MÁS COMPETENCIA, POR FAVOR

30 junio, 2011

por Sergio Barrejón.

En enero de 2009, un corto que yo había dirigido, El Encargado, fue nominado al Goya. Entre los actos previos a la ceremonia, todos los nominados por cortometrajes recibimos una invitación para visitar la ECAM, la Escuela de Cine que la Comunidad de Madrid, EGEDA y SGAE tienen en la Ciudad de la Imagen (Madrid), y que comparte siglas con la Escuela de Conducción de Motos de Alcañiz.

Así que fuimos a la ECAM (la de Madrid), donde nos recibió Pilar García-Elegido, asesora de Cine de la Comunidad de Madrid; Santiago Fisas, Consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid (cuando todavía había una Consejería de Cultura); y el director de la escuela, Fernando Méndez-Leite.

Fernando Méndez-Leite. (Foto: Álvaro García)

Nos enseñaron las instalaciones, nos pusieron vino y jamón, y bromeamos con el director, a cuenta de que entre los invitados había gente que no logró superar el examen de ingreso en la escuela (servidor), e incluso una ex alumna que fue expulsada antes de terminar la carrera (Isabel de Ocampo, quien por cierto ganó el Goya aquel año).

En un tono distendido, pero ya más serio, Fernando Méndez-Leite tuvo la humildad de preguntarnos qué cosas pensábamos nosotros que se podían hacer para mejorar la escuela. Yo apenas conocía la escuela por dentro, así que no podía opinar. Pero pensé que debía decir algo, para que no pensasen que sólo había ido allí por el vino y el jamón. Así que comenté que me extrañaba que no tuvieran una productora propia para rentabilizar los cortos que ruedan cada año como prueba final de curso. Esos cortos se hacen con un presupuesto considerable, y participa en ellos gente que lleva tres años estudiando en una de las escuelas más exigentes de España. Puse el ejemplo de Escándalo Films, la productora nacida de la ESCAC de Barcelona, y sus muchos éxitos.

Por lo visto, el modelo Escándalo sería muy difícil de reproducir en Madrid. No me concretaron exactamente por qué. Anteayer en El País leí una noticia que aclaraba un poco la cuestión. Aparentemente a instancias del productor Enrique Cerezo, presidente de EGEDA y de la Junta Rectora de la ECAM, la escuela no renovará el contrato bianual de Fernando Méndez-Leite, que lleva siendo su director desde su fundación en 1994.

Enrique Cerezo. (Foto: Pipo Fernández)

Según se desprende de la noticia, parece que una las razones que ha llevado a la ECAM ha prescindir de su director ha sido precisamente la insistencia de éste… en crear una productora propia en la escuela, “para promover su marca”. No sé cuánto crédito se le puede dar a estos artículos de El País, especialmente cuando vienen sin firmar, y sobre todo sabiendo el gustito que les da todo lo que suene a gresca en el cine español. Pero según fuentes anónimas citadas en otro artículo aparecido ayer, el rechazo a formar una productora se debe a que eso supondría “más competencia”.

Insisto: es un artículo sin firmar, son fuentes anónimas… Quizá no sea cierto. Pero de ser cierto, me parecería desconcertante.

Entiendo que pudiera resultar discutible el hecho de que una escuela financiada al 50% con fondos públicos convierta sus cortometrajes en productos comerciales, pero… En fin, si eso supone un retorno económico; si eso fomenta la profesionalización de sus estudiantes; si contribuye a la distribución internacional del cine español… En definitiva: si crea cantera… No veo el problema por ninguna parte. La Selección Española de Fútbol también vende camisetas, ¿no?

Como digo, no conozco la ECAM por dentro. A Méndez-Leite sólo lo he saludado un par de veces. Tampoco conozco personalmente a Cerezo, ni tengo trato con ninguno de los integrantes de la ECAM. Ni para bien ni para mal. Así que no estoy lo bastante informado como para elegir un bando, si es que hubiera bandos en este asunto. Pero yo creía que una de las aspiraciones de una escuela de profesional de cine era crear industria. Y para crear industria, nada mejor que fomentar la competencia.

Que el argumento esgrimido para no fomentar la explotación económica de las producciones de la ECAM sea que ello supondría “más competencia” conduce inevitablemente a esta pregunta: ¿Más competencia… PARA QUIÉN? ¿Quién exactamente está intentando manejar la ECAM para proteger sus intereses, y por qué le teme a la competencia? Tal y como yo lo veo, en el reducido campo del cine español, lo que precisamente necesitamos es más competencia. (Tanto en la acepción de rivalidad entre empresas como en la de pericia y aptitud, por cierto.)

La ECAM tiene muchos logros de los que enorgullecerse. Lo menciona El País en su artículo:

Sólo en 2010 se estrenaron cinco películas dirigidas por alumnos de la ECAM: Bon appetit de David Pinillos, que ganó un Goya a la Mejor Dirección Novel 2011; El idioma imposible, de Rodrigo Rodero; A tres metros sobre el cielo (sic), de Fernando González, una de las más taquilleras de 2010; Secuestrados de Miguel Ángel Vivas; y El diario de Carlota de José Manuel Carrasco. (Esta última, por cierto, con guión de la compañera bloguionista Ángela Armero)

En mi humilde y desinformada opinión, formar una productora propia bien podría llevar a la ECAM a reproducir ese éxito en el campo del cortometraje. Y debo de ser miope, pero no veo cómo eso podría ser un problema para nadie. A mí ese párrafo no me suena a amenaza por ningún lado. Quizá debería revisar mis creencias, no lo sé. Lo cierto es que, después de haber estado nominado al Goya como director, aún no he conseguido colocar mi primer proyecto de largo. Quizá sea porque hay mucha competencia. Pero algo me dice que la solución a ese problema no es bloquear el paso a tus posibles rivales, sino en todo caso aprender de sus éxitos, y sobre todo, seguir trabajando duro para crear tu propio hueco en la industria, o para mantener el que ya tengas.


LOS TRES METROS SOBRE LA TAQUILLA

12 enero, 2011

Por Chico Santamano.

Si algún vez tuve algo de crédito como ”””guionista de referencia””” en este blog voy a terminar de aniquilarlo. Mientras que Guionista en Chamberí escribe sobre Werner Herzog, David Muñoz se curra un servicio público guionistil de primera, y Pianista en un Burdel… mmh… ¿Dónde está Pianista?… Bueno, mientras que mis compañeros de blog hablan de cosas GUAYS, a mí me gustaría reflexionar un ratito sobre la película española más taquillera de 2010: “TRES METROS SOBRE EL CIELO“.

Si han estado fuera del país en las últimas semanas o directamente sólo prestan atención al cine al que sólo prestan atención, les haré un breve resumen de qué es “3MSC”.

La peli, escrita por Ramón Salazar y dirigida por Fernando González Molina (un momento, ¿un director español sin créditos de guionista…? ¡Gracias, Señor por los directores de encargo!) está protagonizada por María Valverde, la actriz que mejor luce los vestidos cortitos (MUY cortitos) del mundo y de la que cualquier adulto de la especie humana se ha de enamorar obligatoriamente al ver “La flaqueza del Bolchevique”… María es también el híbrido perfecto entre Natalie Portman y Gillian Anderson, la lolita universal, la arruina hogares, la robamaridos, la robahijos, la que vuelve loco a cualquier varón con ganas de volver a abrazar un poquito sólo su adolescencia (y no sigo para no parecer un contertulio de Telemadrid y/o la Cope)… y al otro lado del ring, encontramos a Mario Casas, que por si no lo saben es el mojabragas teenagers definitivo… el quinqui del nuevo milenio, el malote con corazón, el outsider con cara de bobo entrañable y poseedor de un culo perfecto que despierta suspiros vaginales.

La peli es un remake de esta otra peli italiana…


…que a su vez es la adaptación del libro homónimo escrito por el fenómeno literario del momento, el Stephen King del melodrama bañado en clearasil: Federico Moccia. Además, el film lleva recaudados la friolera de 9 millones de euros. El auténtico sleeper patrio del año. Y ya se han confirmado dos secuelas que se estrenarán previsiblemente de aquí al año que viene. Vamos, un auténtico fenómeno de los que hacen INDUSTRIA.

Como yo soy de los que creen que el público NO ES GILIPOLLAS (o al menos no tanto como mucha gente cree), voy a intentar explicarles por qué me congratula tanto el éxito de esta peli, que algunos calificarían como “mierda para adolescentes descerebrados” y no les falta razón, pero amigos… al fin, mierda de la buena.

Para empezar “3MSC” no engaña a nadie. Es lo que promete. Un producto PERFECTO para hacer suspirar a los adolescentes de este país. Ojo… A los adolescentes de verdad, no a treintañeros que no olvidan “El club de los cinco” y lo más teen que han visto últimamente es “Election” o “Juno”. La peli va a por su target sin pudor ni en las formas ni en el fondo. Lo que viene a ser por fin un poco de picardía comercial. Y así espero que se entienda este post… porque defiendo la existencia de “Tres metros sobre el cielo” porque defiendo (entre otros muchos tipos de cines, faltaría más) la existencia de un cine para adolescentes en clave adolescente. Intentar analizar esta película desde otro prisma que no sea ese sería absurdo y sobre todo VIEJUNO.

Quiero creer que con este producto el complejo de inferioridad español, el resentimiento del proletariado, el “no olvidemos a las clases desfavorecidas” han sido enterrados por fin. Adiós, España malrollera. Parece que alguien se ha dado cuenta de que hay un público que muere de ganas (y pasa por taquilla) por ver gente guapa, que hacen cosas “molonas”, en sitios molones. Porque, señores y señoras, por primera vez en nuestra filmografía todos los protas son ricos. Adiós, España llorona. Y encima se mueven en entornos bonitos, joder. Ese instituto es el mismísimo Versalles. ¿Quién no querría estudiar allí… con esa escalera fastuosa y esas alumnas minifalderas? ¿A quién no le apetece dejar aparcada su vida del extrarradio y empezar a soñar con una vida ni mejor, ni peor, sólo DISTINTA? Adiós, España feísta.

La película en cuestión reúne lo mejor (y lo peor) de la saga Crepúsculo y los “A todo gas”. Un producto con una factura estupenda, bien rodada y fotografiada, para el niño y la niña. Porque sí. El cine español también puede (y debe) tener un look molón. Dejar atrás los barrios marginales con inmigrantes de buen corazón y abrazarse a lo que un adolescente actual busca y encuentra en series como “Gossip Girl” o en las pelis de high school americano. Cuando vi a María y Mario retozando sobre esa bandera del Reino Unido en esa playa con flores rosas no podía dejar de gritar (interiormente, se entiende) que al fin alguien se había tomado la molestia de cuidar un poco la dirección de arte en una producción que no fuera de época. Podrían haber puesto una toalla azul marino comprada el día anterior en el Corte Inglés (sin tirar el ticket para luego poder devolverla, claro), pero no… por una vez alguien pensó en “¿y si lo hacemos BONITO?“.

Así que, a pesar de que la la película no parece acabar nunca porque repiten hasta la saciedad lo de “chico pierde chica > chico recupera chica”, “chico pierde chica > chico recupera chica”, “chico pierde chica > chico recupera chica”…  a pesar de que es la primera película de la historia que tiene cinco tercer actos, a pesar de lo previsible de sus situaciones, a pesar del origen MUY chorra de la violencia del protagonista, a pesar de algunos diálogos sonrojantes, a pesar de que su historia no pasará precisamente a la historia, a pesar de que no se entiende que esta chica pueda perdonar a ese chico que le ha dado una hostia cuando desde todos los medios públicos y privados se intenta concienciar con la idea de “si te pega una vez, lo va a hacer más veces” (¿abrimos el debate sobre la responsabilidad de la ficción en la sociedad?), a pesar de todas sus taras que son muchas e indefendibles, ojalá tengamos cada año cien de estas.

Cien pelis que, conscientes de cuál es su público, van a por él sin vergüenza y con una factura digna  a la medida de su target. Cien pelis que sirvan para poder financiar otras mucho más pequeñas. Esas que ganan premios y dan buen nombre a nuestro cine por todo el mundo. En definitiva, cien pelis que nos hagan poder echar a andar de una vez por todas sin la ayuda de papá estado y mamá subvención.

AH… Y tiene una SECUENCIA DE DISCOTECA más que digna, con unos extras que lo dan TODO!

 

MORALEJA:
Señores responsables de 3MSC: no contéis conmigo para que pague por ver la secuela. Por desgracia llego unos 15 años tarde para disfrutar al cien por cien de esta saga, pero os apoyaré SIEMPRE, claro que sí.

 


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