CREATIVIDAD ARTIFICIAL: CUANDO LAS MÁQUINAS ESCRIBEN GUIONES.

15 junio, 2016

termiclip

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

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Y al fin sucedió.

Una computadora logró escribir un libro. De principio a fin. Y en contra de lo que cabía esperar, el resultado era precioso. Redactado con una pasión que cosquilleaba las entrañas. Una novela razonablemente imperfecta, como todo lo que apetece amar.

La clase de obra que sólo puede brotar de alguien que conoce a las personas mucho mejor de lo que ellas se conocen a sí mismas.

“He aquí la demostración de que jamás ha existido el alma humana”, dictaminó un científico. Y así lo confirmaron otros dos, otros veinte, otros doscientos.

Cuando aquella sentencia llegó al conocimiento de la computadora, ésta procesó la información. Y tras un llanto de ceros y unos, se quitó la vida.

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Lo que acabáis de leer es un microrrelato de ciencia ficción que escribí hace años. El tema me obsesiona: ¿Llegará un día en que una inteligencia artificial logre escribir igual de bien que un ser humano, o incluso mejor?

Hace un rato iba pensando en si sería o no un buen tema para un post de Bloguionistas. Justo en ese instante me llegó una señal del Destino que me hizo decidir que sí. Un mail de un conocido que llevaba por título:

ESTÁIS PERDIDOS.

En el mail había un enlace a ESTA NOTICIA.

Os resumo el contenido del artículo, por si os da pereza abrir el hipervínculo: Una inteligencia artificial ha escrito un cortometraje de ciencia ficción. No sólo eso: Resulta que un director ha rodado dicho guión, y aquí tenéis el resultado.

Obviamente, el guión resultante es algo torpe. Aún podemos mirar a esa pobre máquina por encima del hombro, pero estamos hablando de su primer trabajo. Volved a leer vuestros primeros guiones si tenéis agallas. Si estudiamos el ritmo al que han evolucionado los ordenadores en los últimos 30 años y lo comparamos con los millones de años que nos ha costado a nosotros pasar de simios a simios 2.0… yo empezaría a temblar.

Mi intención antes de recibir el mail con la noticia era escribir un post más coherente y ordenado que éste, pero el visionado del cortometraje de marras me ha roto la cabeza. Lo que estáis a punto de leer (si aún no habéis decidido huir de aquí) son los añicos de esa cabeza rota.

Lo más aterrador del corto del robot es que es tan absurdo… se trata de una paja mental tan infumable que… podría ganar premios en muchos festivales.

No me cuesta trabajo imaginar a ciertos miembros de ciertos jurados empalmándose con ese despropósito y concediéndole una mención especial.

Conozco a seres humanos que escriben engendros muy parecidos al de esta inteligencia artificial. Seres humanos que, por alguna razón, son aplaudidos por otros seres humanos. Es más: A lo mejor tienen razón. A lo mejor ellos ven en ese tipo de ¿historias? algo que a espectadores como yo se nos escapa.

El hijo de puta de Benjamin (que así se llama la inteligencia artificial en cuestión) podría pasar el test de Turing. De hecho, si alguien nos dijese que su guión es es en realidad un desvarío escrito por Dalí en una noche de borrachera, más de uno estaría dispuesto a creérselo.

Normalmente, ante el temor de que una máquina escriba igual o mejor que una persona, nos aferramos al argumento de que el ordenador podrá llegar a dominar el componente racional del proceso creativo, pero no estará a su alcance ese “algo” intangible, impredecible, esa vía de escape hacia olimpos emocionales que están más allá de la lógica.

El corto del hijoputa de Benjamin me hace pensar que a lo mejor una máquina sí es capaz de reflejar ese “algo” en sus creaciones, aunque sea por accidente. Porque parte de esa “magia” no depende únicamente del robot que escribe. Parte de esa “magia” la aporta la percepción el humano que recibe el mensaje.

Los más antropocentristas serán aún más categóricos: “Ningún ordenador puede hacer una obra de arte, porque ellos no tienen alma y nosotros sí.

Pero, ¿qué es el alma? Aún no sabemos a ciencia cierta si eso que llamamos “alma” es algo que nos insuflan desde fuera o si surge de manera espontánea en un sistema cuando éste alcanza cierto grado de complejidad. Los científicos no han conseguido resolver esa cuestión, así que tampoco encontraremos la respuesta aquí, en un blog de guión.

En mi opinión, la pregunta no es si un ordenador puede o no llegar a tener alma. La pregunta es si un ordenador puede crear algo que nos haga cosquillas en el alma.

Mi respuesta, provisional y frágil, es: ¿Por qué no?

Se prevé que en breve los robots nos harán gozar en la cama mejor que otros humanos. No necesitarán alma para ello, no necesitarán amarnos, no necesitarán llegar al orgasmo. Les bastará con “saber” qué cosas nos excitan y aplicar unas u otras según los estímulos que detecten en nosotros.

¿Por qué no les iba a funcionar la misma táctica para follarnos el cerebro?

De hecho, si analizamos los procesos de creación de las series y programas que consumimos los propios humanos hoy en día, llegamos a la conclusión de que la mejor forma de ser competente en esos procesos es ser un robot.

Ya imagino los algoritmos de la máquina, currando para una cadena de televisión en busca del veintipico por ciento de share: “Incorporar escena en bar”, “Añadiendo trama adolescente”, “Proceso de serranización al 90%. Tiempo estimado, 70 minutos.”

Ya sé que estoy recurriendo a tópicos ya obsoletos en nuestra ficción. Usaría ejemplos más actuales, más vigentes… pero no quiero levantar ampollas… y aún no han terminado de instalar en mis robots los plugins de chistes de vascos y acentos andaluces.

Desengañaos: Dentro de poco los ordenadores sabrán mejor que vosotros qué os hace reír y qué os hace llorar. No sois tan especiales.

¡Joder!, si a veces le escribo whatsapps cariñosos a mi novia y el autocorrector me va sugiriendo una por una las palabras que quiero decirle, anticipándose a mi cursilería.

Terminator no nos va a esclavizar con ametralladoras, sino con orgasmos.

Si eres un engranaje de la industria audiovisual actual, es posible que un software sin alma haga tu curro mejor que tú.

Y a pesar de todo, yo no me preocuparía demasiado: Porque cuando el robot asista a su primera reunión con los directivos, cuando empiecen a llenarle el disco duro con indicaciones contradictorias, cuando le pidan que escriba una serie revolucionaria pero conservadora, que sea de nicho pero para público generalista, que tenga mucha tragedia pero sin olvidar la risa, que dure 80 minutos pero también pueda funcionar como dos de 40 ó cuatro de 20… al pobre Benjamin se le fundirán los fusibles, se le derretirán los circuitos… y tras un llanto de ceros y unos, se quitará la vida.


FADE IN: DESCUENTO PARA LECTORES

7 septiembre, 2015

Si estabas pensando en pagar 50$ por FADE IN, lee esto y paga sólo 40.

Fade In logo

La semana pasada publiqué mis impresiones sobre el software de guión FADE IN. Como eran bastante positivas, consideré adecuado cerrar el post con una aclaración:

Fade In no patrocina este artículo, ni mantiene relación comercial con Bloguionistas ni con el autor del post. 

Y luego pensé, “oye, ¿y por qué no?”. Así que escribí a los desarrolladores de Fade In y les propuse que nos diesen un código de descuento para los lectores de Bloguionistas. Y les pareció bien.

Nosotros no sacamos nada de esto, pero vosotros podéis ahorrar 10$ en la compra de Fade In si introducís el código de descuento que han generado para Bloguionistas. Si os interesa, sólo tenéis que rellenar este formulario y os enviaros el código por email.

(Participar en esta promoción supone que has leído y aceptas lo que se dice en nuestro disclaimer sobre Protección de Datos personales.)

Sergio Barrejón.


PROBAMOS FADE IN, UN NUEVO SOFTWARE DE GUION

31 agosto, 2015

Parecido a Final Draft, pero más barato y más compatible. Ese sería el titular.

Captura de pantalla 2015-08-31 a la(s) 08.36.26

Hace unas semanas, Carlos J. Marín nos hablaba de este software a través de Twitter. Hace tiempo que oí hablar de él en el podcast de John August y Craig Mazin, y me sonaba que estaba desarrollado por profesionales de la industria norteamericana. Pero me va bastante bien con Final Draft, así que no presté mucha atención. Además, reconozco que me echaba un poco para atrás su logo escrito en Trajan).

Sin embargo, cuando Carlos nos habló de que de Fade In importa y edita guiones escritos Final Draft y otros procesadores de texto, me empecé a interesar. Desde mi punto de vista, el único punto débil de Final Draft (aparte de costar doscientos eurazos) es su limitada compatibilidad con otros programas como Word o Celtx.

Un primer vistazo a la comparativa de Fade In versus Final Draft, Screewriter, Adobe Story y Celtx me acabó de convencer de que tenía que probarlo.

Así que hace un par de días descargué la versión de prueba para Mac. Es gratuita y no tiene límite de tiempo. Me gusta que al abrir el .dmg, en la primera ventana, aparezca la firma del desarrollador: Kent Tessman. Su firma aparece también visible en la web de Fade In. Bien.

La primera impresión a abrir el programa es agradable. Una ventana sencilla, bien organizada. Estoy haciendo este test en un MacBook Air de 11”. Con una pantalla tan pequeña, se agradece un interfaz que aproveche bien el espacio. La combinación estándar de colores (página blanca sobre fondo gris oscuro) resulta agradable a la vista, nada agresivo. Invita a concentrarse en la escritura.

Fade In Screenshots 01

En un primer vistazo rápido da la impresión de que cualquiera mínimamente versado en Final Draft se puede hacer con los controles de inmediato. El contenido de los menús desplegables se parece bastante.

Una cosa que me llama la atención rápidamente es la capacidad de cambiar la organización de las ventanas básicas en un sólo clic. Como puede verse en la siguiente captura de pantalla, la opción “Layout” permite colocar la página de redacción a ambos lados de la pantalla, o en posición superior, o inferior. También existe la opción de configurar una disposición de ventanas personalizada y dejarla memorizada.

Screenshots FadeIn 02

Pero lo que yo más destacaría es la capacidad de Fade In para importar documentos desde formatos como .fdx o .scriv. Para los que llevamos años alternando por obligación entre procesadores de texto mal avenidos como Word, Final Draft, Celtx o Scrivener, esto es un gran adelanto.

Muchas productoras españolas insisten en pedir los guiones en Word. Personalmente, me parece una aberración que en el fondo refleja la equivocada jerarquía de las productoras españolas, donde un auxiliar puede imponer, por su propia comodidad, qué software usar en departamentos clave. Pero el caso es que, si quieres escribir en esas productoras, es el sistema establecido.

Después te contratan para trabajar en cine y te piden el guión en Final Draft. Bien. Lógico. Luego escribes un guión con un colega que no tiene Final Draft, y para no acabar trabajando en Word, lo hacéis en Celtx, que es gratis (más o menos). Y para escribir una novela, lo mejor es sin duda Scrivener, con su eficiente sistema de carpetas internas y de captura de archivos y webs, que tanto favorece la organización de la documentación y la navegación entre capítulos. Por no hablar de la adorable función “Composition Mode”, que mantiene el cursor siempre en el centro de la pantalla, reproduciendo el funcionamiento de una vieja máquina de escribir, donde el papel se movía por ti, evitándole a tus ojos el tener que perseguir el cursor por la página. Esto puede parecer una fruslería… hasta que tienes que pasarte dos meses escribiendo durante diez horas diarias.

El problema es que si quieres saltar de un software a otro, porque una productora te pide en Word un guión que escribiste en Final Draft; o un traductor necesita en Word un guión que escribiste en Celtx; o un guión de cine que escribiste en Celtx entra en producción en una productora que usa Final Draft… Vas a tener todo tipo de problemas de formato. Tabulaciones que saltan, mayúsculas que desaparecen, vocales acentuadas que se convierten en una especie de emoji satánico…

En mi primera prueba con Fade In, importé el capítulo 4 de La Catedral del Mar (serie que he escrito con Rodolf Sirera y Antonio Onetti para A3 y que se rueda este otoño, toma plug) y el guión del largometraje 19 DE MARZO (que escribí con César Sabater y presentamos en el al PitchBox del Festival de Sitges, toma otro plug)… Y la conversión fue perfecta. El formato respetado línea por línea. Encabezamientos, diálogos, nombres de personajes… Todo en su sitio.

Screenshots FadeIn 03

Un aspecto que puede echar para atrás a algunos usuarios es que Fade In no tiene incorporado diccionario en castellano. Sin embargo, existe la posibilidad de instalarlo. Aquí las cosas se complican un poco. Lo que hace Fade In es invitar a los usuarios a instalar diccionarios “third-party”. En mi caso, descargué el es-ES-pack.zip de OpenOffice desde Red Iris. Lo que hay que hacer es

  1. Descomprimir el .zip inicial
  2. En la carpeta resultante, descomprimir el es_ES.zip
  3. Desde Fade In, con un documento ya abierto, ir a Document/Check Spelling. Ahí se abrirá una ventanita de corrección ortográfica como las de toda la vida. Lo que debemos hacer para instalar el diccionario en castellano es abrir el desplegable donde se seleccionan los idiomas (señalado con la flecha roja), y clicar en Install/Remove.

Screenshots-FadeIn-04

En el cuadro de navegación que aparecerá, tendremos que ir adonde hayamos guardado el diccionario descargado, y elegir la subcarpeta “es_ES”. El archivo que queremos instalar se llama “es_ES.dic” y no tiene pérdida: es el único que el programa nos permitirá instalar.

Sólo he invertido una hora trasteando con el programa, así que no puedo dar muchos detalles ni asegurar que no tenga bugs ni cosas raras. Pero las primeras impresiones son muy positivas. La versión de prueba gratuita es completamente funcional. Los documentos de más de diez páginas verán aparecer cada poco un recordatorio de que el programa es de pago, y si se usa esta versión para imprimir un guión, aparecerá una marca de agua. Por lo demás, es el programa completo, con todas las opciones de la versión de pago de 50$.

Personalmente, tras esta primera prueba he quedado convencido de comprármelo. Y no sólo eso: si fuera un guionista que está empezando y tuviera que decantarme por un solo software de guión, ahora mismo elegiría Fade In sin dudarlo: formatea el guión de manera profesional, es totalmente compatible con otros procesadores, y tiene el mejor precio del mercado.

Sergio Barrejón.

Fade In no patrocina este artículo, ni mantiene relación comercial con Bloguionistas ni con el autor del post. 


FLASHBACK: OBSESIÓN

14 agosto, 2011

por Pianista en un Burdel.

Hace tiempo publiqué dos posts raros en mí: sensatos, lúcidos y con tesis. Probablemente los dos únicos artículos de los que me siento orgulloso.

Me lo paso bien soltando diatribas contra productores poderosos, ganándome el odio de ciertos compañeros del Sindicato, y publicando gilipolladitas supuestamente ocurrentes. Pero artículos como PLANTILLA DE GUIÓN PARA OPENOFFICE y MANIFIESTO POR UN FORMATO COMÚN son algo más que entretenimiento para frikis del guión. Creo honestamente que tratan un tema importante y proponen cosas útiles.

Naturalmente, nadie les ha hecho ni puto caso en la industria. Pero eso, dada la tesitura actual del negocio audiovisual español, no hace más que reafirmar mi convicción de que he dado en el clavo. Si recibiese aplausos de la gente que manda en la industria, me preocuparía y mucho.

Lo que venía a decir en MANIFIESTO POR UN FORMATO COMÚN es que más nos valdría a todos adoptar un formato común para los guiones audivosuales y renunciar a costosas y arbitrarias plantillas de su padre y de su madre, y cuya continuidad sólo se justifica por la fuerza de la costumbre y el arraigado yoesquismo ibérico. Verbigracia: “ya sé que es una mierda, pero yo es que estoy acostumbrado”. Más o menos el mismo argumento por el que, en el siglo XXI, en un país de la Unión Europea, aún se toleran cosas como el toro embolado.

En PLANTILLA DE GUIÓN PARA OPENOFFICE proponía que abrazar el software libre y gratuito, en vez de plegarnos a la absurda tiranía del Microsoft Word: un programa caro, complejo, de tamaño monstruoso y carente de ergonomía, que una vez más, sólo reina en el mundo audiovisual porque nadie con un mínimo poder de decisión se ha sentado a pensar cómo optimizar el sector de guión. No creo que nadie sea capaz de discutir que es mejor un software específico, multiplataforma, gratuito y accesible desde Internet que un macroprocesador que cuesta cientos de euros, que presenta todo tipo de problemas de compatibilidad, y que lo único que ofrece a cambio son miles de funcionalidades que no se necesitan en absoluto para un guión.

Que OpenOffice y Celtx son mejores que Word para escribir guiones es tan evidente como que las sitcom y las telenovelas diarias deberían durar 25 minutos por capítulo. Pero ya saben que hay personas que no están dispuestas a permitir que una evidencia distorsione sus queridos prejuicios. Esas personas se llaman MANDAMASES, y no hay nada que más les joda que una buena idea que no haya salido de su propia cabeza.

Como me dijo un jefe una vez: “no vuelvas a llevarme la contraria, y mucho menos si tienes razón“.

El caso es que recientemente ha aparecido un comentario de una lectora habitual de Bloguionistas en uno de estos posts, que dice lo siguiente:

Trabajé bastante tiempo con open office, pero después de dos años de problemas continuados por parte de los destinatarios de mi trabajo, trminé por poner una copía pirata de Office.

[…]

Aunque soy una firme defensora del software libre (muy acertado lo que comenta al respecto) creo que mientras no se solucionen las compatibilidades con otros programas es dificil pensar en su generalización.

Cristina, tiene usted toda la razón. Con un matiz: los problemas de compatibilidad no los tiene OpenOffice con Word, sino Word con el resto del mundo. Y sobre todo, los verdaderos problemas de compatibilidad los tienen los mandamases con el mundo real, con el pensamiento lógico.

Usemos un ejemplo práctico. Pongamos que yo escribo en Celtx el guión de un largometraje (como ya han hecho, recordemos, Borja Cobeaga y Diego San José con No Controles o Nacho Vigalondo con Extraterrestre, entre otros), y lo envío en PDF, que es como se envían los documentos serios en el mundo real.

Hagamos un inciso: ¿por qué se popularizó, precisamente, el formato PDF para enviar los documentos serios en el mundo real? Porque es un formato legible desde un software gratuito y multiplataforma, como es Adobe Reader. Es decir, porque cualquiera, aunque no sea orgulloso poseedor de un Word pagado, o miserable poseedor de un Word pirateado, puede leerlo en su formato original, descargándose gratuitamente el Adobe Reader. En otras palabras: por su gran versatilidad. Fin del inciso.

He enviado mi guión en PDF y lo he vendido a una productora. Hacemos un par de reescrituras y el guión entra en preproducción. Un ayudante de producción o de dirección me pide el guión en un formato editable para, pongamos por caso, numerar las escenas. Le paso en guión en su formato original, .celtx. Y ¿qué ocurre? Saltan las alarmas:

¡NO SE ME ABRE EN WORD!

¿Saben lo que ocurrirá a continuación? En la oficina de producción habrá denodados intentos por copiar y pegar el documento .celtx en Word. Viendo que el formato se va al carajo y los acentos se convierten en locos grupos de caracteres con aspecto de blasfemia de tebeo de Ibáñez (#$%*!!), intentarán abrir el PDF en Word. El resultado será igual de frustrante. Entonces, algún pobre asistente se comerá el marrón, y perderá valiosas horas de trabajo intentando reformatearlo. Cuando se vea que es una tarea inhumana, algún ayudante llamará al productor para quejarse, y el productor llamará al guionista para exigirle el guión en formato Word.

¿Saben cómo se denomina esto en psicología? OBSESIÓN.

Eso es lo que hay en la industria con respecto a Word. Una verdadera obsesión. Porque sólo desde la sinrazón se explica esa incapacidad para buscar caminos alternativos. Tan simples como pensar ¿qué formato es éste? ¿.celtx? VOY A BUSCARLO EN GOOGLE. Que en el siglo XXI, en un país de la Unión Europea, un profesional del cine sea incapaz de superar un mínimo problema técnico cuya solución se encuentra a un maldito click… sencillamente no es lógico.

Celtx, y para el caso OpenOffice, no tienen problemas de compatibilidad con Word. Sencillamente, no es su objetivo ni su responsabilidad ser compatibles con Word. ¿Desde cuándo lo que es gratis y accesible tiene que competir con lo que es caro y difícil de obtener? ¡Que Word se busque la vida para abrir documentos .celtx! ¡Que las oficinas de producción abran los ojos y se instalen Celtx y OpenOffice en sus ordenadores!

A nadie en su sano juicio se le ocurriría exigir una partitura musical o unos planos de rodaje en formato Word. Dejen de pedir los guiones en formato Word. Existe software específico y gratuito para escribir guiones. Existe otro procesador de textos tan completo como Word, gratuito, compatible con todos los sistemas, y descargable desde Internet.

Señores mandamases, queridos productores, amigos ayudantes y asistentes: solucionad vuestros problemas de compatibilidad con la vida real, por favor. Haced sitio en vuestros discos duros para Celtx y OpenOffice. Y sobre todo, haced sitio en vuestros cerebros para lo que viene siendo LA LÓGICA.

(Publicado originalmente en Bloguionistas el 15 de julio de 2010)


OBSESIÓN

15 julio, 2010

por Pianista en un Burdel.

Hace tiempo publiqué dos posts raros en mí: sensatos, lúcidos y con tesis. Probablemente los dos únicos artículos de los que me siento orgulloso.

Me lo paso bien soltando diatribas contra productores poderosos, ganándome el odio de ciertos compañeros del Sindicato, y publicando gilipolladitas supuestamente ocurrentes. Pero artículos como PLANTILLA DE GUIÓN PARA OPENOFFICE y MANIFIESTO POR UN FORMATO COMÚN son algo más que entretenimiento para frikis del guión. Creo honestamente que tratan un tema importante y proponen cosas útiles.

Naturalmente, nadie les ha hecho ni puto caso en la industria. Pero eso, dada la tesitura actual del negocio audiovisual español, no hace más que reafirmar mi convicción de que he dado en el clavo. Si recibiese aplausos de la gente que manda en la industria, me preocuparía y mucho.

Lo que venía a decir en MANIFIESTO POR UN FORMATO COMÚN es que más nos valdría a todos adoptar un formato común para los guiones audivosuales y renunciar a costosas y arbitrarias plantillas de su padre y de su madre, y cuya continuidad sólo se justifica por la fuerza de la costumbre y el arraigado yoesquismo ibérico. Verbigracia: “ya sé que es una mierda, pero yo es que estoy acostumbrado”. Más o menos el mismo argumento por el que, en el siglo XXI, en un país de la Unión Europea, aún se toleran cosas como el toro embolado.

En PLANTILLA DE GUIÓN PARA OPENOFFICE proponía que abrazar el software libre y gratuito, en vez de plegarnos a la absurda tiranía del Microsoft Word: un programa caro, complejo, de tamaño monstruoso y carente de ergonomía, que una vez más, sólo reina en el mundo audiovisual porque nadie con un mínimo poder de decisión se ha sentado a pensar cómo optimizar el sector de guión. No creo que nadie sea capaz de discutir que es mejor un software específico, multiplataforma, gratuito y accesible desde Internet que un macroprocesador que cuesta cientos de euros, que presenta todo tipo de problemas de compatibilidad, y que lo único que ofrece a cambio son miles de funcionalidades que no se necesitan en absoluto para un guión.

Que OpenOffice y Celtx son mejores que Word para escribir guiones es tan evidente como que las sitcom y las telenovelas diarias deberían durar 25 minutos por capítulo. Pero ya saben que hay personas que no están dispuestas a permitir que una evidencia distorsione sus queridos prejuicios. Esas personas se llaman MANDAMASES, y no hay nada que más les joda que una buena idea que no haya salido de su propia cabeza.

Como me dijo un jefe una vez: “no vuelvas a llevarme la contraria, y mucho menos si tienes razón“.

El caso es que recientemente ha aparecido un comentario de una lectora habitual de Bloguionistas en uno de estos posts, que dice lo siguiente:

Trabajé bastante tiempo con open office, pero después de dos años de problemas continuados por parte de los destinatarios de mi trabajo, trminé por poner una copía pirata de Office.

[…]

Aunque soy una firme defensora del software libre (muy acertado lo que comenta al respecto) creo que mientras no se solucionen las compatibilidades con otros programas es dificil pensar en su generalización.

Cristina, tiene usted toda la razón. Con un matiz: los problemas de compatibilidad no los tiene OpenOffice con Word, sino Word con el resto del mundo. Y sobre todo, los verdaderos problemas de compatibilidad los tienen los mandamases con el mundo real, con el pensamiento lógico.

Usemos un ejemplo práctico. Pongamos que yo escribo en Celtx el guión de un largometraje (como ya han hecho, recordemos, Borja Cobeaga y Diego San José con No Controles o Nacho Vigalondo con Extraterrestre, entre otros), y lo envío en PDF, que es como se envían los documentos serios en el mundo real.

Hagamos un inciso: ¿por qué se popularizó, precisamente, el formato PDF para enviar los documentos serios en el mundo real? Porque es un formato legible desde un software gratuito y multiplataforma, como es Adobe Reader. Es decir, porque cualquiera, aunque no sea orgulloso poseedor de un Word pagado, o miserable poseedor de un Word pirateado, puede leerlo en su formato original, descargándose gratuitamente el Adobe Reader. En otras palabras: por su gran versatilidad. Fin del inciso.

He enviado mi guión en PDF y lo he vendido a una productora. Hacemos un par de reescrituras y el guión entra en preproducción. Un ayudante de producción o de dirección me pide el guión en un formato editable para, pongamos por caso, numerar las escenas. Le paso en guión en su formato original, .celtx. Y ¿qué ocurre? Saltan las alarmas:

¡NO SE ME ABRE EN WORD!

¿Saben lo que ocurrirá a continuación? En la oficina de producción habrá denodados intentos por copiar y pegar el documento .celtx en Word. Viendo que el formato se va al carajo y los acentos se convierten en locos grupos de caracteres con aspecto de blasfemia de tebeo de Ibáñez (#$%*!!), intentarán abrir el PDF en Word. El resultado será igual de frustrante. Entonces, algún pobre asistente se comerá el marrón, y perderá valiosas horas de trabajo intentando reformatearlo. Cuando se vea que es una tarea inhumana, algún ayudante llamará al productor para quejarse, y el productor llamará al guionista para exigirle el guión en formato Word.

¿Saben cómo se denomina esto en psicología? OBSESIÓN.

Eso es lo que hay en la industria con respecto a Word. Una verdadera obsesión. Porque sólo desde la sinrazón se explica esa incapacidad para buscar caminos alternativos. Tan simples como pensar ¿qué formato es éste? ¿.celtx? VOY A BUSCARLO EN GOOGLE. Que en el siglo XXI, en un país de la Unión Europea, un profesional del cine sea incapaz de superar un mínimo problema técnico cuya solución se encuentra a un maldito click… sencillamente no es lógico.

Celtx, y para el caso OpenOffice, no tienen problemas de compatibilidad con Word. Sencillamente, no es su objetivo ni su responsabilidad ser compatibles con Word. ¿Desde cuándo lo que es gratis y accesible tiene que competir con lo que es caro y difícil de obtener? ¡Que Word se busque la vida para abrir documentos .celtx! ¡Que las oficinas de producción abran los ojos y se instalen Celtx y OpenOffice en sus ordenadores!

A nadie en su sano juicio se le ocurriría exigir una partitura musical o unos planos de rodaje en formato Word. Dejen de pedir los guiones en formato Word. Existe software específico y gratuito para escribir guiones. Existe otro procesador de textos tan completo como Word, gratuito, compatible con todos los sistemas, y descargable desde Internet.

Señores mandamases, queridos productores, amigos ayudantes y asistentes: solucionad vuestros problemas de compatibilidad con la vida real, por favor. Haced sitio en vuestros discos duros para Celtx y OpenOffice. Y sobre todo, haced sitio en vuestros cerebros para lo que viene siendo LA LÓGICA.


MANIFIESTO POR UN FORMATO COMÚN

14 enero, 2010

Por Pianista en un Burdel.

En el pasado post les propuse el uso de Celtx como opción gratuita para formatear sus guiones según el estándar norteamericano. Me consta, por las estadísticas del blog que ofrece WordPress, que muchos de ustedes han seguido el enlace a la página de descarga de Celtx. Me consta que algunos lo han descargado y ya lo están utilizado.

Concretamente, puedo darles el ejemplo de Borja Cobeaga, que me decía el pasado martes en Google Talk:

¡Te debo la vida! Celtx es lo mejor que me ha pasado en la vida. Esto sí que es un premio, y no la nominación al Goya.

(Por cierto: enhorabuena a Borja, y de paso a Gorka Otxoa, también nominado. Mucha suerte.)

Puedo confirmarles que el guión de la próxima película de Borja, “Retrasado”, se está redactando con Celtx 2.7. Esto quiere decir que, con un poco de suerte, en Telespan se darán por aludidos. Quién sabe si algún ayudante de producción estará dentro de poco investigando sobre las facilidades que da Celtx para hacer hojas de desglose. Ojalá.

El caso es que todo esto me ha hecho pensar: si somos tantos los profesionales que estamos de acuerdo en las ventajas de trabajar con un formato común a todas las productoras y todas las obras, ¿por qué no les explicamos esas ventajas a nuestros compañeros?

A continuación, voy a escribir un primer borrador de lo que podría ser el Manifiesto por un Formato Común:

———————————————————-

Los profesionales del audiovisual que en el desempeño de nuestro trabajo escribimos, editamos, analizamos, desglosamos, interpretamos o manipulamos de cualquier manera guiones audiovisuales, hemos decidido sucribir el presente

MANIFIESTO

Estamos convencidos de que la industria audiovisual española debe adoptar un formato común para la redacción de los guiones audiovisuales.

¿Por qué un formato común?

  1. Porque la mayor parte de los profesionales que trabajamos con guiones audiovisuales somos freelance. Tener que cambiar de formato cada vez que uno trabaja con una productora nueva es una pérdida de tiempo, y por tanto, de dinero.
  2. Porque la mayoría de los formatos alternativos al estándar norteamericano exigen demasiado esfuerzo a la vista, o tienden al gasto excesivo de tinta y papel.
  3. Por ergonomía. Programas como Celtx o Screenwriter (ver anexo) optimizan el uso del guión de cara a la preproducción, agilizando el diseño de hojas de desglose o planes de rodaje. Un formato común, además, permite mediciones aproximadas más eficientes, como la clásica “página/minuto”.
  4. Porque es un primer filtro que permite distinguir a primera vista una obra amateur del trabajo de un guionista profesional.
  5. Porque no hace falta crearlo: la industria norteamericana nos lo ha facilitado desde los tiempos de las máquinas Underwood. Hoy en día, hay multitud de opciones de software (ver anexo) que uniforman los guiones con arreglo al estándar norteamericano, así como libros especializados en dicho estándar.

Por todo ello, invitamos a todos los guionistas, productores, actores, directores y técnicos audiovisuales a usar el formato estándar norteamericano, y fomentar su uso entre los demás profesionales.

En Madrid, a 14 de enero de 2010.

ANEXO

Software gratuito para escribir guiones en formato estándar:

Celtx

Plantilla para OpenOffice de Bloguionistas

Software de pago para escribir guiones en formato estándar:

Scriptum

Final Draft

MovieMagic Screenwriter

Plantilla para Word de Abcguionistas

(Es gratuita, pero sólo funciona sobre un software de pago)

———————————————————-

Agradecería la colaboración de los lectores para perfeccionar este texto y, si obtenemos una versión satisfactoria, firmarlo y difundirlo entre sus compañeros, jefes o empleados.

Sería tan bonito que por una vez lográsemos ponernos de acuerdo en algo todos los profesionales.


PLANTILLA DE GUIÓN PARA OPENOFFICE

7 enero, 2010

por Pianista en un Burdel.

Con menos de un mes de actividad, ya hemos superado las 20.000 visitas. Podemos decir que se han portado ustedes muy bien, y por tanto los Reyes les van a traer un regalito en este post. Pero antes quiero reflexionar un momento sobre la extraña relación entre las productoras de España y el software con el que se escriben los guiones.

En los países donde el audiovisual es una industria seria, como Estados Unidos o Gran Bretaña, es comúnmente aceptado que el guión es uno de los pilares fundamentales del proceso productivo. Y como tal, es tratado en todos sus aspectos: desde el salarial, hasta el informático.

En Estados Unidos y Gran Bretaña los guiones profesionales se escriben y se editan con un software específico para escribir guiones. Un software que permite mantener un formato común, y cuyas funcionalidades están pensadas para hacer el trabajo más sencillo, tanto al guionista como al productor. Desde mi punto de vista, el más logrado de los programas de pago es éste:

Su interfaz sencillo pero completísimo, y su integración dentro de una suite de producción que simplifica muchísimo el trabajo de presupuesto y preproducción no tienen rival, en mi opinión. Pero hablemos de Screenwriter o de Final Draft, lo que está claro es que a nadie le duelen prendas cuando toca soltar 200 dólares por el mejor software para hacer tu trabajo.

Pero también hay opciones gratuitas. Unas cuantas. La mejor de todas, para mí, Celtx. De nuevo un programa de escritura de guiones que se integra en una suite que piensa también en productores, dibujantes de storyboard y otros profesionales del audiovisual que trabajan directamente con el guión. Un software pensado, en definitiva, para acercar el guión a todos los que trabajan con él. Está en muchos idiomas, y es multiplataforma: funciona tanto con Windows, como con Mac OS o Linux.

Y luego están las opciones claramente erróneas: los “procesadores de texto”, esos mastodontes que cada vez hacen menos honor a su nombre, y que ofrecen funciones tan poco relacionadas con el guión como insertar hipervínculos, tablas y hojas de cálculo; o la posibilidad de escribir en letras de colores, y otras muchas chorradas.

Pues mira tú por donde, aquí en España nueve de cada diez productoras trabajan con procesadores de texto. Lo cual obliga, obviamente, a que nueve de cada diez guionistas tengan que trabajar con procesadores de texto. Y no cualquier procesador de texto, no. Tiene que ser el más caro: Microsoft Word. Naturalmente, no es tan caro cuando uno usa copias piratas. ¿No es paradójico? Mucha de la gente que llora lágrimas de cocodrilo por las pérdidas que produce la piratería usa como principal herramienta de trabajo una copia pirata del Word.

No sólo es paradójico: es patético. Porque hace ya diez años que Sun Microsystems ofrece gratuitamente OpenOffice, una suite ofimática equivalente a la de Microsoft, disponible en muchísimos idiomas, y por supuesto, multiplataforma. ¿Y cómo se justifica el preferir una copia pirata de un software carísimo antes que una copia legal de un software gratuito con las mismas características? Pues he oído respuestas muy diversas y pintorescas, pero en el fondo no eran más que variaciones sobre esa expresión de individualismo mal entendido tan española, que suele empezar con un “yo es que…”

Ya saben: “sé perfectamente que hay que conducir por el carril derecho, pero yo es que voy más cómodo por el de en medio”. O un ejemplo más cercano: “ya sé que la estructura dramática en tres actos funciona perfectamente desde hace milenios, pero yo es que quiero contarlo de otra manera.”

Pues eso mismo pasa con el formato (y con muchas más cosas) en España: que aquí cada uno hace lo que se le pone en la punta del sable, y así nos va. Pero yo sé que este blog lo lee gente sensata. Quiero creer que muchos de ustedes son usuarios de Open Office, y espero que alguno que no lo sea aún, al menos lo instale y empiece a probarlo. Y lo mismo con Celtx.

Celtx para guiones, y OpenOffice para textos con más complejidad tipográfica, son las mejores opciones para importar, editar, exportar y colaborar con textos ajenos. Sé que pedir a ciertos productores españoles que empiecen a usar un software específico de guión sería como pedirles que empiecen a hacer buenas películas, así que seré realista. Sólo les pediré que se cambien a OpenOffice, y ya de paso, a Courier 12.

Y para facilitar la tarea al menos a los guionistas, he pensado en hacerles un regalito de Reyes. Hace mucho tiempo que abcguionistas ofrece gratuitamente una plantilla de guión para Microsoft Word diseñada por un servidor. Me consta que la usa muchísima gente, y en principio es compatible con OpenOffice, pero no al 100%. Concretamente, los atajos de teclado no funcionan, y además hay quien dice que los márgenes no están bien puestos. Pues bien, aquí va una plantilla de guión para OpenOffice Writer, con sus atajos de teclado bien puestos, y sus márgenes basados en las especificaciones publicadas en este recomendable libro:

La intención es evidente: se trata de poder escribir con formato profesional en un procesador de texto, y de poder cambiar de un estilo a otro lo más rápido posible. Vamos, poco más o menos lo que hacen Celtx y Screenwriter, pero para yoesques.

Considérenla una versión beta, hecha más o menos deprisa y corriendo durante un día festivo. Seguro que tiene cosas que fallan, y agradeceré comentarios, preguntas y sugerencias, tanto por email como a través de la sección de comentarios.

Por cierto, inauguro con este post una sección que llamaré Caja de Herramientas, y en la que incluiré recomendaciones de software, hardware, libros y otras cosas que me ayudan en mi trabajo como guionista. Que ustedes lo disfruten.


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