REBELIÓN EN LA GRANJA

11 junio, 2012

por Bárbara Alpuente.

Hay cuatro tipos de guionistas: Los guionistas que creen que hay que educar a la pobre audiencia (más conocida como “señora de Cuenca”), los guionistas que piensan que su trabajo consiste estrictamente en entretener a la audiencia sin más complicación, los que carecen de dilemas internos relacionados con su actividad profesional, y los guionistas que aseguran que hay una cifra determinada de tipos de guionistas, como si la complejidad humana que convive en este gremio se pudiera reducir a cuatro etiquetas.

En nuestro trabajo a menudo aparece un elemento que genera muchísimo rechazo: el mensaje. Eso que alguien decidió en su día que era dañino y moralista, en vez de pensar que puede ser enriquecedor y ético. E incluso que puede no ser ninguna de las dos cosas. Porque el mensaje no es un ente al margen de cada uno de nosotros, sino la evidencia de la subjetividad humana, que no puede abandonar al sujeto por mucho que éste pretenda estar por encima. Desde entonces, el pobre mensaje late sigiloso bajo la piel de cualquier trabajo creativo, atemorizado ante la idea de que se detecte su presencia.

He asistido a multitud de debates sobre la importancia o el lastre que implica el mensaje. Y en todos estos debates hay quien se declara en contra y además niega que en sus guiones exista rastro de tal estigmatizada palabra. Lo siento, no me lo creo. Hasta el “Robobo de la jojoya”, si te pones, tiene un mensaje.

En el momento en el que omites ciertas cosas, eliges un determinado perfil de personaje, un giro u otro, un punto de vista u otro, una temática concreta o la construcción de una trama, estás conformando un transfondo, una sensibilidad, una ideología, una tendencia, un punto de vista… llamémoslo como menos nos moleste, pero admitamos que se trata de un MENSAJE. Sí, con mayúsculas. ¿Qué hay de malo? ¿Qué nos da tanto miedo? Un mensaje no tiene por qué ser una doctrina, ni tiene por qué ser una obviedad disfrazada de conflicto social como hemos podido ver en (inserte aquí la película buenista que le caiga peor) Yo quiero contar algo con lo que escribo y no por ello estoy intentando aleccionar a nadie. (Excepto en este caso en particular en el que esa es exactamente mi intención)

No se trata de educar, ni de embrutecer, ni creo que se trate sólo de entretener. Hay una diferencia entre creer que tenemos poder como guionistas o creer que tenemos responsabilidad como guionistas. Y nos da tanto miedo que nos juzguen por lo primero, que preferimos liberarnos quitándole toda importancia a nuestro trabajo. Pues no, la nuestra no es una profesión cualquiera. Ninguna profesión cuyo resultado pueda incidir en otro individuo es una profesión cualquiera.

El que se dedica a diseñar zapatillas también tiene responsabilidad; no sólo las tiene que hacer estéticas, es que además debe pensar en la reflexología para no joderle la vida a nadie. ¿Nos parecería arrogante que un fabricante de zapatillas nos dijera que tiene mucha responsabilidad con sus compradores? No. Entonces, ¿por qué creemos que se nos va a juzgar si admitimos la nuestra? Porque probablemente lo que estemos haciendo con la negación es ocultar que tal arrogancia, efectivamente, existe. Aquellos que creen pertenecer a una profesión poderosa lo que intentan es que no se les note. Luego escondemos nuestros aires de grandeza tras el cinismo y la aparente modestia. “Yo sólo soy un guionista”. Evidentemente, ¿qué te hace pensar que debes aclarar eso? Pero ese “sólo” no te exime un ápice de lo que estás contando al mundo con cada una de tus palabras.

Por eso creo que hay guionistas implicados y guionistas comprometidos. El guionista implicado lleva a cabo un empleo. El guionista comprometido lleva a cabo un oficio. Aunque, por supuesto, no todos los proyectos, empresas o productores ejecutivos merecen nuestro compromiso.

Una vez escuché la diferencia entre estar implicado y estar comprometido con el siguiente ejemplo: En un plato de huevos con chorizo, la gallina está implicada y el cerdo está comprometido.

… Hay dos tipos de guionistas; los que cierran los posts con maestría y los que terminan comparando su gremio con animales de granja…

Aun así, espero que haya quedado claro mi MENSAJE.


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