GUIONISTAS EN PIE DE GUERRA.

14 septiembre, 2016

aliens_vs_predator_chess

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

¡BASTA!

En serio, ¡basta!

Decimos que somos guionistas, pero somos el puto Frente Popular de Judea.

¿No estáis hartos de ver cómo nuestro colectivo se desangra en guerras internas por culpa de las mismas miserias?

– Los guionistas de ficción contra los guionistas de entretenimiento.

– Los guionistas de SGAE contra los guionistas de DAMA.

– Los guionistas visibles contra los guionistas invisibles.

Sé lo que estáis pensando, y estoy de acuerdo con vosotros:

Tenemos que encontrar nuevas excusas para pelearnos.

Porque dejar de discutir entre nosotros no es una opción. Necesitamos ese estímulo, esa vidilla, esa carnaza, esa válvula de escape a través de la cuál poder cagar nuestra tensión y nuestras frustraciones.

Además, nunca es tarde para soñar con que las disputas guionísticas desemboquen en una orgía de hostias. Si eres guionista, lo más seguro es que tengas una cara de ésas que piden a gritos un buen par de hostiazas. Por eso has acabado siendo guionista: a base de bullying.

O a lo mejor llegaste al gremio sin esa jeta y la has ido adquiriendo a base de creerte más listo que los demás.

¡Démonos de hostias, joder! ¡Que llegue la sangre al río!

Pero huyamos de los viejos clichés. Lo de ficción contra no-ficción ya es demasiado aburrido. Lo de SGAE contra DAMA consume unas energías que casi es más práctico invertir en rellenar los formularios ésos que te piden para registrar las obras en cualquiera de las dos.

Es por ello que voy a proponer aquí posibles conflictos alternativos. Nuevos campos de batalla para encabronar a los integrantes de nuestro oficio, a ver si con suerte consigo detonar una guerra y me conceden el Nóbel de la paz.

– Guionistas abstemios contra guionistas borrachos.

Tened cuidado. Nuestros tercios de cerveza hacen más daño que vuestras latitas de Acuarius… a menos que las latas estén sin abrir ni vaciar. Por alguna extraña razón a los alcohólicos nos cuesta menos vaciar nuestros recipientes que a los abstemios, los del (léase con retintín) “instinto de conservación.

Y otra cosa os digo: Los guiones del borracho tienen por definición menos sentido y, por tanto, más probabilidades de gustar al director de contenidos de la cadena.

– Guionistas con carnet de conducir contra guionistas sin carnet de conducir.

Podréis atropellarnos con vuestros ridículos cochecitos, podréis llegar más cómodamente a esos polígonos industriales de extrarradio en los que a veces nos obligan a currar, pero… pero… pero… eh… nosotros somos mayoría. Bueno, lo éramos… ya no.

¿Si os invitamos a una caña o a una lata de puto Acuarius… podríais llevarnos en vuestro coche a ese inhóspito polígono industrial en el que se supone que no trabajamos porque (se supone que) somos autónomos?

– Guionistas metrosexuales con camisas y peinados guays contra guionistas echados a perder con alopecia/greñas y camisetas frikis/insípidas que se adaptan con tozudez/resignación a esa barriga cervecera/prominente, esa curva de la felicidad/conformismo.

Por muchos puñetazos que recibamos, nuestro aspecto no puede empeorar demasiado. ¿Pero vosotros? ¿Realmente estáis dispuestos a manchar de sangre vuestras camisas de temporada?

– Guionistas que escriben sus propias cosas al margen del trabajo contra guionistas funcionarios que sólo escriben cuando alguien les paga por hacerlo.

¡Cuando queráis quedamos y nos damos de hostias, payasos! Pero mejor a última hora de la tarde, cuando salga del curro. Bueno, menos el miércoles…. el miércoles no, que tengo una reunión con unos colegas para un largo que tenemos entre manos… ¿El jueves? Depende de si me llaman o no para hablar de lo del libro de relatos ése en el que estoy colaborando. Igual el fin de semana, pero no, espera… que tengo mi novela un poco abandonada y tres directores en los mensajes del Facebook preguntándome cuándo les voy a escribir el guión ése para el Notodo. ¿Y si nos fostiamos el domingo a última hora? Ay, no… el domingo he quedado con mi novia para explicarle por qué no tengo energías ni tiempo para ser ese novio de verdad que se merece.

– Guionistas que respetan los límites del humor contra guionistas que no respetan los límites del humor.

Bueno, aquí en realidad no hay conflicto. Todos los guionistas estamos a favor de reírnos de cualquier cosa. Excepto de (inserta aquí ese tema que te toca muy de cerca).

Todos estamos de acuerdo en que es de mal gusto reírse de (inserta aquí ese tema que te toca muy de cerca) No puedes reírte de (inserta aquí ese tema que te toca muy de cerca) porque todo tiene un límite. Menos los límites del humor, claro. Los límites del humor no tienen límites, excepto, claro está: (inserta aquí ese tema que te toca muy de cerca)

Y si eres un guionista al que ningún tema le toca muy de cerca, lo más seguro es que no admitas que nadie se ría de los límites del humor.

– Guionistas de izquierdas contra guionistas de derechas.

Aquí el combate sería mucho más desigual: hay muchos más guionistas de izquierdas que guionistas de derechas.

Aunque…

… si tenemos en cuenta que algunos guionistas de izquierdas ignoran que en realidad son de derechas… y que incluso algunos de derechas ignoran que en realidad son de izquierdas…

… y si tenemos en cuenta que somos una princesa en nuestra cuenta de Twitter y una puta en la cama de la señora de Cuenca…

… que somos una princesa en las reuniones de ALMA y una puta cuando nos toca firmar el contrato de turno…

… es posible que terminemos dándonos de hostias a nosotros mismos… y nos cerremos puertas de todos los colores por el camino… y lleguemos a la edad de jubilación sin una cuneta en la que caernos muertos.

– Guionistas machistas contra guionistas feministas.

Si eres hombre y (para mas inri) machista te recomiendo que libres esa guerra en el campo de batalla de los guionistas de comedia. Seréis mayoría. Casi nadie contrata a mujeres para escribir comedia. Casi todo el humor que se emite en TV tiene tintes bastante masculinos. ¿Es injusto? Sí. ¿Tiene base alguna? Pues no. Pero hablamos de un negocio cuya religión oficial consiste en rendir culto a los audímetros. No hay razón para esperar que la razón impere.

– Guionistas con talento contra guionistas sin talento.

Da igual cuál de los dos bandos gane: Nunca sabrás a cuál de ellos perteneces.

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ÚLTIMA HORA: NO HAY NOTICIAS

9 septiembre, 2015

Ayer, todos los medios “especializados” daban la ¿noticia? de las tres películas españolas preseleccionadas a los Oscars: Felices 140, Loreak y Magical Girl.

El hecho es que no hay ninguna película española preseleccionada a los Oscars. Felices 140, Loreak y Magical Girl sólo conforman una preselección que hace la academia española para decidir qué película presenta a la academia de Hollywood a ver si allí la quieren nominar. (La última vez que esto ocurrió fue en 2004).

Es cierto que la academia de cine española es la primera en fliparse:

Pero el hecho es que está totalmente fuera de nuestro alcance el que estas películas (¿”Cintas”? ¿Seguimos en el siglo XX?) vayan o dejen de ir “a los Oscars”. De momento, para que nos entendamos, sólo hemos elegido a Miss Albacete, Miss Teruel y Miss Badajoz, una de las cuales será Miss España… y luego se presentará al concurso de Miss Mundo. Aún no sabemos si será aceptada siquiera en el concurso.

Vamos, una noticia de portada. PARAD MÁQUINAS.

En realidad, la noticia de esta semana es que el cine español ocupa los dos primeros puestos de la taquilla, y aún ha colado uno más dentro del top-5. Y eso sin Amenábar, Almodóvar, Torrente ni Apellidos vascos.

Los medios “especializados” han preferido centrarse en dos ¿noticias?: la próxima llegada de Netflix y la “preselección a los Oscars” de tres películas que (me juego un maratón) no van a llegar a los Oscars.

Dos noticias que tienen un denominador común. Éste:

Netflix hace mucho tiempo que podía verse en España. Bastaba con un simple VPN gratis como Hola o MediaHint. Y se podía pagar con una tarjeta de crédito española. Los medios “especializados” (y su cohorte de bloggers) se han empeñado a fondo detallando cuáles serán los precios de Netflix en España. Casi ninguno ha ofrecido datos sobre el contenido de su catálogo (porque no lo ha hecho ni Netflix). Cuesta mucho pensar que van a traer algo jugoso a un mercado en el que ya están Filmin, Filmotech, Wuaki, Yomvi, Vodafone y Movistar (y seguro que me olvido de unos cuantos).

En cuanto a la mal llamada “preselección a los Oscars”, la Academia ha elegido dos títulos cuyo impacto en la taquilla española ha sido muy discreto: poco más de 200.000€ para Loreak (1,8 millones de presupuesto), poco menos de 200.000€ para Magical Girl (presupuesto de 500.000€). En cuanto a Felices 140, la única de las tres que ha acariciado el millón de euros en taquilla (con tres de presupuesto), es la única de la terna firmada por cineastas con solera.

Teniendo en cuenta la ristra de películas que ha producido y estrenado ya Tornasol Films, y los éxitos cosechados por Gracia Querejeta, todo indica que Felices 140 es la que más papeletas tiene para acabar representando a España ante la academia de Hollywood.

Y eso tampoco sería noticia. Igual que los medios “especializados” siguen centrándose en anécdotas absurdas, entregando titulares paletos y obviando los datos verdaderamente significativos, la Academia preferirá el título con más amigos dentro de la institución. Aunque sea la película menos innovadora (¿cuántos guiones arrancan hoy en día con un monólogo a cámara y luego dos o tres páginas de voice over?). Puede sonar paradójico, pero me da la impresión de que precisamente por ser la opción más conservadora es la que más riesgo corre de pasar desapercibida.

Ayer muchos medios “especializados” (con honrosas excepciones: El blog del cine español publicó un acertado análisisdieron una noticia falsa sólo porque tenía la palabra Oscars en el titular. Y eso genera clics. Y obviaron una noticia importante porque contradecía los tópicos habituales del cine español. No tenía las palabras mágicas: ni “subvención”, “fracaso de taquilla”, “guerra civil” ni “SGAE”. No iba a generar clics. Y es que la verdadera especialidad de los medios “especializados” es traficar con clics.

Hala, circulen. Aquí no hay nada que ver. Cierren su navegador y vayan al cine a ver Anacleto, Atrapa La Bandera, Un Día Perfecto. Ya saben: tetas, yonquis y guerra civil, que fracasan en taquilla con subvenciones de la SGAE. Lo de siempre.

Sergio Barrejón.

 


NOS HAN HECHO UN COBRA KAI

27 enero, 2015

por Josep Gatell.

Imaginad que en vuestra clase hay un alumno que todas las mañanas os roba el bocadillo. No podéis hacer nada porque su padre financia al colegio, así que el chaval está protegido. Uno ingresa un pastón, otros miran a otro lado, y el matón se lleva unos cuantos bocatas. El sistema funciona. Y aquí tenéis dos opciones: cambiar ese sistema o cambiar de colegio.

A los guionistas nos gusta la opción uno. Es la épica, la justa, la que queremos para nuestro protagonista. Porque un Karate Kid en el que Danielsan tiene que hacer las maletas y cambiar de ciudad para que no le partan la cara todas las mañanas sería una mierda. No queremos que el mundo sea así. Y no lo queremos porque en general a las personas (guionistas o no) también nos gusta la opción uno. Es la épica, la justa, la que queremos para nosotros mismos. Si en un país hay un sistema corrupto lo suyo es acabar con él, no tener que huir. Bien, pues justo eso ocurrió ayer en la Asamblea Extraordinaria de la SGAE… pero al contrario. Se votó a favor del alumno que nos roba el bocata. De que Johnny Lawrence y sus colegas del Cobra Kai nos curtan el lomo todas las noches de 2 a 8 de la mañana. Echad un vistazo a las franjas horarias y al sistema de reparto que actualmente sigue la SGAE:

Reparto SGAE franjas

 

Los contenidos que se emiten por TV de 2 a 8 de la mañana se llevan ahora mismo el 59% de lo que recauda la SGAE. No generan ni el 0’6% de audiencia. No superan ni el 1% en ingresos por publicidad. Pero se llevan el 59% del pastel. Loco, ¿no? Atentos:

Un autor (guionista, director o músico) cuyo trabajo se emita en televisión de 18:30 a 00:30 cobrará menos de la SGAE que otro que lo haga a las 04:00 de la madrugada. Aunque los primeros generen el 59% de la audiencia frente al 0’55% de los segundos. Aunque los primeros generen unos ingresos por publicidad del 23% (ingresos con los que se financia la SGAE, por cierto) frente al 1% de los segundos. Nos han hecho un Cobra Kai.

¿Por qué? Porque cuando se vota en la SGAE no rige la norma de “un socio un voto” sino la de “un euro un voto”. Un socio que recibe mucho dinero posee más votos que otro que genera menos. ¿Y qué socios reciben más dinero? Volved a la tabla: los que emiten de 2 a 8 de la mañana. Bastan unos pocos para inclinar la balanza a su favor. ¿Quiere decir que está todo perdido? NO. Teníamos dos opciones:

Cambiar de país. Afortunadamente, la SGAE no es la única entidad de gestión que tenemos los guionistas. Existe DAMA, por ejemplo, con un sistema de reparto distinto y donde no se aplica la locura de que una canción emitida a las 4:40 se pague mejor que la de una serie de prime time.

Cambiar de sistema. Plantar cara al Cobra Kai. La votación de ayer en la Asamblea se GANÓ. Ganó la apuesta por cambiar las franjas y repartir el dinero de forma justa y sensata. Así lo votamos guionistas, directores y músicos y, de nuevo, ganamos. Pero no fue suficiente. Había que ganar por dos tercios de diferencia y nos quedamos a las puertas. Perdimos por poco pero quedó claro que existe una amplia voluntad de mejorar y cambiar las cosas.

Llegados a este punto, ¿qué hay que hacer? Lo que cada uno quiera. En mi caso, yo apostaré una última vez por cambiar las cosas en la SGAE. Porque creo que es bueno que exista más de una entidad de gestión pero sólo si ambas funcionan correctamente y de forma segura. Ahí es cuando se puede elegir y cambiar con libertad y ahí es cuando se puede hacer frente común para luchar por los derechos de autor. Si un país funciona bien pero el de al lado está corrupto, de poco sirve emigrar porque el problema seguirá estando ahí.

O no, cuidado. Quizás no hay solución y nos toque cruzar sí o sí la frontera, pero por si acaso dentro de un mes habrá nuevas elecciones en la SGAE. Si nos ponemos las pilas y elegimos a una junta directiva que apueste por cambiar este asunto, quizá consigamos ese final épico que sin duda alguna nos merecemos. El de unas franjas sensatas que reflejen la importancia del trabajo de guionistas, directores y músicos como se merece. El de la patada de la grulla.


EL FACTOR HUMANO

14 enero, 2015

Por Lea Vélez. 

Lea Vélez es guionista y escritora. Ha sido la creadora y coordinadora de series diarias de gran éxito, como El Secreto, La Verdad de Laura o Luna Negra. En 2014 ha publicado dos novelas: La cirujana de Palma (Ediciones B) y El Jardín de la Memoria (Galaxia Gutenberg).

Ser guionista es una profesión. Como en todas las profesiones, los guionistas a veces nos asociamos o nos afiliamos a un sindicato -y para eso tenemos ALMA- y a veces no. La fortaleza o debilidad de un sindicato está en su número de miembros. La decisión de asociarse depende de muchos factores: tener amigos que se han asociado antes, la posibilidad de acceder a seminarios y cursos, la necesidad de luchar por la mejora de nuestros derechos laborales, conocer a otros guionistas o una combinación de todo esto. La cosa es que hay quien se asocia y hay quien no, ya digo. Los autores audiovisuales, en cambio, debemos unirnos siempre, obligatoriamente, a una sociedad de gestión. Si no lo hacemos no podemos registrar nuestras obras, ni percibir la parte de nuestros ingresos que nos corresponde por derechos de autor.

En España hay dos sociedades de gestión para los autores audiovisuales. Una es SGAE y la otra es DAMA.

Yo soy de SGAE.

Quizá nadie alce la ceja y mi percepción de cómo anda el patio sea errónea y quizá muchos la están alzando ya. “Coño, Lea… ¿De la SGAE? ¿Con lo maja que tú eres? Si pareces una tía lista”.

Sí, de SGAE, y además apoyo profundamente la existencia de SGAE y de DAMA. “¿Pero cómo? ¿Cómo es posible?”, pensará algún compañero… La SGAE está asociada a años de corrupción, al tío aquel, presidente plenipotenciario que ha dejado una mancha que sigue sin pasar la prueba del algodón. Está ligada a la dictadura de ciertos músicos, a la manipulación y el amiguísimo y a tantas clases de merdé como planos tiene la avaricia personal. La palabra SGAE es radioactiva. ¿Por qué soy de SGAE? Eso me pregunto yo. ¿Por qué no me he pasado a DAMA? ¿Por vagancia? ¿Porque me gusta que me miren mal algunos compañeros? No. Soy de SGAE por el factor humano.

Quien haya leído El Factor Humano de Graham Green quizá me entienda. Quien no lo haya leído, que lo lea, que aunque no me entienda lo pasará genial. Para mí la esencia de la vida está en la lealtad a las personas. Mi factor humano es la lealtad a las personas por las que entré en SGAE.

También hay otras personas en DAMA, un grupo de guionistas y directores de cine, gentes admirables, con ideas limpias y claras, que mientras yo me asociaba a SGAE, decidían escindirse de la centenaria sociedad de gestión. Estaban hartos de ser pisoteados y hechos leña por los músicos de zarzaparrilla, los editores musicales y su poder omnipresente y cansino. Estos cineastas, autores del audiovisual, lucharon por promover una nueva sociedad de gestión que velara mejor por sus derechos, que repartiera con equidad, que a veces, no siempre, es lo mismo que la justicia. Primero fundaron la asociación: ALMA. Más adelante, hace ya diez años -si no me fallan las cuentas- y tras muchas dificultades, lograron crear DAMA. Precioso nombre. Conozco su lucha porque yo era socia activa de ALMA en 1999, tan activa que estuve un año en la junta directiva y apoyé desde la asociación aquella génesis de DAMA y sobre todo, apoyé humildemente, desde mi guionismo incipiente, a la gente que la promovía y sus valores. Los apoyé porque había factores humanos por todas partes. Uno de ellos, mi amiga Virginia Yagüe, pero eran más.

La guerra de estos compañeros era buena para el conjunto de los autores audiovisuales. Era buena para todos. Para la apertura, para la visibilidad de los guionistas, para que SGAE redujera sus tarifas de gestión, para romper un monopolio, para empezar a limpiar y ordenar. En aquellos años de escisión, ALMA estaba muy unida a la génesis de DAMA y SGAE era para todos, el Goliat enemigo. Había sido el dragón que chamuscaba los derechos del audiovisual. Era la dictadura de un sistema de reparto injusto. Los ataques de los autores de ALMA hacia la SGAE como ente abstracto y maléfico, eran constantes porque SGAE utilizaba sus inagotables recursos en querellas judiciales con las que evitar el nacimiento de DAMA. Encuentro aquella frustración y el enconamiento de DAMA hacia SGAE, comprensibles. Pero eso ya no es así. Lo voy a decir de nuevo: eso ya no es así. Merece ser repetido: Ya no es así.

DAMA captará socios haciendo las cosas bien y SGAE conseguirá volver a hacerlas si todos nos unimos. Por eso me duele que cada vez que los del audiovisual de SGAE tenemos un traspiés o somos derrotados o bloqueados, como en la anterior asamblea, suenen voces de DAMA, de amigos míos, que se olvidan de que los limpios de SGAE somos quijotes contra enormes aéreo-generadores que escupen mierda. Me duele que tras las hecatombes, los bloqueos, las derrotas, digan cosas como: “¿Veis por qué hay que hacerse de DAMA?”.

Como tengo este handicap de la lealtad hacia las personas, una lealtad que es irrompible e inoxidable en el sentido de que es eterna, yo sigo hablando bien de DAMA y de su gente, a pesar de estos comentarios, mientras soy leal a los de mi SGAE. Esta poca reciprocidad… me duele y ya me duele que me espanta ver que la falta de unidad son pedruscos contra los dos tejados.

Fuera del mundo del guión, para la gente de a pie, SGAE se ha convertido en sinónimo de autores caraduras que cobran un dinero “del pueblo” por generar quién sabe qué cosa que debería ser gratis y la prueba de esto es que son todos unos corruptos. Sabemos, chicos, que esto es una falacia propiciada por las multinacionales de la electrónica. Lo del canon y bla, bla, en lo que no entraré. La campaña de estas multinacionales durante años se tradujo al fin en una ley que ya desde ahora nos ha recortado el salario. Con la legislación vigente, ya este año, los autores de DAMA Y SGAE, todos, hemos dejado de cobrar por la copia privada. Habrá quién no percibiese muchos ingresos, un par de cientos de euros al año, habrá quién cobrase mil y pico y habrá quién nada. Depende del repertorio. A muchos no les importará, pero retroceder en los logros históricos es un precedente tremendo y ha sucedido, en gran parte, a causa de la debilidad de la SGAE, su halo radiactivo y la leña que se ha hecho del árbol caído. La realidad es que si este retroceso en nuestros derechos se lo sumamos a los salarios partidos por la mitad con los que andamos ahora y al desempleo brutal, deberíamos cabrearnos mucho. Sí, la cosa es como para cabrearse mucho y como para canalizar el cabreo planteándose que hay que movilizarse, asociarse y luchar por todo, TODO, lo que tenemos. Hacerse de un sindicato es genial, pero no todo el mundo se anima. Hacerse de una sociedad de gestión es obligatorio, así que es fundamental que canalicemos esa unidad a la que nos obliga el cobro de nuestros derechos de autor. Todos somos de una sociedad de gestión y esto nos une al 100 por 100.

Por eso nos interesa a TODOS que las sociedades de gestión sean fuertes y que velen por nuestra visibilidad y nuestras luchas y por eso hoy, con la asamblea de SGAE a la vuelta de la esquina, debemos difundir la necesidad de asistir y de lograr con el voto que una de nuestras sociedades de gestión lave su cara y funcione de la mejor manera posible.

El 12 de enero, Julia Altares, que es una persona fabulosa y además amiga (ella es mi factor humano) y también es miembro de la junta de SGAE, escribía un artículo en este blog llamándonos al voto. Explicaba muy bien la situación y nos pedía que vayamos a la asamblea o que deleguemos en otro socio. Bloguionistas colgaba el artículo en su twitter y añadía la frase: “hoy Julia Altares nos explica cómo los músicos de “la rueda” nos meten la mano en la cartera y cómo podemos evitarlo”. Tuvo muy pocos retutits, poquísimo apoyo porque la palabra SGAE es… Sí, correcto: radioactiva. Hubo en cambio una respuesta de un compañero guionista, un miembro de DAMA al que aprecio y conozco, que en lugar de apoyar, respondía al tuit con aquella mentalidad de tiempos enfrentados: “¿Qué cómo evitarlo? Pues pasándose a DAMA, muy fácil.”

Vamos, chicos, seamos más sabios. Sé que no es personal, pero el efecto de comentarios así es personalísimo. Por eso escribo este artículo dirigiéndome a todos mis amigos, compañeros y socios de DAMA o SGAE. Quiero pediros apoyo, recordaros la importancia de la unidad porque entre SGAE y DAMA somos el 100 por 100 de los autores audiovisuales. Quiero deciros que el descalabro de SGAE no es bueno para el audiovisual porque no es el descalabro de SGAE-ente abstracto, es el descalabro de la gente del audiovisual de SGAE, de colegas de los que hablamos sin apellido: como Julia y Curro y Adolfo y Susana y Javier y Verónica o Ignacio o yo misma.

Dadle un poquito a la tecla de apoyo. Echadnos un cable aunque solo sea evitando frases lapidarias. De verdad que queremos renovar, democratizar y limpiar una de nuestras casas y tener dos voces fuertes para que no se sigan recortando nuestros derechos. Seamos “La dama y el caballero” o “La Dama y el Vagabundo” y acordémonos siempre de las personas, porque os juro que en esta vida, al final, lo único que importa, lo que mueve el corazón, lo que cuenta, lo que queda… es el factor humano.


LA OCASIÓN PERFECTA PARA LEER EL QUIJOTE

12 enero, 2015

por Julia Altares, guionista (Amar en tiempos revueltos, Motivos personales, El súper) y miembro de la Junta Directiva de SGAE.

Después de disfrutar y aprender con vuestros post desde que vio la luz Bloguionistas, es la primera vez que escribo para el blog, y es que he cogido al vuelo la oportunidad que me han dado, porque la ocasión lo merece: tenemos a la vista la Asamblea General Extraordinaria de SGAE, que como muchos de vosotros sabéis se celebrará el próximo 26 de Enero en la sede de la ONCE, Paseo de la Habana 208, a las 16:00.

Auditorio ONCE P Habana

Lo que quiero pediros sin ningún pudor y apelando a la responsabilidad de todos es que asistáis a la asamblea del 26 de enero y apoyéis con vuestros votos tanto la aprobación de cuentas como el cambio de franjas horarias.

Y para que sepáis lo que nos estamos jugando en ella los autores socios de SGAE, os lo explico brevemente. Aunque el orden del día tiene más puntos, son dos los fundamentales y los que nos afectan muy directamente:

1.-Aprobación de las cuentas de 2013 de la Entidad, que en la pasada Asamblea de Junio fueron rechazadas por cuestiones políticas y claramente interesadas del colegio de Pequeño Derecho (el de los Músicos)

2.-Ratificación del cambio de valoración de las franjas horarias, uno de los factores que inciden directamente en el reparto de nuestros derechos. Este cambio ya ha sido aprobado por la Junta Directiva el pasado mes de diciembre y se tiene que ratificar (o no) en la Asamblea, con los votos de todos vosotros.

Con respecto al primer punto, hay que aprobar las cuentas como sea, porque de no hacerse, la entidad puede quedar en una situación inédita desde su creación. Y sobre todo, una situación absurda, que podría acabar directamente con la entidad en unos momentos en los que las entidades de gestión están en el punto de mira.

Y no están los tiempos para que una entidad como la SGAE, con todas las reservas que podáis tener hacia ella y muchas de ellas con razón, desaparezca después de ser el gran pilar en la defensa de los derechos de autor en este país.

Ya en junio, las cuentas estaban perfectamente formuladas (no dejan de ser una radiografía numérica de gastos e ingresos) y nadie cuestionó su perfecta adecuación a la realidad. Aprobarlas debería haber sido un trámite más, pero algunos socios decidieron usarlas como arma arrojadiza precisamente para evitar el cambio de valoración de las franjas horarias. Se trata de un grupo de socios encabezados por lo que llaman La Rueda: músicos de los conciertos nocturnos de las televisiones (de 2.00 a 7.00 AM, aproximadamente) que, con una audiencia prácticamente nula y, por tanto, cero espacios de publicidad, se llevan entre un 50% y un 70% de la recaudación total de la música de SGAE.

Esto ha sido posible, aparte de por componendas más o menos “irregulares” o pícaras, digamos, de determinados autores, porque esas franjas de madrugada tenían una ponderación en SGAE mucho más alta de lo debido, si nos acogemos a valores puramente objetivos (audiencia y publicidad, que en definitiva es de donde las televisiones sacan parar pagar los derechos de autor a SGAE por el repertorio que utilizan).

Atajar y solucionar este problema ha sido uno de los objetivos principales durante esta legislatura, pero siempre hemos topado con la oposición de un sector de músicos que viven de eso (y bastante bien, como os podéis imaginar). Para salvar su chiringuito, no dudaron en tumbar las cuentas, la gestión de la junta directiva, que se convocaran elecciones y en eso estamos.

En realidad son un porcentaje muy muy reducido del colectivo total de músicos, pero se organizan con gran precisión y efectividad, por lo que les va en juego.

Pero aunque lo parezca, no es un tema que sólo afecte al colegio de Pequeño Derecho. Los Audiovisuales también nos jugamos muchísimo con este cambio de franjas, porque las que queremos ratificar en la asamblea (y que ojo: ya están consensuadas por todos los colegios) favorecen a nuestras series y películas. Simple y llanamente porque son las franjas de máxima audiencia y mayor publicidad.

Además, si se acaba más o menos con el mercado artificial de la música nocturna y deja de ser rentable para las televisiones, a lo mejor las cadenas tienen que plantearse un cambio en su programación, invertir más en ficción… Pero no ficcionemos, a pesar de la tendencia natural, y vayamos a lo concreto:

Entiendo perfectamente vuestras reticencias a asistir a semejante “circo”, porque algunos autores de Pequeño Derecho toman la palabra durante horas, en una burda maniobra de distracción y dilación, que sin embargo tiene el efecto deseado: pasan las horas, las votaciones se retrasan más y más… Y los audiovisuales, hartos y sin ganas de perder el tiempo, se van marchando antes de las votaciones… ¡Y los de La Rueda se llevan el gato al agua! Como pasó en Junio, vaya.

ESTA VEZ NO PUEDE PASAR, COMPAÑEROS. NOS JUGAMOS MUCHÍSIMO. Un colega ha tenido una idea maravillosa: dice que se llevará las dos partes del Quijote, por si se aburre en el debate…

Bromas aparte, hay una solución en caso de que no podáis o no queráis asistir a la Asamblea. Y es que deleguéis vuestros votos en alguien de confianza, que sepáis que va a acudir.

Esta delegación de voto consiste en enviar los papeles que os mandaron al efecto el pasado mes de diciembre, con el nombre de la persona en la que delegáis, de vuelta a SGAE. Si no tenéis a mano estos papeles, aún estáis a tiempo de pedir otros y participar. Si nos vence la pereza, otros se quedarán con el fruto de nuestro trabajo.

Apuesto a que todos los que estáis leyendo esto habéis levantado la voz en alguna ocasión contra los irritantes casos de corrupción que asolan nuestro país. ¿Me equivoco? Pues el día 26 tenemos la oportunidad de plantar cara a un cierto nivel de “corrupción” que se está produciendo en nuestra sociedad de gestión. Ahora podemos clarificar las cosas y hacerlas más justas. ¿Vamos a dejar pasar la oportunidad?

El derecho de autor se defiende reclamando lo generado real y justamente por nuestro trabajo. Y, sin embargo, se mancha cuando se utilizan argucias para percibir un dinero que no se merece. Acabemos con esto y ganaremos todos. Si nosotros respetamos el derecho de autor, nos haremos respetar.

Por favor, concienciémonos por una vez, y actuemos. El plazo para mandar delegaciones se acaba el 22 de enero. ¡No queda tanto!


POR QUÉ SIGO SIENDO DE DAMA

25 julio, 2013

por Carlos López

Andan los compañeros de Sgae poniéndose de acuerdo, echando cuentas, revolviendo cajones, abriendo ventanas para que entre el aire. Con ello se enfrentan a lobbys y a lobos, saltan chispas en la Asamblea y en la Junta. No es una tarea fácil resetear aquella casa, para nada, y ojalá les salga bien: será bueno para todos los autores. Hoy mismo habrá noticias de la Junta reunida para nombrar al sucesor de Reixa. Hoy, como la semana pasada, como todos estos meses, el barullo de Sgae lo inunda todo, al público y a los profesionales les llega tanto ruido que alguno me ha preguntado si DAMA ya había dejado de existir. ¿Perdona…? Sí, sí, me insiste ante mi gesto perplejo, me han llegado rumores de que la cosa está mal.

Pues no. Escribo este post para informar a quien lo necesite: DAMA funciona. Como dicen en los malos telediarios, con absoluta normalidad. De hecho, funciona mejor que nunca, ya ha cumplido catorce años y ha superado un buen rosario de pruebas. Vaya por delante, por si no lo sabíais, que yo pertenezco a DAMA desde sus comienzos, por eso puedo afirmar que hoy disfruta de mucha más salud de la que podíamos soñar. Ya no somos una reunión de bienintencionados con aire utópico-conspirativo, hace años que no pecamos de ingenuos y que nos importa más cuándo y cuánto se paga que cualquier otra declaración de intenciones.

Que no se hable de DAMA, que parezca invisible, quizá sea la mejor prueba de que todo marcha razonablemente bien: recauda y reparte cada trimestre, tiene firmados convenios con cadenas, televisiones, operadoras, portales de internet y acuerdos de reciprocidad con otras casi cuarenta entidades extranjeras. Somos alrededor de 700 autores (sólo guionistas y directores), una entidad pequeña que se beneficia de su reducida dimensión para funcionar como un reloj suizo. No tenemos excusa, por que no nos hace falta una gran maquinaria para andar. No necesitamos poner de acuerdo a músicos con dramaturgos, ni a letristas con editores. No hay un pasado como una losa ni una contabilidad insondable. Las asambleas de DAMA eran interminables: ahora, creedme, son muy muy aburridas.

Así es fácil ser transparentes. Incluso resulta fácil reconocer los errores cuando se cometen, y fácil también repararlos sin ninguna burocracia.

Todo es tan normal que, atentos, DAMA y Sgae se llevan bien. ¿No lo sabíais? Era lo más lógico, alguna vez tenía que pasar. Hay muchas mesas de negociación a las que asistimos juntos para defender intereses muy parecidos. Hoy, DAMA y la Sgae comparten una base de datos conjunta que permite, por ejemplo, que guionistas de un mismo capítulo que sean de entidades diferentes puedan repartirse los derechos de forma automática. Hoy cualquiera puede cambiar de una a otra entidad sin ningún problema: os lo detallo más abajo. Y os lo cuentan, claro, en la web de DAMA.

Las cosas no son tan fáciles, me diréis. Cierto, ahora menos que nunca. Hoy dices que eres autor y te tiran piedras. Va a costar mucho tiempo y esfuerzo reparar el daño que el faraón Bautista ha infligido a la imagen de los autores, a los que puso de escudo en la proa para que recibiéramos todos los golpes. Por eso tengo que aplaudir la tarea que intentan algunos compañeros en la nueva Junta. Lo tienen muy complicado, ya se está viendo. Los muros del castillo siguen intactos, los técnicos y albaceas siguen siendo los mismos de antes, seguro que hay cámaras secretas aún sin abrir y que a diario les aparecen pedruscos enterrados en la arena. En un debate en el que participé en el II Encuentro de Guionistas retraté esta situación con la imagen que esta situación me evocaba: aquella oficina de Cómo ser John Malkovich, de apariencia normal pero de unas dimensiones útiles que obligaban a andar permanentemente agachado. Perdónenme si exagero. Ojalá.

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Y si se llevan tan bien, ¿no sería mejor que sólo hubiera una entidad de gestión, y no dos? Si esa hipotética entidad sólo integrase a guionistas y directores quizá no fuera mala idea. Pero meter bajo el mismo techo a otro tipo de miembros, de intereses dispares cuando no contrapuestos, sería caminar hacia atrás. Además, creo que es bueno que exista más de una, la ley lo permite y, además, así el autor puede elegir. Y la competencia obliga a que se afilen las ofertas. Por ejemplo: desde que existe DAMA, la tarifa que cobra al autor por su gestión la Sociedad General de Autores y Editores ha bajado del 25% al 18%. Sí, mientras podamos permitírnoslo, a todos nos beneficia que haya competencia, aunque al mismo tiempo será inevitable que formemos una ventanilla única para recaudar.

Ya estamos. He mencionado cifras y porcentajes. Menudo coñazo de post. Larguísimo y panfletario. Espero que no sea así, esto no pretende ser un informe ni tampoco un folleto, aunque a más de uno se lo parecerá.

Y para quienes les espanta hablar de estos temas, supongo que sois conscientes de que quienes nos están robando (en política, en economía, en gestión) se aprovechan precisamente de nuestra desidia en las cuentas, de que decimos no servir para esto, de que todo este mundo nos parezca tan aburrido…

ROMPER EL MONOPOLIO

Para entender mínimamente por qué hay dos entidades, y por qué costó tanto que las hubiera, sólo hay que saber que la aparición de DAMA supuso el fin de un monopolio. Hasta 1999 sólo existía Sgae. Recaudaba todo y en nombre de todos, fueran socios suyos o no, de cualquier nacionalidad, los conociera o no. Así cobraba cada año a televisiones y usuarios una cantidad fijada a tanto alzado, y después repartía entre sus socios con las tarifas internas que tenía a bien establecer. Las demás entidades de gestión (actores, intérpretes, ejecutantes), nacidas con su apoyo, recaudan derechos digamos colaterales, pero la nuestra no, nosotros también teníamos derecho por ley a cobrar Comunicación Pública, por eso la irrupción de DAMA atacaba su línea de flotación: nuestra mera existencia les obligaría a cambiar de forma de recaudación, ya no se podría hablar de representación universal, de una cantidad grosso modo, porque si había dos entidades era preciso IDENTIFICAR cada emisión, cada autor, cada obra por separado para poder cuantificar cuánto habría que pagar a cada entidad.

¿Me explico?

No estaban dispuestos a aceptarlo (aún hoy no lo hacen: véase el ingente fondo de derechos sin identificar), por eso intentaron abortar nuestro nacimiento y, después, hacernos la vida imposible con infinitas zancadillas, incluida una querella criminal, el veto a los festivales que incluyeran un autor de DAMA, el regalo de asistencia jurídica a los cines que dejaran de pagarnos, el ofrecimiento bajo cuerda de adelantos millonarios a los autores que se pasaran a sus filas…

Casi consiguen ahogarnos, es cierto. Aquella beligerancia nos impuso una economía de subsistencia. Que aún hoy forma parte de nuestro carácter: que ningún miembro del Consejo cobre dieta ni sueldo alguno es, mientras nos lo podamos permitir, una garantía de salud que evita luchas intestinas y posibles corruptelas.

Creo que si finalmente hemos salido adelante ha sido sobre todo por una cuestión de actitud, porque dejamos de quejarnos y actuamos en positivo. Simplemente nos planteamos una pregunta muy sencilla (¿cómo lo harías tú?) que tenía una respuesta complicada, pero una respuesta que ha ido materializándose con el paso de los años. Desde el principio, DAMA estuvo obligada a identificar a cada autor y cada obra, y las facturas que presenta a las televisiones y los cines siguen siendo así: una por una, cada emisión de cada obra. Así es muy difícil que queden cantidades dedicadas a otra cosa que no sea el estricto reparto de derechos.

En 2004 éramos 67 socios. Hoy somos más de 700, lo que supone un repertorio de casi doscientas mil obras. Recauda al año casi cuatro millones de euros. Cobra una tarifa de gestión del 12%. ¿El sistema de voto? Se explica en cuatro palabras: un socio, un voto. Hace años parecía una utopía, alguno pensaría que éramos jipis irredentos, asamblearios desocupados, agitadores sin fundamento. Puede ser. Pero hoy es una entidad que paga, y cuyas hojas de liquidación se entienden. Ese era el objetivo. Y si un día no me gusta, me doy de baja con una simple firma. Y me cambio de entidad. Se puede.

A mí me costó una querella personal ante un juzgado mi intención de darme de baja de Sgae. Eran otros tiempos.

ALGUNAS PREGUNTAS CLAVE

¿Qué hay que hacer para cambiar de Sgae a DAMA, o viceversa?

Fácil. Según un acuerdo entre las dos entidades, si antes del 21 de septiembre manifiestas por escrito tu deseo de cambiar de entidad, todo tu repertorio pasará a formar parte de la otra entidad a partir del siguiente uno de enero. ¿Cómo hay que manifestarlo? Sencillamente, acudir a la entidad a la que quieres ir, y ella se encarga de todo. Y este no es un viaje para toda la vida: puede ser de ida y vuelta, y más de una vez.

¿Qué entidad puede gestionar repertorio de teatro?

Sgae es la única entidad que gestiona derechos teatrales. Pero puedes tener tus obras de teatro en Sgae y tus obras audiovisuales en DAMA. No hay ningún problema, muchos socios lo hacen. En ninguna de las dos te van a mirar mal. Igual que si eres actor y también estás dado de alta en AISGE: es la única manera de cobrar. Encargas a una sociedad la gestión de un derecho, no te atas de pies y manos y con todo tu equipaje exclusivo a una sola entidad. Insisto: estás pagando una gestión, no te estás sacando un carné de militancia.

¿Hay problemas de reparto si los guionistas de un capítulo o película son de diferente entidad?

No. Es automático, hay un flujo de información constante entre Sgae y DAMA para garantizar este reparto. Es una de las razones por las que, de momento, no se ha abierto un debate que seguramente sea necesario dilucidar en tiempos futuros: ¿es justo el reparto en cuatro partes iguales entre director, argumentista, guionista y músico?

¿Qué requisitos hacen falta para ser socio de cualquiera de las dos?

Las entidades de gestión recaudan en tu nombre los derechos de autor que, por ley, son de gestión colectiva obligatoria… vamos, que tú solo no puedes reclamarlos y tienes que hacerlo a través de una de las dos entidades. Para que puedan recaudar, sólo tienes que tener UNA OBRA emitida que haya generado derechos. La inscribes y automáticamente te conviertes en socio. No te van a cobrar nada (bueno, creo que Sgae una pequeña tasa de inscripción) ni te van a cobrar por registrar tus obras después, que en ambas entidades puedes registrar ONLINE, por supuesto.

Y la pregunta que todos, amigos de lo inmaterial, estáis pensando:

¿QUIÉN PAGA MÁS?

Creo que no se puede dar una respuesta general, cada una valora de manera diferente según qué obra sea y a qué hora se emite, o si es un estreno, por poner algunos criterios de ejemplo. Hay una forma de averiguarlo: en DAMA te practican repartos virtuales de tu obra, para que sepas cuánto cobrarías si fueras socio antes de decidirte.

Es cierto que DAMA nació con la intención evidente de cobrar el máximo posible aminorando al límite el descuento de gestión. Pero también es verdad que a veces, cuando Sgae detecta que en una serie los guionistas de DAMA cobran más, les inyecta una cifra mágica a sus autores para que no se sientan agraviados. En mi opinión, este sobresueldo arbitrario es una razón más para no estar en Sgae: si me podían pagar más, ¿por qué no lo han hecho? ¿Por qué me pueden regalar una cantidad sin explicación? Preguntas que, yo al menos, como socio de DAMA no me hago. No me preocupan. No veo individuos en la Junta en los que nunca depositaría mi confianza. No veo intereses ocultos. No veo gastos inexplicables.

Espero haberos informado. Supongo que a más de uno le estomaga cualquier cosa que parezca un folleto de propaganda. Bueno, no veréis que DAMA se gasta en grandes campañas, de alguna manera habrá que contar lo que hace.

(Sólo una cosa más. Seguro estoy de que en muchos lectores, es la norma en los últimos tiempos, la sola mención al cobro de los derechos de autor habrá despertado su indignación. Sienten que es una cantidad que se les roba directamente de sus bolsillos y que no tenemos ninguna razón para cobrar. Contra ese sentimiento yo también me rebelo. No entiendo cómo los autores hemos permitido que esa sea la relación que mantenemos con el destinatario de nuestra obra, cómo es posible que el consumidor de cultura sienta esa animadversión contra nosotros cuando es obvio que si alguien se enriquece será, en todo caso, la industria, las grandes y medianas compañías: nosotros sólo cobramos en minúscula proporción.

A ellos les diré, si me quieren entender, que tal como están las cosas el cobro de esos derechos es sencillamente una parte de nuestro salario, la que no nos pagan cuando nos contratan (y que además cobramos con mucho retraso, ligada con cierta justicia a la repercusión de nuestra obra: cuanto más aceptación, más se cobra). Y que si dejamos de cobrar esos derechos, el beneficiado nunca será el consumidor, sino que simplemente habrán conseguido que dejen de pagarnos, sin que ello repercuta en el precio final. ¿O acaso se ha descontado en el precio de los equipos informáticos y de los soportes de grabación lo que fabricantes e importadores nos pagaban en concepto de copia privada? )


FIRMAS INVITADAS: JOSÉ LUIS ACOSTA, CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DE SGAE

18 julio, 2013

Tras la destitución de Anton Reixa como presidente de la SGAE, Bloguionistas ha invitado a José Luis Acosta, guionista y único candidato que se presentó anteayer a la presidencia, a que publique su opinión sobre el particular. Asimismo, la tribuna queda abierta para aquellos otros candidatos que quieran aportar su punto de vista.

Los autores habituales de este blog no necesariamente comparten las opiniones vertidas por el autor de este artículo. Como hemos dejado claro desde nuestros inicios: “La intención de este blog es dar voz a los profesionales del guión. Cada uno de nosotros escribe aquí con total libertad, y es responsable sólo de sus propias palabras. No hay patrocinadores, ni redactor jefe, ni una línea editorial.”

MIS OPINIONES SOBRE LA ACTUAL SITUACIÓN DE LA SGAE

por José Luis Acosta.

Entiendo que a muchos lo sucedido anteayer os sorprendiera, pero era algo que ya estaba cuajándose dentro de la entidad desde hacía un tiempo. Lo que os puedo decir no es la versión oficial, si es que existe, ni la del colegio audiovisual. Es única y exclusivamente mi opinión personal.

Reixa ha sido un presidente con claros y oscuros, un excelente trabajador que en teoría tenía el perfil perfecto para la casa: productor, empresario, vinculado a dos colegios distintos (audiovisual y pequeño derecho)… Pero aún reuniendo todos estos atributos, el paso del tiempo ha ido erosionando su gestión. Bien es cierto que parte de esa erosión ha venido de un beligerante grupo de autores de pequeño derecho que desde el primer momento mantuvieron una posición muy hostil contra Reixa, algunas veces con una base razonable y otras no tanto.

También es cierto que eso se sabía desde el primer minuto de llegar a la SGAE y asistir a la primera junta directiva verdaderamente democrática en 27 años. Hay que contar con eso a la hora de mover las piezas para gobernar esta complicada casa.

Los meses han ido pasado y los diferentes grupos de trabajo y colegios han ido avanzando en propuestas y desarrollando parte del programa que traían para la regeneración de la SGAE, y también para avanzar en la solución de sus problemas. Los miembros de la junta, mayoritariamente, han intentado ahondar en la trasparencia y eficacia de la casa, y sobre todo han intentando salvar a la SGAE de la delicada situación en la que se encuentra, atacada por una muy hostil Ley de Propiedad Intelectual, por unas recaudaciones que han bajado durante la crisis económica, y por el agujero que heredamos del anterior equipo, con las fatídicas inversiones de Arteria. La situación no es fácil, y toda la energía debería y debe concentrarse en ello.

En lo que afecta al tema audiovisual, se está a punto de conseguir la deseada división en dos bolsas: que la recaudación de pequeño derecho sea independiente de la de audiovisual. Quedan algunos flecos por resolver, pero mínimos ya. A finales de septiembre estoy seguro que se conseguirá, y ahí Miguel Hermoso, el vicepresidente de audiovisual, ha hecho un esplendido trabajo.

Os he hecho este preámbulo para que percibáis que en esa casa se gastan muchas horas en trabajar, y bien. Más de lo que se dice mezquinamente por ahí.

Volviendo al tema Reixa: el desenlace se debe, y mucho, a esa presión de los famosos músicos de la rueda, pero sobre todo, a la forma en que Reixa llevó la gestión de ese delicado asunto, muy torpemente y, además, dejando la puerta abierta a que la SGAE pueda recibir demandas por haber hecho públicos una serie de nombres, presuntamente vinculados a prácticas poco honestas de recaudación. Pero también se debe, y mucho, a su propia gestión, a su poca claridad en asuntos harto delicados, y a la manera de gobernar, avivando los fuegos de la división y no lo contrario. Esa es mi opinión, evitando entrar en los detalles que no vienen al caso ahora mismo.

Nos quedaban tres años aún de gobernanza y eso es mucho para el ambiente irrespirable en el que estaba sumida la casa en estos últimos meses. Continuar así era imposible y toda la junta estaba de acuerdo en que la permanencia de Reixa debía tener un fin próximo. En lo que no se estaba de acuerdo era en cuándo. Lástima que se haya marchado de esta manera.

En cuanto a las famosas luchas de poder, puede que las haya habido, pero no tantas como se quiere hacer creer. Se ha intentado vincular a Antonio Onetti y a Fermín Cabal en esas guerras por el poder, pero ninguno de los dos aspira a ser presidente de la SGAE, y cuando se ha posicionado un candidato que ellos han creído adecuado, de inmediato han dado un paso atrás y lo han apoyado, y eso los ennoblece. De la parte de pequeño derecho no hago comentarios, porque se diga lo que se diga no son nuestros enemigos. Los enemigos, los de verdad, los fuertes y cada vez más numerosos, están fuera de esa casa y tienen nombres de grandes compañías. También tenemos un gobierno muy beligerante con los autores. Sería de idiotas seguir ese juego que solo ayuda a fracturar la SGAE y que anima a dividir y a ser mucho menos eficaces contra lo que tenemos delante.

Yo, ante la alternativa que había de candidatos, di un paso al frente cuando Miguel Hermoso e Imanol Uribe me animaron a presentar mi candidatura ante lo que ya se preveía como la inminente caída de Reixa. Se trataba de buscar soluciones a una situación harto complicada. El pasado martes 16, Reixa fue cesado por mayoría de la junta directiva y se decidió aplazar la elección de presidente por una serie de razones que prefiero no comentar.

El próximo jueves día 25 se deberá de elegir nuevo presidente. Yo mantengo mi candidatura, sigo creyendo que la SGAE tiene solución. Alguien dirá que soy un loco optimista. Quizá, pero estoy firmemente convencido de ello. Pienso que la gobernanza de ésta casa no debe ser asumida por un Presidente técnico,ejecutivo, ni que esté en todos y cada uno de los frentes. Ya hemos visto lo que puede pasar, antes y ahora, es evidente que no es ése el valor que debe primar en una presidencia, sino otro. No estoy en campaña, aunque lo parezca, no sois vosotros ahora los votantes, pero quiero compartir mis opiniones con mis compañeros, porque siempre es bueno oír comentarios que ayuden.

El 25 de julio la junta directiva decidirá quién será el nuevo presidente de la SGAE, y seguiremos trabajando, seguramente más y mejor, y espero que sea quien sea, todos los colegios remen en la misma dirección. Sería lo deseable, porque no se puede perder un minuto más en otras batallas que, en teoría, se dan por terminadas. Esperemos. Poco más os puedo contar, os agradezco mucho el haberme invitado a compartir este espacio. Un abrazo y a seguir luchando y currando.


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