ENRIQUE DANS: CONSEJOS VENDO

4 agosto, 2011

por Sergio Barrejón.

Leo en el blog de Enrique Dans una reflexión sobre la llegada a España del videoclub online Netflix, que aparentemente se producirá en 2012. Netflix es visto por muchos como la mejor oferta de series y películas en la red. Es el sitio de más éxito en Estados Unidos, y tras su expansión a Canadá, parece que va a dar el salto a Europa empezando precisamente por España.

Cito parte del comentario de Enrique Dans:

¿Y si Netflix viene a España y resulta ser un éxito? ¿Y si cumple sus objetivos y consigue un número importante de usuarios? ¿Dónde van a quedar las aseveraciones de que “España era un paraíso de la piratería”, esparcidas de manera infundada y asquerosa por una industria enferma capaz de utilizar estudios manipulados para perjudicar la reputación de su país? ¿Qué pasa si efectivamente Netflix desembarca, y demuestra con su éxito que lo que pasaba era que en España, sencillamente, no había manera de obtener contenidos si no era descargándolos de plataformas P2P, y que no se trataba de un problema de la naturaleza de los españoles, sino de la infinita torpeza, cortedad y mala intención de la industria de los contenidos?

(…)

¿Qué vamos a hacer con la caterva de irresponsables e impresentables que durante tantos años se han dedicado a difamar a nuestro país y a sus habitantes hasta lograr convertir en tópico la imagen de la supuesta piratería española?

Fin de la cita.

Yo entiendo que a veces la gente escribe un post así, en un pronto. Enrique Dans es muy de prontos. Por ejemplo, a él le molesta que se diga que “España es el paraíso de la piratería”. Pero yo recuerdo verle a él, en un pronto, diciendo que “España es un país de hijos de puta con mucho tiempo libre a los que habría que coser la cara a bofetadas”. (El vídeo , supongo que casualmente, parece haber desaparecido de la red. me lo enlaza Antonio Balsera en los comentarios.)

Imagino que también fueron prontos sus numerosas críticas al sistema anticopia DRM, al que desde su blog tachó de infausto, absurdo, estéril y ridículo. Poco después, Enrique Dans firmaba un libro que se publicó… protegido con DRM.

Yo entiendo los prontos. Lo que no entiendo es la incapacidad de alguna gente para rectificar y la mala costumbre de tomarse el debate sobre la piratería y los derechos de autor como algo personal, como algo de lo que no se puede hablar sin insultar o sentirse insultado. En España hay piratería. En España también hay quien llama piratería a lo que no es piratería. El DRM es una opción legítima de la industria para proteger sus contenidos. También es muy discutible. Se pueden tener posturas enfrentadas sin necesidad de odiarse.

Ahora volvamos a lo de Netflix. Dice Enrique Dans:

¿Qué vamos a hacer con la caterva de irresponsables e impresentables que durante tantos años se han dedicado a difamar a nuestro país y a sus habitantes hasta lograr convertir en tópico la imagen de la supuesta piratería española?

Sé que es una pregunta retórica. Pero aun así, voy a contestarla. Le propongo, señor Dans, que no les hagamos nada. O, en caso de hacerles algo, que les hagamos lo mismo que a las personas que se dedicaron a decir que Netflix veía cada vez más difícil asentarse aquí por el abusivo coste de los derechos de autor en España. Por si no sabe de quién hablo, lo aclaro: lo dijo la Asociación de Internautas. Ellos publicaron ese infundio el 24 de enero de este mismo año. No aportaron un solo dato, ni fueron capaces de citar la supuesta fuente de Netflix que dijo eso. (Lógico, porque era todo mentira.)

El problema de los derechos de autor tiene muchísimos factores, y lo que más envenena el debate son los gritos, y los malos modos, y el “dedicarse a difamar” al adversario “hasta convertir en tópico” su mala imagen. Eso exactamente es lo que gente como la Asociación de Internautas se han dedicado a hacer durante años con los autores y la industria del audiovisual, desprestigiando injustamente a todo un sector a base de retratarlo como un bloque monolítico que disfruta de enormes privilegios económicos en pago por su servilismo político (o algo así). Si se va usted a enfadar con un mentiroso, enfádese con todos los mentirosos. O mejor: ignórelos a todos.

Identificar a toda la industria con titiriteros a sueldo de un partido es igual de injusto que insistir en que España no es más que una cueva de piratas y pícaros… O que pretender que nuestros detractores sólo son hijos de puta con mucho tiempo libre a los que habría que coser la cara a bofetadas. Todos tenemos nuestros argumentos, y debemos aprender a exponerlos con ecuanimidad y respeto, o nunca llegaremos a ninguna conclusión productiva.


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