EL GUIÓN DE LOS ROBOTS, WERNER HERZOG DANDO CLASE Y UN SORTEO PARA LECTORES

20 mayo, 2016

-“Yo no tenía una visión, no tenía un estilo propio como director. No pretendía convertirme en el amo del plató. Sólo quería proteger el guión“. Así explicaba el guionista Billy Wilder por qué empezó a dirigir películas. No sabemos si es ésta la razón por la que Sergio G. Sánchez debutará en la dirección tras haber escrito algunos de los mayores éxitos del cine español, como El orfanato, Lo imposiblePalmeras en la nieve. Su primera película como director llevará por título Marrowbone, producirá Lionsgate Telecinco Cinema y  J.A. Bayona firmará la producción ejecutiva. Antes de Marrowbone, Sergio G. Sánchez había dirigido la TV movie Las manos del pianista y varios cortometrajes, como 7337.

-Hay otros guionistas que, en lugar de pasarse a la dirección, se pasan a guionizar… otras cosas.  Porque no sólo existe ficción, documental y programas. El software, por ejemplo, también puede tener guión. Nos lo cuenta Sara Vicente, la guionista de 7 vidas que le escribe los diálogos a Cortana, el bot de Microsoft.

-Sara Vicente no es la única que escribe diálogos a un robot: Jacobo Delgado, guionista de Cuéntame, redactará los discursos de Pedro Sánchez. Esta noticia ha dado muchos titulares en la prensa, pero por supuesto, ningún medio ha publicado la foto del guionista, un autor todoterreno que, además de series y discursos, ha escrito novela e incluso el radioteatro En busca del verano perdido. Si quieres ponerle cara a Jacobo Delgado, mira esta entrevista en la que habla de Toda una vida, la novela basada en Cuéntame que escribió con Carlos Molinero:

-Si estás empezando en esto del guión, quizá te estés preguntando cómo llegar a ser un guionista de éxito como los que acabamos de nombrar. Pues no existe la fórmula del éxito, pero tal vez sea buena idea cursar estudios especializados, como el nuevo máster de guión que ha lanzado Alicia Luna en la Universidad Autónoma de Madrid.

-Y si los másters se te van de presupuesto, a lo mejor prefieres seguir este curso de cine online con Werner Herzog. El legendario director alemán ofrece veinte clases en vídeo y la posibilidad de subir tus propios trabajos para discutirlos con los compañeros de curso. Todo por poco más de 80€.

-Pero basta de rascarse el bolsillo. Vamos con un regalo: estamos sorteando tres ejemplares de Orígenes secretos, la novela de David Galán Galindo.

Para participar, hay que suscribirse a La Separata, el boletín de noticias de Bloguionistas. Todos los suscritos recibirán la convocatoria del sorteo en el próximo número, que saldrá a lo largo de hoy. Así que date prisa. Si quieres saber qué tal escribe David, puedes echarle un vistazo al post sobre Películas de episodios que escribió en Bloguionistas.

Buen fin de semana.

Sergio Barrejón.


LIBROS IMPRESCINDIBLES, #CONVENIOGUION Y OTROS ENLACES PARA EL FIN DE SEMANA

23 enero, 2015

Por Alberto Pérez Castaños. 

1. Mira por el cajón del escritorio, seguro que tienes algún guión de cortometraje que no pudiste llegar a producir o que no llegaste a presentar a ningún concurso pero que te encanta cómo quedó. Ahora mira este enlace. Venga, date prisa que sólo tienes hasta el domingo.

2. Y, cuando termines de enviar tu guión, puedes repasar esta lista de libros imprescindibles para Werner Herzog y Darren Aronofsky, a ver si te queda alguno por leer.

3. Luego, puedes empezar a escribir tu nuevo largometraje utilizando estas estructuras NO dramáticas. Verás qué risa cuando se lo enseñes a un productor.

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4. ‘Juguetes rotos’, ‘Stico’, ‘Reina Zanahoria’… Son títulos que a lo mejor no te suenan ni de lejos pero, tranquilo, es normal, porque son algunas de las 12 películas de culto españolas qué quizás no conozcas según Javi Camino.

5. Otra película española de culto, en mi opinión, es ‘Pagafantas’, de Borja Cobeaga. Gorka Otxoa encarna al perfecto perdedor en el que todos nos vimos bochornosamente reflejados en algún momento. Pero el pagafantismo no es exclusivamente masculino. Aquí no se libra nadie, si no, mira estas cinco ilustres pagafantas femeninas.

6. “El conocimiento es crecimiento, pero actuar sobre el conocimiento es cambio. No necesitas ambos en tus personajes principales, pero necesitas al menos uno”.  En este enlace –en inglés, me temo– se habla sobre la diferencia entre el crecimiento y el cambio de un personaje porque, exacto, son cosas diferentes.

7. ‘La abducción de Luis Guzmán’, el debut teatral del guionista Pablo Remón, regresa al Teatro Lara. Estará del 6 de febrero al 1 de marzo. Aquí podéis leer la entrevista en la que hablamos sobre ella.

8. Además, Pablo es uno de los nominados este año al Goya gracias a su corto ‘Todo un futuro juntos’. En este enlace podéis ver tanto el suyo como el trabajo de los otros nominados de la categoría.

9. Para terminar, la lectura de fin de semana absolutamente obligatoria para todos los guionistas: la serie de tweets que publicó @almaguionistas sobre el #convenioguion firmado a finales del año pasado. Aquí está el acta de dicho convenio con las cifras mínimas pactadas.

Buen fin de semana.


SOBRE HERZOG (y II)

17 enero, 2011

Por Daniel Castro (Guionista en Chamberí)

Bien, como recordaréis algunos, la semana pasada dejé a medias un post sobre el director, guionista y productor alemán Werner Herzog.

Durante estos días, buscando sobre él en Internet, cada vez he ido descubriendo información más y más fascinante sobre este personaje. Algunas de sus hazañas parecen casi propias del gran Chuck Norris.

Por ejemplo, Herzog fue el tipo que sacó a Joaquin Phoenix de su coche cuando éste sufrió un grave accidente. También sufrió un tiro en el vientre mientras daba una entrevista en Los Angeles y, cómo no, continuó respondiendo como si tal cosa.

El siguiente vídeo es mi favorito, pero necesita un poco de explicación. Herzog era amigo de Errol Morris, que quería hacer su primera película documental. Sin embargo, Morris no tenía dinero y no pensaba que nadie pudiera financiarle su proyecto. Herzog le contestó que el dinero no hacía películas. Tenía que lanzarse a rodarla y, cuando la acabara, él (Herzog) se comería uno de sus zapatos.

Lo que parecía imposible, sucedió: Morris terminó su documental, “Gates of Heaven” (1978) , aunque no tenía aún distribución. Herzog cumplió su palabra. Aquí está el vídeo, en el que vemos cómo el director alemán cuece, condimenta y, finalmente, ingiere en público uno de sus zapatos de cuero.

En ese mismo vídeo, Herzog habla del accidente que sufrió uno de los enanos de su película “También los enanos empezaron pequeños” (1970), cuenta cómo, al ver al actor asustado por las llamas, decidió tranquilizar a todo su reparto. Lo hizo asegurándoles que, si todos acababan bien, se lanzaría (desnudo) a un cactus. También lo cumplió. Al parecer, ahora, décadas más tarde, tiene todavía algunas espinas clavadas en la rodilla.

Os recomiendo leer todo lo que encontréis sobre este tipo, mesiánico, divertido y, al menos para mí, muy inspirador.

Hay dos reflexiones que se me han ocurrido a raíz de ver todo este material de (o sobre) Herzog.

La primera: como os comentaba en el post de la semana pasada, para rodar “Fitzcarraldo” Herzog y todo su equipo (imagino que sobre todo su equipo) subieron por una montaña un vapor, reproduciendo lo que había hecho años antes el personaje en cuya historia se inspiraban (con el matiz de que Herzog y su equipo lo hicieron con el barco entero, no por piezas. La espectacularidad se impuso al sentido común). Es decir, para rodar una película sobre un hecho colosal y ridículo, reprodujeron el hecho convirtiéndolo, de hecho, en algo más colosal y ridículo todavía.

En mi opinión, lo fascinante de la ficción no es que sea falsa. Lo fascinante es que, durante un instante es verdadera. Para que podamos grabarlo, para que sea creíble, el barco está subiendo la montaña. Para que la gente se lo crea, debo poner cara de loco, debo colocarte este cuchillo en el cuello. Tú debes parecer / estar asustado.

¿Es muy diferente Fitzcarraldo, el irlandés encarnado por Kinski que manda a los nativos que no aflojen y suban el barco, de Herzog, el director alemán, que, unos metros más lejos, tras la cámara, ordena a los mismos nativos que prolonguen el esfuerzo mientras dure el plano que están rodando? ¿Y en qué se diferencian estas dos personas de aquél potentado de origen extranjero, Carlos Fermín Fizcarrald, que acometió la misma proeza (aunque algo menos absurda) siglos antes?

En resumen, para representar algo, sobre todo si uno pretende hacerlo con fidelidad, muchas veces hay que repetirlo.

Y, evidentemente, trataremos de realizar una representación lo más creíble posible. Conseguiremos un barco de vapor que se parezca a los de la época, buscaremos un actor que pueda parecer suficientemente loco como para amenazar a alguien con un machete. Tal vez por eso Herzog eligió a Klaus Kinski para hacer de Lope de Aguirre, de Cobra Verde. Sabía que Kinski podía amenazar a alguien con un machete.

De hecho, lo hizo con el propio director.

Pero no perdamos de vista que Kinski estaba representando a una especie de alter ego del director. Un director mucho más calmado pero que también llegó a amenazar de muerte a su estrella si abandonaba el rodaje.

Vamos con el segundo punto del que quería hablar. Este vistazo superficial a la carrera del director alemán me ha hecho recordar algo que de vez en cuando me he planteado. Es una idea que puede poner muy nerviosos a los guionistas profesionales. A los directores profesionales. A los actores profesionales. A los profesionales en general.

Vamos con ella.

A veces pienso que uno sólo puede contar bien una historia. Una sola.

Un actor sólo puede ser un personaje.

A veces pienso que sobrevaloramos la capacidad de interpretar, de fingir o inventar.

Evidentemente, un profesional desarrolla técnicas y oficio para poder construir cualquier tipo de trama, de cualquier género. Pero cuando se trata de escribir algo propio, cuando uno crea algo a partir de nada, elegirá casi siempre los mismos temas, los mismos conflictos y finales muy similares. Aunque no sea consciente de ello.

Como decía la semana pasada, la carrera de Herzog es en ello paradigmática, pero algo similar ocurre con casi todos los grandes narradores (guionistas y directores) incluso si no son autores de sus historias originales. Su intervención, aunque sólo sea en la elección del material original o en la manera de abordarlo, suele poner el énfasis en los temas que les son más cercanos, encaminando así el relato en la misma dirección que el resto de su obra. ¿A alguien que no fuera Howard Hawks se le hubiera ocurrido resolver el varonil conflicto entre John Wayne y Montgomery Clift gracias a la intervención de una mujer ingeniosa y vivaracha que casi parece recién salida de “La fiera de mi niña”?

Los guionistas solemos fantasear con la idea de que podemos escribir cualquier cosa; una comedia, un drama, un thriller y una historia con monos de ojos rojos que brillan en la oscuridad. Una semana positivas historias de superación y, la siguiente, dramas desesperanzados propios de un Haneke con resaca. Y claro que podemos hacerlo, si nos pagan por ello.  Pero… ¿lo haremos bien? Opino que cuando uno se sienta a escribir por placer, si lo hace con cierta honradez, suele tender a escribir siempre una variación de la misma historia.

Y, en el mejor de los casos, esta se parecerá un poco a la historia de su propia vida. Al menos, de la que él cree que es la historia de su propia vida.

A veces me resulta ridículo cómo algunos actores intentan “no encasillarse”. Un actor guapo y soso es una persona guapa y sosa. Una actriz fea pero graciosa es una persona fea pero graciosa. La cámara detectará ambas cosas, por bueno que sea el guión. Los mejores actores, en mi opinión, no han basado su carrera en huir de su encasillamiento, sino repitiendo, con matices y variaciones, los personajes que pueden hacer mejor que nadie.

Opino que lo mismo ocurre con los guionistas. Normalmente, un guionista con sentido del humor escribirá bien cosas graciosas. Un tipo sesudo y denso escribirá historias densas y sesudas. Por supuesto, un guionista cachondo puede intentar escribir algo al estilo de los hermanos Dardenne (y os lo digo por experiencia), pero, ¿merece la pena forzarse, tratar ser otro? ¿Recuerda alguien las películas en las que Woody Allen quiso ser Bergman? ¿O las que Truffaut rodó “a lo Hitchcock”? ¿No es más útil dedicar ese tiempo a encontrar quiénes somos nosotros, qué nos distingue de los demás, cuál es nuestra historia y cómo podemos narrarla?

Herzog encontró la suya y nos la ha ido brindando, a lo largo de los años, en diferentes modulaciones. Eso no le ha impedido abordar todo tipo de géneros: el thriller, el fantástico, el drama de época, la ficción realista contemporánea o el documental.

Como ya he escrito más arriba, sé que muchos compañeros no estarán de acuerdo con estas reflexiones. Yo también me siento, o me he sentido, capaz de escribir bien cualquier historia. Ahora, tal vez por los años, me conformaría con ser capaz de escribir dignamente una sola. Y aún tengo que encontrarla.


SOBRE HERZOG (I)

10 enero, 2011

Por Daniel Castro (Guionista en Chamberí)

Llevo un tiempo dándole vueltas a escribir un post sobre Werner Herzog. Herzog, muchos lo sabréis, es un director, guionista, productor y ocasional actor alemán que comenzó en los años 60. Hasta hace poco, yo sólo había visto, y gracias a que un amigo me invitó al pase de prensa, “Grizzly man”, un documental que dirigió sobre Timothy Treadwell, un supuesto experto en osos que dedicó parte de su vida a vivir con ellos en el parque natural de Katmai, en Alaska.

El documental me fascinó, pero pasaron años hasta que vi una nueva película de Herzog. Fue su clásico “Fitzcarraldo“. Esta película, de ficción, aunque basada libremente en una historia real, trata sobre un idealista y obstinado irlandés que se empeña en llevar la ópera a la remota ciudad amazónica de Iquitos. Para ello necesita mucho dinero. Trata de conseguirlo a través de la recolección de caucho de una región inaccesible. Tan inaccesible que, para llegar a ella, debe subir un barco de vapor sobre una montaña.

Más tarde, el propio Herzog dirigió un documental sobre su relación con Klaus Kinski, protagonista de muchas de sus películas, que fue especialmente tempestuosa durante el rodaje de “Fitzcarraldo”. El documental se titula “Mi enemigo íntimo” y acabo de verlo. Es conocido que Kinski era un actor propenso a desmesurados ataques de cólera. En este documental se ven unos cuantos de ellos, provocados habitualmente por motivos nimios como la calidad de una comida o la temperatura de una taza de café que le sirvieron. Aquí Herzog, tiempo más tarde, escucha la grabación de uno de los arrebatos de Kinski. Os recomiendo que pulséis “play”.

En “Mi enemigo íntimo” también se cuenta que los indígenas propusieron seriamente a Herzog acabar con ese tipo rubio tan indeseable. Herzog replicó, con humor, que no lo hicieran, lo necesitaba vivo por lo menos hasta que acabara el rodaje.

Tengo ganas de ver otras películas de Herzog. Me he informado un poco sobre unas cuantas de ellas: “Aguirre o la cólera de Dios”, también interpretada por Kinski, trata sobre el megalómano Lope de Aguirre, oficial español de los tiempos de los conquistadores de América, que se rebela contra sus superiores y dirige a los sublevados hacia el mítico El Dorado. Como dice el título, se considera a sí mismo la expresión de la cólera de Dios. “Stroszek” la escribió específicamente para Bruno S. un vagabundo y enfermo mental berlinés, que interpreta a un personaje muy parecido a sí mismo, que emigra a los Estados Unidos. Dicen que esta es la última película que vio Ian Curtis, cantante de Joy Division, antes de colgarse. “Woyzeck”, también con Kinski, trata de un soldado checo que escucha voces. El trato de su mujer, sus superiores en el ejército y el doctor sólo agravan su condición. Las películas de ficción más recientes de Herzog son “The Bad Lieutenant. Port of Call New Orleans” con Nicholas Cage, estrenada en 2010 en España, sobre el descenso a los infiernos de un policía drogadicto y “My son, my son what have ye done” sobre un trastornado asesino. Esta última película, rodada en 2009, por ahora no se ha visto en nuestro país.

Sí, supongo que lo habéis captado. Todas sus pelis van sobre lo mismo. O una variación leve sobre el mismo tema. Tipos (sí, parece que son siempre hombres) que se vuelven locos. Difieren las épocas en las que transcurren los hechos, los grados de locura y las acciones que llevan a cabo los trastornados: muchos de ellos asesinan, otros hacen cosas un tanto absurdas pero algo más inofensivas, como llevar a cabo una supuesta investigación sobre osos sin el mínimo rigor o cargar un vapor de cientos de toneladas sobre la cresta de una montaña. En muchos casos, los protagonistas de las historias de Herzog se enfrentan directamente contra la naturaleza, como tratando de imponerle su voluntad a las montañas, los animales y los ríos.

Incluso el documental sobre Kinski trata sobre un trastornado megalómano que, a un tiempo fascina y estremece a Herzog. El director y el que iba a ser protagonista de sus películas se conocieron cuando eran adolescentes. Herzog aprovechaba del desmesurado Kinski su energía animal, su espectacular violencia y la capacidad para generar tensión a su alrededor.

Por cierto, os recomiendo que comparéis el vídeo de abajo con este otro, de “Grizzly Man”. Entre ambos hay inquietantes parecidos

Bien, ¿a qué viene todo esto? ¿Por qué escribo sobre Herzog y Kinski en este blog sobre guión?

Hmmm, esto ya va quedando un poco largo, me temo que… tendréis que esperar hasta la próxima semana para saberlo.


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