NECESITAS UN “TRUMAN”

15 marzo, 2016

Por David Muñoz

En la película “Truman”, dirigida por Cesc Gay y coescrita por Gay y Tomás Aragay, Ricardo Darín interpreta a un enfermo de cáncer terminal que vive en Madrid. Su mejor amigo, interpretado por Javier Cámara, que vive (o eso creo recordar) en Canadá, vuela a España para pasar unos días con Darín. Al poco de llegar, Cámara descubre que Darín no va a seguir con el tratamiento que puede ayudarle a vivir algo más de tiempo. Cámara y la prima de Darín, la actriz Dolores Fonzi, intentan convencerle de que retome el tratamiento, pero Darín se niega a dar su brazo a torcer.

Y “Truman” podría haber contado exactamente eso y nada más. Podría haber sido una sucesión de escenas de Darín, Cámara y Fonzi hablando de lo divino y lo humano, recordando tiempos pasados, etc. Y en parte, la película también es eso. Pero NO SOLO ESO.

Porque la película tiene a Truman, el perro de Ricardo Darín.

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Darín ama a su perro y quiere encontrarle un hogar antes de que el avance de su enfermedad le impida seguir ocupándose de él.

Sin Truman, la película habría carecido de tensión dramática (la que se produce cuando tememos que ocurra una cosa en una historia y deseamos que pase otra), habría consistido de una sucesión de escenas muy similares, que no habrían permitido que el guión planteara esa pregunta que por ejemplo David Mamet considera la base de toda la escritura dramática: “¿Y ahora qué va a pasar?”. No habría ningún tipo de incertidumbre. Porque desde el minuto uno (y por eso no he dicho al principio que este texto contiene spoilers sobre “Truman”) sabemos que Darín va a morir y que no hay nada que hacer. Tampoco hay por otra parte cosas importantes que resolver entre los dos amigos. Sí que hay algo que resolver entre Darín y su hijo, y también entre Cámara y Fonzi, pero en este último caso, aunque hay una cierta relación temática (dejar una vida atrás), no tiene mucho que ver con el conflicto principal alrededor del que gira la historia. Por eso, aunque como toda la película, me parece muy bien escrita, no sé si es por su inevitable naturaleza “periférica” o porque no me creí que a Fonzi le pudiera interesar Cámara, esa subtrama me sobró, no consiguió importarme.

Pero gracias a Truman, la trama de la película nos permite preguntarnos: “¿Qué va a pasar?”. ¿Con quién va a acabar Truman? ¿Conseguirá Darín encontrarle un buen hogar antes de que sea demasiado tarde? Además, Truman es algo más que una excusa argumental que podría ser intercambiada fácilmente por otra, es más que un simple McGuffin*. Truman funciona a muchos niveles. Nos explica cosas importantes sobre el personaje de Darín (maravillosas las escenas con las posibles familias adoptivas), permite contar al personaje a través de sus acciones, y también contiene una poderosa carga simbólica. Porque claramente Truman es la vida que Darín se dispone a dejar atrás (y de ahí lo poderosa, y devastadora, que resulta la escena final, que no voy a explicar para no fastidiaros la película).

Sin embargo, muchas veces me encuentro con que mis alumnos creen que sus guiones no necesitan un “Truman”. Y el resultado suele ser una historia estática, carente de tensión dramática alguna, por la que resulta muy difícil interesarse. Suelen pensar que al estar escribiendo un drama en tono bajo no necesitan una trama que nos haga preguntarnos qué va a pasar a continuación. También suelen ser tramas que parten de un conflicto entre dos personajes que se resuelve a base de largas escenas de diálogo.

Es cierto que, al contrario que en Truman, donde digamos que en seguida está todo el pescado vendido a nivel de personajes, en muchas de las historias de mis alumnos sí hay algo que debe resolverse, si se da una cierta incertidumbre, sí que podemos preguntarnos: “¿Qué va a pasar?”. Aún así, es fácil que la impresión que produzca el guión es que ese conflicto se resuelve cuando conviene, o sea, más o menos en la página 80, porque ya toca ir cerrando la historia, al no estar esa resolución vinculada a una trama que experimente una progresión, una evolución clara, que pase por unas fases que podamos entender, compartir, sintiendo esa tensión de la que hablaba antes. Porque para emocionarnos con un juego, debemos de entender sus reglas.

Además, renunciar a una trama que avance con claridad, que genere puntos de giro nítidos, que nos dé una estructura sobre la que apoyarnos, puede tener otro efecto no deseado: una película construida a base de escenas muy similares, tediosa, con poca variedad.

Y aclaro: esa monotonía puede ser lo que se busca, y de llevarse al extremo, puede resultar interesante. Pero no suele ser el caso. El problema es que normalmente se quiere escribir una película mucho más entretenida de la que realmente se ha escrito, creyendo que aún sin incluir un “Truman” ya se tiene suficiente material.

Se da también que el alumno que quiere escribir una película más autoral suele ser un tanto alérgico a la peripecia, a la que percibe -casi siempre inconscientemente- como un mal necesario que de adquirir demasiada importancia trivializa lo que quiere contar**. Para ellos, meter “un Truman” es vulgarizar su historia, hacerla comercial, una estrategia propia de guionistas de Hollywood que idolatran a Blake Snyder. Es lo que mi amigo el profesor Lewis Cole llamaba “el miedo a dramatizar”.

Pero precisamente hace unos días vi una película nada sospechosa de comercialidad que viene muy bien para explicar que incluir una trama que experimente una progresión clara en una película “de personajes” no solo no trivializa el material sino que lo eleva.

Se trata de “Lilting”, escrita y dirigida por Hong Khaou en 2014, premiada en Sundance, los BAFTA, etc. Yo la he visto en DVD pero también podéis verla por tres euretes en Filmin.

Y sí, ahora va a ser inevitable incluir spoilers, aunque voy a intentar que no revelen cosas importantes de la trama, ni, sobre todo, de cómo se resuelve.

El protagonista de “Lilting” es Richard (Ben Whishsaw). Tras la muerte de su novio, Kai (Andrew Leung), Richard decide intentar acercarse a la madre de Kai, Junn (Pei-Pei Cheng), que está internada en una residencia de ancianos y en principio no solo no sabe que su hijo no era gay sino que culpa a su “compañero de piso”, Richard, de que Kay no quisiera que se fuera a vivir con ellos y acabara internada en la residencia, donde es profundamente infeliz.

El conflicto está servido. Richard quiere la amistad de Junn, e incluso fantasea con sacarla de la residencia y llevarla a vivir con él, pero Junn le odia. Rápidamente ves que la trama principal de la película va a ser ese intento de acercamiento de Richard hacia Junn, y que ella no se lo va a poner nada fácil.

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Con esa base ya se ve claramente que hay una película. Pero… ¿qué problemas plantea este esquema argumental de no hacerlo crecer? Pues por un lado que, como decía antes, se corre el peligro de que la resolución de la historia se sienta como algo arbitrario, que llega porque tiene que llegar, y por otro, deja sin nada que hacer al protagonista, ya que Junn no tiene ganas de relacionarse con él y no hay razón alguna para que quiera verle. La película necesita encontrar una manera de conseguir que pasen tiempo juntos, que compartan cosas, que vayan conociéndose, para que así vayan limando (o no) sus diferencias***. Ah, además, hay algo importante que no he dicho: aunque lleva no sé si 30 años viviendo en Inglaterra, Junn no habla inglés.

Entonces, ¿cuál es el “Truman” de la película?

Pues bien, resulta que Junn se ha echado un novio en la residencia, un señor inglés con el que se comunica mediante gestos. Y Richard, que quiere que Junn sea feliz, contrata a una traductora para que medie entre ellos y la relación funcione. Como os podéis suponer, las cosas no salen como espera Richard, pero no hace falta nada más para que la historia funcione y nos lleve a donde tiene que llevarnos. Richard ya tiene algo que hacer: conseguir que la relación entre la madre su novio y el anciano inglés vaya bien. A la vez, la trama le da a Richard algo muy importante: la traductora, alguien con quien hablar de lo que le ocurre que a la vez se convierte en el punto de vista del espectador sobre la historia al tener algo más distancia sobre la peripecia. Pero la utilidad de ese tipo de personajes daría para otra entrada, así que no me voy a extender más sobre esto.

La cuestión es que, como buen “Truman”, la relación de Junn no es un McGuffin. No solo tiene una gran importancia para los personajes, sino que es una expresión del tema central alrededor del que orbita toda la película: la incomunicación. El noviazgo cumple una función argumental, pero también temática.

Y vale, ahora que estoy acabando, lo reconozco: un “Truman” es solo una variante de un objetivo externo de toda la vida. Es una de las primeras cosas que te explican en cualquier curso de guión. Los guiones son drama, y drama es acción, así que conviene darle algo que hacer a tu protagonista si no quieres acabar escribiendo un mal guión en el que este se pase páginas y páginas hablando de sus porqués en vez de permitirnos deducirlo a nosotros a partir de sus actos.

En realidad, ni siquiera Truman y el noviazgo cumplen exactamente la misma función. En Truman lo que más querría Cámara (que su amigo viviera), es algo imposible de conseguir, mientras que sí que resulta creíble que Andrew pudiera ganarse a Junn.

Pero si he elegido explicarlo así es porque a base de dar clase he acabado convencido de que las explicaciones a palo seco no sirven para mucho. No conseguimos interiorizarlas y por tanto no pasan a formar parte de nuestro arsenal particular como guionistas. Son solo estrategias abstractas. Y una buena manera de que acaben siendo “nuestras” es pensar en cómo se han utilizado en películas que nos importen, que signifiquen algo para nosotros, y luego, usarlas en nuestros propios guiones.

Así que lo importante no es que memoricéis mi explicación sobre “Truman” sino que os preguntéis: ¿cuál es mi “Truman”?

*A veces mis alumnos se lían un poco con esto. De acuerdo a Hitchcock, un McGuffin es lo que pone en marcha a un personaje, lo que le da un objetivo externo, pero da un poco lo mismo lo que sea, de hecho, puede ser una cosa como puede ser otra (en sus películas: un microfilm, unos planos, unas joyas, etc.). Tanto es así que a veces da lo mismo que no se explique, como en aquella divertida escena de en “Con la muerte en los talones” en la que cuando llega el momento de explicar qué buscan los malos pasa un avión al lado de los personajes y hace tanto ruido que no podemos escuchar el diálogo.

**Para eliminar prejuicios “anti peripecia” recomiendo el análisis que hace John Yorke del guión de “Cómo ser John Malkovich” de Charlie Kaufman en su estupendo libro “Into the Woods”, o que os pongáis una de sus películas y escribáis la escaleta mientras la veis. Los guiones de Kaufman no son especiales porque renuncien a la construcción dramática convencional ni porque estén vacías de peripecia.

***Por otra parte es exactamente lo que pasa en casi todas las comedias románticas.

 


NUESTROS NOMINADOS AL GOYA

15 diciembre, 2015

Este año se ha juntado la semana de las cenas de empresa con el final de la campaña electoral… y con las nominaciones al Goya. Los cuñadómetros están al rojo vivo. Guionistas: llevaos la Moleskine a todas las cenas, incluida la de Nochebuena. Las discusiones van a dar perlas que podréis usar durante años en próximos guiones de comedia costumbrista.

Sobre la campaña electoral, qué decir. El banco azul del Congreso está más reñido que los enchufes de un Starbucks. Pero sólo hay dos candidatos que no ofenden a la inteligencia y no hace falta ni nombrarlos. Uno de ellos, además, ha demostrado que un español de menos de 40 años puede llevar camisa por dentro sin parecer de derechas. Un dato que el 90% de los guionistas españoles ignoraban.

Sobre las cenas de empresa, qué decir: exceso de alcohol, azúcar, hidratos y carne con antibióticos. Si queréis destacar, cenad ensalada y bebed agua. Se reirán de vosotros, pero por dentro envidiarán vuestra entereza. Y bueno… viviréis más.

Centrémonos en los Goya. Pero dejando para los cuñados la indignación por la ausencia de tal película y la incredulidad por el éxito de tal otra. La votación ha sido democrática, como siempre, y los resultados dejan más cabreos que satisfacciones. Como siempre. Como en el Congreso.

Lo que nos interesa destacar:

-Borja Cobeaga está nominado a Mejor Guión por Negociador. Con motivo del estreno de la peli, Borja Cobeaga nos concedió una entrevista estupenda con unas fotos chulísimas.

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Borja Cobeaga. Foto: ©Nacho Méndez

No es el único de los nominados a Mejor Guión Original que hemos entrevistado en el blog. Cesc Gay y Tomás Aragay, los guionistas de Truman, también nos concedieron sendas entrevistas. Cesc Gay habló con Alberto Pérez Castaños, y Tomás Aragay con Ángela Armero.

Foto: ©Héctor Beltrán

Cesc Gay. Foto: ©Héctor Beltrán

¿Y qué pasa con Guión Adaptado? Pues también hemos entrevistado a la mitad de los nominados. Con Agustí Villaronga (El rey de La Habana) sólo pudimos hablar en una round table durante el festival de San Sebastián, pero Paula Ortiz (La novia) nos concedió una extensa y jugosa entrevista  y con David Ilundain (B) hablamos incluso antes del rodaje, cuando lanzaron su campaña de crowdfunding.

Paula Ortiz. Foto: ©Héctor Beltrán

Paula Ortiz. Foto: ©Héctor Beltrán

Y la cosa no acaba aquí: también en San Sebastián (adonde acudimos gracias al apoyo económico de DAMA) pudimos entrevistar a Fernando Colomo (Isla bonita), que está nominado a… Mejor Actor Revelación.

Carraspeos, ceños fruncidos… Sigamos.

Isla bonita es un experimento maravilloso con el que quizá no se atrevería ningún otro director de su generación, y aunque no está nominada a ningún premio gordo, la entrevista que nos concedió Fernando Colomo es de las que mejor recuerdo nos dejaron.

Fernando Colomo. Foto: ©Héctor Beltrán

Fernando Colomo. Foto: ©Héctor Beltrán

Y tenemos más noveles entre nuestros entrevistados de este año: concretamente, dos nominados a Mejor Dirección Novel: Leticia Dolera (Requisitos para ser una persona normal) y Juan Miguel del Castillo (Techo y comida).

Leticia Dolera. Foto: @Héctor Beltrán.

Leticia Dolera. Foto: @Héctor Beltrán.

Para celebrar todas estas nominaciones, sorteamos 3 DVDs de Negociador entre nuestros lectores. Para participar en el sorteo, sólo tienes que suscribirte a LA SEPARATA, la newsletter de Bloguionistas, que empezaremos a publicar a principios de 2016. Pincha en el enlace y suscríbete antes del 31 de diciembre de 2015 y entrarás en el sorteo de 3 DVDs de Negociador, de Borja Cobeaga.

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A los que os habéis suscrito ya durante la pasada semana también os consideramos incluidos en el sorteo. Y muy majos, os consideramos también. Gracias.

Sergio Barrejón.


ENLACES DONOSTIARRAS PARA EL FIN DE SEMANA

20 septiembre, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

Fotos: Héctor Beltrán. 

1*. Como algunos sabéis, los enviados especiales habituales de Bloguionistas nos encontramos en plena cobertura del 63 Festival de San Sebastián. Pinta bien, ¿eh? Pues sí, para que nos vamos a engañar. Tras dos años consecutivos cubriendo el Festival de Málaga realizando entrevistas, hemos debutado en nuestro primer festival internacional de Clase A. Casi nada. Todo ha sido gracias a la ayuda de DAMA, que ha apoyado económicamente este viaje para unirse a la causa de Bloguionistas y dar difusión al trabajo de los autores.

*Vale, nos habéis pillado, esto no es un enlace, sino una introducción. Lo compensamos con esta bonita foto del Kursaal:

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EXT-KURSAAL-NOCHE. Foto: @hbeltrangimeno.

2. Desgraciadamente no pudimos asistir al pase de una de las películas más esperadas del año: ‘Regresión’, la vuelta de Alejandro Amenábar. Un sólo pase de prensa el viernes con el que fue imposible cuadrar horarios, alguno que otro previo al festival en Madrid al que nadie nos invitó… Lo dicho, una lástima. (Jefes y jefas de prensa, a partir de ahora invitadnos. Somos simpáticos y educados). Así que nos estrenamos el viernes 18 con ‘Truman’, la nueva película de Cesc Gay.

Pese a ser la primera película proyectada de la Sección Oficial que entra en concurso, ‘Truman’ ya se ha convertido en una de las favoritas del festival. La crítica se la dejamos a otros, nosotros hablaremos con su director y co guionista Cesc Gay sobre el guión esta misma tarde. Si no sucede nada fuera de lo normal, mañana publicaremos la entrevista.

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El Teatro Principal de San Sebastián. Siempre hay colas, pero cabemos todos. Foto: @hbeltrangimeno.

3. Antes de charlar con Cesc Gay lo haremos con Álex de la Iglesia. El director vasco presenta ‘Mi gran noche’ en la Sección Oficial, aunque lo hace fuera de concurso. Se trata de una comedia muy loca y muy coral escrita, cómo no, junto a Jorge Guerricaechevarría y que pudimos ver ayer en el Teatro Principal de San Sebastián.

Como veis, vamos a pasar el domingo en bastante buena compañía.

4. Pero no sólo de Sección Oficial vivimos en Bloguionistas. Empezamos el sábado 19 con una sorpresa: ‘Le Nouveau’, una comedia “preadolescente” del francés Rudi Rosenberg que participa en Nuev@s Director@s. Ya hemos dicho que las críticas se las dejábamos a otros, pero para compensar que vamos a poner el tráiler en francés y sin subtítulos (es lo que hay), diremos que es divertidísima, con actuaciones brillantes de actores jovencísimos (ojo con Josuah Raccah) y que está escrita con mucha inteligencia y sensibilidad. Ojalá dé mucho que hablar. Si tenéis posibilidad de verla, hacedlo sin dudarlo:

5. Y para compensar que ayer vimos otra película de la Sección Oficial, la experimental ‘Evolution’, de Lucile Hadzihalilovic, nos dejamos caer por la proyección de ‘Me, Earl and the Dying Girl’, que participa dentro de la sección Perlas. Fue una de las grandes triunfadoras del último festival de Sundance y, ésta sí, tiene tráiler subtitulado:

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