas que aún están proyectándose en salas.

Resumiendo, esto es lo que han dicho los directores españoles:

Juan Carlos Fresnadillo, que bien:

“La gente va a ver pelis descargadas de todas formas”

(Este nuevo modelo) “intenta conseguir una conciliación entre la industria y la  la gran ventana de distribución del siglo XXI, internet”

Carlos Iglesias, que sí pero no:

“Cualquier cosa que minimice las pérdidas de una película en taquilla me parece bien”

“En España no se apuntaría ni Dios, porque todo el mundo puede conseguir películas gratis por el morro”

Montxo Armendáriz, que ya si eso lo vamos hablando:

“Disminuirían los ingresos de taquilla en los cines, lo mismo que la distribución por los canales habituales de dvd”

“Lo más conveniente y urgente es el análisis de estas y otras cuestiones por las partes implicadas”

Guillem Morales, que aquí se hace lo que él diga:

“Las películas se hacen para verlas en pantalla grande”

“La gente tendría que volver a reunirse”

Miguel Ángel Vivas, que cualquier tiempo pasado fue mejor:

“El recorrido lógico de una película es primero en los cines, y después en dvd e internet”

“Ya que hay gente intentando robar tu casa, es mejor que no les dejes la puerta abierta”

Exceptuando a Fresnadillo, casualmente el director de más éxito de todos, con sólo dos largos estrenados, todos los demás se muestran reticentes. Y sobre todo, hay una clara tendencia a considerar que lo “habitual” y “lógico” es seguir los cauces de distribución anteriores al auge de la banda ancha.

Todos ellos son profesionales a los que respeto, pero creo que alguno adolece de una cierta miopía. Entiendo que cuando a uno le van bien las cosas, entre en modo virgencita-que-me-quede-como-estoy. Entiendo menos que aquellos a los que les va mal no quieran ver nuevas oportunidades de negocio. Y no entiendo en absoluto esa tendencia a pensar que las nuevas maneras de explotación suponen la muerte de las anteriores.

Creo que tiene que ver con la confusión entre los conceptos de ventana y formato. Una ventana de explotación hace referencia al tipo de consumo que el cliente hace del producto. Un formato hace referencia a la manera en la que empaquetas ese producto. Son dos conceptos relacionados. Pero no son lo mismo.

Uno es muy libre de pensar que la distribución por internet supondrá el fin de las salas de cine. Pero no puede usar como ejemplo legítimo el hecho de que el DVD acabó con el VHS. Ni que el VHS acabó con el Super-8. DVD, VHS y Super-8 son tres formatos distintos, pero pertenecen a la misma ventana: el cine en casa.

La distribución en internet podrá acabar en todo caso con el DVD, aunque eso también es discutible. Yo creo que el DVD y el CD seguirán existiendo, sólo que con niveles de ventas muchísimo más pequeños que los que llegaron a alcanzar en su mejor momento.

Y estoy absolutamente convencido de que las salas de cine seguirán existiendo. Es más, creo que los cines ni siquiera reducirán significativamente sus niveles de negocio con el Home Premiere. Ni con ningún otro sistema de entretenimiento en casa. También con la llegada de la televisión se oyeron llantos y quejas contra el deterioro de su arte. También entonces se pensaba que sería el fin del cine. Lo mismo con los proyectores de Super 8 y el alquiler de películas. Y mucho más con la llegada del home video. Qué demonios, ¡con la llegada del cine sonoro ya hubo gente que advirtió del apocalipsis!

¿La realidad? En términos globales, cada avance tecnológico ha supuesto una nueva oportunidad de negocio. Sólo los mastodontes que insistieron en mantenerse inamovibles acabaron arruinados.

Mi opinión sobre el Home Premiere es muy sencilla: ¿hay gente que quiere comprar el producto así? ¡Véndeselo! Muy probablemente esa gente no iría al cine de todos modos. ¿Por qué renunciar a ese cliente? Carlos Iglesias hace una observación muy aguda, algo que no piensa casi ninguno de los artistas audiovisuales que viven en grandes ciudades y sólo se relacionan con gente que vive en grandes ciudades: también hay que pensar en los espectadores  “que viven en pueblos donde no hay cines, y que tienen que hacer 60 kilómetros en coche para ver una película en pantalla grande”.

El daño que haya podido hacer la piratería al cine de autor no es nada comparado con el daño que ha hecho la especulación urbanística en las grandes ciudades y la falta de protección cultural a la exhibición. Seriesyonkis no hace la mitad de daño que Gallardón cuando permite que en la Gran Vía se cierre un cine para poner una tienda de ropa cosida por esclavos. Si cientos de miles de espectadores potenciales tienen que desplazarse a las afueras para ver una película, el cine independiente no tiene nada que hacer. Sólo las grandes distribuidoras pueden permitirse un desembarco publicitario suficiente como para arrastrar a la gente hasta Kinepolis.

Y por otra parte, eso de que “las películas se hacen para verlas en pantalla grande” es un poco hipócrita. ¿Acaso Guillem Morales no ve películas en casa? ¿Acaso Guillem Morales no quiere que se vendan muchos DVD de Los Ojos de Julia?

Parece que van a hacer falta unas gafas especiales para ver las películas en Home Premiere. Unas gafas que curen la miopía empresarial. Porque hace falta estar muy miope para no ver que hay distintos tipos de espectadores. Están los que sólo ven las películas en el cine y en pareja. Están los que sólo las ven en casa. Los que no pueden ir al cine por cuestiones personales o geográficas. Los que pueden esperar y los que lo quieren todo ya. Algunos ven unas películas en cine y otras en casa. Y están, naturalmente, los que se compran en DVD las películas que ya han visto en cine.

Estos últimos que pagan dos veces y por los cauces “habituales” y “lógicos” son los ideales, claro. Nos ha jodido. Pero cualquiera que pretenda seguir viviendo exclusivamente de ellos, va a necesitar mucha suerte.

Y si alguno está esperando que con la llegada de la ley Sinde se acaben las descargas “ilegales” y todo vuelva a ser como hace diez años, tengo malas noticias para él: no va a ocurrir. En primer lugar, porque nunca ocurre que las cosas vuelvan a ser como hace diez años. Y en segudo lugar, porque la ley Sinde tiene un par de pequeños problemas. Sigan el enlace para comprender, en minuto y medio, por qué la ley Sinde no va a funcionar.

Lo peor de todo es que, insistiendo en que se aprobase ese texto inoperante, la industria ha gastado su último cartucho. En las próximas legislaturas, nadie querrá volver a meterse en el avispero de los derechos de autor.

En resumen, que no se le pueden poner puertas al campo, que prohibir no es la solución, y que todo el mundo sabe que mola más ver las pelis en pantalla grande. No hace falta que venga ningún director a decírselo. La gente irá o no al cine en función de lo mucho que le interese una película, y del esfuerzo que tenga que hacer para ir.

P.S. Quedan sólo dos días para inscribirse en la charla “Recursos para Guionistas en Internet” que doy este lunes en Madrid. De 10.00 a 14.00 en la sede de la SGAE. Más información en la web de Fundación Autor.


CONSULTORIO: VENDER GUIONES EN EL EXTRANJERO

7 junio, 2011

por Sergio Barrejón.

Hace unos días, G.I.V. envió esta consulta al buzón de Bloguionistas:

Hola,

Ante todo enhorabuena por vuestro blog, me lo habían recomendado mucho y con razón.

Una pregunta: ¿habéis escrito algún post sobre como vender un guión en el extranjero? Por supuesto es mejor intentar que se realicen los guiones en la madre patria, pero tal como está la cosa dan ganas de traducirlos al inglés y mandarlos al espacio exterior.  Si alguien ha reseñado una experiencia sobre ello os lo agradecería mucho.

Saludos y gracias.

Voy a matar dos pájaros de un tiro: por un lado, explicaré brevemente mi fracaso intentando vender un guión en el mercado anglosajón. Y por otro, daré unos pocos links al respecto, todos ellos incluidos en la masterclass Recursos para Guionistas en Internet, que impartiré este lunes, 13 de Junio, en la sede de la SGAE de Madrid.

El guión que he estado intentando infructuosamente vender se titula Un pequeño accidente sin consecuencias, y lo escribí con Rodolf Sirera. ¿Por qué he intentando venderlo fuera? Pues porque en España me pasa una cosa curiosa, por no decir irritante, con este guión: los productores que lo leen suelen elogiarlo en términos que (creo) van más allá de la mera cortesía, pero todos coinciden en que “no lo ven” en el mercado español. Según estos productores, el guión es demasiado adulto, o el público español demasiado infantil, o las dos cosas… no sé si lo he entendido bien.

En realidad no puedo quejarme: el tratamiento recibió en su día una ayuda de 24.000€ del ICAA y el guión quedó finalista en el concurso MUCES. Pero precisamente por eso me parecía que debería tener oportunidades de producirse. Así que, como en España nadie me hacía caso, decidí intentarlo fuera. Bendita ingenuidad…

Lo primero, naturalmente, era traducirlo. Por recomendación de Nahikari Ipiña, contratamos a Denis Murphy, quien hizo una excelente traducción, y además me sugirió un nuevo título que me gustó mucho: No Harm Done. Después acudí a un escaparate de guiones que conocía hace tiempo: InkTip.

En InkTip, los autores tienen la posibilidad de colgar sus guiones de manera privada, y sólo accesible a productoras que previamente se hayan registrado como tales en InkTip. Colgar un guión durante 6 meses cuesta 60 dólares.

A partir de que lo cuelgas, los productores tienen a la vista una página previa con el título y una logline de tu obra. Si les interesa, pueden acceder a una sinopsis más larga y a tu CV. Y si les sigue interesando, pueden bajarse tu guión en PDF. Toda esa información sólo es accesible a productoras registradas.

Todo el proceso se realiza online, y en todo momento puedes consultar quién ha leído qué. Gracias a InkTip aprendí que mi logline no valía gran cosa, y mi sinopsis era una mierda. Porque si bien muchas productoras leían la logline, muchísimas menos pasaban a la sinopsis, y casi ninguna llegaba a leer el guión. De ahí saqué una valiosa lección: no sólo necesitas una traducción profesional de tu guión, también de sinopsis y tu logline. En una palabra: apoquina.

InkTip tiene una función extra muy interesante: periódicamente, te envía un email con una relación de Scripts Wanted: anuncios de productoras que buscan guiones con características concretas. Obviamente, el número de veces que alguien busca algo muy parecido a tu guión no es muy alto, pero la contrapartida es que, cuando ocurre, las productoras a las que contactes se leerán tu guión (o al menos tu sinopsis) con verdadero interés.

Con todo y con esto, después de 6 meses y 60 dólares, apenas un par de productoras leyeron el guión, y de las que contacté directamente a través de Scripts Wanted, sólo un par de ellas me contestaron que muy bien, pero que no era lo que buscaban.

El siguiente paso fue lo que habría hecho cualquier guionista en mi lugar: me pasé dos días sin quitarme el pijama echándole la culpa a todo el mundo de mis problemas, incluyendo el mal olor de mi pijama.

Luego me fui al Berlinale Talent Campus y me vengué de mi fracaso contándole mi sinopsis a todo bicho viviente que se cruzaba conmigo. Y en inglés, además. Esto lo hice con la ayuda de este libro y del guionista barcelonés David Pascual, que me echó una mano para diseñar un pitching breve en condiciones.

Resultado: pues más caras de interés de las que me esperaba. Entre ellas, algunas de productores que luego me pidieron leer el guión. Y alguna anécdota curiosa: en una masterclass no exactamente relacionada con el mundo del guión, el ponente nos sugirió un ejercicio consistente en contarle a la persona que teníamos al lado una historia autobiográfica, cuanto más dramática mejor. Me giré, vi a mi lado a una señora de unos 60 años (lo que me llamó la atención, dado que la media de edad de los asistentes no llegaría a los 30) y decidí contarle algo mucho mejor que mi vida: la sinopsis de mi guión. A continuación, le tocó el turno a ella. Era norteamericana y me contó una interesante anécdota sobre sus estudios en España, durante el franquismo. En un momento dado, se refirió a su padre. Mencionó que era director de cine. Le pregunté el nombre, y me dijo: “mi padre se llamaba William Wyler”.

Cuando le confesé que lo que le había contado no era autobiográfico, sino la sinopsis de un guión, me pidió que se lo enviase. Resultó que tenía una productora. Efectivamente le envié el guión y se lo leyó, pero no pareció impresionarle demasiado. Aunque me contestó muy amablemente y se ofreció para hablar en mi favor si me servía de ayuda en alguna ocasión.

También estuve en contacto con una productora inglesa a la que le solté el pitch. A pesar del ambiente ruidoso y caótico en que la conocí, la historia pareció engancharle y me pidió el guión. Creo que le gustó, porque siguió pidiéndome que le enviase más y más material. El único problema es que, aunque tenía más material para enviarle, no veía razonable pagar traducciones de todo lo que escribo para responder a lo que probablemente era más cortesía que interés. Aun así, cuando complete uno de los proyectos que tengo en marcha, y que calculo que puede interesarle, lo traduciré y se lo enviaré. Pero de momento, tampoco ha salido nada por ahí.

Tras el fracaso del Talent Campus, decidí revolcarme directamente en el fango y empecé a frecuentar foros de guionistas americanos. En uno de ellos encontré interesantes referencias de analistas de guión. Concretamente, varios de los foreros hablaban maravillas de Julie Gray. Así que la escribí y le contraté un análisis. Creo recordar que me costó unos 180$.

Lo interesante de Julie Gray, además de la calidad de su análisis, es que te da dos opciones: te puede entregar sus comentarios por escrito, o bien te ofrece la posibilidad de mantener una charla de una hora por Skype. Yo elegí la segunda opción. Y Julie me dio buenas y malas noticias. Las buenas eran que el guión le había gustado mucho, y las malas que no lo veía muy vendible en el mercado americano. Lo veía más como una película europea.

Desanimado, empecé a pensar que el guión no tenía posibilidades en absoluto, y pensé en colgarlo en TriggerStreet, para al menos recibir las opiniones de otros guionistas y amantes del cine. TriggerStreet es un sitio donde los guionistas muestran sus obras y comentan las obras ajenas. Tu guión está expuesto a cualquiera que se registre en la web, y cualquiera puede escribir una crítica de él.

Pero atención: existen dos buenas herramientas de control para evitar los ataques desconsiderados: por un lado, está el cuestionario de lectura, y por otro, el Hall of Justice. El cuestionario de lectura consiste en una serie de preguntas muy concretas que el autor plantea a los usuarios que quieren criticar el guión. Preguntas del tipo: “¿Qué encuentra James en el cajón del escritorio de Martin?” o “¿Por qué Hannah rechaza las proposiciones de Steven?”. Así, varias preguntas. Sólo se puede escribir una crítica del guión si se contestan correctamente. Es casi imposible que alguien pueda pasar un test así sin haberse leído el guión. Y normalmente, ni el más recalcitrante de los trolls se tomaría la molestia de leerse un guión de largo entero sólo por el placer de machacarlo.

En cuanto al Hall of Justice, consiste simplemente en un método para criticar las críticas. Los comentarios desconsiderados, los ataques sin motivo, y los análisis sospechosos de no haber sido escritos sin leerse el guión, pueden ser retirados. Antes, se los envía al Hall of Justice, donde el autor de la crítica tiene la oportunidad de revisarlos y republicarlos. Si el ataque persiste, la crítica se borra.

En mi opinión, y aunque colgar un guión en TriggerStreet puede suponer quemarlo definitivamente, es una excelente plataforma para obtener pequeños análisis gratuitos. Lo bueno del sistema es que nadie puede subir un guión sin haber comentado antes al menos tres guiones ajenos.

Pero no llegué a colgarlo en TriggerStreet, porque Julie Gray me sugirió una opción más exclusiva: Circalit. Esta web es algo así como una mezcla de InkTip y TriggerStreet. Por un lado, cualquiera puede subir un guión para someterlo a la opinión de los demás usuarios. Pero por otro, existe una Gold List, una especie de primera división a la que sólo se entra mediante invitación de alguno de los colaboradores profesionales de Circalit. A los guiones de la Gold List sólo pueden acceder agentes y productores registrados.

Por invitación de Julie Gray, No Harm Done entró en la Gold List… y bueno, ahí está. Quizá no sea tan buen guión como yo pensaba. Quizá sí, y sea uno de esos proyectos que dan vueltas durante años antes de encontrar su lugar. Como Cuéntame. O la Biblia. Suena más probable lo primero, ¿verdad?

En cualquier caso, ésa es mi experiencia intentando “vender en el extranjero”. Imagino que muchos pensarán que tenía que haberme buscado un agente, y probablemente sea cierto. Pero se da la circunstancia de que tengo varios amigos con agente en Hollywood, y su experiencia me dice que normalmente es el agente el que va a buscar al autor.

Tal vez estoy siendo poco ambicioso. Es un defecto típico de un guionista español, al fin y al cabo. Pero algo me dice que el interés que un agente de Hollywood puede tener en un tipo que no escribe en inglés, y que apenas tiene créditos de cine en imdb.com, es bastante limitadito. De hecho, casi todos los guionistas españoles con agente en Hollywood son también directores. O bilingües.

Entiendo que lo que un agente o manager busca en un nuevo director o guionista es un realizador que pueda adaptarse al funcionamiento del mercado y, a la vez, aportar un estilo personal e innovador. Con dos particularidades: mientras que manejar el inglés suficiente como para dirigir una película es más o menos fácil, escribir en una lengua que no es la materna es endiabladamente difícil. Y encima, mientras que al director se le pide que realice una película cada dos o tres años, del guionista se espera que aporte material nuevo cada pocos meses.

En esas circunstancias, ¿qué motivos iban a llevar a un agente a querer representarme? Si yo mismo fuese agente, no querría representar a alguien como yo. Un solo guión, por bueno que pueda ser, no compensa el tiempo, el trabajo y las molestias que suponen representar a un nuevo cliente. Para que un agente considere representar a un guionista, éste debe ser capaz de aportar de manera periódica una cierta cantidad de material que poner en el mercado. Así, un guionista que no es bilingüe y ni siquiera vive en Los Angeles tiene las mismas posibilidades de hacer fortuna en Hollywood que en el casino de Torrelodones.

Les recuerdo que la información que doy en este post es sólo una centésima parte de la que doy en mi charla Recursos para Guionistas en Internet. Software, ayudas y subvenciones, promoción, documentación… De todo ello y más hablaré este lunes, 13 de Junio, de 10.00 a 14.00 horas, en la sede de la SGAE en Madrid. La inscripción cuesta 10€ para socios de SGAE, y 20€ para los demás, y puede hacerse a través de este link a la web de Fundación Autor.


UNA CUESTIÓN DELICAA

20 enero, 2011

por Pianista en un Burdel.

A mí tampoco me hace gracia el juego de palabras. Pero es que lo del ICAA hace mucho que no tiene gracia. El año pasado ya tuvimos problemas con las subvenciones a Desarrollo de Guión del ICAA, gracias a la chapuza que hicieron los gestores del Ministerio y el señor Guardans. ¿Se acuerdan de todo el rollo de Cineastas contra la Orden? ¿A que parece que hace mucho tiempo?

Pues no, sólo hace un año de aquella vez en que anunciaron las ayudas el 1 de Febrero, cuando el plazo de recepción de solicitudes se cerraba el 1 de Marzo. Un puto mes para presentarse a una subvención de CUARENTA MIL EUROS. Este año las han anunciado un poco antes, el 15 de Enero… y han recortado el plazo de admisión al 15 de Febrero.

¿Esto qué coño es, un concurso público o una gymkana de pueblo?

No se lo pregunten al Twitter del ICAA, porque lleva inactivo desde el 16 de Diciembre. Se ve que Gervasio, el que llevaba este tema, salió a tomar café… y hasta hoy. Media profesión se ha enterado de que han salido las ayudas porque la noticia ha saltado en Facebook y Twitter, de boca de algún guionista que ha llevado el arte de la procrastinación hasta el extremo de echar horas leyendo el BOE.

Parece, en cualquier caso, un buen momento para recordarles dos posts que publicamos en Bloguionistas el año pasado por estas fechas, y que les vendrán muy bien si quieren presentarse a las ayudas:

EL TRATAMIENTO SECUENCIADO PARA EL ICAA

LA MEMORIA SUSCRITA POR EL AUTOR PARA EL ICAA

Uno de los más rápidos en reaccionar este año ha sido Gabkarwai, que ha publicado el artículo COMISIONES Y DOSSIERES, lleno de acertadísimos consejos que nadie que vaya a presentarse a las subvenciones debería dejar pasar.

El artículo ha aparecido en un blog muy reciente y muy recomendable: GUIONISTAS VLC. Síganlo de cerca, porque tiene buena pinta. Lo escriben entre cuatro guionistas profesionales valencianos, han empezado con mucho brío, actualizando a diario, y prometen convertirse en un referente importante para la profesión.

Y hablando de Valencia, las tramas empiezan a entrecruzarse como en la escaleta de una telenovela. Resulta que el próximo día 3 de Febrero, el guionista Sergio Barrejón, firma invitada de Bloguionistas la semana pasada, impartirá precisamente allí una charla llamada Recursos para Guionistas en Internet.

Auspiciada por la SGAE y EDAV, la asociación de guionistas valencianos, la charla promete proporcionar mucha información y herramientas útiles para el día a día de un guionista, y que andan por ahí sueltas en Internet, a un click de distancia… y gratis.

Y ya que hemos mencionado a la SGAE, voy a despedirme con un link en primicia: hoy se estrena TUS DERECHOS 2.0, una serie documental para Internet, dirigida por Alejandro Pérez Blanco, y producida por Sayaka (No Controles). Cada capítulo de la serie se centrará en un tema relacionado con los derechos de autor, abordando el tema del modo más objetivo posible, entrevistando a todos los que tienen algo que decir al respecto, desde directivos de entidades de gestión hasta gurús de Internet. La intención es construir un debate que presente información y la diversidad de opiniones…

… aunque no servirá de nada: los trolls seguirán siendo trolls. Y seguirán comentando en este blog, ay.


A %d blogueros les gusta esto: