ELIGE UN BUEN GUIÓN Y NO LO DESTROCES

16 septiembre, 2016

“Hay directores que tienen un don para saber lo que le gusta a la gente. Hagan lo que hagan dan con esa tecla tan difícil de encontrar que equivale a un éxito de taquilla. Artesanos que, normalmente, no entran en las quinielas de los premios, pero que arrasan entre los espectadores. En el cine español tenemos a Fernando González Molina, que toque lo que toque lo convierte en oro (Fuga de cerebros, Tres metros sobre el cielo, Palmeras en la nieve…)”

Javier Zurro, El Español. 16.09.2016.

Interesantes esos puntos suspensivos después de “Palmeras en la nieve”. Interesante por lo que callan. Fernando González Molina es sin duda uno de los directores de más éxito del cine español actual. Y eso supone que tiene un talento innegable para contar historias… escritas por otros.

Si miramos la ficha de imdb de Fernando González Molina, descubriremos muy rápido lo que callan esos puntos suspensivos. Sólo tiene un crédito como escritor: es uno de los creadores de la serie “Bienvenidos al Lolita”. No soy amigo de descalificar la ficción nacional, pero creo que todos coincidiremos en que esa serie no era exactamente ORO.

Fernando González Molina a punto de convertir en oro a Mario Casas.

González Molina a punto de convertir en oro a Mario Casas.

O sea, que Fernando González Molina no “convierte en oro” todo lo que toca. Lo que hace, en todo caso, es detectar el oro. O sea, posee el talento de reconocer un buen guión, y no destrozarlo. No es un talento menor. Alfred Hitchcock no escribía sus guiones. Ni John Ford. Tampoco lo hace David Fincher. No pretendo quitarle méritos a Fernando González Molina.

Pero tampoco se los quitemos a Álex Pina y Curro Velázquez, guionistas de Fuga de cerebros. Cada chiste, cada giro de guión, cada “idea de oro” de esa película es de ellos.

Tampoco quitemos méritos a Federico Moccia, autor de las muy exitosas novelas Tres metros sobre el cielo y Tengo ganas de ti. Ni a Ramón Salazar, el guionista que las adaptó al cine.

En cuanto a los méritos de Palmeras en la nieve, habrá que repartirlos entre Luz Gabás, que escribió la novela (un best-seller en toda regla) y Sergio G. Sánchez, el escritor que la convirtió en guión.

Por cierto, es posible que la “quiniela de los premios” de González Molina sea bastante modesta en comparación con las cifras de taquilla que consiguen sus películas. Pero en la lista de premios de Sergio G. Sánchez hay tres nominaciones al Goya a Mejor Guión. Y ganó uno por El Orfanato.

También tres nominaciones al Goya tiene Ramón Salazar. Dos de ellas, por cierto, por los guiones de películas que luego dirigiría Fernando González Molina… sin obtener nominación.

Ojalá tuviéramos más directores como Fernando González Molina. Directores capaces de darle empaque visual a las historias, de narrar con el ritmo y la espectacularidad necesarias para llenar las salas. Capaz de identificar las buenas historias y respetarlas.

Y ojalá tuviéramos una prensa seria que apoyase sus afirmaciones con datos, en lugar de fomentar el culto a la personalidad del director y el absurdo mito de la fórmula del éxito.

Sergio Barrejón.

 


EL GUIÓN DE LOS ROBOTS, WERNER HERZOG DANDO CLASE Y UN SORTEO PARA LECTORES

20 mayo, 2016

-“Yo no tenía una visión, no tenía un estilo propio como director. No pretendía convertirme en el amo del plató. Sólo quería proteger el guión“. Así explicaba el guionista Billy Wilder por qué empezó a dirigir películas. No sabemos si es ésta la razón por la que Sergio G. Sánchez debutará en la dirección tras haber escrito algunos de los mayores éxitos del cine español, como El orfanato, Lo imposiblePalmeras en la nieve. Su primera película como director llevará por título Marrowbone, producirá Lionsgate Telecinco Cinema y  J.A. Bayona firmará la producción ejecutiva. Antes de Marrowbone, Sergio G. Sánchez había dirigido la TV movie Las manos del pianista y varios cortometrajes, como 7337.

-Hay otros guionistas que, en lugar de pasarse a la dirección, se pasan a guionizar… otras cosas.  Porque no sólo existe ficción, documental y programas. El software, por ejemplo, también puede tener guión. Nos lo cuenta Sara Vicente, la guionista de 7 vidas que le escribe los diálogos a Cortana, el bot de Microsoft.

-Sara Vicente no es la única que escribe diálogos a un robot: Jacobo Delgado, guionista de Cuéntame, redactará los discursos de Pedro Sánchez. Esta noticia ha dado muchos titulares en la prensa, pero por supuesto, ningún medio ha publicado la foto del guionista, un autor todoterreno que, además de series y discursos, ha escrito novela e incluso el radioteatro En busca del verano perdido. Si quieres ponerle cara a Jacobo Delgado, mira esta entrevista en la que habla de Toda una vida, la novela basada en Cuéntame que escribió con Carlos Molinero:

-Si estás empezando en esto del guión, quizá te estés preguntando cómo llegar a ser un guionista de éxito como los que acabamos de nombrar. Pues no existe la fórmula del éxito, pero tal vez sea buena idea cursar estudios especializados, como el nuevo máster de guión que ha lanzado Alicia Luna en la Universidad Autónoma de Madrid.

-Y si los másters se te van de presupuesto, a lo mejor prefieres seguir este curso de cine online con Werner Herzog. El legendario director alemán ofrece veinte clases en vídeo y la posibilidad de subir tus propios trabajos para discutirlos con los compañeros de curso. Todo por poco más de 80€.

-Pero basta de rascarse el bolsillo. Vamos con un regalo: estamos sorteando tres ejemplares de Orígenes secretos, la novela de David Galán Galindo.

Para participar, hay que suscribirse a La Separata, el boletín de noticias de Bloguionistas. Todos los suscritos recibirán la convocatoria del sorteo en el próximo número, que saldrá a lo largo de hoy. Así que date prisa. Si quieres saber qué tal escribe David, puedes echarle un vistazo al post sobre Películas de episodios que escribió en Bloguionistas.

Buen fin de semana.

Sergio Barrejón.


III ENCUENTRO DE GUIONISTAS: CAPÍTULO UNO

18 octubre, 2013

por Alberto Pérez Castaños. Fotos de Natxo López.

El III Encuentro de Guionistas se inauguró ayer en el Museo de Bellas Artes de Bilbao con una primera parte que dejó un poco de todo: frases interesantes, debates, buen rollo entre pintxos y búsqueda desesperada de cobertura 3G en los lugares más recónditos de la sala de conferencias ante la ausencia de Wi-Fi, entendiendo por lugar recóndito cualquier otro rincón del Museo que no fuese la propia sala (AKA “El búnker”).

Durante el primero de los dos días del Encuentro se programaron tres paneles, uno dedicado a la invisibilidad del guionista, otro a la situación actual del sector y los retos y oportunidades que dicha situación presenta y un último a la internacionalización de nuestro trabajo.

La idea de este post es condensar cada panel con algunas de las frases más interesantes de sus participantes para destacar los distintos puntos de vista y contrastar sus ideas.

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Panel 1: La (In)visibilidad del guionista.

Albert Plans:

“A los productores de Cataluña les pareció inviable que se nombrase a los guionistas de los proyectos en la prensa”.

“No quieren dar visibilidad a los guionistas porque si la tuvieran pedirían más dinero”.

“En el fondo, somos como un actor secundario”.

“Luchando conseguimos que se pusiera en los proyectos el nombre del director y del guionista con sus currículums”.

Begoña del Teso:

“Los guionistas sois los putos amos”.

“A la gente, cuando va al cine y paga una entrada, lo que le interesa es la historia”.

“Con la progresiva educación del público, vuestros nombres llegarán a ser tan importantes como el del director”.

Sergio G. Sánchez:

“La invisibilidad es un arma de doble filo. A veces es bueno pasar desapercibido para hacer tu trabajo”.

“En EE.UU. la gente se lee los guiones. Aquí nadie lee un guión si no está involucrado en su producción”.

“Todo el trabajo que me llega ahora no es ni por El Orfanato ni por Lo Imposible, sino por dos guiones que tenía en la Black List”.

“Si quieres ser un guionista visible tienes que crearte tú mismo la imagen”.

Kike Maíllo:

“Al final del proceso de producción el trabajo del guionista queda lejos y cuesta acordarse de él”.

“Los guionistas nunca vienen a la sala de montaje. Deberían interesarse más en ello”.

“El secreto de la visibilidad es escribir buenos guiones. Si escribes bien, la industria te reconoce”.

Natxo López:

“La invisibilidad no es un problema de ego, sino de dinero. Que te relacionen con tus éxitos es la llave de próximos trabajos”.

“En tele están empezando a llamar a guionistas para proyectos porque conocen su trabajo”.

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Panel 2: La situación actual del guionista: Retos y Oportunidades.

Pedro Rivero:

“Que la SGAE tenga un guionista de presidente dice mucho del trabajo que hemos realizado desde los colectivos”.

“Si no hiciéramos lo que estamos haciendo desde las asociaciones, no estaríamos donde estamos”.

Xabi Puerta:

“Un productor ejecutivo es un guionista que le ha perdido el miedo a la hoja del Excel y a conjugar los verbos en primera persona del plural”.

“En la sala de montaje es donde aprendes el misterio de lo que funciona y de lo que no en tu guión”.

Fernando Navarro:

“Hay actividades que pueden no tener nada que ver con el guión y que luego hacen nuestro trabajo más placentero. En Hollywood hay más tradición de guionistas que desarrollan actividades paralelas”.

“Trabajar en otras cosas no es conformarse, ayuda a escribir mejor y te salva de los lapsos de espera”.

“Escribir letras de flamenco me hizo ganar autoestima y me relajó de cara a enfrentarme al siguiente guión”.

“Es muy importante ligar y follar. Hay un intra-follar en el mundo del guión”.

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Panel 3: Internacionalización.

Josep Gatell y Teresa de Rosendo:

“Se puede trabajar en Estados Unidos, pero es muy difícil. Está la barrera del idioma y la barrera legal”.

“Los créditos en IMDb ayudan a agilizar el visado de artista”.

“Los grandes estudios tienen programas de formación para becarios, les pagan y los ubican”.

“Es básico tener material propio escrito para que te valoren como guionista”.

“Por sorprendente que parezca, ser español ayuda”.

Jorge Dorado:

“Se puede conseguir manager en EE.UU. De cada diez, uno contesta. Y no hace falta ni irse ni ser bilingüe”.

“Les hace gracia que hables mal inglés. Allí ser europeo mola, es exótico”.

“Se puede. En EE.UU se demandan muchos contenidos, están faltos de ideas”.

José Luis Acosta:

“Hace 5 años, México producía 10 películas al año. Tras las desgravaciones de la cláusula 226 llegan a 110 al año. Se está produciendo muchísimo y cada vez mejor”.

“Si haces una cosa que funcione en Colombia, es posible que a las dos semanas te llamen de México”.

“Valoran al guionista español porque viene de una industria consolidada”

“El idioma es muy importante. Tienes que leer mucho, saber cómo escriben, cómo escuchan y cómo hablan”.

Nacho Faerna:

“Tenemos una industria que no sigue los estándares internacionales. Esto es un handicap importante”.

“Hay que esforzarse en hacerlo cada vez mejor para poder exportar las buenas ideas”.

“Tenemos que ser capaces de que los jóvenes puedan demostrar aquí su talento”.


VE A BILBAO

14 octubre, 2013

por Alberto Pérez Castaños.

Hola, me presento: me llamo Alberto Pérez Castaños y soy guionista. De los que están empezando. Guionista novel. Novato. Inexperto. Y también sorprendido. Resulta que, pese a mi inexperiencia, con este artículo ya van la friolera de DOS los que publico en Bloguionistas. Casi nada. Dos más que Almodóvar. Tras el primero –escrito a cuatro manos–, no sólo di por hecho que jamás volvería a publicar en este espacio, sino que llegué a temer que la Policía del Guión me encarcelase y me prohibiese escribir de por vida. Pero no fue así, y de ahí mi sorpresa; sigo en libertad, escribiendo las mismas idioteces de siempre y, además, me dejan volver a Bloguionistas.

El motivo es el III Encuentro de Guionistas que tendrá lugar en Bilbao a finales de esta semana y que me encargaré de retransmitir en vivo y en directo desde el Twitter de la web. Será como una especie de Carrusel Deportivo del Guión, pero sin fútbol ni Pepe Domingo Castaño. Cobertura plena y sin anuncios cantados. Seguir la retransmisión es tan fácil como hacer click aquí:

Y si en lugar de una retransmisión seria y ecuánime, te apetece cinismo, prepotencia y marrullería, también puedes seguir a Sergio Barrejón, que amenaza con estar por allí haciendo de Manolo el del Bombo, sólo que sin bombo y animando al equipo contrario.

Usaremos el hashtag #3EGbilbao, así que no olvides incluirlo en tus tweets si quieres participar en nuestras conversaciones.

Por otra parte, quiero aprovechar que estoy aquí para decir que si estás leyendo esto, eres guionista y no vas a ir al encuentro, más te vale tener una buena excusa para quedarte en casa. Y no, no venir a Bilbao porque prefieres seguir mi retransmisión por Twitter desde tu sofá no sólo es una excusa pésima, sino que demuestra cierta demencia por tu parte.

Los organizadores del Encuentro no pueden estar haciéndolo mejor: están poniendo todo de su parte para facilitar transporte y alojamiento a todo aquel que ande justo de dinero; han puesto a disposición de todos descuentos en trenes y diferentes hoteles de la ciudad; te invitan a desayunar y a comer… Sólo les ha faltado alquilar una limusina conducida por Woody Allen para llevarnos al Museo de Bellas Artes, donde tendrá lugar el evento. Así que, ya sabes. Ve a Bilbao. Tienes hasta mañana para inscribirte. O para organizar lo de la limusina.

Además, también han organizado un programa realmente interesante. Se tratarán temas que nos interesan y preocupan a todos como la invisibilidad del guionista, la situación actual del sector, el acceso a mercados internacionales, los nuevos modelos de negocio… Todo esto en boca de gente como Nacho Faerna, Sergio G. Sánchez, Kike Maíllo, Josep Gatell, Teresa de Rosendo, Fernando Navarro y muchísimos más.

Si esto te parece poco, para cerrar el Encuentro han convencido a Jorge Guerricaechevarría y a Enrique Urbizu para que se suban a la palestra moderados por Carlos Molinero. Presumo que hablarán de guión pero, personalmente, pienso que merecería la pena aunque se pusieran a discutir sobre su receta personal para el arroz con costra.

Y por mi parte nada más. Si con lo que he escrito aquí no te dan ganas de ir al Encuentro, yo ya no sé qué más puedo hacer. Allá tú.


ATRÁS Y ADELANTE

25 junio, 2013

Por David Muñoz

El viernes pasado vi en el cine Man of Steel, la última reinterpretación del personaje Superman, escrita por David S. Goyer, dirigida por Zack Snyder, y producida por Christopher Nolan.

La película me pareció horrible, pero, como llevó varios días hablando sobre el tema en Twitter, la verdad es que no me apetece seguir dándole vueltas en Bloguionistas. Aunque si tenéis curiosidad por saber qué es exactamente lo que pienso sobre Man of Steel y porqué, podéis leer este texto escrito por Mark Waid –uno de los guionistas de los cómics de Superman-, con cuya opinión coincido casi totalmente.

La cuestión es que viendo Man of Steel me vino a la cabeza una reflexión que sí que me parece que puede ser interesante compartir aquí.

La película tiene una estructura muy curiosa, y que además me parece bastante acertada. En vez de contar la historia del personaje cronológicamente, se pasa de la inevitable escena en Krypton, con el científico Jor-El metiendo a su hijo, el recién nacido Kal-El -el futuro Clark Kent/Superman- en una nave espacial y mandándolo a la Tierra, etc., a una escena con Clark ya con 30 años. A partir de ese momento, las escenas del pasado de Clark se insertan dentro de la trama principal a modo de flashbacks, utilizando técnicas de toda la vida para crear vínculos entre unos momentos y otros. Por Ej., en el presente Clark ve un autobús escolar y eso le lleva a pensar en algo que le ocurrió con un autobús escolar. Un objeto lleva a otro objeto. Aunque también hay transiciones emocionales, donde no es un objeto lo que evoca el pasado, sino un estado de ánimo. O una situación. Pero no voy a entrar en detalles para no estropearos la película a quienes no la hayáis visto aún. Quién sabe. Quizá os guste más que a mí.

Clark con cara de estar a punto de empezar a pensar en su pasado.

Clark con cara de estar a punto de empezar a pensar en su pasado (por cierto, Henry Cavill es un gran Superman, que pena la historia).

Lo que más me llamó la atención es que se usara una estructura así en una película tan comercial. Está claro que sus productores no pensaron en ningún momento que los espectadores fueran a perderse. O que les fuera a resultar extraño tanto ir para atrás y para delante.

Sin embargo, no hace tanto tiempo, todo esto hubiera sido impensable en una película de este tipo (no estamos hablando de una de Iñárritu, por ejemplo).

Yo he tenido reuniones en las que los productores de los guiones que estaba escribiendo se mostraban yo diría que casi furibundamente contrarios al uso de los flashbacks. De hecho, entre algunos de ellos (y también entre ciertos directores y analistas de guión) era casi un dogma de fe. FLASHBACKS NO.

La única manera en la que permitían que se usaran era si no había más remedio que utilizarlos para clarificar algo que no podía contarse de otra manera en el presente.

Desde mi punto de vista, esa lógica obvia que a menudo el flashback se usa simplemente para poder mover a tu antojo las piezas de la historia que estás contando. Muchas veces su única razón de ser es hacer que la película sea más entretenida. Y no creo que haya nada de malo en ello.

Man of Steel podría haberse narrado de forma lineal. Richard Donner ya contó así la historia de Superman en su película de 1978. Y también funcionaba. Solo que de esa manera la trama de acción principal de la película (el enfrentamiento de Superman con Lex Luthor) arrancaba tardísimo. Había muchas cosas que contar antes: de dónde viene Kal-El, cómo es adoptado por los Kent y pasa  a ser Clark Kent, su llegada a Metrópolis, etc. De hecho ese primer Superman casi es dos películas en una, claramente divididas por la aparición de Luthor.

En realidad, ahora que lo pienso, con el tiempo eso ha sido una ventaja más que una desventaja. Por ejemplo, yo cada vez que me pongo a ver Superman suelo dejarlo la primera vez que el protagonista llega a la guarida subterránea de Luthor. A partir de ese momento la película deja de interesarme (el plan de Luthor es ridículo y me cabrea que Superman sea capaz de retroceder en el tiempo para salvar la vida de Lois Lane). Así que prefiero ahorrármelo. Me conformo con haber visto crecer a Superman y sus primeros días en Metropolis.

A ver si antes de que me muera alguien hace una película buena de Superman entera. Porque de momento solo funcionan trocitos de unas y otras.

En fin, que me pierdo. Vuelvo al tema de los flashbacks.

Gracias a la estructura de Man of Steel, su guionista ha evitado que le ocurra lo mismo que al Superman de Donner. Pese a contar cosas tan alejadas en el tiempo (y tan dispares en cuanto a tono), la impresión al verla es que estás ante una sola película. Y de paso, la amenaza de los Kryptonianos –y con ella, el arranque de la trama principal- puede llegar un poquito antes también.

Ambas razones me parece más que suficientes para justificar que se cuente de esa manera.

Pensando en todo esto, caí en la cuenta de que el guión de vampiros que colgué aquí hace unos meses, Frío, utiliza también una estructura fragmentada que saltaba atrás y adelante en tiempo y en la que además me permití dividir la acción en capítulos narrados desde diferentes puntos de vista. Una estrategia narrativa muy utilizada en la literatura pero mucho menos usada en el cine. Y fue lo que más me cuestionaron del guión algunos de los productores que lo leyeron. Me preguntaban: “¿Por qué lo has escrito así?” “¿Qué razón hay?”. Y mi respuesta era: “Porque es la forma más satisfactoria que se me ha ocurrido para contar esta historia”.

¿Podría haberla contado de otra forma? Pues sí. Pero no me habría sido tan interesante.     

Pero para muchos lectores era un problema importante. La estructura les parecía artificial, poco orgánica, arbitraria.

Y creo que entiendo por qué.

En el cine, nos tragamos cualquier tipo de flashback siempre que esté “justificado”. Y por “justificado” entendemos que surja del protagonista, que sean sus emociones quienes decidan qué vemos y cuándo lo vemos. Evidentemente, vemos lo que el guionista quiere (y necesita) que veamos, pero no lo parece. O más bien, no sentimos que sea así.

Por eso, en Man of Steel funcionan los flashbacks y los saltos en el tiempo, porque todo, o casi todo*, son recuerdos de Clark.

No sé si puede extraerse o no una regla de todo esto, pero me parece algo interesante sobre lo que pensar. ¿Qué está dispuesto a aceptar el espectador o no? ¿Hasta dónde podemos llegar? Porque de saberlo depende que nuestra historia sea disfrutada o no. Reparar en la artificialidad de lo que te están contando puede hacer que desconectes y que deje de importarte.

Otra estructura interesante es la de Lo imposible, la película dirigida por Juan Antonio Bayona en 2012.

Como ya sabéis todos, cuenta la historia real de una familia que sobrevive a un tsunami y sus intentos por volver a reunirse tras ser separados por la ola gigante.

Ese planteamiento tiene un problema estructural muy gordo: y es que el momento más intenso y espectacular de la historia (el tsunami) ocurre al principio. Visualmente (y emocionalmente) es un clímax que estructuralmente funciona como detonante de la historia. Es lo que provoca que la familia se separe.

La solución que encontró el guionista, Sergio G. Sánchez, me pareció interesante (además de bastante atípica): movió ese clímax al final de la película, escamoteándolo al inicio mediante un fundido a negro y mostrándolo en forma de flashback recordado por el personaje de Naomi Watts.   

Justo antes de la ola.

Justo antes de la ola.

Pero cuando vi la película, en el momento en el que apareció el largo fundido a negro después de que Naomi Watts ve aproximarse la ola, os juro que en el cine la gente empezó a gritar: “¡Pero qué pasa!”, “¡Que se han saltado de rollo!” (por estos comentarios, no hace falta que os diga que se trataba de gente de más de 50 años).

La verdad es que no sé qué habría pensado yo de ese momento de no haber escuchado esos gritos. Mi recuerdo está demasiado condicionado por ellos.

Pero sí que me pareció que quienes gritaban estaban reaccionando de forma instintiva a algo relacionado con lo que he comentado hace unos párrafos: ese fundido a negro era arbitrario, había llegado porque sí. Era una decisión del “dios director”, puramente narrativa, no emocional. No obedecía a una lógica vinculada a lo que le estaba pasando al personaje.

Luego pensé que habría sido muy distinta la reacción del público si se hubiera mostrado a Naomi Watts perdiendo el conocimiento al ser embestida por la ola. Entonces, si les habría parecido algo “natural”. No les habría parecido tan extraño**.

Resumiendo: mi impresión es que la estructura fragmentada que parece que solo obedece a la conveniencia del narrador, produce desconfianza en el espectador; mientras que si la justificas vinculando esos saltos atrás y adelante al arco emocional del protagonista, puedes colar casi cualquier cosa, por muy marciana que parezca.

Lo mismo estoy equivocado. Y seguro que a muchos se os ocurren ejemplos que demuestran justo lo contrario. Pero esta semana me propuse escribir una reflexión del tirón solo horas antes de subirla al blog, para no darme tiempo para reescribirme y afinar las ideas, y es lo que he hecho. En cierta manera, lo que he hecho ha sido pensar en voz alta.

Y a lo tonto, he acabado hablando bien de algo de Man of Steel. En fin…

Bonita escena. Aunque absurda. ¿A qué estaba jugando Clark? ¿A Superman antes de ser Superman? Porque el traje con la capa se lo encasquetó su papi, no lo pidió él.

Bonita escena. Aunque absurda. ¿A qué estaba jugando Clark? ¿A Superman antes de ser Superman? Porque el traje con la capa se lo encasquetó su papi, no lo pidió él.

 *También hay flashback del tipo “porque sí”, como el epílogo del niño con la capa. Pero en ese momento el espectador ya está en la historia y lo acepta. Aunque creo que no lo habría aceptado al principio de la película.

**A veces me he preguntado si esa decisión se tomaría en guión o en montaje. Pero eso es algo que solo pueden explicar quienes han hecho la película.

ACTUALIZACIÓN: Albert Monteys ha publicado una historieta en su tumblr. criticando Man of Steel. Podéis leerla aquí. Incluye esta viñeta que tiene que ver bastante con lo que comento en mi entrada:

Monteys


EL CINE ESPAÑOL Y UN BMW EN DOBLE FILA

22 septiembre, 2011

por Sergio Barrejón.

Hace unos años, una fría noche de invierno en Madrid, volvía a casa con mi mujer, embarazada de seis meses, cuando nos encontramos nuestro coche bloqueado por un BMW en doble fila. Pasaban unos minutos de la medianoche, en la calle Conde Duque. ¿Qué hacer?

PITAR, NATURALMENTE, dirán muchos.

Yo llamé a la grúa. La mayor parte de mis amigos me dice que soy un malrollero, que llamar a la policía no mola nada. En mi opinión, lo que no mola nada es que un fulano con un coche de 40.000€ no quiera gastarse 4€ en meterlo en un parking. Y tampoco mola nada que todos hagamos como si eso fuera normal.

Total, que tuvimos que esperar más de media hora, con un frío del carajo. Estábamos cansados, y aún nos quedaba media hora más de coche hasta llegar a casa. Pero esperamos. Vino la policía y a punto estaban de llevarse el coche, cuando bajó el dueño del BMW a moverlo.

Antes de retirar su coche, el tipo me recriminó que no hubiera pitado para avisarle. Yo le dije que no acostumbraba a tocar el claxon a las tantas de la noche, porque calculaba que podría ser bastante molesto para los vecinos. ¿Saben lo que me contestó?

-¡Pero si aquí pita todo el mundo! ¡Mi cuñado, que vive ahí al lado, tiene que dormir con tapones en los oídos!

Y eso, según él, era un argumento PARA PITAR.

España.

 

CORTA A:

 

La semana pasada, el realizador Tinieblas González convocó a la prensa en el Café Antzokia de Bilbao para contarles el via crucis que ha pasado con su primer largometraje, Alma sin Dueño, y sus problemas con la productora, Alma Ata. Los highlights vienen a ser:

  • Presupuesto hinchado para optar a más dinero de subvenciones. Según Tinieblas, el coste real de la película era 1,2 millones. En los papeles enviados al ICAA se decía que había costado 3 millones.
  • Desvío de la subvención recibida para postproducir la película. De los 480.000€ recibidos, no se habrían invertido efectivamente más que 100.000€, con la consecuente merma de calidad en el resultado.
  • Estreno ficticio para optar a más subvenciones, sin avisar siquiera al director.
  • La productora remonta la película prescindiendo del director. Según éste, un premontaje de la peli había gustado mucho a Filmax, pero la versión final carecía de la calidad necesaria para interesar a la distribuidora.

Pero los hechos no interesaron mucho a la prensa generalista, como cabía esperar. Lo que les interesó fue la carnaza. Y Tinieblas les dio una buena ración cuando empezó a extrapolar su caso particular a la situación general del cine español. No denunció simplemente las malas artes de su productora con su película, sino que se prodigó con declaraciones sobre “los productores” que tienen “coches de lujo”, sugerencias al público (?) para que no paguen por ver cine español porque estarían “pagando dos veces”, y comentarios sobre que esta rueda de prensa suponía su “entierro” en la industria.

El texto que ha circulado por la mayor parte de los medios es el habitual cortapega de agencia incluyendo varias imprecisiones y errores, y centrado sólo en los aspectos que pueden dar lugar a indignación de barra de bar. En definitiva, ni un periodista de ningún medio generalista ha intentado indagar sobre los datos concretos que ofreció Tinieblas (una productora con nombre propio presuntamente habría desviado subvenciones y falseado documentos públicos). Pero todos los medios tradicionales se han querido hacer eco de los ataques difusos y generalizados al conjunto del cine español. Naturalmente, sin contrastar un dato ni aportar la más mínima réplica. Porque cuanto menos específico eres, más target tienes. Porque en este país, vende más un titular del tipo “todos los políticos apestan” que uno del tipo “PSOE y PP pactan una ley electoral que dificulta la formación de nuevos partidos”.

Es interesante leer también sobre el asunto en Facebook, en el muro de Juanjo Moscardó, presidente de EDAV, la asociación de guionistas valencianos. Allí ha habido una interesante discusión entre Sergio G. Sánchez, guionista de El Orfanato, y el propio Tinieblas. Esa discusión no la verán en ningún periódico. ¿Saben por qué? Porque acaba bien. Tinieblas y Sergio acaban deseándose suerte y despidiéndose amablemente. Y ya se sabe que tras la muletilla “alcanzó gran relevancia en las redes sociales” se esconde en realidad el subtexto “¡Peleeeaaa!”.

Comprendo perfectamente el cabreo de Tinieblas y estoy casi seguro de que es justificado en lo que respecta a Alma Ata. Sobre la situación general del cine español, no tengo datos. Y cuando los he tenido, he podido comprobar que cada cual los interpreta a su gusto. Como está visto que aquí cada uno tuerce la realidad para hacerla coincidir con sus prejuicios políticos, yo directamente paso de entrar en el debate. La vida es demasiado corta como para discutir con gente que protege sus opiniones como si fueran sus genitales.

Pero sí pienso que Tinieblas cometió un error al convocar a la prensa para contar su caso. Porque la prensa tradicional (léase rancia) no es amiga de nadie. Están dedicados en cuerpo y alma a vender ejemplares a base de sensacionalismo y carnaza. La exposición pública que te proporcionan es, en el mejor de los casos, anecdótica. Y en el peor de los casos, como dice Tinieblas, puede suponer un “entierro” (aunque lo dudo: a nadie le importará un carajo que le insultes en los periódicos si piensa que le puedes dar dinero a ganar). Lo que les interesa a los medios rancios (no hablo de los periodistas, sino del sistema en sí) es ver cómo la gente se da de hostias. Porque eso, aparentemente, es lo que le interesa al público.

Todos encontramos vomitivas esas entrevistas de los making of en que la actriz dice que “todos en el rodaje éramos como una gran familia, fue maravilloso trabajar con ellos”. Valoraríamos mucho más declaraciones del tipo “el director entró en mi roulotte a las tres de la mañana con la polla en la mano” o “conseguí este papel porque me acosté con el productor”. Siguiendo la máxima de dar al público lo que quiere ver, y dada la audiencia que tienen los programas en los que la gente se tira los trastos a la cabeza, muchos responsables de medios han decidido que lo que vende es el conflicto. Y unos cuantos, incluso, han decidido que si en una noticia no hay conflicto, pues se inventa.

En resumen, que no estoy ni a favor ni en contra de Tinieblas. Ni a favor ni en contra del “cine español” (sea eso lo que sea). Pero estoy en contra de hacerle regalos de este tipo a una prensa ávida de sangre. Porque, además, nadie está realmente facultado para hablar por TODO el cine español. Ni bien ni mal, ojo. Defender el cine español sería tan incoherente como atacar al cine español. Considerar el cine español como un todo orgánico es un error de base, una premisa equivocada. Y cualquier razonamiento que se desprenda de una premisa equivocada, aun siendo un razonamiento válido desde el punto de vista lógico, conducirá a conclusiones equivocadas.

Por mi parte, el día que tenga un problema así con una productora (Dios no lo quiera), confío en tener la responsabilidad de ponerles una querella y procurar que paguen por lo que han hecho, en lugar de llamar a la prensa para contarles lo mal que está TODO.

Que venga la grúa y se lleve el puto BMW, que los vecinos no tienen culpa de nada.

Tineblas ha decidido denunciar públicamente porque “no puede costearse un largo proceso judicial”. Yo no entiendo mucho de procesos judiciales, así que no puedo opinar sobre si éste sería largo o no. Pero calculo que bien podría haber puesto por escrito una mera relación de los hechos sospechosos que él ha observado y haberla remitido a la Fiscalía, para que allí valoren si son constitutivos de delito. Si la Fiscalía actúa de oficio, entiendo que Tinieblas ni siquiera tendría que denunciar a la productora. ¿Se ha llevado a cabo ese paso? No lo sé. Ni siquiera estoy seguro-seguro de que se pueda hacer, porque de momento, nunca me he visto en esta situación.

Pero personalmente me encantaría ayudar a Tinieblas si decide coger el toro por los cuernos y proceder legalmente contra aquellos que él sabe que han cometido delitos. Porque pienso sinceramente que está bien que haya subvenciones. Lo que no está bien es que haya mangantes. Y tampoco está bien que no hagamos nada útil para acabar con los mangantes.

Tinieblas: no te conozco de nada, pero si les denuncias y entras en un largo proceso judicial, yo estoy dispuesto a poner hasta 1.000€ de mi bolsillo para ayudarte a costearlo. Dicho queda.

Mientras tanto, cada vez que oiga hablar de estos temas, yo me pondré tapones en los oídos.


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