CONSULTORIO: REESCRIBIENDO

19 noviembre, 2013

Por David Muñoz

“¡¡Hola “bloguionistas”!!

Soy un ferviente seguidor vuestro desde hace años y me considero uno de tantos aspirantes a guionistas. Tengo una consulta que haceros que me está consumiendo la cabeza.

Resulta que después de haber hecho varios cursos, haber leído mucha teoría y las entradas más didácticas de vuestro blog (y varios otros sobre guión también muy interesantes) hice lo que tanto recomendáis hacer. ESCRIBIR.

No es la primera vez que escribo un guión de largometraje, pero es la primera en la que he aplicado todo lo aprendido. Hice, pensé y rehice muchas veces la escaleta hasta estar contento. Luego escribí incluso un tratamiento. Y ya por último (y en gran parte gracias al curso que dio este verano David Muñoz en el que nos dio muchas técnicas para ponernos a escribir y evitar los bloqueos), he terminado la primera versión de mi guión. Ahora mismo todo es felicidad y alegría en mi cabeza, pero hay una palabra que resuena sin parar. REESCRIBE.

Sé que tengo que reescribir. Que el verdadero trabajo del escritor empieza ahora. Pero no sé por dónde acometer esta tarea. No sé una técnica óptima para la reescritura. Estoy bastante contento con la estructura de mi historia (ya digo que pensé mucho la escaleta), pero esta primera versión ha ocupado finalmente 162 páginas (con 132 escenas), así que de primeras sé que es muy largo y que debo recortarlo. Pero vamos, que estoy un poco perdido con el proceso de la reescritura y me encantaría si nos pudieseis orientar un poco sobre cómo la lleváis a cabo los guionistas profesionales.

Muchas gracias y continuar con el blog todo lo que podáis. No os hacéis una idea de lo gratificante que es leeros.

Saludos,

Guillermo Duplá.”

Hola Guillermo,

Lo primero: felicitarte. Me alegro mucho de que hayas conseguido terminar la primera versión de tu guión. Es así: para aprender a escribir guiones lo más importante es escribirlos. De nada sirve la teoría sino se aplica. Y claro, también me alegro de que te resultaran útiles las cosas que os expliqué en el taller de DAMA.

Lo malo es que no tengo muy claro cómo contestar a tu pregunta. Es casi imposible saber cómo abordar la reescritura del guión sin haberlo leído. Y dependiendo de cómo sea el guión, la reescritura debe abordarse de una manera distinta. No todas las primeras versiones tienen los mismos problemas.

Lo que sí parece claro es que el mayor problema que tienes es que te ha salido una primera versión larguísima. Lo primero que vas a tener que plantearte es reducir el número de páginas. No es raro que los guiones de las grandes producciones de Hollywood sean tan largos, pero es muy poco habitual que un guión de una película española pase de las ochenta y tantas o las noventa y tantas. Los tiempos que se manejan para rodar dan para lo que dan, y ahora mismo es casi imposible que un productor se plantee rodar una película de más de dos horas (a no ser que… yo qué sé, se lo proponga un Amenábar).

Por lo que cuentas, da la impresión de que has escrito escenas muy largas. 132 escenas es una cifra normal para un guión de largo, pero para un guión que ronde las 100 páginas, no las 162 del tuyo. Quizá podrías empezar a cortar por ahí aplicando la regla que siempre explicamos los profesores de guión cuando hablamos de escribir escenas: entra tarde y márchate pronto. Los prolegómenos y los epílogos suelen sobrar, lo que importa es la “chicha”. Casi siempre no hace falta explicar tanto las cosas como nos parece cuando escribimos la primera versión. En esa fase es normal caer en redundancias.

Luego, otra posibilidad es que hayas desarrollado más de la cuenta algunas subtramas. También suele pasar con las primeras versiones. De pronto una subtrama concebida para apuntalar o reforzar la trama principal, empieza a coger peso y acaba ocupando más páginas de las debidas (lo que además de descabalar el guión supone otro peligro: que la subtrama se apodere de la película o compita en interés con la principal). De todos modos ya te digo que sin haber leído tu guión es muy difícil poder ayudarte.

Aún así, sí que hay una serie de preguntas que merece la pena hacerse cuando llega la hora de meterle cortes a un guión y no sabes por dónde empezar:

-¿Has contado la historia que querías contar?

-Si es así… ¿cuál es esa historia? Cuéntatela a ti mismo, o mejor aún, cuéntasela a un amigo (con paciencia). Todo lo que olvides contar al explicarla verbalmente, probablemente sobra. Ve al grano. Tus lectores (y tus espectadores) te lo agradecerán.

-¿Hay escenas en las que se reitere información, en la que se “repase” algo que ya sabemos o que ya hemos visto? En las primeras versiones suele haber muchas escenas de ese tipo. Y deben ser las primeras en caer.

Algo que te puede resultar útil es escribir una escaleta de tu guión. Yo lo hago a menudo para conseguir “entender” la película que he escrito y ver con claridad su estructura. A veces con los guiones pasa eso de que los árboles no te dejan ver el bosque. Te enamoras de diálogos, de momentos, y te empeñas en conservar escenas que en realidad no sirven para nada y que para lo único que valen es para engordar el guión e impedir que la historia fluya a buen ritmo (esas escenas son las que tarde o temprano acaban eliminándose en montaje). Sé que da pereza ponerse con una escaleta de un guión que ya has escrito, pero de verdad que suele resultar muy útil. Condesar cada escena en un par de frases te pone más fácil determinar qué aportan, saber si son indispensables o no. También te permite ver si puedes “salvar” un detalle imprescindible de una escena que por lo demás sobra y colocarlo en otra. En realidad, fusionar unas escenas con otras es una manera también de ahorrar páginas en el guión y de acortar minutos en la película. Ocurre a menudo que mientras escribimos la primera versión tendemos a dedicar cada escena a conseguir un solo objetivo, cuando en realidad las escenas pueden cumplir varios. Es rara la escena, salvo que sea de una especial intensidad, que “haga” solo una cosa.

Y cuidado, que no soy de los que creen que todas las escenas de un guión tienen que avanzar necesariamente la trama. Tienen que resultar interesantes, que es otra cosa. Si bien es cierto que generalmente las escenas que nos parecen interesantes son las que hacen progresar el argumento, también nos atrapan escenas en las que se profundiza en las circunstancias de los personajes o en su psicología. Vale que es preferible que esas escenas sean breves, pero eso no quiere decir que no deban existir. De hecho, suelen dotar a la historia de esa textura emocional que en muchas ocasiones es lo que nos hace enamorarnos de las películas. Algunos momentos “pequeños” pueden pesar más que los grandes. No todo van a ser puntos de giro. Y cuando esos momentos “pequeños” no están, creo que la película se resiente. Hace poco vi la segunda parte de Thor y, aunque lo pase bien (es una space opera muy bien llevada, con ritmo y gracia), eché de menos detalles que me hubieran permitido empatizar con los personajes, profundizando en sus emociones. Solo se hace con Loki, el hermano malvado de Thor. A falta de esos tiempos “muertos”, la película a veces parece un tráiler, un clímax de dos horas. No quiero “espoilerla”, pero por Ej. en un momento dado la novia de Thor corre peligro de muerte tras ser infectada por un poder cósmico raruno que le da poder pero va a acabar matándola, y no hay ni un solo momento en el que veamos su miedo. Y resulta rarísimo. De todas maneras, dudo mucho que esa fuera una elección de los guionistas. Tampoco del director, Alan Taylor, que en una entrevista contaba que la película fue pulida y repulida y en montaje se perdieron muchas cosas que le hubieran dado más profundidad a los personajes.

Aunque dudo que tú vayas a tener ese problema, porque 162 páginas son MUCHAS páginas.

En fin, Guillermo, siento no poder ayudarte más. Pero como he dicho antes, para poder hacerlo tendría que haber leído tu guión. Espero que estas líneas al menos te ayuden un poco a la hora de decidir por dónde tirar.

Y lo repito: enhorabuena.

MÁS

La Fundación SGAE ha anunciado un Laboratorio de Escritura de Guiones de Cine y un Laboratorio de Escritura Audiovisual para Televisión. Las bases las podéis leer aquí.

La convocatoria de guiones de cine tiene algún parecido con la de DAMA AYUDA (o la de DAMA a la suya, ya que ellos es la segunda vez que lo hacen), de la que como ya sabéis soy tutor junto a otro “bloguionista”, Carlos López, pero con una gran diferencia: SGAE paga a los guionistas por escribir su guión, cosa que en DAMA no podemos hacer.

Y sí, estoy anunciando una convocatoria de la “competencia”. Pero como pienso que es estupendo que existan convocatorias de este tipo vengan de dónde vengan, me parecería absurdo no hacerlo. Eso sí,  esto me reafirma más en mi deseo de conseguir que de DAMA AYUDA salgan buenos guiones y que, si es posible, incluso alguno llegue a rodarse. Para poder decir dentro de un año que vale, no pagamos, pero lo hacemos muy bien… o mejor.


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