ESCAPE ROOMS (porque hay vida más allá del cine y de la tele, Volumen 3)

15 febrero, 2017
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Ambientación para sala creada por nuestro colaborador Idafe Hernández y su equipo.

 

Me meten en una habitación junto a otras tres personas, las puertas se cierran. “Estás a punto de morir”, me dicen. Con un poco de sugestión por mi parte, ya no estoy en un sótano de Madrid. Ahora estoy en un limbo, con un pie en el cielo y otro en el infierno. Tengo 60 minutos para encontrar un desfibrilador y reanimarme. Una hora: El tiempo que tarda el desfibrilador en quedarse sin batería. Con la ayuda de otras tres almas perdidas tengo que enfrentarme a una serie de enigmas a contrarreloj, resolviendo puzles, accionando mecanismos con imanes, engranajes, dispositivos eléctricos… buscando llaves o resortes que abren puertas – o cajones de morgue – que me permiten viajar desde el quirófano hacia otras dos salas, una de ellas decorada como el infierno, la otra como el paraíso celestial. Mis compañeros y yo debemos visitar ambos planos de existencia recolectando las pistas necesarias para encontrar el dichoso desfibrilador. De vez en cuando suena una voz celestial desde lo alto que nos guía en ese viaje de ultratumba.

Os acabo de describir, a grosso modo, mi primera experiencia en una Escape Room. Pasamos una hora realmente divertida, y los acertijos a resolver eran muy ingeniosos, similares a los de esos maravillosos videojuegos de escape que podéis encontrar en internet, pero construidos con objetos que puedes morder, que puedes oler, que puedes tocar con tus propias manos. No obstante, habréis notado que la historia ésa del desfibrilador, el cielo y el infierno estaba un pelín cogida con pinzas. Había agujeros, incoherencias. Entre eso y el hecho de que estas Escape Rooms están cada vez más de moda, llegué a la conclusión de que nos hallamos ante otro de esos formatos en los que un guionista puede encontrar vida más allá del cine y de la tele, así que contacté con una persona que sabe del tema bastante más que yo: Idafe Hernández, fundador del grupo de Facebook Escape Rooms en Español.

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Un Escape Room es un juego de ingenio en el que un grupo de personas es encerrado en una habitación en la que deberán resolver numerosos puzles, enigmas y todo tipo de pruebas imaginativas para poder salir”. Así lo define Idafe, que está tratando de montar su propio negocio relacionado con estas actividades. Él quiere darle una vuelta de tuerca al modelo de Escape Room convencional. “Mi objetivo es crear historias vivas que determinen la estructura del juego y que vayan más allá de los límites de la habitación, me gusta la idea de que el jugador se sumerja en una aventura auténtica y que la haga suya. Creo que la narrativa de los Escape Rooms aún tiene que explotar y encontrar sus propias vías para conectar con el público igual que lo han hecho el cine o los videojuegos.

Por ahora ha creado tres salas completas y ha bocetado el concepto de más de cien. “Los temas son de lo más variopinto: espionaje, piratas, fantasmas, ciencia ficción… aunque algunos son un poco más abstractos y originales. Para el pasado Halloween desarrollé una sala temporal en la que los participantes se tropezaban con los planes de una secta que pretendía invocar a un antiguo demonio”. Ésa fue su primera toma de contacto con el público, y con un resultado bastante bueno.

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Esta clase de cosas se encuentra uno en los eventos de Idafe. ¿Habrá que hacer algo con estas botellas?

Como podemos comprobar, los creadores de Escape Rooms no se conforman con cuidar únicamente el funcionamiento de los puzles (lo que en el anterior post llamábamos “narrativa emergente”). “Los juegos de escape se suelen sostener generalmente en una línea argumental que ambienta y le da una motivación a los jugadores”, nos recuerda Idafe Hernández. “Puede tratarse de hallar la cura para una pandemia o de escapar de las garras de psicópata asesino. Es aquí donde el guionista puede marcar la diferencia entre un juego memorable y una cadena de puzles sin sentido”.

No obstante, como decíamos al principio, el potencial guionístico de este tipo de experiencias no siempre está aprovechado al cien por cien. En palabras de Idafe: “Actualmente la escritura para salas de escape es un trabajo infravalorado (no conozco a nadie que diga que se pueda ganar la vida escribiendo este tipo de historias), por lo que se habla más de «creadores» o de «diseñadores» de salas.

Algo similar a lo que ocurría con los videojuegos en su “prehistoria”. La razón, según Idafe, también es básicamente la misma: “Dado el carácter «low cost» de la mayoría de estos modelos de negocio, muchas veces son los mismos emprendedores los que idean, diseñan, decoran y dirigen todos los aspectos del mismo. Por esa razón, muchas veces el aspecto narrativo queda relegado a un segundo plano. En la mayoría de casos, se utiliza la historia más como una excusa para la ambientación de las salas que como una parte importante del juego.

Esa situación, ¿va a cambiar? Idafe responde con optimismo: “Dado el crecimiento del sector y la creciente competitividad, es muy probable que en el futuro se termine por imponer la necesidad de contratar a guionistas especialmente cualificados para la creación de juegos, al menos en las empresas más grandes.”

Guionistas especialmente cualificados.

¿Qué necesita un guionista para estar cualificado en estas lides? Si bien es cierto que la creación de juegos de escape podría – y debería – beneficiarse de las habilidades de un guionista profesional, no es menos cierto que también se requieren para ello otro tipo de habilidades que los diseñadores de juegos de escape poseen y que a los guionistas convencionales no nos resultan tan familiares.

Para Idafe, “un buen guionista de salas no debería solo ser capaz de escribir un storyline interesante, sino que además debería tener experiencia en”:

– La creación de puzles.

– Manejar a la perfección el hipertexto.

– Tener conocimientos sobre psicología y dinámica de grupos.

Comentábamos más arriba que los acertijos que suele uno encontrarse en un Escape Room no son muy distintos a los que resolvemos en los videojuegos de escape. ¿En qué se diferencia una Escape Room de esa clase de videojuegos, o de los videojuegos en general? “Lo que diferencia a los Escape Rooms de los videojuegos es el nivel de inmersión”, nos explica Idafe. “Incluso cuando la ambientación no está muy lograda y la historia flojea, eres tú en carne y hueso el que está encerrado en la habitación y el que tiene que buscar y resolver los rompecabezas.

Cuando Idafe Hernández habla del tema, rezuma pasión: “Lo interesante de este formato es que, aunque no hubiese una historia, existe cierta secuencialidad narrativa en la resolución de puzles y una transformación psicológica de los jugadores que bien podría compararse a la de los personajes de ficción.

Por último, fieles a nuestras costumbres, le pedimos a Idafe que nos recomiende Escape Rooms interesantes para todo aquel lector que quiera indagar un poco más o incluso experimentarlo en sus propias carnes.

“Lo bueno es que cualquier pequeña sala de escape puede esconder una gran historia y una buena ambientación. Basta con tener imaginación y hacer las cosas con mimo. Hay algunas grandes ideas que ojalá se me hubieran ocurrido a mí.

– En Bilbao, por ejemplo, Mad Mansion tiene dos salas basadas en el mítico videojuego Maniac Mansion, “del cual soy un auténtico fan”.

– En Inglaterra han recreado para el público el afamado concurso de televisión Crystal Maze, “lo cual me hace pensar que aquí en España se podría poner en marcha de nuevo La noche de los castillos.

– “Aunque no los he podido visitar todavía”, en Las Palmas de Gran Canaria los chicos de La Casa de los Enigmas están haciendo cosas muy interesantes, llevando sus aventuras incluso a las calles de la ciudad.

Algunos de los que más me han gustado hasta la fecha son”:

Escape Plan, en Londres, “que te mete en una prisión nazi”.

– La sala «Atrapados en el sótano» de Clue Hunter Valencia.

En cuanto a las franquicias, me gustan mucho”:

– El modelo de negocio que ha desarrollado en Moscú los de Claustrophobiaque ya están presentes por todo el mundo”.

– Marcas de Omescape.

Fox in a Box.

Intrappola, una franquicia italiana que está llegando a todas partes. “No tiene historia. Básicamente es una maratón de puzles. Lo que tiene de interesante es que son tantos puzles que es muy difícil acabarlo a tiempo.

Para quienes vivís en Madrid, nos despedimos con una lista de Escape Rooms en la capital.

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HAY VIDA MÁS ALLÁ DEL CINE Y DE LA TELE. VOLUMEN 2: LIBROJUEGOS Y JUEGOS DE MESA.

8 febrero, 2017

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

Me despedí de vosotros en este otro post prometiendo una segunda parte, y aquí la tenéis.

Si en la anterior hablábamos de nuevos formatos que han surgido gracias a las tecnologías modernas, quedaron pendientes estos otros formatos: los de toda la vida. Diversiones de las de antes, de las que no requieren de cables, microchips o electricidad. Cualquiera diría que esa clase de dinosaurios tendrían que estar muertos, enterrados, fosilizados. Sin embargo, están más vivos que nunca. ¡Están rugiendo! ¡Están de moda!

¿Por qué?

¿Una espontánea reacción alérgica a tanto vértigo 2.0? ¿Un síntoma colateral de ese “efecto revival”, de esa nostalgia ochentera de una generación que creció con ciertas cosas y ahora está en edad de heredar las riendas del mundo y recuperar iconos de la infancia?

No tengo ni idea.

Y tampoco tenía demasiada idea sobre los temas que quiero tratar en este VOLUMEN 2, así que he recurrido a profesionales que saben contarlo mucho mejor que yo. ¡Y vaya si me lo han contado! De repente ha llegado tanta mercancía interesante a mis manos, información tan útil, que este “volumen 2” es sólo el principio. Dentro de poco habrá un “volumen 3″, e incluso un “volumen 4”.

No pienso hablaros de novelas y obras de teatro. Ambas son alternativas maravillosas para los narradores, por supuesto, pero la mayoría de los guionistas ya son conscientes de ello. Si no os lo creéis, consultad vuestros eventos del Facebook.

Librojuegos y juegos de mesa.

Ésos serán los temas que abordaremos en esta segunda entrega.

Para entender mejor LOS LIBROJUEGOS he contactado con Jacobo Feijóo, fundador de Librojuegos.org y de la asociación “Dédalo”, que busca aglutinar a todos los amantes de ese género.

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A estas alturas, algunos os estaréis preguntando, “¿qué demonios es un “librojuego?” La forma fácil y rápida de definirlo sería: Algo parecido a aquellas novelitas de “elige tu propia aventura” que muchos leíamos/jugábamos de pequeños.

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Pero basta escuchar a Jacobo hablar sobre alguno de los librojuegos que en los que participa para entender que esa definición se nos queda muy pequeña. Los librojuegos que se están haciendo ahora van mucho más allá. Son tan complejos, se pueden jugar de tantas formas distintas que uno llega a pensar que en cualquier momento adquirirán vida propia y empezarán a jugarse a sí mismos.

Para hablar sobre la evolución y la revolución de LOS JUEGOS DE MESA he recurrido una vez más a Alby Ojeda.

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¿Por qué un diseñador de videojuegos como Alby se interesa por este formato? Si me preguntáis a mí, deduciré que se está preparando para un apocalipsis inminente. Del mismo modo en que algunos contruyen un búnker para protegerse de las tormentas solares y el calentamiento global, él busca historias que se puedan jugar con cartón, piedras y palos cuando toda nuestra tecnología actual se haya ido al carajo. Si le preguntáis directamente a Alby, probablemente negará lo que yo acabo de decir y os dará una explicación mejor. A él le fascina el potencial narrativo de “lo jugable”. Según sus propias palabras:

“Normalmente consideramos la narrativa como un proceso en el que un narrador describe una serie de sucesos en un orden preciso, para que el espectador los reciba de forma pasiva. Es una fórmula determinista en la que cada paso dado lleva a una situación sorprendente pero lógica, dejando poco hueco al caos y al desorden.

Sin embargo, existen otras fórmulas narrativas que abrazan la incertidumbre como principal fuente de su atractivo.

Como ocurre en un partido de fútbol.

Si lo analizamos narrativamente reconoceremos los clásicos elementos arquetípicos que maneja la humanidad para contar historias, aunque nadie asegurase a priori que la “Odisea” tuviese nada que ver con un Madrid – Barça.

En él encontramos unos héroes (nuestro equipo), unos antagonistas (el equipo rival), un objetivo final (ganar) y multitud de clímax, anticlímax y puntos de giro a lo largo de todo su desarrollo. Obviamente la principal diferencia entre la obra de Homero y unos deportistas corriendo durante 90 minutos está en la falta de narrador que ponga sentido a los eventos. Y precisamente en ese caos resultante, en ese sinsentido de eventos no previstos, es donde reside la diversión para el espectador.

Porque la narrativa se forma dentro de su propia mente.

Es lo que los narradores lúdicos llamamos “Narrativa Emergente”. Una narrativa intrínseca al juego y que simplemente ofrece recursos al jugador/espectador para que narre “su propia historia”. Una historia en la que, como héroe de su propia partida, se enfrenta al oponente para narrar su propia odisea de ganar.

Esto sucede porque tenemos una imperiosa necesidad de buscar orden al caos, incluso en nuestro día a día. Intentamos organizar los sucesos diarios en una especie de pareidolia narrativa en la que reconocer “las caras de Bélmez” del Destino en la humedad de la vida cotidiana.

Pero, aunque en un juego la incertidumbre sea el corazón de su entretenimiento, todavía hay hueco en ellos para que los narradores y guionistas utilicen el medio para crear historias.

Es cierto que juegos como las Damas no dejan sitio para historias más allá de la Narrativa Emergente, pero el espectro narrativo de los juegos es mucho más amplio. En un lado podemos encontrar juegos abstractos como el Ajedrez, las Damas o el Jenga. Pero existen muchos otros con una importante carga narrativa que necesitan de escritores para generar contenido.”

En el caso de los librojuegos encontramos dinámicas muy similares. Jacobo Feijóo lo define como “sistema de ficción electiva o interactiva” y según sus propias palabras “sirve para construir estructuras no lineales. De este modo, las tramas sufren ‘frenazos’ en los que el receptor (lector, jugador, usuario) debe tomar una decisión. Esta interactividad hace que la historia cambie según el camino que haya sido elegido por el usuario. ¿Qué obtenemos? Pues que jamás haya dos historias iguales.

Tanto en juegos de mesa como en librojuegos, una cosa está clara: Se trata de formas de narrar poco convencionales y, si queremos abordarlas, no podremos trabajar como un “guionista convencional”.

Cuando le pregutamos a Feijóo las diferencias entre un guionista de cine/TV y un diseñador de librojuegos, él nos recuerda que “es necesario diseñar tramas complejas basadas en árboles de decisión en los que no haya incoherencias y que, además, permitan la suficiente combinatoria de opciones“.

No obstante, sí podemos encontrar algunas similitudes entre la televisión y el librojuego. Los libros interactivos exigen tal nivel de complejidad que en ocasiones también existe en su elaboración la figura del coordinador y, por tanto, una concepción del trabajo en equipo no muy distinta a la que se maneja en la tele. Y las semejanzas no terminan ahí. Según Feijóo,  “conocer este formato puede ser excelente para obtener feedback de la experiencia de usuario. Pensad en las novelas por entregas del s. XIX… El autor escribía un capítulo y lo publicaba en el periódico. Dependiendo de la reacción de los lectores, variaba la trama a la siguiente semana. Ahora mirad esto para una serie de TV: el capítulo se emite y se hace una encuesta en la web de la productora (“¿Deseas que el guapo se salve, se muera o que lo rescate un nuevo personaje desconocido?”). Dependiendo de las votaciones, el siguiente capítulo se grabaría en la línea que el usuario desee. Esto es claramente UX (Experiencia de Usuario): satisfacer directamente la necesidad del usuario en la forma en que él te está pidiendo”.

Pero hablemos de lo que realmente nos interesa a los guionistas: ¡La pasta! ¿Hacer juegos de mesa y librojuegos da dinero? ¿Se puede pagar el alquiler con ello?
Alby Ojeda reconoce que aunque “la industria del juego de mesa ha evolucionado ya lo suficiente, más allá del Monopoly o el Risk, como para convertirse en una alternativa interesante para la creación de historias, es cierto que la industria en España tampoco es un paraíso donde cualquiera puede llegar y lanzar su juego con una editorial en cuestión de semanas”. A pesar de ello, se muestra optimista: “Vivimos un momento de crecimiento interesante en el que varios medios están ya hablando de los juegos de mesa como una industria a tener en cuenta. Y estadísticamente, los juegos de mesa cuentan con el mayor porcentaje de campañas de éxito en algunas plataformas de crowdfunding gracias a un público fiel y acostumbrado a apoyar proyectos atractivos de gente desconocida“.

Por otra parte, “la especialización en estructuras de librojuego (ficción interactiva) no es una skill que permita ganarse la vida gracias exclusivamente a ella“, según Feijóo.  “Sin embargo, es necesario conocerla“, añade. “Voy a poner un ejemplo: un diseñador gráfico no vive solo del dominio de Photoshop, pero si no conoce Photoshop… difícilmente encontrará trabajo“.

La pasión de Jacobo por la estructura ETPA (“Elige Tu Propia Aventura”) le ha permitido ganarse la vida publicando libros educativosdonde los niños aprendan tomando decisiones” (aquí podréis saber más sobre ello) o empleando sus herramientas en la gamificación de empresas, de la que ya hablamos en el post anterior. “Comentaré un estudio gamificado que una entidad financiera me solicitó para clasificar los conocimientos que tenían sus empleados. Mediante este sistema, pude descubrir qué skills laborales tenían los empleados de tal entidad.” También ha podido adaptar su experiencia en librojuegos a dinámicas para animaciones socio-culturales, obras con fines sociales que buscan transmitir un mensaje… e incluso diseño de juegos de mesa pues, como ya habréis comprobado, ambas actividades comparten muchas características comunes.

Ya para terminar (y dejaros libres de seguir procrastinando en otros sitios) he pedido a nuestros colaboradores algunos ejemplos interesantes de librojuegos y juegos de mesa que podemos encontrar en el mercado.

Si queréis indagar  en presente y el futuro de los juegos de mesa, éstas son las recomendaciones de Alby Ojeda, desglosados según el uso que las empresas hacen de ellos:

– El “Lore” en los juegos. Es decir, todo el trasfondo, personajes e historia que dan cuerpo al universo donde tiene lugar la acción. Y como ejemplo, compañías como Games Workshop o Fantasy Flight Games aprovechan el suyo para expandir sus licencias a todo tipo de productos como juegos de ordenador, novelas, etc.

– Adaptaciones como merchandising. Hay veces que las licencias se explotan en nichos de mercados para seguir rentabilizando durante años una marca para seguir estirando el consumo de su producto principal. Así es como algunas editoriales de juegos de mesa lanzan juegos temáticos basados en series o películas. Es el caso de Homeland, Battlestar Galáctica o Firefly.

Pero además, gracias al éxito de plataformas de Crowdfunding, se está viviendo un boom por rescatar viejas licencias de películas como Top Gun, Golpe en la pequeña china, Las tortugas ninja o Dentro del Laberinto. De la misma manera que en nuestro país tenemos ya un juego basado en “Águila Roja”,  ¿por qué no lanzar uno con nuevas aventuras ambientadas en el “El Ministerio del Tiempo”?

– Motores narrativos. En este caso se trata de juegos donde la narración forma parte básica de las propias mecánicas de juego. Es decir, que la diversión está precisamente en controlar a un personaje bien definido que explora un universo guiado por una narración. Por ejemplo, Sherlock Holmes: Detective Asesor, en el que hay que seguir las pistas para descubrir al asesino. El Club de los Martes, en los que los jugadores interpretan a unos caballeros victorianos que se reúnen para descubrir un misterio semanal. Las Mansiones de la locura, inspirado en el universo de H.P.Lovecraft, en el que los jugadores deberán descubrir los horrores que se esconden en una casa maldita. O T.I.M.E. Stories, donde los jugadores deberán realizar distintos saltos en el tiempo para cumplir misiones.

Si le pedimos a Alby Ojeda que nos recomiende un trabajo suyo, nos anuncia que se ha puesto manos a la obra con su sello GREMIO DE CREADORES para lanzar UN JUEGO PARA ESTAFAR A ANCIANAS MILLONARIAS.

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Volviendo a los libros interactivos, desde aquí recomendamos REVELACIÓN, librojuego de zombies coordinado por Fernando Lafuente donde escribe, entre otros, el propio Jacobo Feijóo.

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Si le pedimos a Feijóo que nos recomiende trabajos de otras personas, nos apabulla con un catálogo de lo más variado:

– Hay librojuegos eróticos, políticos (para fomentar, por ejemplo, la votación en las elecciones europeas), policíacos, en formato de papel, en app, de reglas sencillas o muy complejas… en la web La Fortaleza deManpang y en www.librojuegos.org hay información a raudales.

– Si os gusta leer, “La cápsula del tiempo” de Miqui Otero (ed. Blackie Books), es una curiosidad recomendable. Para que os hagáis una idea, ciertas páginas están en color negro por un motivo que afecta directamente a la trama.

– Personalmente me gustó mucho “Una herencia disputada” de J.M Lozano (ed. Suseya). Es un caso policíaco de lo más oscuro (y clásico) en el que debes ir tomando decisiones dependiendo de las pistas que vas descubriendo.

– Si os gusta el estilo Agatha Christie, “El pastel de huevo” de Nadia Orenes (en epub/mobi) es delicioso de leer.

– También hay videos en Youtube (buscad “elige tu propia aventura”), juegos de mesa, películas y una infinidad de videojuegos, aventuras gráficas (sí, ¡siguen existiendo las aventuras gráficas con guiones para adultos!), anuncios de TV…
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¿QUÉ QUERÉIS? (HAY VIDA MÁS ALLÁ DEL CINE Y DE LA TELE)

18 enero, 2017

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

El otro día asistí a esa master class de John August que pudimos disfrutar gracias al titánico curro de los compañeros de ALMA.

August empezó por lo más básico, por una de esas cuestiones que todos sabemos pero que a veces olvidamos: Que el motor de casi cualquier historia se puede concretar en una palabra.

QUERER.

¿Qué quiere el personaje a corto y largo plazo? ¿Qué quiere su antagonista? ¿Qué quiere el propio guionista cuando escribe esa historia? ¿Qué quiere o espera el público cuando la consume?

Yo hoy no me he propuesto hablar de historias. Me apetece trasladar esa cuestión a nosotros mismos, los escritores. ¿QUÉ QUEREMOS hacer con nuestras carreras?

En cierto modo, nos condicionan (o nos condicionamos) para asumir que sólo existen unas pocas opciones a nuestro alcance. Sin embargo, del mismo modo en que existen más colores de los que se aprecian en el arcoiris, del mismo modo en que no existe un solo “color rojo” sino distintas tonalidades de rojo… existe también vida más allá de ser guionista de cine, de series, de radio o de programas.

El 90% de la humanidad se divide en:

– Gente que no sabe lo que quiere.

– Gente que se autoconvece de que quiere lo que cree que la sociedad espera de ella.

Como en cualquier otro aspecto de la vida, los guionistas a menudo nos sentimos obligados a meternos en un redil, encajar en una categoría concreta. Y habrá a nuestro alrededor mucha gente dispuesta a encasillarnos en dicho redil y a ponernos todos los obstáculos imaginables para que no podamos salir de él.

Ese guionista es de ficción.

Ése es de programas.

Ése es de dramas.

Ése es de comedia.

Ése escribe para niños.

Ése para adolescentes.

Te guste o no, es totalmente comprensible que sólo te llamen para currar en terrenos en los que has demostrado funcionar correctamente. Nadie quiere correr riesgos innecesarios en un ecosistema en el que todos los rediles están repletos de candidatos muy válidos.

No obstante, como decíamos al principio, tampoco tenemos siempre la suerte de saber qué queremos hacer exactamente. ¿Por qué?

1- Las personas somos cambiantes. Lo que quieres hacer hoy no es necesariamente lo que querrás hacer mañana.

2- En ocasiones, lo que quieres hacer no encaja en etiquetas previas. No lo ha inventado nadie todavía, o es un híbrido entre distintos rediles, distintas etiquetas.

Con respecto al primer caso, no siempre es así. Hay gente que siempre es feliz haciendo lo mismo. Largometrajes hasta que se mueran. Reallities hasta que se mueran. Comedia hasta que se mueran. Terror hasta que se mueran. Morir hasta que se mueran. Una parte de mí les envidiará hasta que se mueran.

Con respecto al segundo caso, todos conocemos a alguien a quien le gusta la fotografía… pero también le apetece pintar… y a veces se siente escritor, pero no del todo… y le seduce el cine, pero no lo vive tan intensamente como un cineasta de pura cepa… Si obligásemos a todos los que son así a decantarse por algo concreto, quizá no habría existido Andy Wharhol.

Si resulta que algunos días te apetece ser artista y otros días te apetece ser científico, no te preocupes: También le pasó al alto de “Faemino y Cansado”, a Brian May, a Michael Crichton o a Leonardo Da Vinci.

Si no encuentras habitación a tu gusto en el catálogo de rediles convencionales cambia de gremio, o márchate a otro país, o inventate un gremio nuevo, o un nuevo mundo.

En esta segunda década del siglo XXI, quienes no encajamos en ningún redil durante demasiado tiempo estamos de suerte. Las nuevas tecnologías han abierto mil nuevos caminos y bla bla bla. ¡Aparecen de repente tantos terrenos vírgenes para el contador de historias! Ahora cualquiera de nosotros puede ser un nuevo Hernan Cortés. A ser posible, matando a menos gente que Cortés, y sin que ello nos quite lo valiente.

Si las vías clásicas de creación, financiación o distribución no riman contigo, puedes abrir tus propios caminos en la jungla, a golpe de machete. Es por ello que para terminar (o para empezar) os dejo aquí una lista de alternativas, senderos por los que alejarse de los engranajes y endogamias de nuestro sector, por los que abrirse camino más allá del cine, de la tele y de la madre que los parió.

– Guión de videojuegos.

Empiezo por ésta porque es una de las salidas más obvias. “El futuro son los videojuegos”, proclaman algunos sin saber que en realidad los videojuegos son el presente, y nosotros el pasado.

Se podrían sacar a colación cien mil ejemplos. Me limitaré a volver a enlazar esta entrevista que le hice en su día a Alby Ojeda, guionista y diseñador de videojuegos que, de hecho, me ha ayudado a seleccionar muchos de los enlaces que os ofreceré a continuación.

– Realidad virtual.

La otra opción de la que todo el mundo habla, aunque a la hora de la verdad son pocos los que se atreven a acomodar (o incomodar) su mente para adaptarse a las exigencias narrativas de este nuevo formato.

Hace un par de años hablé aquí sobre ello vaticinando que la realidad virtual era el futuro inmediato. Me equivoqué. Seguimos esperándola. Sigue siendo embrionaria, pero muy prometedora.

Los poquísimos escarceos que he tenido con esa tecnología me llenan de euforia porque

a) Las sensaciones que provoca son impresionantes.

b) Sigue siendo uno de esos terrenos deliciosamente vírgenes. Sobre todo en lo que a narrativa se refiere.

Aquí en España tenemos, por ejemplo, desarrolladores de VR como Future Lighthouse, responsables, entre otras cosas, del capítulo de realidad virtual de El Ministerio del Tiempo y otras sorpresas interesantes que están por venir.

Yo aún no he visto inventada la “piedra filosofal” de la Realidad Virtual: Esa historia que sólo se podría contar en VR y de ninguna otra manera. ¿Quién sabe? Igual es que no existe, o igual la descubrís vosotros.

– Juguetes electrónicos.

Dicen que los niños, en sus primeros años, necesitan interaccionar con juguetes físicos para desarrollar bien su cerebro, pero no nos engañemos: Un bebé de principios del S.XXI aprenderá a manejar una tablet antes de abandonar la cuna.

Los juguetes electrónicos ayudan a que el niño se divierta usando esas nuevas tecnologías de una manera constructiva. Aplicaciones que enseñan al niño a escribir, o reconocer los animales y saber qué ruidos hacen… o incluso adaptar a formatos jugables los contenidos curriculares de los colegios, como hacen en la colección Tiny Beasts, también guionizada por Alby Ojeda.

De hecho, más allá de tecnologías concretas, hay una tendencia cada vez mayor a “gamificar” cualquier tipo de experiencia. ¿Qué es gamificar una actividad? Convertirla en algo jugable. Se ha comprobado que afrontamos las cosas con más motivación cuando las consideramos un juego: Rendir en una empresa, mejorar en una terapia de salud o ir al gimnasio. La reciente (y creciente) moda del crossfit, por ejemplo, se basa en eso: Convertir la obligación en juego.

“¡Que viene el avioncito!” y el bebé se traga la cucharada del potito.

Nadie mejor para inventar un juego que un contador de historias. Aunque la mayoría de los contadores de historias hayamos olvidado en algún punto del camino que las cosas que ahora hacemos por trabajo… al principio también las hacíamos como juego.

– Youtubers.

Esta salida es aún más obvia que la de la realidad virtual o la de los videojuegos. O tal vez no, porque:

No todos los escritores sirven para ser youtubers. No es lo mismo desnudarse/disfrazarse en un papel que desnudarse/disfrazarse ante una cámara.

Aunque:

Si todo evoluciona como debe (porque así evolucionan las metástasis) en breve habrá guionistas escribiendo lo que diga el youtuber de turno, y habrá quizás algo muy triste en ello: La espontaneidad suicidándose en streaming.

No descartemos tampoco que ya existan guionistas escribiendo para estrellas del YouTube, del mismo modo en que los hay escribiendo para Bertín Osborne. De hecho, me consta que algunos libros de youtubers están escritos en realidad por guionistas profesionales, aunque no pienso dar nombres, ni sé si deben hablarse estas cosas en voz alta.

No voy a recurrir a ejemplos de youtubers como el Rubius u otros fenómenos de masas. Me vienen a la cabeza algunos menos reconocidos pero igual de maravillosos, como éste, o éste, o éste, o éste:

También hay viners, instagramers y gente que te manda whatsapps o te invita a eventos en el Facebook. (lo menciono rápido porque ellos lo cuentan rápido, pero ojo: también hay algo ahí)

– Las putas webseries.

En efecto: Otra salida obvia. Incluso más obvia que videojuegos, youtubers o cortadores de césped. He tardado tanto en mencionarlas para no espantaros demasiado pronto.

La pereza que me produce hablar de webseries es casi la misma que os produce a vosotros leer sobre ellas. Nadie puede culparnos. Si alguien nos dice “serie de internet” nos viene a la cabeza la típica webserie que infesta las redes: Esa comedieta modernita y ligera que nos hacía tanta gracia cuando se empezaron a poner de moda las webseries… hace casi diez años.

Personalmente creo que el formato webserie puede dar más de sí, y a veces lo demuestra.

Acaso somos los propios creadores quienes minusvaloramos el formato. A veces pienso que relegamos la ficción de internet a comedias facilonas porque las webseries se suelen hacer con poco presupuesto y lo cómico sirve de coartada para la cutrez, enmascarándola como el adobo a la carne de mala calidad.

Echo de menos más webseries de drama, de thriller, de terror, de ciencia ficción, de artes marciales… Estoy seguro de que las hay, pero no nos vienen a la cabeza cuando pensamos en “el concepto webserie”. A estas alturas del siglo XXI tengo la impresión de que, cuando alguien dice “serie web”, nos viene automáticamente a la cabeza un plano fijo con dos actores, un sofá y mucho atrezzo de colorines comprado en los chinos.

Craso error.

Merece la pena pensar “fuera de la caja”. En un país en el que se ha podido hacer una serie como MALVIVIENDO deberíamos ser un pelín más ambiciosos en los conceptos, en la realización, en TODO.

– Escribe libros de una forma distinta.

No pienso hablar en este post sobre escribir novelas o pergeñar microteatros. Esos rediles ya están superpoblados. Se escriben más libros de los que se consumen, y aunque no soy de esos agoreros apocalípticos que profetizan la extinción inminente del libro de papel, creo que tampoco perdemos nada adaptando la literatura a las nuevas tecnologías.

Hace poco me enseñaron un ejemplo maravilloso: HOOKED. Se trata de historias escritas para público adolescente y en formato chat. La gracia del asunto reside en que cada equis tiempo el lector se tropieza con un clifthanger y se le presentan dos opciones: Esperar 40 minutos para seguir leyendo… o efectuar un micropago. Un sistema similar al de juegos como Candy Crush. Al parecer, la aplicación ya tiene casi dos millones de usuarios.

Otro ejemplo de experimento tecnológico-literario lo ha llevado a cabo recientemente El Hematocrítico. Hace unos días lanzó esta maravillosa iniciativa, LEGENDS OF HEMATO. Consiste en ir tuiteando una historia pero al final de cada tweet el autor nos ofrece una encuesta para que, de forma interactiva, los lectores elijan cómo continuar la historia. Las opciones más votadas marcan el rumbo de la trama.

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Y así todo el tiempo.

– Realidad aumentada.

Bienvenidos a una era en la que la ficción puede dialogar con el mundo real. Algo que todos pudimos comprobar recientemente, con la fiebre de los Pokemon. En esa misma línea pero con historias más complejas, tenemos INGRESS:

Las posibilidades que ofrecen estas nuevas mecánicas son variadísimas. Ya se ha empezado a aplicar también con fines turísticos. Imagina visitar una ciudad y poder ver, a través de tu pantalla, a un guía que te va señalando los sitios importantes, o cómo eran esos sitios en el siglo XIV… o mejor todavía: imagina que usas esa tecnología para contar en tu propia ciudad… una historia distinta a la de tu propia ciudad. Una historia inventada por ti.

Aquí os dejo una lista de juegos de realidad aumentada, y si queréis una experiencia similar pero no os apetece ver muñequitos en vuestro teléfono móvil, probad el Geocaching.

Me debo estar dejando muchas opciones en el tintero, y eso es lo bonito: Las posibilidades son casi ilimitadas.

Y si no te gustan demasiado las nuevas tecnologías, si eres de los que prefieren el papel, el contacto humano, los instrumentos tangibles… no te preocupes. También existen trabajos alternativos para ti. La saturación tecnológica que estamos viviendo ha resucitado costumbres del siglo pasado. Aunque algunos no lo crean, son muy buenos tiempos para cuentacuentos, juegos de mesa, juegos de rol, libros de “elige tu propia aventura”… y algunas otras cosas de las que os hablaré en el próximo post.


GUIONES, LA IMPORTANCIA DE ALMA Y MÁS ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

28 noviembre, 2014

por Alberto Pérez Castaños.

1. En lo que llevamos de año hemos podido ver películas geniales como ‘Boyhood’, ‘Locke’, ‘Gone Girl’… Y otras que todavía están por venir y que prometen bastante como ‘Birdman’, ‘St. Vincent’ o ‘The Theory of Everything’. Pues bien, ya tenéis lectura para este fin de semana, porque aquí están sus guiones.

2. Los videojuegos han tenido protagonismo durante la semana en Bloguionistas. Juan Ramírez Mascaró entrevistó a Alby Ojeda, guionista del género, y también tuiteamos este enlace, que ya tiene unos años pero que sigue siendo igual de útil e interesante.

3. Esta semana se publicaron tanto el calendario como los ponentes de las “X Jornadas Profesionales: Guionistas y Mercado Audiovisual” que se celebrarán en La Industrial (Calle San Andrés, 8) de Madrid el 6, 7 y 8 de diciembre. En este enlace tenéis toda la información que necesitáis.

4. También esta semana se hizo público el ganador del “Premi de Teatre Breu en Valencià Evarist Garcia” 2014. El galardonado Vicente Bendicho, colaborador de Bloguionistas como fotógrafo y redactor durante la cobertura del pasado Festival de Málaga, se ha llevado el premio gracias a su obra ‘L’hora de la Bugada’. El texto se representará el próximo martes 2 de diciembre en el Teatro Arniches de Alicante bajo la dirección de David Pérez Sañudo, y con Ferran Gadea y Álvaro Navarro como actores principales. Vicente fue, además, alumno del Máster de Guión de la Universidad Pontificia de Salamanca. ¡Enhorabuena, compañero!

5. Xavier Sanjuan nos hizo llegar al correo del blog este enlace. Borja Cobeaga y Diego San José dan consejos a los futuros guionistas. Teniendo en cuenta que nos les ha ido del todo mal, yo les haría caso (¡Gracias Xavier!):

6. Esto no lo dicen los autores de ‘Ocho apellidos vascos’, pero otra cosa bastante interesante que pueden hacer los guionistas que están empezando es afiliarse a ALMA. En este artículo publicado en Bluper, Sara Antuña, vocal de la junta directiva de ALMA, explica la importancia que tiene el sindicato de guionistas.

7. Por no hablar de la importancia de los Martes de DAMA, que el próximo 9 de diciembre regresarán con una nueva sesión protagonizada por Rafael Cobos. El guionista de ‘La isla mínima’, ‘Grupo 7’ y ‘After’, entre otras, explicará cómo escribe sus películas. Más información aquí.

Buen fin de semana.


CÓMO SER GUIONISTA DE VIDEOJUEGOS EN ESPAÑA: ENTREVISTA A ALBY OJEDA

27 noviembre, 2014

Por Juanjo Ramírez Mascaró.

Alby Ojeda es un canario polifacético. Guionista, realizador, editor, diseñador de páginas web. No obstante, de un tiempo a esta parte ha decidido – y conseguido – convertir su hobby favorito en su ocupación principal: escribir y diseñar videojuegos. Sin formación previa (casi nadie la tenía, al menos en España) y sin contactos ni “enchufes” dentro del sector, se lió la manta a la cabeza y no paró de emprender iniciativas hasta conseguir lo que quería. Actualmente, además de crear videojuegos para distintas empresas, es el alma máter de la web Skip Intro, que le ha convertido en una de las personas más activas y relevantes a la hora de investigar sobre los mecanismos narrativos propios de este género aún tan nuevo, aún tan “en su infancia” que es el videojuego.

Dejemos que nos lo cuente él, y para ambientar la entrevista os propongo escuchar algunas bandas sonoras de videojuegos.

¿Qué hizo que te decidieras a contar historias?

Todo empezó cuando tenía dieciséis años, con el estreno de “Doce Monos” de Terry Gilliam. Aunque hasta ese momento había usado la escritura y los cortometrajes como una escapatoria lúdica durante mi época del instituto, el despliegue de medios y el laberinto milimétrico de su guion, me enseñó que yo era poco menos que escoria y que todavía tenía mucho que aprender.

“Doce monos” fue la primera película que analicé conscientemente y significó todo un impulso para querer saber cómo se hacía todo eso que había visto en pantalla.

¿Qué hizo que te decidieras a contar historias EN VIDEOJUEGOS?

Pues realmente hay dos cosas que me han hecho sentir muy cómodo con el salto:

La primera, en un aspecto más teórico, fue descubrir que es un terreno muy virgen para contar historias. Hay algo casi como de pionero en la experimentación del medio y es muy reconfortante cuando alguien descubre una posible “veta narrativa” que explotar.

Es cierto que la narrativa del videojuego no ha despuntado todavía como un medio independiente y se sigue viendo erróneamente como el hermano adolescente del cine. Sin embargo empezamos a intuir que hay una serie de elementos que lo hacen único y que permitiría narrar una historia con una profundidad a la que no pueden acceder ni el cine ni la literatura.

Los videojuegos comenzaron a desarrollarse en los años 50 como un experimento científico y no fue hasta los 70 que se explotaron comercialmente. Es ahora cuando su narrativa ha empezado a tomarse en serio, cuando el rango de edad de consumidor alcanza los 30-40 años y la tecnología ha avanzado lo suficiente en desarrollo y distribución como para que se forme una rama “indie”, más experimental y alejada de las bases comerciales. Y entre todos esos experimentos jugables, existen algunos muy interesantes a nivel narrativo.


“Papers, please”, un simulador de funcionario de fronteras.

Y lo segundo, en un aspecto más práctico, ha sido descubrir que el ratio de “Cantamañanas” y “Vendehumos” es considerablemente bajo, comparado con los que han terminado por desencantarme en el mundo del cine. No digo que no existan, que también hay algunas perlas, pero los pocos que me he encontrado venían precisamente de otros sectores como la televisión. Es una auténtica tranquilidad implicarse en un proyecto atractivo, sabiendo que todo el equipo está al mismo nivel. Supongo que será porque todavía no han descubierto que se pueden optar a más subvenciones, además de las de Cultura…

¿Cuál fue el primer videojuego que enamoró? ¿Y cuál fue el que te hizo decidir que querías dedicarte a escribirlos?

Mi contacto con los videojuegos fue a una edad muy temprana. Tuve la suerte de disfrutar de una época mágica durante el final de la década de los 80 que se ha bautizado como “la edad de oro del videojuego español”. Fueron unos años en los que los creadores españoles ofrecían un producto de tanta calidad que el producto patrio se convirtió en un sello a nivel internacional.

En esa época las máquinas de arcade también pegaban muy fuerte en bares y salones recreativos. Así que se podría decir que mi amor oscilaba entre los juegos de 8 bits, como la adaptación del “Batman” de Tim Burton, y los juegos japoneses como el “Shinobi”, donde controlabas a un ninja solitario en una guerra contra hordas de punkies y mercenarios.

“Shinobi” de Sega. Caspa ochentera en estado puro.

Pero si hay un título que realmente me empujase a escribir videojuegos profesionalmente, fue sin duda el “Mass Effect”, una Space Opera muy cinematográfica y que pone al jugador en la misión de salvar la Galaxia de un horror cósmico que duerme en los confines de la Vía Láctea.

Lo que me impactó no fue tanto su historia en sí, sino su arquitectura interna: cada decisión que tomabas, afectaba no solo al final del propio juego, sino a las continuaciones siguientes. De esta manera, el jugador tenía la responsabilidad, por ejemplo, de elegir qué compañero vivía o moría, haciendo que un simple error se arrastrase a lo largo de toda la saga.

El resultado de esta técnica narrativa es que el jugador termina prestando mucha atención a la elección de diálogos, pensando ya no solo en qué debe decir sino también en cómo decirlo para minimizar daños.

“Mass Effect” de Bioware.

Señala las CUATRO principales diferencias entre escribir para cine/TV/teatro y escribir para videojuegos.

1) El espectador se transforma en jugador. Esto significa que el foco de la acción debe centrarse en él y deben escribirse secuencias jugables.
Narrativamente se traduce en que hay que potenciar su papel activo dentro de la historia, generar la necesidad de avanzar en la trama y hacer sentir al jugador las mismas necesidades que el personaje.

Por ejemplo, en una historia donde el protagonista debe llegar rápidamente a una casa, en cine podríamos ventilarnos el viaje con dos planos. Sin embargo, en un videojuego, ese viaje se puede transformar en una Fase de Conducción donde el jugador debe esquivar los coches y llegar a tiempo en una carrera contrarreloj.

Olvidar esto es un error bastante común entre los guionistas de otros medios que escriben su primer guion de videojuego, por eso siempre comento que si en cine decimos “No me lo cuentes, muéstramelo”, en videojuego la regla de oro es “No me lo muestres, déjame jugarlo”.

2) Los géneros del videojuego vienen marcados por la tecnología y no por el contenido. Las reglas internas del propio juego tienen sus propias convenciones y definen incluso al público al que va dirigido.

Por ejemplo, un F.P.S. (First Person Shooter) es un juego en primera persona que se suele vincular tradicionalmente a juegos de acción, por ser un motor que fomenta las habilidades de puntería y reflejos en un entorno tridimensional. El público adolescente masculino es un gran consumidor de dicho género.

“Far Cry 4” de Ubisoft.

Por otro lado, un juego de estrategia nos plantea un ritmo en las mecánicas mucho más lento, donde primará las habilidades de análisis y gestión de recursos. El público habitual de este tipo de juegos suele estar equilibrado entre el masculino y femenino, a partir de los 20 años.

“Sim City” de Maxis.

En un segundo plano queda el TEMA que trate el videojuego, aunque sean del mismo GÉNERO, tanto si es una historia de terror como el nuevo “Alien Isolation”, o un western Tarantino wannabe como “Call of Juarez”.

Esto ocurre porque desarrollar un motor de juego, que marcará el género, suele ser muy costoso y se debe rentabilizar lo máximo posible. De esta manera no es de extrañar que las grandes empresas, rara vez ofrezcan un juego de un género diferente y tiendan a explotar hasta el infinito sus licencias.
3) El jugador debe tener libertad. Y si no, como mínimo, se debe crear la ilusión.
Existen múltiples formas de jugar a un juego y el guionista debería contemplarlas todas. Por ejemplo, aunque al final sea obligatorio hablar con un personaje determinado para continuar, lo ideal sería que el jugador disponga de varios caminos para llegar a él.

¿Y esto cómo afecta a la narrativa? Pues multiplicando el trabajo exponencialmente, porque puede que un tipo de jugador quiera resolver un conflicto con violencia, mientras que otro prefiera negociar. Un guionista debería tener previsto todas esas vertientes y pensar en cómo se abriría la trama con todas esas variantes.

Por ejemplo, en el clímax final del propio “Mass Effect”puedes liarte a tiros con el antagonista al estilo clásico o por el contrario puedes convencerlo dialécticamente. Y en ambos casos se consigue resolver la historia satisfactoriamente.

¿Qué película tiene la capacidad de adaptarse así al gusto del espectador?
4) La historia puede ser prescindible. Escribir para videojuegos es una auténtica cura de humildad para el narrador: un juego NO NECESITA una historia. Sin embargo, la experiencia de juego se enriquece mucho más si hay personajes atractivos y motivaciones profundas para el jugador.

Es ahí donde reside el verdadero desafío para el guionista, seducir lo suficiente al jugador como para que quiera escuchar cada línea de diálogo que tienes preparada y no salte directamente a la acción.

Y esto ocurre porque el jugador crea su propia narrativa a partir del caos. Bautizada como “Narrativa Emergente”, es una narrativa que surge a raíz de las reglas del juego y que puede ser radicalmente diferente para cada jugador.

Tomemos como ejemplo el ajedrez, una metáfora de una batalla entre dos ejércitos. Aunque esa sea la premisa, nadie guía y predefine la trama sobre su resolución. Son los jugadores los que crean, con sus jugadas, los acontecimientos, los puntos de giro y el clímax.

Por mucho que pretendamos ambientar el ajedrez en un futuro apocalíptico o en un presente distópico, estaremos “vistiendo a la mona”. La fuerza narrativa seguirá estando en las decisiones que tome como jugador ante su antagonista, no en lo que añadamos como narradores.

El parchís o Pachisi tiene su origen en la India del s. XVI. Recreaba

la carrera de las jovenzuelas más hermosas de la India por los jardines de palacio, para sentarse en el trono junto al Emperador. Hoy día se ha convertido en un juego abstracto, para practicar las sumas entre los niños, al quitarle la capa de narrativa.

parchis
Cuando decidiste dedicarte a escribir guiones de videojuegos no tenías formación oficial en ese sector, ni conocías a nadie que pudiese enchufarte. Hoy día, sin embargo, te ganas la vida currando en ello. ¿Cómo actuaste para abrirte camino en ese mundillo?

Creo que fue Alex de la Iglesia quien dijo que “Para hacer cine hay que ver pelis y hacer pelis” (no sé si lo dijo exactamente así, pero es como ha permanecido en mi cabeza). Ésa ha sido mi filosofía con el videojuego ya que no existen reglas escritas, ni gurús, ni manuales con fórmulas mágicas que te digan cómo empezar a trabajar y cómo hacer las cosas.

Para bien y para mal, en el videojuego estamos en el equivalente de los primeros años del cine mudo. Estamos aprendiendo cómo funciona el travelling y que si acercamos la cámara, los personajes ya no parecen gigantes cabezones sino que empiezan a expresar más intensamente las emociones. Así que lo único que hace falta para aprender es jugar mucho y equivocarse mucho.

En mi caso, el videojuego era uno de mis principales hobbies, por eso solo tuve que ponerme manos a la obra para equivocarme mucho. En lugar de esperar a que llamasen a mi puerta, recluté a un grupo de amigos para realizar un videojuego por nuestra cuenta. Estuvimos trabajando en él durante tres años y finalmente tuvimos que cancelarlo, pero me sirvió como máster intensivo y sobretodo nos dio a todos un currículum que nos permitió trabajar en proyectos para otras empresas. En mi caso, me ayudó para que una desarrolladora importante me encargase la escritura de los diálogos de un juego que se iba a lanzar en Playstation 3.

A partir de ahí he ido recibiendo encargos a muchos niveles de varias empresas, desde simplemente dialogar, hasta desarrollar una idea etérea del cliente. Supongo que para darme a conocer me ha ayudado el poner en marcha desde el año 2011 el blog Skip Intro, una plataforma de apoyo para empresas desarrolladoras y profesionales, sobre narrativa de videojuegos. Con él intento rellenar un hueco formativo entre el guionista profesional que quiere dar el salto al videojuego, y el diseñador de videojuego que quiere cuidar la narrativa de sus proyectos.

En la actualidad he dado un paso más y me encargo no solo de crear los personajes y tramas, sino de diseñar mecánicas jugables que impulsen la narración o el mensaje publicitario. Por eso, junto a “guionista de videojuegos”, también suelo firmar como “diseñador narrativo”, que es una definición más cercana y queda más cuco en las tarjetas.

Elige tres videojuegos que te hayan marcado la vida: Uno de tu infancia, uno de tu adolescencia y uno de tu edad adulta.

– En la infancia, el “Rainbow Island” para el Commodore Amiga 500. Una auténtica orgía sinestésica de caramelos y arcoiris.

– En la adolescencia, “The legend of Zelda” para la Super Nintendo. Fueron unos intensos meses de épica en miniatura que jamás olvidaré.

– En la edad adulta el juego independiente “Braid”. Utilizando una mecánica clásica de plataformas al estilo “Super Mario Bros”, se narra de forma metafórica la ruptura sentimental, la aceptación del pasado y la superación de problemas de alcoholismo. Es el ejemplo palpable de que se puede hacer auténtico Arte con un videojuego.

Pero no me perdonaría si no nombrase al “Journey”, uno de los mejores títulos que se han hecho en la historia del videojuego. Por su delicadeza artística, por su exquisita banda sonora y por la capacidad de reflexionar espiritualmente sobre la vida y la muerte, sin utilizar una sola línea de diálogo. Una obra maestra con mayúsculas.
https://www.youtube.com/watch?v=bkL94nKSd2M
“Journey” de That Game Company. Pura Gestalt.

Tu amor por los videojuegos te divorcia definitivamente del cine, de la tele, del teatro… ¿o estás dispuesto a combinar sabores?

En realidad me ha ayudado a faltarle el respeto al cine y plantearme hacer proyectos sin la presión de tener que hacerlo bien. Antes de escribir videojuegos me obsesionaba el refinar la idea perfecta, el trabajarla en toda su profundidad para demostrarme que no me había equivocado a la hora de elegir esta profesión. Al fin y al cabo, si fracasaba, ¿a qué me iba a poder dedicar entonces?

Ahora esa obsesión la he trasladado al guion de videojuego, pero en cine he conseguido disfrutar relajadamente de las ideas que se me ocurren y de su desarrollo. Posiblemente ninguna idea todavía interesará a corto plazo a una productora, pero ya no me importa si un proyecto solo puede aspirar a estrenarse en Youtube.

A un guionista actual que nunca haya jugado a videojuegos, ¿qué juegos les recomendarías? ¿Y qué consola, o qué sistema operativo?

Supongo que el primer prejuicio que tiene aquel que nunca haya jugado a un videojuego será el de que todos los juegos son violentos y requieren unos reflejos y una coordinación ojo-mano que no tienen tiempo de afinar.

Por eso mi recomendación va dirigida hacia el género de las aventuras gráficas o “Point’n’click”. Son juegos muy pausados, con una fuerte carga narrativa y basados en la resolución de puzzles. Y lo mejor es que no hace falta comprar ninguna consola ni ordenador potente. Es un género que se adapta muy bien a las plataformas táctiles, así que también se pueden conseguir fácilmente en las Stores de iOS y Android:

Péndulo Studios es la desarrolladora de aventuras gráficas más importante y longeva de nuestro país. Recomendaría cualquier juego suyo, pero “Yesterday” fue nominado hace unos años por su narrativa en unos prestigiosos premios internacionales.

Machinarium y Botanicula, son dos juegos de gran atractivo visual, que desafían al jugador mediante puzzles y con una narrativa que no utiliza diálogos ni textos.

– Monkey Island I y II, son dos grandes clásicos del género que han permanecido en el imaginario colectivo gracias a sus diálogos cargados de humor. Aunque no lo quieran reconocer, la primera peli de “Piratas del Caribe” se han “inspirado” en la saga. Quizás su jugabilidad sea un poco exigente para un primerizo, pero vale la pena darle la oportunidad por su derroche de carisma.

Broken Age, la última obra de uno de los creadores del Monkey Island. No solo es una delicia visual y muy intuitivo de jugar, sino que significó el pistoletazo de salida para la fiebre del Crowdfunding para videojuegos hace unos años. Pedía 400.000 dólares y recaudó más de 3 millones, ahí es nada.

The Walking Dead de Telltale Game. Bebiendo directamente del cómic original, es una auténtica bomba emocional que basa toda su jugabilidad en la toma de decisiones y en elegir el menor de dos males. Va por su segunda temporada y debido a su éxito, en breve lanzarán su nueva serie de juegos oficiales de “Juego de Tronos” con el mismo motor.

Pixel Theory: Leviatán. Vale, esta recomendación apesta a autobombo porque yo mismo la he guionizado. Pero se trata de una aventura gráfica que forma parte de un proyecto transmedia español de ciencia ficción, está diseñada para que sea accesible para el jugador primerizo, dura poco y lo más importante de todo: es gratis.

A un guionista que quiera escribir para videojuegos en España pero no tiene enchufes para entrar en ese mundillo… ¿qué le recomendarías?

Que no pierda el tiempo y si tiene una idea, intente desarrollarla por su cuenta. Existen foros y portales con programadores y animadores deseando participar en proyectos atractivos, como por ejemplo Stratos-ad. Viniendo del campo audiovisual, no solo podrá aportar la narrativa sino la propia coordinación del proyecto, de tal forma que con un equipo mínimo de cuatro personas (programador, animador, compositor y guionista/diseñador) puede tener listo un juego vendible por el coste de un cortometraje.

Y en el peor de los casos, si no se consigue terminar el proyecto, tendrá una estupenda demo para mostrar a desarrolladoras. Puede que ese proyecto muera ahí, pero puede servir como vía de contacto para futuros encargos.

Ésta es la pregunta comodín. Aprovéchala para decir cualquier cosa que no te haya preguntado y que tú consideres que es importante resaltar.

No me gustaría ser cenizo en la última pregunta, pero creo necesario resaltar que la figura del guionista no está teniendo una demanda masiva en la industria española. Como ya expliqué antes, la historia en un juego no es necesaria, así que a la hora de reducir costes en equipo, el guionista es uno de los primeros en caer.

En el exterior, como siempre, van a la cabeza y sí se suele tener en nómina incluso a equipos enteros. La tercera entrega del Mass Effect llegó a tener a 8 guionistas y a 2 editores entre sus filas. Así que si se domina el inglés escrito, mudarse a Francia, Canadá o EEUU puede dar una buena oportunidad.

En España cada cierto tiempo, alguna empresa necesita encargar la escritura de diálogos, cuando ya el proyecto está en su último tramo y necesitan afinar las ideas que han tenido. No se hacen jornadas de recepción de ideas ni de pitching buscando proyectos a partir de un buen guion. Esto ocurre porque los propios desarrolladores todavía no encuentran la necesidad de trabajar la narrativa “mientras el juego sea divertido”.

Pero esto está cambiando poco a poco. Como decía, la edad del público está madurando, y el éxito de sagas como “The Walking Dead” demuestran que un buen guion tiene buena recepción dentro de su público. Dentro de unos años, la demanda crecerá y habrá que estar debidamente preparados para cuando empiece a aumentar la búsquedas de guionistas para videojuegos.

Mientras eso ocurre, nos queda a los guionistas la labor de demostrar que se puede hacer un “The Walking Dead” en España, invirtiendo un poco en guionistas. Y si por el camino, nos ganamos las lentejas desarrollando nuestro propios proyectos, sin intermediarios y sin “vendehumos”, pues mejor que mejor ¿no?


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