LA MULA Y LA TOMADURA DE PELO

14 mayo, 2013

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LA-MULA

Por Chico Santamano.

(15/05/2013 // 12:58 // ACTUALIZACIONES)

El pasado viernes mi novia y yo nos dispusimos a cumplir con uno de esos rituales que hace feliz a una pareja. ¿Sexo sin condón? NO. Fuimos al cine. La película elegida fue “La Mula”. Ella tenía su ración de Mario Casas y yo mi cuota de cine español. Más allá de la hormona y las obligaciones patrias, la película nos apetecía mucho. Teníamos amigos que ya la habían visto en Málaga y nos la recomendaron fervorosamente, así que tiramos para el cine con ganas.

Como ustedes son muy listos y han leído el título del post, intuyen que se masca la tragedia, ¿verdad? Pues así fue…

PRIMER SHOCK. Me impactó y, por qué no decirlo, ME JODIÓ pagar 9.20 euros por UNA entrada de cine. Aún recuerdo cuando todos aquellos defensores de la piratería justificaban sus descargas porque el cine era muy caro a ¡6 euros! Qué lejos queda para los “dos bandos” aquel debate con la crisis, ¿verdad? Al precio de ahora es intentar justificar lo injustificable.

Antes, los defensores del “sistema” podíamos decir aquel topicazo de “pagas más por un cubata”. Ya ni siquiera… ¡Los cubatas son más baratos! Entiendo que parte de esa subida viene causada por el IVAZO del Gobierno, pero el día que Montoro se compadezca de nosotros y vuelva a dejar el IVA en su sitio… me juego lo que ustedes quieran a que las entradas no bajan de precio.

SEGUNDO SHOCK. Hay siete personas en la sala (sesión de las 22:00 del día del estreno)… ¿no nos extraña, verdad? Hace unas semanas tuvimos el finde más pobre de de la historia de las taquillas en nuestros cines. Y aún así siguen cobrando la entrada a 9.20 euros. O Merkel también decide las tarifas de las taquillas o nos hemos vuelto completamente locos. Ojalá pudiéramos decir un “allá ellos” así como a la ligera, pero no. Todos nos jugamos mucho. ¡Reaccionad! ¡Que nos vamos al garete, panda de idiotas!

TERCER SHOCK. EL GORDO. El shock que casi nos mata. Comienza la película y no damos crédito. La calidad de la proyección es INFAME. No era un problema de que la película estuviera desenfocada o no hubieran conectado el dolby. Por una vez, la culpa no era de los cines. Era algo mucho más jodido. De pronto, me vino a la cabeza las palabras de un colega que estuvo en el Festival de Málaga. “Han montado la peli con los dailies de rodaje”. En aquel momento pensé que era una exageración. Que era imposible que nadie fuera tan cutre como para hacer algo así.

Inciso. En realidad no sabría decir si los “dailies” son esas cintas que se usaban en el combo. Estoy teniendo una agria polémica con Sergio Barrejón al respecto, pero vamos a creer que son exactamente eso por aquello de concretar…  Así que los dailies son (o podrían ser) grabaciones en vídeo con el mismo ángulo del plano original que se toman en los rodajes. Esas cintas de baja calidad las utilizan en el combo los/as scripts para asegurarse de que no ha entrado el micro en la toma o los/as directores para revisar un plano hecho anteriormente. En la época en la que se rodaba en cine (que es la época en la que se produjo hace años esta peli) servía para que los productores, desde sus despachos, comprobaran el material rodado en el set el día anterior. Se llamen dailies o no ese es el material que supuestamente se usó.

Volvemos a la sala del cine. Mi novia y yo estupefactos. Planos desenfocados, colores sin contraste, bajísima definición y un PIXEL más grande que los pectorales de Álex González. Efectivamente, lo que me dijeron se confirmaba. Habían estrenado una peli montada con grabaciones chungas del rodaje.

Me vino a la mente todo lo que había leído sobre la peli hace años. El director se pelea con la productora. No acaba la peli y se queda con el negativo en Londres. Tonto de mí, pensaba que si se habían lanzado a estrenarla era porque lo habían recuperado, pero NO.

Para que se hagan una idea, en los cines yo soy siempre esa señora que se queja por todo; mando callar a los impertinentes que hablan a voz en grito en la sala y salgo como una flecha para pedir que enciendan el puto dolby… Mi novia es la que me dice “No seas chungo, déjales / No seas chungo, sí se oye”. Esta vez no hubo duda. Dije “Vámonos” y ella me siguió.

Fuimos a reclamar a la gerente. Era una auténtica y triple vergüenza. Primero que se estrenara algo en esas condiciones. Segundo que no lo avisaran en la taquilla. Y tercero que se cobrara 9.20 putos euros por una calidad digna de festival de cortometrajes de provincia (de país subdesarrollado).

La gerente, la pobre, con buenísimas palabras y super maja dice que lo entiende. Que ella también la había visto “como rara”, pero como la productora había mandado una carta y les habían dicho que era así… Nuestra cara es un poema. Le explico que eso no es cierto. Que el negativo original lo tienen supuestamente en una caja fuerte de Londres. Ella misma se ofreció a enseñarme la carta. LA PUTA CARTA. Vais a flipar. Os juro que jamás habría escrito este post de no ser por LA CARTA, a la que tuve que hacer una foto porque no daba crédito.

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Madrid, 9 de mayo de 2013

A quien corresponda:

LA MULA es una película en la que se ha buscado el realismo, casi documental, en el guión, en los diálogos, en el vestuario, en los decorados, en la música y también en la imagen.

Se rodó con la intención de aparentar el cine documental de los años de la guerra civil. La fotografía tiene una iluminación antigua, haciendo uso incluso de la técnica llamada “noche americana” y muchos contraluces que tienen como misión llevar al espectador a los tiempos de nuestros abuelos.

Con la intención de conseguir ese look retro, tan buscado y que curiosamente hoy en día el espectador más joven está demandando de nuevo en los productos fotográficos que existen en el mercado, (la cámara polaroid vuelve a salir, los filtros Instagram, etc…) A la imagen entera de la película se le han aplicado varios filtros para dar un aspecto de película antigua con el grano de la época y los bordes oscurecidos.

Por la presente confirmo que la imagen de la película LA MULA tiene una textura antigua, una definición y un grano en la imagen que imita los años de la época en la que transcurre.

Alejandra Frade Productora de LA MULA.

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Y esta señora cree que somos gilipollas, claro. Para empezar, no creo que cuando Spielberg estrenó “Salvar al Soldado Ryan” mandara una carta a los cines para justificar el grano y el movimiento nervioso de su (esa sí) “cámara documental”. Nos encontramos, por tanto, ante un evidente caso de “Excusatio non petita, accusatio manifesta” o como suele decir mi madre: “El que teme… ALGO DEBE”.

Señora Frade, la fotografía no tiene una “iluminación antigua” y si fuera así es imposible reconocerla en esos planos desenfocados y esa resolución digna del peor de los screeners. Los ¿”contraluces”? sí que nos llevan a los tiempos de nuestros abuelos, sí. Pero a cuando veían el UHF en sus teles pequeñas. Coja esa imagen y auméntela hasta adaptarla a una pantalla gigante de multicine. Lo único que conseguirá es una calidad perrera. Y si por grano entiende PIXEL, es verdad… hay mucho grano. Ha conseguido darle ese “toque antiguo” que quería porque la película parece un puto mosaico romano. De la referencia a Instagram, mejor ni hablamos.

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Gracias, P.S.G por esta crackada.

Es una pena que no pudiéramos disfrutar el viernes del fantástico guión de “anónimo” y Juan Eslava Galán, la fotografía original y sus premiadas interpretaciones porque nos salimos a los diez minutos. Mi respeto por el cine en general y a mis 9.20 euros en particular me impidieron quedarme a sufrir semejante insulto.

Lo siento mucho por los implicados.  De verdad que entiendo lo doloroso que tiene que haber sido para todo el equipo estos años de espera para que al final se estrene en esas condiciones. E insisto en que entiendo la necesidad imperiosa de la productora por estrenar la película para salvarse de la ruina, pero en los tiempos que corren de piratería y descrédito del cine español, el estreno de “La Mula” se ha convertido en un ejemplo de cómo no se deben de hacer las cosas. Posiblemente el MAYOR EJEMPLO. No  se puede cobrar a precio de “Iron Man 3” algo cuyo resultado final no vale ni una décima parte. Y sobre todo no se puede tomar por tontos a los espectadores porque esa carta es una puñetera desfachatez, Señora Frade.

Por cierto, en el cine nos devolvieron el dinero de la entrada. Si van a verla y se sienten insultados con la calidad de la proyección no duden en exigir el importe en la taquilla. Y ya que estamos, no estaría de más que la Señora Frade nos abonara también la pasta de la gasolina, la cena y la noche perdida en ver sus experimentos con el Instagram.

ACTUALIZACIÓN: La gente me pregunta por qué la prensa que vio la peli en Málaga no dijeron nada. Hay leves referencias a la pésima calidad de la imagen en algunas críticas como esta: “desbarajuste fotográfico” o esta: “los problemas técnicos son evidentes, llamativos: el raccord, la concordancia entre planos, la continuidad espacial, las diferentes texturas e iluminaciones”.

ACTUALIZACIÓN 2: Alejandra Frade está dando explicaciones en su twitter. Se agradecen… pero sigue en sus trece de “lo he hecho aposta”. Impagable…

ACTUALIZACIÓN 3: Alejandra Frade da la cara en Vanity Fair ante la polémica generada a raíz de este post. Insiste en lo mismo. Quiere imitar las fotos de Cappa. En ese caso, debería haber proyectado la peli en blanco y negro. Y claro que se han distribuido copias digitales… ¿Qué tiene eso que ver con lo que hablamos en este post? Puedes proyectar un archivo de 4 megas en una copia digital y ser un perfecto desastre igual. Si hay algún medio más interesado en entrevistar a la Señora Frade que le pregunte si han utilizado el negativo original para montar la película y qué opina su director de fotografía con semejante desastre instagram. Al menos estamos de acuerdo en lo del precio de las entradas.

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PD1: Si quieren saber más sobre la polémica de la peli… en este artículo la explican bastante bien. En este se cuenta TODO desde el punto de vista de la productora (no se pierdan lo de los comentarios del director sobre la ropa del que le sustituyó en los últimos días). Y aquí también se recogen algunas de las opiniones del director.

PD2: 9,20 euros.


DAME PAN Y LLÁMAME TONTO

6 julio, 2011

Por Chico Santamano.

Cada cierto tiempo los juzgados y, por extensión, la opinión pública se escandaliza por secretos a voces que todos o casi todos conocíamos y casi nadie se atrevía a señalar.

Secretos a voces que no sólo deberían poner la cara colorada a los culpables de esos escándalos, debería ponérnosla a todos. “Secretos” que forman parte de nuestra naturaleza conformista y acomodaticia. “Secretos” que si se recopilaran en un libro podría titularse “Dame pan y llámame tonto”.

En 2008 saltaba a la luz pública un escándalazo en toda regla con epicentro en el madrileño municipio de Coslada. Ginés Jiménez y 15 policías municipales eran arrestados por delitos contra la Administración, la libertad sexual, por tenencia ilícita de armas, asociación ilícita, delitos contra el patrimonio, lesiones y amenazas.

Prácticamente todos y cada uno de los habitantes de la ciudad conocían los tejemanejes de este elemento y su banda. Yo no vivo en Coslada, pero ¡hasta a mí me llegó la historia años antes! Por supuesto, nadie (entre los que me incluyo) hizo nada.

Durante los años en los que Ginés estuvo al frente de la comisaría pasaron gobiernos del PSOE, el PP e IU. Como ya sabrán, ni un solo alcalde movió un dedo. ¿Qué intereses existían para que ninguno pusiera de patitas en la calle a semejante elemento? ¿”Dame pan y llámame tonto”?

En 2007 estalló la operación Malaya. Gracias a la acción judicial, se pudo sacar a una horda de chorizos que saquearon durante años las arcas públicas del Ayuntamiento de Marbella. Un robo non-stop desde aquellos tiempos en los que Gil presentaba programas al ritmo de “Sopa de Caracol” desde su burbujeante jacuzzi. Todos lo sabían. Algunos lo gritaban, pero su voz quedaba enterrada bajo el peso de los votos de un pueblo que una y otra vez volvía a elegir a los mismos ladrones de siempre… Ya saben… Dame pan y llámame tonto.

Hace cinco días, los socios de la SGAE acudimos a votar. Algunos queríamos un cambio, otros muchos… no sé si la mayoría, pero sí los más poderosos (al menos en número de votos) preferían que todo siguiera igual. Y así fue… Nadie votó directamente a Teddy Bautista, pero sus acólitos volvieron a nombrarle jefe del cotarro. Con dos cojones. Como si en la SGAE no pasara nada.

¿Que la entidad tiene casi peor fama que ETA? Dame pan y llámame tonto. ¿Que hasta el más mónguer de la clase se ha enterado de que no se están haciendo bien las cosas? Dame pan y llámame tonto. ¿Que es absurdo reclamar pasta en peluquerías por tener un transistor encendido? Dame pan y llámame tonto. ¿Que se están comprando teatros y palacios sin ton ni son en lugar de repartir esos beneficios entre los autores? Dame pan y llámame tonto. ¿Que los teatros se compran con parte del dinero de los guionistas y directores para que actúen los cantantes ahora que no venden discos? Dame pan y llámame tonto.

La historia de la SGAE, como la de Marbella, la de Ginés y otras tramas de corrupción tienen muchas cosas en común; Todas ellas está protagonizadas por nuevos ricos que hacen un uso ostentoso, casi pornográfico y sobre todo cutre de su poderío económico. ¿Acaso se diferencia en algo el Miró en el baño de Juan Antonio Roca, el jacuzzi de Gil o la afición a recopilar palacios de la SGAE? Todos ellos han campado a sus anchas durante años… Ni izquierda, ni derecha… ni en el gobierno, ni en la oposición… Ninguno se atrevió a ponerle el cascabel al gato. Pero sobre todo, estas tramas son la historia de una vergüenza colectiva.

Hoy por hoy me avergüenza pertenecer a la SGAE (ojo, no me avergüenza defender mis derechos de autor a ultranza, que me los veo venir en los comments). Y me avergüenza porque todos sabíamos que esto iba a pasar tarde o temprano. Con el tiempo nos íbamos dando cuenta de que no era lógico semejante despilfarro. Éramos conscientes de que algo olía a podrido en Fernando VI, nº 4. Sabíamos que se estaban haciendo las cosas mal. Tras mucho discutir nos dimos cuenta de que lo del canon siempre fue una chapuza innecesaria. Los métodos para cobrar a determinados establecimientos absolutamente deplorables. Que nos estaban robando y nos daba igual. ¿En cuántas ocasiones nos han preguntado amigos y familiares “y por derechos de autor cuánto se cobra” y dábamos respuestas vagas para acabar diciendo “en realidad no se sabe muy bien”? ¿”No se sabe muy bien”? ¿No se sabe o no has reclamado tu derecho a saber a cuánto está el minuto de ficción en prime time?

Nos creemos unos listillos y somos tan catetos como esos votantes marbellíes. ¿Cuántas veces nos hemos preguntado cómo es posible que Gil (o más recientemente Camps) ganara una y otra vez las elecciones? Nuestra desidia nos ha condenado. Somos igual de paletos que los que votan a corruptos oficiales u oficiosos. No hemos sido capaces de mover el culo, cruzar la calle y pirarnos de allí antes de que nos salpicara la mierda.

Ahora es tarde, señora.

No somos culpables, ni ladrones… de hecho los autores somos las víctimas, pero estamos cubiertos de mierda. Mierda por la vergüenza de mirar a otro lado. Vergüenza por pasar horas y horas en foros y blogs defendiendo los derechos de autor para luego nos los robaran por otro lado. Vergüenza por dejar que la SGAE ensucie el nombre de toda una profesión a cambio de un incierto pago en el banco cada seis meses… En fin, ya saben…

Dame pan y llámame tonto.


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