FIRMAS INVITADAS: LOS GUIONISTAS DEL PASADO

12 junio, 2013

por Daniel Corpas Hansen.

Yo aprendí a escribir guiones en Cuba, en la famosa EICTV, allá por 1999. Dicen que la técnica se puede aprender en una semana, pero que lo otro, lo realmente importante, no se aprende ni en toda una vida. Dicen muchas cosas. Como aquello de “El talento se abre paso”, bonita frase que te noquea cuando eres joven y en la que tiendes a creer con el fervor y la pasión (y la bendita inconsciencia) de los años mozos. Yo, a mis 36 primaveras, he llegado a la conclusión de que para abrirte paso de verdad no hay nada como Grond, aquel simpático ariete con el que los orcos llaman a la puerta de Minas Tirith.

Se me ocurrió esta entrada a raíz de la serie iniciada en este blog bajo el título “Los guionistas del futuro”. Porque leo a esos jóvenes escritores preguntándose qué se van a encontrar en el “mundo real”, tratando de conjurar el miedo a base de ilusión, y es inevitable recordar cómo era uno cuando empezaba en este extraño negocio de juntar palabras. Y entonces lo primero que se me viene a la mente (aparte de Grond) es aquel maravilloso diálogo de Red en “Cadena perpetua”, en el que expresaba su deseo de retroceder en el tiempo y hablar con el muchachito atolondrado que un día fue, para hacerle entrar en razón. Pero, claro, la vida no funciona así.

Calma, no me voy a poner condescendiente, por una sencilla razón: llevo tres años en el dique seco, desempleado, que no parado, y mi último cheque data de enero de 2010. ¿Quién soy yo, pues, para hablar ex cátedra? Tras una década en la profesión, se me ocurrió tomarme un pequeño receso, un break para escribir literatura y viajar un poco. Un trimestre sabático que ya va para trienio. Y subiendo…

Así que mi gran duda es: ¿soy ya un guionista del pasado? Quiero decir, ¿se ha acabado mi carrera? ¿Volveré a trabajar en una serie algún día? ¿Debo empezar a preparar oposiciones (ups, ya no hay empleo público)? ¿Monto una coqueta librería con vinitos y gin-tonics (ups, ya me he comido los ahorros)? ¿Emigro, emprendo o lío un cirio como el de Michael Douglas en “Un día de furia”? ¿Persevero o arrojo la toalla? ¿QUÉ COÑO HAGO?

Hace poco una amiga guionista muy curtida me decía una frase bastante acertada: “cada vez que te quedas sin trabajo empiezas de cero”. O sea que de algún modo, en cuanto acaba un proyecto, todos volvemos a ser esos “guionistas del futuro” agarrotados por las dudas y la incertidumbre.

Curiosamente, en mi caso hubo un tiempo en el que las cosas fluían de manera natural, como si el éxito y la gloria aguardasen justo a la vuelta de la esquina: Verónica Forqué quería mi guión de largo para su ópera prima como directora, me encargaban biblias y pilotos de series que ya estaban casi aprobadas por tal o cual canal de TV, mis productores me daban palmaditas y elogiaban mi talento… Ah, otra vez el talento, gran palabro, tan fácil de usar y que todos ansiamos aplicarnos, porque vivimos en un país lleno de Leonardos, genios que dirigen, escriben, producen, editan, actúan, componen, cantan, bailan claqué y como te descuides te hacen la O con un canuto… Por eso he llegado a valorar mil veces más al artesano que al artista, pero eso ya es otra historia.

¿Por dónde iba? Ah, sí, estaba a punto de coronar la cima, podía rozarlo con la yema de los dedos, ya casi me sentía como Tony Montana girando en la rueda de la fortuna (“The world is yours”)… Pero transcurrieron las semanas, y luego los meses, y supongo que mis guiones se fueron cubriendo de polvo en algún cajón. Así de simple, no pasa nada, gajes del oficio. Después de eso trabajé en varias series y me gané el jornal honradamente, que no es poco tal y como está el patio.

Ahora, sin embargo, mi rutina consiste en enviar mails que casi siempre quedan sin respuesta, en mandar mi CV al éter, en hacer pruebas de guión a sabiendas de que nadie las lee, en preguntarme una y otra vez por qué siguen haciendo capítulos de prime-time tan absurdamente largos, en contemplar atónito cómo series con un 8% de audiencia renuevan por una segunda temporada, y cómo la ficción nacional repite hasta el infinito los mismos esquemas del siglo pasado, lo que me obliga a refugiarme en la HBO, en la AMC, en los viejos sueños en los que me veía recogiendo un Goya…

Eso sí: ni un solo día he dejado de escribir. Porque no sé hacer otra cosa en esta vida. Porque no quiero hacer otra cosa en esta vida.

Así que si pudiera volver atrás y cruzar unas palabras con el guionista del futuro que un día fui, le diría lo siguiente: “aprende a escribir en inglés y sobre todo no te rindas nunca”.


ESCRIBE

6 mayo, 2013

por Sergio Barrejón.

“Cuando Dios te da un don, también te da un látigo. Y el látigo es únicamente para autoflagelarse.” Truman Capote. Música para camaleones.

¿Cómo saber si Dios (llámalo como quieras) te ha dado el don de contar historias? Dado que estás leyendo un blog de guionistas, podríamos darlo por hecho.

Pero hay un modo de saberlo con certeza, y es precisamente el látigo. La mejor prueba de que tienes talento es tu misma inseguridad. Sólo los mediocres y los locos tienen la certeza constante de estar en posesión del talento. Los verdaderos escritores se debaten entre la euforia de haber tenido una idea brillante y la angustia de estar desarrollándola como el culo.

Sólo un auténtico artista es capaz de sentirse un farsante. Precisamente esa duda es la que debería empujarte a escribir como un condenado. Porque de hecho, estás condenado. Si Dios te ha dado el don, también te ha dado el látigo. Puedes dejarte vencer por la inseguridad o la pereza y pasarte meses sin escribir una línea. Pero el látigo seguirá cayendo. Una y otra vez. El látigo no procrastina.

No pasará una semana sin que pienses cosas como “coño, qué bien contada está esta película, en mi puñetera vida voy a escribir algo tan bueno”. No pasará un mes sin que te asalte una idea brillante seguida de la certeza de que no sabrás darle una estructura decente. A cada poco te torturarán las dudas sobre tu capacidad de hacer un segundo acto como Dios manda. Te quitará el sueño el no saber si ese final sorprendente que acabas de escribir no será en realidad previsible. O peor, tramposo y falso. O peor todavía: una burda copia.

La única manera de amortiguar los latigazos es con una coraza de páginas escritas. Escribe. No entres en Facebook. Escribe. No leas el periódico. Escribe. No busques playlists inspiradoras en Spotify. Escribe. No chequees el email. Escribe.

Escribe, hijo de la madre que te parió. Olvídate de si es fácil o difícil vender un guión. Olvídate de lo injusta que es la vida, de lo malas que son las películas españolas y de que este mundillo es un círculo cerrado y las subvenciones siempre las ganan los de siempre. Olvídate de toda esa mierda y escribe como si tuvieras un tumor cerebral a punto de ser diagnosticado. Escribe como si te fueran a cortar las manos en cuanto las separes del teclado. Búscate un truco si lo necesitas: escribe un guión en veinticuatro horas. Enciérrate en casa y tira la llave por el balcón. Y el router de los cojones detrás.

Si no encuentras otra motivación, escribe por vergüenza. Escribe porque vives en un país donde hay un millón de familias sin un puto ingreso. Escribe porque vives en un país donde te pueden encerrar 60 días sin habeas corpus ni pollas en vinagre sólo por ser negro. Escribe porque, en mitad de ese país, tú aún tienes el privilegio de entrar en Facebook cuando deberías estar escribiendo.

No pienses si lo que estás escribiendo es bueno o no. Eso se piensa después de escribir. Dios (llámalo como quieras) te hizo tragar diamantes al nacer. Y ahora te toca cagar cada día con dolor. Eso es escribir. Reescribir es revolver la mierda con las manos, a ver si algo brilla entre la miseria.

Si te angustia no ser lo bastante bueno, mírate en el espejo y dilo en voz alta. No soy bueno. Soy un mierda. Soy un fraude. Díselo a tu cara. Dile que no vales para nada, si eso es lo que necesitas. Pero luego siéntate y escribe. Si no sabes qué escribir, escribe sobre lo deprimido que estás por no saber qué escribir. Escribe sobre el absurdo post que acaba de publicar un guionista subvencionado de mierda.

Ésa es tu tarea. Un escritor escribe. Nadie te ha pedido que escribas guiones buenos. Eso ni siquiera depende de ti. Eso lo decide Dios (llámalo como quieras). Tu tarea es sentar el culo en la silla, desconectar el puto wifi y escribir. Deja de leer blogs y ESCRIBE, maldito seas.


FIRMAS INVITADAS – CUESTIÓN DE RESPETO

11 marzo, 2013

Luis María Ferrández es doctor en ciencias de la Comunicación y profesor de cinematografía en la universidad Francisco de Vitoria (Madrid). Ha sido guionista y desarrollador en algunas de las productoras más importantes del país escribiendo largometrajes por encargo y trabajando como 2º de dirección en películas con directores de renombre. Ha producido, escrito y dirigido ocho cortometrajes.

CUESTIÓN DE RESPETO

Llevo diez años trabajando como guionista profesional, entendiendo como tal, el poder vivir de ello, aunque por supuesto, con los altibajos y parones irremediablemente anexados a dicho trabajo. Podríamos describirlo como la incertidumbre genética de la profesión.

Dos de estos años, los pasé trabajando como guionista y desarrollador en una importante productora de nivel nacional, donde se vendían proyectos a las grandes cadenas de televisión.

No he venido aquí a contar mis aventuras profesionales, si no a exponer una serie de conclusiones que he sacado a base de observar en estos años el comportamiento del mercado audiovisual de primera línea.

En esos años al servicio de productoras mastodónticas, aprendí una serie de cosas que han quedado grabadas en mi consciencia a sangre y fuego.

Tuve la suerte de asistir a algunas negociaciones en despachos de directivos de cadenas, comidas entre productores, reuniones formales y distendidas con el fin de sacar adelante algunos de los proyectos que yo realizaba para dicha productora. Nos jugábamos meses de trabajo y la facturación que mantendría la división de ficción de aquella empresa.

En este tiempo, tuve la fortuna de aprender tres cosas fundamentales que han marcado mi modus operandi hasta hoy:

1. Respeto. El enorme respeto, que no temor, que le he cogido a la profesión. Un respeto que se ha ido acrecentado a medida que he trabajado en los equipos de dirección de algunas películas junto a oscarizados directores, en la lectura de guiones como analista de proyectos, en el desarrollo de escrituras de películas por encargo, en los procesos de venta a grandes cadenas a través de mi agente o en las producciones cortas que he dirigido.

Un respeto que estalla como una crisálida en cada encargo o proyecto. Un respeto real y humilde que sólo se adquiere cuando te adentras en las fauces del monstruo y ves su afilada dentadura tan de cerca, que llegas incluso a dudar si volverás a mirarle a la cara.

Muchos de aquellos que empiezan en sus primeros cortos, o en sus primeros proyectos, no conocen esa sensación y no les culpo por ello. La inexperiencia muchas veces nos hace ser inconscientes, una inconsciencia que no deja de ser un atributo inherente al desconocimiento del ser humando por una materia. No confundamos esa inconsciencia con la valentía, que es el empuje que te hace adentrarte en la cueva aun sabiendo que dentro acechan peligros que uno ya sabe como enfrentarlos.

Cuanto mas trabajo en esto, más reparo tengo en auto designarme guionista o director o ayudante de dirección o lo que sea, porque se lo que pesa un cargo cuando lo ejerces bajo presión.

2. ¿Presión? Si, la presión. Ese elemento que no encontramos nunca hasta que eres contratado por un productor para que escribas o dirijas proyectos en los que la financiación, las ventas, la taquilla, el share, las decisiones palaciegas y los conflictos pseudopolíticos pesan tanto como la palabra escrita en el guión.

Un ejemplo gráfico: Hay miles de chavales que en categorías inferiores, en campos de arena, con 200 espectadores cada domingo, tienen un dominio del balón exquisito y casi prodigioso. Desean jugar, y cuando están en el campo, desean que el balón les llegue a los pies para demostrar lo buenos futbolistas que son. Disfrutan entre otras cosas, porque no tienen presión.

Ahora supongamos que uno de estos prodigios es fichado por un equipo de primera división, un Real Madrid o un Barcelona. Y llega el gran día. El entrenador del primer equipo les llama a desvestirse porque va a salir a ese estadio con el que tanto soñó. Pone un pie en el césped y de repente, sus tímpanos estallan ante el grito ensordecedor de noventa mil espectadores sedientos de espectáculo y de victoria. El escudo de la camiseta, representando mas de un siglo de copas en las vitrinas, pesa más que una losa de granito, los empujes y golpes de los adversarios son agresivas embestidas comparadas con los rivales que había tenido hasta ahora. El patrocinador que lleva en la camiseta, se juega cientos de millones de euros en hacer que este espectáculo funcione. Entonces,  el balón quema en los pies. El público será implacable en el fallo o agradecido en el acierto.

La presión se amarra a sus piernas como una hiedra desbocada y aquello que era un sueño, puede convertirse en una pesadilla.

Si el jugador consigue adecuarse a su entorno, escuchar y aprender, auto controlar su ego, acumular experiencia en estas lides y darse cuenta de que ni es tan bueno como creía ni es la estrella arrebatadora que iba a arrasar en una precoz temporada, quizás, sólo quizás, remarco quizás, consiga empezar a hacer sonar su nombre en los patios de los colegios o en las extravagantes tertulias deportivas.

El mercado audiovisual de ficción es igual. No es lo mismo hacer tus primeros cortos o largos auto producidos, donde tu escoges el equipo, tu te autofinancias, tu eres tu jefe, no hay sueldos de por medio, tu te lo guisas y tu te lo comes, a ser fichado por una productora para desarrollar el proyecto de una serie o una película donde un resbalón, puede hacer que ese fracaso, manche tu historial, el de la empresa y corra la noticia como la pólvora por los oídos de una familia tan pequeña y endogámica como es la del mundo de la ficción audiovisual, deseosa de despellejar a un compañero con tal de mermar las posibilidades de la competencia.

Esa presión hace que tomes un profundo y especial respeto por lo que haces. Y no quiero decir que los que no hayan pasado por esto no lo tengan, pero si puedo asegurar que si lo tienen, será en un grado y esencia muy diferentes al que trato de contar aquí.

3. Jean Claude Carriere dijo que para ser un buen guionista hay que tener adquiridas tres premisas innegables: Saber que la película va a ser del director, conocer profundamente la industria cinematográfica y tener un talento innato para saber encontrar y contar historias.

En la gran mayoría de los casos amateurs que me encuentro ya sea como analista de guiones, como profesor universitario, impartiendo talleres, seminarios o conferencias, como amigo o conocido, echo absolutamente en falta cualquiera de estos tres puntos.

Todos queremos hacer y tener el dominio absoluto de nuestra historia, porque el ego nos atrapa de tal manera, que no concebimos el escribir para otros y compartir el posible éxito o fracaso del producto. Craso error del que voy procurando desprenderme más cada día. Y gracias a ello, aprendo de gente que acumula mucha mas experiencia y sabiduría que quien escribe.

Muy poca gente, muy poca, salvo los amigos que llevan trabajando en esto muchos años o que han conseguido posicionarse en series o películas de una manera más o menos continuada, me han demostrado saber o conocer de manera profesional los entresijos de la industria audiovisual, por lo que vender un guión, un proyecto, hacer negocio, industria o generar ingresos de su propio trabajo y creatividad les resulta evidentemente mucho más difícil que aquellos que llevan ya un tiempo toreando bestias de quinientos kilos en plazas de primera.

Todos sospechamos ser grandes guionistas incomprendidos, grandes directores por descubrir, grandes fotógrafos por demostrar, grandes actores por eclosionar, pero pocos han tenido la fortuna o la desgracia de trabajar en las primeras divisiones de esta liga, donde esa presión de la que hablo, lleva a generar el respeto que describí y que hace darnos cuenta de nuestras verdaderas limitaciones, capacidades y herramientas. Si te mueves donde juegan los grandes, más te exiges, más te exigen, más palos te llevas, más aprendes, más trucos descubres, más conoces los entresijos y más te das cuenta de la realidad de un mundo que para muchos, es como el de Alicia, y para otros como el infierno de Dante.

Puedo asegurar, que la alta industria audiovisual a la hora de vender o mover proyectos propios, es una selva amazónica comparado con ese neonato jardín que representa ahora los nuevos modelos de financiación, las autoproducciones amateurs y la gran mayoría de los cortos no profesionales que tan necesarios son como escuela de aprendizaje universal.

Y para acabar, el talento. Todos creemos tener la mejor historia, todos creemos ser talentos incompletos por la falta de éxito en nuestros proyectos. Todos creemos ser una bestia de la creatividad llamada a probar la corona laureada que nos pondrá nuestro César particular: El público espectador, el cual es el César más cruel y tajante que ha deambulado por las páginas de la historia.

Como dice un buen amigo mío, “Ahora con un móvil, cualquiera puede hacer una película en HD, pero lo más seguro es que sea una mierda, porque en este país todos creemos saber contar una historia en condiciones

Pensamos que nuestro guión es esa pieza sublime que hará las delicias de millones de espectadores, pero no olvides, que siempre hay alguien con una idea mejor que la tuya, con más conocimientos técnicos y con más horas en esos campos de primera división. Tantas, que ahora cuando sale, el escudo no le pesa, los gritos no le ensordecen y el balón ha dejado de quemarle en los pies.

Pero nunca ha dejado de temblar por dentro cuando tiene que salir al campo.

Es una cuestión de respeto.


LO QUE VALES

17 octubre, 2012

Por Chico Santamano.

Tienes un teclado en tus manos. Tienes el poder. Eres creativo. Eres mordaz. Tienes la mala leche suficiente para mantener tu cerebro activo cada minuto del día. Posees la capacidad para crear historias y un criterio desbordante para saber lo que quieres como autor y lo que realmente merece la pena como espectador. Dentro de tu ser se esconde un talento increíble. Debajo de esa apariencia de humano mondo y lirondo se oculta un guionista total, un actor perfecto, un director sublime o quizá, quién sabe, todo al mismo tiempo.

Tener un teclado pegado a tus dedos es una gran suerte de nuestro tiempo, pero también tienes un modem con sus luces parpadeando epilépticamente. Y ese es tu talón de Aquiles. Eres débil y esos parpadeos te mandan veinticuatro horas al día un mensaje encriptado al que no puedes dejar de obedecer: “demuestra lo que vales”.

La pena es que eres vago por naturaleza. No pasa nada. Todos lo somos. Es mucho más fácil criticar una película sin verla porque su apariencia es de “tv movie con pasta” que escribir ese gran drama que sólo tú sabes hacer. Es más sencillo criticar carreras emergentes que esforzarse en tener una. Es increíblemente más cómodo destrozar el corto ajeno que hacer brillar el propio. Prefieres despellejar a ese actor que no deja de trabajar en cine y televisión que esforzarte en ser mejor que él. Sabes que hoy en día se confunde “criterio” con “no me gusta nada”. Crees que tu actitud siempre a contracorriente abanderando el “de qué se trata que me opongo” te hace parecer controvertido, inconformista y muy exigente.

Crees que esta industria es una mierda. Y lo es. Da igual que haya un gran éxito o un gran fracaso. Tú inviertes tu tiempo en gritar tu opinión malrrollera a los cuatro vientos. Lo mismo da que sea en un foro, en los comments de una noticia de un diario digital, en tu blog, en facebook, en twitter o en tuenti. Estás convencido de que el cine español y los despachos de las cadenas están llenos de tarados. Son ciegos apoltronados en sus sillones que no confían en tu talento. Inviertes muchas horas de tu vida en cagarte en la industria en lugar de intentar entenderla. Criticas, pero no piensas en cómo llegar hasta esos ejecutivos o por qué no… convertirte en uno de ellos. Y hacerlo mejor, claro.

Y os habla uno que se ha tirado mucho tiempo criticando a diestro y siniestro en un foro. Pertenezco a una generación pionera en esta mierda. Somos como aquellos hippies que probaron el LSD y sobrevivieron para contarlo. Pero aprendimos la lección. Como le dijo hace tiempo un colega de foro a otro colega de foro: “Dedicas más tiempo a ser cinéfilo que cineasta”. Si el esfuerzo que inviertes en demostrar a propios y extraños lo mucho que sabes sobre esto del show business lo invirtieras en crear tu propio show business… buah… otro gallo nos cantaría. Tendríamos un mundo menos cínico y más constructivo. En serio, el universo no va a echar de menos tus posts destripando el trabajo de un colega, pero puede que sí que necesite esa serie o ese largo que te ronda por la cabeza. Lucha por levantar tu proyecto. Hazlo realidad. Demuestra de verdad lo que vales.

Saber lo que cuesta cada línea de diálogo o cada plano de una película no sólo te hace mejor profesional, aunque no lo creas, también puede hacerte mejor persona. No sé si la discreción, la elegancia y el compañerismo están reñidos con el criterio y el talento, pero de lo que estoy seguro es que esos adjetivos deberían ser tres cualidades obligadas de cualquier profesional.

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PD: Si estás pensando escribir en los comments algo así como “¿Entonces los profesionales no pueden criticar?”, apaga el módem, aléjate un rato del maligno influjo de sus luces parpadeantes y piensa dos veces antes de decirlo. No has entendido nada, pero no importa. Respira… tranquilo… ¿Sientes cómo se esfuman las ganas de escribir semejante tontería? Es un buen paso… ahora abre un archivo y teclea “INT. HABITACIÓN – DÍA“. Puede que sea el principio de algo mucho más enriquecedor… PARA TODOS.


FLASHBACK: CÓMO CONSEGUIR PRUEBAS

30 mayo, 2010

por Pianista en un Burdel.

Últimamente, en la sección de comentarios, se ha repetido varias veces la misma pregunta: ¿cómo conseguir pruebas de guionista?

Hace ya casi tres años, en mi anterior blog, hablé de ello en profundidad con Antonio Trashorras. Su amplia experiencia como guionista y jefe de contenidos en diversas productoras avala los muchos consejos que me ofreció entonces, y que siguen vigentes ahora.

Éste es el post original:

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20 Junio 2007

MANUAL DE SUPERVIVENCIA PARA GUIONISTAS / 11

Muchos lectores me escriben preguntándome cómo se consigue hacer una prueba para entrar de guionista en una productora. Otros muchos quieren saber cómo puede un guionista novel empezar a mover su guión. Como he dicho en alguna ocasión, siempre contesto.

Pero como los mensajes siguen llegando, y yo soy un vago redomado, he decidido que sea un compañero quien responda a esas preguntas. Antonio Trashorras, guionista, productor y amiguete, mordió el anzuelo y accedió a compartir con los lectores de Pianista en un Burdel toda su sabiduría… Y parte de su mala leche.

Puede que Trashi no sea precisamente El Risitas, y tal vez consiga desanimar a más de uno, pero los más valientes encontrarán esta entrevista de mucha utilidad. Y algunos de ustedes descubrirán que desaconseja severamente ciertos consejos que yo les he dado por email. Háganle caso a él.

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PIANISTA.- Copypasteando de un lector: “¿Qué medios de aproximación a una productora hay en estos temas del guión? De cara sobre todo a que te hagan una prueba. ¿Se llama y se pregunta? ¿Se envía muestras de trabajo?”

ANTONIO TRASHORRAS: A ver, en primer lugar, entiendo que con lo de la “prueba” se refiere a posibles trabajos en series, ¿no? O sea, que necesiten guionistas para alguna serie y hagan pruebas a gente que no conocen, ¿es eso?

P: Doy por hecho que es así.

AT: Supongo que hay que establecer primero el nivel profesional objetivo que cada guionista tiene. O sea, si eres un absoluto principiante, sin crédito alguno… Pues… Ejem… ¿Cómo demonios vas a convencer a un productor para que te haga un prueba de guión? Porque esas pruebas, de hecho, se hacen a guionistas de cierto nivel. No hay tantos guionistas profesionales en este mundillo que consigan trabajo sin que antes los empleadores sepan su nivel objetivo, sin que comprueben si son el tipo de guionistas que buscan. Hay mucho guionista por ahí moviéndose ya con ciertos créditos en su curriculum, y que aun así llegan a una productora y les piden una prueba. De modo que si eres un ABSOLUTO NOVATO… Lo tienes jodido. Quedan posibilidades laterales y más o menos frikis para meter la cabeza en alguna serie:

1) La vía personal, sea enchufe o conocimiento previo de alguien o similar. Por ejemplo, yo conozco a algún joven sin crédito alguno de quien me he leído cosas que no están mal. En un momento dado, puedo recomendar a alguien que apueste por ellos. Me refiero a productores que se fían de mí, si yo les aseguro que ese guionista NOVEL puede funcionar.

Ahí se añaden enchufes, claro. Enchufes de esos que no molan nada, tipo el sobrino del productor, y tal. Gente “muy ingeniosa” que no tiene créditos, pero que alguien confía en ellos porque viene recomendado.

Luego está el punto 2), que me parece kamikaze: eso de escribirte tú solo en casita un guión de la serie en la que aspiras a entrar. Eso lo hacen mucho los americanos, pero aquí es una rareza.

P: Un spec, vaya.

AT: Un spec, por ejemplo, de Los Serrano.

P: Yo eso lo desaconsejo sistemáticamente. No sólo porque es casi imposible venderlo, sino porque lo más seguro es que te tomen por un LOCO con demasiado tiempo libre.

AT: A ver, no es una cuestión de venderlo, sino de demostrar que sabes escribir. Es que, verás, si tú eres productor o coordinador de guión de una serie -una que ya lleve algunas temporadas- y de pronto recibes un capítulo spec y ves que lo ha escrito alguien de… No sé, 25 años… Te puede entrar la curiosidad de empezar a leerlo. No lo veo tan descabellado. En las primeras páginas puedes comprobar si escribe aceptablemente, si le ha pillado el punto a los personajes, etc. Tampoco inviertes mucho tiempo. Apenas diez o doce páginas pueden bastar. Si es una basura, lo tiras.

P: Pero ¿es realista pensar que eso te puede dar trabajo? Quiero decir: si el equipo está cerrado…

AT: Hablo si el equipo NO ESTÁ CERRADO. Los típicos momentos de transición entre temporadas. Y, claro, pensando en guionistas junior o así, como los llaman en Globo. En plan “completar plantilla con jóvenes con ganas”.

P: De todas formas, hay una condición para que esa técnica funcione. Y es una condición difícil: hacer llegar el spec a LA PERSONA INDICADA, sin intermediarios.

AT: La persona indicada tampoco tiene tanto misterio. Sólo pueden ser dos o tres:

– COORDINADOR DE GUIÓN
– PRODUCTOR EJECUTIVO
– DIRECTOR

Lo más probable es que el único que se lo lea sea el coordinador, ya que su trabajo implica leer un huevo.

P: Resumiendo, la opción 2) sería: “si eres lo bastante kamikaze, escribe un spec y envíalo por correo al nombre que, en los créditos de la serie, aparece bajo el lema Coordinador de guión“. En cuanto a la opción 1), me hace preguntarme dos cosas: Esos guionistas noveles en los que confías, ¿cómo entraron en contacto contigo?

AT: Mmmmh… Normalmente los guionistas te hacen llegar a otros guionistas. No sé cómo.. Pero es una cadena… Hay mucho amigo de guionistas amigos de guionistas, etc., etc.

P: Entiendo que no te refieres a enchufados, sino que sencillamente recomiendas a los noveles que se esfuercen en conocer gente y darse a conocer como aspirantes a guionistas.

AT: Eso es. Ahora bien, en mi caso también influye que tengo una cierta… Exposición pública. O sea, como escribo en revistas y periódicos desde muy joven; y el puto blog; y voy por festivales y demás, pues (no sé muy bien cómo) hay muchos que se me acercan y ya saben bastante de mí.

También doy clases y hay alumnos que dan el paso posterior a las clases de querer que leas cosas suyas personales, lo cual es temible y un marronazo. Pero a veces, muy de vez en cuando, te topas con alguien que no es un absoluto INEPTO. MUY DE VEZ EN CUANDO. Y en tales casos… Me resulta un auténtico PLACER ayudarlo, si puedo.

P: Conozco la sensación (de eso va todo esto).

AT: Creo que lo mejor de este gremio es que de verdad disfrutamos AYUDANDO. Hay sinceridad cuando recomiendas a un guionista joven en el que confías. Te estimula mucho encontrar talentos. El siguiente paso es que haya gente en la industria que confíe en tu criterio.

P: Antes has dicho que si eres un absoluto novato, lo tienes jodido. ¿Qué vías ves más productivas para conseguir un primer crédito cuando eres un pimpollo?

AT: Jo… A ver, lo primero sería… ESCRIBIR DE PUTA MADRE, ¿no? Yo tiendo a ser un desanimador, no me ando con gilipolleces ilusionadoras y tal.

P: Sí, claro: LAS MIL PRIMERAS PÁGINAS.

AT: No sólo las mil páginas. Hay guionistas que llevan 100.000 páginas y siguen siendo malos de solemnidad. Es decir, aparte del puro oficio, que se adquiere como lo adquiere un fontanero. El talento tampoco abunda, ¿eh? Y el talento lo percibes en los pequeños detalles, en los destellos. Brillos que te dejan muerto a veces. Alguien va y te cuenta una idea de peli, y flipas. O alguien enfoca una escena de una forma marciana, y ves que ahí delante tienes una cabeza que no es como las demás. El oficio ya lo adquirirán. El oficio lo aprende cualquier mediocre. No es para tanto esto de los putos guiones: requiere orden mental; pensamiento lógico; mucho causa-efecto; algo de oído para los diálogos… En fin, cosas que tampoco son extraordinarias. Pero el brillo es otra cosa.

P: Vale, pero volvamos al CV. Los cortos, por ejemplo. ¿Son una buena carta de presentación? ¿Puede servir de algo que un guionista novel tenga “un buen corto” escrito y/o dirigido?

AT: A ver, primero… CASI NINGÚN CORTO ES BUENO, ¿vale? Casi ninguno. Pero dejando a un lado eso: si tú escribes un corto y lo diriges pueden pasar dos cosas: que como director seas inútil, o que como director seas un monstruo. Si el corto queda de miedo y lo has dirigido tú, entonces NO ERES UN GUIONISTA, eres un puto auteur, eso que todo el mundo anhela ser. Eres el tío que las productoras querrán, pero como director/autor, no como guionista. Es decir, ese caso se sale de nuestras charla. En el otro caso, es decir, si eres un director de mierda y jodes el corto, pues la verdad es que NADIE APRECIA UN BUEN GUIÓN MAL DIRIGIDO. Es una pena, pero así es. Si tu guión es cojonudo, pero da con un director de mierda (otro o tú mismo), casi nadie apreciará el buen trabajo de escritura. O sea que estás en manos de esos queridos seres llamados directores. Entonces… Retomando… ¿La pregunta era…?

P: ¿Cuál sería el primer paso para conseguir créditos, para no ser totalmente novel?

AT: Intentaré desglosar una serie de etapas. Posibilidades, punto por punto.

1) Si te apuntas a cursos, y en esos cursos los profesores son guionistas de cierto nivel, te puedes aproximar a ellos. Si lo que escribes está bien, es muy probable que haya profesores dispuestos a ayudarte. Lo digo con conocimiento de causa. Yo he ayudado así a algunos guionistas, y muchos otros que conozco también han ayudado así a noveles. Entre nosotros solemos pasarnos información: “oye, conozco a un chico que escribe muy bien”… “Oye, ¿sabes de algún joven que pudiera entrar en esta serie?”… Creo que esto es un primer paso muy interesante para los jóvenes, llegar a otros guionistas mayores mediante cursos o talleres.

2) Subvenciones. Si no tienes créditos, pero has obtenido alguna subvención, pues al menos garantizas que tienes cierto nivel. Aunque la peli no se haya hecho, es una cierta garantía. En las subvenciones hay jurados de la industria, y estamos en lo mismo: puedes llamar la atención de alguien. Pasan los años y a veces conoces a gente que recuerda guiones que leyeron en convocatorias de subvenciones, e incluso pueden acordarse del nombre, ¿no estás de acuerdo?

P: Sí, y por supuesto, en un CV pinta muy bien “gané una ayuda del ICAA” o “quedé finalista en el Pilar Miró”. Por otro lado, cuando he estado de jurado en algún premio, los amiguetes productores suelen decirme eso de “ya me avisarás si ves algo realmente bueno”.

AT: Todo es ir dando pasitos pequeños. Pensemos que estamos en el mundo real, donde cuesta mucho salir adelante.

P: “No hay una X marcando el lugar”.

AT: Pasito a pasito…
3) En cuanto a largometrajes, no descartemos el enviar “specs” a las productoras. De acuerdo, es casi una vía imposible. Pero, oye, lo único que te gastas es el dinero de las fotocopias. Hay que informarse, eso sí, previamente. Lo ideal sería tener un cierto conocimiento previo del momento concreto que vive cada productora en el mercado. No hay demasiadas productoras en España: cualquiera, por muy novel que sea, puede sacar una lista de las principales, siendo medianamente espabilado, sin que nadie le diga de dónde sacar el listado, ¿ok? Luego, efectivamente, si tienes información de la industria, mejor, pero sino… pues basta con ponerte a llamar y preguntar. Desde luego que te van a decir claramente si están recibiendo y leyendo proyectos, o sea que por esa vía te puedes evitar enviar tu guión a sitios donde ni se lo van a mirar. Es obvio que hay que informarse por los “jefes de desarrollo”, y si es posible al menos hablar brevemente con ellos por teléfono.

P: ¿Y no te parece más productivo el pitching con los jefes de desarrollo en persona?

AT: Entiendo que te refieres a que, aún teniendo el guión escrito. si lo cuentas en pocas frases y no interesa, te ahorras el enviarlo, ¿es eso? No te refieres a no tenerlo escrito e ir por ahí haciendo el pitch, esperando que te encarguen la escritura.

P: No, no: hay que ser ALGUIEN para lograr un encargo de una simple conversación. Yo hablo de un pitch sobre guión escrito.

AT: Mmmmh… Pero no siendo NOVEL TOTAL. Me da la impresión que los pitchs funcionan si das unas ciertas garantías de base.

P: ¿Hace falta dar garantías para ser escuchado 5 MINUTOS? ¿El ser capaz de presentarse y dar la cara no es suficiente garantía?

AT: Piensa esto: ¿cuántos frikis, críos y trastornados que se creen guionistas no querrían sentarse 5 minutos con el tío de la productora que hace las pelis de Amenábar? ¿Cientos? Y recibir a la gente, colocarla en la agenda, etc., ES UN TRABAJO. Tú estás leyendo un guión, y si no te gusta lo tiras a la papelera. Pero un visita no la puedes tirar a la papelera. Tratar con personas desgasta.

Esto no es una ciencia, desde luego… Pero no veo demasiado “justificado” que un jefe de desarrollo de una productora reciba a alguien novel que por teléfono parece “sensato” a escuchar su idea, que insiste en que es buenísima. No te parece un poco… ¿Inconsistente? Hay gente que se vende muy bien, y son muy convincentes, y luego escriben como el culo, o tienen cero talento. De todas formas… Si alguien profesional te vende esa burra por teléfono, pues le recibes.

P: No es recomendable, por tanto, intentar colar un pitching si no tienes un mínimo CV profesional. Para que te reciban hay que haber firmado algo presentable.

AT: A ver, no sólo no me parece recomendable… Sino que incluso me parece INJUSTIFICABLE. Perdona que sea así de duro, pero me parece importante que los guionistas noveles se conciencien de su posición, que no se hagan pajas mentales ni se les llene la cabeza de pájaros. Puede que alguno de verdad sea un genio, puede que tengan una idea maravillosa, y un guión en un cajón que te cagas la perra. Pero si llamas y, por muy sensato que te muestres, no te reciben, no tienes porqué ofenderte, ni pensar que en las productoras son unos altivos porque no te conceden los minutos para un pitch. Es que sencillamente esa vía no resulta operativa para guionistas noveles, es una cuestión de puro funcionamiento laboral de las empresas, ¿me explico? Es como… No sé… La forma en que se patentan los inventos… O el mercado del arte… Ya me entiendes: cada sector tiene su funcionamiento. Si eres novel y tu idea es cojonuda y tu guión buenísimo… Pues siguiendo los cauces normales creo que casi seguro será detectado: un profesor de guión alucinará contigo y te recomendará, o un jurado quizá te premie… Tu obra, aunque primeriza, te hará llegar a esos sitios donde la gente querrá saber de ti.

P: Resumiendo, los “cauces normales” para un guionista novel que quiera mover un guión serían:

– Enseñarlo a los colegas
– Presentarlo a concursos o subvenciones
– Intentar que un profesor o conocido profesional lo lea
– Intentar que una productora lo lea, haciendo una selección previa de productoras y confirmando que reciben guiones

AT: Eso es. Y ojo, que los informes de las productoras a veces también sirven. A veces pueden recomendar mucho a alguien. Un informe superbueno de un analista sirve. Pero, muy importante, PACIENCIA. Sin ansiedad.


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