JOHN AUGUST (I): “LOS PERSONAJES CONDUCEN. EL AUTOR TRAZA EL CAMINO”

16 enero, 2017

Entrevista y fotografías de Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea

“Escribir es un arte invisible, un medio que la mayoría de la gente desconoce: no suelen saber que hay alguien que escribe todas esas películas que ven.” Así definió la profesión de guionista nada más y nada menos que John August (4 de agosto de 1970), el escritor de cintas tan reconocidas como Los ángeles de Charlie o Big Fish al comienzo de su Master Class organizada por ALMA en el centro cultural Conde Duque de Madrid. Durante las más de seis horas de conferencia, que John August dividió en dos grandes bloques temáticos, el autor norteamericano tuvo tiempo de hablar de su recorrido profesional, en el que también figuran títulos como Charlie y la fábrica de chocolate o La novia cadáver, de sus rutinas de trabajo, o también de la importancia del sindicato de guionistas en Hollywood. Debido a la cantidad de material interesante aportado por August durante toda la jornada, esta es la primera de las dos crónicas en las que hemos convenido dividir el evento.

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August fue el primer invitado de Alma en 2017 para dar una Master Class.

El primer gran bloque, que ocupó la mayor parte de la sesión matinal, giró en torno a los deseos y motivaciones de los personajes. “Casi todos los problemas de las historias tienen que ver con querer”, anticipó August, para quien los guionistas necesitan “profundizar en lo que quieren sus personajes y no dudar, porque esto les impide avanzar.” A propósito de la importancia del verbo querer, el conferenciante reflexionó sobre la clásica distinción con respecto a necesitar, “una trampa que puede resultar perjudicial.”

Y es que, según la tesis de John August, ambos verbos expresan un deseo, una esperanza, una motivación, un impulso o una meta, todos sinónimos a su entender para un mismo concepto: una proyección futura en positivo para el personaje. “Muchos manuales de guión tratan de encontrar sutiles diferencias entre estas palabras, pero, cuando escribo, yo quiero meterlas todas en el mismo saco.” Sin embargo, el propio August fue un paso más allá en su explicación, atribuyendo también una influencia sensible a lo que quieren tanto el lector/espectador como el mismo autor. Y todo para explicar que, precisamente, toda la escritura se basa en esa idea de proyección hacia el futuro, tanto dentro de la historia como en todo lo que la rodea.

Por otro lado, aunque siguiendo esta lógica, a ojos del conferenciante invitado “si querer es un sueño, necesitar implica una tarea que debe cumplirse”. Por ello, considera que es interesante reformular ese tengo que y reemplazarlo por un quiero.  Con ello, el espectador ganará en compromiso para con los personajes, “pasando del miedo a la ambición”. Esto, explicó, se debe a la percepción de la audiencia sobre la naturaleza tanto del personaje sujeto del deseo como -de haberlo- del personaje hacia el que el deseo está enfocado.

Ya de vuelta sobre los personajes, el también guionista de Sombras tenebrosas dividió los deseos en base a un eje de tiempo, en el que distinguió tres momentos (el ya, el pronto y el algún día) como distintos tipos de promesas sobre lo que el personaje espera que suceda. De este modo, según explicó August durante la Master Class, los guionistas “deberían buscar esos objetivos a los que los personajes anhelan llegar”, y que varían en cuanto a su concreción.

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El evento contó con traducción simultánea, lo que permitió a la audiencia seguir la clase también en castellano.

El ya, el tipo de deseo más concreto e inmediato, se observa a nivel individual en cada una de las escenas en forma de objetivos concretos, donde la pregunta central es qué debe hacer el personaje para hacer avanzar la acción hasta el punto siguiente, a diferencia del pronto, que representa metas objetivas realizables en el corto plazo (dentro de la historia) y que informan al espectador sobre los obstáculos que deberán enfrentar los personajes, formando así secuencias. Por último, el algún día representa deseos más abstractos. “Son anhelos que vienen del corazón, de las emociones. Precisamente por eso nos identificamos con ellos (los personajes), aunque no deseemos lo mismo.” Para John August, las buenas historias deben contener estos tres tipos de deseos, de lo más concreto a lo más abstracto. “En realidad, lo que hacemos escribiendo un guión es reunir una serie de intentos de un personaje para acercarse a su objetivo.”

Dicha clasificación no cayó en saco roto, sino que sirvió para relanzar la siguiente parte de su explicación: ¿cómo detectar entonces el origen de los problemas relacionados con el verbo querer dentro de una historia? A partir de su experiencia, John August describió como síntomas más comunes la falta de una motivación clara o suficiente en un personaje, o también la dificultad de éste para articular y expresar lo que realmente quiere. “Si no sabemos lo que quiere un personaje, nos va a costar, como audiencia, preocuparnos emocionalmente por él.” No son los únicos a juicio de August, que también ha trabajado como script doctor en diversas producciones a lo largo de su trayectoria, sino los más detectados por él, junto con la existencia de deseos demasiado técnicos o únicamente comprendidos por un sector demasiado restringido de la audiencia, la mala elección de un personaje atendiendo a la naturaleza de su deseo, o simplemente la incoherencia de dicho deseo entre la visión del mundo del personaje y la de los espectadores. “Un truco es visionar una escena y anotar lo que quiere cada personaje. Si no tenemos buenas respuestas para ello, quizá es que no tenemos la mejor escena, o los mejores personajes.”

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El evento colgó el cartel de “lleno absoluto” para presenciar la conferencia de August.

Tras esta explicación sobre los deseos como proyecciones futuras del personaje en función del tiempo, John August expuso otro sistema de división, distinguiendo de nuevo los deseos, esta vez en base a un eje organizado según la obviedad de éstos: de los primordiales (subconscientes y desconocidos la mayoría de las veces por los propios personajes) a los privados (que tan solo el personaje o algún confidente conocen y que el público aprende con la película en marcha) y hasta los públicos (que normalmente son visibles desde el trailer mismo de la cinta y que son la parte central de la mayoría de la trama).

“Cuantas más cosas quiera el personaje, más a gusto nos sentiremos con él. Más querremos estar con él. Es útil poder distribuir los deseos entre las tres tipologías, que funcionan en distintos momentos. Así nos sentimos identificados a varios niveles.”

Antes de la primera ronda de preguntas que puso final a la sesión matinal de la Master Class, John August inquirió en la necesidad de poner por delante los conflictos, tanto entre personajes como dentro de los mismos. “Tienes que ser un padre terrible, que no protege a sus criaturas”, comentó al respecto, para después añadir que “son los personajes quienes conducen, pero es el autor quien construye los caminos con cruces para que éstos las transiten.”

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“Tienes que ser un padre terrible, que no protege a sus criaturas”.

Quizá lo más notable de la mañana fue la explicación de John August sobre su manera de encarar cada proyecto desde el inicio. “Cuando empiezo a escribir, no sigo orden, sino lo que más me apetece escribir en cada momento, con lo que evito caer en la obligación de empezar por lo que no quiero y me interesa menos. Necesito estar vinculado emocionalmente para escribir una escena.” August confesó igualmente no regirse, al menos al principio, en términos de estructura, lo que matizó asegurando que, como historias, todos sus guiones contenían los tres actos, ayudándole a él a recordar “que los personajes no pueden volver atrás” una vez traspasado uno de los actos. “Es lo que llamo quemar la casa.”

La sesión matinal finalizó con las preguntas de los muchos asistentes al evento, interesados en los procesos de escritura de algunos de los guiones de August, que se esforzó por explicarse a través de ejemplos concretos.

A propósito de Big Fish, una de sus cinco colaboraciones con el realizador Tim Burton y la que le valió una nominación al BAFTA a Mejor guión adaptado en 2004, el guionista natural de Colorado relató cómo consiguió hacer la historia suya, para contar de la mejor manera posible esta relación entre un hijo y su padre en el lecho de muerte que vehícula la película. “Yo acababa de perder a mi padre de cáncer, así que podía reflejarme en el personaje. Compartía la emoción y entendía la dinámica.”

De hecho fue también así, desde lo personal, cómo enfocó también el proceso de escritura de Frankenweenie, su segunda aproximación al cine de animación tras Titan A.E., para la que se sirvió de la relación con su hija y del luto de la familia tras la pérdida de su mascota. “Escribir para niños obliga a modificar las expectativas. Las cosas tienen que tener sentido para la manera de un niño de ver la vida. Tengo que adaptar el estado mental de cada edad, para que entiendan lo que sucede, o los chistes”, explicó al respecto de las diferencias de escritura entre piezas destinadas a un público infanil y a uno adulto.

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Tener en cuenta la edad del público a quien va dirigido el guión y encararlo desde lo personal es algo vital para August.

Las sucesivas preguntas de los allí reunidos, que por su cantidad no podemos reproducir en su integridad, continuaron hasta la hora del receso, donde los asistentes pudieron disfrutar de una comida organizada por ALMA expresamente para el evento. Sin duda, una buena manera de igualar con el estómago la sensación de saciedad informativa que supuso esta primera parte de la Master Class de John August en el centro Conde Duque de Madrid. Recordad que mañana publicaremos la segunda parte del evento, donde comentaremos el segundo gran bloque temático que estructuró el discurso de John August, en el que habló de la noción de expectativa en el público como herramienta indispensable de la escritura, además de reproducir las partes más interesantes de la entrevista que el guionista Carlos de Pando realizó a August como moderador de la charla.


FSE MADRID: CUANDO EL GUIONISTA ENCONTRÓ AL SINDICATO.

13 enero, 2017

Por Àlvar López. Fotografías de Caridad Riol.

“La clave para avanzar es tener buenos contratos”. Esta frase recoge una de las conclusiones más claras que se pudieron sacar ayer, 12 de enero, en la mesa redonda que diversos miembros de la Federación de Guionistas Europeos (FSE) dieron en la Academia de Cine de Madrid. Una mesa redonda que, más allá de dicha conclusión, estuvo marcada por la constatación de que, pese a los esfuerzos de los sindicatos, la precariedad laboral del guionista es la misma en gran parte Europa.

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La jornada se celebró en la Academia de Cine de Madrid.

La jornada, organizada por ALMA, empezó con una breve introducción de Luis Cueto, Coordinador General de la Alcaldía de Madrid, que recalcó que Madrid persigue el propósito de ser “una ciudad interesante, que respete y defienda la propiedad intelectual”.

Acto seguido el guionista Josep Gatell, moderador de la mesa, dio pase a David Kavanagh, Jefe Ejecutivo del FSE y del Irish Playwrights and Screenwriters Guild (sindicato de guionistas de Irlanda). Él fue el encargado de presentar la FSE, una asociación de sindicatos y gremios de guionistas en toda Europa (ALMA y SGAE forman parte de ella) que a día de hoy representa a más de 8.000 guionistas de 20 países.

Kavanagh empezó su discurso explicando qué está pasando actualmente en la Unión Europea, donde la FSE está trabajando en negociaciones colectivas para formular contratos estándares con las condiciones mínimas, intercambiar información y desarrollar cursos de formación para poder negociar mejor.

Para Kavanagh el mayor problema del guionista en la actualidad reside en su poca valoración dentro del medio audiovisual. “Ser guionista no es un hobby, es una profesion”. Pese a la importancia del guionista dentro de la industria creativa, los creadores europeos siguen cobrando muy poco, algo incoherente para él puesto que son ellos los que “generan el producto que se distribuye y vende, en muchas ocasiones con gran éxito comercial.” Para llegar a estos datos se basa en una encuesta de la FSE realizada en 2012, donde se observó que el salario medio de un guionista en Europa es de 22.000 euros al año sin impuestos, “lo que significa que la gran mayoría de ellos ganan menos que esa cantidad”.

No obstante, dijo sentirse “bastante optimista”, puesto que la FSE lleva “haciendo presión mucho tiempo con una propuesta basada en la acción colectiva, de ahí la importancia de estar sindicados”.

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De izquierda a derecha, Josep Gatell, David Kavanagh, Robert Taylor, Vinicio Canton, Marie Roussin, Caroline Otto y Maciej Karpinski.

Acto seguido, Gatell abrió ronda de preguntas para que los asistentes de la mesa pudieran hablar sobre la existencia o no de tarifas mínimas en su país y, por tanto, la salud salarial de los guionistas. El propio Kavanagh fue el primero en hablar sobre la situación en Irlanda, país donde tenían un convenio hasta 2006, año en que se prohibió fijar precios a los freelance. Si bien han mantenido las tasas, explica que para el cine independiente ha sido un desastre. “Por un borrador de una película podías obtener 12.000 euros. Ahora no he visto ningún contrato de más de 7.000. Y cada vez veo más de 3.000. Es una locura si no tenemos estándares comunes.”

Robert Taylor, presidente del FSE y abogado del Sindicato de Guionistas Británico, explicó que en Gran Bretaña tienen “mucha suerte” al contar con “tarifas mínimas para drama, comedia, incluso trabajo en Internet. Tenemos estos acuerdos desde hace 60 años, lo que nos permite mantenernos.” Taylor también hizo hincapié en la importancia de estar sindicado, puesto que en Inglaterra tienen “un sindicato muy fuerte, y un ataque a nuestro sindicato sería una ataque a todos los sindicatos de Reino Unido.”

Vinicio Canton, guionista y miembro directivo de la Junta Directiva del Writers Guild de Italia, explicó que en Italia negocian con los productores, si bien nunca tuvieron la oportunidad de debatir nada sobre ningún contrato. Respecto a las tarifas mínimas, dijo que a la mayor parte de los guionistas no les gusta fijar los salarios mínimos por miedo a que puedan convertirse en los máximos”, si bien “la realidad es que ahora hay menos trabajo, se escriben menos guiones y se pagan a la mitad. En Italia todos los guionistas somos freelance, y la ley no está de nuestro lado.” Otro problema que detecta Canton es que “hay mucha gente que quiere escribir en escuelas y que trabajan por la mitad del mínimo que nosotros estamos intentando conseguir”. La solución por la que han optado pasa por que todos los guionistas envíen su contrato al abogado de su sindicato antes de firmarlo. “Ahora los productores saben que sabemos lo que pasa con el resto, pero es lo único que hemos podido hacer.”

La guionista, miembro de la Junta del FSE y de La Guilde (sindicato francés) Marie Roussin expresó que en Francia existe el mismo miedo que en Italia a que “ir a por una tarifa mínima provoque que se convierta en una estándar”.

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El acto estuvo seguido por varios guionistas y profesionales del sector audiovisual.

En Alemania, no obstante, la situación es más fuerte, puesto que, como dijo Caroline Otto (miembro de la Junta del FSE y de Writers Guild of Germany), cuentan con “una legislación que ayuda a los creadores a recibir una remuneración adecuada permitiéndoles debatir con grupos de usuarios.” Eso sí, destacó que aunque la ley está bien pensada, “es como si hubieran recortado todas las cosas que eran buenas para nosotros. Somos demasiado débiles”, lo que provoca que salgan perdiendo cuando tienen que negociar con cadenas y productores. “Firmas lo que ellos quieren que firmes”, expresó. Respecto a las tarifas mínimas, destacó que no hay nada oficial. No está prohibido, “pero de alguna manera la gente no quiere mostrarlo, porque hay diferencias y no quieren evidenciarlas”, además de tener el problema que cuando han acordado tarifas mínimas se utilizan como estándar.

Por último, Maciej Karpinski (guionista, miembro de la Junta de FSE y Presidente de la Union of Polish Screenwriters) se encargó de destacar cómo la lista de problemas es “muy similar” en todos los países. En el caso de Polonia, dijo que la situación del sector audiovisual es “bastante buena”, pero el problema es que “una buena ley no consigue una buena situación para los guionistas, porque los productores encuentran el vacío en la legislación para trasladar el dinero a sus cuentas y pagar al guionista lo menos posible”, y acabó recalcando cómo, desgraciadamente, “en Polonia no hay muchos guionistas profesionales que vivan de ello.”

Para finalizar Gatell abrió ronda de preguntas con el público, donde Kavanagh destacó la importancia de “tarifas mínimas para evitar nuestra precaria situación económica”, de contar “con un abogado para que pueda solucionar los problemas a los que se enfrentan los guionistas”, y de ser consciente de lo que se firma, puesto que “la gran debilidad de los guionistas es que prefieren firmar un mal contrato que quedarse sin firmar alguno.”

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No obstante, pese a lo dura de la situación actual, quiso concluir con una nota de esperanza a los asistentes con el que cree que debe ser el camino a seguir: “creo que podemos encontrar ayuda a nivel europeo, sí, pero la solución real pasa por cada situación individual. Es importante que todos los guionistas sean miembros de un sindicato. La clave para avanzar es tener buenos contratos.”

Para el que aquí escribe la importancia de estar sindicado ha quedado más que probada. Este mes puedo decir que mi colega Carlos Muñoz y yo ya somos de ALMA.


PETER FLEMING: ¿EL CAMINO PARA UN MEJOR EQUILIBRIO ENTRE TRABAJO Y VIDA PRIVADA? LOS SINDICATOS, NO LA AUTOAYUDA.

5 diciembre, 2016

Peter Fleming es profesor de la Cass Business School, y ha ocupado cargos en la Universidad de Cambridge y en el Queen Mary University of London.

Este interesantísimo e ilustrativo artículo, publicado por él originalmente en The Guardian, nos habla de la importancia que tienen los sindicatos en un momento en el que jornadas laborales son cada vez más largas y despiadadas. Como bien reza el título del artículo, si quieres perseguir un equilibrio entre vida privada y trabajo la solución no son los libros de autoayuda, son los sindicatos.


¿El camino para un mejor equilibrio entre trabajo y vida privada? Los sindicatos, no la autoayuda.

Título original:  The way to a better work-life balance? Unions, not self-help.

Texto original de Peter Fleming. Traducción de Nico Frasquet. 

Bienvenido al mundo del capitalismo 24/7, donde algunas personas incluso trabajan mientras duermen. ¿Por qué somos tan sumamente adictos al trabajo y qué podemos hacer al respecto?

En un relato fascinante sobre la adicción al trabajo, Melissa Gregg nos habla de Miranda, gerente de precios de una empresa de telecomunicaciones.

Miranda tiene un grave accidente de moto. Cuando su marido llega al hospital, ella apenas es consciente y solo es capaz de articular en susurros algunas palabras. Lamentablemente no es a sus hijos a quien van dirigidas. Y es que lo primero que Miranda quiere es llamar a la oficina porque probablemente mañana no pueda hacer la presentación que debía hacer; aunque si le mandan un portátil a la sala de emergencias verá que puede hacer para salvar la situación. Esta anécdota puede parecer inquietante, pero no es tan sorprendente.

El exceso de trabajo se ha convertido en una epidemia en el mundo occidental; Las autoridades sanitarias lo sitúan al mismo nivel que fumar cigarrillos en lo referente al daño que causa a la salud. Y el daño que ocasiona en la vida social puede ser igual de malo. ¿Qué podemos hacer al respecto?

Es importante darse cuenta que el problema de no saber compaginar el trabajo con la vida privada no es nuevo. Cuando trabajo y vida privada se separaron durante la revolución industrial, la primera lucha de los trabajadores fue reducir la duración de la jornada laboral, porque estar durante 17 horas al día, seis días a la semana dentro de una fábrica no era tener vida en absoluto. Y es que, de acuerdo con Karl Marx, la batalla sobre cuando uno entra a trabajar (o no) vendría a definir el sistema capitalista, y no estaba equivocado.

Actualmente están emergiendo ciertas tendencias que están comenzando a extender nuevamente, y de manera extraoficial, la jornada laboral. Ahora, a menudo, resulta imposible distinguir el trabajo del no-trabajo. Por ejemplo, pasar el domingo por la noche preparándonos para la jornada del lunes. ¿Eso es trabajo? Pues más o menos, pero eso no está remunerado y no hay jefes alrededor. Entonces quién sabe…

Con esta ambigüedad comprobamos cómo surge el capitalismo 24/7, en donde la gente trabaja hasta en sueños. Y no me refiero a simplemente soñar sobre trabajo, sino directamente intentando comprender códigos y algoritmos mientras duermen.

A menudo pensamos que todo el mundo trabaja tanto porque necesita el dinero. Esto puede ser correcto en cierta manera, dado cómo los ingresos se han estancado y el coste de vida se ha disparado en gran parte del mundo occidental. Pero otros cambios también han ayudado a esta progresiva colonización de la vida privada por parte de nuestros trabajos.

En primer lugar, hay que señalar que no todo el mundo trabaja, ya que en muchos países hay un alto nivel de desempleo. Lo que parece haber ocurrido es que los trabajos están distribuidos de manera muy desigual, lo cual se traduce en menos gente realizando más trabajo. Y aquellos atrapados en este inevitable cuello de botella están empezando a sentir los estragos.

En segundo lugar, la tecnología juega un papel fundamental dado que siempre estamos conectados – a veces, de manera obsesiva, incluso comprobamos el correo electrónico cuando ni siquiera es necesario. Algunos estudios han calculado las horas extras no pagadas para acabar descubriendo que los empleados pasan más tiempo trabajando en casa que tiempo disfrutando de sus vacaciones a lo largo del año.

En tercer lugar, la tendencia popular de reclasificar a las personas como trabajadores autónomos y contratistas fomenta el exceso de trabajo, porque sólo se les paga por las horas dedicadas de forma directa. Debido a que estos sueldos suelen ser inferiores a los de un puesto de trabajo normal (objetivo principal de la reclasificación), al final las personas se encuentran trabajando sin parar para poder llegar a fin de mes. Este sistema flexible de empleo al principio se nos vendió como el camino hacia un mayor tiempo libre y una mayor autonomía; básicamente, todos nos íbamos a convertir en emprendedores adinerados como Richard Branson. Pero, en realidad, ha acabado siendo una broma macabra.

Y, en cuarto lugar, nuestra sociedad está atrapada por una penetrante ideología del trabajo. Somos sermoneados continuamente con que el trabajo es la cumbre de la virtud humana. Si no estás haciendo esfuerzos sobrehumanos en la oficina, es que tienes un problema. Y no se te ocurra mencionar la palabra “desempleo” … ¡Esa palabra está prohibida!

La faceta más preocupante de esta ideología del trabajo es esta: estamos obligados a trabajar aun cuando ni siquiera es necesario en términos concretos y económicos. Parecer súper ocupados se convierte más en cumplir una expectativa social que en hacer algo útil, lo cual puede desembocar en problemas mayores.

Irónicamente, las personas que son alentadas a verse como si siempre estuviesen haciendo algo se acaban convirtiendo en las menos productivas. Investigaciones recientes han demostrado de manera convincente que el descanso y las jornadas de trabajo más cortas nos permiten hacer el trabajo mucho más rápido y de manera más inteligente en comparación con las crueles e innecesarias jornadas maratonianas que se han convertido en la norma.

Por todo esto, algunos trabajadores fingen que están trabajando todas esas largas horas porque de otra forma sería imposible lograrlo. En este sentido, un estudio estadounidense probó que algunos trabajadores hasta llegaron a idear formas muy ingeniosas para dar la sensación de que conseguían hacer un total de 80 horas semanales.

Claro, este camuflaje corporativo les permitió recoger a sus hijos del fútbol e incluso almorzar. Pero tal vez también ayudó a que el trabajo se realizara con éxito y a tiempo. Aquí vemos que la productividad (realizar una tarea bien) y la cultura del trabajo (trabajar hasta altas horas) no siempre van de la mano.

La mayoría de los contratadores se dan cuenta de que algo no funciona, pero la ideología del trabajo parece más fuerte que nunca. Algunas personas incluso se han autoconvencido de que adoran estar casados con su trabajo, lo que los investigadores etiquetan como “entusiastas adictos al trabajo”. Es muy difícil razonar con ellos, porque ni siquiera pueden pensar en vacaciones sin tener un ataque de pánico.

El problema con muchos de los consejos para equilibrar la vida y el trabajo es que han acabado mezclados con el concepto de autoayuda, movimiento que hace que todo se centre en el individuo. Proponen que si quieres reavivar tu bienestar y descubrir tu potencial interior, debes tomar el control de tus acciones, encontrar un trabajo que se adapte a tu temperamento, establecer fronteras firmes entre trabajo y ocio y aprender a decir que no.

Al final, esto acaba dando una imagen bastante poco realista de la mayoría de los trabajos, y si se toman en serio estos consejos lo más probable es que acabe llevando directo al paro. En otras palabras, los gurús del equilibrio entre vida laboral y vida privada asumen que todo el mundo es un creativo de mediana edad, que vive en Londres con una fortuna familiar de la que poder disponer en caso de urgencia, y que está firmemente en su derecho de decirle al jefe “¡Oye, no me molestes!”. Ya, claro…

El truco está en entender el ritual del exceso de trabajo como una presión social, no como un problema individual. Y gran parte de esta presión proviene de la falta de poder de la fuerza laboral que se ha producido en los últimos 20 años. La inseguridad –  real o imaginada – hace más probable que la gente sacrifique todo por su trabajo. Es por eso que lidiar con la obsesión por el trabajo como individuo es absurdo, tenemos que apoyarnos en grupo para expresar estas preocupaciones si se va a forjar una política y una legislación progresistas. De lo contrario, poco va a cambiar.

¿Quieres un mejor equilibrio entre trabajo y vida privada? ¡Únete a un sindicato! O mejor aún, créate el tuyo propio. Pero evita la sección de autoayuda de la librería del aeropuerto, pues intenta fingir que la ideología del trabajo puede domarse con la voluntad individual; pero no, no puede.


La versión original del artículo la podéis encontrar en este enlace: https://www.theguardian.com/careers/2016/oct/11/way-to-better-work-life-balance-unions-not-self-help


CINCO ENTRADAS GRATIS PARA VER A HAGAI LEVI

6 abril, 2015

por Sergio Barrejón.

El año pasado, Greg Daniels (Parks and Recreation, The Office) y los Jacquemetton (Mad Men). En 2015, el Sindicato ALMA vuelve a organizar una masterclass con un reconocido showrunner internacional: Hagai Levi (In Treatment, The Affair).

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Será en Madrid (sitio por confirmar) el 18 de Abril, con un precio de 20€ para socios de ALMA y de 50€ para no socios. Y como en otras ocasiones, Bloguionistas sortea entre sus lectores cinco entradas gratis.

Participar es tan sencillo como rellenar este formulario:

(Participar en esta promoción supone que has leído y aceptas lo que se dice en nuestro disclaimer sobre Protección de Datos personales.)

Tenéis de plazo para concursar hasta las 23:59 del próximo domingo 12 de abril. Los formularios recibidos después de ese momento no serán atendidos. Lamentablemente, no podremos contestar a todos los concursantes. Sólo nos pondremos en contacto con las cinco ganadoras. Sus nombres serán publicados en el Twitter de Bloguionistas y quizá también aquí, en el blog.

Muchas gracias a ALMA por ofrecernos esta oportunidad. Nos vemos el 18 de Abril en Madrid.


LA OTRA POMADA

1 julio, 2014

por Alberto Pérez Castaños.

Dos de mis post favoritos de Bloguionistas, como guionista joven y novato que soy, son estos: LA POMADA, de Chico Santamano, y CÓMO ENTRAR EN LA POMADA, de Sergio Barrejón. Las razones por las que me gustan son diversas: por una parte, “POMADA” me resulta una palabra graciosísima que no decimos lo suficiente. Y por otra, porque creo que contienen los mejores consejos que se le pueden dar a un guionista que está empezando.

Hace ya más de un año que tomé una de las decisiones más acertadas de mi vida: decidí ir a Salamanca a estudiar guión al Máster de la UPSA. Ya se ha dicho muchas veces por aquí que es el mejor lugar para estudiar la materia en España. Y no lo digo sólo yo, los Bloguionistas que dan clase allí y los alumnos que están publicando recientemente sus experiencias, también lo dice el periódico El Mundo. Parece que me paguen por decir esto, ¿eh? Pero no. De hecho, Pedro, Michi, si estáis leyendo esto: tenéis mi número de cuenta.

Sin embargo, creo que lo mejor del Máster de Salamanca es que es lo más parecido a la antes nombrada POMADA (nótese que hay que escribirla siempre en mayúsculas para lograr el efecto adecuado) que te vas a encontrar mientras te formas como guionista. Gracias a mi año allí conocí a la POMADA de la que habla Barrejón en su post y también a mi POMADA, la de creación propia de la que habla Chico en el suyo.

Porque, ¿para qué sirve un guionista joven?, ¿dónde se esconden?, ¿a qué huelen? Todas estas preguntas tienen la misma respuesta: ¿a quién le importa? Sí, querido amigo guionista novato, como principiante que eres no le importas absolutamente a nadie. Ser guionista joven es duro: cuando te quejas, no hay nadie para escucharte. Por eso creo que lo mejor que puede hacer alguien que está empezando es montar su propia POMADA. Voy a hablaros de la mía:

Somos cuatro (como los Beatles); somos dos alicantinos, un valenciano y un ovetense (también como los Beatles); y tenemos en común el amor por la guasa y el uso constante de referencias aleatorias a los Beatles. También escribimos cosas juntos y vivimos en Madrid. Nuestros nombres: Sergio Granda, Héctor Beltrán, Vicente Bendicho y quien esto escribe. Algunos ya nos conocen como “Ya vienen esos cuatro pesados otra vez, corre, vámonos de aquí antes de que nos vean”.

Teniendo una POMADA, las preguntas que he formulado antes cambian de respuesta: ¿Para qué sirve un guionista joven? Para hacer COSAS. Muchas y variadas. ¿Dónde se esconden? En los rincones peor iluminados de Madrid. ¿A qué huelen? A pechuga de pollo y a Ron Almirante.

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Los Beatles bebiendo Ron Almirante

Personalmente, creo que la mejor manera de no venirte abajo mientras empiezas en el mundo del guión es creando tu propia POMADA. De hecho, si yo no tuviese una POMADA probablemente seguiría viviendo en Madrid, pero ahora sería el tercer heavy de la Gran Vía. Porque, con una POMADA puedes levantar proyectos que de otra manera no podrías. Y gracias a estos proyectos que, a lo mejor no llegan a ningún sitio, habrás conseguido lo que realmente importa: sentirte guionista y aprender a trabajar.

Con una POMADA puedes hacer locuras. Nosotros, por ejemplo, aprovechando que Vicent y Héctor hicieron unas prácticas en la productora La Competencia el año pasado gracias al Máster, escribimos un programa de sketches, nos colamos en el despacho del jefe y lo presentamos. ¿Nos lo compraron? Por supuesto que no. Recuerda que no le importamos a nadie. Pero al menos nos juntamos en agosto durante una semana en un piso en San Sebastián de los Reyes a escribir semidesnudos (insisto: agosto), nos reímos mucho y, de paso hicimos nuestro primer pitch ante un productor. Sin una POMADA no lo hubiésemos hecho. Es más, le cogimos el gustillo y volvimos a hacer otro hace unas semanas: fue ante los productores que formaban el jurado del premio Zona Pitching del Notodofilmfest. Nuestro pitch no ganó, pero quedamos muy satisfechos porque al llegar a casa seguíamos teniendo los calzoncillos limpios. Y porque seguimos aprendiendo. Ojo, que, afortunadamente, de vez en cuando algunos proyectos sí llegan a buen puerto y gracias a ellos podemos seguir permitiéndonos comprar pechugas de pollo y Ron Almirante en Madrid, donde, según Chico Santamano, hay que estar. Nosotros estamos de acuerdo.

Además de escribir cosas en calzoncillos también nos gusta conocer gente que, como nosotros, está empezando. Así que, si os apetece, podéis pasaros a tomaros una cerveza con nosotros los martes de este mes por el Microteatro de Madrid, en el que se estarán representando unas obras nuestras gracias al proyecto Microfusión en el que ha participado el Sindicato ALMA. Id con tiempo porque, ya sabéis, los martes de julio aquello está a rebosar. Nos reconoceréis porque al vernos dan ganas de abrazarnos con ternura.

En resumen, con todo esto lo que quiero decir es que sí, que la cosa está fatal, que vender un guión es prácticamente imposible, que en tele no hay trabajo y que es muy, pero que muy fácil desanimarse para un recién llegado al mundillo. Sin embargo, todas estas adversidades pueden serlo menos si trabajas en grupo y encuentras tus propias oportunidades; hay vida después de los másters de guión, pero hay que buscarla por cuenta propia. Y la mejor manera de empezar es siguiendo los consejos que Chico Santamano y Sergio Barrejón dan en esos dos textos. Ellos saben de qué hablan porque son de la POMADA. Nosotros los hemos seguido, de momento seguimos vivos y, lo más importante, con más ganas que nunca. Como los Beatles.


GUIONISTAS HABLANDO DE SUS COSITAS

1 octubre, 2013

Por Estíbaliz Burgaleta.

ALMA ha organizado (está pasando ahora mismito) un encuentro donde guionistas de televisión hablan de las series en las que trabajan. Series que se emiten AHORA, y es que el ahora es clave en este encuentro. Cómo se trabaja ahora, por qué hay series que se grabaron el año pasado pero se emiten hoy, cómo organizan el trabajo en Los Misterios de Laura o en Aida, ¿hay equipo de documentación en Isabel?… Y, sobre todo, ¿por qué ha dado plantón el equipo de Aquí no hay quien viva a la organización?

Os contamos, en vivo y en directo, qué cuentan los guionistas de las series de mayor éxito.

A VECES TE DAN BAJONES

Muchos de los guionistas ahí presentes han sufrido en sus cannes (que dirían Martes y Trece) los retrasos continuos en sus series de televisión, grabadas hace tiempo y guardadas en la nevera. Como dice Carlos Vila (Los misterios de Laura), “a veces te dan bajones”. Y es que las cadenas imputan en sus presupuestos anuales las series emitidas ese año, no las producidas o grabadas. Así que, si van mal los temas presupuestarios, las cadenas optan por guardar en la nevera las series, con los problemas que eso conlleva para la productora, que tiene que afrontar unos pagos de sueldos, alquileres y demás, sin haber visto un duro. Para que luego digan que la farándula es un cachondeo.

Los guionistas de Tierra de Lobos, Los misterios de Laura, Águila Roja, Isabel… todos han sufrido en sus carnes esa tortura, ese trabajar en el aire, sin saber si emitirán tu serie o si tendrás trabajo el próximo mes. Y más tratándose todas de series en segunda, tercera, cuarta temporada… con lo que, a más retraso, más posibilidades de perder audiencia. Dos años después ya no sabes si veías la serie del ninja que iba a ser rey de Castilla, la de la mujer policía en un pueblo dominado por un cacique, o qué.

Por cierto, a la una (curiosamente a la hora prevista para el cóctel), aparecerá Alberto Caballero. Nos lo acaban de comentar por ahí…

NAVY ES LA SERIE MÁS VISTA EN ESTADOS UNIDOS

¿A que no lo sabíais?

Por supuesto llega la pregunta de oro: ¿por qué no se hace en España el tipo de serie que todo guionista ve? Porque es verdad, los guionistas ven series que aquí JAMÁS se producirían. Ven “Breaking Bad”, ven “Mad men”, ven “Lost”… Series que no se producen aquí porque son demasiado caras, demasiado violentas, demasiado complejas, ¡no tienen niños ni chacha andaluza!

Pablo Tébar (Tierra de Lobos) da en el clavo al añadir que “tampoco hacen ese tipo de series en Francia o en Rumanía”. Y es que a veces pecamos de compararnos con los mejores, olvidando que lo habitual es precisamente lo que se hace aquí: series familiares que aspiran a gustar a una mayoría. Alberto Manzano añade que todas esas series de culto americanas se producen en canales de pago, dirigidos a un público muy concreto. En España las series las producen canales generalistas que necesitan una audiencia alta ya que su rentabilidad viene de la publicidad.

Por cierto, ¿sabíais que “Navy” es la serie más vista en los Estates? Antonio Castelo, el moderador de este encuentro, comparte su sabiduría.

Preguntados por si la cadena influía en los guiones, Nando Abad (Aída) dice que nunca. Es más, detalles como el cameo de Belén Esteban no fueron idea de Tele5, fue del equipo de guión de Aída. Ahora, los cameos de gente popular se han convertido en parte de la identidad de la serie.

SOMOS UN SECTOR DESCONOCIDO

Seguro que esto no lo habíais pensado nunca… pero como bien dice Paula Fernández de Vive Cantando, la visibilidad del guionista es casi nula. Cuando muchas veces puede ser una garantía, ¿o no te daría cierta confianza saber que una serie de próximo estreno está escrita por el mismo equipo de otro programa de éxito?

Miriam G. Montero, de Amar es para siempre cree que debe reconocerse el trabajo del guionista, sin por ello buscar la foto.

Mariano Baselga, de Vive cantando, añade un dato fun-da-men-tal (por eso lo pongo entre guiones) al debate anterior sobre las series americanas versus series españolas: allí los clientes son los espectadores, aquí los clientes son los anunciantes.

Preguntados por experiencias como “Crematorio” (una de las pocas series españolas producidas por un canal de pago), todos los guionistas están encantados con que existan iniciativas así. Laura Sarmiento (Isabel, Crematorio), vuelve al micrófono para contar su experiencia.  Define su experiencia en Crematorio como “todo un milagro” por varios motivos: escribió lo que quiso, estaba decidido de antemano cuánto iba a durar la temporada, con un final ya definido.

Y SI TE SALE UN HIJO GUIONISTA, ¿QUÉ?

Dos series de época, de próximo estreno, ocupan la siguiente charla: El tiempo entre costuras y Galerías Velvet. Y vuelve a salir el tema de los retrasos en los estrenos de las series, ya que la promoción de El tiempo entre costuras es eterna. De hecho lleva en el congelador, ¡2 años!

El tiempo entre costuras está basada en todo un best seller. Susana López cuenta que la autora del libro fue de gran ayuda, especialmente en el tema de la documentación. Eso sí, barriendo para casa, porque luchó para que la serie fuera fiel a su novela.

A la pregunta de qué opinarían si sus hijos fueran guionistas, vistos los problemas del sector, Ángela Armero (Galerías Velvet) nos da el titular para esta sección: “mientras no sean actores”… También confiesa que “todo poder conlleva una responsabilidad” y que escribir para actores de nivel, como Pepe Sacristán, supone todo un reto para el guionista.

Ramón Campos y Gemma R. Neira (Galerías Velvet) dicen que nunca se guardan nada para posteriores temporadas, porque nunca se sabe si vas a renovar. No temen a quedarse sin nada, el gran temor del guionista… ése y cuándo conseguirá un contrato con alta en la Seguridad Social o, lo que sería todavía mejor, ¡cheques de comida!

Hablando de comida… tras este encuentro viene un cóctel, ¡me voy a comer!


LAS CONCLUSIONES DEL ENCUENTRO

16 noviembre, 2011

Por Chico Santamano.

Los guionistas solemos ser unos cínicos de cuidado y siempre pensamos que estas cosas de los encuentros con el gremio no sirven para nada. Básicamente porque la gran mayoría nos creemos que sabemos más que cualquier guionistilla que se suba a un escenario a hablar de vete-tú-a-saber-el-qué. Pero como a mí me gusta más un sarao que a un tonto un lápiz intento no perderme la oportunidad de reunirme con amigos y compañeros, conocer a gente nueva, aprender de profesionales que tienen algo que decir y por qué no… reírme por la bajini de los que sin tener nada que decir dicen… ya saben… puro cinismo.

Además, el (pen)último día aprendimos a ser productores caza subvenciones. Nos dieron un flyer para una triste copa de cava y como el camarero no se enteró (o se hizo el tonto) nos sacamos gratis nuestros buenos copazos de 10 euros. ¡Más por menos!

El caso es que un blog con el que amanece prácticamente toda la profesión no podía quedarse ajeno a las conclusiones oficiales recopiladas tras dos días de interesantes, polémicas y variadas charlas. Que ustedes las disfruten (los más cínicos lo harán)…


Foto: Natxo López

CONCLUSIONES DEL SEGUNDO ENCUENTRO DE GUIONISTAS

Madrid, 4-6 de noviembre 2011

Estamos orgullosos de ser guionistas. Somos un colectivo con un sentimiento de unión inquebrantable. Y a pesar de que nuestra situación laboral es en muchas ocasiones precaria, seguimos no sólo trabajando, sino también generando trabajo para otros.

Padecemos los malos hábitos del sector audiovisual sin dejar de creer en su potencial de desarrollo como industria y servicio, como legado cultural. Por todo ello y a raíz del II Encuentro de Guionistas manifestamos  que:

  1. Pese a la actual coyuntura de crisis y por mucho que cambien los modelos de negocio, el público demanda y seguirá demandando contenidos, y no existen contenidos sin guionistas. De modo que los guionistas somos necesarios y permaneceremos.
  1. Los guionistas vemos la multiplicación de las ventanas de exhibición de obras audiovisuales como una oportunidad. Las estructuras tradicionales de producción no van a desaparecer sino a convivir con nuevas formas de creación, realización y exhibición. Ésta es una buena ocasión para que aquellos de nosotros que lo deseen, asuman mayores riesgos con el fin de tener mejor control sobre su trabajo.
  1. El guión merece el respeto de todos los que intervenimos en la realización de ficción televisiva; desde la gestación de un proyecto hasta su emisión. Sea cual sea la tendencia a la hora de organizar el trabajo, un buen trabajo de guión requiere de unas condiciones mínimas para desarrolarse correctamente, y las empresas tienden a vulnerarlas en su beneficio exclusivo, sin tener en cuenta a los profesionales. Es necesaria una normativa legal, pactada con la industria, que nos proteja. Además, cuando nuestras condiciones de trabajo no son justas, los guionistas tenemos el deber de decir NO.
  1. Los guionistas de programas exigimos consideración: Donde hay creación, hay autoría. Copamos con nuestra producción un alto porcentaje de la parrilla televisiva y sin embargo las cadenas suelen asimilarnos a los redactores. En consecuencia nuestra remuneración es inferior y se ningunea la vertiente creativa de nuestro trabajo, con lo cual no cobramos derechos de autor. Pedimos la apertura de un debate gremial y con las sociedades de gestión de derechos de autor para, entre otros, tratar la cuestión de qué formatos deben generar derechos y cuáles no.
  1. Las televisiones deben apoyarse en los guionistas a la hora de crear nuevos contenidos. La dificultad de las cadenas para definir tendencias más allá de propuestas repetitivas o conservadoras es un  sí­ntoma de la escasa participación del guionista en los procesos de búsqueda y creación de formatos. Una buena televisión es aquella que forja su personalidad a través de una combinación inteligente de producciones asentadas y proyectos de riesgo. Los guionistas podemos y queremos tener un rol en este proceso. Es necesario que las cadenas nos reciban y nos escuchen; generar un mercado de ideas. 
  1. Constatamos que en la industria cinematográfica existe cierta distancia entre las películas que se impulsan y las historias que demanda nuestro público. No lo formulamos como crítica a la Administración sino como reflexión que merece la búsqueda de soluciones por parte de todos los implicados, desde nosotros los guionistas hasta los exhibidores, pasando por directores, productores o distribuidores. Es tiempo de sentarse para ver de qué manera acercamos proyectos y gustos del espectador.
  1. Las televisiones públicas, especialmente las autonómicas, están en riesgo de desaparición. Su función como servicio es indiscutible: aseguran la pluralidad y riqueza que nos define como sociedad, además de ser la plataforma de donde salen los formatos más innovadores.  Más allá del rendimiento económico, ha de valorarse en términos de función social. Los guionistas no vamos a permitir que los políticos instrumentalicen las televisiones.
  1. Los guionistas hacemos una defensa nítida y contundente de los derechos de autor. Al contrario de lo que se ha trasladado a la sociedad, atacar a los derechos de autor supone, de facto, favorecer los intereses de grandes corporaciones de la industria cultural, en detrimento del autor y del consumidor. La Ley de Propiedad Intelectual protege al autor logrando que participe de aquellos beneficios que su obra genere. Así pues, los derechos de autor son los garantes de la existencia de nuestro trabajo, con independencia de qué sociedad los gestione. 
  1. La sociedades de gestión de derechos de autor están obligadas a responder a las necesidades reales de sus socios. Del mismo modo, los socios deben comprometerse en su funcionamiento eficaz. La imagen de los autores es nuestro propio compromiso.
  1. Los guionistas exigimos que, sin demora, se revise la Ley Orgánica de Libertad Sindical. Los sindicatos hemos de tener representatividad para poder defender nuestro colectivo profesional a través de la negociación y firma de convenios y acuerdos sectoriales. Invitamos al resto de compañeros del sector a unirse en esta demanda.

 “Todo empieza y todo acaba con un guión”, Ernest Lehman


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