VALORAR UN BUEN GUIÓN. EL CASO DE DRIVE

13 enero, 2012

Por Guillermo Zapata

El pasado miércoles (antes de ayer, vamos) fui al cine a ver Drive, película de Nicolas Winding Refn escritra por Hossein Amini a partir del libro de James Sallis. Al salir de la película comente en twitter que me había gustado mucho. Varias personas comentaron conmigo que la película estaba bien, pero que la historia era un poco “simple” y que el guión, bueno, que no estaba mal.

Eso me llevó a pensar en las cosas que valoramos de un buen guión y aquellas que suelen pasarnos más desapercibidas.

Si pienso en mi mismo antes de saber cómo se escribían guiones, lo que más valoramos es lo que se oye. Los diálogos. Parece, por ejemplo, que una secuencia de acción tiene nada que ver con el guión. Como si la acotación dijera “X e Y empiezan a darse de palos hasta que X vence”. Así, las películas “habladas” tienen más posibilidades de parecer bien guionizadas que las películas “silenciosas”.

Algo parecido sucede con los personajes, viendo Drive, una película de poquísimos diálogos, encontramos como, precisamente, la diferencia entre los que hablan y los que callan determina quién es peligroso y quién no, quién es poderoso y quién no, etc. Las acciones de los personajes, que son las que los definen de forma primordial, las que los rebelan, vienen también del guión. Es difícil encontrar incoherencias en ninguno de los personajes de Drive, una película que si peca de previsible (que no lo creo) lo es precisamente por la coherencia de los personajes que se podría resumir en el viejo problema de matemáticas “Si un tren cargado de tensión y violencia sale del punto a y un tren cargado de mala leche y horror sale del punto b…” La duda no es si se va a liar o no la de Dios, sino cuando. El trabajo del guión es dosificar ese cuando no sorprender.

Lo siguiente que hemos aprendido (para mal, probablemente) con el acceso más o menos masivo a las conversaciones socializadas sobre guiones (quiero decir, a los foros, etc.) son los giros y estructuras. Pero en realidad, una versión un poco perversa de lo que es un giro y lo que es una estructura. Un giro no es una sorpresa, no es un descubrimiento que niega todo lo que hemos visto hasta ese momento, es un simple engarce en la estructura de la historia para que ésta siga avanzando. Y una estructura no es un modelo en cemento, solo es la arquitectura interna de una historia y cada historia debe tener su propia estructura. Que haya estructuras industrializadas no quiere decir que sean buenas estructuras para las historias que quieren contar o que no resulten previsibles. Ahí están las estructuras de las películas de los hermanos Coen (o la propia Drive)

En el guión no está el ritmo de la narración (eso es la planificación) pero si el ritmo de la historia que se cuenta, algo que normalmente pasa desapaercibido a la hora de valorarlo.

Otra de las cosas fundamentales para distinguir un buen guión de un mal guión es que, al final de la historia, la hayamos comprendido. La mayor parte de los guiones resuelven éste problema siendo excesivamente explicativos y recordando las cosas una y otra vez, generalmente además a través de los diálogos de los personajes que se recuerdan constantemente cosas que ya saben.

No creo que haya muchas dudas al final de la película de lo que ha sucedido, por qué cada quién ha hecho tal o cual cosa y cuales eran los intereses de todos los personajes, sin embargo, no solo los personajes no han verbalizado nunca más de lo necesario e incluso han hecho de sus silencios una explicación.

Entiendo que una película con una capacidad estética tan portentosa como la de Drive y con unas interpretaciones sobresalientes, de la sensación de que el guión no ha formado parte de la ecuación, pero si lo ha hecho. Y mucho.


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