PÁJAROS EN LA CABEZA

4 septiembre, 2017

Por Jesús Cañadas 

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Formar parte del equipo de guionistas de Vis a Vis ha sido una de las experiencias profesionales más relevantes de mi vida. Uso aquí la palabra relevante por dos motivos:

El primer motivo está claro: en Vis a Vis conocí a guionistas como la copa de un pino. Gente con la que conecté a nivel creativo, personal y profesional. Aprendí muchísimo de ellos, trabajé bajo presión y con holgura, y entre todos creamos un producto del que sentirnos orgullosos.

El segundo motivo tiene que ver con los pájaros que tengo en la cabeza.

Una de las primeras cosas que aprendes como novelista es que eres a la vez el origen y el eslabón más débil de la cadena. Editores, maquetadores, ilustradores, libreros, distribuidores… la mayoría (no todos) los profesionales del género son eso, profesionales. Viven o malviven de su trabajo. Llegan, a veces con muchas dificultades, a fin de mes.

El autor, no.

El autor, no, y las pretensiones de hacerlo, de profesionalizarte, están casi mal vistas. Quienes escribimos libros cobramos poco. Punto. Es una realidad aceptada. Salvo excepciones, el salario mínimo interprofesional nos queda tan lejos que es casi una broma. El adelanto que recibes por un libro al que has dedicado entre uno y dos años puede, en el mejor de los casos, cubrirte seis meses. Eso si tienes suerte. Si no la tienes, no llega al sueldo de un mes.

“Los escritores nunca han vivido de su trabajo”, me decía una amiga hace poco. “Siempre han compaginado la escritura con otra actividad. Esos pájaros te los ha metido en la cabeza el cine; las pelis de Woody Allen, de los Cohen, de Polanski”.

Yo, como soy muy cabezón, siempre he pensado que esos mismos pájaros se debieron de meter en la cabeza de la primera mujer que quiso votar o abrirse una cuenta bancaria sin permiso de su marido, del primer obrero que pensó en una jornada de ocho horas, de la primera mujer negra que no quiso sentarse en la parte trasera del autobús. En hacer algo que nunca se había hecho antes, pero que tenía todo el sentido del mundo.

Quizá sea por ser hijo de currante. Quizá sea porque mi padre se pasó toda su vida montando andamios en los astilleros de Cádiz, quince horas al día, y a final de mes le pagaban cada puta hora que echaba. Quizá sea porque me han criado pensando que, si quieres que te traten como un profesional, tienes que comportarte como uno.

Pájaros en la cabeza.

Por eso cualquier cosa que aliente esos pájaros se percibe como una victoria, como un paso que te acerca más a esa profesionalización que todo el mundo ve imposible. Por ejemplo, que una productora te escriba después de haberse leído uno de tus libros para proponerte que colabores con el equipo de guionistas de una serie de televisión.

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Portada de la novela de Jesús Cañadas

Y por eso estás dispuesto a aceptar el salario que te ofrezcan. Aunque esté por debajo de un convenio del que ni siquiera has oído hablar. Porque, ¿qué convenio tienen los novelistas? El que tengo aquí colgado. Ja. Risas enlatadas. Aplausos.

Ese es el segundo motivo por el que escribir para Vis a Vis ha sido de las experiencias profesionales más relevantes de mi vida: porque he podido experimentar el alivio de tener un sindicato que defienda tus intereses. Me refiero al sindicato ALMA.

Meses después de haber terminado la serie, ALMA se puso en contacto conmigo para notificarme que había estado cobrando por debajo de lo que estipulaba el convenio. ALMA se encargó de sacudirme por los hombros y no sólo no espantar esos pájaros en la cabeza, sino meter más. “Te deben dinero”, me dijeron a las claras. “Si quieres ser un profesional, compórtate como uno. Reclama lo que es tuyo”.

Pero lo más importante es que me dijeron: “No estás solo. Vamos a reclamar contigo”.

En un país como España, con su abanico de leyes maquilladas para parecer que apoyan al profesional autónomo aunque en realidad hagan todo lo contrario, tener a una entidad que te respalde por la vía legal suena casi a ciencia ficción. Casi como sonó en su día que una mujer negra se sentase en la parte de delante en el autobús. Casi como sonó en su día que una pareja homosexual contrajese matrimonio o adoptase. Casi como sonó en su día que un obrero tuviese vacaciones, seguro, jornada laboral de ocho horas.

Tomás Rosón, el abogado de ALMA, se encargó en todo momento de explicarme cada punto del proceso de reclamación. Rosón respondió a mis dudas, me tranquilizó cuando me asaltaba la inseguridad que todo autor lleva implantada de fábrica, consultó opciones conmigo y llevó toda la negociación con la empresa que me debía dinero. Rosón, en nombre de ALMA, consiguió que me indemnizaran, sin llegar a juicio, evitando tensiones innecesarias e implicar a terceros. Casi como si fuera lo normal. Casi como si se tratase del caso de un trabajador. Un profesional que, con ayuda de su sindicato, cobró lo que estaba estipulado, sin dramas ni aspavientos, sin levantarse de la silla, sin complicarle la vida a nadie. Simplemente yendo de la mano de la entidad que lo defiende cuando estas cosas pasan. ALMA, el sindicato que se parte la cara para que cada vez pasen menos.

No os puedo describir la sensación de tener a alguien que vele por tus intereses, que reclame cuando se ven amenazados, que proteste contigo para que te oigan y prosiga todos los pasos legales posibles hasta que cobres por tu trabajo. No os puedo recomendar lo suficiente que, si os veis en la misma situación, contactéis con ALMA, que habléis con Rosón, que no os calléis. Que os comportéis como los profesionales que sois.

Lo que sí os puedo decir es que trabajar en Vis a Vis ha sido de las experiencias profesionales más relevantes de mi vida.

Me ha metido muchos más pájaros en la cabeza de los que ya tenía.


FSE MADRID: CUANDO EL GUIONISTA ENCONTRÓ AL SINDICATO.

13 enero, 2017

Por Àlvar López. Fotografías de Caridad Riol.

“La clave para avanzar es tener buenos contratos”. Esta frase recoge una de las conclusiones más claras que se pudieron sacar ayer, 12 de enero, en la mesa redonda que diversos miembros de la Federación de Guionistas Europeos (FSE) dieron en la Academia de Cine de Madrid. Una mesa redonda que, más allá de dicha conclusión, estuvo marcada por la constatación de que, pese a los esfuerzos de los sindicatos, la precariedad laboral del guionista es la misma en gran parte Europa.

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La jornada se celebró en la Academia de Cine de Madrid.

La jornada, organizada por ALMA, empezó con una breve introducción de Luis Cueto, Coordinador General de la Alcaldía de Madrid, que recalcó que Madrid persigue el propósito de ser “una ciudad interesante, que respete y defienda la propiedad intelectual”.

Acto seguido el guionista Josep Gatell, moderador de la mesa, dio pase a David Kavanagh, Jefe Ejecutivo del FSE y del Irish Playwrights and Screenwriters Guild (sindicato de guionistas de Irlanda). Él fue el encargado de presentar la FSE, una asociación de sindicatos y gremios de guionistas en toda Europa (ALMA y SGAE forman parte de ella) que a día de hoy representa a más de 8.000 guionistas de 20 países.

Kavanagh empezó su discurso explicando qué está pasando actualmente en la Unión Europea, donde la FSE está trabajando en negociaciones colectivas para formular contratos estándares con las condiciones mínimas, intercambiar información y desarrollar cursos de formación para poder negociar mejor.

Para Kavanagh el mayor problema del guionista en la actualidad reside en su poca valoración dentro del medio audiovisual. “Ser guionista no es un hobby, es una profesion”. Pese a la importancia del guionista dentro de la industria creativa, los creadores europeos siguen cobrando muy poco, algo incoherente para él puesto que son ellos los que “generan el producto que se distribuye y vende, en muchas ocasiones con gran éxito comercial.” Para llegar a estos datos se basa en una encuesta de la FSE realizada en 2012, donde se observó que el salario medio de un guionista en Europa es de 22.000 euros al año sin impuestos, “lo que significa que la gran mayoría de ellos ganan menos que esa cantidad”.

No obstante, dijo sentirse “bastante optimista”, puesto que la FSE lleva “haciendo presión mucho tiempo con una propuesta basada en la acción colectiva, de ahí la importancia de estar sindicados”.

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De izquierda a derecha, Josep Gatell, David Kavanagh, Robert Taylor, Vinicio Canton, Marie Roussin, Caroline Otto y Maciej Karpinski.

Acto seguido, Gatell abrió ronda de preguntas para que los asistentes de la mesa pudieran hablar sobre la existencia o no de tarifas mínimas en su país y, por tanto, la salud salarial de los guionistas. El propio Kavanagh fue el primero en hablar sobre la situación en Irlanda, país donde tenían un convenio hasta 2006, año en que se prohibió fijar precios a los freelance. Si bien han mantenido las tasas, explica que para el cine independiente ha sido un desastre. “Por un borrador de una película podías obtener 12.000 euros. Ahora no he visto ningún contrato de más de 7.000. Y cada vez veo más de 3.000. Es una locura si no tenemos estándares comunes.”

Robert Taylor, presidente del FSE y abogado del Sindicato de Guionistas Británico, explicó que en Gran Bretaña tienen “mucha suerte” al contar con “tarifas mínimas para drama, comedia, incluso trabajo en Internet. Tenemos estos acuerdos desde hace 60 años, lo que nos permite mantenernos.” Taylor también hizo hincapié en la importancia de estar sindicado, puesto que en Inglaterra tienen “un sindicato muy fuerte, y un ataque a nuestro sindicato sería una ataque a todos los sindicatos de Reino Unido.”

Vinicio Canton, guionista y miembro directivo de la Junta Directiva del Writers Guild de Italia, explicó que en Italia negocian con los productores, si bien nunca tuvieron la oportunidad de debatir nada sobre ningún contrato. Respecto a las tarifas mínimas, dijo que a la mayor parte de los guionistas no les gusta fijar los salarios mínimos por miedo a que puedan convertirse en los máximos”, si bien “la realidad es que ahora hay menos trabajo, se escriben menos guiones y se pagan a la mitad. En Italia todos los guionistas somos freelance, y la ley no está de nuestro lado.” Otro problema que detecta Canton es que “hay mucha gente que quiere escribir en escuelas y que trabajan por la mitad del mínimo que nosotros estamos intentando conseguir”. La solución por la que han optado pasa por que todos los guionistas envíen su contrato al abogado de su sindicato antes de firmarlo. “Ahora los productores saben que sabemos lo que pasa con el resto, pero es lo único que hemos podido hacer.”

La guionista, miembro de la Junta del FSE y de La Guilde (sindicato francés) Marie Roussin expresó que en Francia existe el mismo miedo que en Italia a que “ir a por una tarifa mínima provoque que se convierta en una estándar”.

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El acto estuvo seguido por varios guionistas y profesionales del sector audiovisual.

En Alemania, no obstante, la situación es más fuerte, puesto que, como dijo Caroline Otto (miembro de la Junta del FSE y de Writers Guild of Germany), cuentan con “una legislación que ayuda a los creadores a recibir una remuneración adecuada permitiéndoles debatir con grupos de usuarios.” Eso sí, destacó que aunque la ley está bien pensada, “es como si hubieran recortado todas las cosas que eran buenas para nosotros. Somos demasiado débiles”, lo que provoca que salgan perdiendo cuando tienen que negociar con cadenas y productores. “Firmas lo que ellos quieren que firmes”, expresó. Respecto a las tarifas mínimas, destacó que no hay nada oficial. No está prohibido, “pero de alguna manera la gente no quiere mostrarlo, porque hay diferencias y no quieren evidenciarlas”, además de tener el problema que cuando han acordado tarifas mínimas se utilizan como estándar.

Por último, Maciej Karpinski (guionista, miembro de la Junta de FSE y Presidente de la Union of Polish Screenwriters) se encargó de destacar cómo la lista de problemas es “muy similar” en todos los países. En el caso de Polonia, dijo que la situación del sector audiovisual es “bastante buena”, pero el problema es que “una buena ley no consigue una buena situación para los guionistas, porque los productores encuentran el vacío en la legislación para trasladar el dinero a sus cuentas y pagar al guionista lo menos posible”, y acabó recalcando cómo, desgraciadamente, “en Polonia no hay muchos guionistas profesionales que vivan de ello.”

Para finalizar Gatell abrió ronda de preguntas con el público, donde Kavanagh destacó la importancia de “tarifas mínimas para evitar nuestra precaria situación económica”, de contar “con un abogado para que pueda solucionar los problemas a los que se enfrentan los guionistas”, y de ser consciente de lo que se firma, puesto que “la gran debilidad de los guionistas es que prefieren firmar un mal contrato que quedarse sin firmar alguno.”

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No obstante, pese a lo dura de la situación actual, quiso concluir con una nota de esperanza a los asistentes con el que cree que debe ser el camino a seguir: “creo que podemos encontrar ayuda a nivel europeo, sí, pero la solución real pasa por cada situación individual. Es importante que todos los guionistas sean miembros de un sindicato. La clave para avanzar es tener buenos contratos.”

Para el que aquí escribe la importancia de estar sindicado ha quedado más que probada. Este mes puedo decir que mi colega Carlos Muñoz y yo ya somos de ALMA.


GUIONISTAS EN PIE DE GUERRA.

14 septiembre, 2016

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Por Juanjo Ramírez Mascaró.

¡BASTA!

En serio, ¡basta!

Decimos que somos guionistas, pero somos el puto Frente Popular de Judea.

¿No estáis hartos de ver cómo nuestro colectivo se desangra en guerras internas por culpa de las mismas miserias?

– Los guionistas de ficción contra los guionistas de entretenimiento.

– Los guionistas de SGAE contra los guionistas de DAMA.

– Los guionistas visibles contra los guionistas invisibles.

Sé lo que estáis pensando, y estoy de acuerdo con vosotros:

Tenemos que encontrar nuevas excusas para pelearnos.

Porque dejar de discutir entre nosotros no es una opción. Necesitamos ese estímulo, esa vidilla, esa carnaza, esa válvula de escape a través de la cuál poder cagar nuestra tensión y nuestras frustraciones.

Además, nunca es tarde para soñar con que las disputas guionísticas desemboquen en una orgía de hostias. Si eres guionista, lo más seguro es que tengas una cara de ésas que piden a gritos un buen par de hostiazas. Por eso has acabado siendo guionista: a base de bullying.

O a lo mejor llegaste al gremio sin esa jeta y la has ido adquiriendo a base de creerte más listo que los demás.

¡Démonos de hostias, joder! ¡Que llegue la sangre al río!

Pero huyamos de los viejos clichés. Lo de ficción contra no-ficción ya es demasiado aburrido. Lo de SGAE contra DAMA consume unas energías que casi es más práctico invertir en rellenar los formularios ésos que te piden para registrar las obras en cualquiera de las dos.

Es por ello que voy a proponer aquí posibles conflictos alternativos. Nuevos campos de batalla para encabronar a los integrantes de nuestro oficio, a ver si con suerte consigo detonar una guerra y me conceden el Nóbel de la paz.

– Guionistas abstemios contra guionistas borrachos.

Tened cuidado. Nuestros tercios de cerveza hacen más daño que vuestras latitas de Acuarius… a menos que las latas estén sin abrir ni vaciar. Por alguna extraña razón a los alcohólicos nos cuesta menos vaciar nuestros recipientes que a los abstemios, los del (léase con retintín) “instinto de conservación.

Y otra cosa os digo: Los guiones del borracho tienen por definición menos sentido y, por tanto, más probabilidades de gustar al director de contenidos de la cadena.

– Guionistas con carnet de conducir contra guionistas sin carnet de conducir.

Podréis atropellarnos con vuestros ridículos cochecitos, podréis llegar más cómodamente a esos polígonos industriales de extrarradio en los que a veces nos obligan a currar, pero… pero… pero… eh… nosotros somos mayoría. Bueno, lo éramos… ya no.

¿Si os invitamos a una caña o a una lata de puto Acuarius… podríais llevarnos en vuestro coche a ese inhóspito polígono industrial en el que se supone que no trabajamos porque (se supone que) somos autónomos?

– Guionistas metrosexuales con camisas y peinados guays contra guionistas echados a perder con alopecia/greñas y camisetas frikis/insípidas que se adaptan con tozudez/resignación a esa barriga cervecera/prominente, esa curva de la felicidad/conformismo.

Por muchos puñetazos que recibamos, nuestro aspecto no puede empeorar demasiado. ¿Pero vosotros? ¿Realmente estáis dispuestos a manchar de sangre vuestras camisas de temporada?

– Guionistas que escriben sus propias cosas al margen del trabajo contra guionistas funcionarios que sólo escriben cuando alguien les paga por hacerlo.

¡Cuando queráis quedamos y nos damos de hostias, payasos! Pero mejor a última hora de la tarde, cuando salga del curro. Bueno, menos el miércoles…. el miércoles no, que tengo una reunión con unos colegas para un largo que tenemos entre manos… ¿El jueves? Depende de si me llaman o no para hablar de lo del libro de relatos ése en el que estoy colaborando. Igual el fin de semana, pero no, espera… que tengo mi novela un poco abandonada y tres directores en los mensajes del Facebook preguntándome cuándo les voy a escribir el guión ése para el Notodo. ¿Y si nos fostiamos el domingo a última hora? Ay, no… el domingo he quedado con mi novia para explicarle por qué no tengo energías ni tiempo para ser ese novio de verdad que se merece.

– Guionistas que respetan los límites del humor contra guionistas que no respetan los límites del humor.

Bueno, aquí en realidad no hay conflicto. Todos los guionistas estamos a favor de reírnos de cualquier cosa. Excepto de (inserta aquí ese tema que te toca muy de cerca).

Todos estamos de acuerdo en que es de mal gusto reírse de (inserta aquí ese tema que te toca muy de cerca) No puedes reírte de (inserta aquí ese tema que te toca muy de cerca) porque todo tiene un límite. Menos los límites del humor, claro. Los límites del humor no tienen límites, excepto, claro está: (inserta aquí ese tema que te toca muy de cerca)

Y si eres un guionista al que ningún tema le toca muy de cerca, lo más seguro es que no admitas que nadie se ría de los límites del humor.

– Guionistas de izquierdas contra guionistas de derechas.

Aquí el combate sería mucho más desigual: hay muchos más guionistas de izquierdas que guionistas de derechas.

Aunque…

… si tenemos en cuenta que algunos guionistas de izquierdas ignoran que en realidad son de derechas… y que incluso algunos de derechas ignoran que en realidad son de izquierdas…

… y si tenemos en cuenta que somos una princesa en nuestra cuenta de Twitter y una puta en la cama de la señora de Cuenca…

… que somos una princesa en las reuniones de ALMA y una puta cuando nos toca firmar el contrato de turno…

… es posible que terminemos dándonos de hostias a nosotros mismos… y nos cerremos puertas de todos los colores por el camino… y lleguemos a la edad de jubilación sin una cuneta en la que caernos muertos.

– Guionistas machistas contra guionistas feministas.

Si eres hombre y (para mas inri) machista te recomiendo que libres esa guerra en el campo de batalla de los guionistas de comedia. Seréis mayoría. Casi nadie contrata a mujeres para escribir comedia. Casi todo el humor que se emite en TV tiene tintes bastante masculinos. ¿Es injusto? Sí. ¿Tiene base alguna? Pues no. Pero hablamos de un negocio cuya religión oficial consiste en rendir culto a los audímetros. No hay razón para esperar que la razón impere.

– Guionistas con talento contra guionistas sin talento.

Da igual cuál de los dos bandos gane: Nunca sabrás a cuál de ellos perteneces.

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TU FUTURO COMO GUIONISTA SE HA DECIDIDO EN UNA REUNIÓN EN LA QUE NO HAS ESTADO.

27 abril, 2016

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Por Juanjo Ramírez Mascaró.

El viernes pasado tuvo lugar una asamblea organizada por el principal sindicato de guionistas de España. Probablemente te llegó un mail en el que te avisaban de ello y te explicaban por qué era de suma importancia asistir a ella, y probablemente tú mandaste ese mail a la papelera sin siquiera leerlo.

Pues bien, quiero que sepas que has faltado a la reunión más decisiva para nuestro gremio. En ella se han definido las bases de nuestra profesión para, como mínimo, los próximos cinco o diez años.

En la asamblea se trataron – y votaron – asuntos tales como:

– Cuáles serán nuestros salarios mínimos a partir de ahora.

– En qué casos concretos y bajo qué condiciones será lícito que un guionista trabaje como autónomo.

– Cómo se repartirán los derechos de autor generados por la emisión de contenidos en internet.

Pero tú no asististe a esa reunión. No te vi allí, porque borraste el mail sin siquiera leerlo.

La asamblea comenzó con la junta directiva exponiendo en un powerpoint las cifras de cuánto dinero había recaudado la asociación y en qué había sido invertido. Reinó la transparencia por encima de todo.

Acto seguido, expusieron unas estimaciones del dinero que genera la ficción nacional en internet y una propuesta de los porcentajes que debería recibir cada autor según categorías, formatos y número de visitas.

En ese momento alguien sacó a colación el tema de “los guionistas de programas”, argumentando que los autores de no-ficción deberían cobrar menos derechos que aquéllos que escriben ficción DE VERDAD.

No había ninguna razón de peso para hacer una observación como ésa, pero el tema generó cierto revuelo. Alguien recalcó que los de programas en realidad no podían considerarse guionistas; que eran más bien no-guionistas de no-ficción. Llegados a ese punto los de programas, por alusiones, reivindicaron la importancia de sus aportaciones en concursos y realities varios. Alguien dijo que, aunque no lo parezca, a Bertín Osborne le escriben lo que tiene que decir. Desde el otro bando contraatacaron replicando que si nos ponemos así, también debería cobrar derechos de autor Belén Esteban. Esa opinión sentó bastante mal a un ex-redactor de Sálvame que no dudó en recalcar que, en ese caso, también tendrían que cobrar derechos los directivos de las cadenas e incluso los anunciantes de desodorantes, porque con sus imposiciones determinan las tramas de las series de mayor éxito. Tras esas palabras tuvo lugar un intercambio de improperios por los que, sin duda alguna, sí habría merecido cobrar derechos de autor Belén Esteban.

Aunque cueste mucho imaginarlo en un grupo de guionistas, de pronto alguien pasó de las palabras a los hechos. Me refiero al creador de una de las series más exitosas de los dos últimos años, que no dudó en zanjar la disputa propinándole un puñetazo al coordinador de guión de no sé qué programa de cocineros.

El de los cocineros corrió llorando hacia un rincón para poder tuitearlo, mientras un chaval acusaba al veterano creador de la serie de que ese puñetazo lo había plagiado de un Notodo que el propio chaval había colgado en internet dos años antes.

A partir de esa acusación ya no hubo vuelta atrás. Un golpe llevó a otro y todos empezaron a pelearse con todos. Aquello parecía La Taberna del Irlandés o el parlamento de Taiwán (según le preguntases a un nostálgico de los grandes clásicos o a un modernito de los que reivindican Humor Amarillo como reliquia vintage). La mayoría de los guionistas se quedaban sin aliento tras asestar un par de golpes, mientras murmuraban: “Esto es agotamiento nivel escaletar segundo acto”. Otros, sin embargo, golpeaban sin parar mientras evangelizaban a sus víctimas sobre las ventajas del crossfit.

El momento más devastador para el sindicato llegó cuando un dialoguista de culebrón derribó por accidente el proyector que habían alquilado para mostrar los powerpoints. Dos miembros de la junta directiva sufrieron un amago de infarto al calcular que necesitarían 50 nuevos afiliados para pagar eso. No se habían sentido tan cerca del colapso desde que coordinaron aquel late night de cuyo nombre no quieren acordarse.

Mientras todo esto sucedía, un ex-guionista de Acacias es para siempre en Puente Lobos repartía entre los caídos folletos de promoción de su último microteatro, y un guionista junior de Globo pateaba a un veterano de Cuéntame mientras sacaba el móvil para comprobar si esa victoria constaba o no en imdb, y una argumentista de una serie autonómica perseguía con un cuchillo del catering a uno de los 200 guionistas que pasaron por B&B, que se escondía bajo las mesas de ese mismo catering rezando con todas sus fuerzas por la invisibilidad del guionista. Varios metros más hacia la izquierda, un productor que no era del todo guionista pero estaba afiliado al sindicato porque “tenía muchas ideas pero no tenía tiempo para materializarlas” machacaba a cabezazos a un muchacho que – entre paliza y paliza – le hablaba al productor sobre una idea con la que llevaba varios años intentando escribir un largo. El productor forcejeaba con el chaval, intentando sodomizarlo, y le decía que estaba interesado en la historia pero que de momento no podía pagarle porque no había pasta para ello, pero conocía a un tío que estuvo en Telecinco hacía tres años y era muy amigo del cuñado de Francis Lorenzo.

Junto a las mesas del catering, una analista de audiencias y una guionista de talent shows charlaban sobre cómo el salmón les daba flatulencias, en un intento de pasar el test de Bechdel.

Un groupie de la HBO estrangulaba a uno de los camareros gritando que lo de los músicos de los programas de adivinos de madrugada era un ultraje. No desistió hasta que alguien le dijo que se había equivocado de reunión, que lo suyo era en la SGAE, en el otro edificio: el grande, caro y bonito.

Llegados a este punto, los guionistas más sensatos propusieron abandonar la violencia e ir a algún sitio a limar las asperezas de manera civilizada. Entonces se produjo un cisma aún más irreconciliable que el de los guionistas de ficción y los guionistas de programas: El cisma entre los que querían ir al Pepe Botella y los que preferían la China Mandarina. Por si fuera poco, los unos exigían acabar la noche en el Tony 2 y los otros preferían el Karaoke de Mostenses.

Aunque tú no estabas allí… porque arrojaste el correo a la carpeta de spam, sin saber que en aquella asamblea se definió nuestro futuro, llegándose a la conclusión de que nuestro futuro estaba bastante indefinido.

A esa misma hora un chaval de 14 años colgaba un vídeo de YouTube sobre qué gominolas japonesas le daban más asco a su gato. Dos horas más tarde, el vídeo tenía 5 millones de visitas…

… y alguien pagaba 5 millones de euros por un gin-tonic mientras cantaba en un karaoke la canción de Mazinger Z.

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GUIONISTA O CAMARERO

2 marzo, 2016
shiningnicholson

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

BAR. INT. NOCHE.

El guionista que está triste y azul entra al garito, ocupa un taburete, posa el codo en la barra, hace una seña al camarero.

– Una cerveza, por favor. Doble. Triple. Enorme. La más grande que tengan.

– Una cerveza para el caballero. ¡Marchando! ¿Día duro en el trabajo o qué?

– Ufff… Ni te imaginas. Soy guionista. Mi jefe se ha empeñado en que reescribamos un guión entero, EN UN SOLO DÍA. He entrado a currar esta mañana y mira a qué horas salgo.

– Pues ya somos dos. Bueno, a mí aún me quedan un par de horitas aquí, y luego recoger, limpiar el baño, barrer y toa la pesca. Llevo más de diez horas de pie sin poder sentarme, macho.

El guionista esboza una mueca de malestar. Este año le han reducido el salario. No quiere que le reduzcan también su derecho a quejarse. Vuelve a la carga:

– Claro… Aunque lo nuestro es especialmente agotador, ¿eh? Consiste en pensar todo el tiempo. Tener ideas, buscar soluciones a problemas de todo tipo… Y ya sabes lo que pasa con los trabajos intelectuales, a la hora de la verdad son los que más agotan…

– Ya, es lo que tiene…

– Y para colmo, nos suelen obligar a realizar todo ese esfuerzo mental en oficinas ruidosas en las que es casi imposible concentrarse.

– Hombre, todo es cuestión de entrenarse. Tú te vienes al bar en hora punta y cuando llevas una semana memorizando las comandas de cuatro mesas al mismo tiempo, la cuestión ésa de pensar y concentrarse te sale más fácil. Otro ejercicio que no va mal para eso es calcular las vueltas que le tienes que dar a un cliente mientras otros cinco te gritan pidiéndote que les cobres por separado.

El guionista bebe media cerveza de un solo trago. Le sabe amarga. Le sabe a lectura en mesa italiana, a versión número quince de guión.

– De todos modos, lo más jodido del mundo guionistas no es eso. ¿Quieres que te diga qué es lo más duro? La inestabilidad laboral. En lo nuestro nunca sabes si vas a seguir teniendo trabajo el mes que viene. Es raro ver a un guionista trabajando más de tres meses seguidos en un mismo sitio.

– Pues en hostelería tres cuartos de lo mismo, macho. Cuando regresas a un bar al que no has vuelto en varios meses, ¿te suele servir el mismo camarero de la vez anterior?

– Pues si te soy sincero, no me he fijado…

– Ya, la típica invisibilidad de los camareros…

Otro trago de cerveza.

Y otro.

Y otro.

Y otro.

– Los parones – contraataca el guionista -. Esos parones entre curro y curro. Los llevo fatal. Intento llenar los tiempos muertos escribiendo obras de teatro, o me dejo liar para escribir un largo que me pide un productor que finge no poder pagarme mucho, ni poder pagarme ahora, ni poder pagarme nunca… Y mientras la cuenta corriente menguando, tiritando…

– Yo pensaba que con lo de escribir películas te hacías millonario.

– Pues va a ser que no.

– Entonces, si lo que quieres es pasta, haz como yo, que me voy al pueblo a ayudar a mi padre a descargar palés en el muelle. De lunes a sábado, de sol a sol. Acabas deslomao, pero es dinero rápido y calentito.

– Sí, bueno… Yo confío en que tarde o temprano me descubran en Estados Unidos. Allí sí que saben hacer las cosas. Tampoco es que haya movido muchas fichas en esa dirección, y ahora que lo pienso, no tengo ningún guión traducido al inglés, pero en un mundo globalizado como el de ahora, con tanto internet, Hollywood siempre está a la vuelta de la esquina…

– No sé. Yo curré allí durante una temporada.

– ¿¡En Hollywood!?

– Sí, en el Fosters. Te anulan la personalidad, macho. Es verdad que estando allí la gente acaba conociendo tu nombre, porque lo llevas en la camisa, en una etiquetita. Pero es que te sientes ridículo. Te obligan a llevar un delantal muy bajonero y una riñonera llena de monedas. Más que un camarero pareces un vendedor de lotería, o el cuñao que alguien. Si quieres conservar tu personalidad como camarero, el Hollywood no es tu sitio, macho. Allí quieren que seamos todos iguales, como fotocopias. Si hasta nos hacían tomar las comandas con una maquinita.

– Calla, calla… que aún no te he contado lo peor de nuestro oficio. Tratan muy mal a las mujeres, tío. Las ningunean. Tú te pones a ver los créditos de los programas y las series, las subvenciones que se conceden… y hay muy pocas mujeres, en serio.

– Eso díselo a Lucía, mi compañera del turno de noche. Ya le gustaría a ella que la ningunearan un poquito los sábados. Si no le tocan el culo seis o siete tíos borrachos cada fin de semana…

– Yo nunca le he tocado el culo a una tía…

Silencio. Cerveza. Más silencio.

– ¿Y entonces tú trabajas en la tele o qué?

– Sí. Principalmente en comedia, aunq…

– ¿O sea que los chistes que hacen los actores en la tele te los inventas tú?

– Bueno, yo y otros compañeros que…

– Joer, cualquier día me pongo yo también a hacer algo de eso. Aquí donde me ves, tengo bastante gracia. Todo el mundo me lo dice, que soy un showman. Tú nos dejas un par de horas a mi colega el Rafa y a mí soltando paridas y te hacemos un programa de puta madre todos los días.

– ¡Eso sí que no, HIJO DE PUTA! ¡Por ahí sí que no paso!

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LOS ALMA

7 febrero, 2011

Por Chico Santamano.

Tengo que comenzar este post disculpándome por faltar a la cita bloguionística en estas dos últimas semanas. Algunos pensarán “Ah, ¿pero no ha escrito?” y yo les diré “OS ODIO, ¿vale?”. A los que sí que me han echado de menos les informo de que motivos laborales me han tenido el cerebelo y la agenda completamente petados. Por suerte, no me han impedido asistir a un evento inédito en la historia del guión español: la entrega de premios del Sindicato de Guionistas ALMA a los mejores guiones del año.


Carlos Santos, Juanra Bonet, Beatriz Montañez y Ángeles González Sinde.
 

Por primera vez y sirviendo de precedente, los guionistas se han vestido de gala, se han juntado y se han dado la importancia que esta profesión merece. Directores, actores y una ministra subieron al escenario de la Sala Berlanga (que se quedó pequeña para acoger a todos los afiliados y colegas que quisieron asistir) para premiar a los mejores profesionales del año.

Ya les adelanto que si esperan que sea ácido y cabroncete como en otras crónicas lo llevan claro porque estos premios, amigos, han sido un milagro. Sin apenas presupuesto y con poquísimo tiempo de preparación se consiguió levantar una gala cortita, sobria y muy amena. ¡y con dos cócteles! Una barra libre de lujo con gin tonics por cortesía de los amigos de Tanqueray primero y con los premios ya en la mano un catering después… que tampoco fue para tirar cohetes pero que, las cosas como son, ese chorizo barato y esas almendras se agradecieron cosa fina.

 

Manuela Vellés, Jorge Guerricaechevarría, Daniel Monzón, Miki Nadal,
Lucía Jiménez y Luz Valdenebro.


La gala fue presentada por la siempre resolutiva Beatriz Montañez y Juanra Bonet, el cual se comió el marrón de sustituir a Imanol Arias que dejó plantado al sindicato a última hora.
Múltiples rostros conocidos fueron entregando los seis galardones; Marisa Paredes, Miguel Ángel Muñoz, Manuel Gutiérrez Aragón, Lluvia Rojo, Luz Valdenebro, Manuela Vellés, Ángeles González Sinde (no sé si la conocerán… la de la Ley Sinde, sí… y vivió, o más bien provocó, un momento tenso que se lo cuento más adelante), Carlos Santos o Lucía Jiménez entre otros, hicieron realidad el siguiente palmarés…

Mejor guión de largometraje:
CELDA 211 (Daniel Monzón, Jorge Guerricaechevarría )

Mejor guión de documental:
GARBO, EL ESPÍA (María Hervera, Isaki Lacuesta, Edmon Roch)

Mejor guión de TV movie / miniserie:
23F. EL DÍA MÁS DIFÍCIL DEL REY (Helena Medina)

Mejor guión de serie:
CUÉNTAME (Eduardo Ladrón de Guevara, Alberto Macías, Marisol Farré, Curro Royo, Carlos Molinero, Jacobo Delgado)

Mejor guión de programa:
BUENAFUENTE (Oriol Jara Vales, Júlia Cot Roca, Toni Mata Damunt, Roger Rubio Mora, Javi Martín Torrente, Tomás Fuentes Ligero, Alvaro Carmona Martinez, René Alvarez Makela, Rafel Barceló, Jordi López Casanovas, Alex Navarro Ruiz, Javier Abascal Carrey, Alex Sala Torres, Laura Llamas Blasco, Marc Ramia Briones)

Premio a una vida de guión: mejor trayectoria profesional
LOLA SALVADOR

Venga, vamos a por el capítulo de curiosidades

 

Antonio Castelo, Lola Salvador, Carlos Molinero, Marisa Paredes,
Lluvia Rojo y Miguel Ángel Muñoz 

 

Miki Nadal, presente en la gala, vio cómo se esfumaban dos premios en los que él tenía mucho que ver. El más obvio por “Se lo que hicisteis” y el de “Buried”, película en la que  participó como productor, dato que no todo el mundo conoce.

Hubo unos cuantos “““chistes””” fallidos… ¿Alguien entendió el dialogo entre Marisa Paredes y Lluvia Rojo sobre los Goya? Por otro lado, estuvo feo, amigos del sindicato, el chiste contra Sálvame Deluxe. Nos guste o no. Nos sorprenda o no. Ese crisol de emociones y declaraciones desde y para lo más profundo de las vaginas ibéricas también tiene guionistas. Si es cuestión de ponerse a hacer autocrítica, lo mismo sería más cachondo tirar a dar a los “intocables”… que este año se han lucido unos cuantos de ellos, aunque en los Goya no se hayan dado cuenta.

 


Guionistas de “Gran Reserva”, “Guante Blanco”, “Hispania” y “Cuéntame”.

 

MOMENTO LUVUTÁN. El momento tenso y raruno de la gala vino con la controvertida Ministra. Nada más subir hizo un comentario que casi ninguno de los presentes entendimos por qué. Le dijo a Beatriz Montañez algo así como “tus zapatos lubután (Louboutin) deslumbran a los guionistas”. No sé si era un piropo o lo que quería era contrastar la modestia económica del guionista español frente al supuesto derroche de glamour de los famosos y se agarró a lo primero que pilló por banda, pero la Montañez, a la que no le hizo ni pizca de gracia, le soltó un rápido, tenso y cortante “Son prestados”. Tras ese momento tan desconcertante, estuvo más relajada y habló a la audiencia de tú a tú. Se dejó el cargo en la puerta y pudimos ver a la Ángeles González Sinde que hace años participaba en mesas redondas de guionistas y contaba con muchísimo desparpajo anécdotas de profesión. Fue ella la encargada de entregar el premio honorífico a Lola Salvador, por cierto.

La ilustre creadora de la ley Sinde se quedó al catering de después y estuvo charlando en un corrillo hasta que se cerró la sala con Jorge Guerricaechevarría (¿le pitarían los oídos a Álex de la Iglesia?), Daniel Monzón y otros tantos guionistas allí congregados.

Fue curioso como muchos de los galardonados se acordaron de sus productores y les dieron las gracias por confiar en su guión. Nos pasamos la vida llorando y despotricando y para una vez que subimos a recoger un premio PARA NOSOTROS nos seguimos acordando de ellos incluso para bien. Estuvo cachonda y chivata la Ministra cuando dijo que precisamente había estado en la entrega de premios de EGEDA y ninguno de ellos se acordó de nosotros.

Y poco más, ya les digo que la gala fue guay, precisamente por ser corta y directa. Esperemos que poco a poco estos premios vayan consolidándose y se conviertan en una oportunidad anual para reencontrarnos y premiarnos los unos a los otros… porque a nadie le amarga un dulce.

Larga vida a los premios ALMA, por favor.

 

PD: Precisamente estos premios han nacido para revindicar la figura del guionista. Esperemos que el año que viene en TVE se acuerden al menos de decir el nombre de los premiados y no sólo el título de la serie como ha pasado este año… Premios ALMA en Corasón, Corasón (min 11)… unos minutos antes ponen imágenes del videoclip de Bisbal para “Torrente 4”. No tiene desperdicio. Las cosas como son.


EL SINDICATO

9 junio, 2010

Por Chico Santamano

Si eres un reputado guionista afiliado a ALMA, este post te interesa.
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Si eres un reputado guionista o si en cambio no tienes experiencia alguna y NO estás afiliado a ALMA, este post te interesa igualmente.


Se lo advierto, hoy vengo de telepromociones. Pero créanme que esto que les traigo no son las pulseritas esas de plasticucho para el equilibrio que se compran sus tías Nieves. En un blog de guionistas, esto nos debería interesar a todos.

Como ya he dicho mil veces lo de que hay que afiliarse para tener un sindicato más fuerte que pueda plantar cara a los productores villanos y blablablablabla… me salto esa parte y voy al lío directamente.

Aún hay mucho camino por andar (¡no hay que olvidarse de los guionistas de progamas!), vale, pero el principal sindicato de guionistas de este nuestro santo país parece despegar al fin después de una errática existencia. Tras un  periodo de idas y venidas, de cagadas varias, de caídas de webs, de saneamiento de cuentas… al fin se empiezan a ver los frutos de la nueva Junta Directiva (compuesta en su totalidad por COMPAÑEROS GUIONISTAS. Señoras y señores que dedican parte de su tiempo libre a conseguir que este invento creado para el beneficio de todos tire para adelante. Que no se nos olvide nunca).

Miren, en los últimos meses he hecho tres consultas a la asesoría legal del Sindicato. Sólo con eso, creo que ya he amortizado la cuota de unos cuantos trimestres. Pero es que ahora ALMA es mucho más que el asesoramiento de Tomás Rosón.

Si eres afiliado, puedes beneficiarte de descuentos en servicios informáticos (reparación y mantenimiento de tu equipo), descuentos en traducción de tus guiones y proyectos varios al inglés y al italiano para que puedas mandarlo más allá de Portugal y los Pirineos, otro descuento en asesoría y gestión fiscal, vamos que te hacen las declaraciones, los IVAS y todas esas cosas para las que los guionistas somos medio retrasados. Si tienes un conflicto judicial por plagio o similar, te ofrecen un servicio de peritaje con las mejores condiciones económicas.

Además, ALMA ha cogido carrerilla y ha lanzado dos publicaciones:

–          Guía 2010-2011 de Guionistas. Lo que viene a ser un Cine Guía exclusivo de guionistas, en la que aparecen los escritores de cine y televisión afiliados que han querido ponérselo fácil a todo aquel que quiera contratar a un guionista.

–          Directorio del guionista respetado. Algo así como “consejos de colega para que no te tomen el pelo nunca más”. Basado en un manual creado por la Writers Guild of Great Britain y adaptado a nuestra ibérica realidad.

Si a todo esto añadimos que gracias a la colaboración con TACE se ha conseguido que la inspección de trabajo obligue a regularizar los contratos de los guionistas de tele, que se han logrado indemnizaciones millonarias contra productoras poderosas, se ha ampliado la colaboración del sindicato con multitud de festivales de cine y prestigiosos premios como el Julio Alejandro, se ha multiplicado la comunicación con los afiliados por mail, que la web ¡al fin funciona! y es actualizada regularmente, que el Facebook del sindicato marcha como un tiro y que al fin han puesto una placa con el logo en el portal… yo hoy no tengo más que decir.

Fin de la telepromoción.


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