ESAS COSAS QUE SE DICEN Y SON TAN EXTRAÑAS: SEPARADOS EN UNA HABITACIÓN.

9 julio, 2019

Texto de Sergi Jiménez. Fotografías de Francisco Castro Pizzo.

Una amiga te confiesa que te ama. Que escribe poemas sobre ti. Cada día. Y acaba de ganar un concurso de cartas de amor con una de las que te ha escrito. Te propone compartir el premio: unos días en un hotel junto a un glaciar. Con esta premisa arranca la obra argentina Esas cosas que se dicen y son tan extrañas. Dirigida y escrita por Macarena Trigo e interpretada por Jimena López y Fernando del Gener, se representó en Madrid los días 17 y 20 de junio en el teatro Nueve Norte. Una habitación de hotel, él, ella y un amor no correspondido son la gasolina que motorizan la función durante 55 minutos.

La pareja de amigos comparte una habitación de hotel, lugar en el que vivimos toda la historia. Uno de los principales elementos es la comunicación entre dos personajes, cuyos nombres desconocemos. Contrario a lo que las comedias románticas nos tienen acostumbrados, ella es sincera con él desde el inicio. Los sentimientos y pensamientos de ambos no tienen filtros. Ella le lee los poemas que le dedica. Él confiesa sentirse incómodo por verse idealizado, aunque divertido por la situación. Las cartas de ambos jugadores están sobre la mesa. La excesiva sinceridad lleva a reproches. Chocan las expectativas de ambos: él quiere que ella deje de idealizarlo y ella quiere ser correspondida. Es una relación afectiva que podría ir a más, si no fuera por la negativa de él.

La cama de matrimonio acerca físicamente a los personajes.

Bajo esta aparente honestidad de ambos, hay algo oculto que contamina su conversación. ¿Realmente él no siente algo más por ella? Es en lo sutil donde descubrimos la verdad. Los dos están tumbados en la cama mientras ella le lee los poemas. Él hace un tímido ademán de cogerle la mano. ¿No lo hace por qué tiene dudas o por qué teme las consecuencias? Los gestos pequeños se magnifican en las cuatro paredes de la habitación. Aunque estén separados por apenas un metro, la distancia se siente como un abismo.

Ella nos explica que hay algo raro en su relación. Puede llamarle para situaciones en las que sus amigos la dejarían de lado, una mudanza. Sin embargo, jamás ha estado interesado en tomar un mate y charlar. Él marca distancias, temiendo lo que pudiera pasar. Nos preguntamos junto a ella ¿para qué va a un viaje en pareja si no tiene intenciones románticas? Él nos explica sus sentimientos en monólogos, pero nos da la sensación de que se calla algo.

Una paradoja en la que la comunicación es casi total, pero es ese casi el que nos molesta. La propia puesta en escena lo refuerza. Al inicio tanto él como ella quedan solos en el escenario y tienen un monólogo con el público. Pero según avanza la obra, los monólogos interiores ocurren mientras el otro personaje está en escena, completamente ajeno. Personajes como icebergs, donde lo más importante, lo que duele, suele estar oculto.

El vestuario es muy importante. De las barreras que suponen los abrigos en el glaciar, a la mera ropa interior antes de irse a dormir.

El único momento que los personajes salen de la habitación de hotel es en la visita al glaciar. Él nos informa en su monólogo que le da pereza. No quiere ir a una atracción turística de la que todo el mundo dice que es impresionante. Algo que solo puede ser experimentado y no explicado. Comentarios que recibe de manera cínica. Pero cuando él contempla el glaciar, reconoce sentir una punzada. Aunque se lo hubieran descrito y tuviera ideas preconcebidas, es una visión desbordante. Imponente e innegable. Dialogan sobre glaciares cuando claramente hablan de amor. Por mucho que creas saber de él, lo has de vivir (y sufrir) para comprenderlo. Él se da cuenta de que ella mira el glaciar con otros ojos. Ambos están teniendo experiencias completamente distintas. Donde él ve tranquilidad y calma, ella siente pasión desbordante.

Ella escribe y él hace música con su guitarra. Música que él toca para inspirar a ella. Alternan diálogos con música y poesía, creando un ambiente bucólico en la habitación. Ambos cantan, pero siempre solos. Llama la atención que el único número musical de ella vaya dirigido al público. O eso creemos. En una noche de borrachera, ella mantiene lo que parece otro monólogo interior hasta que entra él y le pregunta con quién habla. “Con nadie” responde ella. Él constantemente hace referencia a la verborrea de ella, incapaz de dejar de hablar de él incluso cuando nadie la escucha.

Ella le explica lo que significa escribir. Revivir momentos de una manera diferente, eliminando lo que no le gusta. Retorciendo la realidad para que conteste a una serie de deseos. Hacer un momento más triste o más pasional. Él le apunta que como ejercicio de ficción es válido. Pero no es sano que escriba así sobre alguien real. Le idealiza de manera desmedida, como un ídolo de barro sobre un pedestal. Tarde o temprano el ídolo caerá y se hará añicos. A ella no parecen afectarle sus palabras. Entonces entendemos la tragedia, ella prefiere amar con dolor a pasar página.

El enamoramiento de la protagonista se siente, en palabras de él, como amor solitario. Ese en el que solo buscas a alguien que te acompañe y corresponda con cariño. Sea quien sea. Hay un amante y un amado. Defiende que preferimos amar, a ser amados. La pasión es algo visceral imposible de razonar. Contrario a otras obras sobre amores imposibles, esta historia es algo que podría suceder a cualquiera. Macarena Trigo lo subraya al no decirnos el nombre de los personajes. Son dos personas concretas pero no únicas. Ella nos confiesa que en la vida, uno a veces se siente protagonista y otras un mero extra. La premisa no es extraordinaria, es un drama que puede vivir quien no sea correspondido.

La obra nos deja con más preguntas que respuestas. Deseamos (como ella) que llegue un clímax, pero se nos niega. La única satisfacción que obtenemos es verles cantar al unísono. Se entienden y se complementan a la perfección. Son dos líneas paralelas que van en la misma dirección pero jamás se encontrarán. La obra acaba con la complicidad de ambos después de terminar una canción. Sin beso. Sin cierre. Un final que parece inconcluso. Como el amor que no acaba. Solo se desvanece poco a poco. Como un glaciar deshaciéndose hasta desaparecer.



TIRSO CALERO: CÓMO REVOLUCIONAR LAS SERIES DIARIAS

24 junio, 2019

Entrevista de Sergi Jiménez.

El pasado 13 de junio TVE emitió un capítulo muy especial de su serie diaria Servir y Proteger: era la primera aparición de la actriz transexual Lara Martorell en el papel de una policía transexual. En Bloguionistas hemos querido hablar con el creador y coordinador de la serie, Tirso Calero, de la incorporación de este personaje y de otros aspectos de la serie diaria, cuyo equipo de guión ya trabaja en una cuarta temporada.

¿Cuál ha sido el proceso de documentación para el personaje de la inspectora transexual Ángela Betanzos? ¿Habéis hablado con la actriz Lara Martorell, de cara a corregir guiones o añadir tramas en función de su experiencia personal?

Sí, de hecho nosotros teníamos claro que para interpretar a una policía transexual debía ser una actriz transexual. En otras ficciones se ha adoptado otro tipo de decisión, en nuestro caso lo teníamos claro desde un inicio. Una vez hicimos las pruebas con varias actrices, la que más nos gustó fue Lara Martorell. Sí que intentamos incorporar elementos personales al personaje de la ficción. Con lo cual, sí que hay algo de la propia Lara en el personaje de Ángela Betanzos. Yo creo que es una lanza en favor del colectivo LGTBI y sobre todo, que nunca se había visto en un serial diario. Desgraciadamente, ni en España ni en ningún otro país. Una serie diaria tiene la gran ventaja de dar mucha visibilidad a todo tipo de temas. También llega a un tipo de gente de mayor edad. Que no está tan acostumbrada a otro tipo de ficciones. Introducir un personaje así en una diaria, puede hacer mucho bien.

Estando lejos de ser algo normalizado, hemos podido ver personajes trans recientemente en la ficción española (La que se avecina, Vis a vis y próximamente La Veneno). ¿Habéis tomado de referencia alguna otra ficción de cara a cómo representar, o evitar representar, un personaje trans?

La clave era construir a una inspectora de policía, totalmente al margen de su identidad sexual. A partir de desarrollar a una inspectora dedicada a los delitos cibernéticos, sí que metemos algo en lo personal. Aunque hemos intentado construir un personaje sin fijarnos en eso. Respecto al origen primitivo del personaje, tuve la idea viendo una película chilena extraordinaria que se titula Una mujer fantástica. La verdad es que cuando la vi, me di cuenta de que hacía falta un personaje así en nuestra serie, uno muy poderoso. Creo que tanto Lara, como el personaje de Ángela Betanzos son mujeres fuertes.

Lara Martorell y Fernando Guillén Cuervo en “Servir y Proteger”.

¿A la hora de escribir tramas para el personaje, teníais claro desde un inicio que tipo de conflictos abordar y si había alguno que quisierais evitar?

Teníamos claro que había que huir del cliché. Como se va a ver en pantalla, vamos a explicar sus tramas personales desde un punto de vista muy natural. Creo que ese es el éxito del personaje y un poco de la serie. Servir y proteger es una serie muy pegada a la realidad, muy naturalista. Contamos delitos y problemas de la calle, muchos de ellos sacados de periódicos y de sucesos. Intentamos estar pegados al día a día. La realidad trans, es una realidad que ya no se puede obviar.

¿Qué hace diferente a Servir y proteger respecto otras diarias?

Lo que nos diferencia de las otras series diarias, es ser históricamente una apuesta diferente. En una serie anterior que hice, Bandolera, originalmente nadie apostó por ella porque era un western. Y acabó funcionando muy bien. Nadie apostaba por un policíaco diario y ha acabado funcionando. Eso demuestra que las series diarias se pueden revolucionar y ofrecer al público cosas diferentes y más arriesgadas. Si no, siempre hacemos lo mismo.

Bandolera, también creada por Tirso Calero.

Recientemente se ha publicado un estudio universitario sobre la visión de la mujer policía que ofrece Servir y proteger. ¿Se está convirtiendo la serie en un fenómeno cultural?

Leí el informe. Yo creo que en la serie hay más mujeres policías de las que realmente hay en la vida real. Tenemos un elemento un poco aspiracional. La comisaría de Distrito Sur es como debería ser una comisaría, aunque no siempre sea el caso. Lo cual no es un error nuestro, sino que aspiramos a que la realidad sea así. Las protagonistas de nuestra serie son muy fuertes y tienen grandes poderes de decisión. Lamentablemente en la sociedad eso no siempre pasa.

¿Cuáles son los datos de emisión de Servir y proteger en directo y en diferido? ¿Hay algún segmento de audiencia característico que siga la serie?

Para nosotros es un gran éxito que Servir y proteger sea tan consumida en VOD. Es la que tiene la mejor cuota de visionados online en España cada día. Incluso por encima de otras diarias y otras series en prime time. Es un dato realmente llamativo, normalmente tenemos 100.000 visionados online, lo cual es mucho. Eso demuestra la buena salud de la serie y que llega a un nicho de población más joven. Las personas que suelen consumir la serie en VOD, suelen ser más jóvenes. Eso ha logrado rejuvenecer la población de nuestra serie. Normalmente las diarias suelen ir a un público femenino y mayor de 65 años. Servir y proteger ha conseguido darle un poco la vuelta, tenemos una audiencia femenina importante, pero también masculina y joven.

Servir y proteger se sitúa muy frecuentemente como el espacio más visto de España en VOSDAL. ¿Cómo valoráis este dato?

Es positivo, sobretodo demuestra que está conectando con segmentos más jóvenes. Con el tiempo se está valorando más ese tipo de audiencias por parte de las cadenas. El consumo de televisión en España y en todo el mundo ha cambiado. Poco a poco se tiene que dar más importancia a las descargas y al VOD. Ya cada vez hay menos gente que vea las series a su hora. Eso es el futuro, nosotros estamos contentos de ser la más vista en esa modalidad.

Hay días en los que igualáis e incluso superáis la audiencia de espacios de prime time en TVE. ¿Están cambiando los hábitos de consumo o es un hecho característico de esta serie y de esta cadena?

Desgraciadamente estamos viviendo una de las peores etapas de audiencia de TVE. Esto es un dato objetivo, la TVE de ahora está muy lejos de la audiencia que conseguía años atrás. A pesar de eso, la serie muestra fortaleza. Eso hace que sea lo más visto de la cadena. Realmente nos gustaría que Servir y proteger fuera bien junto con toda la cadena, ya que hay una retroalimentación. Por otro lado, yo creo que la ficción española está gozando de muy buena salud. Que haya varias series diarias a la vez, es una buena noticia para el sector audiovisual.

Hace un año realizaste otra entrevista para Bloguionistas en la que aseguraste: EnSyP” acabamos de firmar el capítulo 300 y cada capítulo tiene que tener alguna idea nueva. Eso es lo complicado de una serie diaria, ahí está el reto. Ahora que vais por el 537, ¿cómo se plantea el futuro de Servir y proteger?

Nosotros justo hemos terminado de escribir el episodio 600, que marca el final de la tercera temporada. Ahora empezamos a trabajar en la siguiente. El reto es intentar usar los elementos característicos de la serie como el thriller, la intriga, el suspense y el melodrama, pero con novedades. En cada temporada intentamos estrujarnos al máximo la cabeza para contar nuevas historias. Es importante no repetirse y renovarse, no solo en cuestión de personajes, sino de tramas.

¿Y el futuro de Tirso Calero más allá de Servir y proteger? El año pasado firmaste una comedia teatral de éxito, Aguacates. ¿Vas a seguir con el teatro? ¿Películas, otros proyectos de TV…?

De momento me he comprometido a hacer la cuarta temporada de Servir y proteger, que van a ser 200 episodios más. Luego si que me gustaría abandonar las diarias y seguir escribiendo ficción televisiva, pero en otro formato. Es muy probable que esta sea mi última temporada en Servir y proteger, ya que creo que la serie puede tener vida para rato. Mientras, voy compaginando con obras de teatro y la escritura para cine. Es un poco una válvula de escape, porque si no acabas demasiado abducido por la serie diaria. De momento tengo una obra de teatro que saldrá a la luz a principios del año que viene. Se titula Tarántula y estamos preparándola. También estoy con la escritura de dos guiones de largometraje. Son muy diferentes, uno se titula En la oscuridad y la otra es de zombies, que se llama Los caminantes. Eso me permite despejarme un poco con estos 200 episodios que tenemos por delante, ya que acabaremos de escribirlos en marzo del año que viene.




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