SOBRE EL ENCUENTRO DE GUIONISTAS (III)

13 noviembre, 2017

Por Teresa de Rosendo

* La de hoy es la segunda parte de la crónica de Teresa sobre el Encuentro de Guionistas. La primera, la podéis encontrar aquí.

VIERNES POR LA TARDE. ¡SEGUIMOS!

La tarde del viernes no desmereció la mañana. La arrancó un interesante diálogo entre Alberto Marini y Jorge Coira, guionista y montador respectivamente de la película El desconocido. Marini relató cómo en sus primeros montajes sufría mucho porque le habían cambiado el guion pero acabó entendiendo que una película es una tarea coral… en la que Coira defendió que el último autor de la historia es el montador. Marini apostilló que en realidad lo es el músico, que es quien da la intención definitiva a muchas secuencias. Podrían haber seguido (director de fotografía, productor…). Pero la frase del debate fue sin duda la de Marini: “el guion es como un hijo criado en una comuna, un hijo de la CUP”… signifique lo que signifique. Sobre el final de El desconocido, ambos contaron cómo lo reinventaron porque al ver el montaje no les encajaba un cierre feliz y aprovecharon planos de colas del rodaje para reescribirlo.

Siguió el turno de Alicia Luna, que decidió trabajar con representante a partir de una discusión absurda con un productor. Ella considera que tenerlo te evita cabreos con quien te contrata, aunque sigue leyendo todo lo que firma. Explicó que el standard de comisión es un 13% de cada contrato si el curro se lo buscaba ella, y un 15 en caso de conseguirlo el representante. Y nos aconsejó que no tuviéramos miedo: “los agentes en España son gente seria”.

Sobre la atractiva Buñuel en el laberinto de las tortugas, Eligio R. Montero contó cómo el verdadero trabajo de guión de animación, en su experiencia, no se hace sobre el papel sino sobre la animática, una suerte de storyboard con bocetos de cada plano. Según contó, es la fase de trabajo más larga, más que la animación en sí, porque es más barata y admite más prueba y error. Contó además cómo esta experiencia le ha cambiado su forma de escribir: ahora prefiere centrarse en secuencias narrativas en lugar de mecánicas (esto es, unidades de acción más que por localización, secuencias versus escenas según papá Syd Field).

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Animática de Buñuel en el laberinto de las tortugas

Otras formas de escritura y un poco más de autobombo

Ahora me bajo un momento de esta crónica para subirme una hora al escenario. Hacia las seis tiré de la lengua a David Kavanagh, CEO de la FSE (Federación de Guionistas de Europa) y del sindicato de guionistas irlandés. David contó la importante labor de lobby en Europa (incidiendo en la inminente aprobación de la nueva directiva de copyright) y de intercambio de información que lleva a cabo la FSE, e hizo un repaso de las principales fortalezas de otros sindicatos del continente, especialmente la de los británicos, que a diferencia de nosotros pueden establecer tarifas para su trabajo; o la forma en que los guionistas daneses lidian con nuestra misma dificultad: el abogado de su sindicato negocia todos los contratos de tal manera que sabe los precios del mercado y no permite que tanguen a los guionistas. Terminó con un mensaje inspirador: “Vuestro trabajo genera mucho dinero, tenéis derecho a recibir un porcentaje de beneficios de todo lo que escribáis y a que vuestras entidades de gestión os ayuden a ser fuertes como sindicatos, y la mejor forma de lograr cosas es pelear unidos”.

El remate del día lo dio una novedosa forma de aprovechar nuestras habilidades de escritura: Jacobo Delgado, además de ser guionista de Cuéntame, escribe discursos para Pedro Sánchez. Con una fina analogía entre los géneros audiovisuales y los discursos presidenciales, nos habló de cómo escribe la “película de autor” (el discurso en el Congreso), de cómo tienes que dar titulares al principio de cada meeting, del hecho de que aunque haya gente escribiendo los discursos a los políticos eso no les resta valor, y de que para el speechwriter también existe la señora de Cuenca.

Y hasta aquí lo que los organizadores nos tenían preparado para el viernes. O no, porque nos emplazaron poco después en el centro de Santiago a una cerveza y una empanada cortesía de FAGA, para celebrar su décimo aniversario y el vigésimo de AGAG. Después, unos cuantos logramos que nos sentaran en un restaurante sin reserva y arrasamos con las zamburiñas, pulpo, queso de tetilla, Estrella Galicia, gintonics… y partir de las 00:00, lo que pasa en un encuentro de guionistas, se queda en el encuentro de guionistas.

SÁBADO. DÍA 2.

Amanecemos con unos kilos de más y nos lanzamos a por el segundo y último día del encuentro. Primera parada…

El guionista de reality

Amalio Rodríguez forma parte del equipo creativo de Zeppelin TV y dedicó su intervención a contar su proceso de desarrollo en El Puente, un formato original mezcla de reality y concurso a partir de una idea original de Javier Pereira. Como en todos los programas de este tipo, el casting fue clave para la parte emocional, y una de las primeras decisiones que tomaron fue dosificar la información de cada concursante, su perfil, para que el espectador los descubriera cuando ya los había visto interactuar y así se enriquecieran las historias. Amalio insistió en que el orden del relato es fundamental para el guionista, y de ahí que se reservaran y alimentaran un final potente, que generase expectativas.

Creatividad en las TVs autonómicas

El sábado fue sin duda un poco ladrillazo en la cabeza a todos los que escribimos en cadenas nacionales y no paramos de quejarnos. Los de las autonómicas llegaron para dar una lección de creatividad con bajos presupuestos y circunstancias adversas: Trinxeres (TV3) muestra a tres amigos que se lanzan mochila al hombro por senderos de Cataluña siguiendo el rastro de historias y personas relacionadas con la Guerra Civil. No en vano la ponencia se llamaba “¿Cabe la memoria histórica en la parrilla?” Y a juzgar por la carne de gallina que se nos puso con algunas de las imágenes, la respuesta es un rotundo sí. Su co-guionista, Carles Costa, explicó cómo el programa había ayudado a entenderse a tres generaciones, y cómo el interés que suscitaban los contenidos llegó a eclipsar el hecho de que entrevistaran a un franquista mayor de cien años con su uniforme puesto sin que nadie reparase en ello ni se quejase.

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Gandalf Gambarte desgranó las claves del éxito de Land Rober

Y llegó uno de los momentos más esperados del Encuentro: comprobar si el ponente y guionista Gandalf Gambarte se llamaba realmente así. Como él intuía nuestra inquietud, arrancó la ponencia confirmándolo. Gandalf habló de su trabajo como guionista en uno de los éxitos autonómicos del momento: Land Rober Tunai Show (TVG), un formato de comedia y música en el que “éxito” se queda corto: más de 20.000 personas se apuntan para ir de público y la lista de espera ronda el año y medio. ¿La clave? El público es el cuarto actor del programa: participa activamente y genera gracias al equipo de guión un tercio de cada show: sketches en directo con una fórmula es infalible: si el espontáneo lo hace mal genera risas, y si lo hace bien, también. Ocurrió aquíaquí, y aquí.

Son las 11:30 y la pausa del café está cerca pero aún quedan dos charlas fundamentales:

El reparto de derechos. Un tema polémico entre compañeros y otros no invitados a la fiesta pero que se cuelan igualmente para llevarse unas copas gratis: algunos productores ejecutivos, valiéndose de su posición de poder, están adjudicándose porcentajes cada vez más altos de nuestros derechos de autor sin haber escrito nada o casi nada. En algunos casos llega al 20%, una práctica preocupante que se ha decidido cortar desde ALMA y FAGA mediante una nueva propuesta de reparto que explicaron Natxo López y Eduard Solà: una recomendación que sustituya en caso de arbitraje el clásico 25%, 25%, 50% y que está en manos de una mesa de trabajo. Ambos dejaron claro que el resultado no sería una imposición sino una red de seguridad en caso de litigio, y que el reparto de derechos es un pacto entre autores y el principio que debería regirlo es que cobra quien escribe.

Y dejamos la propuesta para pasar al Estatuto del Creador, que suena a Antiguo Testamento pero se trata de algo incluso más serio: la subcomisión de Cultura en el Congreso ha estado escuchando a profesionales del sector para elaborar un estatuto que atienda las necesidades y peculiaridades de nuestro mercado. Curro Royo las explicó y las resumió junto a Carlos Ares: necesitamos una excepción a la Ley de Competencia que permita a los autónomos negociar tarifas mínimas sin que nos multen cuales petroleras que pactan precios; acabar con los llamados contratos buy outs por los que una cadena o productora compra nuestro trabajo para siempre y para todas las ventanas, países, medios (inventados o por inventar) a un precio ínfimo; tener un epígrafe propio en el IAE para dejar de cotizar como toreros, y el derecho a fraccionar nuestros impuestos o condiciones realistas para bajas por maternidad o jubilaciones.

Y ahora sí, CAFÉ. Y tarta de Santiago.

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Asistentes al V Encuentro de Guionistas

Más guionistas inspiradores

Un poderoso panel de guionistas nos recibió a la vuelta para hablar del meritazo que tienen los coordinadores y guionistas de las series diarias. Verónica Fernández y Aurora Guerra están de acuerdo en que en este país nos cuesta creernos un formato en el que cabe de todo, que como guionista es un reto constante “que engancha” (Aurora) y “enamora” (Verónica). Con una humildad y sencillez encomiables, Aurora (que actualmente coordina El secreto de Puente Viejo y Acacias 38) desmintió que estiraran las tramas: “las detono rápido y las quemo rápido, la gente está enganchada al ritmo”. Verónica reconocía que el ritmo de trabajo le costó al principio, y como no quería renunciar a la calidad, diseñó un sistema de trabajo por el que los guiones pasaban muchos filtros. “La diaria te lleva a límites que como guionista no sabías que ibas a alcanzar”. Ambas coincidían en que esto no sería posible sin tener un equipazo de guionistas detrás. A la pregunta de por qué perviven las diarias, las dos tenían claro que el cariño a los personajes crece exponencialmente cuando el espectador los ve a diario.

Volvimos a las autonómicas con Xabi Zabaleta (Go!Azen, un musical de adolescente en euskera. Repito: un musical de adolescentes en euskera) y Héctor Lozano (Merlí). “En Euskadi como todo el mundo sabe no se folla pero tampoco se baila”, abrió Zabaleta su exposición. A pesar de eso, vendió primero la tv movie (en ETB estaban preocupados por enganchar a la gente joven) y luego la serie a partir de unas canciones que escribió y grabó con el guionista Álvaro Carmona. Ruedan 13 capítulos a lo largo de 45 días en verano. Ahí es nada. Como les han comparado con todos los musicales famosos, la apertura de la nueva temporada será un homenaje a La la land. Tanto Zabaleta como Lozano coincidían en que parte de su éxito estaba dirigido a gustar a los padres. “La serie ha servido para que se sienten a hablar dos generaciones sobre temas tabú”, afirmó orgulloso Lozano, que vendió el proyecto a TV3 a partir de tres folios que escribió porque siempre había sido fan de El club de los poetas muertos. Además de la orientación a los padres, cree que parte de su éxito es que se esforzó mucho en que los chicos hablaran como en la realidad, y por eso mismo cree que el doblaje para la televisión nacional no estuvo a la altura.

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Miguel Barros habló del viaje del guionista a lugares inciertos

La mañana se cerró con la que para mí fue una de las charlas más inspiradoras del Encuentro: la de Miguel Barros (Blackthorn, Nadie quiere la noche), que habló de guiones ambientados en lugares extremos. “Sitúo mis pelis en lugares extremos porque me gusta viajar”. Relató cómo en el desarrollo de la serie Gigantes para en el departamento de desarrollo de Movistar+ se ponían muy nerviosos porque no sabía decirles hacia dónde iba la serie. “El guionista tiene la responsabilidad de embarcarse en un viaje incierto. Tenemos la obligación de recorrer los lugares menos transitados. Si no, acabamos haciendo viajes a un resort con una pulsera en la mano y realmente no hemos ido a ningún lugar”. Barros habló no solo de sus éxitos, sino de “películas que no habéis visto y no vais a ver porque se fueron a la mierda”. También de la frustración con el resultado final de tus guiones: “El fracaso entre lo que escribes y lo que se plasma está siempre ahí, hay que aceptarlo”.

Una tarde para la comedia

La tarde la inauguraron Olatz Arroyo y Marta Sánchez representando a CIMA. La abrieron con dos escenones de Veep y Glow, para reivindicar que no hace falta que las series de mujeres tengan tramas sobre ser mujeres, aunque tampoco está de más que se refleje de una forma no tópica algunas de las situaciones a las que nos enfrentamos en la vida real por serlo. “Queremos hablar de nuestras vidas laborales, de otros temas que no sean la maternidad”, contó Marta. Reclamaron personajes femeninos inolvidables que no sean una mera comparsa de los hombres. “Uno de los mejores personajes que han existido en nuestra comedia es Sole de Siete Vidas. También Lina Morgan”. Afirmaron que a los productores les cuesta confiar proyectos a mujeres. Y Olatz remarcó que en muchos equipos se mete a una mujer a última hora para cubrir expediente, y tiene que dar su opinión por todas las demás mujeres, se acaba convirtiendo en la representante de todo un género.

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Manuel Burque y Josep Gatell hablaron sobre el pitch con el que vendieron Es por tu bien”

Los siguientes en subir al escenario fueron Manuel Burque y Josep Gatell, guionistas de uno de los taquillazos del año, Es por tu bien, para explicar cómo pitchearon la película en Telecinco y, según contaron, la vendieron en esa misma reunión: un concepto y personajes muy claros, estar en el lugar adecuado en el momento adecuado (se acababa de estrenar Dios mío pero qué te hemos hecho), y un ensayo previo en el que ambos prepararon concienzudamente cada posible pregunta que pudieran hacerles los productores… incluida la de “¿Queréis tomar algo? ¿Café, agua…?”. Sí, llegaron a ese punto… pero les salió bien. Ambos desgranaron el proceso del pitch y defendieron su importancia: da voz al guionista y la oportunidad de defender un guión sobre el que luego será más difícil opinar, permite no sólo vender la película sino a uno mismo, y en su caso –recomendación que salía por segunda vez-, convencer a los productores de saltarse la fase de tratamiento e ir directamente de sinopsis a primera versión.

Internet, esa fuente de posibilidades

Se acerca el final del encuentro pero aún quedan algunos hits. Como esta foto:

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En esa mesa se encuentran los fundadores de este blog que estáis leyendo, y Dani Castro y Natxo López subieron al escenario para defender a sus “yos” del pasado y hablar sobre la creación de Bloguionistas. Ambos contaron cómo se adentraron en el fenómeno de los blogs y sus motivaciones cuando empezaron allá por 2009 Guionista hastiado, Guionista en Chamberí, Chico Santamano o Pianista en un burdel: expresarse con la voz propia que no podían usar en las series donde trabajaban y darse a conocer. “Casi todo lo bueno que me ha ocurrido profesionalmente ha venido por cosas pequeñas en las que he creído mucho”, contaba Dani hablando sobre su blog. Con el tiempo, decidieron juntarse en un solo espacio para unirnos a todos y el resultado habla por sí solo: Bloguionistas ha ayudado a crear conciencia de gremio, ha abierto un espacio de debate (con sus agrias polémicas), y ha seguido dando voz tanto a los habituales de la casa como a futuros colaboradores: “Estamos abiertos a que publiquéis. Poneros en contacto con nosotros”.

Tras la pausa, José Antonio Pérez (Mi mesa cojea, Órbita Laika, Hoy por hoy), que siempre viene a los encuentros para contar un trabajo súper cool y completamente distinto del anterior, habló del auge de los podcast seriados, trayendo ejemplos de todas partes del mundo (la BBC es top en este tipo de ficción). Aunque no lo tuvo fácil, porque un espontáneo del público le acribilló a preguntas casi al principio de la charla, algo que José Antonio aprovechó para arrancar unas risas entre el público, con una solvencia sobre el escenario de la que hizo gala de nuevo en la fiesta de clausura. La cuestión es que contó su experiencia en El gran apagón que, aclaró, no es radio colgada en internet, sino un formato creado para una plataforma solo de podcasts, Podium. Contó que la escritura la planteó como la de una ficción, que la primera temporada contó con 50 actores, que con las duraciones hace lo que le da la gana y que las grandes cadenas están preparando sus propias plataformas de podcast, por lo que es una gran oportunidad para guionistas, y por qué no, para nuevos guionistas.

Cerrando a lo grande

Otra de las charlas que dejaron en silencio el patio de butacas fue la de Justin Webster, autor de Muerte en León, que se confesó militante y enamorado de la no ficción. Como no podía ser de otra manera, Webster habló de la importancia del proceso de documentación, y de cómo el guión se va construyendo solo a partir de este, y en gran parte en la sala de montaje: “El guión se transforma a medida q avanza el proceso. Un detalle que descubres al cabo de un año puede cambiarlo todo”. Y de hecho fue un poco lo que le pasó, pero no quiero hacer spoilers. Webster explicó que “A la pregunta de cómo es posible que una mujer mate a la luz del día en el medio de León la respuesta debería ser la serie. No es una respuesta sencilla. Muerte en León intenta ser lo opuesto a los juicios rápidos, los juicios fáciles”.

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Los impactantes datos del hilo de Manuel Bartual

“Me llamo Manuel Bartual y últimamente me pasan cosas raras”. Así empezó la última ponencia del encuentro a cargo del hombre que en una semana pasó de tener 16.000 seguidores en Twitter a 449.000 con la historia de sus vacaciones que superó 1,3 billones de impresiones y más de medio millón de likes. Bartual repasó el fenómeno desde sus influencias con Ghost Watch, Marble Hornets o La guerra de los mundos hasta los memes que se generaron a posteriori. Las claves del éxito según él mismo fueron tres: se dio en verano, época propicia para leer y entrar en este tipo de contenidos, fue un fenómeno de Twitter para Twitter, y pudo interactuar con sus seguidores en tiempo real. “Intento contar historias completamente adaptadas al medio en el que las cuento”. Tiene sentido. Y por mucho que nos doliera, llegó el final. Manuel cerró el encuentro y lo hizo con una de esas frases inspiradoras que te recuerdan lo genial que es este trabajo:  “La gente está ávida de historias. Busquemos una forma distinta de contarlas”.

Si os ha parecido interesante, esto no es lo mejor del encuentro. Lo mejor es el subidón que te da cuando estás ahí, la de buen rollo que se respira, lo que amas a todos tus colegas de profesión en la fiesta de la última noche. Del bajón de la espera en el aeropuerto, ya si eso hablamos otro día.

Nos vemos en el próximo, ¿no?


SOBRE EL ENCUENTRO DE GUIONISTAS (II): ENTREVISTA A NATXO LÓPEZ

10 noviembre, 2017

Por Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea. Fotografías de Héctor Beltrán (la primera) y Miguel Colmeiro (las restantes)

Tras la estupenda crónica de Teresa de Rosendo de ayer (no os preocupéis, la segunda parte sale el lunes), hoy entrevistamos al guionista y compañero del Blog Natxo López, el cual acudió al V Encuentro de Guionistas como ponente y espectador. Si bien Teresa nos está brindando una detallada explicación sobre cada una de las ponencias, con Natxo hemos querido hablar para hacer un balance general del encuentro y analizar así sus puntos fuertes y débiles, la importancia de este tipo de eventos y la necesidad que tenemos los guionistas de estar afiliados a un Sindicato.

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¿Qué balance general sacas tras haber acudido a esta nueva edición de Encuentro con Guionistas?

Creo que ha sido un Encuentro que ha mostrado claros síntomas de madurez, en lo que respecta tanto a la organización, como al buen nivel y la variedad de los ponentes invitados. Hay menos improvisación y más aciertos que en encuentros anteriores. En el de Barcelona, hace dos años, se probó con acierto el formato de charlas cortas, más cercanas al estilo “TED”, que en Santiago se ha terminado de demostrar que funciona muy bien. Es cierto que hay momentos en los que te quedas con ganas de profundizar o poder preguntar más, pero siempre está la posibilidad de acercarse a los ponentes durante los recesos para hablar con ellos. El balance general del Encuentro ha sido muy positivo, en mi opinión, y hay que darle las gracias a la gente que se ha dejado los cuernos para que sea así. Araceli Gonda, Nico Campos, Carlos Muriana, Rodolf Giner, Patricia Blanco… y más gente que seguro que me dejo.

¿Cómo ha sido la afluencia de gente en relación a otras ediciones?

Inevitablemente el hecho de organizar el encuentro en Santiago hace complicada la asistencia para mucha gente, sobre todos los más jóvenes a los que les es más difícil pagarse viaje y estancia. Una ciudad pequeña ofrece muchas ventajas: comodidades, mejores precios, buena comida… El hecho de tener un hotel para los invitados pegado al auditorio ha sido muy útil y ha facilitado mucho la vida de los ponentes. Pero es cierto que se ha echado un poco en falta un mayor número de participantes, a veces teníamos un poco la sensación de que gran parte de los asistentes eran, a su vez, ponentes.

A tu juicio, ¿por qué consideras importante que un guionista acuda a este tipo de encuentros?

Sirven para ponerse al día de lo que se está haciendo, para acercarse a facetas del oficio menos conocidas, bien porque no haya trabajado en ellas, bien porque son novedosas (nuevas tendencias, podcasts, auge del documental seriado, de la ficción para cable…). También se aprende sobre la mecánica interna de la industria, la situación legal y laboral del gremio, y, por qué no, siempre hay un componente de networking que está ahí para quien le interese. Y, por supuesto, te reencuentras con un montón de buena gente a la que es difícil ver fuera de estos eventos.

¿Qué ponencias dirías que han sido las más enriquecedoras/útiles para el guionista?

Ha habido muchas. El tema del pitch fue atractivo, por la sinceridad y claridad de la charla (y eso que a mí personalmente el asunto del pitch me solivianta un poco, por lo que tiene de convertirnos en “vendedores” en lugar de escritores, y me hubiera gustado un poco más de pelea, pero Josep y Burque son tan majos y graciosos que voy con ellos a muerte).

La presencia femenina en el gremio es un asunto fundamental al que merece prestar atención, y que fue tratado a través de la comedia por Marta Sánchez y Olatz Arroyo, dos buenas amigas y excelentes guionistas que provocaron interesantes debates entre compañeras del público. También surgió el tema, con más suavidad, en la conversación sobre series diarias que tuvieron Aurora Guerra y Verónica Fernández con Mercedes Cruz.

Fueron igualmente ilustrativas las ponencias de Sergio G. Sánchez y Rafael Cobos, aunque entiendo que quizá para la gente que empieza sus experiencias pueden sonar a relatos de ciencia ficción, pero no dejan de transmitir problemas intrínsecos del oficio, aunque hablen de grandes y complicadas producciones como La peste o El Secreto de Marrowbone.

El lanzamiento de series en las nuevas plataformas es, quizá, una de las novedades más evidentes ahora mismo en la industria y la profesión, y en ese sentido las alocuciones de Susana Herreras (Movistar+), el propio Rafael Cobos o la de Justin Webster sobre Muerte en León fueron, para mí, de lo mejor.

También se tocaron asuntos menos habituales de la profesión de los que uno siempre aprende, como la conversación sobre montaje que mantuvieron Alberto Marini y Jorge Coira, la experiencia de Eligio R. Montero escribiendo un largometraje independiente de animación, los secretos del podcast que nos desveló José Antonio Pérez, o los exitosos formatos autonómicos menos conocidos para el público nacional de los que nos hablaron Gandalf Gambarte (Land Rober Tunai Show), Carles Costa (Trinxeres), Xabi Zabaleta (Go!azen) y Héctor Lozano (Merlí).

Pero bueno, voy a parar porque en realidad podría contestar esta pregunta colgando directamente el programa entero. Sin olvidar, por supuesto, el gran momento que tuvimos Dani Castro y servidor para hablar de los inicios de Bloguionistas, que pasará a los anales de la historia de los encuentros como un ejemplo de vacuidad gratuita e innecesaria. Pero que nos quiten lo bailao.

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¿Y respecto a las claves de la industria actual para el guionista, qué se comentó al respecto?

Parte de lo que ya os he comentado antes. Me parece relevante la presencia de las nuevas plataformas de streaming, nuevas tendencias de negocio como el podcast, novedades narrativas como el tweet-thriller de Bartual (buena idea cerrar con él, fue una sesión instructiva y divertida) así como plataformas de la industria interesantes para el oficio como el Filmarket Hub o el Conecta Ficción.

Tras lo visto el fin de semana, ¿hacia dónde crees que están virando los nuevos formatos y contenidos?

Hay mucha más variedad y posibilidades que hace dos años, cuando aún estábamos en un terreno en el que sólo había tres cadenas grandes. La llegada del streaming no sólo ha abierto muchas puertas y ha dado trabajo a bastantes colegas, además ha hecho que todo el mundo se ponga las pilas y se esté profesionalizando cada vez más el oficio. En este momento, aquellos guionistas que realmente sepan escribir bien no van a tener problema para encontrar trabajo, y los que no, irán quedando en evidencia; hay una gran exigencia generalizada.

¿Qué poder tienen este tipo de encuentros para fomentar y fortalecer la industria?

Sirven para ponerte al día cada dos años sobre lo que se cuece en la profesión. Y ayudan a potenciar, visibilizar y fortalecer el gremio. Por un lado, al conocernos y compartir nuestras experiencias, estamos más protegidos ante determinadas prácticas abusivas, ya sean laborales, de gestión de derechos de autor, creativas… Y también nos facilitan encontrarnos con otros profesionales de la industria: productores, directores, gente que busca talento… y a los que intentamos inculcar el respeto por el trabajo del guionista y los beneficios que se traducen de ese respeto.

Una de las intenciones de estos encuentros de cara al futuro sería intentar favorecer ese tipo de contactos, creando entornos que favorezcan aún más el networking o que permitan unir productores que buscan proyectos con creadores que tienen proyectos. Es algo en lo que todavía se puede avanzar cuando se organicen próximos encuentros.

Tan solo hay que ver los organizadores del encuentro para darse cuenta que la cohesión entre sindicatos y asociaciones de guionistas es evidente en nuestro país. ¿Por qué consideras importante que un guionista esté afiliado?

Es fundamental. No es sólo una cuestión de “qué me da el sindicato a mí” (que es una pregunta muy fea que la gente hace a veces). Los sindicatos no sólo te ofrecen un respaldo legal o descuentos en actividades fantásticas (que ya está muy bien). Además, y sobre todo, pelean por ti en un montón de ámbitos, sirven de muro de contención ante abusos flagrantes, y facilitan que te sientas parte de una comunidad, de un gremio que, unido, tiene la posibilidad de conseguir grandes cosas en el futuro. ALMA y FAGA cada vez comparten más reivindicaciones, y tenemos un gran apoyo de DAMA y SGAE, que tienen sus roces entre ellos, pero que apoyan económicamente estos encuentros desde sus inicios (gracias a dios, o no podrían celebrarse). Estamos en un momento muy bueno y se están consiguiendo muchas cosas en los últimos años. Ya sé que es una frase tópica, pero es que es real: la unión hace la fuerza. Quedarse fuera por algún tipo de pose individualista ya no está de moda, amigos.

¿Se sacaron algunas conclusiones por lo que respecta a la defensa y posibles mejoras del Convenio Colectivo?

Más que conclusiones, se transmitió una foto de cómo está la situación ahora mismo. El convenio que tenemos es muy bueno (el mejor de toda la industria audiovisual). Hay que tener en cuenta además que hace poco se dirimió que, tal y como está redactado, las cantidades mínimas consignadas se refieren a 14 pagas, no a 12, lo que supone una gran noticia (básicamente, más dinero). Pero aún se puede mejorar más y se está presionando para ello. Lo que pasa es que la debacle de FAPAE, envuelta en peleas internas y con pérdida de productoras asociadas, ha dejado en standby las negociaciones que estaban en curso, así que habrá que esperar algunos meses para saber hacia dónde vamos. De todas formas, nuestro convenio se renueva automáticamente según el IPC todos los años, así que de momento no hay que preocuparse en exceso.

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¿Y por lo que respecta a los derechos del guionista, qué conclusiones se sacaron respecto a la situación actual?

Está el tema del reparto de derechos de autor, en cuya exposición participé. Esperamos que en unos meses se logre un acuerdo que ayude a normalizar los sistemas de reparto y haya menos fricciones entre creadores, gracias a la colaboración entre ALMA, FAGA, SGAE y DAMA. Después de que limemos posibles detalles técnicos, cada una de estas entidades deberá aprobar internamente la propuesta. La intención es que en el reparto entre guionistas de series siga priorizando el acuerdo, pero que en caso de falta de entendimiento, esos baremos propuestos sirvan de referencia para posibles juicios o arbitrajes. Puede llevar algo de tiempo, pero tengo fe en que finalmente se aprobará sin problema como una norma subsidiaria de reparto de las entidades.

La siguiente lucha, que será difícil, será la de replantearse esa obligatoriedad (que no es tal) del reparto del 25/25/50 de los derechos de Autor entre músicos, directores y guionistas. Parece poco lógico que un músico de una sitcom, por ejemplo, se arrogue el mismo porcentaje de creación que el director, o que los dialoguistas. Antes o después habrá que profundizar en ello.


PÁJAROS EN LA CABEZA

4 septiembre, 2017

Por Jesús Cañadas 

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Formar parte del equipo de guionistas de Vis a Vis ha sido una de las experiencias profesionales más relevantes de mi vida. Uso aquí la palabra relevante por dos motivos:

El primer motivo está claro: en Vis a Vis conocí a guionistas como la copa de un pino. Gente con la que conecté a nivel creativo, personal y profesional. Aprendí muchísimo de ellos, trabajé bajo presión y con holgura, y entre todos creamos un producto del que sentirnos orgullosos.

El segundo motivo tiene que ver con los pájaros que tengo en la cabeza.

Una de las primeras cosas que aprendes como novelista es que eres a la vez el origen y el eslabón más débil de la cadena. Editores, maquetadores, ilustradores, libreros, distribuidores… la mayoría (no todos) los profesionales del género son eso, profesionales. Viven o malviven de su trabajo. Llegan, a veces con muchas dificultades, a fin de mes.

El autor, no.

El autor, no, y las pretensiones de hacerlo, de profesionalizarte, están casi mal vistas. Quienes escribimos libros cobramos poco. Punto. Es una realidad aceptada. Salvo excepciones, el salario mínimo interprofesional nos queda tan lejos que es casi una broma. El adelanto que recibes por un libro al que has dedicado entre uno y dos años puede, en el mejor de los casos, cubrirte seis meses. Eso si tienes suerte. Si no la tienes, no llega al sueldo de un mes.

“Los escritores nunca han vivido de su trabajo”, me decía una amiga hace poco. “Siempre han compaginado la escritura con otra actividad. Esos pájaros te los ha metido en la cabeza el cine; las pelis de Woody Allen, de los Cohen, de Polanski”.

Yo, como soy muy cabezón, siempre he pensado que esos mismos pájaros se debieron de meter en la cabeza de la primera mujer que quiso votar o abrirse una cuenta bancaria sin permiso de su marido, del primer obrero que pensó en una jornada de ocho horas, de la primera mujer negra que no quiso sentarse en la parte trasera del autobús. En hacer algo que nunca se había hecho antes, pero que tenía todo el sentido del mundo.

Quizá sea por ser hijo de currante. Quizá sea porque mi padre se pasó toda su vida montando andamios en los astilleros de Cádiz, quince horas al día, y a final de mes le pagaban cada puta hora que echaba. Quizá sea porque me han criado pensando que, si quieres que te traten como un profesional, tienes que comportarte como uno.

Pájaros en la cabeza.

Por eso cualquier cosa que aliente esos pájaros se percibe como una victoria, como un paso que te acerca más a esa profesionalización que todo el mundo ve imposible. Por ejemplo, que una productora te escriba después de haberse leído uno de tus libros para proponerte que colabores con el equipo de guionistas de una serie de televisión.

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Portada de la novela de Jesús Cañadas

Y por eso estás dispuesto a aceptar el salario que te ofrezcan. Aunque esté por debajo de un convenio del que ni siquiera has oído hablar. Porque, ¿qué convenio tienen los novelistas? El que tengo aquí colgado. Ja. Risas enlatadas. Aplausos.

Ese es el segundo motivo por el que escribir para Vis a Vis ha sido de las experiencias profesionales más relevantes de mi vida: porque he podido experimentar el alivio de tener un sindicato que defienda tus intereses. Me refiero al sindicato ALMA.

Meses después de haber terminado la serie, ALMA se puso en contacto conmigo para notificarme que había estado cobrando por debajo de lo que estipulaba el convenio. ALMA se encargó de sacudirme por los hombros y no sólo no espantar esos pájaros en la cabeza, sino meter más. “Te deben dinero”, me dijeron a las claras. “Si quieres ser un profesional, compórtate como uno. Reclama lo que es tuyo”.

Pero lo más importante es que me dijeron: “No estás solo. Vamos a reclamar contigo”.

En un país como España, con su abanico de leyes maquilladas para parecer que apoyan al profesional autónomo aunque en realidad hagan todo lo contrario, tener a una entidad que te respalde por la vía legal suena casi a ciencia ficción. Casi como sonó en su día que una mujer negra se sentase en la parte de delante en el autobús. Casi como sonó en su día que una pareja homosexual contrajese matrimonio o adoptase. Casi como sonó en su día que un obrero tuviese vacaciones, seguro, jornada laboral de ocho horas.

Tomás Rosón, el abogado de ALMA, se encargó en todo momento de explicarme cada punto del proceso de reclamación. Rosón respondió a mis dudas, me tranquilizó cuando me asaltaba la inseguridad que todo autor lleva implantada de fábrica, consultó opciones conmigo y llevó toda la negociación con la empresa que me debía dinero. Rosón, en nombre de ALMA, consiguió que me indemnizaran, sin llegar a juicio, evitando tensiones innecesarias e implicar a terceros. Casi como si fuera lo normal. Casi como si se tratase del caso de un trabajador. Un profesional que, con ayuda de su sindicato, cobró lo que estaba estipulado, sin dramas ni aspavientos, sin levantarse de la silla, sin complicarle la vida a nadie. Simplemente yendo de la mano de la entidad que lo defiende cuando estas cosas pasan. ALMA, el sindicato que se parte la cara para que cada vez pasen menos.

No os puedo describir la sensación de tener a alguien que vele por tus intereses, que reclame cuando se ven amenazados, que proteste contigo para que te oigan y prosiga todos los pasos legales posibles hasta que cobres por tu trabajo. No os puedo recomendar lo suficiente que, si os veis en la misma situación, contactéis con ALMA, que habléis con Rosón, que no os calléis. Que os comportéis como los profesionales que sois.

Lo que sí os puedo decir es que trabajar en Vis a Vis ha sido de las experiencias profesionales más relevantes de mi vida.

Me ha metido muchos más pájaros en la cabeza de los que ya tenía.


FSE MADRID: CUANDO EL GUIONISTA ENCONTRÓ AL SINDICATO.

13 enero, 2017

Por Àlvar López. Fotografías de Caridad Riol.

“La clave para avanzar es tener buenos contratos”. Esta frase recoge una de las conclusiones más claras que se pudieron sacar ayer, 12 de enero, en la mesa redonda que diversos miembros de la Federación de Guionistas Europeos (FSE) dieron en la Academia de Cine de Madrid. Una mesa redonda que, más allá de dicha conclusión, estuvo marcada por la constatación de que, pese a los esfuerzos de los sindicatos, la precariedad laboral del guionista es la misma en gran parte Europa.

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La jornada se celebró en la Academia de Cine de Madrid.

La jornada, organizada por ALMA, empezó con una breve introducción de Luis Cueto, Coordinador General de la Alcaldía de Madrid, que recalcó que Madrid persigue el propósito de ser “una ciudad interesante, que respete y defienda la propiedad intelectual”.

Acto seguido el guionista Josep Gatell, moderador de la mesa, dio pase a David Kavanagh, Jefe Ejecutivo del FSE y del Irish Playwrights and Screenwriters Guild (sindicato de guionistas de Irlanda). Él fue el encargado de presentar la FSE, una asociación de sindicatos y gremios de guionistas en toda Europa (ALMA y SGAE forman parte de ella) que a día de hoy representa a más de 8.000 guionistas de 20 países.

Kavanagh empezó su discurso explicando qué está pasando actualmente en la Unión Europea, donde la FSE está trabajando en negociaciones colectivas para formular contratos estándares con las condiciones mínimas, intercambiar información y desarrollar cursos de formación para poder negociar mejor.

Para Kavanagh el mayor problema del guionista en la actualidad reside en su poca valoración dentro del medio audiovisual. “Ser guionista no es un hobby, es una profesion”. Pese a la importancia del guionista dentro de la industria creativa, los creadores europeos siguen cobrando muy poco, algo incoherente para él puesto que son ellos los que “generan el producto que se distribuye y vende, en muchas ocasiones con gran éxito comercial.” Para llegar a estos datos se basa en una encuesta de la FSE realizada en 2012, donde se observó que el salario medio de un guionista en Europa es de 22.000 euros al año sin impuestos, “lo que significa que la gran mayoría de ellos ganan menos que esa cantidad”.

No obstante, dijo sentirse “bastante optimista”, puesto que la FSE lleva “haciendo presión mucho tiempo con una propuesta basada en la acción colectiva, de ahí la importancia de estar sindicados”.

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De izquierda a derecha, Josep Gatell, David Kavanagh, Robert Taylor, Vinicio Canton, Marie Roussin, Caroline Otto y Maciej Karpinski.

Acto seguido, Gatell abrió ronda de preguntas para que los asistentes de la mesa pudieran hablar sobre la existencia o no de tarifas mínimas en su país y, por tanto, la salud salarial de los guionistas. El propio Kavanagh fue el primero en hablar sobre la situación en Irlanda, país donde tenían un convenio hasta 2006, año en que se prohibió fijar precios a los freelance. Si bien han mantenido las tasas, explica que para el cine independiente ha sido un desastre. “Por un borrador de una película podías obtener 12.000 euros. Ahora no he visto ningún contrato de más de 7.000. Y cada vez veo más de 3.000. Es una locura si no tenemos estándares comunes.”

Robert Taylor, presidente del FSE y abogado del Sindicato de Guionistas Británico, explicó que en Gran Bretaña tienen “mucha suerte” al contar con “tarifas mínimas para drama, comedia, incluso trabajo en Internet. Tenemos estos acuerdos desde hace 60 años, lo que nos permite mantenernos.” Taylor también hizo hincapié en la importancia de estar sindicado, puesto que en Inglaterra tienen “un sindicato muy fuerte, y un ataque a nuestro sindicato sería una ataque a todos los sindicatos de Reino Unido.”

Vinicio Canton, guionista y miembro directivo de la Junta Directiva del Writers Guild de Italia, explicó que en Italia negocian con los productores, si bien nunca tuvieron la oportunidad de debatir nada sobre ningún contrato. Respecto a las tarifas mínimas, dijo que a la mayor parte de los guionistas no les gusta fijar los salarios mínimos por miedo a que puedan convertirse en los máximos”, si bien “la realidad es que ahora hay menos trabajo, se escriben menos guiones y se pagan a la mitad. En Italia todos los guionistas somos freelance, y la ley no está de nuestro lado.” Otro problema que detecta Canton es que “hay mucha gente que quiere escribir en escuelas y que trabajan por la mitad del mínimo que nosotros estamos intentando conseguir”. La solución por la que han optado pasa por que todos los guionistas envíen su contrato al abogado de su sindicato antes de firmarlo. “Ahora los productores saben que sabemos lo que pasa con el resto, pero es lo único que hemos podido hacer.”

La guionista, miembro de la Junta del FSE y de La Guilde (sindicato francés) Marie Roussin expresó que en Francia existe el mismo miedo que en Italia a que “ir a por una tarifa mínima provoque que se convierta en una estándar”.

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El acto estuvo seguido por varios guionistas y profesionales del sector audiovisual.

En Alemania, no obstante, la situación es más fuerte, puesto que, como dijo Caroline Otto (miembro de la Junta del FSE y de Writers Guild of Germany), cuentan con “una legislación que ayuda a los creadores a recibir una remuneración adecuada permitiéndoles debatir con grupos de usuarios.” Eso sí, destacó que aunque la ley está bien pensada, “es como si hubieran recortado todas las cosas que eran buenas para nosotros. Somos demasiado débiles”, lo que provoca que salgan perdiendo cuando tienen que negociar con cadenas y productores. “Firmas lo que ellos quieren que firmes”, expresó. Respecto a las tarifas mínimas, destacó que no hay nada oficial. No está prohibido, “pero de alguna manera la gente no quiere mostrarlo, porque hay diferencias y no quieren evidenciarlas”, además de tener el problema que cuando han acordado tarifas mínimas se utilizan como estándar.

Por último, Maciej Karpinski (guionista, miembro de la Junta de FSE y Presidente de la Union of Polish Screenwriters) se encargó de destacar cómo la lista de problemas es “muy similar” en todos los países. En el caso de Polonia, dijo que la situación del sector audiovisual es “bastante buena”, pero el problema es que “una buena ley no consigue una buena situación para los guionistas, porque los productores encuentran el vacío en la legislación para trasladar el dinero a sus cuentas y pagar al guionista lo menos posible”, y acabó recalcando cómo, desgraciadamente, “en Polonia no hay muchos guionistas profesionales que vivan de ello.”

Para finalizar Gatell abrió ronda de preguntas con el público, donde Kavanagh destacó la importancia de “tarifas mínimas para evitar nuestra precaria situación económica”, de contar “con un abogado para que pueda solucionar los problemas a los que se enfrentan los guionistas”, y de ser consciente de lo que se firma, puesto que “la gran debilidad de los guionistas es que prefieren firmar un mal contrato que quedarse sin firmar alguno.”

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No obstante, pese a lo dura de la situación actual, quiso concluir con una nota de esperanza a los asistentes con el que cree que debe ser el camino a seguir: “creo que podemos encontrar ayuda a nivel europeo, sí, pero la solución real pasa por cada situación individual. Es importante que todos los guionistas sean miembros de un sindicato. La clave para avanzar es tener buenos contratos.”

Para el que aquí escribe la importancia de estar sindicado ha quedado más que probada. Este mes puedo decir que mi colega Carlos Muñoz y yo ya somos de ALMA.


GUIONISTAS EN PIE DE GUERRA.

14 septiembre, 2016

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Por Juanjo Ramírez Mascaró.

¡BASTA!

En serio, ¡basta!

Decimos que somos guionistas, pero somos el puto Frente Popular de Judea.

¿No estáis hartos de ver cómo nuestro colectivo se desangra en guerras internas por culpa de las mismas miserias?

– Los guionistas de ficción contra los guionistas de entretenimiento.

– Los guionistas de SGAE contra los guionistas de DAMA.

– Los guionistas visibles contra los guionistas invisibles.

Sé lo que estáis pensando, y estoy de acuerdo con vosotros:

Tenemos que encontrar nuevas excusas para pelearnos.

Porque dejar de discutir entre nosotros no es una opción. Necesitamos ese estímulo, esa vidilla, esa carnaza, esa válvula de escape a través de la cuál poder cagar nuestra tensión y nuestras frustraciones.

Además, nunca es tarde para soñar con que las disputas guionísticas desemboquen en una orgía de hostias. Si eres guionista, lo más seguro es que tengas una cara de ésas que piden a gritos un buen par de hostiazas. Por eso has acabado siendo guionista: a base de bullying.

O a lo mejor llegaste al gremio sin esa jeta y la has ido adquiriendo a base de creerte más listo que los demás.

¡Démonos de hostias, joder! ¡Que llegue la sangre al río!

Pero huyamos de los viejos clichés. Lo de ficción contra no-ficción ya es demasiado aburrido. Lo de SGAE contra DAMA consume unas energías que casi es más práctico invertir en rellenar los formularios ésos que te piden para registrar las obras en cualquiera de las dos.

Es por ello que voy a proponer aquí posibles conflictos alternativos. Nuevos campos de batalla para encabronar a los integrantes de nuestro oficio, a ver si con suerte consigo detonar una guerra y me conceden el Nóbel de la paz.

– Guionistas abstemios contra guionistas borrachos.

Tened cuidado. Nuestros tercios de cerveza hacen más daño que vuestras latitas de Acuarius… a menos que las latas estén sin abrir ni vaciar. Por alguna extraña razón a los alcohólicos nos cuesta menos vaciar nuestros recipientes que a los abstemios, los del (léase con retintín) “instinto de conservación.

Y otra cosa os digo: Los guiones del borracho tienen por definición menos sentido y, por tanto, más probabilidades de gustar al director de contenidos de la cadena.

– Guionistas con carnet de conducir contra guionistas sin carnet de conducir.

Podréis atropellarnos con vuestros ridículos cochecitos, podréis llegar más cómodamente a esos polígonos industriales de extrarradio en los que a veces nos obligan a currar, pero… pero… pero… eh… nosotros somos mayoría. Bueno, lo éramos… ya no.

¿Si os invitamos a una caña o a una lata de puto Acuarius… podríais llevarnos en vuestro coche a ese inhóspito polígono industrial en el que se supone que no trabajamos porque (se supone que) somos autónomos?

– Guionistas metrosexuales con camisas y peinados guays contra guionistas echados a perder con alopecia/greñas y camisetas frikis/insípidas que se adaptan con tozudez/resignación a esa barriga cervecera/prominente, esa curva de la felicidad/conformismo.

Por muchos puñetazos que recibamos, nuestro aspecto no puede empeorar demasiado. ¿Pero vosotros? ¿Realmente estáis dispuestos a manchar de sangre vuestras camisas de temporada?

– Guionistas que escriben sus propias cosas al margen del trabajo contra guionistas funcionarios que sólo escriben cuando alguien les paga por hacerlo.

¡Cuando queráis quedamos y nos damos de hostias, payasos! Pero mejor a última hora de la tarde, cuando salga del curro. Bueno, menos el miércoles…. el miércoles no, que tengo una reunión con unos colegas para un largo que tenemos entre manos… ¿El jueves? Depende de si me llaman o no para hablar de lo del libro de relatos ése en el que estoy colaborando. Igual el fin de semana, pero no, espera… que tengo mi novela un poco abandonada y tres directores en los mensajes del Facebook preguntándome cuándo les voy a escribir el guión ése para el Notodo. ¿Y si nos fostiamos el domingo a última hora? Ay, no… el domingo he quedado con mi novia para explicarle por qué no tengo energías ni tiempo para ser ese novio de verdad que se merece.

– Guionistas que respetan los límites del humor contra guionistas que no respetan los límites del humor.

Bueno, aquí en realidad no hay conflicto. Todos los guionistas estamos a favor de reírnos de cualquier cosa. Excepto de (inserta aquí ese tema que te toca muy de cerca).

Todos estamos de acuerdo en que es de mal gusto reírse de (inserta aquí ese tema que te toca muy de cerca) No puedes reírte de (inserta aquí ese tema que te toca muy de cerca) porque todo tiene un límite. Menos los límites del humor, claro. Los límites del humor no tienen límites, excepto, claro está: (inserta aquí ese tema que te toca muy de cerca)

Y si eres un guionista al que ningún tema le toca muy de cerca, lo más seguro es que no admitas que nadie se ría de los límites del humor.

– Guionistas de izquierdas contra guionistas de derechas.

Aquí el combate sería mucho más desigual: hay muchos más guionistas de izquierdas que guionistas de derechas.

Aunque…

… si tenemos en cuenta que algunos guionistas de izquierdas ignoran que en realidad son de derechas… y que incluso algunos de derechas ignoran que en realidad son de izquierdas…

… y si tenemos en cuenta que somos una princesa en nuestra cuenta de Twitter y una puta en la cama de la señora de Cuenca…

… que somos una princesa en las reuniones de ALMA y una puta cuando nos toca firmar el contrato de turno…

… es posible que terminemos dándonos de hostias a nosotros mismos… y nos cerremos puertas de todos los colores por el camino… y lleguemos a la edad de jubilación sin una cuneta en la que caernos muertos.

– Guionistas machistas contra guionistas feministas.

Si eres hombre y (para mas inri) machista te recomiendo que libres esa guerra en el campo de batalla de los guionistas de comedia. Seréis mayoría. Casi nadie contrata a mujeres para escribir comedia. Casi todo el humor que se emite en TV tiene tintes bastante masculinos. ¿Es injusto? Sí. ¿Tiene base alguna? Pues no. Pero hablamos de un negocio cuya religión oficial consiste en rendir culto a los audímetros. No hay razón para esperar que la razón impere.

– Guionistas con talento contra guionistas sin talento.

Da igual cuál de los dos bandos gane: Nunca sabrás a cuál de ellos perteneces.

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TU FUTURO COMO GUIONISTA SE HA DECIDIDO EN UNA REUNIÓN EN LA QUE NO HAS ESTADO.

27 abril, 2016

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Por Juanjo Ramírez Mascaró.

El viernes pasado tuvo lugar una asamblea organizada por el principal sindicato de guionistas de España. Probablemente te llegó un mail en el que te avisaban de ello y te explicaban por qué era de suma importancia asistir a ella, y probablemente tú mandaste ese mail a la papelera sin siquiera leerlo.

Pues bien, quiero que sepas que has faltado a la reunión más decisiva para nuestro gremio. En ella se han definido las bases de nuestra profesión para, como mínimo, los próximos cinco o diez años.

En la asamblea se trataron – y votaron – asuntos tales como:

– Cuáles serán nuestros salarios mínimos a partir de ahora.

– En qué casos concretos y bajo qué condiciones será lícito que un guionista trabaje como autónomo.

– Cómo se repartirán los derechos de autor generados por la emisión de contenidos en internet.

Pero tú no asististe a esa reunión. No te vi allí, porque borraste el mail sin siquiera leerlo.

La asamblea comenzó con la junta directiva exponiendo en un powerpoint las cifras de cuánto dinero había recaudado la asociación y en qué había sido invertido. Reinó la transparencia por encima de todo.

Acto seguido, expusieron unas estimaciones del dinero que genera la ficción nacional en internet y una propuesta de los porcentajes que debería recibir cada autor según categorías, formatos y número de visitas.

En ese momento alguien sacó a colación el tema de “los guionistas de programas”, argumentando que los autores de no-ficción deberían cobrar menos derechos que aquéllos que escriben ficción DE VERDAD.

No había ninguna razón de peso para hacer una observación como ésa, pero el tema generó cierto revuelo. Alguien recalcó que los de programas en realidad no podían considerarse guionistas; que eran más bien no-guionistas de no-ficción. Llegados a ese punto los de programas, por alusiones, reivindicaron la importancia de sus aportaciones en concursos y realities varios. Alguien dijo que, aunque no lo parezca, a Bertín Osborne le escriben lo que tiene que decir. Desde el otro bando contraatacaron replicando que si nos ponemos así, también debería cobrar derechos de autor Belén Esteban. Esa opinión sentó bastante mal a un ex-redactor de Sálvame que no dudó en recalcar que, en ese caso, también tendrían que cobrar derechos los directivos de las cadenas e incluso los anunciantes de desodorantes, porque con sus imposiciones determinan las tramas de las series de mayor éxito. Tras esas palabras tuvo lugar un intercambio de improperios por los que, sin duda alguna, sí habría merecido cobrar derechos de autor Belén Esteban.

Aunque cueste mucho imaginarlo en un grupo de guionistas, de pronto alguien pasó de las palabras a los hechos. Me refiero al creador de una de las series más exitosas de los dos últimos años, que no dudó en zanjar la disputa propinándole un puñetazo al coordinador de guión de no sé qué programa de cocineros.

El de los cocineros corrió llorando hacia un rincón para poder tuitearlo, mientras un chaval acusaba al veterano creador de la serie de que ese puñetazo lo había plagiado de un Notodo que el propio chaval había colgado en internet dos años antes.

A partir de esa acusación ya no hubo vuelta atrás. Un golpe llevó a otro y todos empezaron a pelearse con todos. Aquello parecía La Taberna del Irlandés o el parlamento de Taiwán (según le preguntases a un nostálgico de los grandes clásicos o a un modernito de los que reivindican Humor Amarillo como reliquia vintage). La mayoría de los guionistas se quedaban sin aliento tras asestar un par de golpes, mientras murmuraban: “Esto es agotamiento nivel escaletar segundo acto”. Otros, sin embargo, golpeaban sin parar mientras evangelizaban a sus víctimas sobre las ventajas del crossfit.

El momento más devastador para el sindicato llegó cuando un dialoguista de culebrón derribó por accidente el proyector que habían alquilado para mostrar los powerpoints. Dos miembros de la junta directiva sufrieron un amago de infarto al calcular que necesitarían 50 nuevos afiliados para pagar eso. No se habían sentido tan cerca del colapso desde que coordinaron aquel late night de cuyo nombre no quieren acordarse.

Mientras todo esto sucedía, un ex-guionista de Acacias es para siempre en Puente Lobos repartía entre los caídos folletos de promoción de su último microteatro, y un guionista junior de Globo pateaba a un veterano de Cuéntame mientras sacaba el móvil para comprobar si esa victoria constaba o no en imdb, y una argumentista de una serie autonómica perseguía con un cuchillo del catering a uno de los 200 guionistas que pasaron por B&B, que se escondía bajo las mesas de ese mismo catering rezando con todas sus fuerzas por la invisibilidad del guionista. Varios metros más hacia la izquierda, un productor que no era del todo guionista pero estaba afiliado al sindicato porque “tenía muchas ideas pero no tenía tiempo para materializarlas” machacaba a cabezazos a un muchacho que – entre paliza y paliza – le hablaba al productor sobre una idea con la que llevaba varios años intentando escribir un largo. El productor forcejeaba con el chaval, intentando sodomizarlo, y le decía que estaba interesado en la historia pero que de momento no podía pagarle porque no había pasta para ello, pero conocía a un tío que estuvo en Telecinco hacía tres años y era muy amigo del cuñado de Francis Lorenzo.

Junto a las mesas del catering, una analista de audiencias y una guionista de talent shows charlaban sobre cómo el salmón les daba flatulencias, en un intento de pasar el test de Bechdel.

Un groupie de la HBO estrangulaba a uno de los camareros gritando que lo de los músicos de los programas de adivinos de madrugada era un ultraje. No desistió hasta que alguien le dijo que se había equivocado de reunión, que lo suyo era en la SGAE, en el otro edificio: el grande, caro y bonito.

Llegados a este punto, los guionistas más sensatos propusieron abandonar la violencia e ir a algún sitio a limar las asperezas de manera civilizada. Entonces se produjo un cisma aún más irreconciliable que el de los guionistas de ficción y los guionistas de programas: El cisma entre los que querían ir al Pepe Botella y los que preferían la China Mandarina. Por si fuera poco, los unos exigían acabar la noche en el Tony 2 y los otros preferían el Karaoke de Mostenses.

Aunque tú no estabas allí… porque arrojaste el correo a la carpeta de spam, sin saber que en aquella asamblea se definió nuestro futuro, llegándose a la conclusión de que nuestro futuro estaba bastante indefinido.

A esa misma hora un chaval de 14 años colgaba un vídeo de YouTube sobre qué gominolas japonesas le daban más asco a su gato. Dos horas más tarde, el vídeo tenía 5 millones de visitas…

… y alguien pagaba 5 millones de euros por un gin-tonic mientras cantaba en un karaoke la canción de Mazinger Z.

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GUIONISTA O CAMARERO

2 marzo, 2016
shiningnicholson

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

BAR. INT. NOCHE.

El guionista que está triste y azul entra al garito, ocupa un taburete, posa el codo en la barra, hace una seña al camarero.

– Una cerveza, por favor. Doble. Triple. Enorme. La más grande que tengan.

– Una cerveza para el caballero. ¡Marchando! ¿Día duro en el trabajo o qué?

– Ufff… Ni te imaginas. Soy guionista. Mi jefe se ha empeñado en que reescribamos un guión entero, EN UN SOLO DÍA. He entrado a currar esta mañana y mira a qué horas salgo.

– Pues ya somos dos. Bueno, a mí aún me quedan un par de horitas aquí, y luego recoger, limpiar el baño, barrer y toa la pesca. Llevo más de diez horas de pie sin poder sentarme, macho.

El guionista esboza una mueca de malestar. Este año le han reducido el salario. No quiere que le reduzcan también su derecho a quejarse. Vuelve a la carga:

– Claro… Aunque lo nuestro es especialmente agotador, ¿eh? Consiste en pensar todo el tiempo. Tener ideas, buscar soluciones a problemas de todo tipo… Y ya sabes lo que pasa con los trabajos intelectuales, a la hora de la verdad son los que más agotan…

– Ya, es lo que tiene…

– Y para colmo, nos suelen obligar a realizar todo ese esfuerzo mental en oficinas ruidosas en las que es casi imposible concentrarse.

– Hombre, todo es cuestión de entrenarse. Tú te vienes al bar en hora punta y cuando llevas una semana memorizando las comandas de cuatro mesas al mismo tiempo, la cuestión ésa de pensar y concentrarse te sale más fácil. Otro ejercicio que no va mal para eso es calcular las vueltas que le tienes que dar a un cliente mientras otros cinco te gritan pidiéndote que les cobres por separado.

El guionista bebe media cerveza de un solo trago. Le sabe amarga. Le sabe a lectura en mesa italiana, a versión número quince de guión.

– De todos modos, lo más jodido del mundo guionistas no es eso. ¿Quieres que te diga qué es lo más duro? La inestabilidad laboral. En lo nuestro nunca sabes si vas a seguir teniendo trabajo el mes que viene. Es raro ver a un guionista trabajando más de tres meses seguidos en un mismo sitio.

– Pues en hostelería tres cuartos de lo mismo, macho. Cuando regresas a un bar al que no has vuelto en varios meses, ¿te suele servir el mismo camarero de la vez anterior?

– Pues si te soy sincero, no me he fijado…

– Ya, la típica invisibilidad de los camareros…

Otro trago de cerveza.

Y otro.

Y otro.

Y otro.

– Los parones – contraataca el guionista -. Esos parones entre curro y curro. Los llevo fatal. Intento llenar los tiempos muertos escribiendo obras de teatro, o me dejo liar para escribir un largo que me pide un productor que finge no poder pagarme mucho, ni poder pagarme ahora, ni poder pagarme nunca… Y mientras la cuenta corriente menguando, tiritando…

– Yo pensaba que con lo de escribir películas te hacías millonario.

– Pues va a ser que no.

– Entonces, si lo que quieres es pasta, haz como yo, que me voy al pueblo a ayudar a mi padre a descargar palés en el muelle. De lunes a sábado, de sol a sol. Acabas deslomao, pero es dinero rápido y calentito.

– Sí, bueno… Yo confío en que tarde o temprano me descubran en Estados Unidos. Allí sí que saben hacer las cosas. Tampoco es que haya movido muchas fichas en esa dirección, y ahora que lo pienso, no tengo ningún guión traducido al inglés, pero en un mundo globalizado como el de ahora, con tanto internet, Hollywood siempre está a la vuelta de la esquina…

– No sé. Yo curré allí durante una temporada.

– ¿¡En Hollywood!?

– Sí, en el Fosters. Te anulan la personalidad, macho. Es verdad que estando allí la gente acaba conociendo tu nombre, porque lo llevas en la camisa, en una etiquetita. Pero es que te sientes ridículo. Te obligan a llevar un delantal muy bajonero y una riñonera llena de monedas. Más que un camarero pareces un vendedor de lotería, o el cuñao que alguien. Si quieres conservar tu personalidad como camarero, el Hollywood no es tu sitio, macho. Allí quieren que seamos todos iguales, como fotocopias. Si hasta nos hacían tomar las comandas con una maquinita.

– Calla, calla… que aún no te he contado lo peor de nuestro oficio. Tratan muy mal a las mujeres, tío. Las ningunean. Tú te pones a ver los créditos de los programas y las series, las subvenciones que se conceden… y hay muy pocas mujeres, en serio.

– Eso díselo a Lucía, mi compañera del turno de noche. Ya le gustaría a ella que la ningunearan un poquito los sábados. Si no le tocan el culo seis o siete tíos borrachos cada fin de semana…

– Yo nunca le he tocado el culo a una tía…

Silencio. Cerveza. Más silencio.

– ¿Y entonces tú trabajas en la tele o qué?

– Sí. Principalmente en comedia, aunq…

– ¿O sea que los chistes que hacen los actores en la tele te los inventas tú?

– Bueno, yo y otros compañeros que…

– Joer, cualquier día me pongo yo también a hacer algo de eso. Aquí donde me ves, tengo bastante gracia. Todo el mundo me lo dice, que soy un showman. Tú nos dejas un par de horas a mi colega el Rafa y a mí soltando paridas y te hacemos un programa de puta madre todos los días.

– ¡Eso sí que no, HIJO DE PUTA! ¡Por ahí sí que no paso!

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