“EL CHISTE PERFECTO ES POESÍA”

17 abril, 2019

Por Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea. Fotografías de Tato Baeza.

Para Roger Drew, (Reino Unido, 1971) la buena comedia no tiene nada que envidiar al mejor de los dramas: no cree que dicho género sea superior ni en lo que se refiere a la construcción y profundidad de sus personajes, ni en la complejidad de sus tramas ni en la capacidad para establecer una critica sobre la realidad que nos rodea.

Aunque la comedia, eso sí, suele ser más divertida.

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Drew habla con conocimiento de causa. En sus más de 25 años de experiencia en la industria, ha escrito innumerables monólogos, sketches y capítulos de series de comedia y sátira política tan ilustres como The Thick of It o Veep, serie por la que incluso ganó un Emmy.

Gracias a EDAV, a la Fundación SGAE y a Lab de Series, el nuevo festival de series que acaba de celebrar su primera edición en Valencia, todo aquel que quiso pudo acercarse a una larga y completa Masterclass del guionista impartida de manera completamente gratuita. Todo un lujo.

Drew estructuró su charla en dos grandes bloques. El primero de ellos estuvo dedicado a reflexionar sobre el oficio del guionista. Para él, nuestro trabajo se sustenta en siete pilares. Pilares que, a su parecer, no siempre se enseñan en las escuelas. “Hay algo que solo se aprende trabajando”.

Según Drew, todo nace a partir de las ideas que tenemos. Ahora bien, ¿cómo saber si una idea es buena?

A su juicio, cualquier guionista con algo de callo puede tener dos ideas buenas por semana. Quizá, reflexiona, solo las que permanecen en nuestra cabeza más de 1 mes son aquellas a las que vale la pena dedicarle más tiempo.

Tras superar este filtro, su sugerencia es ir a Google para ver si alguien más está escribiendo sobre ello. A diferencia de lo que podemos pensar, Drew explicó que si no encontramos a nadie más interesado en esa idea, lo más probable es que no sea buena.

Si no hay al menos otros tres guionistas desarrollando la misma historia en Hollywood, probablemente es que estás escribiendo la historia equivocada“. La frase no es suya, se apresura a decir. No recuerda el autor, pero es lo de menos. La cita cumplió su función.

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Tras la idea, viene la historia. Para él, toda buena historia tiene en su ADN un giro irónico, una contradicción. El conflicto, apuntó, está precisamente en las buenas contradicciones.

Sobre las historias también destacó la importancia de compartirlas con cuanta más gente mejor, oponiéndose así a la idea del guionista que guarda con recelo sus ideas. “Las ideas no tienen copyright”, expresa, por lo que es muy interesante ver la reacción de la gente cuando escucha lo que tenemos que contarles.

Para acabar, destacó que, a su juicio, “la verdad psicológica del personaje siempre es más interesante que la verdad factual”. Es decir: como guionistas debemos conectar con las emociones por encima de respetar al 100% la historia en la que se inspira. “Si no eres fiel a los hechos, quizá puede molestarle a alguien que se viera envuelto en ellos, pero poco más”. Como ejemplo de ello, Drew expuso que incluso de una historia tan clara como el Titanic (básicamente, un barco que se hunde) pueden hacerse diferentes películas a nivel de trama, pero las emociones que resuenan de fondo son muy similares en todas ellas.

Localizada la emoción que queremos transmitir, viene, a su juicio, la parte más complicada: construir la trama. “Es como hacer un cubo de Rubbik montado en una montaña rusa”, ironiza al respecto. Drew resultó ser un gran defensor del modelo del Beat Sheet de Snyder. En su opinión, la “plantilla” que Snyder propuso en Save The Cat sigue muy vigente a día de hoy, y puede ayudarnos mucho para construir nuestras historias. Es más: para él, Hollywood entero está basado en las ideas de Snyder. “Todos lo odian, pero, a escondidas, todos lo usan”, a lo que añadió que “si quieres hacerte rico, el modelo de Snyder es un buen camino para lograrlo”.

Drew también lanzó una interesante reflexión sobre cómo gran parte de la teoría del guión puede aplicarse actualmente a las series. Para él, las series se basan cada vez menos en una trama episódica, lo que permite construir grandes y complejos arcos de transformación. Como ejemplo, citó la que, quizá, es la serie más seguida del momento: “Juego de Tronos no es más que una aplicación de Snyder a un modelo de una extensión masiva.”

Llegó el turno de hablar sobre los personajes. La base, la de siempre: debemos pensar qué quieren nuestros personajes, qué quieren realmente y, cómo no, qué les detiene para conseguirlo. Estas tres preguntas deben entrar en contradicción, con tal de conseguir personajes con conflictos ricos e interesantes.

Un ejemplo: Drew reflexionó sobre cómo Joey (Friends) es un personaje encantador, pero a su vez es estúpido y se comporta como un depredador sexual. Por ello, Drew cree que Joey es un gran ejemplo de contradicción interna que, además, consigue respetar cierta lógica y coherencia para que el personaje no se desmorone y entre en el terreno de lo poco creíble.

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Drew también destacó que, en su opinión, los personajes cómicos siempre son más divertidos de construir que los dramáticos, puesto que los primeros suelen tener más profundidad y riqueza. Como ejemplo, puso a dos personajes similares pero de perfil opuesto. Por un lado, habló del Capitán Alatriste (del que se declaró fan) y expuso cómo se trata de un héroe, siempre correcto, siempre en la búsqueda de un ideal. Y, quizá, por ello, un personaje aburrido, que apunta siempre en la misma dirección y objetivo. Por otro, citó a Flashman, la versión británica de un coronel de la etapa del imperialismo británico. Flashman, a diferencia de Alatriste, es un cobarde, un desleal. Una persona horrible, en definitiva. Ahí está la contradicción. Y la comedia.

En lo que sí que está de acuerdo es en que tanto los personajes cómicos como los dramáticos ayudan al guionista a reflexionar sobre el mundo en el que sucede su historia y las reglas por las que se rige, por lo que siempre es buena idea construir en base a nuestros personajes.

El tono también está estrechamente relacionado con las reglas del universo sobre el que escribimos. Como ejemplo, contó la divertida anécdota de un momento de su vida en la que estaba escribiendo para HBO a la vez que guionizaba un programa infantil. Su cabeza no fue capaz de recordar la importancia del cambio de registro entre ambos formatos, por lo que lo despidieron del programa infantil con un duro mensaje: “estás mentalmente enfermo”. Conclusión: nunca debemos perder de vista el tono de la historia que estamos escribiendo.

Antes de acabar este apartado, reflexionó sobre la herramienta que, a su juicio, es imprescindible conocer para manejar el tono y registro de la historia. “Si os tenéis que quedar con algo de la charla de hoy, que sea con esto”, sentenció.

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Dibujo realizado por Scott Kolbo.

La herramienta en cuestión es el Triángulo Realista, de Scott McCloud. Drew aplicó los principios del triángulo a la escritura del guión. La explicación fue compleja, pero, en un intento de sintetizar, podríamos decir que en la punta superior del triángulo se encuentra la Realidad Borrosa (The Picture Plane). En ficción, dicha realidad correspondería con la ruptura de la cuarta pared, elemento que, para Drew, “es mucho menos original de lo que muchos guionistas pueden pensar”. A la izquierda del triángulo se encuentra la Realidad. “Se trata de la realidad aburrida. No hay que contar las cosas tal y como son, puesto que ese no es el trabajo del guionista“.

Para acabar, a la derecha se encuentra la Realidad Simplificada (The Word “Face”). Este es el elemento que le interesa a Drew. El buen guionista, para él, es aquel que consigue transformar y simplificar la realidad a un código comprensivo, interesante y lógico en términos audiovisuales. Es ahí donde podemos comunicar y contar nuestra historia. Aunque, eso sí, lanzó un claro mensaje. “No debemos abusar de la comunicación, ni soltar discursos que sobreexpliquen nuestra historia. Como dijo Glodwyn: si quieres enviar un mensaje, utiliza Western Union”.

Acto seguido, Drew se lanzó a reflexionar sobre las escenas. “Su escritura siempre debería ser igual a la de un partido de tenis”, contó, en referencia a la importancia de que el espectador nunca sepa quién gana y quién pierde conforme avanza el guión. “Nunca debemos estar de acuerdo al 100% con un personaje”, expuso, mientras recordaba varias “reglas”. Empezar tarde. Acabar pronto. Dejar lo más interesante para el final de la escena.

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Llegó el turno para hablar de los chistes. Su especialidad. “Llevo 25 años escribiendo chistes. De vez en cuando tengo suerte y escribo alguno bueno”.

Para él, el gran chiste es aquel que no cuenta con demasiados elementos, que no es demasiado complejo para evitar que sea claro y que no deja lugar a interpretaciones confusas. A su vez, contó que una buena forma de estructurarlos es pensar en 3 actos que siguen una norma básica: primero se utilizan dos ejemplos que marcan una pauta. El tercer elemento, contradice lo anterior.

De esa contradicción, justamente, nace el humor, lo que nos permite reflexionar que, para Drew, la contradicción es una de las bases del humor.

Drew lanzó una reflexión interesante sobre la construcción de los chistes, y expuso cómo Los Simpson estructuran sus chistes en una regla de cuatro. Dos ejemplos que marcan una pauta, un tercero que causa contradicción, y un cuarto que contradice a la contradicción.

Para acabar, Drew expuso que, para él, Seinfeld es una de las series que mejor ha sabido utilizar la teoría sobre la construcción de la buena comedia para avanzarse a las expectativas del espectador. “Siempre rompía los esquemas. Cuando pensabas que sabías por dónde iban, conseguían salir por otro lado. Sus chistes eran perfectos. Eran poesía”. Y de ahí, lanzó la bonita frase que quien aquí escribe ha decidido que era un buen titular. “El chiste perfecto es poesía”.

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No quiso dejar de hablar del oficio del guionista sin antes reflexionar sobre el punto que, para él, es el más importante: la reescritura. “Ningún primer borrador debería ser grabado jamás”. Irónicamente, expuso que una de sus escenas favoritas de The Thick Of It, y de las que más orgulloso está, se rodó precisamente en su primer borrador, lo que viene a recordarnos la importancia de reflexionar sobre que, al final, no hay regla que funcione siempre ni que podamos aplicar en todo momento.

Sobre la reescritura también aconsejó a los presentes la importancia de no tener compasión alguna con nuestro material. “La reescritura es el momento en el que matas a tus seres queridos”, aunque también aconsejó disfrutar del primer borrador. “Es un momento de tranquilidad que no va a repetirse”.

Con esto hacía referencia a la cantidad de opiniones que entran en juego a partir de que el guión empieza a pasar por los diferentes departamentos. “Las opiniones son como los ojetes, todo el mundo tiene una”, ironizaba, aunque también reconocía que hay que saber qué opiniones escuchar. “Hay mucho que aprender en las opiniones de los demás para saber cómo mejorar tu trabajo”. Eso sí, se declaró firme opositor de las notas contradictorias. Notas que, reconoció, le hicieron llorar cuando en una ocasión le tocó una dura reescritura en una sola noche con notas por parte del productor y del actor principal que eran completamente opuestas.

Drew quiso finalizar su Masterclass lanzando algunas reflexiones sobre el trabajo del guionista en el marco de la industria actual. Cómo no, tratándose de un guionista de comedia al que, literalmente, expuso que “nada le ofende”, utilizó toneladas y toneladas de ironía para hacer un análisis mordaz de la industria.

Es cierto que dejó claro que lo más seguro es que todos los trabajos funcionen igual, y que dentro de nuestra industria siempre hay excepciones, que por supuesto hay gente bellísima e inteligente, pero, tras las aclaraciones, expuso que, básicamente, lidiar con parte de la industria es lidiar con “idiotas, cobardes, irresponsables e inmaduros completamente incompetentes”. Cosa que puede ser complicada, sobre todo, como dijo, “si tú también eres un idiota”. Las risas fueron generalizadas.

Más allá del humor, Drew se puso serio y sí reflexionó sobre la importancia de la actitud de cada uno a la hora de afrontar los desafíos de la industria, y lo hizo con una interesante metáfora. “Ante el mal tiempo, el viento y la lluvia, puedes quedarte en tu casa pensando que eres una víctima más de la meteorología, o puedes ponerte un abrigo y salir a la calle.” Puede que Drew no dejara de ironizar sobre la industria, pero no cabe duda que al menos parte de su triunfo viene de haber sabido afrontar y superar las adversidades que, como en todo trabajo, siempre acaban surgiendo.

Por último, también reflexionó sobre que, a su juicio, es mejor escribir algo cool y que pueda recibir algún premio que no algo que sea muy taquillero pero que se considere de poca calidad. “Todo el mundo sabe que eso no es bueno. No sirve”. Ahí queda el debate.

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Que Drew es un hombre que se toma la vida con humor es algo que quedó más que patente a lo largo de las dos horas y media en las que estuvo hablando sobre la profesión del guionista. Que el humor es una herramienta que puede servir para quitarle hierro a lo que nos sucede, también.

En esta línea, a lo largo de la Masterclass Drew no tuvo problema en hablar con humor de las múltiples veces que ha sido despedido de varios de sus trabajos, ni tampoco de tomárselo, solamente, como lo que es: una parte más del trabajo del guionista.

Drew tampoco tuvo problema en sintetizar lo que ha aprendido tras tantos años de carrera. “El mejor guionista es aquel que consigue un equilibrio entre tener la confianza exacta en uno mismo y a su vez la sensibilidad necesaria para aceptar lo que digan los demás de él y de su trabajo. Demasiada confianza puede provocar un problema con el ego de cada uno. Demasiada sensibilidad, que no sobrevivas en la industria”.

Quizá, el punto medio entre confianza y sensibilidad nos lo puede dar, precisamente, el hecho de encajar lo que nos ocurre con algo de humor. Y, quizá también, es posible que todos podamos aprender algo sobre la filosofía con la que Drew afronta nuestro oficio desde hace ya 25 años.


QUÉ VOTAR MAÑANA EN LA ASAMBLEA DE SGAE

26 diciembre, 2018

por Sergio Barrejón.

Mañana hay una asamblea decisiva en SGAE. Si los estatutos no salen adelante, la intervención ministerial será inevitable. Los dramaturgos, directores, guionistas y músicos (decentes) se enfrentan a un dilema. Por un lado, les incomoda refrendar a una dirección que consideran ilegítima. Por otro lado, ¿tiene sentido hundir la SGAE votando “no a todo” sólo para dejar patente su descontento?

Esto es lo que yo voy a votar:

SÍ a la propuesta de nuevos estatutos, porque son necesarios para cumplir con la normativa europea y evitar la intervención ministerial, de consecuencias imprevisibles.

SÍ al nuevo sistema de reparto, porque servirá para limitar los desmanes de La Rueda introduciendo un tope del 20% a los ingresos de la franja nocturna (demasiado me parece, pero es lo que recomienda CISAC).

NO al reparto de Ejecución de diciembre, porque todavía refleja las prácticas mafiosas de La Rueda.

Y NI PUÑETERA IDEA a la transmisión de los inmuebles. (Supongo que votaré que sí, pero aún tengo que informarme).

Pienso que el voto de castigo (“no a todo”) es una inmadurez. Elecciones y asambleas no son el lugar adecuado para expresar nuestro cabreo con el mundo. No podemos pretender que en toda elección haya una opción que represente íntegramente nuestros intereses. Asumir una derrota parcial y seguir dando batalla es más inteligente que quemar las naves por puro orgullo.

Hay quien dice que todo esto da igual, porque los de Audiovisual “simplemente” deberíamos abandonar la SGAE y que se jodan. Es una opinión. Pero eso equivaldría a regalar a los de La Rueda todo el patrimonio que SGAE ha acumulado durante años gracias a nuestro trabajo. ¿Quién se jode en realidad?

Tengo el máximo respeto por los compañeros que han decidido pasarse a DAMA. Pero creo que los que aún siguen en SGAE deberían hacer mañana un ejercicio de responsabilidad y aprobar los estatutos y el nuevo reparto. Y a partir de pasado mañana, ya daremos batalla a esta Dirección para evitar que siga favoreciendo injustamente a los (malos) músicos.

Nos vemos mañana. Recordad:

Auditorio del Complejo de los Duques de Pastrana (la ONCE)
Paseo de la Habana, 208 (Madrid)
15:30 horas, en primera convocatoria
16:30 horas, en segunda convocatoria

 

 


NO LEAS ESTO SI TE GUSTA QUE TE ROBEN

3 octubre, 2018

por Sergio Barrejón.

Sastrón ha vuelto a maniobrar para favorecer a su cohorte en detrimento de los guionistas, músicos y directores de audiovisual.

Desde el Colegio Audiovisual de SGAE han emitido un largo y aburrido comunicado al respecto. Yo os traigo la versión abreviada: Sastrón se ha bajado los pantalones ante las cadenas de televisión. Les ha ofrecido pagar mucho menos de lo que ya están pagando a los autores de audiovisuales. Entre ellos, a los guionistas.

Es normal que las cadenas de televisión quieran pagar lo menos posible. A los autores y a todo el mundo. Es normal que cualquier empresa quiera maximizar ingresos y minimizar gastos. Lo que no es normal es que el presidente de SGAE tire por los suelos unos precios que ya están pactados y vigentes y llegue a nuevos preacuerdos con las cadenas que perjudican gravemente a los autores audiovisuales.

Todos los representantes del Colegio Audiovisual de SGAE votaron en contra de esos preacuerdos. Todos. Pero como Sastrón tiene mayoría en la Junta Directiva, consiguió sacarlos adelante.

¿Cuál es el siguiente paso? Denunciarlo ante el Ministerio de Cultura y paralizar este nuevo ataque de Sastrón al colectivo de audiovisuales. Le molestamos. Hemos denunciado el caso de La Rueda. Lo hemos llevado a los tribunales. Mañana mismo, de hecho, Sastrón está citado a declarar como imputado en la Audiencia Nacional. Quién sabe, igual el juez lo manda a prisión provisional. Tendría cierta gracia.

Pero no contemos con ello. Mala hierba nunca muere. Para poder paralizar este atropello necesitamos estar unidos. Alzar la voz entre todos. Por eso es importante que firmemos la carta abierta del Colegio Audiovisual en contra de los preacuerdos.

El sindicato ALMA ya lo está recomendando. El Ministerio ya ha apercibido a Sastrón y le ha advertido que debe facilitar el voto electrónico en las elecciones. Cuando nos movemos, conseguimos avances. Pero no podemos flaquear. Porque con cada avance nuestro, Sastrón reacciona. Los malos no descansan nunca.

Lee la carta del Colegio Audiovisual y firma la carta (sólo para socios de ALMA).


QUÉDATE QUIETO, NO HE TERMINADO DE ROBARTE

12 septiembre, 2018

por Sergio Barrejón.

Disclaimer: si no eres socio de SGAE, este post puede provocarte un aburrimiento mortal.

El pasado 21 de junio, una abrumadora mayoría de los socios de SGAE votamos en contra de la reforma estatutaria con la que el presidente Sastrón pretendía hacerse con el control absoluto de la entidad, en detrimento del Colegio Audiovisual, de los autores dramáticos y, básicamente, de todo el que no pertenezca a su Rueda de no-músicos paniaguados. Resumiendo: se llevó una colleja como para perder los dientes.

Hoy hemos conocido que la Audiencia Nacional ha imputado a Sastrón por presunto fraude en el caso de La Rueda. Otra colleja, esta con posible pasaporte a Soto del Real.

Sastron

“Señoría, a mí póngame mejor con Urdangarín, así charlamos de nuestra familia política y echamos unas risas”.

Pero no conviene confiar mucho en el proceso penal, porque en el mejor de los casos pasaría muuuucho tiempo antes de que lo condenasen, y mientras llega ese momento este señor tiene un par de ases en la manga. El primero, un pucherazo. Ayer, 17 miembros de la Junta Directiva de SGAE han demandado al presidente Sastrón y han impugnado las elecciones convocadas para el 26 de octubre. Según los demandantes, Sastrón y su camarilla habrían mentido sobre la posibilidad de que el Ministerio de Cultura sancionase a la SGAE si no se convocaban elecciones de urgencia. Y algo aún peor: Sastrón pretende impedir el voto electrónico en esas elecciones.

¿Cómo se justifica esta absurda vuelta al siglo XX? Fácil: repasemos el primer párrafo de este artículo. “El pasado 21 de junio, una abrumadora mayoría votó en contra de la reforma estatutaria”. ¿Adivinan por qué vía llegó la mayoría de los votos-colleja? Correcto. Eran votos electrónicos.

Lógico. Cualquier persona a) ocupada y b) cuerda que haya asistido alguna vez a una asamblea de SGAE sabe la jaula de grillos que es aquello. Le dan ganas a uno de comerse las manos. Una retahíla de filibusteros y ganapanes secuestrando la tribuna durante horas, con la descarada intención de aburrir al personal para que se marche antes de la votación. Al final, allí sólo aguanta hasta el final la gente a) desocupada, b) demente o c) perteneciente a la camarilla interesada que vota a sueldo. Los demás tenemos cosas que hacer. Por ejemplo, escribir guiones que sí generarán derechos sin necesidad de montar fraudes como La Rueda.

El voto electrónico es un derecho reconocido en los estatutos de SGAE, y cualquier intento de anularlo sólo tiene un nombre: pucherazo. Ojalá el Ministro de Cultura escuche la demanda y paralice esta convocatoria electoral a todas luces ilegítima. Pero igual que no conviene confiar en los procesos penales, tampoco conviene poner nuestras esperanzas en la rapidez de reflejos ministerial. De momento, la guerra continúa, y la batalla definitiva podría ser este 26 de octubre.

El 21 de junio le dimos una colleja a Sastrón que todavía la está escociendo. El 26 de octubre quizá tengamos que ir a darle la patada en el culo que lo saque de una vez por todas de la SGAE… y de nuestras cuentas corrientes.

Aun en el caso de que no haya voto electrónico, lo habrá por correo, y delegado. Y como decíamos aquí, siempre podemos ir a la asamblea presencial con nuestro portátil cargado y nuestros auriculares aislantes y hacer gala del súper poder del guionista: concentrarse en cualquier parte. Escaletaremos capítulos, puliremos diálogos, reescribiremos biblias durante horas si hace falta… hasta el momento de la votación. Y entonces echaremos a Sastrón, recuperaremos nuestro dinero, y demostraremos a la sociedad que la SGAE no está corrupta, que los corruptos tienen nombres y apellidos.

Y un montón de dinero que no les corresponde.


ESTE PRESIDENTE NO ES BUENO PARA LOS GUIONISTAS

11 junio, 2018

¡Hagamos algo! El poder está en manos de incapaces, algunos metidos en procesos judiciales. Si no actuamos, cambiarán las leyes a su antojo, favorecerán a sus amigos a nuestra costa. ¡Guionistas, a las urnas!

Un momento… Quizá debería aclarar de qué urnas estoy hablando. No tiene nada que ver con el Congreso, con partidos políticos ni nada de eso. Es que HOY se abre el período para votar el cambio en los estatutos de SGAE que ha propuesto el presidente Sastrón y que los autores debemos votar en la próxima asamblea.

Si la asamblea se me tuerce, yo también me meto en un bar. Pero no 8 horas. Con lo que he trincado, puedo estar 8 semanas pimplando.

Muy resumidamente, ese cambio de estatutos servirá para que Sastrón y sus amiguitos de la Rueda acumulen poder y dinero en detrimento del resto de autores. Si sale adelante el cambio de estatutos, los más perjudicados seremos los autores de Audiovisual y Teatro.

Los argumentos de Sastrón y la Rueda son que el cambio estatutario es necesario para adecuarse a la nueva normativa de tal y cual y no sé qué. No es cierto. Eso es sólo el disfraz con el que visten al pucherazo. Su intención es lisa y llanamente:

  • Cobrar más que los demás por su trabajo.
  • Alargarse en el puesto más allá de lo que permiten las normas.
  • Reducir la presencia de los miembros de audiovisual y artes escénicas en la Junta Directiva a favor de los músicos (porque todos los de la Rueda son músicos).

Aclaración para los que no estudiaron Lógica en Bachillerato: afirmar que todos los de la Rueda son músicos no equivale a afirmar que todos los músicos sean de la Rueda. Ni que todos los músicos sean malas personas. Ni que todos los de audiovisual y artes escénicas sean buenas personas. Fin de la aclaración.

Evitar esto es más fácil que nunca. No hace falta acudir a la Asamblea. Ni siquiera hace falta delegar el voto. Se puede hacer todo online. Pero sólo esta semana.

SÓLO TIENES UNA SEMANA PARA EVITAR QUE SASTRÓN TE META LA MANO EN LA CARTERA.

¿Cómo puedes votar para paralizar este desastre? Fácil:

Desde hoy 11 de junio a las 10:00h hasta el próximo lunes 18 de junio a las 20:00h – Vas a la página de SGAE, pinchas en la pestaña “Socios en línea” y sigues las instrucciones. Ten en cuenta que todos los cambios que proponen les ponen más fácil lo de ROBARTE. Así que no te diré lo que tienes que votar, pero si no quieres que te roben, lo más útil es votar NO A TODO.

¿Que el rollo online no es lo tuyo? Me parece bien. Puedes votar presencialmente en la Asamblea general en Madrid. Es el día 21 a las 16.30 en el Auditorio del complejo de los Duques de Pastrana (Paseo de la Habana nº208).

Por supuesto, no va a ser sólo en Madrid. Antes de esa fecha, hay varias pre asambleas territoriales en Zaragoza, Barcelona, Bilbao, Valencia, Santiago de Compostela y no sé dónde más. Infórmate en tu sede.

Y si no quieres ni ir a las asambleas ni tampoco votar online, puedes delegar tu voto en algún otro socio del que te fíes. Pero ojo, no os fiéis todos del mismo porque cada socio sólo puede recibir tres delegaciones de voto.

Elegid vuestra opción y ayudemos entre todos a recuperar la SGAE. No va a ser fácil, pero eh: también parecía que Rajoy iba a estar ahí por siempre jamás y mira.

Sergio Barrejón.

Actualización 14 junio, 10:00 horas —> Asistentes a las pre asambleas territoriales me cuentan que se está produciendo un rechazo enorme a la propuesta de Sastrón. Los estatutos han sido rechazados por 600 votos contra 200 en Barcelona; por 250 contra 50 en Valencia y por unanimidad en Málaga. Este gif promocional de mi peli  lo ilustra bastante bien:

Boss Gomez GIF - Find & Share on GIPHY

Recordad que está abierto el plazo de votación online hasta el lunes. Oiréis rumores de que el sistema está fallando: no hagáis caso, funciona perfectamente y la mayor parte de mis conocidos guionistas ya han votado (no a todo, claro) sin problema.


SASTRÓN ES EL NUEVO TEDDY

4 mayo, 2018

por Sergio Barrejón.

Cada noticia que sale sobre SGAE es un lío que te cagas. Lo último que ha salido ha sido lo del manifiesto contra los nuevos estatutos. La gente que no está en SGAE normalmente pasa por encima de estas noticias pensando “ah, sí, la SGAE… titiriteros subvencionados que roban o algo de eso”. La gente que está en SGAE, por su parte, piensa “ah, sí, a ver si me acuerdo de pasarme a DAMA”.

Sólo unos pocos galos resisten al invasor. Y aun a riesgo de convertir a este viernes de mayo en el día con menos visitas de 2018, voy a resumir en menos de 100 palabras lo que pasa en SGAE y voy a proponer una solución:

  1. Sastrón es un mal presidente. Tan malo como Teddy.
  2. Un grupo de amiguitos suyos (la Rueda) se dedican a retorcer el sistema de recaudación para trincar pasta. El asunto está en los tribunales.
  3. La SGAE funciona como una junta de accionistas: más acciones, más poder. O sea: cuanto más trinca la Rueda, más votos saca. Así llegó a la presidencia Sastrón. Y así pretende reformar los estatutos para quitar representatividad a los autores de audiovisuales y teatro. Contra esa reforma surge el manifiesto, que firman Almodóvar, Roque Baños, Fesser, Alberto Iglesias, Guerricaechevarría y otros muchos.

¿Y qué se puede hacer contra esa banda de traidores? Fácil: ir a la próxima asamblea de la SGAE y votar contra los nuevos estatutos. Y en las próximas elecciones, votar en contra de Sastrón.

Mientras tanto, no te dejes influir por la desinformación. Las noticias darán a entender que toda la SGAE está corrupta, que los autores viven de la subvención y blablabla. Los cínicos anti-SGAE dirán que no merece la pena luchar, que es mejor irse de ahí y blablabla. Pero la cosa en realidad es muy sencilla: si la mitad de los guionistas, dramaturgos y directores votásemos en las asambleas, barreríamos. El problema es que en España nos pasamos la vida buscando excusas para no votar. Que si siempre salen los mismos; que si son todos iguales; que si yo es que estoy en contra del sistema.

Y así nos va.

Porque eso es justo lo que los malos quieren que pienses. Porque la apatía de la sociedad es la victoria de los corruptos. Es tu apatía lo que permite a Sastrón y sus amigos de la Rueda quedarse con tu dinero. Así que si eres guionista y socio de SGAE, tienes dos opciones: o te largas a DAMA, o acudes a la asamblea a defender tus derechos.

“¿Y para qué quieren dinero los guionistas? ¡Si no lo saben gastar! ¡Mira cómo visten!”

Ya, ya sé que no hay nada más aburrido en la vida que una asamblea de SGAE. Preferirías ver Princesas en loop antes que tragarte una asamblea de SGAE. Pero es que ése es precisamente el truco de los mangantes: demorar el momento de la votación, dilatar el evento hasta hacerlo tan inconcebiblemente esperpéntico y soporífero que todo el que tenga un trabajo de verdad se acabe largando sin votar.

Pero piensa un poco: eres guionista. Tienes un súper poder. Eres capaz de concentrarte en cafeterías, en aviones, en salas de espera. Ve a la asamblea con el portátil cargado, unos auriculares aislantes y una escaleta por terminar, un guión por reescribir, una biblia por pulir. Las tres primeras horas no tienes ni que levantar la vista del teclado.

Cuando veas que se ha ido la mitad de la gente, y la batería empiece a flojear, ahí empieza la mandanga. Si has hecho bien tus deberes, ya sabrás a quién votar. Es fácil: vota a una candidatura donde haya guionistaa que te suenen. ¿Sabes quiénes son los músicos de la Rueda? No, ¿verdad? Lógico. Son una panda de mataos. Unos tuercebotas que no vivirían de la música si no fuera gracias al chanchullo que se han montado.

¿A quién tienen enfrente? A guionistas y directores que no paran de trabajar y de estrenar obras. Y que están hartos de que les roben. La decisión es fácil. No tienes excusa.


SOBRE EL ENCUENTRO DE GUIONISTAS (III)

13 noviembre, 2017

Por Teresa de Rosendo

* La de hoy es la segunda parte de la crónica de Teresa sobre el Encuentro de Guionistas. La primera, la podéis encontrar aquí.

VIERNES POR LA TARDE. ¡SEGUIMOS!

La tarde del viernes no desmereció la mañana. La arrancó un interesante diálogo entre Alberto Marini y Jorge Coira, guionista y montador respectivamente de la película El desconocido. Marini relató cómo en sus primeros montajes sufría mucho porque le habían cambiado el guion pero acabó entendiendo que una película es una tarea coral… en la que Coira defendió que el último autor de la historia es el montador. Marini apostilló que en realidad lo es el músico, que es quien da la intención definitiva a muchas secuencias. Podrían haber seguido (director de fotografía, productor…). Pero la frase del debate fue sin duda la de Marini: “el guion es como un hijo criado en una comuna, un hijo de la CUP”… signifique lo que signifique. Sobre el final de El desconocido, ambos contaron cómo lo reinventaron porque al ver el montaje no les encajaba un cierre feliz y aprovecharon planos de colas del rodaje para reescribirlo.

Siguió el turno de Alicia Luna, que decidió trabajar con representante a partir de una discusión absurda con un productor. Ella considera que tenerlo te evita cabreos con quien te contrata, aunque sigue leyendo todo lo que firma. Explicó que el standard de comisión es un 13% de cada contrato si el curro se lo buscaba ella, y un 15 en caso de conseguirlo el representante. Y nos aconsejó que no tuviéramos miedo: “los agentes en España son gente seria”.

Sobre la atractiva Buñuel en el laberinto de las tortugas, Eligio R. Montero contó cómo el verdadero trabajo de guión de animación, en su experiencia, no se hace sobre el papel sino sobre la animática, una suerte de storyboard con bocetos de cada plano. Según contó, es la fase de trabajo más larga, más que la animación en sí, porque es más barata y admite más prueba y error. Contó además cómo esta experiencia le ha cambiado su forma de escribir: ahora prefiere centrarse en secuencias narrativas en lugar de mecánicas (esto es, unidades de acción más que por localización, secuencias versus escenas según papá Syd Field).

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Animática de Buñuel en el laberinto de las tortugas

Otras formas de escritura y un poco más de autobombo

Ahora me bajo un momento de esta crónica para subirme una hora al escenario. Hacia las seis tiré de la lengua a David Kavanagh, CEO de la FSE (Federación de Guionistas de Europa) y del sindicato de guionistas irlandés. David contó la importante labor de lobby en Europa (incidiendo en la inminente aprobación de la nueva directiva de copyright) y de intercambio de información que lleva a cabo la FSE, e hizo un repaso de las principales fortalezas de otros sindicatos del continente, especialmente la de los británicos, que a diferencia de nosotros pueden establecer tarifas para su trabajo; o la forma en que los guionistas daneses lidian con nuestra misma dificultad: el abogado de su sindicato negocia todos los contratos de tal manera que sabe los precios del mercado y no permite que tanguen a los guionistas. Terminó con un mensaje inspirador: “Vuestro trabajo genera mucho dinero, tenéis derecho a recibir un porcentaje de beneficios de todo lo que escribáis y a que vuestras entidades de gestión os ayuden a ser fuertes como sindicatos, y la mejor forma de lograr cosas es pelear unidos”.

El remate del día lo dio una novedosa forma de aprovechar nuestras habilidades de escritura: Jacobo Delgado, además de ser guionista de Cuéntame, escribe discursos para Pedro Sánchez. Con una fina analogía entre los géneros audiovisuales y los discursos presidenciales, nos habló de cómo escribe la “película de autor” (el discurso en el Congreso), de cómo tienes que dar titulares al principio de cada meeting, del hecho de que aunque haya gente escribiendo los discursos a los políticos eso no les resta valor, y de que para el speechwriter también existe la señora de Cuenca.

Y hasta aquí lo que los organizadores nos tenían preparado para el viernes. O no, porque nos emplazaron poco después en el centro de Santiago a una cerveza y una empanada cortesía de FAGA, para celebrar su décimo aniversario y el vigésimo de AGAG. Después, unos cuantos logramos que nos sentaran en un restaurante sin reserva y arrasamos con las zamburiñas, pulpo, queso de tetilla, Estrella Galicia, gintonics… y partir de las 00:00, lo que pasa en un encuentro de guionistas, se queda en el encuentro de guionistas.

SÁBADO. DÍA 2.

Amanecemos con unos kilos de más y nos lanzamos a por el segundo y último día del encuentro. Primera parada…

El guionista de reality

Amalio Rodríguez forma parte del equipo creativo de Zeppelin TV y dedicó su intervención a contar su proceso de desarrollo en El Puente, un formato original mezcla de reality y concurso a partir de una idea original de Javier Pereira. Como en todos los programas de este tipo, el casting fue clave para la parte emocional, y una de las primeras decisiones que tomaron fue dosificar la información de cada concursante, su perfil, para que el espectador los descubriera cuando ya los había visto interactuar y así se enriquecieran las historias. Amalio insistió en que el orden del relato es fundamental para el guionista, y de ahí que se reservaran y alimentaran un final potente, que generase expectativas.

Creatividad en las TVs autonómicas

El sábado fue sin duda un poco ladrillazo en la cabeza a todos los que escribimos en cadenas nacionales y no paramos de quejarnos. Los de las autonómicas llegaron para dar una lección de creatividad con bajos presupuestos y circunstancias adversas: Trinxeres (TV3) muestra a tres amigos que se lanzan mochila al hombro por senderos de Cataluña siguiendo el rastro de historias y personas relacionadas con la Guerra Civil. No en vano la ponencia se llamaba “¿Cabe la memoria histórica en la parrilla?” Y a juzgar por la carne de gallina que se nos puso con algunas de las imágenes, la respuesta es un rotundo sí. Su co-guionista, Carles Costa, explicó cómo el programa había ayudado a entenderse a tres generaciones, y cómo el interés que suscitaban los contenidos llegó a eclipsar el hecho de que entrevistaran a un franquista mayor de cien años con su uniforme puesto sin que nadie reparase en ello ni se quejase.

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Gandalf Gambarte desgranó las claves del éxito de Land Rober

Y llegó uno de los momentos más esperados del Encuentro: comprobar si el ponente y guionista Gandalf Gambarte se llamaba realmente así. Como él intuía nuestra inquietud, arrancó la ponencia confirmándolo. Gandalf habló de su trabajo como guionista en uno de los éxitos autonómicos del momento: Land Rober Tunai Show (TVG), un formato de comedia y música en el que “éxito” se queda corto: más de 20.000 personas se apuntan para ir de público y la lista de espera ronda el año y medio. ¿La clave? El público es el cuarto actor del programa: participa activamente y genera gracias al equipo de guión un tercio de cada show: sketches en directo con una fórmula es infalible: si el espontáneo lo hace mal genera risas, y si lo hace bien, también. Ocurrió aquíaquí, y aquí.

Son las 11:30 y la pausa del café está cerca pero aún quedan dos charlas fundamentales:

El reparto de derechos. Un tema polémico entre compañeros y otros no invitados a la fiesta pero que se cuelan igualmente para llevarse unas copas gratis: algunos productores ejecutivos, valiéndose de su posición de poder, están adjudicándose porcentajes cada vez más altos de nuestros derechos de autor sin haber escrito nada o casi nada. En algunos casos llega al 20%, una práctica preocupante que se ha decidido cortar desde ALMA y FAGA mediante una nueva propuesta de reparto que explicaron Natxo López y Eduard Solà: una recomendación que sustituya en caso de arbitraje el clásico 25%, 25%, 50% y que está en manos de una mesa de trabajo. Ambos dejaron claro que el resultado no sería una imposición sino una red de seguridad en caso de litigio, y que el reparto de derechos es un pacto entre autores y el principio que debería regirlo es que cobra quien escribe.

Y dejamos la propuesta para pasar al Estatuto del Creador, que suena a Antiguo Testamento pero se trata de algo incluso más serio: la subcomisión de Cultura en el Congreso ha estado escuchando a profesionales del sector para elaborar un estatuto que atienda las necesidades y peculiaridades de nuestro mercado. Curro Royo las explicó y las resumió junto a Carlos Ares: necesitamos una excepción a la Ley de Competencia que permita a los autónomos negociar tarifas mínimas sin que nos multen cuales petroleras que pactan precios; acabar con los llamados contratos buy outs por los que una cadena o productora compra nuestro trabajo para siempre y para todas las ventanas, países, medios (inventados o por inventar) a un precio ínfimo; tener un epígrafe propio en el IAE para dejar de cotizar como toreros, y el derecho a fraccionar nuestros impuestos o condiciones realistas para bajas por maternidad o jubilaciones.

Y ahora sí, CAFÉ. Y tarta de Santiago.

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Asistentes al V Encuentro de Guionistas

Más guionistas inspiradores

Un poderoso panel de guionistas nos recibió a la vuelta para hablar del meritazo que tienen los coordinadores y guionistas de las series diarias. Verónica Fernández y Aurora Guerra están de acuerdo en que en este país nos cuesta creernos un formato en el que cabe de todo, que como guionista es un reto constante “que engancha” (Aurora) y “enamora” (Verónica). Con una humildad y sencillez encomiables, Aurora (que actualmente coordina El secreto de Puente Viejo y Acacias 38) desmintió que estiraran las tramas: “las detono rápido y las quemo rápido, la gente está enganchada al ritmo”. Verónica reconocía que el ritmo de trabajo le costó al principio, y como no quería renunciar a la calidad, diseñó un sistema de trabajo por el que los guiones pasaban muchos filtros. “La diaria te lleva a límites que como guionista no sabías que ibas a alcanzar”. Ambas coincidían en que esto no sería posible sin tener un equipazo de guionistas detrás. A la pregunta de por qué perviven las diarias, las dos tenían claro que el cariño a los personajes crece exponencialmente cuando el espectador los ve a diario.

Volvimos a las autonómicas con Xabi Zabaleta (Go!Azen, un musical de adolescente en euskera. Repito: un musical de adolescentes en euskera) y Héctor Lozano (Merlí). “En Euskadi como todo el mundo sabe no se folla pero tampoco se baila”, abrió Zabaleta su exposición. A pesar de eso, vendió primero la tv movie (en ETB estaban preocupados por enganchar a la gente joven) y luego la serie a partir de unas canciones que escribió y grabó con el guionista Álvaro Carmona. Ruedan 13 capítulos a lo largo de 45 días en verano. Ahí es nada. Como les han comparado con todos los musicales famosos, la apertura de la nueva temporada será un homenaje a La la land. Tanto Zabaleta como Lozano coincidían en que parte de su éxito estaba dirigido a gustar a los padres. “La serie ha servido para que se sienten a hablar dos generaciones sobre temas tabú”, afirmó orgulloso Lozano, que vendió el proyecto a TV3 a partir de tres folios que escribió porque siempre había sido fan de El club de los poetas muertos. Además de la orientación a los padres, cree que parte de su éxito es que se esforzó mucho en que los chicos hablaran como en la realidad, y por eso mismo cree que el doblaje para la televisión nacional no estuvo a la altura.

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Miguel Barros habló del viaje del guionista a lugares inciertos

La mañana se cerró con la que para mí fue una de las charlas más inspiradoras del Encuentro: la de Miguel Barros (Blackthorn, Nadie quiere la noche), que habló de guiones ambientados en lugares extremos. “Sitúo mis pelis en lugares extremos porque me gusta viajar”. Relató cómo en el desarrollo de la serie Gigantes para en el departamento de desarrollo de Movistar+ se ponían muy nerviosos porque no sabía decirles hacia dónde iba la serie. “El guionista tiene la responsabilidad de embarcarse en un viaje incierto. Tenemos la obligación de recorrer los lugares menos transitados. Si no, acabamos haciendo viajes a un resort con una pulsera en la mano y realmente no hemos ido a ningún lugar”. Barros habló no solo de sus éxitos, sino de “películas que no habéis visto y no vais a ver porque se fueron a la mierda”. También de la frustración con el resultado final de tus guiones: “El fracaso entre lo que escribes y lo que se plasma está siempre ahí, hay que aceptarlo”.

Una tarde para la comedia

La tarde la inauguraron Olatz Arroyo y Marta Sánchez representando a CIMA. La abrieron con dos escenones de Veep y Glow, para reivindicar que no hace falta que las series de mujeres tengan tramas sobre ser mujeres, aunque tampoco está de más que se refleje de una forma no tópica algunas de las situaciones a las que nos enfrentamos en la vida real por serlo. “Queremos hablar de nuestras vidas laborales, de otros temas que no sean la maternidad”, contó Marta. Reclamaron personajes femeninos inolvidables que no sean una mera comparsa de los hombres. “Uno de los mejores personajes que han existido en nuestra comedia es Sole de Siete Vidas. También Lina Morgan”. Afirmaron que a los productores les cuesta confiar proyectos a mujeres. Y Olatz remarcó que en muchos equipos se mete a una mujer a última hora para cubrir expediente, y tiene que dar su opinión por todas las demás mujeres, se acaba convirtiendo en la representante de todo un género.

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Manuel Burque y Josep Gatell hablaron sobre el pitch con el que vendieron Es por tu bien”

Los siguientes en subir al escenario fueron Manuel Burque y Josep Gatell, guionistas de uno de los taquillazos del año, Es por tu bien, para explicar cómo pitchearon la película en Telecinco y, según contaron, la vendieron en esa misma reunión: un concepto y personajes muy claros, estar en el lugar adecuado en el momento adecuado (se acababa de estrenar Dios mío pero qué te hemos hecho), y un ensayo previo en el que ambos prepararon concienzudamente cada posible pregunta que pudieran hacerles los productores… incluida la de “¿Queréis tomar algo? ¿Café, agua…?”. Sí, llegaron a ese punto… pero les salió bien. Ambos desgranaron el proceso del pitch y defendieron su importancia: da voz al guionista y la oportunidad de defender un guión sobre el que luego será más difícil opinar, permite no sólo vender la película sino a uno mismo, y en su caso –recomendación que salía por segunda vez-, convencer a los productores de saltarse la fase de tratamiento e ir directamente de sinopsis a primera versión.

Internet, esa fuente de posibilidades

Se acerca el final del encuentro pero aún quedan algunos hits. Como esta foto:

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En esa mesa se encuentran los fundadores de este blog que estáis leyendo, y Dani Castro y Natxo López subieron al escenario para defender a sus “yos” del pasado y hablar sobre la creación de Bloguionistas. Ambos contaron cómo se adentraron en el fenómeno de los blogs y sus motivaciones cuando empezaron allá por 2009 Guionista hastiado, Guionista en Chamberí, Chico Santamano o Pianista en un burdel: expresarse con la voz propia que no podían usar en las series donde trabajaban y darse a conocer. “Casi todo lo bueno que me ha ocurrido profesionalmente ha venido por cosas pequeñas en las que he creído mucho”, contaba Dani hablando sobre su blog. Con el tiempo, decidieron juntarse en un solo espacio para unirnos a todos y el resultado habla por sí solo: Bloguionistas ha ayudado a crear conciencia de gremio, ha abierto un espacio de debate (con sus agrias polémicas), y ha seguido dando voz tanto a los habituales de la casa como a futuros colaboradores: “Estamos abiertos a que publiquéis. Poneros en contacto con nosotros”.

Tras la pausa, José Antonio Pérez (Mi mesa cojea, Órbita Laika, Hoy por hoy), que siempre viene a los encuentros para contar un trabajo súper cool y completamente distinto del anterior, habló del auge de los podcast seriados, trayendo ejemplos de todas partes del mundo (la BBC es top en este tipo de ficción). Aunque no lo tuvo fácil, porque un espontáneo del público le acribilló a preguntas casi al principio de la charla, algo que José Antonio aprovechó para arrancar unas risas entre el público, con una solvencia sobre el escenario de la que hizo gala de nuevo en la fiesta de clausura. La cuestión es que contó su experiencia en El gran apagón que, aclaró, no es radio colgada en internet, sino un formato creado para una plataforma solo de podcasts, Podium. Contó que la escritura la planteó como la de una ficción, que la primera temporada contó con 50 actores, que con las duraciones hace lo que le da la gana y que las grandes cadenas están preparando sus propias plataformas de podcast, por lo que es una gran oportunidad para guionistas, y por qué no, para nuevos guionistas.

Cerrando a lo grande

Otra de las charlas que dejaron en silencio el patio de butacas fue la de Justin Webster, autor de Muerte en León, que se confesó militante y enamorado de la no ficción. Como no podía ser de otra manera, Webster habló de la importancia del proceso de documentación, y de cómo el guión se va construyendo solo a partir de este, y en gran parte en la sala de montaje: “El guión se transforma a medida q avanza el proceso. Un detalle que descubres al cabo de un año puede cambiarlo todo”. Y de hecho fue un poco lo que le pasó, pero no quiero hacer spoilers. Webster explicó que “A la pregunta de cómo es posible que una mujer mate a la luz del día en el medio de León la respuesta debería ser la serie. No es una respuesta sencilla. Muerte en León intenta ser lo opuesto a los juicios rápidos, los juicios fáciles”.

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Los impactantes datos del hilo de Manuel Bartual

“Me llamo Manuel Bartual y últimamente me pasan cosas raras”. Así empezó la última ponencia del encuentro a cargo del hombre que en una semana pasó de tener 16.000 seguidores en Twitter a 449.000 con la historia de sus vacaciones que superó 1,3 billones de impresiones y más de medio millón de likes. Bartual repasó el fenómeno desde sus influencias con Ghost Watch, Marble Hornets o La guerra de los mundos hasta los memes que se generaron a posteriori. Las claves del éxito según él mismo fueron tres: se dio en verano, época propicia para leer y entrar en este tipo de contenidos, fue un fenómeno de Twitter para Twitter, y pudo interactuar con sus seguidores en tiempo real. “Intento contar historias completamente adaptadas al medio en el que las cuento”. Tiene sentido. Y por mucho que nos doliera, llegó el final. Manuel cerró el encuentro y lo hizo con una de esas frases inspiradoras que te recuerdan lo genial que es este trabajo:  “La gente está ávida de historias. Busquemos una forma distinta de contarlas”.

Si os ha parecido interesante, esto no es lo mejor del encuentro. Lo mejor es el subidón que te da cuando estás ahí, la de buen rollo que se respira, lo que amas a todos tus colegas de profesión en la fiesta de la última noche. Del bajón de la espera en el aeropuerto, ya si eso hablamos otro día.

Nos vemos en el próximo, ¿no?


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