LA ASAMBLEA DE LA SGAE

1 julio, 2013

Asamblea_SGAE_2012_Reixa

Por Natxo López

El pasado jueves día 20 tuvo lugar en Madrid la Asamblea General de Socios de la SGAE, a la que acudí en calidad de socio, espoleado por la polémica de la que nos hicimos eco en Bloguionistas en este post.

Fue una asamblea larga, espesa y algo tensa. No fui con idea de tomar nota de lo que se decía así que no voy a hacer un resumen pormenorizado de lo que allí aconteció, sino que me limitaré a exponer algunas valoraciones absolutamente personales.

Por contextualizar, voy a intentar explicar brevemente la polémica que había levantado tanta expectación entre socios y medios de comunicación.

Como ustedes saben hace cosa de un par de años, y poco después de unas elecciones que confirmaron el continuismo de la directiva, la policía entró en la SGAE para recabar información en una causa contra diversos miembros de la directiva a los que podríamos llamar “presuntos chorizos hijos de su madre”.

Tras el consecuente revuelo se decidió volver a celebrar elecciones. De ellas surgió una nueva directiva, liderada por Antón Reixa, músico y productor gallego, que había manifestado la intención de regenerar la SGAE e intentar limpiar su imagen pública, muy deteriorada.

Después de un año como presidente, su gestión está en entredicho por varios grupos descontentos. Uno de los motivos más importantes es que Reixa aireara hace poco que hay un grupo de 11 músicos que han cobrado auténticas millonadas en repartos de derechos, gracias a una argucia fraudulenta, por la cual registran miles de obras que se emiten a altas horas de la madrugada en programas de TV vacíos de contenido. Como la SGAE cobra un montante fijo al año a estas televisiones por todos los derechos audiovisuales de los que se beneficia, ese dinero que se llevan estos 11 señores se está quitando de la recaudación de otros músicos, guionistas y directores que, obviamente, verán mermados sus ingresos legítimos por derechos de autor. Obviamente, a ese grupo de 11 personajes esto no les sentó bien, pero también hubo gente a la que no le gustó que esta denuncia se trasladara a los medios.

El asunto candente relacionado con éste es la deseada reformulación de ciertos sistemas de reparto, que tradicionalmente han beneficiado a los músicos en detrimento de autores audiovisuales. SGAE ha estado este año negociando con DAMA para hacer más justos y equitativos esos repartos, especialmente en lo que respecta a las televisiones. No parece lógico que haya músicos que ganen millones de euros por meter con calzador tonadillas en programas de madrugada, mientras que guionistas de series de prime time reciben compensaciones mucho menores. Era una reivindicación histórica del colectivo audiovisual (guionistas incluidos, por supuesto) y en esta legislatura se ha metido mano al asunto, lo que ha puesto en pie de guerra, lógicamente, a una gran parte del colectivo de músicos.

Otro de los asuntos que ha enturbiado la gestión de Reixa es el asunto Arteria. Arteria es una elefántica red de teatros que se empezaron a adquirir bajo la batuta de Teddy Bautista. Son teatros grandes, caros, y sin una utilidad clara para la entidad. Así que se decidió venderlos (aunque parece difícil que, en el actual contexto económico, se pueda recuperar todo el dinero que se invirtió en ellos). Para ello, Reixa contrató a una empresa llamada Thesan, que se encargaría de gestionar esa venta. El problema es que parece que esta empresa era demasiado “cercana” al presidente (Onetti, presidente de Arteria, ha llegado incluso a acusar a Reixa de haber recibido comisiones de Thesan), además de haber obtenido unos honorarios algo discutibles (35.000 euros al mes, consiguiera o no vender inmuebles, más una comisión por posibles ventas).

Ante esta situación, diversos grupos contrarios a Reixa (algunos de la “vieja escuela”, mayoritariamente músicos, otros con ganas de conseguir más poder) habían planeado su estrategia: votar en contra de las cuentas en la Asamblea e intentar provocar así la dimisión del presidente para convocar nuevas elecciones.

Pero aquí surge un problema grave. Si las cuentas no se aprobaran, la entidad entraría en una situación muy complicada, porque sin refrendo de cuentas la gestión queda paralizada. Y eso podría, de hecho, provocar que el Ministerio de Cultura entrara con sus caballos por la puerta grande de la SGAE para poner orden. Lo que ocurre es que, con la animadversión que este gobierno ha demostrado hacia la cultura, es muy posible que más que poner orden se dedicara a poner a la entidad patas arriba y a desmontarla desde dentro. Era un peligro real que la mayoría de los socios preveían y que consideraban mejor evitar para arreglar las cosas entre los socios, pero que los “enemigos de Reixa” estaban dispuestos a asumir con tal de derribar a la presidencia.

Ésta era la situación previa a la Asamblea, en la que la pelea se iba a plasmar, básicamente, en una cuestión: ¿se aprobarían o no se aprobarían las cuentas? Aprobarlas suponía un balón de oxígeno para el presidente; no aprobarlas, su probable caída con el riesgo de intervención estatal. ¿Músicos contra escritores? ¿”Bautistas” contra “Reixanos”? No. Pero sí.

Ahora, mis impresiones, absolutamente personales y posiblemente erróneas.

– Lo primero que me llamó la atención al entrar a la asamblea es el gran despliegue. Era mi primera asamblea (a pesar de que llevo algunos años como socio de la SGAE) y aquello parecía la junta directiva del Santander. La SGAE tiene mucho dinero y lo demuestra.

– Lo segundo que me llamó la atención fue la alta media de edad de los asistentes. Mucha calvicie, mucha cana, mucho rencor enquistado durante décadas. Da la sensación de que la SGAE es una entidad de gente que “hizo cosas hace años”. ¿Dónde están los jóvenes músicos, guionistas y autores que, también, triunfan hoy en día? (Y cuando dijo “jóvenes”, doy un margen muy amplio) ¿No debería plantearse, en algún momento, un cierto relevo generacional?

– La Asamblea empezó tarde. Antes de empezar con los asuntos previstos en el orden del día se propuso votar si las votaciones iban a ser secretas o públicas. Esto ya mostraba una cierta idea de cómo estaban distribuidas las fuerzas, porque en general los contrarios a Reixa querían votaciones secretas. Ganó por amplia mayoría la votación pública (que se contabiliza con un sistema tecnológicamente complejo y algo zarrapastroso al mismo tiempo, con “azafatos” corriendo por la sala para leer los códigos de barras de las papeletas alzadas a mano, ya que cada socio cuenta con diferente número de votos, según su “peso” como autor; aparte de que muchos teníamos votos delegados por compañeros).

Lo primero que había que hacer era presentar las cuentas, y hubo un desfile de técnicos y economistas con poco dominio del escenario que desglosaron las cuentas del año, explicando punto por punto los ingresos y los gastos. Mucho número y mucho bostezo. En resumen, este año se ha recaudado menos por la caída de la actividad (consecuencia de la crisis, de la subida del IVA y de la “cuasisupresión” del canon) y ha habido más gastos, en parte para resolver algunas de las rémoras económicas que vienen de la anterior etapa y que empiezan a quedar resueltas. Todo esto ha ocasionado un déficit para el ejercicio de algo más de un millón de euros.

Las explicaciones fueron demasiado largas. Entre una cosa y otra duraron casi tres horas. Una estrategia de “apabullamiento numérico” un poco fea, la verdad. Habría bastado con un par de personas y unas explicaciones más generales, puesto que las cuentas desglosadas estaban a disposición de todo el mundo.

– Tras la presentación de las cuentas, se abrió el turno de palabra, y ahí es cuando empezó “el tomate”. Uno tras otro, fueron saliendo a la palestra diversos socios a plantear sus cuestiones sobre las cuentas. Muchos de ellos pertenecían al sector “indignado” de los músicos y se dedicabaron a lanzar exabruptos y exponer sus amargores de manera poco ordenada, lo que provocó que el moderador (que tuvo un papel ciertamente ingrato) tuviera que repetir una y otra vez: “por favor, limítese al tema de las cuentas”, obligando a muchos de ellos a intentar retorcer sus argumentos para ligarlos al asunto tratado, en plan: “estas cuentas no me gustan y por lo tanto Reixa es malo y feo y mal músico y le odio. Pero en relación a las cuentas”.

– Me llamó la atención la falta de vergüenza de algunos de esos músicos acusados de enriquecerse fraudulentamente, que salían al estrado hablando de que se había atacado a su imagen pública y blablabla, pero que en ningún momento negaron haberse llevado ese dinero. Al contrario, lo reivindicaron y negaron que esas decenas de miles de composiciones registradas fueran “música que nace muerta”, como había expresado Reixa en su comunicado. “¡La música nunca nace muerta! ¡Nace, crece y se reproduce!“, aseguró José de Eusebio. Él, Juan Erasmo Mochi y Juan Márquez fueron algunos de los ponentes más pendencieros. Con sus atribuladas intervenciones dieron una imagen muy lamentable de los músicos y de sus reivindicaciones. (Mochi llegó a increpar a Reixa por no ser “español”, lo que provocó que le retiraran el turno de palabra y que desde la platea le llamaran “fascista”). No faltaron tampoco  imprecaciones constantes desde las gradas, con algunas frases divertidas como “¡A mí no me interviene ni dios!”, cuando alguien advertía de la posibilidad de que el Ministerio interviniera a la entidad.

Otro “clásico” de la oposición a Reixa es José Miguel Fernández Sastrón, músico de familia bien que fue uno de los principales candidatos en las anteriores elecciones (y, por lo tanto, uno de los principales perdedores). Sastrón habló con propiedad y buenas maneras, lo que es muy de agradecer a pesar de la dureza de sus acusaciones de falsedad de las cuentas. El tipo además tiene un físico y una voz vibrantes, que recuerdan al entrañable Scar y le dan cierto aire de antagonista de los que molan. Yo percibí un detalle curioso que me llamó mucho la atención. Durante una furibunda -aunque leída- alocución de José de Eusebio, Sastrón iba pronunciando para sí mismo, con los labios, las mismas palabras que decía el orador, como si se supiera de memoria el discurso porque lo hubiera escrito él. Es una teoría muy loca, lo sé, pero juro que lo vi y no encuentro otra explicación. A ver si alguien cuelga algún video de la asamblea para poder corroborarlo.

Hubo también algunas intervenciones a favor de la labor de la junta. Me quedo con la de Enric Gomá; medida, ajustada a tiempo y bien estructurada y argumentada. Cómo se nota cuando habla un guionista, la verdad.

– También hubo otras aportaciones variopintas, como la de un anciano que apenas se tenía en pie (no sé cuál era su nombre). Por lo visto se trata de uno de los socios más antiguos de la SGAE y de los primeros que se enfrentó a Bautista, y que en su discurso reivindicó el pago de unos derechos que la entidad le debe desde hace décadas.

– Tras más de cinco horas de asamblea, se procedió a la votación sobre las cuentas, cuando muchos de los asistentes ya se habían ido (aunque se dio permiso para que dejaran sus papeletas en manos de compañeros). Finalmente las cuentas fueron aprobadas por un margen no muy grande, con el 56,13% de votos a favor.

– Cerca de las 10 de la noche, y una vez finalizada la votación, decidí irme a mi casa. Por lo visto la cosa siguió tensa un rato más, con la intervención de Onetti en referencia a Arteria.

En resumen, una asamblea bastante lamentable, un montón de gente muy enfadada, todo un poco “Berlanguiano”. ¿Y por qué? Porque, en definitiva, estamos hablando de dinero. Y cuando se trata de dinero, todo el mundo intenta defender su parcela y se pone muy nervioso. Y esto no debería ser así en una entidad que se supone que debería ser prácticamente “burocrática”, un medio para que los autores podamos gestionar nuestros derechos de autor.

Da la impresión de que Reixa se ha equivocado en muchas cosas. Y, desde luego, si son ciertas algunas de las acusaciones de cobro de comisiones, debería, como mínimo, dimitir. Pero votar en contra de las cuentas no parecía la mejor solución para arreglar las cosas. Además, la junta directiva está compuesta por muchas más personas, y yo me quedo sobre todo con las cosas buenas que sé que se están haciendo. La SGAE viene de una etapa anterior tan nefasta, que es fácil que las cosas vayan a mejor, porque hay mucho por arreglar.

Y eso es todo lo que más o menos recuerdo de esas largas horas. Ahora, por favor, les conmino a que corrijan, maticen o contradigan cualesquiera de los asuntos e informaciones que he desgranado aquí, porque les aseguro que fiarse de mi memoria y mi criterio es siempre, cuanto menos, aventurado.


MOTIVOS PARA IR A LA ASAMBLEA DE LA SGAE

17 junio, 2013

Logo_SGAE_Negro_pLa SGAE se ve sometida desde hace meses a un proceso de reformulación y reconstrucción, después de años de una gestión nefasta en la que varios de sus dirigentes vulneraron leyes, denigraron la imagen de los autores y se enriquecieron a costa de todos sus socios.

Ante la inminente asamblea general que se va a celebrar en Madrid, y en previsión del cacareado boicot que algunos músicos y editores privilegiados planean hacer ante la aprobación de las cuentas, el Colegio del Audiovisual de la nueva Junta Directiva ha redactado el siguiente texto informativo que el Sindicato ALMA ha decidido apoyar, y que Bloguionistas pone a su disposición al considerarlo de interés para todos los autores audiovisuales y, por ende, para todos los guionistas.

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El próximo Jueves 20 de Junio, a las 15:30 en primera convocatoria y a las 16:30 en segunda convocatoria, se celebrará en Circulo de Bellas Artes una Asamblea que puede resultar clave para el futuro de los guionistas que somos miembros de dicha entidad de gestión.

En esta ocasión, el caballo de batalla será la aprobación o no aprobación de las cuentas del 2012, primeras bajo la entera responsabilidad de la nueva Junta de una renovada SGAE.

La no aprobación de las cuentas sería un mazazo a la gestión de la Junta que más ha hecho por refundar la SGAE poniendo luz, taquígrafos y juzgados a toda la gestión de la era Bautista. Tras la no aprobación, se abriría un proceso que podría terminar en la intervención del Ministerio, la celebración de nuevas elecciones… en fin, de nuevo el parón y el retroceso en todo lo conseguido.

La oposición a la nueva gestión viene encabezada por los nostálgicos de la antigua etapa, a los que se les unen los agraviados por las denuncias ante los nuevos abusos, que aparecen cada vez que la Junta levanta la alfombra y tira de la manta.

El más reciente de los escándalos, surgió al denunciarse públicamente la mala prácticas por parte de un grupo de músicos (compositores e intérpretes) cuya música sirve de relleno en los programas de madrugada, en forma de videoclip grabado en directo o como telón de fondo de los programas y promociones más variopintos.

Las cifras son escalofriantes.

Según nos informan nuestros compañeros del colegio Audiovisual, los once autores investigados, han acumulado recaudaciones en los últimos cinco años que superan… ¡los 25 millones de euros!

Dos de ellos, acumulan en el mismo período más de 20.000 registros de obras. El autor que públicamente se ha auto-inculpado ha recaudado en 2012 más de 1.400.00 euros, y de ellos… 120.000 euros corresponden a repertorio sinfónico, siendo que se desconoce la competencia compositiva en este ámbito de una persona tradicionalmente vinculada exclusivamente al rock y a la gestión de editoriales y discográficas internacionales durante los últimos años.

Una mirada crítica y de conjunto no puede soslayar el hecho de que este enriquecimiento es parte de un mecanismo en el que las propias cadenas forman parte. A través de sus editoriales musicales, las cadenas han encontrado un mecanismo de rebajar la factura de derechos autorales. No deja de ser una paradoja que cliente  (televisiones) y autor (sus editoriales) formen parte del flujo económico de la SGAE… ya que hay que recordar que la “E” final de SGAE mutó de “España” a “Editores”, siendo esta una de las cuestiones que para muchos, lastra y lastrará el funcionamiento de una entidad de gestión que debería estar integrada únicamente por autores.

Pero eso no es óbice para que algunos autores aprovechen un vericueto legal para embolsarse una millonada por una música que, como afirmó el propio Antón Reixa, “nace muerta y acaba normalmente en esa casi clandestina explotación”.

¿Algún otro dato que refuerce el volumen de este expolio al abrigo del mecanismo de reparto actual? El repertorio editorial de TVE estaba concentrado en 2012 en más de un 60%… en 4 autores.

Frenar esta situación sólo es posible con una modificación del sistema de reparto. Y eso sólo es posible apoyando a los que de verdad están por la labor. 

Desde ALMA, hemos constatado repetidas veces el cambio de talante, de disposición y diálogo de esta nueva etapa de la SGAE, tanto a nivel de la interlocución con el sindicato como del trabajo que se está llevando a cabo desde dentro a favor de las reivindicaciones históricas de guionistas y directores.

Por todo ello, por lo mucho que hay en juego, pedimos a nuestros socios miembros de SGAE que acudan a la Asamblea… nos vemos el jueves 20, a las 15:30 en el Círculo de Bellas Artes.


LO QUE ESTÁ Y LO QUE NO ESTÁ

20 julio, 2011

por Sergio Barrejón.

Ayer martes visitó Madrid Christopher J. Dodd, presidente de la Motion Picture Asociation of America (MPAA). Una especie de embajador del cine norteamericano. Venía a hablar de dinero, naturalmente. Del dinero que se supone que la industria cinematográfica norteamericana pierde en España por culpa de la piratería.

Christopher J. Dodd

Imagínense a Ramoncín, Alejandro Sanz y Teddy Bautista cantando juntos en la plaza de Las Ventas. Una canción en plan We Are The World, con letra de Víctor Manuel, para concienciar a la gente de lo mal que lo pasan los artistas por culpa de la piratería. Pues ni todos esos juntos habrían podido superar las gilipolleces que dijo ayer Mr. Dodd. Ahí va una perla:

Cuando me han nombrado para este cargo, me han felicitado y me han pedido entradas para los oscars, pero yo les he dicho lo siguiente: “¿A que si vuestra hija de nueve años viene y os cuenta que se ha bajado una película de Internet la aplaudís y pensáis que es muy lista?” “Efectivamente”, me responden. “¿Y si a las cinco de la tarde viene un policía y os comunica que ha robado una bolsa de caramelos la reñís? Pues es lo mismo”.

Lo mismito, vamos.

Es sorprendente que el máximo representante de la industria cinematográfica norteamericana, vaya por el mundo sin un guionista que le escriba sus líneas. Y lo está necesitando urgentemente. Aunque sólo sea para evitar declaraciones tan equivocadas como ésta:

“Las descargas ilegales son robos, robos. Tampoco me gusta el término piratería, tiene un componente romántico, la gente piensa en Johnny Depp. Robo hay que llamarlo y ya está”.

¿Qué quiere decir con “ya está”? ¿Que no se puede discutir sobre el asunto?

Voy a explicarle lo que está y lo que no está, señor Dodd: si usted entra en una tienda y roba una bolsa de caramelos, esa bolsa de caramelos ya no está en la tienda. Sin embargo, cuando yo ayer me descargué el capítulo 2 de la 8ª temporada de Curb Your Enthusiasm, porque no me daba la gana esperar meses para verlo doblado en televisión, ese capítulo siguió estando donde estuviera. No se lo he quitado a nadie. La naturaleza de ambos bienes es completamente distinta, señor Dodd.

Usted puede argumentar que existe un lucro cesante en el hecho de que yo acceda a ese capítulo de esa serie de forma gratuita. Eso ya estaría más cerca de la realidad. Pero habría que matizar tres cosas:

1. Si no pone usted su producto a disposición de sus clientes, es imposible que pueda lucrarse con su explotación. Dígame de qué otra manera puedo yo ver ese capítulo (y no me diga que me espere seis meses para verlo doblado).

2. Si otra persona pone su producto a disposición de terceros sin su consentimiento, no acuse de robo a quien lo disfrute. Vaya y denuncie por robo a quien lo subió. (Yo personalmente iría a proponerle un negocio, pero entiendo que usted y yo pensamos de manera distinta.)

3. Si un espectador está viendo y disfrutando un producto audiovisual, no parece muy inteligente ir a quitarle las ganas de hacerlo. Me sorprende que, como representante de una de las industrias más boyantes de su país, no esté familiarizado con aquello de que el cliente siempre tiene razón.

Ayer comió usted con la gente de EGEDA y se reunió con Mariano Rajoy (con quien veo la discutible afición de hacer moralejas protagonizadas por niñas). Si quería usted ir pontificando, podría haber aprovechado y pontificar sobre algo útil: por ejemplo, pedirles que trabajen para impulsar la versión original en España, y no el doblaje en varias lenguas.

Y ya puestos, cuando vuelva usted a Los Angeles, podría sugerir a sus representados de que, en un mundo globalizado, no tiene ningún sentido retrasar durante meses la exportación de unos productos que los espectadores ya están demandando… Y descargando. Que no “robando”.

Ah, y búsquese un guionista, por lo que más quiera.

(Todas las citas de Mr. Dodd están extraídas de la entrevista-masaje que le hizo Jesús Ruiz Mantilla para El País.)


MI PEQUEÑA HISTORIA CON LA SGAE

4 julio, 2011

Por Daniel Castro

No pensaba publicar nada este lunes, pero cierto asunto me ha hecho cambiar de opinión. Sí, me refiero a la detención de Teddy Bautista y otros tres directivos de la SGAE.

No soy socio de SGAE, sino de la entidad que le hace competencia desde hace unos años, llamada DAMA, encargada de gestionar los derechos de autores audiovisuales. Desde hace un par de años formo parte del consejo de administración de esta entidad. Sin embargo, nada de lo que escriba aquí se puede interpretar como una postura oficial de DAMA, sólo es una opinión particular.

Cinco advertencias previas

Primero: es imprescindible considerar que toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario. La presunción de inocencia se aplica a la gente que arroja a niños a pozos para luego violarlos. Evidentemente, también se la merecen los directivos de una sociedad acusados de malversar fondos.

Segundo:  que unas personas de una entidad concreta de gestión de derechos de autor presuntamente hayan utilizado mal el dinero que habían recaudado no debería cuestionar el propio concepto de derecho de autor. No dejamos de pagar impuestos porque un político se haya apropiado parte de ese dinero.

Tercero: los “artistas”, etc. están siendo víctimas desde hace unos cuantos años de una campaña con pocos precedentes, ya que agrupa tanto a “izquierdistas” radicales que pretenden la desaparición del derecho de autor como a derechistas deseosos de atacar a un sector que, tradicionalmente, apoya a partidos de ideología contraria. Si a esta “pinza” unimos a personas menos ideologizadas que, simplemente, intentan obtener productos culturales de forma gratuita y se enfadan con los que se los pretenden hacer pagar, tenemos a tres grandes grupos haciendo una inmensa presión sobre los “artistas” y, por extensión, sobre la mayor entidad de gestión de derechos. Desde hace años las informaciones sobre la SGAE son casi únicamente negativas, la batalla de la imagen está casi definitivamente perdida para esta sociedad.

Cuarto: Todavía se desconoce de qué se acusa exactamente a los imputados. Las primeras informaciones eran más vagas pero, poco a poco, se comienza a concretar que, al parecer, el centro del problema era la relación de Sdae, sociedad digital filial de la SGAE y una sociedad llamada Microgénesis.

Quinto: No todos los autores son miembros de SGAE. No todas las sociedades recaudan y gestionan el dinero como SGAE.

Bien, ya he acabado con las precauciones, aburridas pero imprescindibles, y voy a hablaros de mi caso personal.

¿Por qué no soy socio de la SGAE?

Hace unos años, recién salido de la Escuela de Cine (ECAM), entré a trabajar en una telecomedia para la ETB. No me conocía nadie, no había registrado ni una sola obra. No sé cómo entré en contacto con la gente de DAMA, que organizaba charlas en un hotel y explicaba porqué era preferible afiliarse a esta nueva entidad. Decían que su gestión iba a ser más transparente, que iban a defender los derechos del sector audiovisual, minoritario en SGAE. Me tenían bastante convencido, pero aún no había solicitado oficialmente mi inscripción.

Fue entonces cuando recibí una llamada de una mujer que hablaba en nombre de SGAE. Quería verme. En el Café Gijón. Me sorprendió. Os recuerdo que yo no era nadie (sigo sin serlo, pero tal vez entonces era menos todavía. Y apenas había escrito nada). ¿Qué querría de mí aquella mujer? ¿De dónde había sacado mi nombre y número de teléfono?

Era morena. La recuerdo grande. Tendría casi cincuenta años. Luego supe que llevaba semanas invitando a guionistas a cafés en el Gijón para contarles las ventajas de su sociedad y, en algunos casos, ofrecerles dinero contante y sonante para volver a SGAE. Insistió mucho en enseñarme su sede, pese a que le dije que ya la conocía. Finalmente fuimos al famoso Palacio de Longoria. Desde el vestíbulo señaló hacia la ostentosa escalera.

– ¡Fíjate qué edificio! – dijo – ¿y tú te vas a ir con esos de DAMA, que están en un piso cutre?

No respondí. Suelo ser cobarde y evito las confrontaciones directas. Pero creo que fue ése el momento en el que decidí que iba a ser socio de DAMA.

La mujer me pidió que le dijera mi nombre y apellido completos. Descolgó el teléfono y pidió a cierto departamento que le hicieran un cálculo aproximado de cuánto dinero tenía allá para cobrar, cantidades recaudadas por mis obras. Protesté levemente: no tenía obra registrada, era difícil que tuvieran ahí “dinero para mí”. Este detalle no pareció importarle demasiado. En cualquier momento sonaría el teléfono y dirían cuánto había para mí. Mientras tanto, ¿por qué no estudiaba el contrato de SGAE? Lo miré por encima. El teléfono siguió sin sonar. Creo que la mujer se excusó: a veces se tardaba un poco en obtener los datos de cada autor. ¿Por qué no firmaba el contrato y me pasaba el lunes para saber qué cantidad me esperaba? Tomé el contrato y dije, reuniendo todo el valor del que fui capaz, que me lo llevaría para estudiarlo en casa el fin de semana. La mujer protestó dos o tres veces: era mejor que firmara ya mismo porque…

Salí del Palacio de Longoria. Creí escuchar un ruido a mi espalda. El ruido que hacen los dientes de los tiburones cuando chocan entre sí, sin lograr atrapar a su presa.

Aunque tal vez fuera sólo el chirrido de la pesada puerta modernista.

Luego supe que para SGAE, que quería desautorizar la existencia de DAMA, era especialmente importante que ésta no captara socios “nuevos” (no procedentes de SGAE) puesto que éstos daban carta de naturaleza a la nueva entidad.

AÑOS DESPUÉS…

SGAE se ha dedicado a obstaculizar a DAMA para continuar con su monopolio de gestión de derechos de autor en el sector audiovisual. Básicamente ha utilizado dos de vías: las demandas judiciales y los estímulos económicos. Es decir, técnicamente hablaríamos de “el palo y la zanahoria”.

Gracias a las acciones legales, durante mucho tiempo intentaron asfixiar económicamente a su competencia: grandes cantidades de dinero que debían haber sido repartidas a los autores que habían optado por pasarse a DAMA quedaron bloqueadas en cuentas bancarias mientras llegaban las sentencias judiciales. Habitualmente las sentencias eran desfavorables para SGAE, pero ésta siempre podía pagar a abogados que presentaran nuevos recursos.

Mientras tanto, y esta es la “zanahoria”, muchos socios de DAMA iban recibiendo ofertas para volver a SGAE. En muchos casos, al cabo del tiempo, cansados de no ver un solo euro, acabaron cediendo.

Uno de los principales argumentos era el célebre “anticipo”, un préstamo sin intereses a cuenta de posibles recaudaciones posteriores. Según mis informaciones, las cantidades prestadas solían equivaler a lo generado en los últimos dos años  por el autor que lo solicitaba. Se habla de préstamos de hasta treinta mil euros sin interés alguno. Se pagaba el dinero de una sola vez y la SGAE lo recuperaba (caso de poder recuperarlo) en las liquidaciones posteriores.

Otra práctica habitual de SGAE desde que existe una entidad que le hace competencia es la de variar lo que paga a sus autores dependiendo de las reclamaciones. Cuando en una serie, por ejemplo, un guionista de SGAE se queja a su entidad de que un compañero de DAMA está cobrando más dinero en derechos de autor que él, la SGAE, en muchos casos, aumenta la cantidad que paga para evitar que este autor se marche a la competencia.

Muy posiblemente no haya nada ilegal en estas prácticas. Muchos incluso pensaréis que se trata de decisiones lógicas de una entidad que pretende retener a sus socios.

Sin embargo, en mi opinión, estas prácticas tienen mucho que ver con el principal vicio de SGAE, un vicio que parece relacionado con la visita de Teddy Bautista y sus socios a los calabozos: la falta de transparencia de su gestión.

¿Cómo es posible que SGAE cambie la cantidad que paga por derechos de autor a unos guionistas sólo porque estos protesten, aportando datos de lo que cobran sus compañeros de DAMA? ¿No existen para SGAE unas tarifas fijas? ¿De dónde sale ese dinero extra que sólo se entrega a los autores si protestan con suficiente convicción? ¿Por qué no se les paga directamente, sin que tengan que acudir con las tarifas de la competencia? ¿De dónde sale ese “adelanto” sin intereses concedido a autores que tal vez no vuelvan a crear otra obra que genere derechos autor? ¿Qué tipo de entidad puede permitirse conceder actualmente préstamos sin intereses ni apenas garantías? ¿No desprenden todas estas prácticas cierto aroma a paternalismo rancio o, directamente, a preocupante arbitrariedad? ¿Tiene sentido que SGAE siga negociando con las cadenas de televisión un “tanto alzado” por año, independientemente del volumen de obra de sus autores que se emita durante ese periodo? ¿No es lógico que se facture por obra emitida? ¿No es el objetivo de esa sociedad repartir lo que recauda entre los autores? Entonces, ¿de dónde sale el dinero para comprar una red de teatros o un inmenso palacio en Boadilla del Monte? ¿Tanto les sobra?

A falta de conocer los detalles sobre el caso que ha llevado a Bautista y otros directivos ante la justicia, todo desprende el aroma a falta de transparencia y rigor en la gestión del dinero que lleva años caracterizando a SGAE. El hedor que llevó a algunos a escapar y fundar DAMA.

El otro día, antes de las elecciones en SGAE y de la operación de la Guardia Civil, en una cena, un amigo usaba el mismo argumento que aquella mujer morena: “Mientras la SGAE compra teatros” – vino a decir – “DAMA no tiene ni un simple burdel”.

Afortunadamente – pensé yo.


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