“RODAR SIN GUIÓN DABA VÉRTIGO, PERO LOS ENSAYOS NOS TRANQUILIZARON”

21 abril, 2015

Miguel Larraya debutó como director de largometrajes en 2013 con el slasher ‘Afterparty’ y el año pasado rodó su segunda película gracias a la iniciativa Little Secret Film. El proyecto se llama ‘Todo el mundo lo sabe’ y es una de las participantes del 18 Festival de Málaga. Antes se ha podido ver, tal y como nos contó Larraya, en un festival de Gran Canaria y en La Cineteca de Madrid, pero su principal ambición era que la seleccionaran en la sección Zonazine del certamen malagueño. Ayer, vio su objetivo cumplido.

‘Todo el mundo lo sabe’ está protagonizada por Bárbara Santa-Cruz, Diego Toucedo, Juan Alén y Juan Blanco, y está ambientada en Madrid, en el año 2014. Una persona que trabaja para una agencia de investigación transcribe conversaciones de algunos implicados en un caso de corrupción. Y ahí está la originalidad de la historia, ya que esos personajes no son los que estamos acostumbrados a ver en las noticias. Además, un dato: fue rodada sin un guión dialogado previo, tal y como mandan las normas del Little Secret Film.

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El guionista y director Miguel Larraya.

Una de las bases del Little Secret Film es que no se podía tener un guión dialogado como tal. Manuel Bartual, otro de los participantes de la sección Zonazine con su Little Secret ‘Todos tus secretos’, nos dijo que él se la había saltado, ¿hiciste tú lo mismo?

No, yo no lo tenía dialogado. Nosotros trabajamos con un documento que era un tratamiento de unos 35 folios. Son como los tratamientos que suelo hacer justo antes de llegar a dialogar un largometraje. Sí que incluyo determinadas frases entrecomilladas cuando las veo muy claras y las anoto en estilo indirecto. No diría que había cero diálogos en el tratamiento de ‘Todo el mundo lo sabe’ porque sí que los había pero, en definitiva, era un tratamiento escaletado por secuencias. Luego sí que se fijó bastante dialogo, sin escribirlo en ningún momento, en los ensayos. Fueron apareciendo frases que sí que nos gustaban y las fijábamos mentalmente. Aunque luego en rodaje cada actor es de una manera. Por ejemplo, me daba un poco de reparo no tener un guión con Bárbara porque ella es muy disciplinada y sus tomas son muy parecidas de diálogo. Sin ser iguales, es verdad que tenían más líneas de dialogo parecidas, mientras que los demás hacían tomas muy distintas.

¿Puede pasar factura a un director no trabajar sobre un guión ya dialogado? ¿Te quita seguridad?

Trabajar así es como un arma de doble filo pero que tiene diferentes ángulos. Hay uno muy interesante que es lo que decías, te da una seguridad, pero a veces la seguridad es relajación y a los actores, es una opinión personal que no he hablado con ellos, creo que les mantuvo muy alerta. Les hizo tener que estar muy cerca del personaje porque ellos no podían decir cualquier frase, sino que tenían que hacer el ejercicio de estar en el personaje para decir lo que él diría. Es un ejercicio que creo que debería hacer cualquier actor aunque el guión estuviera escrito. A veces cuando tienes las cosas hechas en la vida, aunque tú no quieras, hay un punto en el que te relajas. ¿Corres igual cuándo te están persiguiendo que cuando no? Siempre hay un punto más.

El trabajo de los actores es muy bueno y los diálogos, muy reales, ¿cómo fue ese trabajo en los ensayos para ir dándoles forma?

La verdad es que al empezar los ensayos todos tenían algo de vértigo. Al hacer las escenas ellos se iban sintiendo más cómodos y los ensayos nos tranquilizaron a todos. Al principio daba más miedo porque todos habían trabajado siempre con textos cerrados pero la clave fue empezar con los ensayos. Luego hay otra parte de la que se habla poco pero es muy importante: el montaje y el raccord. El tener un diálogo cerrado te permite tener diferentes posiciones de cámara y saber que todo puede encajar pero no era nuestro caso. Por eso, quería tener una planificación multicámara para que siempre pudiéramos cortar dentro de cada toma. Porque, de repente, en el plano corto un personaje le ha dicho antes a otro cierta información y en el general se la ha dicho después y no puedes montarlos. Eso lo pensé antes y tenía claro que si íbamos a utilizar improvisación por lo menos estar cubierto y saber que puedo cortar dentro de una misma toma improvisada.

Entonces, ¿no tener guión te hace tener trabajar más y tener que usar más herramientas durante el rodaje?

Sí, tiene pros y contras. Hay cosas que exigen un poquito más de trabajo. También es verdad que, claro, en esta película, que es muy sencilla de producción, pues como te quitas de unas cosas te puedes meter en otras. Probablemente en una película que exige más producción creo menos razonable, o igual me atrae menos, utilizar este tipo de estilo y sólo rodar con un tratamiento, porque te estás poniendo trabas a ti mismo. No creo que sea una cosa que haría siempre pero después de hacerlo me quedé muy contento. Además, estuve hablando con amigos guionistas y alguien me comentó sobre un método de trabajo que se basa en escribir los diálogos en los ensayos. No lo he hecho aún pero me ha gustado tanto lo de generar los diálogos con los actores, teniendo tu claras muchas cosas, que me atrae mucho la idea de grabar los ensayos, transcribir los diálogos que te gustan y hacer un híbrido.

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Foto: @hbeltrangimeno.

¿Cuánto tiempo tardaste en tener el tratamiento? ¿Nació a raíz de la propuesta del Little Secret Film?

Sí, nace a partir de la propuesta de Little Secret Film. Hubo un primer arreón de dos meses en el que sí que tuve una primera versión de unos 35 folios de tratamiento pero luego hubo modificaciones bastante sensibles de apariciones y desapariciones de personajes y demás durante otros cinco meses, igual que cuando vas retocando un guión. A partir de una primera versión empiezas a retocar, a coger perspectiva, lo dejas y vuelves. Es un poco mi forma de escribir. Tener una primera parte de volcarlo todo y luego ya dedicarle mucho más tiempo a pulir el primer impulso.

La historia bebe directamente de la actualidad. Cuentas una historia de corrupción pero en ningún momento se habla de política pese a que a todos nos viene a la cabeza, nombres incluidos, ¿no quisiste meterte ahí por alguna razón?

Me gustaba la parte de jugar a que el espectador pusiera de su parte para que así la película adquiera una dimensión más atemporal y para no caer en el oportunismo. Creo que son situaciones que se han dado siempre y de hecho muchas de las tramas que salen ahora nos remiten a décadas anteriores, son cosas que siempre han ocurrido y a mí siempre me han interesado estos temas. En los últimos años el foco de la opinión pública se ha centrado ahí, lo cual hace que para película haya más gente que pueda rellenar esos huecos porque tienen más información. Pero no quería que la película fuera circunstancial. El mundo financiero te puede remitir a relaciones políticas, de hecho hay algún diálogo que habla sobre conseguir concesiones…, pero quería que cada espectador pudiera rellenar ese hueco. Yo quería poner el foco en el factor humano y eso se repite en todas las partes. Lo otro creo que es más labor del periodismo, el meterse ahí y contar exactamente como es. La ficción me interesa más para contar lo que les pasa a los personajes.

Creo que uno de los grandes aciertos de la película es que los protagonistas de esa historia de corrupción son personajes que nunca leemos en las noticias, al menos en primer plano…

Toda la información siempre se pone en el centro, el foco son los personajes protagonistas de esas tramas. Entonces, leyendo todas esas noticias, lateralmente, aparecen estos personajes. De hecho, en el encabezamiento de la noticia, ya hay un periodista que la firma y para mí eso ya genera preguntas, ¿por qué lo has escrito? ¿Quién te lo ha contado? Y de ahí surge el personaje de Jorge. Luego, hay veces que sí que aparecen en la prensa amantes de una manera muy periférica pero a mí ya me despertaba curiosidad para preguntarme sobre esa relación. Si hay una traición o está divorciado… Por ejemplo, el personaje del policía ya surge de ese tipo de historias. Recuerdo en alguno de estos casos grandes de corrupción que a la salida de Soto del Real, un convicto comentaba que estos presos son tipos de puta madre… De pronto, alguien entra a la cárcel y hay un choque. Tienen que relacionarse con personas que tienen que ver con el mundo de la delincuencia y que parece que ellos no tienen nada en común pero que por algo están ahí…

Todos los personajes de ‘Todo el mundo lo sabe’ acaban mal, incluido ese corrupto invisible que les une. En la vida real, estos personajes suelen salir impunes, ¿te pedía el cuerpo ajusticiarle?

No, de hecho sí que creo que hay personajes como él que han acabado mal. Igual no con la muerte por motivos de violencia pero ha habido algún caso de gente que ha muerto de enfermedad después de pasar por un caso de corrupción y cuando lees sobre ello puedes llegar a pensar le mató el escarnio público o su caída al abismo. Quería llevar al personaje a ese arco. Ellos piensan que están muy arriba en la escalera de poder pero sigue habiendo gente por encima y puedes caer hasta la muerte. Probablemente es el punto en el que la película aprieta un poco más la hipérbole dramática pero para cerrar me gustaba la idea de que cayese al fondo.

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Foto: @hbeltrangimeno.

Antes has comentado la importancia del montaje. Me pareció muy original ese interludio musical que haces mostrando la actuación del grupo que está escuchando en ese momento el personaje que transcribe las conversaciones, ¿por qué lo hiciste?

Es una película determinada por las necesidades de producción y el esquema está muy apoyado en los diálogos pero no quería hacer una historia de bustos parlantes. Yo soy muy fan de ‘La conversación’ de Coppola, también de ‘Blow Out’, de Brian de Palma, que son dos pelis que exploran y experimentan con la representación visual del sonido, de cómo alguien que escucha algo se lo va imaginando, así que me pregunté por qué no articular la película a través de eso, experimentando con la narrativa. Por eso también empiezo la peli con insertos, contraluces… Como si fuera la cabeza de la persona que está escuchando la grabación. También, por otro lado, al haber tanto diálogo pensé que podía venir bien hacer pequeños descansos y me encajaba muy bien enfatizar eso, que si el tipo que transcribe en la película es el que está narrando, no le vendría mal tanto a él como al público hacer una pausa en el cambio del segundo al tercer acto, recapitular para que el espectador piense en la información que tiene. Además, la canción se llama ‘Antes de caer’, un poco como diciendo “ahora viene el descenso”.

Rodaste ‘Todo el mundo lo sabe’ tras ‘Afterparty’, tu ópera prima. Son dos películas muy diferentes: una es low cost mientras que la otra responde a un modelo más industrial, ¿cómo fue ese cambio en el tipo de producción?

Una de las cosas de las que te das cuenta es que las películas pueden ser más grandes o más pequeñas pero que lo más importante es que tenga todo lo que necesita. Yo he sentido más que tenía todo lo que necesitaba en ‘Todo el mundo lo sabe’ que haciendo una película con más presupuesto, porque a veces requiere unas cosas a las que no llegas y te sientes más atrapado. Creo que aprendí mucho con ‘Todo el mundo lo sabe’ a la hora de construir un concepto que tenga que ver exactamente con lo que puedo producir, aunque tenga muy poco.

Por otro lado también hay una parte de cambiar de tono y acercarme a inquietudes personales que me han interesado desde siempre sin tener que estar sometido ni tener que vendérselo a alguien que tiene que arriesgar mucho dinero. Para experimentar y probar cosas sin grandes riesgos económicos creo que está muy bien. Si no funciona bien, pues la distribuyes menos y al menos tú has aprendido, y si el resultado es bueno, la puedes enseñar. Pero si al final no sale bien, no ha habido grandes pérdidas. Otra de las cosas que me gustaba del formato Little Secret Film es la de plantearnos un rodaje corto: Bárbara Santa-Cruz rodó en una jornada, Juan Blanco también, Diego Toucedo rodó en tres… Es algo razonable.

¿Te ha dejado mejor sabor de boca ‘Todo el mundo lo sabe’ que ‘Afterparty’?

A nivel creativo sí. También creo que son dos películas que tenían un objetivo distinto; ‘Todo el mundo lo sabe’ tiene mucho más que ver con mis propias inquietudes como espectador, siendo ‘Afterparty’ también un tipo de cine que me gusta ver pero que probablemente es menos central en mis gustos. Le dedico tiempo, me gusta ver cine adolescente y he sido muy fan, pero es verdad que era una película con una vocación industrial, de demostrar que puedes ganarte la vida como un director y hacer productos para un mercado que hace cosas muy establecidas, porque existe un mercado de productos adolescentes donde algunos productos me interesan. También era una película pensada para ser barata, tenía una sola localización. Fue un ejercicio para hacer un buen producto y que fuese divertido en el que también fui bastante autoconsciente, porque había guiños a los propios productos adolescentes. Aunque creo que la peli necesitaba un poco más; rodamos en 20 días y creo que necesitamos algo más. Pero aprendí mucho rodando, tanto de los aciertos como de los errores.

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Foto: @hbeltrangimeno.

Entrevista de Alberto Pérez Castaños. Fotos de Héctor Beltrán. 

Entrevista realizada gracias al apoyo del sindicato de guionistas ALMA.

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“UN FESTIVAL DE CINE ES COMO EL SALÓN DEL CÓMIC PERO CON MÁS DINERO Y GENTE MÁS GUAPA”

19 abril, 2015

Es fundador de Orgullo y Satisfacción y director del #LittleSecretFilm más aclamado hasta la fecha. Razones suficientes para volver a entrevistar, un año después, a Manuel Bartual, director de ‘Todos tus secretos’. Este thriller cómico coral ha viajado por varios festivales de todo el mundo y, ahora, llega al Festival de Málaga para participar en la sección Zonazine. Entre estrenos, dibujos, editoriales y salidas repentinas de revistas, ha sido un año muy completo y movido para Bartual, por eso, aprovechamos para hablar con él sobre las conclusiones que ha sacado en su primera incursión en el largometraje, sus próximos proyectos y, por supuesto, de ‘Orgullo y Satisfacción’. 

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Manuel Bartual.

¿Es la selección en Zonazine la guinda perfecta a la carrera de ‘Todos tus secretos’? ¿Termina aquí?

La verdad es que envié ‘Todos tus secretos’ a Málaga porque, bueno, la película estaba ahí y dije “¿por qué no?”. Tampoco sabía cómo iban a reaccionar en el festival y la verdad es que me llamaron súper rápido, me dijeron que les había encantando y que contase con que se proyectaba en Zonazine. Y la verdad es que me lo tomo un poco como lo que dices, como la guinda del pastel. La película ha estado en festivales: en Toulouse, en Canadá, en París… De hecho, justo después de Málaga estamos en Alemania, en Cinescultura, un festival en el que van a estar ‘Todos tus secretos’, ‘Ciutat morta’ y ‘El futuro’. Por mi parte voy a dejar de moverla por festivales. A lo tonto, la película la grabamos en octubre de 2013 y ya tiene más de un año de recorrido. Creo que para mí esto es un poco el final. Si luego viene alguien y me dice que quiere programarla, estupendo, pero quiero cerrar la etapa y pasar a otra cosa.

Sólo el año pasado estrenaste una película, un cortometraje y fundaste una revista, ¿cómo llevas lo de no dormir?

Sí que ha sido un año interesante, sobre todo por el tema de la revista. Realmente mi plan del año pasado era estrenar ‘Todos tus secretos’, pero luego salió el cortometraje para ‘Alaska y Coronas’. Fue un encargo, todo muy exprés, porque me llamaron tres semanas antes de que se emitiera. Mi intención era dedicar el resto del año y el verano en pensar en la siguiente película y empezar incluso a escribir, pero pasó lo de ‘El Jueves’. Nos fuimos de allí casi veinte autores y montamos ‘Orgullo y Satisfacción’. Así que, realmente los últimos meses he estado dedicado a mover la película por festivales y a poner en marcha la revista digital que hemos montado. Y ahora que, digamos, todo vuelve a estar en su sitio, mi idea es continuar con el cine, que es una cosa con la que lo estoy pasando muy bien. Estoy encantado y cuando lo pienso, el primer corto que hice es de 2012, que es anteayer prácticamente.

¿Tienes ya alguna historia nueva entre manos?

Estos meses que no he podido realmente pararme a escribir, lo que sí he estado haciendo es darle vueltas a ideas y he tenido como tres o cuatro. Hace poco hice un ejercicio que me vino muy bien, que fue escribir la sinopsis de las ideas que tenía, intentando resumir la película en tres líneas, y las dejé ahí. Al día siguiente cogí las sinopsis, las leí pensando cuál me gustaría ver y me quedé con una. A esta conclusión llegué porque estaba dándole vueltas a varias y también porque pensaba que estas ideas, si en algún momento quiero venderlas, tendría que sintetizarlas en un párrafo con el punto fuerte de la película para llamar la atención.

Así que ahora mismo tengo una idea de una película, en un tono como el de ‘Todos tus secretos’, que es una historia que tiene bastante comedia pero no es una comedia al uso, no es un ‘Ocho apellidos vascos’. En mi cabeza funciona como un díptico de ‘Todos tus secretos’; es un grupo de amigos pero es otra historia bastante diferente, con un elemento de ciencia ficción, pero muy de andar por casa.

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Foto: @hbeltrangimeno

¿Tienes pensado levantarla tú mismo, o quieres hacerlo a nivel industrial?

Mi idea sería moverla a un nivel industrial, aunque sea un proyecto pequeño. Me gustaría, una vez tenga preparado un dossier de la peli, empezar a moverlo y buscar a alguien a quien le pueda interesar para que lo produzca. Vamos, lo que decía Carlos Vermut: no tener que estar haciendo los bocatas mientras estás dirigiendo. Esa es la idea, tener aunque sea un mínimo equipo y presupuesto. Es una peli pequeña y puede quedar bastante bien, es decir que tampoco haría falta un presupuesto enorme.

¿Se ha interesado algún productor por tus futuros trabajos tras ‘Todos tus secretos’?

No he tenido muchos contactos en ese aspecto. Sí estoy muy contento porque la peli, dentro del circuito en el que se ha movido, ha tenido muy buena acogida. Todo el equipo está encantado con eso. Me llena de satisfacción que una película en la que todo el mundo ha cobrado tan poco, con un rodaje mínimo de seis días y hecha entre amigos, funcionase. Para mí la recompensa era ésta. De hecho, era lo que más me preocupaba cuando estábamos en el rodaje. De vez en cuando me paraba a pensar “por favor, que esto quede bien”. Yo vengo de hacer tebeos, que los haces tú en casa y si sale mal eres el único que lo siente, pero aquí, en mitad del rodaje, ente plano y plano tenía momentos de decir “madre mía, toda esta gente que está aquí por mi culpa, para sacar adelante esta cosa que se me ha ocurrido, que vete a saber si funciona o no”. Pero mira, al final ha ido todo bien y estamos muy contentos.

Al igual que tú, Carlos Vermut también viene de dibujar. Hace poco le entrevistamos en Bloguionistas y dijo que aún se siente “un intruso” dentro del cine. ¿Te pasa a ti lo mismo?

Sí, la verdad es que tengo una sensación bastante idéntica. De hecho, alguna vez lo hemos comentado los dos. Aunque el viernes estábamos en la gala de inauguración y en el fondo lo que veía no era tan diferente al Salón del Cómic. Eso sí, aquí ves que hay más dinero, la gente se viste mejor, es más guapa y los catering son mejores. Ya no es tanto sentirte dentro de una industria, sino un cambio de escenario. Son unas reglas parecidas, con más atención mediática, pero al final todo funciona más o menos parecido. Al final todo se mueve en grupos de gente que se conocen y que van haciendo relaciones. Estos eventos sirven para eso, para hacer nuevos vínculos.

Ahora que ya ha pasado tiempo de tu incursión en #LittleSecretFilm, ¿qué conclusiones has sacado de la iniciativa?

Me ha parecido una iniciativa buena, más que nada porque todo lo que incentive a hacer cine no me parece malo. Yo andaba dándole vueltas a hacer una película y sí que es verdad que estaba en un punto en el que es muy fácil pensar que una idea no vale, pero cuando llega alguien y te dice: “mira, vamos a hacer esto, va a ser un proyecto pequeño, hay poco presupuesto pero vamos a contar seguro con un estreno en Cineteca, va a haber un pase en televisión y luego puedes moverla”, viene muy bien. Imagino que será un pensamiento compartido por todos los que hemos estado en el proyecto.

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Foto: @hbeltrangimeno

¿Te está dejando tiempo ‘Orgullo y Satisfacción’ para escribir ese nuevo guión? ¿Cómo te las apañas?

No me he sentado todavía a escribir el guión, lo que estoy es definiendo toda la historia. No vengo de una escuela de guión, pero me imagino que esto sería la fase de tratamiento o escaleta. Lo que tengo claro es que en el momento en el que me siente a escribir tendré que alejarme de mi rutina para hacerlo, porque si no, no veo manera. De hecho, en ‘Todos tus secretos’ lo hice así, estuve unos meses cuadrando toda la historia y me fui de vacaciones a escribir el guión y fue muy bien. Todavía faltaban muchas cosas de la historia pero sabía que, por ejemplo, iba a haber un mal rollo entre los personajes de Javi y Carlos que tiene que ver con un viaje a Mallorca al que no le invitaron, pero tampoco tenía muy claro que más había ahí. Eso fue saliendo durante la escritura. Mi intención es repetir esto en cuanto pueda, ya que estos meses han sido para poner en marcha la revista; porque no sólo estoy dibujando, también soy uno de los miembros del consejo de redacción y cada mes hay que hacer un número nuevo. También estoy diseñándola, maquetándola, llevando las redes… Han sido unos meses de adaptación; dejamos ‘El Jueves’ y ahora hemos montado esto, pero ya noto la rutina. Un cortometraje lo puedo escribir sin hacer un “retiro de escritor” pero una película es una cosa más compleja. Además, recuerdo el proceso de escribir el guión de ‘Todos tus secretos’ como algo muy dulce. Fue muy satisfactorio pensar que sólo tenía que dedicarme a escribir y espero poder repetirlo pronto.

La verdad es que la revista la tenéis ya asentadísima y funcionando a tope…

Estamos trabajando en el número 9, que es el que sale ahora, y aparte hemos sacado tres espaciales. Acabamos de terminar un libro que lo sacamos en mayo. Se llama “El diccionario ilustrado de la Democracia española”. Hemos resumido la democracia en 150 términos, y todos tienen su chiste. Estoy muy contento, ha quedado muy bien. Con la revista también estamos muy contentos, con la sensación de que va creciendo poco a poco que eso es muy bueno. Tenemos una base de seguidores que ya permite que la revista se mantenga y estamos hablando de una empresa que dio dinero desde el día uno. Los costes son mínimos: cada uno trabaja en su casa y en pijama, las reuniones son por Skype, no hay que pagar un alquiler, sólo hay gastos de servidor, de alojamiento, cosas muy básicas. Los gastos fijos que tenemos ya se recuperaron y a partir de ahí ya es dinero para los autores. Además, hemos montado un sistema de derechos de autor que nos gusta bastante. Los autores no cobran una vez por su trabajo sino todos los meses. Una cosa buena que tiene lo digital es que un número no borra al anterior, sino que siguen ahí. Aunque el que más se vende es el último número publicado, de repente te juntas con que diez números publicados en ese mes venden 150 en total, o más. El número cero se vende mogollón. Esto repercute en que el autor cuando cobra lo que toca de ese mes también tiene derechos de autor respecto a lo que ha generado su parte proporcional de números anteriores. Justo ahora cumplimos un año y estamos muy contentos. En junio fue cuando pasó todo. Tenemos idea de juntar la publicación del libro con algo especial y sacar el mismo día algo para celebrar que llevamos un año ahí.

Como seguidor vuestro pienso que lo que habéis conseguido es muy importante: llegar al digital y demostrar de primeras que es rentable.

Hemos llegado porque no quedaba otra. Pasaron dos semanas desde el momento en el que decidimos dimitir de ‘El Jueves’ hasta que publicamos el número 0, que fue en vísperas de la proclamación de Felipe VI. Tuvimos muy poco tiempo y no teníamos dinero, no había una manera de montar una red de distribución, ni de imprimir una revista, así que pensamos en el digital. La respuesta fue acojonante. El número 0, a día de hoy, está cerca de 40.000 ejemplares vendidos, que es una barbaridad. Luego esa media ha bajado, pero es normal porque son picos mediáticos. Actualmente estamos en una media de 7.000-7.500 ejemplares, que está muy bien y, además, sabes que en algún momento va a haber otro pico. Y contamos con que, cuando eso ocurra, habrá gente que se quedará. Ese pico sucederá en el momento en el que pase algún escándalo monárquico o en el gobierno y haremos un especial. También hace poco tiempo hicimos un especial de marcas. De momento nadie ha llamado a nuestra puerta, me parece bien, pero igual de repente a alguna le podía haber sentado mal y haberse generado un pollo. Es lo bueno de hacer una revista libre sin ningún tipo de publicidad, podemos hablar de lo que nos dé la gana sin miedo a que de repente alguien no quiera ponernos una publicidad.

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Foto: @hbeltrangimeno

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Entrevista de Alberto Pérez Castaños. Fotos de Héctor Beltrán. 

Entrevista realizada gracias al apoyo del sindicato de guionistas ALMA.


ENTREVISTA A DANIEL REMÓN Y OMAR A. RAZZAK

1 abril, 2014

Entrevista y fotos por Alberto Pérez Castaños y Vicente Bendicho Cascant

El paso de Bloguionistas por el 17º Festival de Málaga llegó a su fin el domingo. Los dos enviados especiales para la ocasión regresamos a Madrid con un buen sabor de boca, porque, sin duda, la experiencia no ha podido salir mejor: publicamos más de una docena de post en diez días entre entrevistas, reseñas y crónicas; pudimos ver un buen puñado de películas y conversamos con otros tantos guionistas, directores y productores.

Para que os hagáis una idea de lo grandes que han sido estos últimos días os diremos que lo único malo que nos pasó fue enterarnos de que este Festival, en el que nosotros debutábamos, era el primero en varios en años en no tener una carpa de Dunkin’ Donuts en el reservado de prensa. Un duro contragolpe del que nos repusimos a base de horas de conversaciones con guionistas. Recopilamos tanto material que todavía tenemos varias entrevistas por publicar: una interesante charla que mantuvimos con el guionista y director Javier Giner, que participaba en la Sección Oficial del Festival con su cortometraje El amor me queda grande, y otra con el guionista de Purgatorio, Luis Moreno, junto al productor Enrique López Lavigne, quien expuso su visión tanto de la situación actual del cine como de la figura del productor, todo de una forma realmente reveladora e ilusionante.

Hoy publicamos la entrevista que le hicimos a Daniel Remón y Omar A. Razzak, responsables de Paradiso, una cinta con cierto toque documental que encapsula el ambiente del cine Duque de Alba, la última “sala X” de Madrid. Aprovechamos el paso de la película por el festival de Málaga para charlar con sus creadores no solo sobre este proyecto, sino de los pasados y los siguientes, así como de Tourmalet Films, su joven y prometedora productora.

 

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Omar A. Razzak y Daniel Remón

Llegasteis a la historia de Rafael y su cine X a través de una entrevista en un periódico, ¿qué fue lo que os llamó la atención para empezar a escribir la película?

Daniel Remón: Lo que nos llamó la atención de verdad fue la anécdota de los carteles.

Omar A. Razzak: Resulta que en las películas X no puedes poner carteles porno, está prohibido. Normalmente, en este tipo de cines suelen poner un texto en Word con el título, tal cual. Sin embargo, Rafael hacía unos carteles él mismo, con diseños personales y originales. Eso ya nos dijo que tenía que ser alguien curioso.

¿Cómo encarasteis el inicio del proyecto, teniendo en cuenta que tiene un corte documental sin llegar a ser un documental puro?

O.A.R: El primer paso del proceso fue ir mucho al cine a ver a Rafa y a hablar mucho con él.

D.R: Yo, personalmente, no me lo planteaba como si fuese un documental o una historia de ficción. Lo primero que teníamos que hacer antes de nada era conocer a la gente a fondo y a hablar con ellos para saber qué tipo de historias podían salir de ahí.

¿Qué límites tuvisteis como guionistas al plantear una historia así, en la que los personajes y sus historias son reales?

O.A.R: En realidad había muchas opciones. El personaje que nos brindaba Rafa sí era como muy de guion, como una especie de héroe de ficción. Y el de Luisa, también.

D.R: Eran un poco como Don Quijote y Sancho Panza. Rafa en sí es un personaje muy interesante y eso te quita todos los límites, porque en realidad es un héroe clásico, como si fuera un western; es un personaje que quiere algo, que es hacer de su cine X un lugar bonito.

O.A.R: Y también hay una parte que sí está en el guion pero que al final no pusimos en la película, que es que Rafa tenía la intención de reproducir el momento de Cinema Paradiso en el que el proyeccionista giraba el proyector y se veía la película en la calle para todo el mundo. Además, quería hacerlo proyectando Cinema Paradiso. Está rodado pero en montaje vimos que no funcionaba tan bien como creíamos que iba a hacerlo. Había cosas que eran demasiado reales y no quedaban bien. Es un sitio tan curioso que muchas cosas se han quedado fuera porque, de verdad, no se creerían. Cuando nosotros fuimos flipamos mucho con el lugar.

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El guionista Daniel Remón

¿Cómo es la escritura de un guión como el de Paradiso?

D.R: Como no sabíamos qué iba a pasar, a mí me interesaba mucho escribir dejándolo un poco a la improvisación y ver qué pasaba en el rodaje, porque, cuando haces esto, casi siempre salen cosas muy interesantes. Yo hice un tratamiento de unas 15 páginas, que nos vino bien para conseguir una ayuda en Vitoria, y en ese documento sí era una historia terminada, como un tratamiento de ficción.

O.A.R: Eso también se hace en los documentales. Escribes un tratamiento contando una historia pese a que luego no ocurra así. Aunque en ese caso era más fácil porque teníamos una historia con sus tramas y sus subtramas. Más convencional de lo que puede parecer.

D.R: A mí lo que me preocupaba era saber quienes iban a ser los personajes que iban a tirar del carro, porque si tirábamos por el tipo documental podía llegar a resultar aburrido, pero lo bueno era que teníamos a Rafa.

O.A.R: Después de este tratamiento empezamos a rodar para luego reescribir en montaje. Mirábamos lo que había funcionado y lo que no de lo que se había rodado. En este momento vimos que fallaban algunas cosas, sobre todo la última parte.

D.R: Me gusta mucho trabajar así porque montar es una manera de escribir. Nos sirvió para saber qué escenas nos faltaban. O para ver que si algo funcionaba muy bien, nos interesaba que se convirtiera en una trama. Y claro, nunca escribíamos los diálogos, trabajábamos sobre escaleta.

¿Cuánto tiempo ha durado el proceso desde que visteis aquella noticia?

O.A.R: La noticia la vimos en agosto del año 2009 y el último chequeo del montaje lo hicimos hace tres semanas. También es cierto que teníamos muchos parones por motivos laborales. Ha sido muy complicado por la parte de los personajes ya que en un proyecto que dura tantos años no entendían por qué, por ejemplo, cosas que ya habían grabado teníamos que repetirlas, y terminaban agotados. Al final el guion ha sido muy importante para este tipo de cosas; nos ha servido como guía para no salirnos de la historia que queríamos contar, ya que muchas veces veíamos cosas que nos podían llegar a gustar pero estaban fuera de esos puntos de referencia del guion. Y si nos salíamos podíamos perdernos totalmente.

¿Ha sido más largo y duro de lo que esperabais?

D.R: Personalmente, no esperaba que fuese tan largo ni tan duro, pero ha sido más duro todavía para Omar, que era el director.

O.A.R: Es que si no, no llegas a este resultado. El problema principal es el tiempo, porque no puedes llegar y decir: “Vamos a escribir en dos meses un tratamiento de 15 folios, ruedo en un mes y montamos en cuatro”, porque saldría un churro. Así no conoces a los personajes, y si no tienes confianza con ellos están cohibidos y no te van a contar nada. Además, así parece más bonito: más duro, más cansado, llegas al final agotado, pero es más humano.

¿Cómo ha sido vuestra relación con los personajes reales?

O.A.R: No ha sido con todos igual. Con algunos era más fácil el trabajo, como más dirigido, y con otros más difícil, más tirando a lo espontáneo. Por ejemplo, el personaje de Juanito era muy difícil de dirigir y, de hecho, era hasta difícil tenerle en el rodaje.

D.R: Una vez, en los últimos días de trabajo, estábamos rodando con mucha gente y él decía que si no era el protagonista y el primer en aparecer, se iba. Y cogió y se piró. Se había convertido como en una estrella o algo. Ni diciéndole: “Juanito, hay grabar primero con este señor porque es un anciano y se tiene que ir a su casa”, y él nada, que no, que había ido allí para grabar. Y se fue.

O.A.R: Al principio del rodaje también fue difícil hacerles ver que no tenían que actuar, que lo que queríamos era que fuesen ellos mismos. Para hacer que se olvidasen de que estábamos allí teníamos que hacer que se sintieran cómodos e ir dándoles pie a cosas. Como hacíamos tomas muy largas, al final se acostumbraron y muchas cosas terminaron saliendo por cansancio. Estaban tan cansados que se querían ir a su casa y se olvidaban de la cámara.

D.R: Porque, claro, rodábamos cuando el cine cerraba, sobre las once de la noche, después de haber trabajado todos todo el día. Hacíamos una cena todos juntos, en plan familia, donde les explicábamos lo que íbamos a hacer ese día.

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Omar A. Razzak, director de “Paradiso”

Decís que también hay un lado de ficción en Paradiso, ¿cuál es? ¿Estuvisteis tentados de añadir los elementos “morbosos” que puede ofrecer un escenario así?

D.R: Lo que hay de ficción es que la realidad está reordenada. Las conversaciones que hay en la película son conversaciones que ya han tenido ellos en la realidad y lo que hacíamos era decirles que volviesen a hablar de eso, pero, a lo mejor, diciendo otra cosa. Ese es el grado de ficción. No nos queríamos inventar nada. Y respecto al lado morboso, pensamos que lo interesante era otra cosa. Si alguien quiere ver porno, se va a Internet, porque todos sabemos lo que pasa en un cine X, pero no nos parecía interesante.

O.A.R: Lo que pasa es que Rafa está ahí pero vive de espaldas al porno, como si estuviese en un cine de sesión continua en lugar de en uno X, por eso también queríamos hacer eso, estar de espaldas a la sala.

D.R: Al final estuvimos tanto tiempo con ellos que nos pasaba como a él. Llegábamos allí y nos poníamos a hablar con Luisa o sacaban algo para merendar y nos quedábamos charlando con ellos, pero de fondo estás oyendo un audio de porno a todo volumen. Al final se termina convirtiendo en música de ascensor, ni la oyes. Porque, realmente, en ese sitio nadie habla de porno. Lo interesante de todo esto es que estén hablando de cocina, por ejemplo, pero estando en un cine porno. Ese contraste.

Supongo que lo último que se espera la gente que trabaja allí es que lleguen dos cineastas y que les digan: “Queremos hacer una película con vosotros”. ¿Cómo fue ese momento en el que les contáis vuestras intenciones?

D.R: Lo hicimos poco a poco y con cuidado.

O.A.R: Sí. Ellos, al principio, tenían un poco de miedo. Sobre todo Rafa, porque sí que se habían acercado muchas veces gente de la televisión, de programas del tipo de Callejeros, programas que solo buscaban el morbo de un cine porno. Cuando nos vio a nosotros, pensó que éramos sinceros y transparentes.

D.R: Yo creo que al principio tampoco nos tomaba mucho en serio. Fue un proceso lento. Él quería saber qué es lo que queríamos hacer exactamente, pero nosotros tampoco lo teníamos muy claro, por lo que era difícil de explicar. Lo que sí vio es que estábamos más interesados en las relaciones entre personajes que en lo que pasara en la sala.

O.A.R: También a él le gusta mucho el cine y él sabía que nosotros veníamos más del cine que de la televisión y eso también hizo que le apeteciera más.

Además, en la película se habla mucho de cine…

O.A.R: Sí, sobre todo en una secuencia larga en la que se hace como un peculiar repaso a la historia del cine. Juanito es un experto en el cine y en música. En realidad es a la persona que menos conocimos de allí, porque no sabes qué es verdad y qué es mentira. Pero sí que sabe mucho de cine, a su manera, pero sabe.

D.R: Yo creo que esas secuencias son las que luego fueron quedándose en montaje porque todos estábamos de acuerdo en que era lo interesante: ver a gente hablando del Acorazado Potemkin en ese espacio, en ese ambiente. Es como el programa de Garci pero en el hall de un cine porno.

A parte de Juanito, ¿qué otras cosas os sorprendieron del ambiente del cine?

D.R: Lo que me llamó la atención fue que había mucha gente.

O.A.R: Claro, ésa es una de las cosas que se quedó fuera en el montaje final. De hecho, teníamos un plano de un montón de gente subiendo y bajando, entrando y saliendo. Pero lo veíamos y pensábamos que la gente no se lo iba a creer. No funcionaba porque, aunque fuera real, era algo que la gente no se iba a creer. En ese aspecto hubo un poco de manipulación. Si se tratase de un documental de verdad, seguramente no lo habríamos quitado. Pero un plano de mucha gente subiendo y bajando no pegaba ni con la atmósfera, ni con el ritmo pausado de Paradiso.

D.R: Además, el espacio era extraño arquitectónicamente, por lo que tardabas en ubicarte. Y queríamos que fuese así, que el espectador tardara en ubicarse.

Una vez terminado el proyecto, ¿qué recorrido creéis que puede tener la película?

O.A.R: Nosotros hemos tenido la suerte de ganar el premio Rizoma, que es un premio a la distribución. Entonces lo que hemos conseguido es que Cameo saque Paradiso en DVD y que se cuelgue en Filmin. De hecho, el 7 de mayo se estrenará en Filmin. En salas, poquito. El 11 de abril en la Cineteca, que es el sitio idóneo, y también en Barcelona. Yo creo que habría podido tener más público, porque creo que a pesar de ser una película pequeña y que parezca de autor, en realidad es bastante ligera, es decir, que la puede ver muchas gente.

D.R: Puede tener un recorrido muy largo. En realidad está empezando. Yo creo que no es una película tan radical como pueda parecer sino que es bastante asequible.

O.A.R: Exactamente, el boca a boca es lo que debería hacerla funcionar, porque en la televisión no creo que la pongan… Lo que nos gustaría es tener cierto recorrido internacional. Estuvimos en Toulouse, en Cine España, pero aún no acabamos de despegar en ese aspecto, aunque creemos que tiene posibilidades porque da una imagen de España que todavía no se ha representado.

D.R: Sí, lo que intentamos es, desde un espacio pequeño, y con el uso de la elipsis, contar algo mucho más grande que retrata ese ambiente endogámico al que no le interesa evolucionar, que se encuentra en una parálisis permanente a pesar de que está desapareciendo. En cierto modo, eso es España.

Pero la película no deja de retratar a gente normal…

D.R: Sí, porque tú hablas con Rafa y con Luisa y te pueden contar una receta, te pueden decir cómo hacer San Jacobos o te pueden hablar de perfumes.  En realidad yo creo que es una película que habla también de la banalidad. Está plagada de conversaciones banales que no conducen a nada pero que creo que son, paradójicamente, las que importan.

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Y sobre Zonazine, ¿esperabais la selección? ¿Creéis que la sección se adapta a la película?

D.R: No la esperábamos para nada, fue una sorpresa.

O.A.R: Al ganar el premio Rizoma, nos limitaba mucho el ir a festivales porque te suelen exigir que sea una première. De hecho, ha coincidido ahora lo de Zonazine y también la selección en el D’A, el Festival Internacional de Cine de Autor de Barcelona. Así que fue una sorpresa. A raíz de la selección tuvimos que retrasar el estreno en La Cineteca. En cuanto a la sección de Zonazine está bien, porque solo somos seis películas, con lo que nos hace ilusión ser una de ellas.

La sección se puede considerar un trampolín en el circuito independiente, al margen del recorrido comercial en salas y demás, pero esta película es incluso peculiar dentro de la etiqueta independiente, ya que tiene algo de documental. ¿Creéis que esto juega a vuestro favor?

D.R: Puede jugar a nuestro favor o a nuestra contra. Recuerdo que ya estuvimos en esta sección con Casual day (Max Lemcke, 2007) y luego en la oficial con Cinco metros cuadrados (Max Lemcke, 2011). Por lo que conocemos más o menos las dos secciones. En esta ocasión, prefiero estar en Zonazine que en Documental porque me parece que esta película no es tampoco un documental al uso. Es verdad que es una película que quizá no se puede encajar como cine independiente, porque es otra cosa.

O.A.R: Sí, de hecho, hay festivales como el de Las Palmas, que desapareció durante un tiempo y parece que este año vuelve, en los que no se hace distinción entre ficción y no-ficción. Eso está bien porque al final, la discusión entre qué es realidad y qué es ficción es interminable. Por otro lado, cuando se hace esta distinción, creo que es más interesante para nosotros estar en secciones como Zonazine que en Documental.

La película está producida por Tourmalet, vuestra productora. ¿Tenéis otros proyectos en marcha?

D.R: Tenemos un largo en desarrollo, que he escrito con Rodrigo Sorogoyen, el director de Stockholm (2013) y que produce Mayi G. Cobo, el productor de Paradiso. Se trata de una coproducción argentina-española titulada El presente, con Marian Álvarez y Andrés GertrúdixLuego tenemos un corto que hice yo, que lo vamos a montar ahora.

O.A.R: Yo tengo un corto en desarrollo que es de Javier Loarte que se llama Nadie Baila. Y un documental en postproducción que se llama Torpe y es sobre el síndrome de Asperger.

¿Con qué filosofía creasteis la productora?

D.R: La productora nació en 2011 para poder desarrollar nuestros propios proyectos. Por ahora, nos lo tomamos como un hobby, aunque cada vez tenemos más volumen de trabajo, sobre todo gente como Mayi y Omar, que se ocupan de la producción, y Blas que hace la postproducción. Estamos muy contentos por cómo nos está yendo y pensamos que vale la pena, aunque es complicado porque realmente no ganamos dinero. Todos tenemos que trabajar en otra cosa para mantenernos.

O.A.R: Lo importante es eso, que teníamos claro que si creábamos una productora era para hacer sólo lo que nos gustara. Nuestro o de otra gente, pero solo lo que nos gustara. Aunque llega un momento que cansa, porque tienes que compaginar todo esto con otro trabajo que te dé de comer.

D.R: Sí, aunque también es verdad que tanto por los cortos como por Stockholm y Paradiso, hemos dado un paso adelante y ahora estamos más cerca de tener cierto status.

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ENTREVISTA A ALEJO LEVIS

26 marzo, 2014

Entrevista y fotos por Alberto Pérez Castaños y Vicente Bendicho Cascant

La proyección de “Todo parecía perfecto” inauguró el pasado sábado la sección Zonazine del 17º Festival de Málaga. La película, dirigida y escrita por Alejo Levis, trata sobre un científico (Jordi Rico) que logra reproducir en la realidad uno de sus sueños. Gracias a este experimento, el científico logra hacer aparecer a la “mujer de sus sueños” (Andrea Trepat), con la que inicia una relación. Esta relación, que en principio parece ser perfecta, hará que el mundo del científico se tambalee. 

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Alejo Levis

Lo primero que nos llamó la atención cuando vimos la película en el programa de Zonazine es la idea. ¿De dónde sale una premisa así?

La idea nace como la respuesta a una especie de necesidad o impulso para crear. Se trata de una metáfora de lo que les pasa a las personas creativas. En este aspecto, yo me siento muy identificado con el personaje en el sentido de tener una idea y de querer llevarla adelante. Ya sea una película, una escultura o cualquier otra cosa, cuando tienes la idea, ansías sacarla adelante, necesitas materializarla. Pero al mismo tiempo es muy frustrante ver que la necesidad de crear es un pozo sin fondo y que al mismo tiempo es un motor imposible de evitar. Es patético, es trágico, pero al mismo tiempo es hermoso. Es esa cosa de “¿por qué haces cine?” Es un lío, lo sabes, pero lo sigues haciendo. Esa premisa me encajaba mucho con la idea de querer realizar los sueños de otra persona para hacerla feliz. Algo que, en cierto modo, significa poner tu creatividad al servicio de otra persona. De ahí salió la idea. Lo de vincularla con una historia de amor hace que los sentimientos se potencien y puedan llegar al espectador de una forma más emocional y no tan intelectual.

¿Qué referentes has tenido a la hora de desarrollar una historia así?

Tengo un referente muy claro que es Adolfo Bioy Casares, un escritor argentino que, de hecho, tiene cuentos con ideas muy cercanas a las de Todo parecía perfecto, en los que el sueño aparece dentro de la realidad. Soy muy fan de la literatura sudamericana, del realismo mágico, donde de repente se mezcla la realidad con el mundo interior del personaje. También soy lector de cómics y a nivel de narración y estructura me dejo influenciar mucho por este medio. El cine está ahí pero creo que es muy rico pillar otras expresiones y influenciarte de ellas. A veces encajan bien y a veces no, pero quería probar cosas así.

Hemos podido saber que desarrollaste primero la idea como un corto…

Sí, efectivamente. El tema es que yo quería hacer una serie de cuatro cortos con la idea de juntarlos después y hacer una película, pero no quería meterme en líos de productoras, así que con el dinero que había ahorrado trabajando en publicidad, hice el primer corto. Mi idea era empezar a grabar el segundo cuando recuperara el dinero del primero y así sucesivamente, sin prisa. La suerte que tuve fue que antes siquiera de proyectar el corto, Ibon Cormenzana de Arcadia Motion Pictures, con los que yo había trabajado de montador, lo vio y le gustó mucho. Unos días después, me llamó y me dijo: “Oye, ¿tú quieres hacer un largo con esta idea?”. Y claro que quería, así que intentamos ponernos de acuerdo. Me preguntó cuánto había costado el corto, cuánto tiempo duraba y en cuánto tiempo habíamos rodado y luego, con una sencilla regla de tres, sacó los números de la película. Si habíamos necesitado 6.000 euros y dos días para un corto de quince minutos, él nos daba 30.000 euros para hacer una película de setenta y cinco minutos en dos semanas. Además me explicó que para poder darme el dinero, por cuestiones fiscales, teníamos que rodar antes de final de año (2013). Pensé que era una locura, pero me lo tomé como un reto. El problema era que no tenía escrito el guion de los otros cortos, solo tenía un pequeño argumento, así que me tuve que poner las pilas.

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Los actores de “Todo parecía perfecto”, Andrea Trepat y Jordi Rico

Tuviste que escribir a contrarreloj, entonces. ¿Terminó siendo la escritura del guion un proceso más difícil del esperado debido a las características del proyecto?

Sí, mucho. La idea era empezar a grabar en agosto, pero yo aún no tenía el guion, así que empezamos a buscar localizaciones mientras yo lo terminaba. La idea inicial era seguir el planteamiento de dividir la película en cuatro partes, dos desde el punto del chico y dos desde la chica, como una especie de novela capitular con distintos puntos de vista. Empecé a escribir el largo manteniendo esta estructura, pero luego cambió y se quedó solo en dos partes, aunque finalmente en el montaje se añadieron unos detalles que acabaron difuminando esta estructura.

¿Te dio tiempo a trabajar la historia con escaletas, desarrollo de personajes y demás, o fue imposible debido a los plazos de entrega?

A veces te pasas unos meses haciendo versiones de escaletas, guiones, argumentos, y al final, nada, se queda todo en un cajón. Luego, de repente, la película que sale igual es en la que menos has trabajado. La verdad es que tuve que escribir muy rápido. Escribí la película casi del tirón. No había tiempo para más y con eso fuimos a rodar. Luego, en rodaje, cambiábamos algunas cosas dependiendo de la localización o de lo que aportaran Jordi y Andrea. Podemos decir que respecto al proceso creativo, creábamos mientras avanzábamos.

Y todo esto solo en dos semanas…

Sí, y además teníamos varias localizaciones bastante alejadas entre sí. Por ejemplo, la casa donde grabábamos estaba en un arrozal en el delta del Ebro, que está bastante lejos de Barcelona. Grabamos en Igualada, en Santa Coloma… Es decir, que además la logística y el transporte nos quitaba mucho tiempo. En realidad lo habríamos podido hacer más fácil, pero fuimos bastante preciosistas en este aspecto: teníamos que ir allí porque allí estaba el embarcadero que queríamos, teníamos que rodar a las siete de la tarde y no a otra hora porque la luz era la adecuada… Había ocasiones en las que íbamos a toma única.

Todo parece indicar que fueron unas semanas bastante movidas. ¿Cómo reaccionaron los actores a esta forma de trabajar?

Los actores, igual que el resto del equipo, estaban conmigo. Por la noche estudiábamos las escenas del día siguiente, los actores no tenían tiempo a penas de digerir las escenas. Íbamos “a salto de mata”. Muchas veces nos pasaba que repasábamos el planing del día siguiente y veíamos que teníamos que grabar no quince o veinte planos sino ¡veinte secuencias! Y encima nos habíamos dejado cinco del día anterior. La ayudante de dirección decía que no llegábamos y más de una vez entré en crisis porque no veía la luz.. Menos mal que éramos muy amigos, porque una película así solo se puede hacer con amigos. Lo que hizo posible que al final el proyecto saliera adelante fue que el equipo era una piña y todo el mundo se entregó al máximo.

¿Cuales fueron los factores que más te influyeron a la hora de la selección de actores?

Lo más importante es tener mucha confianza en el equipo. Los elegí a ellos (a Jordi Rico y a Andrea Trepat) además de porque confío en ellos por su talento como actores, es por el trato que tengo con ambos, porque sabía que lo iban a dar todo. Aunque los metiera a dormir en literas, con mosquitos o aunque estuviésemos catorce horas de rodaje, sabía que ellos no me iban a fallar porque estaban a muerte con el proyecto.

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Por todo lo que cuentas, podemos afirmar que tu primer largometraje ha sido una experiencia bastante intensa…

Efectivamente, sí. Ha sido una experiencia muy atrevida, pero bueno, yo me lo tomaba como una oportunidad de hacer un largo, una oportunidad que no podía dejar escapar. El proceso fue muy especial, muy intenso… y muy raro.

Sin embargo, al final la película fue seleccionada en la sección Zonazine del Festival, ¿qué ha supuesto esto para el futuro del proyecto?

Estar seleccionados en Málaga ha sido clave, porque estábamos esperándolo. Desde la productora tenían el deseo de venir aquí, era la baza principal. Málaga es un escaparate genial porque te ve mucha gente de la industria, y esto te puede servir de lanzadera. En cuanto a Zonazine, se puede decir que es la sección ideal para esta película. La Sección Oficial es diferente, es otra liga, pero en Zonazine hay muchas películas del corte de la nuestra. Es nuestro estilo y el otras como por ejemplo La Cueva de Alfredo Montero, hecha con mucha ilusión, muchas ganas, y que tiene una apuesta muy importante de autoría. A partir de aquí, ya está. Ojalá vengan premios, pero con estar aquí ya estamos satisfechos. Nos lo hemos  tomado como una pequeña recompensa y además nos lo hemos pasado muy bien. Lo importante es que la película está terminada y la gente la ha podido ver.

Y tras Zonazine, ¿cuál es el siguiente paso de Todo parecía perfecto?

Lo siguiente es el festival D’A, el festival de cine de autor de Barcelona. Es un festival muy chulo que está pensado para la gente a la que le interesa este tipo de cine. Allí se realizan coloquios y otras actividades dirigidas a compartir experiencias e intercambiar opiniones. Ése es el tipo de festival en el que realmente pensábamos que iba a encajar nuestra película. Aquí es más la filosofía del show business, aunque es verdad que Zonazine apuesta por otras vías y creo que tiene mucho sentido que nuestra película esté aquí. El siguiente paso es organizar con la productora algunos pases especiales, porque no tendría mucho sentido intentar una distribución comercial al uso. Nos interesa hacer pases especiales con coloquios o quizá con música en directo o algo que atraiga a la gente a la que le pueda interesar.

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FESTIVAL DE MÁLAGA 2014: PISTOLETAZO DE SALIDA

21 marzo, 2014

Texto y fotos por: Alberto Pérez Castaños y Vicente Bendicho Cascant.

El día ha llegado. No bromeábamos cuando dijimos que Bloguionistas estaría en el Festival de Málaga para dar voz a los guionistas que presentan sus nuevos proyectos en la nueva edición, la decimoséptima ya. Los dos encargados de este cometido, elegidos por el dedo más riguroso, somos Vicente Bendicho Cascant y Alberto Pérez Castaños, jóvenes guionistas que jugaremos a ser periodistas y reporteros durante los próximos días en el festival más importante del cine español.

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Del 21 al 29 de marzo, nuestro objetivo será hablar y fotografiar a todos los guionistas que se dejen ver por Málaga, para que nos cuenten desde el punto de vista del guión, la película, cortometraje o documental con el que están participando en el Festival. A lo largo de los días iremos subiendo entrevistas, reseñas, crónicas y galerías de fotos con todo lo que vayamos haciendo.

Por supuesto, ya tenemos entrevistas cerradas, no penséis que venimos a la aventura y a mendigar citas a los jefes de prensa siguiéndoles por los estrenos con cara de pena: esto ya lo hemos hecho por mail. El trabajo de preparación ha sido tan arduo y fructífero que nada más llegar nos hemos podido permitir un primer paseo por la ciudad, para conocer la que será nuestra casa durante los próximos nueve días. Málaga es preciosa, hace buen tiempo y hay muchos bares. Admitimos que el paseo ha sido corto; sin embargo, durante estos días esperamos enriquecer nuestra opinión sobre la ciudad, sobre el festival y, si se tercia, sobre los bares.

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La idea es cubrir, en mayor o menor medida, todas las secciones del festival para así poder diseccionar las experiencias de los guionistas seleccionados según las diferentes condiciones externas. Por esto, además de la Sección Oficial, en la que tendremos puestos no uno, sino los cuatro ojos, nos acercaremos a la sección de cortometrajes para hablar con los guionistas de algunas producciones muy interesantes como Subterráneo, de Miguel A. Carmona o El amor me queda grande, de Javier Giner. No faltará tampoco información sobre la sección Zonazine, que siempre tiene reservada alguna pequeña joya, como ocurrió el año pasado con Ilusión de Daniel Castro. Este año, entre otras, hay propuestas muy interesantes como Paradiso, de Omar A. Razzak, escrita junto a Daniel Remón; Todo parecía perfecto, de Alejo Levis; o La maniobra de Heimlich, de Manolo Vázquez, escrita por Javier Calvo. Por otro lado, la sección Málaga Premiere, creada en la pasada edición, tendrá un protagonismo especial gracias al estreno como director de Andreu Buenafuente con su documental El culo del mundo, escrito por Eva Merseguer y el propio Buenafuente; o a la nueva comedia de Tom Fernández, Pancho, el perro millonario.

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Esto es solo una pequeña muestra de lo que hay preparado y, tanto por aquí como por la cuenta de Twitter, podréis estar al corriente de todo. El Festival de Málaga ha comenzado y esta nueva locura de Bloguionistas, también.

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