TIRSO CALERO: CÓMO REVOLUCIONAR LAS SERIES DIARIAS

24 junio, 2019

Entrevista de Sergi Jiménez.

El pasado 13 de junio TVE emitió un capítulo muy especial de su serie diaria Servir y Proteger: era la primera aparición de la actriz transexual Lara Martorell en el papel de una policía transexual. En Bloguionistas hemos querido hablar con el creador y coordinador de la serie, Tirso Calero, de la incorporación de este personaje y de otros aspectos de la serie diaria, cuyo equipo de guión ya trabaja en una cuarta temporada.

¿Cuál ha sido el proceso de documentación para el personaje de la inspectora transexual Ángela Betanzos? ¿Habéis hablado con la actriz Lara Martorell, de cara a corregir guiones o añadir tramas en función de su experiencia personal?

Sí, de hecho nosotros teníamos claro que para interpretar a una policía transexual debía ser una actriz transexual. En otras ficciones se ha adoptado otro tipo de decisión, en nuestro caso lo teníamos claro desde un inicio. Una vez hicimos las pruebas con varias actrices, la que más nos gustó fue Lara Martorell. Sí que intentamos incorporar elementos personales al personaje de la ficción. Con lo cual, sí que hay algo de la propia Lara en el personaje de Ángela Betanzos. Yo creo que es una lanza en favor del colectivo LGTBI y sobre todo, que nunca se había visto en un serial diario. Desgraciadamente, ni en España ni en ningún otro país. Una serie diaria tiene la gran ventaja de dar mucha visibilidad a todo tipo de temas. También llega a un tipo de gente de mayor edad. Que no está tan acostumbrada a otro tipo de ficciones. Introducir un personaje así en una diaria, puede hacer mucho bien.

Estando lejos de ser algo normalizado, hemos podido ver personajes trans recientemente en la ficción española (La que se avecina, Vis a vis y próximamente La Veneno). ¿Habéis tomado de referencia alguna otra ficción de cara a cómo representar, o evitar representar, un personaje trans?

La clave era construir a una inspectora de policía, totalmente al margen de su identidad sexual. A partir de desarrollar a una inspectora dedicada a los delitos cibernéticos, sí que metemos algo en lo personal. Aunque hemos intentado construir un personaje sin fijarnos en eso. Respecto al origen primitivo del personaje, tuve la idea viendo una película chilena extraordinaria que se titula Una mujer fantástica. La verdad es que cuando la vi, me di cuenta de que hacía falta un personaje así en nuestra serie, uno muy poderoso. Creo que tanto Lara, como el personaje de Ángela Betanzos son mujeres fuertes.

Lara Martorell y Fernando Guillén Cuervo en “Servir y Proteger”.

¿A la hora de escribir tramas para el personaje, teníais claro desde un inicio que tipo de conflictos abordar y si había alguno que quisierais evitar?

Teníamos claro que había que huir del cliché. Como se va a ver en pantalla, vamos a explicar sus tramas personales desde un punto de vista muy natural. Creo que ese es el éxito del personaje y un poco de la serie. Servir y proteger es una serie muy pegada a la realidad, muy naturalista. Contamos delitos y problemas de la calle, muchos de ellos sacados de periódicos y de sucesos. Intentamos estar pegados al día a día. La realidad trans, es una realidad que ya no se puede obviar.

¿Qué hace diferente a Servir y proteger respecto otras diarias?

Lo que nos diferencia de las otras series diarias, es ser históricamente una apuesta diferente. En una serie anterior que hice, Bandolera, originalmente nadie apostó por ella porque era un western. Y acabó funcionando muy bien. Nadie apostaba por un policíaco diario y ha acabado funcionando. Eso demuestra que las series diarias se pueden revolucionar y ofrecer al público cosas diferentes y más arriesgadas. Si no, siempre hacemos lo mismo.

Bandolera, también creada por Tirso Calero.

Recientemente se ha publicado un estudio universitario sobre la visión de la mujer policía que ofrece Servir y proteger. ¿Se está convirtiendo la serie en un fenómeno cultural?

Leí el informe. Yo creo que en la serie hay más mujeres policías de las que realmente hay en la vida real. Tenemos un elemento un poco aspiracional. La comisaría de Distrito Sur es como debería ser una comisaría, aunque no siempre sea el caso. Lo cual no es un error nuestro, sino que aspiramos a que la realidad sea así. Las protagonistas de nuestra serie son muy fuertes y tienen grandes poderes de decisión. Lamentablemente en la sociedad eso no siempre pasa.

¿Cuáles son los datos de emisión de Servir y proteger en directo y en diferido? ¿Hay algún segmento de audiencia característico que siga la serie?

Para nosotros es un gran éxito que Servir y proteger sea tan consumida en VOD. Es la que tiene la mejor cuota de visionados online en España cada día. Incluso por encima de otras diarias y otras series en prime time. Es un dato realmente llamativo, normalmente tenemos 100.000 visionados online, lo cual es mucho. Eso demuestra la buena salud de la serie y que llega a un nicho de población más joven. Las personas que suelen consumir la serie en VOD, suelen ser más jóvenes. Eso ha logrado rejuvenecer la población de nuestra serie. Normalmente las diarias suelen ir a un público femenino y mayor de 65 años. Servir y proteger ha conseguido darle un poco la vuelta, tenemos una audiencia femenina importante, pero también masculina y joven.

Servir y proteger se sitúa muy frecuentemente como el espacio más visto de España en VOSDAL. ¿Cómo valoráis este dato?

Es positivo, sobretodo demuestra que está conectando con segmentos más jóvenes. Con el tiempo se está valorando más ese tipo de audiencias por parte de las cadenas. El consumo de televisión en España y en todo el mundo ha cambiado. Poco a poco se tiene que dar más importancia a las descargas y al VOD. Ya cada vez hay menos gente que vea las series a su hora. Eso es el futuro, nosotros estamos contentos de ser la más vista en esa modalidad.

Hay días en los que igualáis e incluso superáis la audiencia de espacios de prime time en TVE. ¿Están cambiando los hábitos de consumo o es un hecho característico de esta serie y de esta cadena?

Desgraciadamente estamos viviendo una de las peores etapas de audiencia de TVE. Esto es un dato objetivo, la TVE de ahora está muy lejos de la audiencia que conseguía años atrás. A pesar de eso, la serie muestra fortaleza. Eso hace que sea lo más visto de la cadena. Realmente nos gustaría que Servir y proteger fuera bien junto con toda la cadena, ya que hay una retroalimentación. Por otro lado, yo creo que la ficción española está gozando de muy buena salud. Que haya varias series diarias a la vez, es una buena noticia para el sector audiovisual.

Hace un año realizaste otra entrevista para Bloguionistas en la que aseguraste: EnSyP” acabamos de firmar el capítulo 300 y cada capítulo tiene que tener alguna idea nueva. Eso es lo complicado de una serie diaria, ahí está el reto. Ahora que vais por el 537, ¿cómo se plantea el futuro de Servir y proteger?

Nosotros justo hemos terminado de escribir el episodio 600, que marca el final de la tercera temporada. Ahora empezamos a trabajar en la siguiente. El reto es intentar usar los elementos característicos de la serie como el thriller, la intriga, el suspense y el melodrama, pero con novedades. En cada temporada intentamos estrujarnos al máximo la cabeza para contar nuevas historias. Es importante no repetirse y renovarse, no solo en cuestión de personajes, sino de tramas.

¿Y el futuro de Tirso Calero más allá de Servir y proteger? El año pasado firmaste una comedia teatral de éxito, Aguacates. ¿Vas a seguir con el teatro? ¿Películas, otros proyectos de TV…?

De momento me he comprometido a hacer la cuarta temporada de Servir y proteger, que van a ser 200 episodios más. Luego si que me gustaría abandonar las diarias y seguir escribiendo ficción televisiva, pero en otro formato. Es muy probable que esta sea mi última temporada en Servir y proteger, ya que creo que la serie puede tener vida para rato. Mientras, voy compaginando con obras de teatro y la escritura para cine. Es un poco una válvula de escape, porque si no acabas demasiado abducido por la serie diaria. De momento tengo una obra de teatro que saldrá a la luz a principios del año que viene. Se titula Tarántula y estamos preparándola. También estoy con la escritura de dos guiones de largometraje. Son muy diferentes, uno se titula En la oscuridad y la otra es de zombies, que se llama Los caminantes. Eso me permite despejarme un poco con estos 200 episodios que tenemos por delante, ya que acabaremos de escribirlos en marzo del año que viene.




LA INDUSTRIA SEGÚN JAVIER OLIVARES

4 julio, 2017

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Texto: Nico Romero

Fotos: Héctor Beltrán

El mes pasado publicamos la primera parte de una extensa entrevista que tuve la oportunidad de hacerle a Javier Olivares, showrunner de “El Ministerio del Tiempo”. Si en aquel primer post recogí todo lo que hablamos sobre Historia, política y el funcionamiento de su writers´room, hoy publico sus reflexiones acerca de la industria de la televisión. Les dejo con ellas y me voy de vacaciones. En septiembre más entrevistas.

¿Con la cadena qué tal?

RTVE pone notas y, gracias a Dios, apenas hay interferencias porque todo lo que se va haciendo se va hablando antes. Es decir, con la cadena creamos juntos los objetivos, las ideas, los conceptos básicos… Y en guion seguimos esas pautas creadas conjuntamente. De manera que luego ya sólo son pequeños matices. Esto me ha pasado con TV3 y con TVE de una manera maravillosa. Si tú cumples, luego no hay sesenta versiones ni sesenta páginas de notas.

Al “Ministerio del Tiempo” siempre le ha costado mucho renovar ¿Cómo han sido las negociaciones? ¿Dónde estaba el obstáculo?

En la segunda temporada sólo dependía del OK de la cadena, pero en la tercera yo me negué a renovar por menos de un mínimo presupuesto. Pero eso de que no renuevan “El Ministerio del Tiempo” porque no tiene audiencia, eso de que Javier Olivares está pidiendo una oportunidad como “El Platanito” no es verdad… Esta serie tenía ofertas muy interesantes si TVE no nos hubiera renovado, te lo aseguro.  Mucho mejores, de hecho. Pero hay que ser leales a quienes han apostado por ti. La serie es de TVE y yo estoy orgulloso de estar aquí. Creo que es una serie muy de TVE, a nivel de concepto, de cultura, de la TVE que yo defiendo y con la que crecí. Rosa Belmonte dijo que esta serie conectaba con otras de otra época tipo “Curro Jiménez”.

Y llegó Netflix como solución a los problemas económicos ¿verdad?

Sí. Ahora, aunque hemos ampliado el presupuesto, estamos casi en números rojos otra vez. Pero yo quería que mi equipo estuviera mejor pagado, que se pudiera viajar…  Si ves la auditoría de TVE que ha salido, hay tres series que están por delante en presupuesto. Es que esta serie se ha hecho con 570.000 euros, eh. Con 70% de exteriores, doscientos figurantes y capítulos en dos y tres épocas distintas. Es para pensárselo. En ese sentido el concepto de “El Ministerio” es romper con la estructura habitual de cómo se produce la ficción aquí. Y tras tres temporadas me he dado cuenta de que es imposible, que no se puede hacer.

Si fuéramos a cincuenta minutos y duplicáramos el presupuesto…

No necesito duplicar. Si tuviéramos tiempo para preproducir y rodar por bloques, valdría. Y si pudiéramos hacer capítulos de 50 minutos, ni te cuento.… Esta temporada nos hemos ido a Peñíscola, a Veruela, a Málaga, a Cádiz…  Pero no puedes competir con las series internacionales. Y no hablo de HBO o Netflix. Hablo de Europa: BBC, Sky, Denmarks Radio, SVT… Quitando los belgas que están produciendo cono presupuestos muy de TV3 (de la de antes, que ahora tampoco los tienen), el resto está en una franja de 800.000 a millón y algo. Y con capítulos 20 minutos más cortos. Los daneses, los noruegos, los suecos son ejemplares en producción. Y basan todo en mantener sus señas de identidad, su idioma…

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Y no tienen tantos espectadores…

En share, sí… Y además tienen un concepto de venta internacional. De hecho, no empiezan a producir hasta que: a) no tienen los guiones claros b) no tienen contratos de producción firmados. Luego está, el lujo siberiano, la riqueza de lujo que diría Buñuel. Por ejemplo, con un capítulo de “The Crown” yo pago mi temporada entera. En España se produce mejor que en ningún lugar del mundo para los medios que se tienen. Y los productores somos héroes. Luego está que lo que cuentes merezca la pena y lo hagas bien. Y que te dejen. Porque si no tienes medios, es cuando más se necesita que den libertad al creador. Que éste ponga su alma en el producto. Porque si no tienes medios, vistosidad… tienes que tener alma, punch… Y aquí hay gente muy buena: Pau Freixas, Alex Pina, Ramón Campos, Alberto Caballero, Aitor Gabilondo, Lluís Arcarazo, Héctor Lozano… Te estoy hablando de gente a la que admiro. Yo creo que las series con alma soportan mejor esa falta de presupuesto. Y no te pasa sólo con las españolas. Si tú ves las series americanas de las cadenas generalistas, no son mejores que las nuestras. No estoy hablando de HBO. En Netflix hay grandes series pero también las hay horripilantes. Vamos a quitarnos la caspa de encima.

Parece compatible una cadena generalista con una nueva plataforma ¿no?

Yo creo que es la salida lógica. Lo están haciendo Antena 3 y Netflix con “La catedral del mar”.

Y aparte del incremento de presupuesto ¿en qué ha cambiado la serie con la entrada de Netflix?

Netflix nos pedía cierta internacionalización de los temas: Hitchcock, la guerra mundial, Bolívar, la conquista de América. Cosas que cuando se vieran en otro país fueran referentes históricos reconocibles. Pero las señas de identidad del Ministerio es ser una serie española. Y mientras exista, eso no va a cambiar.

¿Y no os han impuesto los cincuenta minutos? Porque a Sirera con “La catedral” sí le ocurrió…

No hemos tenido esa suerte.

¿Cuál es la relación entre Cliffhanger y Onza?

Cuando fundamos Cliffhanger, Pablo ya estaba enfermo. El ELA no admite esperanza. Entonces la formamos Abigail Schaaff, que es directora, Anaïs Schaaf, que es guionista, Javier Carrillo, que es abogado experto en audiovisuales y yo. Nosotros creamos proyectos pero no tenemos músculo financiero. Por eso coproducimos con Onza, que van mirando los números y se llevan unos sustos que no te quiero ni contar. Son nuestro músculo financiero y se lo agradeceré siempre, porque sin ellos esta serie no existiría. Muchas veces nos vienen guionistas: “oye, tengo una idea de serie” pero no podemos admitir ideas ajenas porque nuestro valor son nuestras ideas. Y como pequeña productora de formatos somos muy artesanos. Nos daría para hacer dos proyectos a la vez, como mucho.

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No te ves convirtiendo “Cliffhanger” en “Bambú”

Es que no se pueden comparar. Bambú lleva años produciendo. Son una maquinaria que puede manejar 6 proyectos a la vez. Nosotros no tenemos esa capacidad y no sé si nuestro estilo lo permitiría. Bambú sabe muy bien cuál es su público y el binomio que hace con Antena 3 es perfecto. Porque tienen muy claro lo que quieren hacer y saben hacerlo, que es lo mejor que se puede decir de un profesional. Como espectador, siempre digo que Ramón Campos creó una de mis series favoritas, que es “Desaparecida” y que deja a “Broadchurch” en pañales. Y nadie lo va a decir nunca en este país. Y creo que “Fariña” tiene una pinta estupenda. Y “Lo que la verdad esconde” me parece sobresaliente. Les deseo toda la suerte del mundo. A ellos y a todos. Porque cuando una serie triunfa, triunfamos todos. Hasta los que no la hemos hecho.

Pero el hecho de llevar siete series a la vez digamos que por fuerza la autoría se tiene que diluir

En mi caso, te diría que sí… pero no me atrevería a decirlo hablando de los demás.  Todos contamos nuestras historias de alguna manera. Y lo que Bambú hace por la industria es para aplaudir. A mí me encantaría saber producir como ellos. Lo digo como profesional. Probablemente como guionista yo he levantado una bandera individualmente, que se ha transformado en una serie como “El Ministerio”. Yo soy la cara visible de la defensa del creador, del “showrunner” y eso genera otro tipo de proyectos. Cada uno tiene su personalidad, pero somos complementarios. Todos sumamos y merecemos un respeto y que se valore el esfuerzo que hacemos con los medios que tenemos. También merecemos que cuando lleguen plataformas de fuera nos traten tan bien como cuando ellos graban en Inglaterra. No digo que me vayan a dar los diez millones por capítulo de “The Crown” pero sí que nos digan: “vamos a intentar revolucionar la ficción en castellano”. Que confíen más en nosotros como creadores. Porque aquí hay gente capaz de levantar proyectos como los de fuera. Y luego, en cuanto a Movistar, a la que le deseo lo mejor porque es muy necesaria, le pido que confíe en la gente que hemos hecho televisión. Una serie de televisión es algo muy diferente a una película y yo entiendo que los directores de cine asuman series pero creo que la televisión en España ha dado muestras de que se merece confianza.  Muchas veces miramos lo que hemos hecho en imdb y bufff… Pero es que no había otra. Pero cuando nos han dejado,  creo que la ficción televisiva española ha dado muestras de lo que vale.

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¿Estamos en el mejor momento de la ficción española?

La Historia de la ficción española es: primero, TVE, para mí la mejor etapa, con gente como Armiñán, Chicho, Ana Diosdado…; Segundo, Globomedia, que es el símbolo de cómo se crea la industria pero, a la vez, se va perdiendo autoría… y lo dice alguien que aprendió mucho trabajando allí. Tercero, la irrupción de dos productoras fantásticas que vienen de la periferia: Diagonal (sin ellos, no sería ni la mitad de guionista que soy y Bambú, que traen ideas y otro concepto. A eso hay que sumar la creatividad de Alberto Caballero: un crack. Y, por encima de todos, “Cuéntame”, la mejor serie de la era post-única televisión. Y la cuarta etapa se está escribiendo ahora con productos como los de Pau Freixas, Alex Pina, el nuestro… Esta etapa tiene que ver con las plataformas nuevas, que tendrán que encajar. Se avecina un futuro apasionante.

¿Crees que la guerra de plataformas por ocupar posiciones nos está beneficiando?

A mí me parece más meritorio el riesgo de TVE por el “Ministerio” o de Antena 3 por “Vis a vis” y “La casa de papel” (y antes con “Sin identidad”) o Telecinco por “Sé quién eres”, que el de las plataformas. Porque son productos más arriesgados. Las privadas son un mecanismo industrial perfecto y tienen gente muy bien preparada. Cuando surgen plataformas nuevas, las cadenas nacionales ya han dado el paso adelante. No menospreciemos a nadie. ¿Estamos en la edad de oro de la ficción española? Para mí, no. Porque eso será cuando hagamos productos exportables de verdad. Lo que pasó con “Vis a vis”, que tiene una crítica en “The Guardian” o el “Ministerio” que tienes un problema de plagio con Sony. O que tienes subtítulos piratas en 25 idiomas…

Pues todo eso está ocurriendo….

Pero hasta que no tengamos series que duran 50 minutos, potenciemos la figura del showrunner y miremos al público latinoamericano, no lo conseguiremos… La industria europea más rica y potente junto con la BBC es la danesa. Y Noruega ya está empezando a competir con Dinamarca y a producir a millón de euros por capítulo. Hay una continua producción, muy basada en la coproducción. Si tú ves los títulos de crédito de “Broen” hay productoras de Alemania, por ejemplo. Esto, a nosotros, nos falta. Y nosotros con el tercer idioma más hablado del mundo, estamos mirando sólo el beneficio del corte publicitario y no el de las ventas internacionales. Además es que los índices de audiencia tradicionales se han quedado obsoletos.

¿Cómo deberíamos medir las audiencias?

Ahora las series rondan los tres millones y acaban en dos y pico. Eso antes era cancelación. Por lo tanto, las audiencias están bien medidas porque muestran el cambio de hábitos… así que mi respeto para Kantar. Pero las audiencias tradicionales miden un tipo de audiencia de una España social concreta. La televisión ya no se ve en familia como antes. Eso es tan antinatural o más que medir las audiencias a través de twitter. Nosotros hemos sido “trending topic” mundial en once de los trece capítulos de la segunda temporada. Yo recuerdo que, al principio, competíamos contra “Velvet” y yo le dije a Ramón Campos: “Me vas a duplicar en audiencia”. Y me duplicó. Porque él y Antena 3 tienen su nicho perfecto y nosotros no podemos competir contra eso. Ahora con el paso del tiempo resulta que las redes sociales, los periódicos, las críticas, cosas del Ministerio del Tiempo se convierten en muletillas casi de uso social. Tenemos cinco libros. Hacemos un curso en la Universidad de Málaga y faltan plazas. Y el impacto que estamos teniendo en colegios e institutos, que están dando clases con la serie y se recomienda en libros de texto. Dices: “hombre, cuando esto ya es un fenómeno social, es que alguien te estará viendo”. Pero te está viendo de otra manera que no computa. Por ejemplo, la web es una reemisión de tu serie y también hay que tenerlo en cuenta.

Entonces es un problema de que no medimos todas las audiencias pero ¿no hay otro criterio distinto de la audiencia? La calidad, por ejemplo ¿podría tener cabida en una televisión pública, al margen de cuánta gente vea una serie?

¡Claro! Además, creo que la televisión pública tiene que asumir otro tipo de productos. Ser moderadora y punta de lanza. Hay modelos ejemplares, como la BBC (desde siempre) y ahora los nórdicos.

Para ver las series que quiere una audiencia masiva ya están las televisiones privadas.

No comparto. “Cuéntame” es un ejemplo. Lo que es más triste es hacer una serie familiar para recuperar el público de “Los Serrano”, que ya no existe, y tener un 4,8 de audiencia. Porque ya que tienes un 4,8% de audiencia haz vanguardia. Mira, tengo un 4,8% pero estoy rompiendo moldes.

No sé si queremos meternos en los criterios de TVE para seleccionar series.

No soy yo quién tiene que analizar eso. No se puede ser guionista y crítico a la vez pero sin TV3 ni TVE, Javier y Pablo Olivares no serían nada. La televisión pública catalana y española han apostado por series que han roto moldes como “Infidels” “Kubala” “Isabel”… “Victor Ros” en la primera temporada, con pocos medios, también intentó romper. Así que yo sólo puedo tener palabras de agradecimiento hacia TVE. Pero además es que “El Ministerio” no habría sido aceptada en ninguna otra cadena.

¿Estás seguro de eso?

Sí. Yo tenía la serie vendida a TVE y se tardó un año en empezar a producir porque no encontraba “partners”. Porque todas las productoras a las que iba decían: “sí, sí, vale. Pero lo del showrunner no lo veo. Te voy a poner un director” Y yo dije: “no”. Y llegó un momento en que mi hermano se estaba muriendo y dije: “Voy a ceder” y entonces el que dijo “no” fue mi hermano. Dijo: “Aunque no la vea pero hay que hacer las cosas bien, aunque sea una vez en la vida”. A veces se critica a las cadenas y a sus ejecutivos pero creo que hay muchas productoras tradicionales que son más papistas que el Papa. Y la cadena no se ha metido por medio, pero la productora ya te está marcando que tienes que hacer la serie “como se han hecho toda la vida”. Todos tenemos nuestras culpas pero no carguemos con culpas que no nos corresponden.

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#JORNADASPROFESIONALES: DÍA 2

10 diciembre, 2014

Por Alberto Pérez Castaños. 

Fotos: Héctor Beltrán. 

Las “X Jornadas Profesionales: Guionistas y Mercado Audiovisual” de Madrid organizadas por Abcguionistas y Ars Media continuaron con su segunda sesión el pasado domingo, donde los asistentes pudieron disfrutar de las ponencias de profesionales como Jose Luis García Berlanga, Manuel Ríos San Martín o Cristóbal Garrido. Fueron charlas de temática más variada que las del día anterior, donde se trataron temas que iban desde la producción low cost –con Hugo Serra–, las web series como manera de entrar al mercado o el funcionamiento de TVE de la mano de José Morillas.

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Los asistentes de las Jornadas Profesionales durante la segunda sesión.

El primer ponente del día fue José Luis García Berlanga, director, guionista y productor de televisión, que centró su intervención en su forma de trabajar en el medio desde los puestos antes nombrados. Berlanga ha trabajado en series como ‘Hospital Central’, ‘MIR’ o ‘Villarriba y Villabajo’ y, en la actualidad, se encuentra desarrollando un proyecto para televisión basado en la vida de Miguel de Cervantes. “Es nuestra marca más conocida fuera tras el Real Madrid-Barcelona”, contó. Berlanga afirmó además que lo que le gusta es “trabajar en ideas diferentes a las que se están desarrollando en la actualidad”, para ello, dijo que “hay que estar constantemente al día”. También comentó que una de las realidades más duras de la televisión es que “si no la estrenan, tu historia no existe”.

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José Luis García Berlanga durante su ponencia.

Berlanga lleva muchos años en la profesión, algo que le ha permitido pasar por innumerables despachos y reuniones A modo de anécdota, contó que, una vez, en una cadena le dijeron que a un guión suyo “le falta un 30% de ternura: una abuela y un niño”. El hijo del director de ‘El Verdugo’ dijo que le agradaba trabajar siempre con equipos de guionistas: “Me gusta aportar mi experiencia como productor al equipo para economizar los rodajes”. También dio consejos sobre la preparación de proyectos, diciendo que, en las biblias, lo ideal es “no poner adjetivos” y limitarse a contar “cómo es la idea”.  “En mis biblias hago sinopsis de una página de todos los capítulos de la temporada”, afirmó. Finalmente, recomendó a los asistentes “hacer equipos” con gente de su afinidad para “vender y levantar proyectos”. Para presentar estos proyectos, Berlanga dijo que es imprescindible hacer un buen pitch, pero siempre “conociendo las limitaciones de cada uno”.

El siguiente ponente del día fue José Morillas, que se encargó de explicar la mecánica de Televisión Española, en la que lleva trabajando más de 25 años como guionista, director, analista de programas e investigador. Aseguró, nada más empezar, que la maquinaria de TVE es tan complicada que “da para una tesis”. Morillas alentó a los guionistas a presentar sus proyectos ellos mismos a la televisión, sin esperar a tener una productora que les apoye, porque ellos “son la matriz del proyecto”. Así que, “¿por qué no hacerlo?”, añadió. Por eso, recomendó que no piensen en Televisión Española “únicamente como TVE, porque hay más canales y más medios dentro”. Además, recalcó la importancia que están teniendo los productos “Marca España” dentro de la cadena en los últimos tiempos: “Al no haber publicidad, la mayoría de los productos llegan gracias al patrocinio cultural”, subrayó.

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José Morillas explicando los entresijos de TVE.

El guionista Manuel Ríos San Martín fue el siguiente en continuar con las Jornadas. Lo hizo con un profundo análisis de la situación del mercado televisivo actual y dando a los asistentes algunos consejos –basados en sus experiencias– para conseguir entrar en la industria. San Martín comenzó haciendo un balance del momento en el que nos encontramos ahora mismo, echando la vista atrás para entrar en situación: “La crisis económica llegó a la televisión cuando TVE decidió no emitir los nuevos episodios de ‘Isabel'”, comentó, “desde entonces, llegó a haber más de 200 capítulos de series en prime time sin emitir”. Sin embargo, afirmó que en la actualidad “la cosa está mejorando” pero que, eso sí, “se paga menos que antes”. Manuel Ríos es el coordinador de guión de la serie ‘Sin identidad’, a la que llegó tras dejar la productora Boca a Boca. “Me llamaron para trabajar en la serie gracias a un proyecto que presenté un mes antes en la cadena y por el que me dijeron que no”, contó. Esta experiencia le sirvió para insistir a los guionistas presentes en la sala que “hay que estar entrenado para que, cuando llegue una oportunidad, no se deje pasar”, porque, como dijo, “vender un proyecto es muy difícil, pero sirven como carta de presentación para que te llamen en el futuro”.

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El guionista, director y productor Manuel Ríos San Martín.

Entrar en el mundo audiovisual es muy complicado pero, como dijo San Martín, “no es imposible”. Es algo que requiere mucho esfuerzo y dedicación aun en las peores condiciones: “Cuando me pagaban mal en una serie pedía que me diesen más responsabilidades, así al menos me motivaba. Gracias a esto terminé dirigiendo y produciendo”, afirmó. Sin embargo, también dijo que, siendo el de guionista un trabajo tan duro, “hay veces en las que hay que plantearse si realmente es lo tuyo”.

El segundo día de las Jornadas Profesionales continuó por la tarde con la ponencia de Hugo Serra y su taller sobre cine low-cost. Serra, que es un experto en la materia, ha firmado un documental llamado ‘Baratometrajes 2.0 – El futuro del cine hecho en España’, junto a Daniel San Román. Serra empezó diciendo que con una película low-cost “cumples tu sueño de ser cineasta”, pero que “no se hace industria”. Pese a esto, comentó que “cada vez hay más plataformas low-cost y circuitos donde está funcionando y hasta puedes lograr distribución”.

A partir de aquí, Serra dio una serie de consejos para levantar un proyecto propio a los asistentes, como, por ejemplo, sistemas de financiación y distribución. Respecto al crowdfunding comentó que “hay que trabajar muy duro en él y convencer a las tres F’s: family, friends and fools”. Uno de los peros de este sistema de financiación, según contó Serra, es que “si fallas, la gente pensará que no eres capaz de enfrentarte a la película”. Por eso, recomendó que, antes de empezar una campaña de crowdfunding, es bueno “participar en la de otra persona para saber cómo funciona”. Respecto a la posible participación de empresas, Serra aconsejó que, lo ideal es hacer “un análisis de las que puede llegar a encajar en el proyecto”. También insistió en la importancia de los festivales para dar a conocer tu proyecto: “Es algo vital”, dijo. “Pero prueba sólo con Festivales de Clase A si la película tiene el estilo de esas competiciones”, matizó.

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Hugo Serra durante su taller de low-cost.

El último invitado del día fue el guionista de Cristóbal Garrido, que habló de las web series como forma de entrar al mercado. Garrido es el co-creador de la exitosa ‘Con pelos en la lengua’, que cuenta con más de 20 millones de visionados en Internet. “El mayor error de los que empiezan a hacer web series es que quieren triunfar en la tele. Una web serie triunfa cuando está pensada para Internet”, comenzó explicando. El primer consejo que dio a los asistentes fue que hagan “web series para un público que esté necesitado de ficción”, y lo justificó con su propia experiencia: “En Internet triunfa el sexo, los vídeos de gente dándose hostias y los gatitos. Nosotros tiramos por el sexo y nos fue bien”. ‘Con pelos en la lengua’ habla de sexo sin tapujos y lo hace en forma de comedia, formato que Garrido aseguró ser el mejor para web series porque “es más fácil que quede bien”.

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Cristóbal Garrido aconsejó a los asistentes sobre la creación de web series.

Para seguir animando a los guionistas a lanzarse a probar suerte a la red, Cristóbal Garrido contó que gracias a su web serie logró “las reuniones más importantes de su carrera profesional”, algo interesante si se tiene en cuenta que es el actual coordinador de guión de ‘Velvet’ y tiene una carrera en cine gracias a éxitos como ‘Promoción Fantasma’.

Respecto al formato, Garrido dijo que a ellos les ha ido bien “con capítulos muy cortos”, pero que, por ejemplo, otra web serie de éxito como es ‘Malviviendo’ también “ha tenido éxito con capítulos de hasta 40 minutos”, según contó el guionista. Otro consejo que dio fue el de grabar la serie del tirón: “Youtube es un cementerio de web series porque la gente pierde la ilusión a mitad del camino, por eso lo mejor es rodar todos los episodios seguidos”, y continuó sugiriendo, para finalizar, que “hay que crear mucho contenido para promocionar el producto”, es decir, “redes sociales a saco”.


EL ARO

31 enero, 2013

por Diego Puertas.

Joseluisgil

Ignoro si les sorprenderá esta historia. Tiene algo de arrebato revolucionario de baja intensidad, pero sobre todo de gesto de mala hostia, como lanzar al suelo todos los trastos del escritorio sin nadie a quien tumbar encima y sabiendo que luego habrá que recogerlos. Pero ahí van. A la mierda.

Me llamo Diego Puertas y soy cineasta en prácticas. Estas prácticas empezaron por hacer cortos de adolescencia en S-VHS, siguieron por varios años de encierro casi monacal aprendiendo (o, como diría un anglosajón, enseñándome) a escribir largometrajes, y continuaron con varios intentos infructuosos de meter la cabeza en el mundo del guión televisivo. Rebasé las 1.000 páginas hace tiempo: he escrito siete largometrajes para alimentar el cajón de mi escritorio, además de numerosos cortos no producidos, pilotos de televisión, specs de series existentes y alguna biblia. He hecho pruebas para numerosas series y programas, siempre con buena respuesta tanto oficial como oficiosa, siempre quedándome a las puertas con variadas excusas o explicaciones. Mi trabajo escrito ha llamado la atención de varias cadenas de televisión nacionales y productoras importantes; he tenido reuniones en rascacielos de Los Ángeles y en la agencia del Ari Gold real. Sin embargo, sigo fuera de la industria.

¿Por qué, se preguntan?

Se lo digo yo: por gilipollas.

Aparte de un par de grandes ocasiones que no cuajaron por pura y simple mala suerte (ser contratado en una serie que es cancelada un mes después, etc.) mi gran problema ha sido siempre querer hacer las cosas como es debido y, o bien no ser capaz de estar a la altura de mis propias aspiraciones, o bien chocar de frente con un sistema, el español, que en términos generales no está pensado para hacer las cosas bien sino para hacerlas fáciles (baratas es una extensión de ese adjetivo). Antes de que salten: eso no quiere decir que no haya productos de calidad ni que la gente que trabaja en productos mediocres no se deje los huevos en ello. Es una cuestión de planteamiento, y de quien, como yo, tiene problemas de adaptación en ese ecosistema. Observen que no culpo al medio más allá de la constatación de que está mal diseñado; todos lo sabemos, hablamos de ello a diario; todos participamos o queremos participar de él como si fuera algo que se hace día a día a espaldas de nosotros, una construcción maléfica y ajena sobre la que no tenemos ninguna responsabilidad. España 101, si me lo permiten, pero eso es tema para otro blog. El fondo de la cuestión es que, por muy capaz que yo sea de integrarme en esa maquinaria, y lo soy, no he tenido la oportunidad de hacerlo como peón, y siempre que ha existido la posibilidad de hacerlo como capataz no he sido lo suficientemente hábil para pasar por el aro.

Porque hay que pasar por el aro.

Hace algo más de dos años di por concluidas mis prácticas de guión y me lancé a las de dirección. Escribí, produje y dirigí G, un cortometraje sin subvenciones en el que no tener que hacer concesiones. Invertí mis ahorros, los de mis padres y los de algún buen amigo y, créanme, es un corto barato. Y viví lo que cualquier director conoce bien: llevar algo a la práctica ya implica un volumen de concesiones que resulta inasumible para mucha gente. Dirigir cine consiste en una hilera interminable de aros llameantes, cada uno con un domador con látigo y mostacho y la esperanza de un aplauso del público al pasar por el último.

Tuve la suerte de contar con un reparto extraordinario y terminar con un producto digno. Yo no daba un duro por él, pero el recorrido del corto en el circuito de festivales ha sido inmejorable, teniendo en cuenta que es una primera obra y costó una cuarta parte del presupuesto de los cortos con los que ha competido en los festivales importantes: alrededor de 50 selecciones en España, varios premios, reacciones muy agradables de todos los públicos, e ilusionantes comentarios de algunos cineastas a los que admiro.

También fue emitido por La Sexta 3 (ocasión sobre la que Chico Santamano posteó aquí) junto con los cortos de cuatro compañeros y sus equipos. La audiencia fue notable, y G fue el más visto, con casi 90.000 espectadores (a las 15h de un viernes). Aquello ya fue un aro por el que pasar. Les cuento: todo formaba parte de un acuerdo con el festival de televisión de Vitoria, y aunque La Sexta 3 no remuneró a las productoras por la emisión de los cortos, sí se pusieron las facilidades para que los autores pasáramos un fin de semana en esa ciudad, comiendo y bebiendo de puta madre por cuenta del festival e invitados a alojarnos en un estupendo hotel. Pareció suficiente contraprestación (añadida a la repercusión de la emisión en sí, obviamente) y acepté pasar por el aro. La experiencia fue inmejorable.

Gané en otro festival. El premio para el cortometraje consistía en ser emitido en el programa Somos cortos de La2. Por supuesto, por la cara. Ya saben, esa cadena pública que apuesta por la cultura.

El “premio”. Muy amable pero no, gracias.

Meses después (quizá tras ser proyectado en SGAE en Corto, quién sabe) han vuelto a ponerse en contacto con la distribuidora del cortometraje, esta vez como programa de televisión que busca material y ha oído que el corto merece la pena. Otra vez, por la cara. Derechos para televisión en abierto para el territorio de España. Derechos de comunicación pública para que RTVE pueda difundirlo en Internet a través de servicios IP en sus medios interactivos.

Otro aro llameante.

Si aceptase, mi corto lo podrían ver del orden de 80.000 personas, quién sabe si más. El equivalente a unos, no sé, 500 festivales.

Pero, ¿recuerdan? Soy gilipollas.

He vuelto a decir que no. Al menos habría visto el ingreso correspondiente por derechos de autor. Pero he dicho no. Soy bastante mónguer.

Queridos amigos de RTVE: les pediría que no vuelvan a tener los santos huevos de emitir promociones en las que dicen, con esas palabras, que apuestan por el cine español. Al menos hasta que la Ley del Cine no les obligue, como debería, a pagar a los cortometrajistas (al menos a los que hacemos cine: no estamos hablando de un corto de 3,30 minutos grabado con una cámara de fotos en una tarde) lo que les es debido por llenar el tiempo correspondiente de su parrilla, cuarto de hora en mi caso. Habría supuesto cierta publicidad para mi corto, muy probablemente, en especial en un momento en el que estoy intentando levantar un largometraje basado en él y con su mismo protagonista, célebre estrella de televisión que ha rechazado casi todo lo que le han ofrecido en cine pero, por algún motivo, apuesta fuerte por mí y por un largometraje de G. Pero una vez más, amigos, he dicho que no a prestar mi trabajo y el de mi equipo.

Qué quieren que les diga. Subnormal perdido.

Así que, a lo loco, he decidido pasar por ese aro, pero a mi manera. He subido nuestro corto a una cuenta de YouTube, propiedad de un amigo (además, productor asociado en él), y he aprovechado la ocasión de ponerlo aquí, por primera vez en Internet, en estreno, en Bloguionistas. Si una tele no paga, al menos podré elegir el marco y el público, y quién sabe, quizá dentro de algunos meses mi amigo pueda recuperar su inversión en mi persona gracias a AdSense, que es un modelo de compensación que, por irrisorio que sea, parece cuidar más a sus proveedores de contenido que la televisión pública española. ¿Me leen, señores de RTVE? Prefiero este aro al que me ofrecían ustedes.

Es el primer aro antes de salir al circo de tres pistas que será levantar un largometraje de G, cuyo guión está casi listo, mientras encuentro, por fin, un aro por el que saltar, orgulloso, al mundo del guión televisivo. Quizá se lo cuente un día.


STAMOS OKUPA2: UN PROYECTO, UNA OCUPACIÓN

20 septiembre, 2012

por Toni Betrán.

Éramos jóvenes y atrevidos. Bueno, igual ni tan jóvenes ni tan atrevidos. Pero sí lo suficiente para creer que una serie tan loca como la que estábamos pariendo podía tener un sitio en la televisión de este país. No era fácil, pero podía. Al fin y al cabo, vale que era complicado complacer a todos los targets de edad (esa obsesión del directivo de TV español) pero teníamos la manera y vale que los temas a tratar iban a tener un trasfondo duro, pero con la comedia pensábamos que podría entrar bien en cada casa. Así que allá fuimos. Teníamos más de 10 años de experiencia en la profesión y el respaldo de trabajos bien hechos para confiar en esta serie. La creamos y unos buenos productores nos movieron el asunto por varias televisiones. Confiábamos todos en este proyecto. Sabíamos que era bueno. Estamos hablando del año 2008.

¿Cual era el proyecto? Os va a hacer gracia. A ver cómo os lo cuento… así, en resumidas cuentas:

Unos ancianos deciden fugarse de un asilo y, tras la fuga, “okupar” un edificio (que previamente pensaban okupar unos chavales, familiares de uno de ellos). Allí montarán su propia Komuna, donde vivir en paz y auto-gestionándose. Y los jóvenes se unirán a ellos.

A parte de estos entrañables abuelitos cobraba protagonismo un matrimonio de especuladores que esperaban hacer negocio con ese piso y el dueño (padre del hombre del matrimonio), personaje ruin que intentaba sacar tajada. Todo esto en ficción semanal, comedia irreverente, alocada, viejos con actitudes más rebeldes que los jóvenes, cambios de roles, etc…

Supongo que muchos ya empezaréis a ver por dónde va el tema. Sí.

Con el proyecto en la cartera (con el nombre de trabajo “Casa Okupa”, sabiendo que mutaría con el tiempo) nuestros amables productores fueron a visitar a las cadenas de televisión. La primera, por ser donde mejor encajaba (a nuestro parecer) el producto y donde quizás podrían permitirse más apostar por algo así era TVE. Y allá que fueron. Concretamente, el 26-02-09. Una bonita reunión con el entonces Jefe de Ficción de la cadena (D.M.) y su segundo de a bordo, Fernando López Puig (también estaba J.P, de la cadena). “Ésta es nuestra serie”. “Ah muy bien, ya te llamo yo”, y lo de siempre. Les gusta pero no se lanzan y queda en un cajón. Parece que no va a poder ser. No pasa nada. Hay otras teles.

De ahí que el 28-04-09 se visite a Antena 3 (con S.M.), el 6-05-09 se visite a Cuatro (con M.M.) y el 23-06-10 a Tele 5 (con P.S.B.). En todas amablemente les atendieron aunque no se decidieran por el producto, aunque A3 sí que continuó interesándose. Tanto que dimos un paso más allá involucrando a una importante actriz en el panorama televisivo español en el proyecto. Estaba encantada y le adaptamos un personaje ex-profeso para ella: ese padre dueño del edificio ahora iba a ser una madre. De mala ruin lo haría estupendo. Ya tenía experiencia como mujer de presidentes de Comunidad de vecinos en la tele, y al fin y al cabo…

Con esta versión 2 y con el guión del piloto, fueron los productores a una segunda reunión con S.M. de Antena 3 el 16-06-09. Pero, al final, no cuajó. La actriz tuvo oportunidad de coincidir con varios directivos de estas cadenas y comentarles la ilusión que le haría el proyecto, pero bueno, siguieron sin convencerse.
Y ahí se quedó la cosa. Lástima. Con este proyecto parece que no habrá mucho futuro y no tendremos la suerte de escribir eso que veíamos tan divertido. De haberlo conseguido, sería como si nos tocara el gordo de la lotería, la verdad. Pero, oye, a veces, toca…

Espera. ¿He dicho el gordo de la lotería? Oh. Eso se reparte el 22 de diciembre, ¿verdad? Vaya, qué casualidad… el 22 de diciembre del 2010, mientras esperaba a ver si por ahí sonreía la suerte, recibo una llamada. De felicitación. De enhorabuena. ¿La lotería? ¡No! ¡Me felicitaban porque habíamos vendido la serie! ¡A Televisión Española! “¿Y dónde has oído eso?” “¡Sale en El País!”

Y tanto que salía…

Vale. Un año después de nuestra visita a TVE está claro que van a hacer mi serie… pero nosotros no hemos vendido nada. Llamo a la productora y les descubro yo la noticia. Momentos de flipe. Nos llama más gente. Nos llama hasta el agente de la actriz que teníamos en el proyecto para felicitarnos. Y les decimos a todos lo mismo: o los abuelitos han decidido fugarse también de nuestro proyecto y abrir uno propio o aquí está pasando algo raro.

Investigamos. Hablan de producción propia de TVE. En TVE no hay guionistas de ficción. De hecho en la noticia no se nombra a nadie, ningún autor. Es decir, esto ha de nacer de alguien, no puede haber venido de la nada. ¿De dónde? ¿Del Jefe de Ficción? En los últimos meses ha habido movimientos y el actual Jefe de Ficción no es el que recibió el proyecto… ah, espera. Que ahora está el segundo de entonces. El que estuvo en la reunión cuando entregamos el proyecto: Fernando López Puig. Vaya…

¿Un realizador, sin autoría alguna de series ni proyectos de ficción en su haber, que nunca ha escrito una coma y que de pronto se saca esto de la manga? ¿O de un cajón?

Ante la duda, enviamos burofaxes, correos, llamamos a TVE. Nadie nos contestó. Nadie quiso recibirnos. Momentos de consejos, consultas legales (hasta que no hay estreno no hay delito) y pasan meses y meses de incertidumbre mientras oyes que están contratando guionistas para desarrollar el proyecto y los guiones, que se habla de reparto, etc, etc…

Y sin poder hacer nada mientras más que morderse los nudillos. ¿O sí?

Sí.

En noviembre del año pasado (2011) se organizó en Madrid el II Encuentro de Guionistas. Un maravilloso evento que reunió a lo más granado de la profesión y en el que hubo varias mesas de debate y ponencias. Yo mismo estuve en una (en “no-ficción”). Y mira por dónde, Fernando López Puig iba a estar en otra. En la de ficción. Y allá que fui.

En el turno de preguntas de los asistentes pregunté por si seguían adelante con ese proyecto de producción propia que anunciaron en enero y del que no se había vuelto a saber (Okupados). Él contestó que sí, que había habido problemas de aluminosis en los platós y de ahí el retraso, pero que seguían adelante y con mucha ilusión. Quería preguntar por la autoría del proyecto pero el micrófono fue a parar a otros asistentes y tampoco quise monopolizar el momento. Esperé a que terminara y me dirigí a el flamante Jefe de Ficción de TVE.

Tras presentarme le pregunté, interesado, por quién era el autor de la serie. Él me dijo que estaban desarrollándola varios guionistas y blablabla. Le corté diciendo que ya, que eso suele ocurrir, pero que hay una idea original, un proyecto, sobre el que luego se construye cada capítulo. ¿Quién había creado eso? Él me contestó que “nace de la casa”. Insisto en que en la casa no hay guionistas contratados como tales, de ficción. Y que no creo que naciera en el váter y se la encontraran, que alguien tuvo que tener la idea. Tras insistir dos veces más, para en silencio y dice: “bueno, la idea es mía, la creé yo”.

Me entra la risilla floja y seguimos la conversación:

TONI.- Vaya, pues qué casualidad que dos años antes tuve yo con un compañero la misma idea.

Fernando se queda blanco.

TONI.- Sí, hombre. Si estabas tú el día que la llevaron nuestros productores a la tele. Claro que el Jefe era entonces D.M. Pero tú estabas.

Fernando, titubeante, no sabe por dónde salir. Arrinconado entre Toni y una mesa, balbucea.

FERNANDO.- No sé de qué me hablas…

TONI.- Sí, hombre, sí. Lo sabes. Os hemos mandado varios correos, dos burofaxes y hemos pedido entrevistarnos con vosotros y no nos habéis hecho ni caso.

FERNANDO.- No… yo… no he oído nunca nada de esto. Es la primera noticia que tengo.

TONI.- Yo creo que no. Y es que, mira, no somos dos advenedizos que queremos chupar del bote y ver si cuela. Somos dos profesionales con muchos años de carrera. Alberto Grondona, el co-autor, ha sido varios años jefe de guión de Hospital Central entre otras muchas cosas, yo ahora estoy dirigiendo un programa de televisión que yo mismo creé en Canal 9…

FERNANDO.- (Apurado) Pues es que yo no sé nada de esto. No sé…

TONI.- Hombre, es que está calcada la sinopsis de la serie palabra por palabra. Y no hablo de “una serie sobre el día a día de un colegio” o “una serie sobre el mundo de una comisaría y las cosas que les pasan ahí” o “unos colegas comparten piso y les ocurren cosas divertidas”. Hablo de algo muy muy concreto. Y es que está tal cual.

FERNANDO.- (Rápido y sin pensar, como un resorte) ¡Bueno, vosotros no teníais lo de la actriz venida a menos!

¡Zas! Silencio. Fernando se da cuenta de la cagada. Toni sonríe (por no llorar).

TONI.- Oye, pues para no tener ni idea de lo que te estoy hablando, bien que sabes cuál es justo la única diferencia con nuestro proyecto, ¿no?

FERNANDO.- Bueno, yo… Esto… No, bueno… Algún rumor me ha llegado, lejano… Pero… Bueno, algo oí…

TONI.- Ya.

FERNANDO.- (Apurado) Mira, es que incluso te diría que si me inspiré en algo es en una serie argentina…

TONI.- Ya. ¿En “Todos contra Juan”?

FERNANDO.- (Sorprendido) Eh… sí.

TONI.- La conozco. Y ahí lo que hiciste es “inspirarte” para la trama esa de la actriz venida a menos. El resto, es lo nuestro.

FERNANDO.- Eh… Pues… Yo no sé, de verdad, lo siento, pero es que no sé todo esto…

Fernando se queda callado mirando el suelo. Toni ve la situación y decide cortarla.

TONI.- Mira. Vamos a esperar al estreno. Más que nada porque por ahora no podemos tomar acciones legales ni nada y está clara cuál es vuestra postura. O la tuya, más bien. Y, te juro, por Dios, que espero que cuando la vea, diga: “Anda, es verdad, no tiene nada que ver. Qué tonto fui.”
Y, ¿sabes? No quiero que pase eso por no meterme en jaleos. Quiero que pase porque no me gustaría vivir en un mundo profesional tan ruín como para pensar que un Jefe de Ficción de una televisión pública puede hacer esto y salir indemne. Adiós.

Y me fui.

¿Qué pasó después?

Pasó esto. El viernes pasado (14-09-12). Mañana, tendrá su segunda entrega. Gracias a la primera entrega ya vimos que no, que lo que dije a Fernando López Puig que deseaba que pasara al verlo no estaba ocurriendo. La cosa no se ceñía solo a la sinopsis.

La primera entrega de esta apuesta “personal” del Jefe de Ficción de TVE, encargado de supervisar además el desarrollo y la producción de el proyecto, tuvo un 8,8% de audiencia. Un tremendo fracaso. No voy a entrar a valorar la calidad del producto. Ni voy a decir aquí que me alegre que una serie en nuestra televisión pública fracase así (sobre todo por los compañeros que han estado trabajando en ella y que no tienen culpa alguna). Tampoco voy a decir que, tras esto y otras cosas (en las que no voy a entrar ahora), debería alguien tomar ciertas decisiones en esa casa. Pero… en fin. Ustedes ya entenderán.


NO OS NECESITAMOS PARA NADA

14 abril, 2012

Por Sergio Barrejón.

Ya está confirmado. Como veníamos sospechando, la bajada de presupuesto en el ICAA ha acabado con las ayudas a creación de guiones y con las ayudas a producción de cortometrajes. Sólo queda dinero para amortización de largometrajes, y poco más.

Además, todo indica que la retirada de 200 millones del presupuesto de TVE va a poner las cosas muy feas en el sector de la ficción televisiva: por un lado, el parón de muchas producciones desestabilizará las cuentas de muchas productoras. Por otro, es de esperar que las cadenas privadas presionen para bajar costes, aprovechando que hay menos competencia.

Las medidas que ha tomado el Gobierno contra el sector audiovisual son injustas y desproporcionadas. El recorte a TVE llega justo en el momento en que, por primera vez en su historia, la televisión pública ha dejado de tener pérdidas. Justo después de haber retirado la publicidad, para no interferir en el negocio de las privadas. Justo cuando todas sus series son líderes de audiencia. Y poco después de un tremendo ajuste que dejó en la calle a 4.000 personas, precisamente para sanear las cuentas de una empresa pública sobredimensionada en exceso.

Demasiados datos como para pensar que el recorte tiene un motivo económico. Si realmente la Corporación tuviera un problema presupuestario, habrían nombrado ya a un presidente, para empezar. Y éste se habría apresurado a liberarse de onerosos derechos deportivos, o a dejar de comprar cine extranjero. Es insólito que, tres meses después de llegar al Gobierno, no haya aún un baranda en TVE. Mi interpretación es que quieren jugar a inquietar, crear incertidumbre en el sector, arrancarle las alitas a la mosca antes de espachurrarla.

Cristóbal Montoro, Ministro de Hacienda.

El tijeretazo a TVE y el saqueo del ICAA tienen la misma razón, y no es económica, sino política. Las cifras de ahorro en los presupuestos del ICAA son ridículas si las compara uno con el dinero que deben a Hacienda los clubes de fútbol, por ejemplo. Esto es simplemente el ajuste de cuentas por el “No a la guerra” y el “Hay motivo”. A la vieja guardia aznarista aún le escuece la humillación de aquella gala de los Goya. Según ellos lo entienden, el cine español mordió la mano que le daba de comer. “Arrieros somos”, debieron pensar.

Y ahora nos hemos encontrado en el camino. Nada de lo que está ocurriendo debería sorprendernos. Han sido ocho años de presión mediática para convencer al ciudadano de que “los del cine” viven del cuento haciendo películas de mierda porque tienen los cuartos asegurados gracias al carnet del PSOE.

… O algo así.

Llevaban mucho preparando el terreno. Esto no más que el paso siguiente, lógico y previsible. Y está hecho con todo cálculo. Es muy significativo, por ejemplo, que hayan elegido a Susana de la Sierra al frente del ICAA: una mujer joven, de currículo brillante, poco significada políticamente, y con un nivel intelectual que impresiona. Alguien que realmente tenía la capacidad y la disposición de mejorar la situación del cine español.

Susana de la Sierra, Directora del ICAA

Sólo necesitaba, claro, algo de dinero para hacerlo. Pero el Gobierno nunca tuvo intención de dárselo. Su nombramiento sólo ha sido una maniobra de distracción para despistar a los más moderados: una directora con un perfil amable hace que el sector se mantenga a la expectativa, con la esperanza de que los presupuestos concuerden con esa imagen dialogante. Pero Susana de la Sierra es otra damnificada aquí: la han usado de comodín para una venganza programada desde hace mucho.

La cuestión es que, como maniobra política, no va a ser tan dañina, y sí bastante contraproducente. Una mierda de maniobra, vaya. Por un lado, están haciendo el mayor daño en el sector donde menos enemigos tienen: la gente que habría empezado a hacer cortometrajes gracias a las subvenciones de 2012 ni siquiera era mayor de edad en 2003. La generación del “No a la guerra”, véanse el vídeo, son ya los viejunos del cine español. Con todo el respeto, ojo, que yo tampoco soy un crío. Pero vaya, que hablamos de gente que ya estaba consagrada HACE NUEVE AÑOS.

Por otro lado, hoy en día, hay un par de armas que no existían en 2003: cámaras HD a precios asequibles, y una mayoría de salas con proyección digital. Además de que, en estos nueve años, Internet se ha enfocado extraordinariamente al consumo y producción de contenidos audiovisuales. El modelo de subvenciones con el que están acabando… ya estaba acabado.  El cambio de modelo es lo que lleva demandando el sector hace años. Adoptar el francés, o el americano. Pero eso implicaría trabajar en serio para favorecer a la industria. Y la industria audiovisual se le ha atravesado a esta gente, enterita, por una noche en que cuatro cineastas que no representaban a nadie decidieron hacerse un lavado de conciencia. Este Gobierno ha recortado en el ICAA y en TVE no para ahorrar, sino todo lo contrario: porque no le importa destruir un sector industrial, asumiendo el coste que eso conlleva, con tal de dejar claro quién manda en el cortijo.

Y sí, la situación va a ser dura, y puede que en 2013 sea bastante peor que en 2012. En estas circunstancias, los más blandos se sienten sacados de un cómodo camarote y llevados a la pasarela, para ser arrojados al océano sin salvavidas. Pero no es eso. Simplemente, hemos salido de la sauna y ahora toca darse el chapuzón en el agua helada. Si te lo piensas, te quedas tieso. No te lo pienses: salta. Vas a notar un frío de tres pares de cojones, pero sólo será un momento. Luego la sensación será muy vivificante, y el resultado, sanísimo. La mayor parte de los gérmenes morirán y tu circulación se reactiva de golpe.

En resumen, señores gobernantes: la gente a la que le han negado la ayuda… va a seguir creando sin ella. Tienen el talento, tienen la tecnología, y están libres de la repugnante carga del odio. Hace 15 días produje otro cortometraje, sin ayudas. En mayo dirigiré otro, sin ayudas. Recurriremos al crowdfunding, a los ahorros, a préstamos familiares y a la inventiva. Pero lo haremos. Porque los cortometrajistas somos el futuro. Y ustedes son el pasado. Ustedes son un puñado de señores con úlcera haciendo las cuentas de hace nueve años. Pues sigan con ellas. No les necesitamos para nada.

¿Las subvenciones? Métanselas por el culo.


BUENOS RATOS

11 abril, 2012

La vida de cualquiera está marcada por momentos especialmente trágicos y por otros especialmente felices. Los más afortunados tendrán pocos de los primeros y muchos de los segundos. El común de los mortales podrá contar a sus nietos un par de puntos de giro en su trama vital, algún momento de desconcierto y casi ningún momento heroico. Así que cuando uno se pone nostálgico y quita los hits de su existencia más trágica o más exultantemente feliz se queda con un montón de buenos ratos. Mi pregunta de hoy sonará muy ingenua, pero no lo es tanto: “¿qué sería la vida sin los buenos ratos?”.

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Se me ocurren (afortunadamente) muchos buenos ratos que enumerar: las horas que pasábamos en la cafetería de la facultad fingiendo que sabíamos jugar al mus, los domingos en el Retiro envidiando a los expertos patinadores, las cervecitas en Santa Ana, los paseos fotográficos para epatar en el instagram, las comidas suculentas con amigos de profesión y de vida, las manifestaciones, las noches de frenética escritura, las tardes de encuentros casuales, las mañanas de radio y coche sin ganas de llegar a ningún sitio…. Sí, esos han sido y son buenos ratos para mí, pero hay más, muchos más que tienen que ver con la televisión, el cine, el teatro y otras cosas que algunos están empeñados en subestimar.

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Recuerdo el día que Don Draper empezó a escribir su diario para poder salir del infierno del alcohol. Pasé un gran rato viendo cómo nadaba en aquella piscina sesentera. También me asalta el momento en el que un cine de Logroño caía la nieve de Dublineses y yo lloraba como una magdalena o aquel otro día en que no podía parar de reír en los antiguos Alphaville con el bigotón de Para todos los gustos. También fue un gran rato el día que asistí al teatro para ver Becketiana y a una gran Marisa Paredes comiéndose el escenario. O aquel otro momento en la sala pequeña del Español en la que me sentí parte de la familia Colleman. Uff, se me llenan las meninges de buenos ratos. Perdonadme si me pongo existencialista, pero no sé quién sería yo sin todos estos momentos.

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No sé qué sociedad queremos si para desprestigiar las artes decimos que sólo sirven para pasar un buen rato. Defiendo que pasar un buen rato es lo mejor de la vida, que para eso nos esforzamos diariamente y que aunque sólo fuera por eso, un capítulo de Cuéntame ya tendría ganado el cielo. Que no nos comparen con los hospitales. Entre operar a un niño a corazón abierto y producir un capítulo de una serie nadie dudaría, pero por qué tiene que ser tan falaz la argumentación. Nadie quiere que a los niños no se les opere. Nada tiene que ver aniquilar televisión española y la producción cinematográfica con eso.

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Mi post de hoy es muy corto y contundente. Me invade la tristeza y poco tengo que decir ante tanta estupidez que se está publicando. Cada recorte que anuncian es un tijeretazo en el alma.

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Ya en Altamira nuestros ancestros sabían lo que era pasar un buen rato pintando. Imaginemos la vida sin las Meninas, sin el pensador de Rodin, sin el Quijote, sin Draper, sin Tony Soprano, sin Antonio Alcántara y sin muchos otros que nos hacen pasar excelentes ratos en estos tiempos de crisis.

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He dicho.
Verónica Fernández
http://www.formulatv.com/noticias/24425/cristobal-montoro-recortamos-tve-series-rato/


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