FRANCIA 30 – ESPAÑA 1

4 enero, 2017

El cortometraje español LO QUE TÚ QUIERAS OÍR, de Guillermo Zapata (sí, ese Guillermo Zapata), es el corto más visto de la historia de YouTube.

Hablando de Youtube, el ganador del concurso mundial de cortometrajes YourFilmFestival organizado por YouTube con 500.000 dólares de premio también fue español: LA CULPA, de David Victori.

¿El récord Guinness al cortometraje de animación más premiado de la historia? Español: CUERDAS, de Pedro Salís.

¿El récord Guinness al cortometraje de imagen real más premiado de la historia? También para España: PORQUE HAY COSAS QUE NUNCA SE OLVIDAN, de Lucas Figueroa.

Los cortos españoles han estado nominados al Oscar en seis ocasiones. En el año 2007 había DOS cortos españoles nominados al Oscar.

Este año dos cortos españoles están en la lista de diez finalistas de la que saldrán los cinco nominados al Oscar. Uno de ellos, TIMECODE, ha ganado además la Palma de Oro en Cannes.

¿Cuánto dinero destina el Ministerio de Cultura para apoyar el cortometraje?

Un millón de euros.

Ese dinero, en 2016, estuvo bloqueado desde el cierre contable que decretó Hacienda en julio hasta principios de diciembre.

150.000 euros siguen bloqueados. Son precisamente los que se destinan a ayudas para promocionar el corto en festivales extranjeros.

Hay otro país con dos cortos preseleccionados al Oscar. Es Francia. El presupuesto medio de un cortometraje profesional francés es de 100.000 euros. En España es de 25.000 euros.

En Francia existe una agencia pública dedicada a la promoción de su cine. La sección de cortos tiene treinta personas en plantilla. En el Instituto de Cinematografía español hay UNA persona dedicada en exclusiva al cortometraje.

A esa persona: GRACIAS.

A los responsables políticos de esta situación: DESPIERTEN.

Sergio Barrejón.

Instagram

 


ÚLTIMA HORA: NO HAY NOTICIAS

9 septiembre, 2015

Ayer, todos los medios “especializados” daban la ¿noticia? de las tres películas españolas preseleccionadas a los Oscars: Felices 140, Loreak y Magical Girl.

El hecho es que no hay ninguna película española preseleccionada a los Oscars. Felices 140, Loreak y Magical Girl sólo conforman una preselección que hace la academia española para decidir qué película presenta a la academia de Hollywood a ver si allí la quieren nominar. (La última vez que esto ocurrió fue en 2004).

Es cierto que la academia de cine española es la primera en fliparse:

Pero el hecho es que está totalmente fuera de nuestro alcance el que estas películas (¿”Cintas”? ¿Seguimos en el siglo XX?) vayan o dejen de ir “a los Oscars”. De momento, para que nos entendamos, sólo hemos elegido a Miss Albacete, Miss Teruel y Miss Badajoz, una de las cuales será Miss España… y luego se presentará al concurso de Miss Mundo. Aún no sabemos si será aceptada siquiera en el concurso.

Vamos, una noticia de portada. PARAD MÁQUINAS.

En realidad, la noticia de esta semana es que el cine español ocupa los dos primeros puestos de la taquilla, y aún ha colado uno más dentro del top-5. Y eso sin Amenábar, Almodóvar, Torrente ni Apellidos vascos.

Los medios “especializados” han preferido centrarse en dos ¿noticias?: la próxima llegada de Netflix y la “preselección a los Oscars” de tres películas que (me juego un maratón) no van a llegar a los Oscars.

Dos noticias que tienen un denominador común. Éste:

Netflix hace mucho tiempo que podía verse en España. Bastaba con un simple VPN gratis como Hola o MediaHint. Y se podía pagar con una tarjeta de crédito española. Los medios “especializados” (y su cohorte de bloggers) se han empeñado a fondo detallando cuáles serán los precios de Netflix en España. Casi ninguno ha ofrecido datos sobre el contenido de su catálogo (porque no lo ha hecho ni Netflix). Cuesta mucho pensar que van a traer algo jugoso a un mercado en el que ya están Filmin, Filmotech, Wuaki, Yomvi, Vodafone y Movistar (y seguro que me olvido de unos cuantos).

En cuanto a la mal llamada “preselección a los Oscars”, la Academia ha elegido dos títulos cuyo impacto en la taquilla española ha sido muy discreto: poco más de 200.000€ para Loreak (1,8 millones de presupuesto), poco menos de 200.000€ para Magical Girl (presupuesto de 500.000€). En cuanto a Felices 140, la única de las tres que ha acariciado el millón de euros en taquilla (con tres de presupuesto), es la única de la terna firmada por cineastas con solera.

Teniendo en cuenta la ristra de películas que ha producido y estrenado ya Tornasol Films, y los éxitos cosechados por Gracia Querejeta, todo indica que Felices 140 es la que más papeletas tiene para acabar representando a España ante la academia de Hollywood.

Y eso tampoco sería noticia. Igual que los medios “especializados” siguen centrándose en anécdotas absurdas, entregando titulares paletos y obviando los datos verdaderamente significativos, la Academia preferirá el título con más amigos dentro de la institución. Aunque sea la película menos innovadora (¿cuántos guiones arrancan hoy en día con un monólogo a cámara y luego dos o tres páginas de voice over?). Puede sonar paradójico, pero me da la impresión de que precisamente por ser la opción más conservadora es la que más riesgo corre de pasar desapercibida.

Ayer muchos medios “especializados” (con honrosas excepciones: El blog del cine español publicó un acertado análisisdieron una noticia falsa sólo porque tenía la palabra Oscars en el titular. Y eso genera clics. Y obviaron una noticia importante porque contradecía los tópicos habituales del cine español. No tenía las palabras mágicas: ni “subvención”, “fracaso de taquilla”, “guerra civil” ni “SGAE”. No iba a generar clics. Y es que la verdadera especialidad de los medios “especializados” es traficar con clics.

Hala, circulen. Aquí no hay nada que ver. Cierren su navegador y vayan al cine a ver Anacleto, Atrapa La Bandera, Un Día Perfecto. Ya saben: tetas, yonquis y guerra civil, que fracasan en taquilla con subvenciones de la SGAE. Lo de siempre.

Sergio Barrejón.

 


PASE PRIVADO

27 diciembre, 2013
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Foto: Carlos de Pando

Por Natxo López

A principios del 2012 escribí un guión de cortometraje titulado “Pase Privado”. Era una historia pequeña, inspirada en experiencias y recuerdos de los años en los que trabajé como acomodador en los Cines Golem de Pamplona. No quiero desvelar demasiado, pero digamos que también era un ejercicio narrativo que investigaba en el uso de la elipsis y del punto de vista del personaje. Mi intención era dirigirlo, a pesar de la buena experiencia que había tenido con “La Media Pena”, en la que alguien más ducho que yo en las lides de la claquetas, Sergio Barrejón, se había hecho cargo de esa responsabilidad con excelente resultado.

Pero sí, me he vuelto uno de esos guionistas engreídos que se aventuran a ponerse detrás de una cámara. No me quedaron excusas cuando Íker Ganuza, productor de “La Media Pena” (además de maravillas como el film “La Buena Nueva”), me dijo que le había gustado el guión y quería producirlo. Tardamos algunos meses en arrancar (en parte por un lapso de tiempo que me tomé debido a mi reciente paternidad). Confeccionamos los dosiers pertinentes y tuvimos la fortuna de ser seleccionados para recibir ayudas del Gobierno Vasco, del ICAA y de la Comunidad de Madrid (esta última nos fue comunicada en mitad del rodaje y con poco margen de entregas, en una argucia burocrática que ha provocado que muchos aspirantes deban devolver las ayudas).

Pero vamos que sí, que soy un director subvencionado; se abre la veda para insultar.

“Pase Privado” fue rodado hace pocas semanas en los cines Dreams de Madrid, que nos abrieron las puertas de su casa durante tres noches, y con un elenco de lujo: Gorka Otxoa, Natalia de Molina (a quien muchos habrán descubierto en la última película de David TruebaVivir es fácil con los ojos cerrados”) y Josean Bengoetxea, actor vasco de dilatada carrera y reconocido talento.

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Foto: Carlos de Pando

Como guionista que se lanza a dirigir, y aunque no se trate de un largometraje -como en el caso de Daniel Castro y su estupenda “Ilusión”- he considerado de cierto interés emular a Barrejón en aquel post y escribir sobre la experiencia, de la que saco unas cuantas enseñanzas que cualquier director primerizo conoce perfectamente, pero que a mí me hubiera sido beneficioso escuchar antes de rodar. Intentaré resumir sin caer demasiado en el autobombo.

En primer lugar, hay TRES reglas fundamentales para ser un buen director:

1- Rodéate de un buen equipo.
2- Rodéate de un buen equipo.
3- Rodéate de un buen equipo, cojones.

En ese equipo incluyo desde actores hasta el último auxiliar de producción que prepara los bocatas. Por suerte para hablar de mi experiencia no necesito recurrir a eufemismos del tipo “fue un rodaje muy intenso” o “todos tuvimos que buscar lo mejor de nosotros mismos”. No, no hubo hostias ni malas caras, fue un rodaje fluido y agradable porque estaba rodeado de un buen equipo.

Por supuesto que hubo problemas y cansancio y esfuerzo, pero eso forma parte de cualquier rodaje. Cada miembro del equipo sabía lo que tenía que hacer y lo hacía bien (excepto yo, en ciertos momentos), y eso, espero, redundará en el resultado final.

Hay que prepararse bien.
No dudo de que existen directores avezados que llegan a la localización sin planificar y que, sobre la marcha, deciden cómo van a rodar cada secuencia. Pero para alguien más inexperto, y por mucho que uno tenga la historia en su cabeza, todo lo que sea preparar y planificar terminará resultando positivo. Yo me dibujé un Story Board entero del corto. Y me costó, porque no soy muy buen dibujante y me lleva mucho tiempo que quede medio bien. Pero lo hice, en primer lugar, porque ayuda a que el proyecto resulte más atractivo cuando se solicitan las ayudas. Y también, y sobre todo, porque es una manera estupenda de obligarte a reflexionar e imaginar cada plano.

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Captura de pantalla piernap

Ejemplos de dibujos del Story y su plasmación a la pantalla.

Obviamente, cuando encontramos la localización y empecé a colaborar con Antonio J. García, el Director de Foto, y David Casas, Primero de Dirección, gran parte de la planificación cambió gracias sus acertados consejos, y combiné el Story con dibujos de “plantas” de las localizaciones donde se especificaban posiciones y movimientos de cámara y actores, algo en realidad más útil para el equipo de rodaje.

Todo esto no significa que la planificación prevista fuera la mejor posible -ahora sé que me equivoqué en unas cuantas decisiones- pero sí que estaba pensada y consensuada, lo que ya es mucho.

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Planta con su correspondiente traslación a la pantalla.

Los actores son tus aliados a la hora de transmitir la historia.
El actor da vida, voz, intención, cuerpo y matices al personaje. Yo he tenido la fortuna de contar con tres magníficos intérpretes a los que pude dejar rienda suelta para proponer, morcillear y rebuscar. Tres auténticos “segurolas” que tenían aprehendido el texto y asimilaban con tino las indicaciones más sutiles. Eso no sólo permitió mejorar considerablemente lo que estaba plasmado en el guión, sino que hizo el rodaje más fluido, más eficaz, permitiéndonos ganar tiempo para resolver cuestiones técnicas.

Hay que tomarse las cosas con tranquilidad, reaccionar y adaptarse.
Tres días antes de empezar el rodaje se nos “cayeron” la Directora de Arte y la Script. Dos días antes se cayó una localización. Uno de los actores tuvo un ataque de ciática en la cadera cuatro días antes. Durante el rodaje hubo un apagón de luz que tardamos casi una hora en resolver. La “doble de pino” que habíamos traído no aguantaba más de tres segundos haciendo el pino. El último día no tuvimos tiempo para montar un travelling previsto. Hubo que adaptar el plan para que en mitad del rodaje uno de los actores pudiera recibir un premio en un festival de Murcia. A otro le pusieron un rodaje ineludible la mañana siguiente a nuestra última jornada nocturna. No conseguimos a tiempo una barra de metal falsa que necesitábamos para simular un golpe. Surgieron decenas de pequeñas dificultades de peluquería, vestuario, atrezo, producción, sonido (campanadas locas, máquinas insospechadas…).

Y sin embargo todo esto acabó resolviéndose de una manera u otra. Porque en gran parte de eso se trata esto de rodar, de ir solventando marrones. Y por eso es tan TAN importante el punto número uno.

Hay que escuchar a los que saben.
El director decide constantemente sobre cuestiones que ni se le habían pasado por la cabeza. En un determinado momento de nuestra historia el protagonista se arremanga la camisa. Y entonces surge la duda: ¿cuántas vueltas ha darse a las mangas? Estuvimos unos dos minutos valorando opciones: dos vueltas grandes, dos y media más pequeñas… Tres vueltas era a todas luces excesivo. De alguna manera, el número de vueltas que se le dieran a las mangas estaba definiendo el personaje. Sé que suena a locura, pero así son las cosas cuando se está rodando. Todo importa. Todo cuenta. El director acaba decidiendo todo, sí, pero partiendo de la opinión de quienes saben más que él. Especialmente importante es escuchar a los actores, al Director de Fotografía, al Director de Producción y al Primero de Dirección, que van a salvarte el culo una y otra vez. Poder de decisión no implica que no te asesores constantemente.

Esto consiste en tomar muchas pequeñas decisiones.
Dirigir actores y decidir dónde va la cámara son las funciones más conocidas del director, pero son en realidad sólo es una parte, cada uno de los departamentos va a exigir tu supervisión constante. En el guión de “Pase Privado” escribí esto en una linea de acción:

“Carlos se pone una camisa que él considera cool. Pero sólo él”.

Esto, que es muy fácil y divertido de redactar, luego supone una decisión compleja que puede requerir tiempo. Hacía falta una camisa hortera, pero sin cruzar demasiado la linea de la verosimilitud. Estuvimos decidiendo entre varias opciones, pero el primer día de rodaje aún no teníamos ninguna que nos acabara de convencer, así que sacamos unos minutos para buscar en Internet, y finalmente encontramos algo que nos gustó en la web de Zara. Una ayudante de producción cogió un coche y fue a comprarlo. El resultado fue éste. A mí me gusta. Y me hace gracia (que haya gente que se la compre, y se la ponga).

Foto: Carlos de Pando

Pero, sobre todo, esto consiste en liderar a un equipo de GENTE.
Los cortos sirven para aprender, coger callo y darse a conocer, pero aun así no hay que olvidar que en ellos normalmente casi nadie cobra, y que el equipo está trabajando gratis para sacar adelante TU proyecto. Por pura vergüenza, un director no debería permitirse que nadie currara más que él. Tan importante como tomar buenas decisiones es asegurarte de que tratas bien a todo el mundo, de que el equipo trabaja a gusto, de que nadie se cabrea y de que todos den lo mejor de sí mismos de manera voluntaria.

Vas a terminar agotado.
Dirigir es agotador, física y mentalmente, hay que asumirlo y llevarlo con deportividad. El director debe estar al 100% antes, durante y después del rodaje. Pero especialmente en el set debe estar disponible y funcional en todo momento. Hasta escaparse para fumar un cigarrillo entre planos puede suponer que dejes de atender a alguien que te necesita para algo. Si te relajas un momento, debes avisar y estar preparado para volver cagando leches. Ah, y el red bull puede ser tu amigo en un rodaje nocturno. A mí me rescató de los brazos de Morfeo.

La responsabilidad del director no es rodar al milímetro el guión, sino mantenerse fiel al texto adaptándose a las circunstancias.
Todos los guionistas hemos visto alguna vez algo rodado que no se ajustaba a lo que habíamos escrito. A veces por malas interpretaciones del director, pero con frecuencia hay cambios basados en decisiones sobre el terreno que son necesarias y beneficiosas, bien porque algo no resulta como esperábamos, bien porque aparecen ideas y detalles en los ensayos que enriquecen la propuesta original (y ése es uno de los retos de dirigir, saber con cuáles debes quedarte).

En un rodaje surgen paletadas de dificultades e inconveniencias imposibles de prever, y gran parte de la responsabilidad del director es adaptarse para seguir contando la misma historia que hay en el texto, aunque algunos elementos varíen. En el caso de dirigir tu propio guión la ventaja es que no tienes que pedir permiso a nadie para cambiar lo que consideres necesario. La parte mala es que la responsabilidad va a ser tuya y sólo tuya.

Es aconsejable rodar una historia que te suponga un reto.
“Pase Privado” es una historia a la que le tenía ganas hace tiempo, en parte por sus referencias al universo físico de los cines donde yo había trabajado, pero también por ese juego narrativo complejo que no resulta fácil de resolver en la sala de edición, y que está haciendo que el proceso de montaje sea minucioso y estimulante, gracias a la colaboración y la paciencia de Raúl de Torres (un buen tipo que, entre otras, acaba de montar la magnífica “Gente en Sitios”, de Juan Cavestany).

Un corto es el formato perfecto para experimentar, probar y arriesgarse. Cuando uno se va a pasar meses metido en un proyecto por el mero hecho de aprender y disfrutar, más vale que sea una historia con recovecos y complicaciones, de la que no te vayas a cansar a la tercera lectura o visionado.

Después del rodaje queda mucho más.
Montaje, postpo, sonorización, música, etalonaje, distribución… Son fases importantes en las que se define la calidad y la eficacia última de la historia y en las que, de nuevo, es prioritario escuchar a tus colaboradores. A veces los tiempos y plazos pueden resultar tediosos, pero merece la pena disfrutar, sacarle jugo y aprender de cada parte del proceso.

Luego ya, si el resultando acaba siendo un absoluto desastre, la culpa siempre es del guionista.


NADIE VA A PEDIR UN RESCATE FINANCIERO

4 octubre, 2013

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Por Natxo López

En el capítulo 6 de la segunda temporada de “The Newsroom” asistimos a esta breve conversación que pueden leer aquí abajo. Tranquilos, no hay spoilers, se trata de un momento desvinculado de cualquier trama del capítulo o de la temporada (a no ser que consideren ustedes un spoiler el que estos dos personajes sigan vivos, en cuyo caso tienen un serio problema).

WILL en el despacho. Entra SLOAN

SLOAN – ¿Estás ocupado?

WILL – No.

SLOAN – Mira, esto puede sonar extraño, pero estoy viendo la película de “John Carter” como un posible tema para mi segmento de esta noche.

WILL – ¿Qué pasa con ella?

SLOAN – Bueno, trata de un oficial confederado de la Guerra Civil que es transportado a Marte, que es un planeta frondoso habitado por bárbaros de tres metros y medio. Por su distinta densidad ósea y la baja gravedad del planeta, John Carter puede saltar…

WILL – (Interrumpiendo) Dije, “¿Qué pasa con ella?” no, “¿De qué va?”. Además, ya sabes: spoilers.

SLOAN -Vale, bueno, está previsto que le dé unos 200 millones de pérdidas a Disney.

WILL – ¿Quieres hablar de la economía de Hollywood?

SOAN – Di lo que quieras, pero es una de las pocas industrias americanas que todavía hace un producto que la gente quiere comprar.

WILL – No parece que quieran comprar “John Carter”.

SOAN – Bueno, ahí está: Nadie va a pedir un rescate financiero y las acciones de Disney son relativamente seguras. El entretenimiento es una de nuestras exportaciones que más ingresos genera, y emplea a miembros de 17 sindicatos diferentes, los cuales todos tienen unos excelentes contratos mínimos básicos. Puede que se den un batacazo con John Carter, pero nadie va a resultar herido. Aún es pronto. Sólo es una primera idea.

WILL – Sí, no… suena bien.

A partir de aquí la escena prosigue con una de las lineas narrativas del capítulo, y el asunto “John Carter” no se vuelve a mencionar.

A pesar de cómo nos tiene acostumbrados Sorkin a sus triquiñuelas, me sorprendió este momento, por varios motivos. En primer lugar, como he dicho, no tiene niguna relación causal ni temática con el resto del capítulo. Es un “recadito” que ha querido dejar el guionista y productor ejecutivo. Nos está recordando algo que él considera relevante: que la Industria del Cine es eso, una Industria, y que es además una de las más prósperas y fiables de EEUU. Tanto, que pueden permitirse una razonable cantidad de fracasos.

En un momento en el que la globalización hace temblar algunos de los estamentos sagrados sobre los que se erige la economía americana (y que ha llevado a la bancarrota incluso de una ciudad como Detroit), el cine sigue mostrando músculo. A pesar de no ser una industria “al uso” en la que fabrico un objeto por X costes y lo vendo por X+Y obteniendo así mi beneficio minuciosamente planificado… A pesar de ser un negocio que depende de elementos intangibles y difíciles de controlar como son los resultados en taquilla o la aceptación de público y crítica… A pesar de todo eso, funciona. Y funciona muy bien.

Y no sólo eso. Es una industria con un fuerte componente sindical, donde los profesionales saben cuáles son sus derechos y emolumentos básicos, donde alguien que se salte el pacto sindical queda fuera de la industria. Y eso, que algunos consideran un anatema para el rendimiento económico, se demuestra aquí como una herramienta que favorece la profesionalidad, el trabajo bien hecho y, a la postre, el beneficio.

No todo en Hollywood es de color de rosa, por supuesto, pero sí han conseguido, desde hace décadas, que tanto los ciudadanos como las diferentes administraciones comprendan la importancia, y la necesidad, de tener una industria cultural fuerte y competitiva. Y ahí está el quid del asunto: es una industria que recibe un apoyo y un impulso radical por parte de su gobierno, en forma de desgravaciones, ayudas y apoyo internacional.

Para el resto del mundo, y como bien sabemos por algunas de las revelaciones de wikileaks, ese apoyo refuerza un neocolonialismo cultural del que EEUU no nos va a dejar desprendernos en mucho tiempo. Su cine y su TV -y, por lo tanto, su cultura- nos tienen invadidos y acomplejaditos, tanto que no nos atrevemos a propugnar leyes al estilo de las francesas que ayuden a minimizar los efectos negativos que esa colonización tiene sobre nuestra propia industria cultural. Sin embargo, desde el punto de vista interno, es una estrategia económica intachable.

Lo que hace Sorkin aquí, en realidad, es sacar pecho, ponerse chulito, sacar la chorra delante de todos esos que consideran que su oficio no es importante, que no salva vidas, que no aporta nada. En una sociedad (la norteamericana) en la que el dinero es la carta ganadora en cualquier discusión, Sorkin saca el as de oros y se lleva las apuestas de la mesa con gesto de suficiencia.

Mientras, aquí en España vemos cómo se están cargando progresivamente la pequeña y maltrecha Industria cinematográfica que tenemos, aduciendo tonterías como que es un club de mantenidos y que la cultura no es lo importante (al igual que no lo son, por lo visto, la salud o la educación). Lo importante es rescatar a los bancos, mantener los compromisos con empresas militares y, sobre todo, tener satisfecha a Merkel, no se vaya a contrariar.

Al contrario de lo que mucha gente malinformada cree, la del cine no es, ni de lejos, la industria más subvencionada de España. Basta con mirar las cifras, por ejemplo, aquí.  Sólo la primera de las sociedades mercantiles de la lista recibe más del doble de ayudas que todo el presupuesto del ICAA de este año. No está mal para ser la Peugeot, una empresa francesa. Y eso por no empezar a rajar de las subvenciones a partidos políticos. Que esos mismos políticos vayan a dejar morir al cine por unos cuantos millones de euros (una parte infinitesimal de los presupuestos) es un acto vergonzoso, vengativo y, sobre todo, absolutamente estúpido desde cualquier prisma económico a través del cual se quiera justificar.

Es en tiempos como estos, precisamente, donde los miembros de la industria tenemos que tomar ejemplo de la actitud de Sorkin y sacar pecho. Sé que a veces apetece todo lo contrario, amohinarse y quedarse acurrucadillos y dejarse rematar, pero eso es lo que quieren, que lo demos por perdido.

Aquí nuestro sacar pecho tiene un componente necesariamente diferente al que demuestra Sorkin. Aquí el pecho se saca por todo lo contrario, es decir, porque a pesar de que nos las meten dobladas por todos lados, seguimos teniendo una industria, y unos profesionales, que luchan para sacar las cosas adelante, que logran arañar éxitos y que se parten el jeto para que esto no se muera, para seguir pariendo historias y para seguir rodándolas. Tanto en el cine como en la televisión como en Internet.

Lo que quizá nos falta aún es una mayor capacidad de unión y de concienciación colectiva. En este sentido los guionistas siempre hemos sido uno de los gremios más individualistas. En los últimos años se está produciendo un cierto cambio. Hay más interés por conocer a los compañeros y departir con ellos de nuestros problemas comunes. La labor de los diferentes sindicatos y asociaciones, aunque difícil y con muchos palos en las ruedas, poco a poco se va notando.

Esta semana ALMA organizó un exitoso encuentro de los medios con los guionistas de las series que se emitirán este trimestre, en reivindicación de que los guionistas sean también tenidos en cuenta como creadores necesarios y responsables de las producciones televisivas. Tenemos también iniciativas maravillosas como la de las “70 teclas. Dentro de un par de semanas FAGA y ALMA organizan en Bilbao el III Encuentro de Guionistas, donde una vez más podremos reunirnos para hablar de los problemas del gremio y de cómo afrontarlos entre todos. Les recomiendo que no se lo salten.

Soy consciente de que una parte de los motivos de que el sector esté cada vez más unido tiene que ver, también, con la crisis y con el acojone que causa en el personal. Muchos guionistas que se sentían cómodos en su anacoretismo hogareño, felices ante su poltrona por no verse obligados a relacionarse con otros humanos juntaletras, han empezado a mover el culo por miedo a no poder seguir pagando la hipoteca. Consideran, en su pánico, que los contactos y la información pueden formar parte, también, de una estrategia laboral a largo plazo. Son motivos egoístas, sí, pero si el resultado es que esa gente se acerque a sus compañeros de profesión y comience a verlos no como enemigos ni competidores, sino como colegas con sus mismos problemas y visicitudes, pues bienvenida sea esa dosis de egoísmo.

Ahora sólo falta que ese sentimiento colaborativo se contagie más hacia arriba, entre aquellos que tienen la fortuna y la responsabilidad de estar al frente de equipos creativos. Que un Productor Ejecutivo del poder de Aron Sorkin elogie el férreo sistema sindical de la industria hollywoodiense, en lugar de quejarse por no poder pagar menos a los miembros de su equipo, es un ejemplo para ponerse a aplaudir. Aquí tenemos la fea costumbre de mirar mal al que se queja. No estaría mal empezar a mirar entre todos aún peor a quien desprecia y maltrata a sus compañeros.


NO OS NECESITAMOS PARA NADA

14 abril, 2012

Por Sergio Barrejón.

Ya está confirmado. Como veníamos sospechando, la bajada de presupuesto en el ICAA ha acabado con las ayudas a creación de guiones y con las ayudas a producción de cortometrajes. Sólo queda dinero para amortización de largometrajes, y poco más.

Además, todo indica que la retirada de 200 millones del presupuesto de TVE va a poner las cosas muy feas en el sector de la ficción televisiva: por un lado, el parón de muchas producciones desestabilizará las cuentas de muchas productoras. Por otro, es de esperar que las cadenas privadas presionen para bajar costes, aprovechando que hay menos competencia.

Las medidas que ha tomado el Gobierno contra el sector audiovisual son injustas y desproporcionadas. El recorte a TVE llega justo en el momento en que, por primera vez en su historia, la televisión pública ha dejado de tener pérdidas. Justo después de haber retirado la publicidad, para no interferir en el negocio de las privadas. Justo cuando todas sus series son líderes de audiencia. Y poco después de un tremendo ajuste que dejó en la calle a 4.000 personas, precisamente para sanear las cuentas de una empresa pública sobredimensionada en exceso.

Demasiados datos como para pensar que el recorte tiene un motivo económico. Si realmente la Corporación tuviera un problema presupuestario, habrían nombrado ya a un presidente, para empezar. Y éste se habría apresurado a liberarse de onerosos derechos deportivos, o a dejar de comprar cine extranjero. Es insólito que, tres meses después de llegar al Gobierno, no haya aún un baranda en TVE. Mi interpretación es que quieren jugar a inquietar, crear incertidumbre en el sector, arrancarle las alitas a la mosca antes de espachurrarla.

Cristóbal Montoro, Ministro de Hacienda.

El tijeretazo a TVE y el saqueo del ICAA tienen la misma razón, y no es económica, sino política. Las cifras de ahorro en los presupuestos del ICAA son ridículas si las compara uno con el dinero que deben a Hacienda los clubes de fútbol, por ejemplo. Esto es simplemente el ajuste de cuentas por el “No a la guerra” y el “Hay motivo”. A la vieja guardia aznarista aún le escuece la humillación de aquella gala de los Goya. Según ellos lo entienden, el cine español mordió la mano que le daba de comer. “Arrieros somos”, debieron pensar.

Y ahora nos hemos encontrado en el camino. Nada de lo que está ocurriendo debería sorprendernos. Han sido ocho años de presión mediática para convencer al ciudadano de que “los del cine” viven del cuento haciendo películas de mierda porque tienen los cuartos asegurados gracias al carnet del PSOE.

… O algo así.

Llevaban mucho preparando el terreno. Esto no más que el paso siguiente, lógico y previsible. Y está hecho con todo cálculo. Es muy significativo, por ejemplo, que hayan elegido a Susana de la Sierra al frente del ICAA: una mujer joven, de currículo brillante, poco significada políticamente, y con un nivel intelectual que impresiona. Alguien que realmente tenía la capacidad y la disposición de mejorar la situación del cine español.

Susana de la Sierra, Directora del ICAA

Sólo necesitaba, claro, algo de dinero para hacerlo. Pero el Gobierno nunca tuvo intención de dárselo. Su nombramiento sólo ha sido una maniobra de distracción para despistar a los más moderados: una directora con un perfil amable hace que el sector se mantenga a la expectativa, con la esperanza de que los presupuestos concuerden con esa imagen dialogante. Pero Susana de la Sierra es otra damnificada aquí: la han usado de comodín para una venganza programada desde hace mucho.

La cuestión es que, como maniobra política, no va a ser tan dañina, y sí bastante contraproducente. Una mierda de maniobra, vaya. Por un lado, están haciendo el mayor daño en el sector donde menos enemigos tienen: la gente que habría empezado a hacer cortometrajes gracias a las subvenciones de 2012 ni siquiera era mayor de edad en 2003. La generación del “No a la guerra”, véanse el vídeo, son ya los viejunos del cine español. Con todo el respeto, ojo, que yo tampoco soy un crío. Pero vaya, que hablamos de gente que ya estaba consagrada HACE NUEVE AÑOS.

Por otro lado, hoy en día, hay un par de armas que no existían en 2003: cámaras HD a precios asequibles, y una mayoría de salas con proyección digital. Además de que, en estos nueve años, Internet se ha enfocado extraordinariamente al consumo y producción de contenidos audiovisuales. El modelo de subvenciones con el que están acabando… ya estaba acabado.  El cambio de modelo es lo que lleva demandando el sector hace años. Adoptar el francés, o el americano. Pero eso implicaría trabajar en serio para favorecer a la industria. Y la industria audiovisual se le ha atravesado a esta gente, enterita, por una noche en que cuatro cineastas que no representaban a nadie decidieron hacerse un lavado de conciencia. Este Gobierno ha recortado en el ICAA y en TVE no para ahorrar, sino todo lo contrario: porque no le importa destruir un sector industrial, asumiendo el coste que eso conlleva, con tal de dejar claro quién manda en el cortijo.

Y sí, la situación va a ser dura, y puede que en 2013 sea bastante peor que en 2012. En estas circunstancias, los más blandos se sienten sacados de un cómodo camarote y llevados a la pasarela, para ser arrojados al océano sin salvavidas. Pero no es eso. Simplemente, hemos salido de la sauna y ahora toca darse el chapuzón en el agua helada. Si te lo piensas, te quedas tieso. No te lo pienses: salta. Vas a notar un frío de tres pares de cojones, pero sólo será un momento. Luego la sensación será muy vivificante, y el resultado, sanísimo. La mayor parte de los gérmenes morirán y tu circulación se reactiva de golpe.

En resumen, señores gobernantes: la gente a la que le han negado la ayuda… va a seguir creando sin ella. Tienen el talento, tienen la tecnología, y están libres de la repugnante carga del odio. Hace 15 días produje otro cortometraje, sin ayudas. En mayo dirigiré otro, sin ayudas. Recurriremos al crowdfunding, a los ahorros, a préstamos familiares y a la inventiva. Pero lo haremos. Porque los cortometrajistas somos el futuro. Y ustedes son el pasado. Ustedes son un puñado de señores con úlcera haciendo las cuentas de hace nueve años. Pues sigan con ellas. No les necesitamos para nada.

¿Las subvenciones? Métanselas por el culo.


EL CINE ESPAÑOL Y UN BMW EN DOBLE FILA

22 septiembre, 2011

por Sergio Barrejón.

Hace unos años, una fría noche de invierno en Madrid, volvía a casa con mi mujer, embarazada de seis meses, cuando nos encontramos nuestro coche bloqueado por un BMW en doble fila. Pasaban unos minutos de la medianoche, en la calle Conde Duque. ¿Qué hacer?

PITAR, NATURALMENTE, dirán muchos.

Yo llamé a la grúa. La mayor parte de mis amigos me dice que son un malrollero, que llamar a la policía no mola nada. En mi opinión, lo que no mola nada es que un fulano con un coche de 40.000€ no quiera gastarse 4€ en meterlo en un parking. Y tampoco mola nada que todos hagamos como si eso fuera normal.

Total, que tuvimos que esperar más de media hora, con un frío del carajo. Estábamos cansados, y aún nos quedaba media hora más de coche hasta llegar a casa. Pero esperamos. Vino la policía y a punto estaban de llevarse el coche, cuando bajó el dueño del BMW a moverlo.

Habría esperado mucho más con tal de ver la cara que puso cuando se enteró de que le caían 300€ de multa. Antes de retirar su coche, el tipo me recriminó que no hubiera pitado para avisarle. Yo le dije que no acostumbraba a tocar el claxon a las tantas de la noche, porque calculaba que podría ser bastante molesto para los vecinos. ¿Saben lo que me contestó?

-¡Pero si aquí pita todo el mundo! ¡Mi cuñado, que vive ahí al lado, tiene que dormir con tapones en los oídos!

Y eso, según él, era un argumento PARA PITAR.

España.

 

CORTA A:

 

La semana pasada, el realizador Tinieblas González convocó a la prensa en el Café Antzokia de Bilbao para contarles el via crucis que ha pasado con su primer largometraje, Alma sin Dueño, y sus problemas con la productora, Alma Ata. Los highlights vienen a ser:

  • Presupuesto hinchado para optar a más dinero de subvenciones. Según Tinieblas, el coste real de la película era 1,2 millones. En los papeles enviados al ICAA se decía que había costado 3 millones.
  • Desvío de la subvención recibida para postproducir la película. De los 480.000€ recibidos, no se habrían invertido efectivamente más que 100.000€, con la consecuente merma de calidad en el resultado.
  • Estreno ficticio para optar a más subvenciones, sin avisar siquiera al director.
  • La productora remonta la película prescindiendo del director. Según éste, un premontaje de la peli había gustado mucho a Filmax, pero la versión final carecía de la calidad necesaria para interesar a la distribuidora.

Pero los hechos no interesaron mucho a la prensa generalista, como cabía esperar. Lo que les interesó fue la carnaza. Y Tinieblas les dio una buena ración cuando empezó a extrapolar su caso particular a la situación general del cine español. No denunció simplemente las malas artes de su productora con su película, sino que se prodigó con declaraciones sobre “los productores” que tienen “coches de lujo”, sugerencias al público (?) para que no paguen por ver cine español porque estarían “pagando dos veces”, y comentarios sobre que esta rueda de prensa suponía su “entierro” en la industria.

El texto que ha circulado por la mayor parte de los medios es el habitual cortapega de agencia incluyendo varias imprecisiones y errores, y centrado sólo en los aspectos que pueden dar lugar a indignación de barra de bar. En definitiva, ni un periodista de ningún medio generalista ha intentado indagar sobre los datos concretos que ofreció Tinieblas (una productora con nombre propio presuntamente habría desviado subvenciones y falseado documentos públicos). Pero todos los medios tradicionales se han querido hacer eco de los ataques difusos y generalizados al conjunto del cine español. Naturalmente, sin contrastar un dato ni aportar la más mínima réplica. Porque cuanto menos específico eres, más target tienes. Porque en este país, vende más un titular del tipo “todos los políticos apestan” que uno del tipo “PSOE y PP pactan una ley electoral que dificulta la formación de nuevos partidos”.

Es interesante leer también sobre el asunto en en Facebook, en el muro de Juanjo Moscardó, presidente de EDAV, la asociación de guionistas valencianos. Allí ha habido una interesante discusión entre Sergio G. Sánchez, guionista de El Orfanato, y el propio Tinieblas. Esa discusión no la verán en ningún periódico. ¿Saben por qué? Porque acaba bien. Tinieblas y Sergio acaban deseándose suerte y despidiéndose amablemente. Y ya se sabe que tras la muletilla “alcanzó gran relevancia en las redes sociales” se esconde en realidad el subtexto “¡Peleeeaaa!”.

Comprendo perfectamente el cabreo de Tinieblas y estoy casi seguro de que es justificado en lo que respecta a Alma Ata. Sobre la situación general del cine español, no tengo datos. Y cuando los he tenido, he podido comprobar que cada cual los interpreta a su gusto. Como está visto que aquí cada uno tuerce la realidad para hacerla coincidir con sus prejuicios políticos, yo directamente paso de entrar en el debate. La vida es demasiado corta como para discutir con gente que protege sus opiniones como si fueran sus genitales.

Pero sí pienso que Tinieblas cometió un error al convocar a la prensa para contar su caso. Porque la prensa tradicional (léase rancia) no es amiga de nadie. Están dedicados en cuerpo y alma a vender ejemplares a base de sensacionalismo y carnaza. La exposición pública que te proporcionan es, en el mejor de los casos, anecdótica. Y en el peor de los casos, como dice Tinieblas, puede suponer un “entierro” (aunque lo dudo: a nadie le importará un carajo que le insultes en los periódicos si piensa que le puedes dar dinero a ganar). Lo que les interesa a los medios rancios (no hablo de los periodistas, sino del sistema en sí) es ver cómo la gente se da de hostias. Porque eso, aparentemente, es lo que le interesa al público.

Todos encontramos vomitivas esas entrevistas de los making of en que la actriz dice que “todos en el rodaje éramos como una gran familia, fue maravilloso trabajar con ellos”.Valoraríamos mucho más declaraciones del tipo “el director entró en mi roulotte a las tres de la mañana con la polla fuera” o “conseguí este papel porque me acosté con el productor”. Siguiendo la máxima de dar al público lo que quiere ver, y dada la audiencia que tienen los programas en los que la gente se tira los trastos a la cabeza, muchos responsables de medios han decidido que lo que vende es el conflicto. Y unos cuantos, incluso, han decidido que si en una noticia no hay conflicto, pues se inventa.

En resumen, que no estoy ni a favor ni en contra de Tinieblas. Ni a favor ni en contra del “cine español” (sea eso lo que sea). Pero estoy en contra de hacerle regalos de este tipo a una prensa ávida de sangre. Porque, además, nadie está realmente facultado para hablar por TODO el cine español. Ni bien ni mal, ojo. Defender el cine español sería tan incoherente como atacar al cine español. Considerar el cine español como un todo orgánico es un error de base, una premisa equivocada. Y cualquier razonamiento que se desprenda de una premisa equivocada, aun siendo un razonamiento válido desde el punto de vista lógico, conducirá a conclusiones equivocadas.

Por mi parte, el día que tenga un problema así con una productora (Dios no lo quiera), confío en tener la responsabilidad de ponerles una querella y procurar que paguen por lo que han hecho, en lugar de llamar a la prensa para contarles lo mal que está TODO. Que venga la grúa y se lleve el puto coche, que los vecinos no tienen culpa de nada.

Tineblas ha decidido denunciar públicamente porque “no puede costearse un largo proceso judicial”. Yo no entiendo mucho de procesos judiciales, así que no puedo opinar sobre si éste sería largo o no. Pero calculo que bien podría haber puesto por escrito una mera relación de los hechos sospechosos que él ha observado y haberla remitido a la Fiscalía, para que allí valoren si son constitutivos de delito. Si la Fiscalía actúa de oficio, entiendo que Tinieblas ni siquiera tendría que denunciar a la productora. ¿Se ha llevado a cabo ese paso? No lo sé. Ni siquiera estoy seguro-seguro de que se pueda hacer, porque de momento, nunca me he visto en esta situación.

Pero personalmente me encantaría ayudar a Tinieblas si decide coger el toro por los cuernos y proceder legalmente contra aquellos que él sabe que han cometido delitos. Porque pienso sinceramente que está bien que haya subvenciones. Lo que no está bien es que haya mangantes. Y tampoco está bien que no hagamos nada útil para acabar con los mangantes.

Tinieblas: no te conozco de nada, pero si les denuncias y entras en un largo proceso judicial, yo estoy dispuesto a poner hasta 1.000€ de mi bolsillo para ayudarte a costearlo. Dicho queda.

Mientras tanto, cada vez que oiga hablar de estos temas, yo me pondré tapones en los oídos.


FLASHBACK: GRAN MAÑANA EN EL HOTEL

8 agosto, 2011

Por Daniel Castro

Ya sabéis que me muevo poco de mi barrio. De vez en cuando bajo al Círculo de Bellas Artes a presentar la novela de un amigo. O al Gijón a escribir una secuencia de mi próximo guión sobre la opresión franquista. Luego a Chicote a codearme con lo mejor. La última vez que madrugué fue para ver el Masters de Augusta por la tele. Sí, el de 2005. Acudo a dos o tres estrenos a la semana, siempre invitado. Le hago la pelota a un amigo director: “sagaz acercamiento al drama de la Guerra Civil desde el punto de vista de un niño, muy original, Beltrán”, a ver si de una vez me incluye en la terna para el Patronato. Los viernes me pongo la americana de pana, me perfumo de Bulgari y me acerco al Ministerio a recoger el sobre. La subvención. Un sobre cada vez más abultado. Desde que cambió el gobierno recibo tanta pasta que no sé qué hacer con ella. Bueno, a veces sí. De cada cuatros sobres me dejo uno en la calle Goya. Brioni me tiene bien tomada la medida. Otros días me gasto el salario mínimo en calzoncillos y pañuelos de Hermès. Es una vida rutinaria, pero le he ido tomando cariño. Soy un artista y eso conlleva sus servidumbres.Sin embargo, ni siquiera manteniendo férreamente las costumbres uno es capaz de evitar incómodos encuentros.

En una boda, me sientan junto a uno de ellos. Y el tipo, zafio, con la servilleta al cuello y un trozo de solomillo en el premolar, me espeta:

– No acabo de entender… ¿por qué les subvencionan? Yo soy instalador de puertas de seguridad y… no nos subvenciona nadie.

Para colmo, interviene su mujer, vestida como si viniera a un cásting para Las Meninas.

– Y así se harían pelis mejores, pelis que gustaran a la gente. Porque esa es otra: el cine español está hecho para que les guste a cuatro gatos y…

El marido interrumpe a la mujer y vuelve al asunto que le inquieta. Me mira, severo.

– Pero, dime, ¿por qué las pelis tienen que recibir subvenciones?

Yo no suelo saber qué contestar. Murmuro respuestas torpes. Uno de mis argumentos es que no sólo el cine recibe ayudas. La agricultura también. Y los astilleros, la formación de pymes, la formación para empleados de pymes. Incluso la formación de formadores para empleados de pymes.

Pero, a nada que Gabriel, el liberal de la servilleta al cuello, sea un poco despierto me responde con alguna versión educada de “mal de muchos, consuelo de tontos”. Y en eso el hombre tiene razón. Decir que el botín se reparte entre muchos ladrones no es un buen argumento para defender un robo.

Estos encuentros me suelen afectar. Pensar que mi nivel de vida se debe a los impuestos que pagan Gabriel y su mujer, que durante media hora diaria ese hombre coloca puertas blindadas para que yo pueda degustar, también a diario, un mille-feuille comme il faut me suele cerrar el estómago. Al menos durante dos o tres horas.

Evidentemente, no es algo que sólo me haya ocurrido a mí. Muchos colegas han vivido otras experiencias parecidas. Las solemos comentar, tratando de ocultar nuestra inquietud, los viernes hacia las 11 en el salón grande del Ritz. El brunch del Subvencionado, lo llamamos. Ahí llega Miguel, con Le Monde bajo el brazo y sus eternas gafas de pasta. Y Pablo, con su amante o su mujer, dependiendo de si es semana par o impar.

Si alguna vez la gente como Gabriel se organiza y llega al poder, ¿qué será de nosotros? – nos preguntamos. Los más fatalistas aventuran que tendremos que ponernos a trabajar. No habrá manera de lograr pasta para sacar adelante esa biopic sobre Felipe González, ni de que a uno le paguen el viaje a Viena para soltar su enésima conferencia sobre la Transición española…

Estos bárbaros – dijo esta mañana Ramón, indignado – no entienden el arte, no saben las necesidades que tenemos los artistas, no saben que deben financiarnos y olvidarse de pedirnos cuentas… esa es la manera de tratar a un artista. Cuando lleguen al poder, todo acabará para nosotros. Los auténticos artistas somos una clase a punto de desaparecer. Resignémonos y, como la orquesta del Titanic, hagamos arte hasta que el agua nos llegue al cuello…

Ramón es único en su patetismo. Sin embargo, esta mañana, Pedro le ha interrumpido. Llevaba El País en la mano, abierto por la página 50.

– ¡No, Ramón! – ha gritado – No son bárbaros, Ramón. O si lo son… cuando llegan al poder, se rinden ante la belleza del arte. Como los Hérulos, entrando en Roma, se postraron ante los templos, admirando su belleza y respetándolos.

Y entonces nos ha mostrado las dos noticias. Una en la página par. La otra en la impar. Y un rayo de luz ha penetrado a través del vidrio biselado del salón del Ritz. La esperanza.

Un sentimiento de hermandad ha invadido nuestros corazones al leerlas. Sí, en el fondo, son como nosotros. ¿No es simplemente humano el rendirse ante lo bello y apoyarlo, venga del extranjero o de nuestra tierra? Aunque oculta tras una fina capa de caspa, también ellos tienen su sensibilidad. Nada hay que temer. Pase lo que pase, venga quien venga, el Arte verdadero estará a salvo. Y, con él, nosotros, los artistas.

Ha corrido el Ruinart como en los mejores días. Los subvencionados celebrábamos. Fuera de peligro mis calzoncillos de Hermès, mis mille–feuille o mis 100 mililitros de Bulgari. También mis trajes de Brioni. Eso sí, tal vez encargue una chaqueta de otro color. Nunca se sabe cuál será la tendencia de la próxima temporada.

(Publicado originalmente en Guionista en Chamberí el 7 de noviembre de 2008)

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