MÉXICO D.F. AHORA SE ESCRIBE C.D.M.X: ENTREVISTA A MIGUEL HERVÁS

13 diciembre, 2016

Entrevista de Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea.

Si hablamos de la industria audiovisual mexicana tenemos que hablar de Televisa, uno de los grandes grupos de comunicación del país y uno de los máximos creadores de contenidos en lengua castellana a nivel mundial. En 2016 Televisa ha lanzado Blim, plataforma digital de suscripción de vídeo bajo demanda que ya se encuentra disponible en 17 países y que se presenta como el máximo competidor de Netflix en México. Para hablar sobre ello estuvimos con Miguel Hervás, guionista español que lleva 10 meses viviendo en México y trabajando en Televisa.

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¿Cómo llegas a trabajar en Televisa México?

Yo ya trabajaba en España para Televisa, en un equipo de desarrollo de series, donde nos dedicábamos a crear contenidos originales para todo el mundo, y también para México. Hicimos varios formatos que se han adaptado luego a México como novela, algunos como Antes Muerta que Lichitaque se estrenó en México por el Canal de las Estrellas, o La Esquina del Diablo, una narconovela que se emitió originalmente en Unimás. Y bueno, yo llegué aquí por unas semanas para apoyar a una serie en concreto, y a partir de ahí surgió la posibilidad de quedarme un rato más. Y aquí estoy diez meses después.

Supongo que viendo como estaba la situación en México, en ese momento pensé que lo mejor para mí era quedarme. La idea de conocer un país como México, trabajar para otro mercado y abrir mi campo de posibilidades a Latinoamérica, era muy tentadora.

¿Ves diferencias a la hora del contenido que escribes en México respecto al que escribías en España?

Creo que hay dos clases de diferencias. Una es la idiomática. En México tienen sus propias expresiones que nosotros no manejamos, como te habrás dado cuenta estando por aquí, y es la primera diferencia que uno nota al llegar. Y después está la cultural. Por poner un ejemplo, los mexicanos no se ríen de lo mismo que los españoles, o no sufren de la misma manera. Hay ciertas cosas que son más cuestión de tonos y de colores que propiamente de un planteamiento distinto, puesto que en el fondo sí que son países hermanos. Por tanto, adaptarse a esto es una experiencia muy enriquecedora y no tan difícil como pueda parecer en un primer momento.

La impresión que tuve cuando llegué es que no me iba a poder hacer a escribir como mexicano, o que me iba a costar bastante, pero después a la hora de escribir le vas pillando el tono. Es fundamental, eso sí, vivir una temporada larga en México para descubrir esto y poder adaptarse al mercado, saber qué quiere el mexicano.

Lo que siempre se dice, que un guionista tiene que hablar de lo que sabe. Para escribir México, tienes que conocer México.

Tienes que conocer México y tienes que tener muy claro qué es lo que ellos buscan. Yo he tenido la suerte de cruzarme con personas que me han orientado muy bien y me han ahorrado mucho tiempo, pero no puedes pretender llegar a México e imponerles tu visión española de las cosas. No funciona así. Aunque ahora se tiende un poco a hacer formatos más globales, y existe esta tendencia global en todo el mundo, las cosas luego no son tan sencillas.

Hablemos ahora de Televisa. ¿Cuál crees que es su papel en México respecto al tipo de contenido que escribís?

Televisa es el primer motor que hay en México por lo que se refiere a creación de contenidos, y en todo el mundo diría, en lengua hispana al menos. No hay nada que se parezca, ni en España ni en el resto de Latinoamérica. Es una empresa que además ahora se está regenerando mucho, que se está intentando adaptar y modernizar para las nuevas generaciones, para los famosos millenials. Personalmente creo que están poniendo todos los recursos necesarios para competir contra este otro monstruo que es Netflix, que no solo está cambiando la manera en la que se demandan los contenidos, sino que también están cambiando los hábitos de consumo.

¿Cuál crees que es el trabajo de un guionista para poder estar pegado a lo que demanda el espectador?

Creo que eso se consigue estando al loro de las tendencias del momento. No creo que sea tanto una cuestión de documentación, de ponerse un sombrero y una gabardina e internarse en un barrio popular. Es importante estar pendiente de las ferias anuales, o ver qué se emite en distintos países y qué funciona, ahí se puede ver cuál es la tendencia. Aquí la tendencia no es diferente a la del resto del mundo. Hay cada vez más formatos que tienen protagonistas femeninos, también está pegando la comedia tanto en televisión como en cine, cada vez se atreven más con historias de género… Por tanto, hay que estar actualizado a lo que se está haciendo, y en base a ello tratar de adaptarse.

Hablabas ahora de las series protagonizadas por personajes femeninos, cosa que quizá a día de hoy todavía no es algo tan habitual en otros mercados. ¿Crees que aquí hay una modernidad en cuanto a géneros?

Si lo comparamos con lo que conocemos, creo que en España tenemos una televisión muy fuerte. Me parece sorprendente ver cómo formatos y series de España son conocidos aquí. Tenemos que valorar mucho la televisión que tenemos, también respecto al resto de Europa. Se hacen series de mucha calidad y muy interesantes. Creo que en España se está siendo, hasta cierto punto, pionero en lo que se refiere al contenido en habla hispana.

Pero al mismo tiempo creo que en México sí que existe una renovación muy importante, y por primera vez hay productores y productoras que están apostando muy fuerte por los guionistas y escritores, y creo que ya es una tendencia que cada vez se va a ir viendo más. Y hay mucha gente intentando hacer cosas nuevas aquí, algo que es de elogiar. Uno siempre tiene la impresión que cuando se habla de México y televisión solo existe la telenovela, y no es cierto. Aquí se están haciendo cada vez más series de formato corto, y por ejemplo, cada vez hay menos diferencias entre una telenovela y una serie. Ahora se están empezando a hacer teleseries de 20 capítulos, cuando antes eran de 60, y cuando antes eran de 120. La diferencia entre un formato y otro no es tanto, cada vez son historias más contraídas, más concretas, apostando por un modelo de calidad de producción. Hay series ahora con valores de producción que en España serían difícil de ver. El espectador se está acostumbrando a la calidad. Y eso es una tendencia que ya es irreversible.

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¿Crees que este aumento y renovación de series se debe a que las exigencias del guionista se valoran más?

No sé si tiene una relación directa con el guionista, la verdad. Creo que todo viene un poco de competir con un mercado tan fuerte como es Netflix. Blim intenta ser la misma plataforma que Netflix pero orientada a un mercado hispanohablante. Competir contra Netflix implica adaptarte y hacer contenidos parecidos a los de ellos, sin perder la novela, algo que en México sigue encajando muy bien. Pero a la vez hay que hacer cosas para no perder ese público que cada vez está más acostumbrado a consumir formatos de Netflix. Los millenials mexicanos ya consumen contenidos angloparlantes sin complejos.

Respecto a los contenidos, ¿en qué crees que se puede llegar a diferenciar Blim a Netflix? ¿Por qué alguien iba a preferir Blim antes que Netflix?

Creo que es una muy buena pregunta. Al final creo que el gran valor que tiene Televisa y sus formatos es que están hechas por escritores y actores de aquí, que son series que están hechas en su propia lengua. Al final la gente también quiere ver caras conocidas e historias que le sean reconocibles. De ahí la importancia de respetar el localismo de la zona. No estás viendo una serie que transcurre al otro lado del mundo, sino que sucede en tu propio país. Creo que ese es un gran valor que no se debe perder.

Es una pregunta difícil, pero supongamos que Netflix empieza a hacer series mexicanas con actores y guionistas mexicanos. ¿Dónde crees que se podría buscar entonces la diferenciación entre ambas plataformas?

Creo que ese es un muy buen planteamiento por parte de Netflix, puesto que es un valor añadido para competir en este mercado. Por otro lado, creo que si tú te vas a suscribir a una o a otra plataforma tienes en cuenta no solo el valor cualitativo, sino también el valor cuantitativo. Te interesa tener acceso a muchos formatos. No sé si a Netflix le bastará con hacer una serie al año en México cuando aquí se están haciendo más de 20. Puede ser interesante en los próximos años ver cómo se va a comportar el público.

Y tú personalmente, ¿qué géneros crees que se van a tocar en México en los próximos años?

Yo estoy en varios proyectos de largo, lo cual es una suerte y algo casi impensable viniendo de España. Por eso solo puedo estarle agradecido a esta tierra. Más allá de eso, ahora mismo se están haciendo, como te decía, más de 20 series aquí, y son proyectos que cada vez más abogan por la calidad, por ser concretos y por intentar aportar algo original.

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¿Qué te aporta México que no te aportara España? ¿Por qué decides quedarte aquí?

A parte de porque es una experiencia en sí misma estar en otro país, creo que es muy interesante para un guionista joven conocer otros mercados. Tus capacidades se amplían, y creo que es interesante ver más allá de lo que es España y de la comodidad que supone para alguien estar en su propio país. Creo que en México se está produciendo mucho, cada vez más, la tendencia de la gente que va al cine cada año sube, y luego la cultura mexicana es muy acogedora, premia mucho el talento y gusta la gente joven que viene de fuera. En ese sentido tenemos mucho que aprender de ellos. Creo que es muy interesante plantearse una experiencia fuera de España.

Eso sí, no quiero vender que es fácil venir aquí, colocarte y trabajar. No soy nadie para decirle a alguien que haga las maletas y pruebe fortuna. No es más fácil que en cualquier otro lugar. Yo vine cuando trabajaba para el equipo de guionistas de Televisa en España, lo cual ya es mucho más que empezar de cero, y contando además con el apoyo de varias personas dentro y fuera de la empresa.

* Actualmente Miguel está escribiendo dos largometrajes para Videocine, uno de los cuales se empezará a rodar en diciembre de este año y el otro está por confirmar. También escribe en una serie de televisión que se estrenará próximamente en Blim. A día de hoy afirma echar tres cosas de menos de España: A su madre, ver los partidos de La Liga a una hora decente y comer tortilla española (no por ese orden).


MÉXICO D.F. AHORA SE ESCRIBE C.D.M.X: ENTREVISTA A PABLO ARAMENDI

2 diciembre, 2016

Entrevista de Àlvar López y Carlos Muñoz Gadea. Fotografías de Caridad Riol.

Si hay una palabra que puede definir el panorama audiovisual actual en México, esa es cambio. A la apertura del mercado también se le suma la búsqueda de nuevos géneros e historias que contar, tanto en televisión como en cine, si bien ambos modelos todavía tienen elementos que los distinguen entre sí. Además, y pese a compartir lengua, el mercado mexicano presenta diferencias sustanciales respecto al español. Sobre todo ello pudimos hablar en profundidad con Pablo Aramendi, guionista español que ya lleva tiempo viviendo en México.

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Vamos a empezar a lo grande, con una pregunta fácil de formular pero difícil de contestar. ¿Cuáles crees que son las diferencias más notables entre el mercado mexicano y el español por lo que respecta a la forma en la que se escribe?

Buena pregunta, (ríe). Para mí la principal diferencia, si hablamos de la televisión y teniendo en cuenta que es la opinión de alguien que lleva aquí dos años, es que el mercado mexicano se ha basado muchísimo en la novela y en la teleserie, un formato que es muy largo y muy ajeno para nosotros. Se escribe mucho, y se escribe mucho más rápido. Para que os hagáis una idea de lo diferente que es aquí, están tan poco acostumbrados a hacer series de 13 episodios que muchas veces se encargan las temporadas de dos en dos o de tres en tres. Y la emisión también sigue ese esquema, a veces las series se emiten de lunes a jueves, casi diario, como si fueran telenovela. Por lo tanto, el tipo de historias también cambian. Necesitas más personajes, conflictos más fuertes y arquetípicos. Diría que en eso se basa el mercado mexicano, porque es lo que mejor ha vendido. Aún así, las series mexicanas, a mi parecer, no se han vendido bien fuera. Siento que no han viajado tanto como han viajado por ejemplo las españolas. Por ejemplo, algunas de las series que he escrito en España las he visto aquí en televisión. O sin ir más lejos, el Netflix mexicano me recomendaba series que había escrito yo, y ponía mis capítulos para ver si eso me da derechos de autor algún día (ríe). Pero volviendo a la pregunta, diría que sí, que se ha basado sobre todo en la teleserie y en la telenovela, que no han tenido tanto éxito como algunas españolas de prime time.

Por otro lado, aquí no entienden eso de los setenta minutos por episodio que tenemos nosotros. Son más cortas. Y la programación también es distinta, puesto que el horario es mucho más norteamericano y el prime time es antes que el nuestro. Por lo que respecta a los géneros, siento que se tira mucho más hacia el drama, que es la tendencia, por más que México sea un país con mucho sentido del humor la comedia se trabaja menos.

¿Crees que estas diferencias se deben a distintas exigencias por parte de las productoras, o a diferentes gustos por parte del público?

Esa es la misma pregunta que te van a hacer en España. Si le preguntas a cualquier guionista español seguro que te dice que el público está más preparado y que los productores y las cadenas son conservadoras. Pues aquí un guionista mexicano te va a decir lo mismo. Yo creo que probablemente el punto intermedio esté entre el mundo del guionista y el del productor.

Eso sí, hay que tener en cuenta que este es un mercado mucho más grande. Ten en cuenta que ahora mismo hay 110 millones de personas en México, por lo que creo que sí que debería haber hueco para más cosas. Aún así, sí que siento que es más difícil para las cadenas de televisión en México recuperar a los espectadores que han perdido por plataformas como Netflix o HBO, que aquí puedes contratarlo a diferencia de lo que ocurre en España. Eso implica que tienes mucha más variedad, puesto que puedes tener acceso casi a toda la oferta que hay en Estados Unidos, y creo que toda la gente que no busca su oferta en televisión difícilmente volverá a ella. Aunque tampoco sé si lo que se pretende es recuperar esa audiencia perdida.

ACTUALIZACIÓN: Si bien cuando estuvimos con Pablo hace dos semanas no era posible, a día de hoy ya se puede contratar HBO en España.

Quizá se trata de fidelidad el público que ya tienen escribiendo aquello que saben que le gusta a cierto público.

Sí, lo que pasa es que por un lado siguen perdiendo gente, sobre todo entre el target más joven, pero todavía siguen teniendo mucha fuerza. El último capítulo de la serie de Juan Gabriel lo vieron 17 millones de personas, que son un huevo de personas. Una Coca Cola vale lo mismo en España que en México. Pues imagina la cantidad de dinero de más si te están viendo 17 millones de personas.

Sí que es cierto que hay cosas que están cambiando. Por ejemplo, Tv Azteca tuvo que cambiar muchas cosas de su estructura y con ello paralizó los contenidos de ficción que tenía. Ahora lo están reactivando, están buscando su propio camino. O Televisa, que ahora está lanzando su propia plataforma y lanzando con ello multitud de series al mercado. Han salido unos datos que dicen que Televisa ha bajado sus beneficios en un 84% en los 9 meses que llevamos de año. Eso es cierto, pero también lo es que han vendido un 6% más de contenido. Hay que ver, quizá, qué es lo que les está fallando en ese modelo de negocio, porque quizá no es el contenido. Pero sí, ahora se está apostando mucho en México por hacer series.

¿Y con esta apertura de mercado se demandan nuevos tipos de series?

Va a ser lento, porque están buscando el tipo de público que se ha alejado de la televisión, pero la oferta va a tener que ser más variada sin duda. Esa es la apuesta, abrir la oferta y ver qué les funciona y qué no. Yo creo que no tienen una idea clara de qué es lo que están buscando, porque están comprobando, como digo, qué funciona y qué no. Es un poco como si pones Netflix en tu casa ahora. Están produciendo 20 series al año, y ahí dentro hay algunas que son para viejas, otras que son para jóvenes, otras para señoras, hay series históricas, y series que hacen directamente para el mercado afroamericano de Estados Unidos. Por tanto, yo creo que la idea de todas estas plataformas es tener a todo el público contento con su oferta. No creo que vayan a un público específico, que es lo que pasaba antes con la televisión. Antes, si tenías una única bala programada a cierta hora, lo que intentas es lo que ocurre con Juan Gabriel, que quieres que te vean 17 millones de personas. Pero si lo que vas a hacer ahora es encender Blim [la plataforma de Netflix] y tener 12 series, lo que quieres es que todas se diferencien entre sí para que le puedan gustar a alguien. O esa es mi interpretación.

A parte de las diferencias, ¿también ves similitudes en la forma de escribir?

Hay algunas cosas que sí que se comparten, no tanto por el idioma sino porque culturalmente estamos cerca en algunas cosas. Tendemos a enfatizar las emociones, a querer mucho a las madres en televisión (ríe). Ese tipo de cosas sí que son básicas y fundamentales, y no sé, seguro que tienen que ver con la religión católica. Hay parecidos por lo que respecta al respeto a la familia, que sí que está muy presente.

Aunque, volvemos a las diferencias, hay muchas cosas que no tienen que ver, porque aquí todo es más dramático y más intenso. Digamos que también España es una sociedad más acomodada que la mexicana, que es mucho más convulsa, por lo que las historias aquí también te piden más intensidad, porque lo que vive la gente es más intenso. Aquí cuando intentas hacer algo más diluido…

La televisión aquí está muy pegada a la realidad, por tanto.

Puede ser, y es verdad que luego también hay comedia y sentido del humor, pero siento que lo que es divertido en México no es lo que yo veo en la sociedad. No es ese tipo de comedia. La comedia aquí necesitaría evolucionar bastante. O al menos, para que me gustara a mí, puesto que todo es una percepción personal.

¿Cómo crees que podría darse esa evolución?

Es una pregunta difícil. La verdad, creo que no sé tanto como para poder dar una respuesta respetable.

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Cartel promocional de la película.

Si hablamos ahora de cine, ¿cuáles crees que son las diferencias que puedes ver a la hora de escribir para España –recientemente se estrenó en España The Night Watchman. La minadonde participaste en el guión– y para México?

Diría que hay una diferencia marcada en algo que también pasa en España, aunque cada vez menos. En España el que hacía cine se sentía cien veces mejor que el que hacía televisión. Creo que esa diferencia se ha estrechado, pero aquí todavía se mantiene un poco esa diferencia. Siento que la gente se siente muy jerarquizada en función del proyecto en el que esté trabajando.

Y luego aquí el cine tiene dos cosas. Tenemos el cine ultracomercial por un lado y el ultrafestivalero por el otro. Siento que hay pocos proyectos que estén en el medio. A mi parecer, el muy comercial está muy alejado de lo que me interesa, y en el festivalero, aunque encuentro cosas que me gustan más, lo siento un poco falso aquí, la verdad. El cine de autor, siempre hablando desde una perspectiva de extranjero, siento que es un cine de autor pensado para que le guste a un francés, pero no para que represente a un mexicano, y creo que hay mucha distancia entre el espectador mexicano y el cine de autor mexicano. Me parece que está más pensado para que te lleven a Cannes que más que para reflejar una realidad de aquí. Que muchas veces sí que tratan temas que son parte de la realidad mexicana, pero la forma de hacerlo creo que no es tan veraz, sino que es lo que queremos ver en Europa.

No sé si te refieres un poco a que el cine de autor aquí tiende a dar una perspectiva europeísta de lo que nosotros pensamos que es México.

Sí, también, pero sobre todo me refiero a que a veces ves películas mexicanas de autor donde la gente no habla como los mexicanos que te cruzas por la calle, donde los silencios son excesivos en un país que al menos para mí está lleno de ruido constantemente. Cuando un mexicano imita a un español, y lo sobreactúa, exagera la forma en la que hablamos, pero nos retratan como muy formales, y yo siento que aquí utilizan muchas más palabras que las que yo utilizaría para decir lo mismo, y sin embargo en las películas hay mucha tendencia a frase corta y mirada larga.

Luego, claro está, hay películas de autor donde también se pueden ver mexicanos, donde te los crees, como Y tu mamá también Temporada de Patospero hay muchas otras donde en el fondo lo que se hace es imitar la filmografía de países nórdicos con gente de aquí y con relaciones que no son las de aquí incluso. Siento a veces que los guionistas y directores mexicanos, como existe el rechazo desde la intelectualidad a todo lo que huela a telenovela, se desdramatiza y se limpia todo en exceso. Y para mí, después de eso, se pierde todo lo autóctono.

Digamos que queda un cine social casi prefabricado.

Sí, y no solo social, porque puede ser también de pareja, pero con esto quiero decir que si un matrimonio sueco descubren que se están siendo infieles el uno al otro quizá ni se lo dicen a la cara, o se lo dicen de una manera tranquila, pueden esperar dos semanas para decírselo, pero por lo general si aquí se descubre que se están siendo infieles los unos a los otros la discusión se empieza y se acaba esa misma noche. No son cosas que por lo general (no quiero generalizar) que aquí uno se vaya a guardar, o se vaya a eternizar como puede ocurrir en otros países, y siento que se imitan esos modelos cuando no son propios de la sociedad mexicana.

Quizá, a modo de conclusión, podríamos decir que lo que se está intentando (o lo que se debería intentar) es explotar más lo autóctono sin caer en clichés ni desdramatizar.

Podría ser. A ver, es verdad que es una exigencia un poco carona la mía. Es muy difícil encontrar un director que sea capaz de retratar la vida y las cosas como son, pero ni aquí ni en ningún lado. Hay que tener mucho talento para ello. Cuando digo todo esto no lo digo por condenar, sino que yo veo las cosas y reflexiono sobre si el proyecto acabado es realmente lo que está viendo su director. Muchas veces se me hace lejano.

Sería un poco hablar de lo que se conoce con tal de poder plasmar la visión sobre ello. 

Efectivamente.

¿Y ese alejamiento también está presente en el cine muy comercial?

Sí, pero yo creo que eso es algo que pasa en todos los cines del mundo. Lo comercial es comercial, y el modelo es el americano. Las películas que se hacen comerciales en España, por ejemplo, también siento en ocasiones que son productos que ya conozco de antes. Aunque bueno, eso ya depende de los gustos de cada uno.

Y por otro lado, también creo que es muy complicado conseguir hacer algo intermedio. Conozco a gente que ha intentado hacer películas de autor pero que a su vez sean accesibles y luego tampoco encuentran público. Y si en España la distribución ya es salvaje, aquí lo es mucho más, porque está duopolizada por Cinemax y Cinépolis, y hay muy pocos sitios donde se puedan ver películas fuera de ese duopolio. Por otro lado, hay películas que se pueden estrenar en la Ciudad de México este mes, pero que a ciudades más pequeñas pueden llegar en marzo. Y todo el esfuerzo publicitario que has hecho lo has hecho en este momento. ¿Cuánto queda de todo este esfuerzo de aquí a que la estrenen en otra ciudad? Muy poco. Y eso es un problema para este tipo de películas.

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Para acabar, ¿laboralmente qué te aporta este país que no te aporte España?

Ahora hay muchas opciones. También los proyectos en los que estoy, me gusten más o menos, son cosas que seguro que no estaría haciendo ahora en España. Hablo con mis amigos españoles y el 90% están haciendo cosas que ya hemos hecho, ellos y yo. Estaría haciendo series distintas pero muy parecidas. En cambio, las que estoy haciendo aquí, algunas mejores, algunas peores, son distintas, y eso me divierte. Me divierte, y es un desafío. Para mí eso es divertido. No sé cuánto me da a durar, supongo que llegará un momento que me deje de divertir si a partir de escribirlas no soy espectador de las series que escribo, pero de momento escribiendo aquí estoy muy cómodo y contento.

* Actualmente Pablo está dialogando una telenovela para Univisión, La doble vida de Estela Carrillo. Pronto podrá contar qué pasó con el proyecto Todo mal que hizo con Curro Serrano (de lo que ya empezó a contar en bloguionistas) y que se terminó de grabar en Los Ángeles en septiembre. Además, está preparando otros proyectos de serie que, como él dice, “avanzan dos pasos y retroceden uno” y escribe un guión de cine con Luis Gamboa que todo apunta a que se filmará el año que viene. Por si fuera poco está explorando nuevos territorios y escribe guiones para vídeos en 360º y de realidad virtual. Cuando no es guionista y, en sus propias palabras, “se aburre”, descarga diccionarios sonorenses de internet y ve vídeos en youtube de “buchonas” (novias de narcos) para aprender el idiolecto y que no le despidan.


EN #ACAMPADASOL SE NECESITAN GUIONISTAS

2 junio, 2011

por Sergio Barrejón.

Si yo fuera lector de guiones en una productora, y el Movimiento 15-M fuese un proyecto de serie de televisión, supongo que escribiría su sinopsis más o menos así:

Un grupo heterogéneo de ciudadanos indignados por la situación política nacional decide salir a protestar a calles y plazas de toda España. El movimiento se organiza de manera espontánea en forma de acampadas. El ejemplo pronto cunde en el extranjero, donde se generalizan las protestas frente a embajadas españolas. Incluso se extiende a otros países afectados por crisis económicas más graves, como Grecia.

Y si tuviera que esquematizar su estructura, probablemente la reduciría a estos puntos:

-ANTECEDENTES. La crisis económica y la burbuja inmobiliaria española. Las sentadas por una vivienda digna de 2006, realizadas también a mitad de mayo.

-PUNTO DE PARTIDA: La manifestación del 15-M y su violenta represión policial. La respuesta ciudadana es volver a manifestarse al día siguiente en la Puerta del Sol. Desde entonces, se instala allí un campamento permanente.

-PUNTO DE GIRO: Tras las elecciones del 22-M, los indignados deciden permanecer en la Puerta del Sol al menos una semana más.

-PUNTO DE GIRO: Transcurrida esa semana, los acampados deciden permanecer indefinidamente en la Puerta del Sol.

-FIN: España cambia su ley electoral y se logra una democracia realmente representativa.

Naturalmente, ni el Movimiento 15M es un proyecto de serie de televisión (de momento), ni yo soy lector de guiones en ninguna productora (de momento). Pero muchas veces, viendo las noticias o leyendo el periódico, me ha dado por pensar algo así como “esta gente necesita un guionista”.

Por ejemplo, cuando leo que a la Ministra de Defensa le roban el coche en la puerta de su casa (!) y al día siguiente decide retirar su candidatura en las primarias de su partido, no puedo evitar pensar que los barones del PSOE necesitan un guionista. Más que nada para que una serie de acontecimientos casuales no parezcan síntomas de un sospechosísimo proceso de intimidación para quitar de en medio (otra vez) a un candidato catalán y poner a un viejo calvo proveniente de la zona cantábrica.

Pero no nos desviemos. Hoy voy a tratar de explicar por qué el Movimiento 15M también está necesitando un guionista, y rápido. Voy a intentar glosar los puntos flojos del proyecto de serie. Pero empezaré, como tengo por costumbre cuando hago un análisis de guión, por resumir los aspectos positivos:

El punto de partida es muy llamativo. La serie arranca ciertamente en el límite de la verosimilitud (¿miles de españoles protestando a la vez en multitud de sitios sin un líder que les organice?), pero eso mismo la convierte en material muy original.

El conflicto se plantea como algo potente y perdurable, lo que es fundamental en una buena serie, si quiere mantenerse en antena bastante tiempo.

La ambientación es visualmente interesante: grandes manifestaciones, asambleas multitudinarias, cargas policiales, comparecencias polémicas, elecciones…  Y no sólo eso: además tiene lugar fundamentalmente en exteriores reconocibles (plazas principales de grandes ciudades), lo que aporta una indudable espectacularidad. ¡Y ni siquiera hay que gastar dinero en construir decorados ni en pedir permisos!

Se plantean escenarios novedosos, insólitos. La idea de montar una acampada permanente en el centro de Madrid es sin duda original y, a priori, es un buen elemento para que la audiencia recuerde la serie y quiera seguir viéndola.

Vayamos ahora con los problemas:

Los protagonistas no están bien definidos. “La ciudadanía” contra “el sistema político” no es un conflicto fácilmente representable. Por eso muchos espectadores proyectan imágenes distorsionadas del asunto, que responden más a sus propios miedos que a una imagen concreta. Por ejemplo: las señoras con permanente que toman café con leche en Nebraska están convencidas de que en Sol no hay más que agitadores enviados por el PSOE para contrarrestar el avance del PP. Los del PSOE piensan que sólo son hay jóvenes antisistema enviados por Izquierda Unida para arañar votos ante el retroceso del PSOE. Y los de Izquierda Unida… Bueno, esos ya hace unos cuantos años que no saben qué pensar de nada. Y así.

No me atrevo a decir quién debería ser el protagonista del 15-M. Ni siquiera diré que debería haber un protagonista. Tal vez el éxito de la serie en su arranque se base precisamente en retrasar la aparición de un protagonista. Sería un recurso original. Lo que tengo claro es que el producto no durará mucho en antena si no aparece un líder claro. Sé que es una pena, pero qué quieren: estamos en España. Seguimos teniendo un rey, por el amor de Dios: en este país, la gente quiere líderes.

Algunos personajes hablan demasiado. Es una pena que un decorado tan interesante y particular como la #acampadasol, con sus inolvidables lonas azules y su cartelería ingeniosísima, se malgaste en interminables escenas de bla-bla-bla. Ya saben, estoy hablando de Las Puñeteras Asambleas.

Es un síntoma típico de un problema de guión. Al igual que las personas mediocres nunca manifiestan su mediocridad mediante el silencio, sino mediante la pedantería y la verborrea, cuando en un guión no hay nada interesante que contar, el guionista suele recurrir al bla-bla-bla.

En otras palabras: si esta serie no quiere perder audiencia, hay que quitar las escenas de asamblea. Así de simple. Arrancar las páginas. Borrar. Vaciar la papelera. Adiós para siempre, mediocres de mierda.

Hay que unificar la terminología. A lo largo de esta serie, hay términos que se confunden y adjetivos de los que se abusa hasta desvirtuarlos. Por ejemplo: perroflauta. Hay que reconocer que la palabra es graciosa y es comprensible que a un mediocre le den muchas ganas de usarla cuando alguien le escucha. Pero lo cierto es que la base de su éxito es su enorme precisión. Un perroflauta es un tipo que pide dinero tocando lamentablemente la flauta y acompañado de un perro. Punto. Es cierto que todos los perroflautas van sucios (y sus perros, ni hablemos), pero no por eso tiene sentido llamar perroflauta a cualquiera que vaya sucio. Ni a cualquiera que toque la flauta, claro está. Podemos extender el nombre a cualquiera que vaya muy sucio y ejerza horrendamente una actividad pseudoartística en plena calle. Pero sólo si puede apreciarse que tanto la suciedad como el ataque a la sensibilidad artística son actividades continuadas en el tiempo. Lo cierto es que en Sol hay muy pocos perroflautas. De hecho, incluso se ha conseguido mantener callados a los gilipollas de los bongos, lo que es probablemente uno de los mayores logros de la democracia española.

Si a lo que nos referimos es a un niñato de pseudoizquierdas que acude a Sol en los ratos libres que le dejan sus prácticas infrapagadas en una multinacional petrolífera, por ejemplo, y que se disfraza de sucio por puro síndrome de Cenicienta, entonces no digamos “perroflauta“. Hablemos con propiedad: eso es un pihippie, o pjijpi, como se quiera. Esos son los que el día de mañana llegarán a políticos, y presumirán de haber estado en Sol mientras joden a la gente igual que los políticos de hoy.

Si nos referimos a neo-hippies más auténticos, de los que sí pernoctan en Sol, que colaboran activamente en las comisiones, y que caminan descalzos sobre esos cartones infectos y que indefectiblemente tienen un piercing en nariz, labio o ceja, más un tatuaje tribal en brazo o tobillo, y un corte de pelo indefinible que sólo puede haber perpetrado uno de sus semejantes… eso es un “pie-sucio”.

En cuanto al término magufo/a, convendría erradicarlo cuanto antes. Como la mayoría de los neologismos basados en dos medias palabras, suele ser completamente innecesario. Además, la propia disposición fonética hace que el que pronuncia esa palabra ponga, inevitablemente, cara de idiota. Y escrito también queda muy feo.

El clímax amenaza con llegar demasiado pronto. Todo lo que sé sobre las telenovelas (y después de mil y pico episodios de “Amar en Tiempos Revueltos” voy sabiendo algo) lo he aprendido de Rodolf Sirera, que es un genio en varios sentidos, no sólo como guionista. Y entre las cosas que me ha enseñado destaca ésta: las telenovelas consisten fundamentalmente en un laaaaaaargo, larguísimo segundo acto. El primer acto es importante, pero básicamente en función de su capacidad para plantear un conflicto que pueda mantenerse abierto, pero en desarrollo, durante muchísimo tiempo.

¿Y cómo se hace eso? Pues poniendo en juego pocos elementos, conceptos primarios, y evitando constantemente el clímax. Porque el clímax, amigos, está dentro de la jurisdicción del tercer acto. Y el tercer acto no se puede estirar (ésta es otra de Las Grandes Verdades). Después del clímax, viene el final. Y después del final, se acabó la serie y vuelves al paro.

¿Y cómo aplicamos esto a las acampadas del 15M? Muy sencillo: evitad el enfrentamiento con la policía. Dentro de la estética revolucionaria, está muy bien visto el soportar heroicamente las collejas de esos hijoputas (por usar la terminología de Ferrán Teruel, gloria de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado). Pero en la vida real, es contraproducente, porque al espectador le produce una sensación de clímax, y posteriormente, de fin de la serie. Eso no interesa. Es mucho mejor una estrategia de falso final. Cuando se reciba una orden de desalojo… se desaloja como si no pasara nada.

Y se vuelve al día siguiente o cuando sea. Sin porras. Sin mártires. Sin clímax. Eso es lo que le dará a la audiencia la idea de que a) Éste no es el típico culebrón que acaba cuando muere el bueno o el malo, y b) Que esta serie todavía tiene mucho que contar.

Y recordad: pocos elementos, y conceptos básicos. “No nos representan” y “No nos vamos” son conceptos básicos. La indignación es un concepto estupendo, con el que el 90% de la población empatiza automáticamente. En cuanto empezáis a matizarlo, empezáis a perder audiencia. Mantened la indefinición. O en otras palabras: dejaos de propuestas. La mayor parte de las propuestas que salen de las asambleas son de un infantilismo lamentable, propio de las peores series españolas. Lamento comunicaros que arreglar el mundo no es tan fácil como juntarse en Sol a comentar lo mal que está todo. Si lo fuera, ya lo habríamos arreglado hace mucho tiempo en la barra de muchos bares, ¿no os parece?

En conclusión: 15M es una buena idea, pero conviene reescribirla para que no la quiten de antena al llegar el verano.


LA SEÑORA Y EL PARÁSITO. BIOLOGÍA DEL PLAGIO.

19 marzo, 2010

por Pianista en un Burdel.

Ayer hablábamos de la escoria de la profesión. Hoy hablaremos del parasitismo. Dice la Wikipedia:

El parasitismo es una interacción biológica entre organismos de diferentes especies, en la que uno de los organismos (el parásito) consigue la mayor parte del beneficio de una relación estrecha con otro, el huésped u hospedador. […]

El parasitismo puede darse a lo largo de todas las fases de la vida de un organismo o sólo en periodos concretos de su vida. Una vez que el proceso supone una ventaja apreciable para la especie parásita, queda establecido mediante selección natural y suele ser un proceso irreversible que desemboca a lo largo de las generaciones en profundas transformaciones fisiológicas y morfológicas de tal especie.

Fin de la cita. ¿Y cómo se aplica esto al mundillo audiovisual? Fácil: a medida que uno va consagrándose en la profesión, le van saliendo parásitos. Se hace atractivo como huésped. A los que tienen fama, se les acerca gente que quiere salir en la foto. A los que tienen dinero, se les acercan pedigüeños. A los que tienen talento, se les acercan los mediocres y los envidiosos.

A los que tienen fama, dinero y talento, los denuncian por plagio.

El pasado miércoles, la Fiscalía Superior asturiana remitió al juzgado la denuncia que Susana Pérez-Alonso presentó contra la serie La Señora (TVE) por plagio. Según Pérez-Alonso, la serie de Diagonal TV sería un plagio de una presunta novela suya (digo presunta porque no está ni publicada).

Naturalmente, el hecho ha sido identificado como carnaza por la mayoría de los confidenciales sobre televisión en Internet, que han copipegado el texto de Europa Press como si no hubiera mañana. Sensacionalismo barato a tutiplén. Pero la palma se la lleva, oh sorpresa, El Mundo. No conforme con recorrer la conocida senda de la desinformación, ayer dieron un pasito hacia los intrincados caminos de la difamación con este titular:

Queridos redactores becarios de El Mundo, tres cositas:

1. Es el juez el que decidirá si es o no es un plagio. La Fiscalía sólo ve indicios de delito -como explica el cuerpo de vuestra noticia- y formula la denuncia ante el juzgado.

2. Cuando el titular contradice el cuerpo de la noticia, es que algo falla. O falla el titular, o la noticia, o el cerebro del redactor becario.

3. Entiendo que Diagonal TV es una empresa rival y queréis atacarla. Pero se os ve el plumero

Susana Pérez-Alonso es una señora aburrida, una turista de la literatura que un día tuvo la mala fortuna de quedar finalista del Sonrisa Vertical, un concurso literario de cuarta. Y se creyó que tenía talento. Así que le dio por escribir, y escribir, perfeccionando su técnica literaria, hasta conseguir que su prosa fuera tan soporífera como su expresión verbal. Pero el presunto éxito nunca volvió, y empezó a desesperar. Ya no la entrevistaban tanto, ya no se hablaba de ella en los periódicos. Abrió un blog, Barbie Justiciera, pero ni por ésas. Su presencia en Google estaba insoportablemente estancada. Y eso es lo que más preocupa a los turistas de esto. No les importa escribir bien. Tampoco necesitan dinero (sólo quiero un euro, repite machaconamente Pérez-Alonso), sólo quieren atención. Si no pueden obtenerla por sí mismos, la parasitarán de un organismo mayor. “La Señora” ha sido líder de audiencia varias semanas seguidas. Diagonal TV es una de las productoras de más éxito de la televisión en España. Un huésped apetecible. Si un parásito logra asociar su nombre al de los hospedadores, logrará atención. Titulares. Entradas en Google.

A la izquierda, una Señora.

No voy a ponerme aquí a defender a Virginia Yagüe, porque para empezar, no lo necesita. Nadie en toda la profesión duda de su inocencia. Sus créditos la defienden de sobra. Y lo mismo a Diagonal TV. Prefiero dedicarme a explicar hasta qué punto la Fiscalía Superior del Principado de Asturias ha hecho el ridículo diciendo que ve indicios de delito, cuando lo único que hay son claras muestras de parasitismo.

La denuncia se basa en dos cosas: la supuesta abundancia de parecidos entre ambas obras; y la inscripción de la obra presuntamente plagiada en el Registro de la Propiedad Intelectual, el 16 de enero de 2006. Empecemos con esto último.

1. Lo que registra Pérez-Alonso no es una novela, sino un resumen del argumento. La difusión que le da es mínima: lo remite a Ediciones B (que posteriormente rechazaría la novela) y lo inscribe en el Registro.

2. La serie entra en producción en 2007, lo que supone un trabajo previo de muchos meses: desde que se redacta una idea inicial, hasta la posterior confección de una biblia, después los primeros guiones, etc. Naturalmente, eso no lo sabe ni la Barbie Justiciera, ni los justicieros de la Fiscalía. Ni se molestan en preguntar. Pero, mes arriba mes abajo, puede calcularse que Virginia Yagüe empieza a escribir la serie más o menos a principios de 2006.

Ergo… la única posibilidad de que exista un plagio es que Virginia Yagüe hubiera tenido acceso a ese borrador del argumento que Susana Pérez-Alonso acababa de registrar. ¿Cómo habría accedido Virginia Yagüe a ese documento privado? Hay montones de posibilidades:

-Irrumpiendo en el Registro Territorial de la Propiedad Intelectual.

-Irrumpiendo en casa de Susana Pérez-Alonso y rebuscando en su basura.

-Hackeando la fotocopiadora de Santullano de Mieres, Asturias, pueblo natal de Susana Pérez-Alonso.

-Mediante telepatía.

-O la más probable: Ediciones B habría metido una copia del argumento en una botella y la habría arrojado al mar. Y durante unas vacaciones en Llanes, paseando por la playa, Virginia Yagüe habría encontrado la botella…

Bueno, basta de gilipolleces. Quiero pensar que la Fiscalía no ha visto aquí indicios de delito, sino en los abundantes parecidos entre la serie y la novela. Vamos a hacer como el fiscal y obviar el hecho de que si Virginia Yagüe no tuvo acceso al material de Pérez-Alonso, el plagio es materialmente imposible. Vamos a obviar ese pequeño detalle, y demos un repaso a los parecidos, y ya puestos, a la cultura general del fiscal:

-Cito a El Mundo (o sea, a Europa Press): “El primer aspecto que la escritora refleja en su denuncia es la coincidencia histórica y geográfica en la que ambas historias se sitúan. En las dos hay menciones a la Guerra de África y el periodo de la dictadura de Primo de Ribera.” Por favor, pasen por alto la desastrosa sintaxis de la primera frase y la escalofriante errata en el nombre del dictador. Céntrense en el concepto MENCIONES. Y recuerden, a partir de ahora, que Susana Pérez-Alonso tiene la exclusiva sobre el principio del siglo XX en Asturias. Si alguna vez escriben algo que ocurre en Asturias, jamás mencionen en sus textos la Guerra de África ni la dictadura de Primo de Rivera o serán acusados de plagio, y El Mundo les condenará antes incluso que el juez.

-Sigo citando a El Mundo: “comparten escenario de conflictos mineros que en ambas obras se extienden también al sector astillero”. Diablos. Aquí sí que hay un parecido. ¿A quién se le ocurre situar una serie en la Asturias de los años 20 y escenificar conflictos en las dos industrias principales de la Asturias de los años 20? Fatal, Virginia. No sólo has plagiado a Susana Pérez-Alonso, sino a todos los libros de historia que tratan esa época en Asturias. Nota mental: si alguna vez escribo algo en Asturias, no sacar minas ni barcos. Sólo vacas.

-Más citas de El Mundo: “Otro elemento común de carácter histórico que aparece en las obras es el fascismo italiano y los Camisas Negras.” ¡Bueno, esto ya es demasiado, Virginia! ¿No podías mencionar la creación de la Unión Soviética, el nacimiento del cine sonoro, o el crack del 29? ¿No podías limitarte a hablar del invento del autogiro o de la penicilina? ¿Tenías que apropiarte de los acontecimientos históricos propiedad de Susana Pérez-Alonso? Shame on you.

-En El País recogen más similitudes: “En vez de un cura, [en la novela] hay un judío que escoge entre el amor y su religión.” Claro, cambias el judío por un cura y te crees que te vas a librar, Virginia. No, hombre no, eso lleva el sello Pérez-Alonso clarísimo: pasión versus moral. Original 100%. No admita imitaciones.

-Más de El Mundo: las protagonistas de ambas obras “son mujeres adelantadas a su tiempo, disconformes y rebeldes, que no se resignan a cumplir con el rol social de pasivas señoras de alta sociedad.” Y la definitiva: “Otra de las similitudes que destaca Pérez-Alonso es la muerte de la protagonista.” ¿En qué cabeza cabe poner de protagonista a una mujer adelantada a su tiempo? ¡Con lo bien que funcionan las mujeres ancladas en el pasado, conformistas y pasivas, que resignan a todo y no plantean ningún conflicto! ¡Ésas sí que son buenas protagonistas! Y encima la matas. Joder, Virginia, has sido capaz de plagiar de un golpe a Pérez-Alonso, a Tolstoi, a Flaubert, a Eurípides… ¡a Amenábar!

Qué asco. Me aburren a mí mismo estas ironías. Todo esto es tan de cuarto de la E.S.O. que provoca náuseas (y espanto) ver hasta qué punto reina la incultura en una institución que puede decidir sobre nuestros derechos. Y hasta qué punto se excitan los medios de comunicación con el olor de la sangre.

Señor fiscal, señora Pérez-Alonso, métanse esto en la cabeza: todas las telenovelas tratan sobre el impedimento del amor. Las variantes no son infinitas. Se cambia el telón de fondo, se cambian las circunstancias, se cambia el enfoque, se cambia la historia. Pero los temas son universales. Si ahora resulta que escribir la historia de una señora de clase alta que se enamora de un cura es un plagio de una novela de Pérez-Alonso, me temo que Pérez-Alonso tendría que responder por haber plagiado El Pájaro Espino, cuyos autores tendrán que afrontar una demanda por plagiar La Regenta, y así hasta llegar a Aristóteles.

¿Acaso no tiene bastante trabajo la justicia?

¿O es que se admite a trámite cualquier garabato presentado por un coleguita de la judicatura? Luego dicen que en el mundillo del audiovisual hay enchufismo. ¿Habría llegado al juzgado una chorrada de este calibre si la susodicha no fuera procuradora de tribunales?

[Mode Pedro Pacheco ON]

Y ahora, gracias a la inteligencia de la Fiscalía, y a la colaboración de unos cuantos medios de comunicación centros de explotación de becarios, habrá conseguido aparecer bien arriba en Google cuando alguien busque “novelista asturiana”. Eso es lo que quería. Y un euro.

Confiemos en que el juicio pase pronto y no le robe mucho tiempo a Diagonal TV y Virginia Yagüe. Que lo necesitan para seguir creando series de éxito y dando trabajo a mucha gente.

Actualización: exactamente 4 horas y 33 minutos después de publicar este post, la Barbie Justiciera contesta en su blog y desembarca en la sección de comentarios.


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